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Irresistible Amor

Irresistible Amor

Autor: : J.Łicet.
Género: Romance
Sofía es una secretaria que se ha mantenido a las órdenes de su jefe estando profundamente enamora, pero él no la notó hasta que en una ardiente confusión, se quedó con su virginidad y el deseo de que continuará en su vida. Sin embargo la vida le tenía escrito que debía pasar por fuego antes de dejar de ser un donjuán mujeriego e irresponsable, no sin antes vivir un infierno en las garras de una caprichosa y testaruda mocosa, que le hace la vida imposible, justo cuando aprende a ver las cosas desde su corazón. ¿Qué tanto se puede cambiar por amor?

Capítulo 1 Capitulo cerrado

La relación entre su jefe y Sofía, era solo laborar ante los ojos del jefe, pero la verdad es que Sofía se sentía profundamente enamorada de él, aunque nunca siquiera posó su mirada sobre ella, bastaba con mirarlo o sentir el aroma de su perfume, esa exquisita aroma que la llevó a cometer el robo que les cambiaría la vida. Una tarde le comunicó que deseaba compañía y le preguntó si lo podía ayudar.

El corazón de Sofía se elevó ¿Era cierto, la estaba solicitando para intimar? Él no dijo nada más, dejó escrita en una nota la hora, la ubicación y luego se marchó dejando aquel pasillo inundado de ese aroma suave y cautivador.

Esa noche ella se vistió provocativa y se presentó en aquel lugar. Cuando él la vio, su asombro fue evidente, pero luego la hizo pasar sin apartar su mirada del escote que ella llevaba. Juntos se tomaron una copa con música suave y rápido el ambiente se calentó.

-¿De verdad quiere esto? Te informo que será sin ningún compromiso hermosa Sofía. -ella solo asintió.

¿Por qué dice que quiere compañía y luego duda? Ella de verdad no entendía por qué, pero ya que estaba allí y se había tomado una copa, no quería preguntar nada, solo quería complacer el deseo de su cuerpo y su novato instinto de sentir el solo roce de su piel.

Él la miró y sacó su camisa dejando su pecho al descubierto, pero aún ella sentía el peso de su mirada, parecían dudas, pero luego la tomó y la hizo suya de una manera tan gentil y delicada, que viajó a las estrellas estando entre sus brazos.

Estando aún en la cama, él se acercó y le susurró. -Después de esto te marchas.

Sofía no escuchaba nada, solo estaba envuelta en la pasión, pero muy rápido se dio cuenta de que no era solo ella, ya que él se veía disfrutar los besos, caricias y gemidos de placer.

Después de terminar de complacerlo, lo vio tirado sobre, ella se colocó de pie y estaba recogiendo su ropa para marcharse, pero él la detuvo tomando su mano e impidió que se fuera. Desde ese momento solo se dedicó a disfrutar y seguir órdenes, recibiendo la primera noche más ardiente de toda su vida.

Cuando estaba amaneciendo y el cielo recibía el sol, Sofía no podía creer que se encontraba en una suite presidencial de uno de los mejores hoteles del país, con un hombre tan poderoso y ardiente. Ella se sentó en la cama y vio montones de preservativos usados en el piso, en un intento rápido tomó dos y los llevó a su cartera. Los guardó dentro de un vaso desechable. Cuando intentó sentarse de nuevo en la cama, escuchó su voz, él aún sonaba medio dormido.

-Toma el sobre amarillo que está encima de la mesa, he pedido un taxi para ti, ahora puedes bajar a esperarlo "Gracias por la noche"

Él se dirigió a ella sin mirarla, ya que todo el tiempo estuvo boca abajo en la cama. Ella, con su rostro sonrojado rápido, se vistió, tomó el sobre y se marchó avergonzada.

-Como es domingo, pasaré el día en la cama, era lo justo después de una exhaustiva noche ardiente -pensó para sí misma mientras recordaba cada beso y caricia.

