Decisiones que dejan de manos atadas.
Una buena y una mala, o tal vez ambas deben ser malas.
Las imposiciones de una familia a querer ver crecer más su imperio, relaciones, casamientos y un hogar formado, llevan a Arthur a tener que armar todo un circo, un teatro para mentir a su misma familia debido a las peticiones que normalmente no puede cumplir.
El imperio de la familia Hume está en manos del único heredero Arthur Hume, no hay nadie más que pueda tomar las riendas y la familia le urge que llegue el próximo destinatario de su fortuna, obligando a Arthur a conseguir una esposa. Entre la ansiedad por no verlo nunca de la mano de una mujer y todo lo que concierne la empresa, necesitan que cumpla las peticiones.
Enganchado a solo una vida de trabajo y poco social, Arthur se ve en la necesidad de recurrir al contrato de una muy buena mujer que se haga pasar por su prometida, y aunque parece haberla encontrado, el que sus ojos den con una chica completamente diferente y que llama por completo su atención, desvía su camino hacia ella, haciendo que llegue a sus oídos lo que él necesita.
Lo que él desconoce por completo es la vida, el pasado y el posible futuro de la chica.
Clarisse O'kelly. No es la chica común que todos creen y que parece ser a simple vista. Estatus social bajo, una mirada, belleza y figura esplendorosa, es opacada por sus acciones. Una vil y vulgar ladrona.
Es influenciada por el amor que dice sentir hacia su novio, quien la lleva a querer ayudarle en muchos robos con la excusa de pagar el tratamiento de su suegra.
El amor te lleva a hacer locuras, pero que la voluntad te sea pisoteada llega a ser completamente atroz.
Clarisse cae frente a los ojos del gran empresario que se interesa en ella, y su novio la lanza a los buitres por creerla un plan perfecto, plan que se le va torciendo conforme pasan los días.
Un robo a principio de escena y un plan para obtener dinero fácil, llevan a Clarisse a casa de Arthur, y el que de inmediato se forme un magnetismo ente ambos no ayuda en nada a su plan.
Un trato que se firmará, una boda que tendrá curso y un robo que es el punto focal de todo, llevan a qué un deseo principal crezca, algo renazca y el miedo aparezca por perder lo obtenido.
Una separación demasiado larga, enfrentar a la justicia y años que pasaran como un pestañear.
Una relación a base de mentiras nunca llega a ningún lado, Clarise y Arthur mintieron a partes iguales, teniendo que llevar sobre sus hombros las consecuencias de sus actos.
**Clarisse O'kelly.**
Uno, dos, tres... Respira.
Me digo a mi misma, ésto estaba siendo difícil, una cosa es hacer robos y estafas pequeñas, y otra muy distinta era meterse en un lugar tan peligroso como una empresa multimillonaria. No, un momento, debo mantener la compostura y seguir adelante.
Andrew me recuerda cada vez que puede que éste es el último robo, que lo hago por el amor que le tengo a él, y por supuesto él por el que siente por su madre, no tiene equilibrio, pero el amor es así.
-Entremos -Me dice mientras mira para todos los lados, estamos solo él y yo. ¿Quién podía creer que dos personas que se ven tan normales y ordinarias son unos vil y vulgares ladrones?
-Esto está muy raro, se ve tranquilo y sin ninguna vigilancia, no me parece un buen momento para entrar, creo que debemos indagar mejor-Lo veo ansioso, pero no es de eso que se trata, debemos cuidarnos y cuidar que no nos atrapen, no es solo pensar en que necesitamos ese dinero, porque en la cárcel no haremos nada con el, aunque él no escucha.
-Ya todo está listo, entra-Me ordena.
Me coloco justo detrás de él, esperando las instrucciones. Estamos dentro, pero todos se vuelve un caos, comenzamos a escuchar la sirena de la policía, y eso hace que nuestros corazones se aceleren a mil, no puedo con la angustia, me toma del brazo y me ayuda a colocarme en la puerta de atrás, pero la policía ya tiene todo rodeado.
