Las personas para poder convivir en armonía, ya sea en el trabajo, familia o pareja; ocultamos algo que nos avergüenza o nos da miedo que otros se enteren. La otra parte de nosotros, que se esconde y a veces lo dejamos en libertad. Algunos dirán que esto no es cierto, pero todos tenemos una parte de nosotros que no queremos mostrar. Pero qué pasa si nunca hemos descubierto o nunca lo hemos liberado nuestro ser, ¿Qué podría pasar?...
- Hoy quiero darle una sorpresa a mi enamorado por su cumpleaños, estoy muy emocionada a pesar de que no lo quiero mostrar, le voy a comprar su bebida favorita e ir departamento - pensé.
Tienda de Starbucks a las 6 pm
- Señorita, me da un capuchino de chocolate con leche de almendra, también un Ice americano y dos brownies de chocolate.
- ¿A qué nombre?
- El capuchino con el nombre Zara y el otro Max
- Zara, qué bonito nombre- susurro un hombre.
- Creo que escuche mi nombre o me lo habré imaginado- pensé.
Le entregan su pedido, cuando va a salir, se tropieza con alguien, sin verlo le dice- Lo siento mucho, ¿estás bien? -
- Estoy bien, no te preocupes...no fue nada, parece que tienes prisa, es mejor que vayas.
Zara se despide sin mirarlo y se retira del lugar.
- Espero verte otra vez- susurró él.
Una hora después...
Mientras Zara caminaba hacia al departamento, recordaba que era la primera vez que se enamoraba, parecía incierto, nunca antes había pasado, su vida amorosa era cero, sus compañeros de la universidad lo molestaba con un chico llamado Darlyn, pero a ella ni le interesaba y nunca lo avía visto; los demás tenía un concepto de ella que es una chica inocente, fría y madura; en parte era verdad, pero inocente no era tan cierto, lo que no sabía es que ella le gustaba leer o ver series +18 (erótico), pasaba horas en eso y gracias a eso, su pensamiento también era más atrevida, aunque por fuera no lo expresa. Cuando Max le pidió ser enamorada, ella no sabía qué responderle, era lo más cercano a sus estándares; entonces le pidió una semana para pensarlo, cuando pasó ese tiempo, ella aceptó.
En el departamento...
Zara llega al departamento, mete la llave, noto que no tiene seguro, -¡así que él está dentro!-pensó, abre la puerta y grita -Maxxxx... ¿Dónde estás?-, pero él no le contesta, se escucha una voz femenina -¡mmm..ah, ah, ahhh!-, al escuchar ese sonido, ella trataba de convencerse de que no era cierto lo que pensaba, cuanto más se acercaba a la habitación, el sonido era más fuerte -¡ah, ah, ahhh, siiii!-, -tap,tap,tap- paso seco..., se paró justo detrás de la puerta, no pudo abrirlo, su cuerpo se congeló.
- ¡mmm..ah, ah, más profundo, asiii! - gemidos femeninos.
- ¡arf, arf!,¡gr, gr!, ¡mmm!- gemidos masculinos.
Cada vez que escuchaba, le daba más cólera y miedo de sí misma, quería restregarle en su cara su relación, tenía ganas de llorar, quiere entrar, pero no quiere que ellos la vean así, -Zara, esto no es tu culpa, cálmate, cálmate- se susurraba para sí misma, tenía que calmarse, pero no podía más, así que... ¡PLAN...! - portazo.
Max a mirar a Zara, salta de la cama diciendo...
- ¡ZARA..., te lo puedo explicar! - se viste con rapidez y le jala del brazo, mirando a los ojos, él hablaba, pero en ese momento ella no podía escuchar nada y no podía articular ninguna palabra.
- Tú eres la noviecita de Max, lo siento que te hayas enterado de esta forma-con una sonrisa sarcástica.
- ¡TÚ, CÁLLATE! -levantó la voz Max.
- Eres Zara, verdad, no te importaría salir y dejarnos solos, como verás tenemos que disfrutar...-voz burlona.
En ese momento algo en ella quería salir desesperadamente, como si tuviera una jaula en lo más profundo de ella, que encerraba su verdadero ser está encerrado y que ahora está golpeando con fuerza, pero algo lo detiene.
- Míralo, está asustado, el miedo lo está consumiendo y tú eres la única que tiene el control, ¿qué vas a hacer? - una voz seductora acechaba en los pensamientos de ella. Toda tristeza y la rabia que sentía en ese momento, se van desvaneciendo, dejándole con un mal sabor en la boca, sus ojos parecía que en cualquier momento podría traspasar el alma.