Cuando llegó a su humilde apartamento, alimentó a su gato, buscó en su cartera, tomó el vaso y justo cuando lo iba a lanzar al inodoro se arrepintió y lo llevó al refrigerador. ¿Qué planeaba hacer con eso? ¡No lo sabía!, pero el primer estímulo fue guardarlos.

Ella entró al baño y recibió un rico duchazo, luego fue a la cama y pasó la tarde durmiendo, cuando se despertó encontró un mensaje de texto.

Mensaje: Mi jefe.

Ayer te pedí que enviaras a alguien, no debiste venir tú, después de lo que sucedido no quiero trabajar más contigo, en tu buzón te deje una bonificación por los años que trabajaste conmigo y otro sobre amarillo como agradecimiento, "No estuvo mal, bye"

Después de leer ese mensaje, ella se derrumbó, ¡Qué tonta! Él se refería a buscarle compañía, no que ella sería la compañía.

Lo peor para ella fue leer el final del mensaje, pues solo dijo "Gracias". Ella salió a su buzón y sí que le dejó un buen dinero.

-Pondré la tienda virtual que tanto anhele, no me dejaré derrumbar.

Ella quería mantenerse positiva y no permitió que la tristeza la invadiera, así que volvió a la cama y se durmió hasta casi la medianoche, cuando se despertó y abrió el refrigerador, no pensó, no lo planeó, solo tomó los pequeños hielos blancos y los introdujo en su vag***a ¿qué ganaría con lo que hizo? No lo sabía, solo se dejó llevar del impulso y luego volvió a la cama para dormir intranquila toda la noche por sentirse una tonta.

Al día siguiente tomó su laptop y comenzó a crear una tienda virtual, le ayudó mucho que tenía conocimientos porque durante su puesto en "JLG Company" hacía promoción virtual.

Esa mañana hizo su primer pedido y

quince días después había llegado lo que había comprado. Ella decoró un espacio de su sala y rápidamente la tienda atrajo a los primeros clientes, parecía que esto iba a funcionar, solo una semana y ya se había terminado la mercancía.

¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!

-¡Hello!

-¿Habla la señorita Sofía García?

-Así es, ¿cómo le puedo ayudar?

-El señor Philips ha tenido un accidente y me dio su número como referencia. ¿Podría venir al centro de salud?

-Claro que sí, envíeme la ubicación y yo ahora mismo salgo para allá.

Ella sin pensarlo salió con afán, no le importaba nada, ni siquiera pensó en que no debería dejar solo su negocio. Habían pasado 15 días y necesitaba verlo, saber que él estaba bien.

-¡Buenas noches! ¿Cómo te sientes?

-Necesito que le pases los datos a la doctora sobre mis alergias a la anestesia y también los nombres de los medicamentos exactos que debo tomar.

Ella siguiendo sus órdenes le detallo todo sobre los fármacos que lo pueden incluso matar por la fuerte alergia que él siempre le hizo con solo su olor, también le detalló lo que él podía tomar. Esto fue de gran ayuda para la doctora, pues también le ahorraba trabajo.

-¿Qué te ha pasado? Esto no parece un accidente.

-Si le pasaste la información a la doctora, te puedes marchar.

-Solo quiero ayudarte ¿Por qué el maltrato?

-Ya no confío en ti, no sé cuál fue tu intención entrando a mi cama. ¿A caso piensas que soy un idiota, y que sería tan fácil engañarme?

-Solo malinterpreté todo, pensé que me habías invitado como acompañante. Si nunca estando tan cerca planee nada, ¿qué le hace pensar que sería capaz de una bajeza como esa? -en sus palabras había dolor.

-¿Qué hace pensar, dices? Que eres una prostituta, ¿lo harías con cualquiera que te lo pidiera como lo hiciste conmigo?

-No señor. -ella sintió vergüenza ante su cuestionamiento.

-Te puedes marchar, toma el dinero que está en la mesa. Gracias por la ayuda.

En ese momento ella estaba muy enojada por el trato que recibió, así que solo tomó su bolso y salió de aquel lugar sin ni siquiera mirar hacia donde él le había indicado buscar el sobre.