-¿¡QUE HACEMOS?! ¡NO TENIAMOS ESTO PLANEADO! ¡GRACIAS POR NO ESCUCHARME! -Grito enfurecida. Se que tengo razón, yo le dije que no debíamos hacerlo, y él no me hizo caso en nada.
-¡ME PONES NERVIOSO! ¡CALMATE QUE NO ME DEJAS PENSAR! -Me grita como siempre, porque es más fácil echarme la culpa a mi, que reconocer que tengo la razón.
La policía comienza a llamar, y dice que nos tiene rodeados, ellos escucharon la alarma y por eso llegaron tan rápido, y nosotros solo buscamos por donde salir.
-Necesito esa caja fuerte -dice frustrado y en parte con cierta decisión.
-¿Estas loco?. ¡Olvídate del maldito dinero!
Me toma del brazo furioso y salimos por la puerta de atrás, y al parecer somos rápidos porque la policía no se percata de lo que hacemos. Estamos en un patio trasero, con un olor a basura increíble, y sin poder hacer mucho salimos corriendo, y por poco logramos salir libres. No quiero hacer esto más, pero bien se que no tengo de otra. Traté de buscar trabajo, pero no me lo dan, no soy una persona confiable o eso dicen.
-No puedo, contaba con ese dinero para mi madre -Sigue con lo mismo, y yo estoy llegando a un punto que salgo sola y lo dejo olvidado aquí.
No digo nada mas para evitar conflictos, sé cómo es y será lo mejor, aunque me consume la rabia. Caminamos hasta llegar al lugar donde dejamos la moto, y por lo menos pensamos bien en no traerla hasta aquí.
Nos subimos en ella y esperamos para salir, no pudo con tanto, y aprovecho que se detiene en un semáforo y me bajo.
-¡¿A DONDE VAS?! -Me pregunta a gritos, pero igual no contesto, sigo mi camino hasta casa de Nadia, mi mejor amiga, la que me entiende y puede ayudar en ese momento en donde me siento perdida.
Y por supuesto, no me juzga al saber todas las malas decisiones que sueño tomar.
Toco su puerta y ella me abre de una vez, no puedo más que abrazarla y comenzar a llorar en sus brazos, ya ella sabe que no estoy bien, y quizá también el motivo.
-No se que hacer para ayudarte -Bien sabe lo que siento, es mi mejor amiga desde que éramos niñas, cometí muchos errores, pero aún así ella ha estado conmigo toda la vida, y creo que lo seguirá estando durante un largo tiempo.
-Todo salió mal, y aún así Andrew no ve que lo que hacemos es un error, no es digno y no podemos robarle a los demás. Él no pone de su parte para cuidarme a mi como lo hace con su madre.
-Pero aún así tu lo amas, y esperas mas de él de lo que puede darte -Por eso siempre vengo a ella, me dice las cosas directamente y sin rodeos. Tiene toda la razón.
-Buscaré una solución, porque ésto no me hace para nada feliz -Me quedo un rato platicando con ella, pero me doy cuenta de la hora y decido que es el momento de irme y enfrentar las cosas por mi misma.
°°°
*Una semana después.*
Desde el robo todo está más tranquilo, no se de donde conseguía él el dinero, pero me hago como que no me importa, solo que no esperé que tan pronto me propusiera otra vez uno más.
-Te prometo que será algo sencillo y fácil, lo haríamos de una vez-Veo la desesperación en sus ojos y decidido que sí iré con él, apesar de que no estoy muy convencida.
Entramos por la puerta trasera de aquel lugar de empeño, sabemos muy bien que siempre tiene muchas cosas valiosas y varios pesos guardados. En este momento me siento nerviosa, sabiendo que Andrew necesita ese dinero urgentemente y no tenemos otra manera de conseguirlo que entrando a robar a la tienda de su propio amigo.
No quería, pero al final no tenía otra opción, era eso o pagar las consecuencias de su ira.
Estamos en un buen momento, pero cuando la dificultad llega, ya no es nada bueno para mí más que todo.
Lo logramos, tenemos el dinero y algunas prendas, eso nos ayudaría a conseguir pagar el tratamiento de su madre, por lo menos de un mes o menos, pero algo tenemos.