- TÚ, sal de aquí..., una PERRA no deben estar en MI DEPARTAMENTO- señalando a la mujer con una voz seca y autoritaria, era mentira de que era su departamento, solo quería que esa mujer se fuera y lo dijo sin pensarlo. La mujer sintió un escalofrío que recorría en todo su cuerpo, llenándose de rabia.
- ¡A QUIÉN CREES QUE LE ESTÁS DICIENDO PERRA! -
Zara se dirige a ella, su mano se está a punto de golpearla, ella automáticamente cierra los ojos, cuando se pone al frente a ella.
- Te dije que salgas- con voz autoritaria y fría, la mujer aparta la mirada y decide retirarse rápidamente, dejando sola a Zara y a Max.
- Zara, discúlpame, sé que esto estuvo mal, por favor déjame explicarte, yo...en verdad me gusta...- mirando a los ojos de ella.
Zara se dirige a él y lo avienta con fuerza a la cama diciendo - Dices eso, cuando lo estabas disfrutando mucho, te escuche ... cada maldito sonido que salía de tu boca-, ella se acerca su pie en su miembro de Max, con un aura inquebrantable.
-Crees que debo creerte..., cuando empezamos a salir, fui muy clara al decirte que...cuando ya no sientas nada por mí, era mejor que lo dijeras y no traicionarme, pero que hiciste...- mirándolo a los ojos.
Su pie frota su miembro de él y agarrando su cabello hacia atrás levemente, él a ver su atrevimiento le dice sorprendido con voz agitada -Zara, que hace... espera, tú... Ah... Ah... No eres así-
Algo en ella se encendía cada vez que escuchaba su voz de Max suplicando, quería escuchar más de esa voz, por rato olvidaba lo que había pasado, él nunca la había visto a ella de esa forma, era todo lo contrario, pero cada vez que ella lo tocaba y lo miraba se sentía más excitado. Zara apartó su pie y se acercó a sus labios, dejando unos pocos centímetros, ellos podían sentir su respiración caliente.
- Max..., qué debo hacer - susurrando.
Mirando a los ojos, él respondió susurrando - por favor perdóname- sus manos recorría por las piernas de ella; sus labios de él se acercaban a los labios de ella, pero ella se aparta bruscamente de él y camina hacia la salida del departamento.
Él se quedó impactado por lo que acaba de pasar, se sienta en la cama, se soba el rostro diciendo -Ainss..maldita sea, si no fuera por esa perra de Sandra, nada hubiera ocurrido.., Zaraa ashh..., ¡vas a volver! - con los ojos cerrados.
Max en toda la noche no podía dejar de pensar en Zara, en sus ojos, en su voz, en cada toque, con solo recordarla encendía su ser, quería tenerla cerca de él, quería hacerla suya; era la primera vez que eran tan atrevida, su relación solo tenía cuatro meses aun así quería tenerla entre sus manos, pero no lo hizo, porque quería ir despacio, quería que ella se sintiera cómoda con él...ya que es su primera pareja. Ahora podría perderla a la mujer que quiere y todo porque no se pudo negar a estar con Sandra.
Una hora después...
Aunque él quiso ir detrás ella, sabía que sería peor, aún que él está preocupado porque no sabía dónde se había ido y si ella está bien, decidió llamar a su mejor amigo Daniel, el hermano de Zara.
........................ Llamada .......................
- Halo - voz del hermano
- Hola, Daniel, soy Max, quería saber si Zara llegó a casa- con una voz neutra.
A otro lado de la conversación, Daniel pensó que algo había pasado, notaba irregular de su voz, a pesar de que trataba de ocultarlo.
- Sí, ella está en casa, acaba de entrar a su cuarto..., no sé qué pasó entre ustedes, pero si me entero de que lastimaste a mi hermana, simplemente aléjate de ella o te verás conmigo, eres mi amigo, pero ella es lo que más aprecio...-corta la llamada.
- ¡Espera Daniel!, no..., ahora que hago- se soba la cara.
..................... Fin de la llamada................
En el cuarto de Zara
Zara al llegar a su casa, rápidamente va su cuarto y cierra la puerta con seguro, se va al baño y se mira sin poder creer que había hecho, se lava la cara, tratando de enfriar su rostro que está caliente, estaba avergonzada, al mirarse al espejo recordaba la escena de Max encima de esa mujer, unas lágrimas surgieron y no podía detenerlos.
Al día siguiente...
Hora 6 am, suena la alarma de Zara
Alguien dijo que los cuentos
Pueden ser realidad
Pero de ti depende, si así sucederá
Hay que trabajar duro cada vez...
