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Inteligencia imparable: tiene al mundo bajo su control

Inteligencia imparable: tiene al mundo bajo su control

Autor: : Daze Away
Género: Moderno
Ocultada por años por el Estado a pesar de ser multimillonaria, Grace pasó por tres hogares de acogida. En el cuarto, la adinerada familia Holden la llenó de atenciones, lo que provocó afirmaciones maliciosas de que era una estafadora sinvergüenza. Esas mentiras se desvanecieron cuando un rector universitario la saludó: "Profesora, su laboratorio está listo". Un destacado director ejecutivo le entregó una carpeta, diciendo: "Jefa, ¡nuestros beneficios se dispararon un 300% este año!". Una organización internacional de hackers llamó a su puerta y anunció: "¡El mercado financiero colapsaría sin usted!". Colton, un misterioso magnate, la sujetó con delicadeza, antes de sentenciar: "La diversión se acabó. Tendremos hijos". "¡No estuve de acuerdo con eso!", objetó Grace, sonrojándose. "Una isla por cada hijo", insistió él, colocando una tarjeta negra en su mano.

Capítulo 1 Expulsada de la familia

"Grace, ahora que mis padres finalmente me han traído de vuelta a casa, ¿realmente crees que podrás quedarte? La verdad es que no hay lugar para ti en esta familia". Parada al lado de la piscina, Demi Miller esbozó una sonrisa astuta mientras se inclinaba, bajando la voz hasta que adoptó un tono bajo y amenazante.

Al terminar, de repente se cayó hacia atrás en el agua, levantando una ráfaga de salpicaduras; el caos estalló al instante mientras agitaba los brazos y pataleaba frenéticamente, como si estuviera a punto de ahogarse.

"¡Por favor, que alguien me ayude! ¡No puedo salir!". Sus gritos y su voz llena de pánico resonaron dramáticamente.

Al otro lado de la piscina, Grace Miller permaneció callada y con una expresión tan dura como la piedra; no había ni un atisbo de calidez o preocupación en su mirada mientras observaba la lucha frenética de la mujer en la piscina.

Hoy, Luke e Ivy Miller organizaron una gran fiesta de bienvenida para celebrar el regreso de la hija que estuvo perdida durante mucho tiempo.

Dieciocho años habían pasado desde el día en que Demi desapareció al nacer; a pesar de que emprendieron varias búsquedas interminables, la pareja nunca pudo encontrarla. Posteriormente, decidieron adoptar a Grace.

Nadie anticipó que Demi reaparecería como adulta, ocasionando que la presencia de la hija adoptiva de la familia Miller pareciera innecesaria.

"¡Demi!". Ivy gritó desde el interior de la residencia. Salió corriendo, con Luke siguiéndola de cerca; el pánico estaba grabado en sus rostros.

Con una mirada penetrante e inquisitiva, los ojos de Ivy oscilaron entre su hija que chapoteaba en el agua y Grace, quien estaba justo en la orilla de la piscina. "¡Grace! ¡¿Cómo pudiste hacerle esto a tu hermana?! ¿Por qué la empujaste?".

Sin pensarlo dos veces, Luke saltó a la piscina, dejando que su esposa siguiera señalando y reprendiendo a Grace. "¡Lárgate de esta casa! ¡No perteneces aquí!".

"Yo ni siquiera la toqué", respondió la chica acusada con una indiferencia serena y una voz firme, casi distante. "Demi se arrojó a la piscina por su propia cuenta".

"¡No mientas!". La voz de Ivy temblaba de ira. "¿Por qué ella haría algo así? Te abrimos las puertas de nuestro hogar, ¿y así es como nos pagas por nuestra amabilidad?".

Para ese momento, Luke ya había logrado sacar a su hija de la piscina.

Empapada y temblando en los brazos de su padre, Demi parpadeó para contener las lágrimas mientras murmuraba: "Por favor, no culpen a Grace. Yo tuve la culpa. Tal vez jamás debí regresar a casa".

Se veía como un ave indefensa en medio de una tormenta, con su cuerpo estremeciéndose ligeramente.