-No es para tanto ¿Acaso fue tan malo para él? -ella quería no podía creer lo que estaba escuchando.

Pasaron quince días y ya no supo nada más de su jefe, pero ella no pudo olvidar aquella noche, solo una noche, y para ella fue totalmente mágica, en cambio, para él fue un error.

¡Tock! ¡Tock! ¡Tock!

-Alex, qué gusto verte, adelante, pasa.

-Amiga, ya salí de aquel trabajo, ahora tendré todo el tiempo para ayudarte en tu tienda virtual y ponerme al día con todo lo que tienes para contarme.

-¡Qué bueno! Ahora no me sentiré más sola y seremos dos desempleadas. -ambas rieron.

-Termina de contar, no puedo creer que te metiste en la cama con ese alto millonario, imagino que quedó atrapado, pues no todos los días se consigue una mujer virgen e inteligente.

-Lo peor que me pasó fue hacer tal cosa amiga -le respondió con frustración y gran desilusión. -Gracias a mi atrevido impulso y sueño estúpido, perdí hasta mi trabajo.

-¡Ay amiga! ¿Fue tan terrible, acaso te dolió? ¿Te has acobardado? ¿Qué pasó?

-Eso ha sido lo peor amiga, no sé en qué fallé. Desde él inició del siguiente día solo he recibido desprecio y me echó del trabajo, aunque me dejó bastante dinero. Por estúpida lo hice todo mal.

-¡No amiga! No se vale echarse a morir ¿Qué pensaste, que se iba a casar contigo? Con esos personajes se disfruta y sigues el camino.

-Sabes que tenía sentimientos por él, fue un error desde el principio. Pero no es todo...

Ella no dejó que terminará de hablar y le ordenó hacer silencio ¡Shhh! - Ya fue y lo último que te diré, es que no fue tan malo, pues te dejó suficiente dinero para que empieces tu propio negocio, y hasta ahora te va espectacular. Así que amiga, capítulo cerrado.

Capítulo 2 ¿Qué sucedió

Llegó el lunes y con él, las responsabilidades de la empresa. Se había acumulado trabajo, ya que Philips apenas se estaba recuperando después de que estuviera en reposo.

-Buenos días, Sarah, necesito que seas mi secretaria hasta que contrate una para mí.

-¿Qué ha pasado con Sofía? -ella se aproximó para enterarse de lo que había sucedido.

Él solo le lanzó una mirada como si tuviera deseo de matarla, y ella entendió perfecto que acababa de ser imprudente y no se atrevió a decir nada más.

-No quiero a nadie con menos experiencia en ese puesto, estaré en mi oficina para yo mismo decidir quién será la mejor opción.

Sin dejarla de acosar con la mirada para que no se atreviera a volver a preguntar por Sofía. Él le dio la espalda y al entrar en su oficina azotó la puerta.

Justo en ese momento el elevador se detuvo y su amigo quedó sorprendido ante el gran ruido que él había dejado a su partida, así que sin tocar como siempre, entró a su oficina y se dirigió a él.

-¡Buenos días! ¿Cómo se encuentra el soltero más solicitado de toda la ciudad?

Entró "José" Él es la sombra, abogado y mejor amigo de Philips. Pero también es todo lo contrario, ya que es alegre, divertido y un poco alocado.

-¿Me has conseguido lo que te he pedido? Te estaba esperando.

-¡Está interesado mi amigo! Aunque no es algo extraño, con lo que te gusta lo prohibido y lo peligroso, es muy normal el interés por una desconocida.

-¿Cuándo vas a cerrar esa enorme boca? Voy a considerar buscar otro amigo. El que tengo está defectuoso y resulta ser bastante molesto -lo volvió a mirar sin pestañear -De verdad estoy considerando hacerlo José, ya que cada día estás peor.

-Lo más feliz y divertido que tienes en tu aburrida y fea vida, soy yo, así que considera bien lo que piensas hacer. Por cierto, ¿dónde está ese bombón que tienes como secretaria? Es muy extraño que no haya venido a poner cómodo a su jefe, poniendo el mundo a sus pies y dándole el mejor servicio que puede recibir el amargado John Philips.