- Zaraaa, ya levántate, vas a llegar tarde.
- Mmmm, yaaaa me levante, zzzz...
- ¡YA LEVÁNTATE! - le gritan en el oído.
-! AHH ¡DANIELLL, TE VOY A MATAR...- corre tras de él.
- No tienes un trabajo que sustentar, pobrecita, tienes mala suerte jajajaja...
- Maldita sea, es verdad.
Zara se baña lo más rápido posible, aunque para las mujeres es casi imposible no demorarse, se secaba el cabello mientras se maquilla y luego cambiarse, ella tenía un estilo elegante y semiformal, por esa razón la mayoría de las personas piensan que era madura y lista.
Zara baja al comedor, se encuentra con su hermano Daniel.
- Mira mamá, Zara otra vez se disfrazó para ir la uni.
- Ya hijo, no fastidies a tu hermana.
- Si ella parece indigente cuando está en casa.
- JA, mira quien habla, si para todo tiempo en pijama de dibujos jajaja-, todos se rieron, por un rato Zara le hizo olvidar todo el dolor de ayer.
- Mamá, ya me tengo que ir, ya me hago tarde.
- Pero no has comido nada- con su rostro de preocupación de su madre.
- No te preocupes, por ahí comeré algo, además lo empaqué y en el camino lo voy comiendo- agarra sus cosas y saliendo, cuando...
- Minio espera, voy contigo - dijo Daniel.
- Ahhh, pero tú no tienes clase más tarde.
- Sí, pero tengo otras cosas que hacer.
Los dos hermanos caminan hasta la pista para coger el auto para ir a la universidad, Zara se percata que Daniel no dejaba de mirar, tratando de descubrir qué pasó ayer con Max.
- Dan, deja de mirarme y dime de una vez.
- Todavía tienes tiempo para desayunar, pero no lo has hecho, y sabiendo como eres, eso es raro, ¿pasó algo?
- Solamente quiero llegar temprano y repasar mis notas- con una voz cortante.
- ¿Estás segura?, pasó algo con Max, ayer... él me llamó.
- ¿Te dijo algo? - mirando al piso.
- Solo me pregunto si llegaste bien..., no sé qué paso, pero cuéntame, no dejes todo para ti- con una voz cálida.
- Ese milagro, que mi hermano se preocupa...- con una voz sarcástica, - Lo siento, pero no quiero hablar de eso, tengo otras situaciones que son más importantes- con una voz apagada.
- Zara, espera...
Zara detiene el auto y se sube, simplemente no quería recordar nada, pero ahora le dolía el corazón, - por favor no piense en eso, concentrémonos en la exposición, por favor - respiraba tres veces, tratando de calmarse y dejar de lado los sentimientos, poco a poco lo está logrando, en todo el camino solo se dedicó a repasar sus notas, hasta casi se pasa donde debería bajar, bajo y se apresuró a llegar al aula.
Aun el aula le quedaba un poco lejos, ya que la universidad era muy grande, tenía que correr al edificio de la facultad y subir al cuarto piso. En la puerta del aula 24 se encontró con sus compañeros y entre ellos está su amiga, aunque eran diferentes, se llevaban muy bien; por algo dicen que los extrovertidos y los introvertidos son polos opuesto que se atraen.
- El profesor todavía no viene, aun así, ya estoy nerviosa, ese profesor realmente da miedo, ¡Zara no quiere exponer! -con voz dulce, acercándose a los brazos de Zara.
- Hola, Sofia y sí, tampoco me encanta el profesor, pero explica muy bien la clase, solo faltaría que sonriera un poco.
- Jajaja, cierto, aunque no sonríe, tiene algo encantador.
Alguien se acerca a espalda de las chicas lentamente, con voz gruesa dice - No van a entrar a clases - las dos chicas voltearon, sonriendo diciendo - Buenos días, profesor - y entran al salón.
- ¿Crees que el profesor escuchó todo? - susurrando a Zara.
- No lo sé, pero mejor concéntrate en tu exposición.
Uno por uno presentó su trabajo, el profesor Salas de psicología estaba tan acostumbrado los temas más comunes, que trato poner atención a cada trabajo, hasta que llegó el turno de Zara con el título "Disney en nuestra mente", los ojos del profesor están atentos y sonrió al escuchar el título el trabajo, mientras los demás se reían, pero era un hecho que había ganado la atención de todos y más cuando dijo:
- Sus personajes favoritos están relacionados con su forma de pensar y de vivir, porque nos identificamos con ellos, su historia, sus problemas. Entonces ¿Cuál es tu personaje favorito?