Con profundo afecto, Ivy se le acercó y susurró: "Tu amabilidad siempre me conmueve".

Luego se volvió hacia Grace, ordenándole con un tono que se tornó severo de golpe: "¡Ve a empacar tus cosas y lárgate de esta casa de inmediato!".

Una incertidumbre silenciosa cruzó por el rostro de Luke, quien bajó la voz e intentó razonar con su esposa: "Cuando adoptamos a Grace, le prometimos a la directora del orfanato que siempre la trataríamos bien. Tal vez solo se trata de algún malentendido...".

Interrumpiéndolo antes de que pudiera terminar, Ivy replicó: "¡Aquí no hay ningún malentendido! ¡Fue nuestra propia hija la que casi se ahoga! ¡No había nadie más cerca! ¿De verdad crees que Grace no la empujó?".

Al no tener argumentos para replicar, su esposo dejó escapar un suspiro de resignación antes de asentir y ceder. "Está bien, entonces hay que comenzar con los preparativos para que Grace se mude de nuestra casa".

Después de unos momentos, llamó a Elle Fowler, la mujer que dirigía el orfanato.

Grace llegó a sus vidas en el momento que más lo necesitaban; al adoptarla, recibieron un apoyo financiero de trescientos mil dólares, dinero que sirvió para salvarlos de las dificultades por las que estaban atravesando.

Sin embargo, ahora que habían encontrado a Demi, su hija adoptiva ya no encajaba en los planes de la familia; tal vez lo mejor sería que ella se fuera.

Grace observó la escena desde la distancia, manteniendo una expresión fría e inescrutable; con su figura alta y elegante, permaneció alejada de su familia adoptiva, exhibiendo unos rasgos impresionantes, pero que irradiaban una clara indiferencia. No había ni un atisbo de dolor o resentimiento en su semblante, solo una paz inusual e inquebrantable.

Después de finalizar la llamada, Luke se movió incómodamente mientras decía: "Grace, la señora Fowler llegará pronto. Puedes llevarte todo lo que te hemos comprado. Yo también te daré algo de dinero".

"No quiero nada de eso", lo interrumpió la chica con frialdad.

Refugiada en los brazos de Ivy, los ojos de Demi emitieron un brillo de satisfacción. Con un tono impregnado de inocencia, intervino: "¿Te molesta que yo haya regresado a casa? Lo único que quiero es estar cerca de mis padres y ser la hija que merecen...".

"Querida, es Grace quien debe disculparse contigo. Fue ella quien ocupó tu lugar todos estos años", comentó Ivy con una voz llena de simpatía.

Grace lanzó una mirada firme e inescrutable hacia sus padres adoptivos. "Ustedes saben la verdad. No le puse ni un solo dedo encima".

Los rostros de ambos se tornaron severos ante su acusación, pero el vínculo de sangre siempre prevalecía sobre todo lo demás; era fácil adivinar del lado de quién se pondrían.

"No hay nada más que discutir. Lo hecho, hecho está", respondió Luke con el ceño fruncido.

Ivy se estaba preparando para arremeter, pero se detuvo cuando escuchó una voz resonando desde la entrada de la casa.

Una mujer de mediana edad hizo acto de presencia, hablando con respeto y mesura: "Señor Miller, he venido para llevarme a Grace".

La declaración sorprendió a Luke por un segundo, pero logró asentir después de volver en sí. "Grace, ve con ella. A partir de ahora, la señora Fowler cuidará de ti".

Los ojos de Elle brillaban con calidez mientras se dirigía hacia la chica: "Querida, ven conmigo. Nada de esto es tu culpa, y prometo que haré todo lo posible para ayudarte a encontrar un verdadero hogar".

Con un gesto gentil, extendió la mano hacia Grace. "¿Recuerdas a Julia Holden, a quien viste la última vez que visitaste el orfanato? Está muy encariñada contigo. Después de platicarle sobre lo sucedido, quiere que te unas a su familia".