-Sí, te cuento, no lo creerás. -él quedó de espaldas mientras esperó a que el mismo José dedujera lo que había sucedido, ya que sabía que él, era experto en deducción.

-Nooo. Te había dicho que me casaría con esa mujer, y ya la has profanado.

-No me jodas con eso, he perdido a mi mejor empleada, solo por qué se le ocurrió meterse en mi cama.

-No veo la necesidad de sacarla ¿Acaso te ha gustado, o que pasó?

-No quiero hablar sobre ella ni lo que pasó, has venido aquí para traer información sobre la mujer misteriosa de aquella noche, no a lanzar 100 preguntas por segundo.

-He descubierto bastantes cosas sobre esa mujer y la noche misteriosa. Es increíble como te atrae el peligro, no vas a creer lo que investigué.

Mirándolo lleno de ansiedad, esperó la información que parecía no querer dar -Menos rodeos y más información.

Él puso los ojos en blanco. - Ella es Mía Ferrari. Mujer de Ferrari, ¿sabes que ese sujeto es el innombrable, y mafioso más conocido en la ciudad?

-Eso es excitante. -mordió sus labios mientras golpeo suavemente la quijada de su amigo. -Bastante excitante.

-¿No te interesa lo demás que investigué?

-Si no se trata de unas buenas curvas, no me interesa. Entonces su nombre es Mía.

-No tuviste un accidente amigo, cortaron los frenos de tu carro, esa noche que besaste a la mujer equivocada ¿Sigue siendo excitante?

-Sí, y se la pienso cobrar con su esposa en mi cama toda la noche.

-¡Estás loco, amigo, muy loco!

-En la vida las reglas son para romperla y las mujeres para follarlas.

-Hasta que te enamores y tengas una familia, seguirás siendo el "donjuán" implacable.

-¿Qué es eso amor y familia, con que se puede comer? Hasta donde me he enterado esa cosa amor vuelve débiles a las personas y John Philips es una roca impenetrable.

-¡WOW! Qué amigo tan rudo tengo.

Todo era excitante para Philips y cuando solo pensaba en la palabra, recordaba a Sofía y lo tierna que resultó ser.

-Me gustó que era virgen y la calidez que me transmitió. -dijo esa palabra mientras puso la mirada fija sobre su amigo, quien estaba estático.

-¿Tu secretaria? -preguntó con asombro. -No, amigo, qué pecado has cometido, insisto en que eres el peor de los depredadores.

-Por eso la saqué de mi lado, su trato, la forma en que me sentí con ella en la cama, su perfección... Todo me despertó ternura, y eso es para los débiles.

-¡No creo lo que acabo de escuchar! -lo miró con gran asombro -El hombre que tiene una lista de mujeres incontable, sintió debilidad por primera vez. "WOW eso sí es una gran sorpresa"

-Eres un sujeto tan estúpido, aún no sé cómo sigues siendo mi amigo.

José solo ignoró sus palabras y siguió indagando -¿Nunca habías estado con una virgen?

-Sí, muchas veces, pero ahora ha sido diferente, sentirla temblando me hizo sentir calidez. Su mirada y sus caricias se sienten diferentes. No se trata de diferentes mujeres, se trata de lo que ha provocado y las dudas que ha dejado.

-¿Eso quiere decir?

-No seas tan intenso, pareces mujer chismosa.

-Te conozco y la quieres nuevamente en tu cama Philips, de eso no tengo ninguna duda.

-Solo te diré algo con respecto a esa mujer y no se volverá a mencionar. Sí, quedé con deseo de más, pero hay varios factores que pueden estar permitiendo esto y lo principal es la manera en la que me ha tratado, el tiempo que pasamos juntos, no sé qué más... ¿Qué diablo hago hablando de mis cosas personales y privadas? -él se veía ansioso.