Los demás al escucharla, comenzaron a preguntarse qué personajes son ellos, solo por curiosidad, en el transcurso de toda su exposición demostró ser muy buena expositora.
Se terminó la clase, antes de salir del aula el Prof. Salas voltio a la dirección de Zara, -Se parecen mucho- pensó, abre la puerta de vidrio y se queda detrás de la puerta, donde se encuentra con un alumno, parecía que se llevaba bien, por su risa, la cual no lo había mostrado a otros. Mientras ellos hablaban, los demás estudiantes también se reunían para socializar, en entre ellos estaban Zara y Sofia.
- Zara, fue increíble su exposición, de seguro vas a tener la mejor nota- sonriendo.
- Gracias- con una sonrisa forzada.
Sofia se da cuenta de su expresión y de sus ojos hinchados, se le ocurre algo para alegrarla, saca sus audífonos y le coloca en su oído de Zara.
- Hace poco salió el nuevo episodio, lo leemos- sacudiendo su celular.
- Sofi, estamos en la universidad- levantado sus cejas.
- En serio no quieres- con una sonrisa malvada.
- Entonces lo voy a leer sola- dándole la espalda.
- Está bien, ponlo- no se pudo resistir a la propuesta, ella le conocía muy bien.
Las dos estaban sumergidas en una novela +18 que contenía audio, que hacía posible más fácil de imaginar cada escena, para los demás solo son dos chicas con el celular, pero en entre ella están creando las escenas más salvajes y picantes que pasaban por sus cabezas, como si estuvieran viviéndolo, entre ella se susurraban y reían.
- Amo a este personaje, tiene todo, el héroe es guapo, pero el villano me está conquistando.
- Por eso nos comprendemos- poniendo su mano en el hombre de Sofia.
Justo en ese momento alguien entró al aula, era un chico apuesto, camino hacia un asiento libre lado a Zara, ella no se da cuenta hasta que el chico se para frente a ella, haciendo que las dos amigas automáticamente escondieron el celular, pero se olvidaron apagar el audio, solo Sofia se había sacado el audífono, haciendo que los ojos de Zara se dejen llevar por el ritmo, como si estuvieran en una cámara lenta.
Lo que escuchaba:
"Lo vi en frente en mí, sus labios estaban acercándose poco a poco, haciendo que tenga ganas de besarlo, sus grandes manos se acercaban a mi cintura, yo trataba de soltarme, pero sentí su respiración y su voz tan malditamente candente..."
Lo que ve:
Un chico alto con buen cuerpo entrenado, se notaba que era un atleta, tiene un estilo rock, pero a la vez elegantes, su es rostro triangular con una mandíbula poco marcado, su piel era cálida y sus ojos es verdes oscuros, cejas pobladas, nariz griega, su labio inferior más carnoso y cuando sonreía su rostro se marcaba y todos los elementos lo hacía encantados para la vista.
- Hola, Zara, es un gusto volverte a ver- con una sonrisa encantadora, se agacha para ponerse a la altura del rostro de ella, haciendo que ella salga del trance y trata de actuar lo más natural posible para contestarlo.
- Hola, disculpa no te conozco- alejándose un poco.
Él se acerca a la oreja de ella, susurrando - Tan rápido me olvidaste Zara -.
Ella se sonroja, tratando de componer su compostura, estaba a punto de decir algo cuando la docente entra, dejándola con la palabra en la boca, él solo coloca detrás de ella sin decir nada y todo el salón presenciando esta escena, pero lo más sorprendente para ellos era por el chico y no por ella, llamando la atención de las mujeres e indiferencia de los hombres.
Después de la clase...
Zara y Sofia salen de la universidad, para irse a comprar algo para comer en el mini market, mientras escogían que productos agarrar, Sara tenía curiosidad por el chico, así que le dice algo a Zara, pero cómo esta distraída con sus pensamientos, no escuchaba nada.
- Dime, ¿quién es ese chico?, porque no me contaste, que mala amiga - agarrando una gaseosa.
- ¿Qué?... Ahh, no te conté por qué no lo conozco y eso me intriga - agarrando una bebida.
- Cómo te puedes olvidar a ese papacito, es en serio Zara- agarrando unas galletas
- En verdad, no me acuerdo...- levantando la mano para agarrar - ¿qué?, ¿por qué está suave? - pensó, sobando varias veces.
- No sabía que así me ibas a recordar- con una voz burlona, ella aparta rápido la mano del pecho de él, avergonzada - Lo siento, no...-, pero cuando ella alza la mira, solo sonríe, había visto algo interesante.