Un fugaz brillo de emoción apareció en los ojos de la chica. ¿Acaso hablaba de Julia, la mujer que siempre tenía una sonrisa amable?

Irradiando gentileza, Elle continuó: "La familia de Julia ya viene en camino. Si quieres, puedes empezar de nuevo con ellos".

Ella hizo una pausa antes de añadir con una esperanza apacible: "Creo que encajarás mucho mejor en esa familia".

Solo tenía cuatro oportunidades para ayudar a Grace a encontrar un hogar; esta era la última esperanza que podía ofrecerle. En caso de que no funcionara...

La chica permaneció callada por unos momentos. Luego, finalmente asintió y dijo: "Está bien".

El alivio se extendió por el rostro de Elle al esbozar una sonrisa gentil y sincera.

Capítulo 2 Su nueva familia

Grace y Elle salieron de la casa, con los Miller siguiéndolas de cerca; aunque sus rostros mostraban preocupación, sus ojos revelaban cierta diversión maliciosa.

Morían de curiosidad, ansiosos por ver quiénes eran las personas que acogerían a Grace; imaginaban que seguramente se trataba de una familia decadente, que la adoptaría para que se encargara de las labores del hogar.

Sin embargo, todas sus suposiciones se desvanecieron en el momento que su atención se desvió hacia la entrada.

Allí, esperando junto a la acera había un auto blanco, adornado con el logo de una empresa de alquiler de vehículos, cuya pintura lucía opaca por culpa del paso del tiempo; a su lado se encontraba un hombre alto.

Su cabello estaba despeinado por el viento y su elegante camisa de seda se encontraba manchada de polvo, pero una energía imponente lo envolvía.

Un destello de reconocimiento cruzó por la mirada de Grace cuando lo vio; le tomó solo un segundo darse cuenta de que la camisa del hombre era hecha a la medida, una prenda tan costosa que su valor sería suficiente para mantener a la familia Miller durante meses.

Aunque apartó la vista, en su mente brotó una certeza silenciosa; quienquiera que fuera, este hombre no era alguien común y corriente.

Mientras tanto, Rodger Holden se tomó unos momentos para escudriñar a la chica con una mirada penetrante; de repente, un destello de sorpresa iluminó sus rasgos.

Al principio imaginó que se encontraría con una chica tímida y ansiosa, pero la joven que tenía delante mantuvo todo el tiempo una postura tranquila y serena, lidiando con la situación sin inmutarse; ahora estaba genuinamente intrigado.

Conocido como el alma y la fuerza impulsora de Grupo Holden, Rodger tenía una reputación intachable dentro del mundo de los negocios, un individuo inalcanzable para personas comunes como los Miller.

Su matrimonio con Julia era sólido, y juntos habían criado a dos hijos varones, pero su esposa anhelaba una hija.

Hacía medio año, ella conoció a Grace en el orfanato, sintiendo de inmediato una conexión especial, pero se encontró con la desafortunada noticia de que la chica ya había sido adoptada por otra familia. Aun así, nunca dejó de lado la esperanza de que algún día la situación cambiaría.

Entonces, cuando Elle la llamó hoy para darle noticias inesperadas, Julia se sintió abrumada por la felicidad, llorando de alegría y pidiéndole a su esposo que fuera a buscar a Grace sin pensarlo dos veces.

Rodger salió de una junta donde se estaba negociando un contrato multimillonario y cruzó la ciudad lo más rápido que pudo; a mitad del camino, el destino le jugó una mala pasada y chocó el auto en el que viajaba, pero por suerte salió ileso.

Actuando rápido, alquiló un vehículo y siguió manejando a toda velocidad hacia la casa de la familia Miller.

El desdén de los Miller se hizo más evidente cuando vieron la ropa sencilla del hombre y el auto de alquiler desgastado.

Ya tenían bajas expectativas en torno a la nueva familia de Grace, pero la realidad parecía ser aún más decepcionante; la camisa sucia del hombre y el auto de alquiler solo alimentaron esa mala impresión. Parecía que a su hija adoptiva le deparaba un futuro deprimente.