No quiero imaginar la cara de Valentín cuando sepa que esas cosas desparecieron de su tienda, espero de verdad que nunca se entere que fue su amigo, porque eso debe ser algo muy doloroso.
Andrew me dejó claro que debemos buscar otra manera de conseguir más dinero, tenemos que mantenernos nosotros y a parte de eso, teníamos que pagar los tratamientos para el cáncer que tiene su madre, una mujer que ni me quiere y yo debo arriesgar la vida por ella. Así de justa es la vid, nótese el sarcasmo, pero por amor se da todo, y yo definitivamente lo estoy dando absolutamente todo.
**Clarisse O'kelly**
Aún no me creo que hayamos hecho todo eso y que haya salido bien, me parece impresionante y aunque también denigrante, no es que tenga muchas opciones.
No da para nada el dinero que ganamos, no es que con eso se nos acaba el problema, si se bien que solo se pone peor, ahora necesitamos seguir trabajando y buscando a quien más engañar.
Estamos en un buen momento, y sin duda, eso debo aprovecharlo pues no pasa muy seguido. Compré una hermosa prenda y sexy para ésta noche, espero con ansias a que llegue para que podamos disfrutar de nuestro aniversario, el cual quizás él no recuerda, pero no me molesta, casi nunca lo hace.
Preparo la casa y adorno con algunas velas, lo hice lo más económico posible, no era el mejor momento para gastar un solo peso. Apesar de todo, el lugar me quedo muy bonito.
Lo peor de todo es que llega las nueve de la noche y nada, pasa una hora más y sigue en lo mismo, y cuando llegan las once me empiezo a preocupar, no me contesta, y lo que puedo hacer en esta situación es salir a buscarlo a casa de su madre.
Me muevo con rapidez, me cambio y lo más rápido que puedo ya estoy en su casa, pero no hay nadie, aquí tampoco está. Estoy como desesperada, no se dónde está y eso me empieza a preocupar, Andrew no es un santo y se pudo meter en un problema.
Una vecina me ve inquieta todavía viendo de un lado a otro y se acerca a mi.
-No están, Margaret se puso mal y Andrew la ha llevado al hospital de emergencia -Me dice como intentando calmarme. Ya sé donde podía estar él, y eso me deja más tranquila.
-Muchas gracias -Me doy media vuelta y vuelvo a tomar un taxi.
Ya en el taxi lo sigo llamando, pero sigue sin atenderme. Debe estar demasiado estresado con lo de su madre
Nada más llegar me lo encuentro en el pasillo, se nota que está muy preocupado, y cuando me ve llegar corre a abrazarme y en su rostro veo su inmensa tristeza.
Aveces cuando las cosas van de mal en peor, me pregunto si todo lo de los robos que Andrew está constantemente planeando se deben solo a su madre y hoy podría decir que sí, en efecto es así, pero hay días que no, así que podría decir que es un cincuenta cincuenta, Andrew no sabe hacer otra cosa y desde que entró en lo de los robos nunca más quiso salirse. Tiene una mente brillante y no la usa como es debido.
-Ella estará bien, siempre logra recuperarse -No se si se lo diiho segura o porque ya ésto es normal que pase, desde que se enfermó no hemos tenido un momento de paz. Y no es que la odie, es que simplemente odio la manera en la que lo manipula para que le de lo que ella quiere.
-No soportaría perderla Clar -Me dice contra mi cuello, no ha dejado de estar pegado a mi desde que he llegado.
-Ya verás que no, tranquilo -En momentos así que no me queda más que consolarlo.
Nos quedamos esperando en la sala de espera a que nos den repuestas, y como sigue inquito ya no hallo más que decirle.
Tan solo casi una hora después veo que sus hermanas entran por ese pasillo, se ven tristes y afectadas, pero para no causar más problemas, me muevo a un lado y las dejo pasar a estar con mi novio.
Escucho como se dicen cosas lindas y se consuelan entre ellos, y yo solo pienso por dentro de mi, lo hipócritas que son, no están cuando ella las necesita, pero en ese momento se quieren hacer las buenas hija, nunca pueden ayudar con nada más que llorar y esperar que se muera.