-¿Yo soy quién sabe? No te diré nada, ya conoces el tipo de mujer que es ella, y es normal que cualquier hombre quede embobado y si era virgen, pues se prepara el altar.

-Por qué perderé mi tiempo hablando contigo. -lo miró con deseo de hacerlo desaparecer. -A lo que viniste "Mía" ¿Sabes como me comunico con ella?

-¿De qué hablas? Ella registró su número en tu celular aquella noche del beso ardiente que te robó la paz y casi la vida.

-¡Cierto!

En ese momento él tomó su celular, confirmó tener su número e inmediatamente le escribió.

Mensaje:

-¡Hola! ¿Me registraste?

-Esperaba tu mensaje. Necesito que me arregles las uñas, tengo excelentes recomendaciones. ¿Necesito una cita?

-Esta semana tengo varios días libres, ¿quieres alguno en específico?

-El viernes mi papá sale de viaje, si tiene un espacio para mí, sería genial, ya que como él no estará, nos podemos tomar el tiempo que necesitemos.

-Te guardo el espacio para el viernes, bye.

-Espero que las recomendaciones sean ciertas y seas tan buena en tu trabajo como tanto lo repiten.

-Ya el viernes tendrás tu propia experiencia, cuando derrame el esmalte sobre tus delicadas uñas.

Ella miró a Ferrari y escondió todo el placer que le transmitió al solo leer el doble sentido de aquella propuesta.

Mientras Philips también disfrutó del morbo que tenían los mensajes. Esas cosas le hacían correr la sangre por sus venas.

-Me registró como su estilista. Es una chica mala y eso es excitante.

-Nunca entendí por qué te gustan las mujeres fáciles y muy malas.

-Fácil querido amigo. Esa clase de mujeres, al igual que yo, no quieren compromiso, solo una noche y cuentas cerradas.

-Eres increíble Sr. Philips. ¿La suite presidencial?

-Correcto, que todo esté listo para llenar las expectativas de aquella dama.

En ese momento llegó un gran pedido de ropa de dama y José se acercó mirando un poco extraño a Philips.

-Tengo mucho trabajo, ahora puedes retirarte. -él le hace seña con la mano para que se apresure a salir.

-Si piensas que me iré sin saber de qué trata todo esto, te informo que estás muy equivocado. Y si te atreves a no contarme, no te ayudo a sacar todo este desorden de tu oficina.

-Ella comenzó un negocio virtual y en agradecimiento decidí comprar todo con distintos perfiles. Cuando salgas puedes llevártelo todo, y puedes donarlo si quieres.

-¿Cuándo te volviste tan cordial querido amigo?

-Ella me ha enojado. La única empleada que valía la pena tener al lado y justo con ella sucede tal cosa.

-¿Qué sucedió? Aún no entiendo por qué la sacaste.

-¿Quién te dijo que debemos saberlo todo? Empieza a organizar las cosas para aquella noche de viernes y deja de cuestionarme.

Aunque siempre Philips estaba necesitando de su amigo, no dejaban de ser molestas su actitud y bromas de mal gusto.

Él solo pudo observar mientras se llevaba las bolsas haciendo rostro de estúpido desequilibrado mental.

Capítulo 3 Mi invitada.

Los días pasaron también para Sofía y aunque ella no podía olvidar aquella sofocante noche de placer, nunca intentó volver a acercarse, solo por miedo y también respeto a quien era su jefe.

-Pronto llegará mi pedido, espero tener tan buenos clientes como la primera vez.

-Hija, no me dijiste que pasó con tu trabajo, te veías muy feliz y cómoda en tu puesto. Hasta llegué a pensar que era el trabajo de tu sueño.

-Recorte de personal madre -respondió junto a un gran suspiro. -Pero en un mes he podido hacer mi negocio y seguir adelante, ¡Estaremos bien! ¡Lo prometo!

-La cena está lista, ahora iré a mi trabajo. Necesito que te alimentes hija, haz un esfuerzo para no dejarla igual que anoche, no tenemos para votar y desperdiciar.