Al observar la escena, Demi se tomó la libertad de esbozar silenciosamente una sonrisa de satisfacción.

De ahora en adelante, ella disfrutaría recibiendo todo el afecto de sus padres, ostentando la posición como la amada hija de la familia Miller. ¿Y Grace? Su futuro parecía sombrío, destinada a lidiar con toda clase de dificultades al lado de personas en condiciones precarias y que apenas podían sobrevivir.

Elle no pudo ocultar su sorpresa; su intuición le dijo que había algo extraño en todo esto. Hasta donde podía recordar, Julia era una mujer adinerada, ya que siempre hacía gala de su generosidad con donaciones y regalos cada vez que se encontraban; sospechaba que debía haber un error en alguna parte.

Tras acercarse junto con Grace, dijo con un tono cortés: "Encantada de conocerlo, señor Holden. Me gustaría presentarle a Grace Miller".

Cuando el hombre la miró detenidamente, la buena impresión que le causó al principio se fortaleció.

Ahora tenía sentido por qué su esposa no podía dejar de pensar en esta chica. A veces, existían sensaciones que no tenían explicación, pero ahora había algo que sí sabía con certeza: Grace estaba destinada a formar parte de la familia Holden.

Asintiendo suavemente, él respondió: "Sí, la recuerdo. Mi esposa me ha hablado mucho de ella".

Elle soltó un leve suspiro, sintiéndose aliviada mientras le daba a Grace una suave palmada en el hombro. "Grace, te presento al señor Rodger Holden. Es el esposo de Julia".

Tras finalizar con las presentaciones, la chica de inmediato captó la mirada aguda y la confianza serena del hombre que tenía enfrente; su expresión permaneció seria, pero ella logró percibir la amabilidad silenciosa que se escondía debajo de esa fachada.

Por razones que no podía explicar, él le causó una impresión favorable y le pareció un buen tipo.

Sin embargo, había otras personas allí presentes que no opinaban lo mismo.

Los labios de Demi se torcieron mientras formaba una expresión inocente, caminando hacia ellos. "Grace, ¿llegó por ti en un auto de alquiler? ¿Debería pedirle a mi papá un auto prestado?".

Ni su tono dulce ni que batiera las pestañas sirvieron para ocultar el brillo burlón en sus ojos.

Grace se apartó, sin tomarse la molestia de dedicarle una segunda mirada. "Eso no será necesario. No tengo ningún problema con viajar en un auto de alquiler".

Luke dejó salir un suspiro dramático. "Cuando te instales en tu nuevo hogar, trata de comportarte lo mejor posible. Tus calificaciones no son impresionantes, así que al menos asegúrate de no causar problemas". El tono que empleó dejó en evidencia lo mucho que menospreciaba a su hija adoptiva.

Rodger clavó su penetrante mirada en Luke y replicó con una firmeza escalofriante: "A nosotros no nos preocupa el rendimiento académico. Lo importante es que mi hija disfrute de una vida feliz. Tenemos los recursos suficientes para darle todo lo que necesita".

Los Miller se miraron con incomodidad; no pudieron evitar sentirse irritados por la audacia del hombre. ¿Cómo pudo este hombre tener el descaro de fanfarronear ante ellos? ¿A quién pretendía impresionar con esa ropa sencilla y llegando en un auto alquilado?

Demi, por otro lado, fue invadida por un deleite silencioso al pensar que Grace muy pronto dejaría de ser una Miller.

Justo entonces, el aire retumbó con el sonido de varios motores rugiendo; tres elegantes Rolls-Royce Phantom negros llegaron a toda velocidad y frenaron bruscamente, deteniéndose justo detrás de Rodger.

Al siguiente instante, las puertas se abrieron, saliendo del interior un grupo de guardaespaldas ataviados en trajes elegantes. Sus voces sonaron con claridad cuando anunciaron: "Señor Holden, la señora Holden nos envió para llevarlo a usted y a la señorita Grace Miller a casa".