Después de calarme el teatrito del clan compuesto por las hermanas de Andrew y que él regresara a dónde estoy para abrazarme una vez más, el doctor sale y se nos acerca para darnos información, por lo que de inmediato nos ponemos alertas.
-¿Familiares de la señora Margaret Stone? -De inmediato Andrew me suelta de una vez sin decir nada, y se retira a ver a su madre, yo quedo aquí como una tonta, más por la actitud con la que lo hace.
Está más que claro que algunas veces solo sirvo de consuelo, pero aquí estoy enamorada como una tonta.
-No se qué haces aún aquí, esto es algo familia -Me suelta una de ellas y no hago más que torcer los ojos y bufar de fastidio.
Nunca me ha interesado llevarme bien con ellas, son unas brujas igual que la madre, yo todo lo que hago es por el amor que le tengo a su hermano, que aveces logra que solo quiera tirar la toalla, pero lo amo y aquí estoy, firme y aguantando lo que no debería.
-Por más que cacareen no me iré -Les suelto con fastidio -. Ademas, no estoy aquí por ustedes, y hasta que él no me diga que me vaya, no lo haré -Me mantengo firme en mi posición, y espero a ver que otra tontería se les puede ocurrir a ese par.
No dicen más nada y se van. Pasa no se cuánto tiempo y me aburre estar aquí, más que él se tarde tanto sabiendo que sigo aquí, no le veo esperanza de que salga.
Cuando estoy apunto de marcharme lo veo salir y creo que vuelvo a respirar, solo que no esperaba que dijera lo que acaba de decir.
-Mamá debe estar bajo observación, está bien, pero la tengo que llevar a casa conmigo unos días -Me dan ganas de subir al rascacielos más alto de esta ciudad y aventarme. ¡Se los juro! Esto será una puta tortura.
En mi rostro se ve que no estoy contenta con ésto que me dice, pero como siempre, yo no importo, se hace lo que él y ellas diga y quieran. Estoy enfadada y les termino dando el gusto, me largo de aquí y me voy a casa de Nadia, es lo mejor.
Tomo un taxi y al llegar a su casa no está, estoy que me lleva la fregada y no se que más hacer.
No me queda de otra que regresar a la mía y que pase lo que tenga que pasar. Lo más seguro es que vendrá a joder más mi relación con su hijo, porque ni al borde de la muerte puede ser buena, es una vil arpía que joderá todo cada vez más.
°°°
Son las doce de la noche y no ha llegado ni él ni si madre. Una vez más no pensaba salir a buscarlo, seguro no le dieron el alta y la dejaron allí, obvio él se iba querer quedar a esperarla, a pasar la noche con ella, porque sus hermanas ni en sueños.
Cuando amanece me levanto porque escucho muchos ruidos en la sala y eso me altera un poco. Cuando saldo veo que no estoy sola, que ya Andrew ha llegado y está en la cocina preparando el desayuno.
-¿Como sigue tú madre? -Pregunto más cortesía que otra cosa, aunque si me interesa saber por si me llevo una sorpresa.
-Va mejorando, ya está en su casa-Me dice muy serio.
-¿Y qué pasó con lo de traerla? -Indago curiosa, porque no puedo evitar mostrar que me sorprende, siempre se hace lo que ella diga y me es demasiado curioso.
-No quiere incomodar y no quizo venir, por eso la dejé en su casa -Evito sonreir de la alegría que eso me provoca. Al fin hizo algo por la patria la doña.
-Entiendo -No digo más para evitar.
Escucho el timbre y salgo corriendo a abrir. Cuando abro es Nadia y sonrío de felicidad, al fin la puedo ver.
-Amiga ¿Cómo estás? -La saludo con un beso en la mejilla y ella corresponde de la misma manera.
-Muy bien peque, me enteré que anoche fuiste a mi casa -La dejo pasar y nota a Andrew en la cocina -. ¡Ah! Hola Andrew -Le da un casto saludo demostrando lo poco que se llevan.
La mirada de Andrew es otro cuento, y yo solo puedo rogar que con esta visita todo no se salga de control.