-¡Sí madre! Solo es un dolor de estómago un poco incómodo.

-¿Te sientes mal? Hace días noto tu rostro cansado y tienes ojeras.

-Debe ser debido al estrés que me ha provocado el despido repentino de mi trabajo, pero por lo demás estoy bien madre, puedes estar tranquila e ir a tu trabajo.

Su madre le dio un beso para marcharse a su trabajo y ella continuó en la casa organizando y haciendo las fotos de la nueva mercancía que acababa de recibir. Se quedó pensando que su espacio ya queda pequeño y debe ir pensando en un lugar para organizar la tienda y hacerla una tienda real.

¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!

-¡Hello, buenas noches! -Escuchó esa voz y sus piernas se aflojaron, todo su cuerpo se estremeció. ¡Era él! Su amor imposible, su galán.

-¡Buenas noches!

-¿Puedo verte?

Ella quedó boba ante aquella propuesta, ¿era cierto? ¿Había pedido verla una segunda vez?

-No, no, no... Debo actuar diferente a la primera vez, quizás solo me extraña en el trabajo o me necesita para algo laboral -los pensamientos jugaban a enloquecerla.

-¡Hola! ¿Estás ahí?

-Sí.

-Espero una respuesta Sofía ¿Estás disponible para mí?

-Sí, ahora me arreglo para que puedas recogerme.

-¡Bien! Te recojo en una hora. -él no dijo nada más y terminó la llamada dejándola con un gran nudo de inseguridad y nervios atorados en la garganta. Tampoco le había dejado mucho tiempo, y él, sí sabía ser puntual.

Se arregló a toda prisa. Algo cómodo, pero elegante. Si alguien lo conocía bien, era Sofía, así que vistió un ajustado vestido al cuerpo y calzados cómodos, pero elegantes.

No sabía si se trataba de una cena de negocio, él siempre avisaba a destiempo, así que ya estaba acostumbrada a ese tiempo corto y adivinanzas locas.

-¿Y si no es una cena de negocios? -pensó mientras se ponía un poco de maquillaje, entonces colocó accesorios sensuales por si la llevaba a la cama, pues con John Philips nunca se sabe nada.

Solo un minuto de tardanza y se escuchó aquella bocina frente a su casa. Ella salió caminando y cuando logró reconocer el auto se aseguró que era él. El hombre que por años había robado sus suspiros.

-¡Buenas noches, Sr. Philips! -se acercó caminando, pero sin hacer contacto visual, ya que aún sentía vergüenza.

-¡Hola Sofía!

Solo dijo esa palabra y en cuanto entró al carro él empezó a conducir. Ella no se atrevía hacer preguntas, sabía que después de la estupidez que había cometido, él no le daría muchas opciones, así que decidió permanecer en silencio durante todo el camino.

Un rato después observó que el auto entró a su mansión, sabía dónde estaba porque para su cumpleaños número 40 estuvo ahí para la celebración. Se quedó impactada al llegar a ese lugar.

-¿No piensas bajar del auto? -él hace que salte del susto cuando le habla. Ella de inmediato reaccionó y tomó su mano, ya que la había tendido.

-Lo siento, estaba un poco distraída.

Su mirada era perversa, así que rápido le dio a entender lo que tenía planeado para esa noche.

-¡Bienvenida a mi casa!

Cuando entró, él caminó de prisa, muy pronto se perdió en el enorme pasillo y ella comenzó a ordenar sus pastillas y unos documentos que tenía sobre la mesa de la sala, luego tomó asiento admirando el buen gusto que siempre había tenido ese hombre.

-¿Piensas quedarte ahí? -se dirigió a ella una vez estuvo de vuelta.

-No me has dicho que necesitas de mí. -lo miró temblando completamente.

Él se acercó despacio, mirándola a los ojos mientras mordía sus labios, y después de una sonrisa atractiva respondió

-Te necesito a ti en mi cama desnuda y saltando sobre mí.