Los Miller se quedaron atónitos y paralizados, con sus rostros palideciendo al instante.

¿Lujosos Rolls-Royce? ¿Guardaespaldas uniformados?

Demi se volvió hacia Rodger, mirándolo con unos ojos abiertos de par en par por el asombro.

Un momento... ¿Acaso este podría ser Rodger Holden, el líder del influyente Grupo Holden?

Capítulo 3 Conocer a los Holden

Ignorando las expresiones atónitas de los Miller, la mirada severa de Rodger se suavizó cuando se volvió hacia Grace. "Ven conmigo. Tu madre te está esperando en casa".

Estas palabras desataron una extraña oleada de emoción que la chica nunca antes había experimentado.

Por un momento luchó para intentar describir con palabras esta sensación; era como si un cálido rayo disipara el frío invernal: se trataba de algo extraño y nuevo, pero que por alguna razón la atraía de manera inconsciente.

Elle tomó su mano y le preguntó con una voz tranquila: "El señor Holden vino por ti. ¿Quieres irte con él?".

Grace alzó la mirada y sus ojos se fijaron en el rostro de Rodger. Con un tono suave, le hizo una pregunta directamente: "¿Planea en algún momento expulsarme de su familia y enviarme lejos sin previo aviso?".

El hombre sintió una punzada dolorosa atravesando su pecho, algo que lo tomó totalmente desprevenido. En un principio, adoptar una hija significaba poco para él y aceptó solo para satisfacer los deseos de su esposa; para una familia tan adinerada como la suya, adoptar a una chica no era precisamente un acto significativo.

Sin embargo, ahora que estaba mirando directo a los ojos ansiosos y obstinados de Grace, los cuales le recordaban mucho a los de su esposa, decidió que la acogería como su hija y siempre la mantendría a su lado.

Acercándose un poco más, fijó en ella una mirada firme, pero a la vez gentil. "Jamás haré algo así. A partir de ahora, formas parte de la familia Holden y eso nunca cambiará".

Los hombros tensos de Elle se relajaron con alivio; por alguna razón, la firmeza en las palabras de Rodger fue suficiente para hacerle creer que sí cumpliría con su promesa.

Con un ligero asentimiento, Grace dio un paso adelante. Los Miller, quienes se encontraban cerca, observaron con asombro cómo la chica se dirigía hacia la flotilla de autos de lujo que solo poseían personas que vivían rodeados de privilegios.

A partir de este momento, ya nadie la menospreciaría; sería atesorada y protegida como la querida hija de los Holden.

Expresiones de incredulidad e incertidumbre aparecieron en los rostros de la familia Miller.

Sin embargo, librarse de la responsabilidad de cuidar a Grace parecía una bendición disfrazada.

Además, la vida de las personas que pertenecían a la élite no era nada sencilla. La historia siempre tendía a repetirse, y el carácter feroz de Grace podría llevarla de regreso al orfanato antes de lo pensado.

...

En breve, los autos de lujo se dirigieron al centro de la ciudad.

Grace descansaba en silencio, con su mochila acomodada sobre sus rodillas; solo llevaba consigo un puñado de ropa, una computadora portátil y su celular con un diseño propio.

De repente, el móvil vibró. Con un movimiento rápido, lo desbloqueó y leyó el mensaje encriptado que acababa de recibir. "¿Así que la señora Fowler te consiguió una nueva familia?". Las palabras eran cautelosas, casi vacilantes.

La chica escribió una respuesta simple. "Sí".

El remitente al parecer ya estaba acostumbrado a sus respuestas breves, ya que no se molestó y continuó con la conversación. "Los Holden actualmente están lidiando con sus propios problemas. ¿Crees que deberíamos replantear nuestra estrategia, ya que ellos no forman parte de nuestro plan?".

La chica bajó la mirada y no respondió, perdiéndose en sus pensamientos.

Pasaron algunos momentos antes de que apareciera el siguiente mensaje. "En fin, avísame si necesitas algo. ¿Quieres que actúe en tu nombre?".

Grace respondió sin vacilar: "Recupera todo lo que di a los Miller. Si creen que pueden arreglárselas solos, entonces dejaremos que lo intenten".

Cuando se unió a la familia Miller, dio lo mejor de sí y se esforzó para ayudarlos; gracias a su apoyo, su fortuna creció.

Rodger, quien se encontraba en otro asiento del auto, sacó su celular cuando comenzó a sonar. En cuanto contestó la llamada, la voz cálida y llena de emoción de Julia llegó desde el otro extremo de la línea. "Cariño, ¿nuestra hija ya está contigo? ¡Pregúntale cuál es su comida favorita y me aseguraré de que el chef prepare todo lo que pida!".

Captando el reflejo de Grace a través del espejo retrovisor, los labios del hombre se curvaron en una suave sonrisa. "Sí, ya viene conmigo. Realmente es una chica excepcional".

Las horas pasaron mientras el auto recorría interminables tramos de carretera, disminuyendo la velocidad cuando finalmente se encontraban cerca de su destino.

La Finca Pinnacle, la más preciada de la ciudad, era el hogar de la familia Holden; solo las personas más influyentes y adineradas de la ciudad podían reclamar un lugar en este vecindario tan exclusivo.

Entre propiedades donde incluso una pequeña extensión de tierra era considerada un premio, la casa de los Holden presumía de amplios jardines y un lago artificial que siempre brillaba bajo el sol de la tarde.

Años atrás, Luke tuvo la osadía de soñar con el día en que este vecindario se convertiría en su hogar, pero tales fantasías siempre estuvieron fuera de su alcance.

Los lujosos autos avanzaron suavemente mientras Grace miraba por la ventana, contemplando la grandiosa arquitectura de la finca que rivalizaba con un palacio real.

Rodger fue el primero en salir, rodeando el vehículo para abrirle la puerta; luego la guio a través de los senderos serpenteantes del jardín, donde cada flor parecía meticulosamente dispuesta.

Dentro de la residencia, el resto de la familia Holden ya se había reunido en la espaciosa sala de estar.

En el centro se encontraba una mujer mayor, quien parecía ocupar el asiento de honor; aunque no pronunció una sola palabra, su presencia por sí sola captaba la atención de todos.

Su cabello plateado perfectamente peinado enmarcaba su rostro, y perlas brillaban en los pendientes de sus oídos; era nada más y nada menos que Ethel Holden, la respetada líder de la familia.

A la derecha de Ethel estaba Carl, su hijo mayor, acompañado de su propia familia. Rodger era su segundo hijo. Su hija más joven, Eliana, actualmente vivía en el extranjero con su esposo. Junto a la anciana estaba una joven ataviada con un vestido blanco impecable, Gianna White, una pariente a la que Ethel acogió.

"Mamá, te presento a mi hija, Grace", dijo Rodger con una ternura inusual.

Al siguiente instante, el silencio se apoderó de la sala.

Con calma y seguridad, la chica levantó la cabeza para encontrarse con sus miradas; ni un atisbo de inquietud empañó su expresión.

Aunque su blusa blanca era sencilla, la prenda le daba un aire de confianza serena, destacándose a pesar de encontrarse rodeada de un entorno ostentoso.

Por un breve segundo, todos los miembros de la familia quedaron desconcertado; esperaban ver a una chica tímida recién salida del orfanato, pero la confianza que exudaba los dejó sin palabras.

Sin poder contenerse más, Julia avanzó con su vestido elegante; envolvió a Grace en un firme abrazo mientras su voz temblaba de felicidad. "¡Nunca imaginé que nos uniríamos de esta manera! Mi corazón está lleno de alegría. Ahora somos una familia, y nada cambiará eso".

Había guardado el secreto para sí misma, un deseo que susurraba cada noche, esperando que Grace finalmente fuera libre de nuevo para poder darle un verdadero hogar.

Envuelta en el abrazo de Julia, la chica sintió una oleada de consuelo cuando su olfato percibió el suave aroma de perfume de iris; por primera vez en su vida, experimentó una calidez genuina.

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