Sus ojos automáticamente se abrieron como faroles en la oscuridad, pero él no le dejó tiempo a responder, tomó sus labios en un beso feroz, fue un beso largo y placentero ¡Muy placentero! Sentir su respiración tan cerca la hacía vibrar, él tenía ese poder de hacerla temblar con solo, tocar su cuerpo y su aroma la hacía tocar el cielo.

Entre besos y caricias él quitó su vestido y con la lengua por todo su cuerpo la hizo estremecer. Fue tanto el placer que sentía en ese momento, que solo se dejó llevar de esa corriente desmedida que transitaba por su cuerpo, ella sentía la necesidad de estallar y llenó su rostro y toda la cama llegando a las estrellas.

Él en ese momento se volvió más salvaje y entró suavemente mientras la miraba a los ojos. No podía mantener la mirada por miedo a perderse en sus sentimientos, pero él sí lo hizo y en su mirada encontró una dulzura que no conocía.

Cada vez sus movimientos eran más rápidos. Verlo excitado despertó el deseo nuevamente, cada movimiento y roses quería que fueran para siempre.

-Me gustas. -susurró a su oído mientras aceleró los movimientos de su cadera.

-¿Sí? -solo salió de sus labios en automático, pero escuchar su voz entrecortada por la sensación de placer que sentía en sus movimientos, encendió su hombría.

-Sí, mi Sofía, te sientes apretada, ese espacio es tan adictivo.

A ese punto se había perdido la cordura, ella comenzó a tocarlo y seducirlo, él era alto e imponente y en ese momento se veía y se sentía tan vulnerable e indefenso. Ya su mirada se veía perdida, así que ella se sujetó a su cuello y lo apretó fuerte con sus piernas. En ese momento lo pudo mirar a los ojos tratando de no ocultar todo lo que sentía.

Sus ojos se conectaron y mientras la miraba, sentía desvanecer su cuerpo ante sus manos. Él se acercó a la pared y la besó aumentando el ritmo y llegando a un delicioso orgasmo.

Ella se acomodó sintiéndose agitada y cuando recordó donde estaba salió casi corriendo de la enorme cama y quedó sentada solo en la orilla esperando que él la despidiera para ir a casa.

-¿A dónde vas?

-Iré a casa, señor.

-No me digas, señor, soy Philips o John, como sueles llamarme ¿Tienes algo importante para hacer en casa?

-Solo dormir.

-¿De verdad te quieres ir a dormir?

-Yo... he... Debo descansar.

-¿Y no podrías hacerlo en esta cama? ¿Conmigo?

-Yo no lo quiero molestar.

-Quédate conmigo esta noche, no será una molestia, todo lo contrario.

-¿Dónde está el baño?

-En el fondo a la derecha.

Se colocó de pie y caminó admirando el buen gusto de ese hombre, para ser un hombre soltero todo estaba decorado a la vanguardia y se veía muy organizado.

Cuando encontró el baño entró en la ducha y con un jabón de hombre estaba lavando su piel y sintiendo el agua tibia, pero de pronto se sintió sometida contra la pared. Él estaba ahí dentro mordiendo el lóbulo de su oreja sensualmente mientras la embestía una segunda vez en aquella enorme ducha. Sus movimientos y el agua caliente que caía en sus cuerpos los envolvió en pasión y fuego ardiente y así pasaron la noche.

Esa noche parecía infinita, pero no podía negar sentir felicidad porque su mirada había cambiado y eso la hacía vivir.

-Está amaneciendo, es hora de partir -insistió Sofía.

-No quiero que te vayas Sofía. -él le respondió mientras dio pequeños toques a la cama, invitándola a que se acostara a su lado.

-¿Y si me quedo dormida muy profundo?

-No importa nada hermosa, esta noche serás mi invitada, así que te puedo escuchar, incluso roncar y te será permitido.

Él tenía claro que debía quedarse, así que ella solo apartó la toalla que la cubría y se acercó hasta él. Se sorprendió cuando la acomodó en sus brazos, pero debido al cansancio por la noche ardiente, pronto se quedó dormida en los brazos de su amor.

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