- Lo siento, no era mi intención-sin ninguna expresión, se retira del lugar, dejando al chico pensativo, cuando están de regreso a la universidad, ninguna de las dos amigas pudo creer lo que pasó.
- Que suerte la tuya, entren nosotras ¿cómo estuvo?, ¿está bien formado? - murmurando.
- ... Bueno, pues sí, me hubiera gustado poder apretarlo- sonriendo
- Que picara mi amiga, pero no te culpo, yo lo hubiera hecho ja,ja,ja-
Entrando al aula Zara ve a Max en la puerta, los dos cruzaron mirandas, Max camina hacia Zara, pero ella lo pone un alto con la mano, aun que ellos no cruzaron palabras, sabían que significaba ese gesto, él retrocedió y no se acercó más
En toda la clase Max no quitaba la mirada de ella, buscando la mirada de su amada, Sofia siente que hay una tensión entre ellos, también por el rostro triste de Zara, así que le lanza una mirada amenazante a Max, él simplemente deja de mirarla.
Apenas termina la última clase a las 2 pm, Zara agarra sus cosas y salió del salón, detrás de ella sale corriendo Max.
-Zara, por favor podemos hablar-, ella solo caminaba sin hacer ninguna mueca, él no quería hacerla enojarla así que camino cerca de ella, hasta que ella habló - Está bien, hablemos, pero no aquí- con una voz seca.
Él se siente aliviado, ya que esperaba que ella no iba a hacerle caso, sin pensarlo le dice- Podemos ir a mi departamento-.
Zara apretó sus manos, tratando de no reaccionar ante el comentario, sin más los dos fueron al departamento. Cuando la puerta está en frente de ellos, Max entra primero y mirando a Zara le hace una seña que entre, ella apenas entra, las lágrimas se asomaban, haciendo que las lágrimas corran por su mejilla, él le agarra la cara con delicadeza.
- Zara lo siento, no debí traerte, lo siento- con una voz delicada, sus manos limpian sus lágrimas, para luego abrazarla, quedándose en silencio y poco a poco separarse.
No se había dado cuenta de que sus labios estaban tan cerca, al verse a los ojos, los dos recordaron las escenas piantes de la vez pasada, aumentará una más atracción entre ellos, inconscientemente ella colocó sus manos en los labios de él.
Él se acercó a ella para colocar sus labios en ella, pero ella se aleja un poco para tratar de apartarse de él, pero no podía negarse que aun sus pensamientos le decían - Por qué no puedo terminar de una vez..., tengo que ..., pero quiero...-
Sus labios no pueden aguantar más, comenzaron a buscarse, terminaron en un beso apasionado con mucho sentimiento.
Sus manos de él recorrían la espalda hasta la cintura de ella, siéndole su cuerpo de ella más cerca de él; mientras sus manos de ella acariciaban su cuello de él hasta llegar hasta su abdomen, quitándole su ramera, dejándole ha descubierto su pecho musculoso; sus labios de ellos no querían separarse, pero por falta de aire lo que tenían hacer, él se acerca a ella para continuar, pero ella se aleja.
- No, Max...yo no vine para esto, vine para terminar de una vez por todo-voz seria.
Él le sigue de tras de ella - Lo sé, pero al tenerte tan cerca no puedo controlarme-
Ella se dirige a la salida del departamento, él va detrás de ella, haciendo que sus cuerpos rocen, sus labios él se acerca al cuello de ella, recorriendo hasta su oreja de ella, susurrándole -No me puedes negar que me deseas también, tanto como yo te deseo-, un suspiro salió de sus labios de ella, haciendo que se gire, quedándose frente a frente los dos.
- No voy a negar, pero soy la que decido...- llevando sus manos a su pecho de él, acercando sus labios al cuello él, dejando besos por todo su cuello, -yo puedo prescindir de ti, pero tú NO puedes- susurro, sus manos acariciaba todo su pecho hasta sé posicionarlo en el miembro, para luego empujarlo y escapar del departamento, dejándole él con las ganas.
- Zara, la próxima no te vas a escapar..., te la voy a regresar- con una sonrisa maliciosa.
Por el otro lado Zara cuando sale del departamento, ella también estaba caliente y necesitaba algo frío.
En Starbucks...
Cuando iba a entrar, alguien lo interviene.
- Hola, Zara - con una sonrisa.
Ella se da cuenta de quién era le dice - Hola a..., ¿cómo te llamas? -
Él sonríe y responde - Es cierto, no te dije mi nombre, me llamo Darlyn-, sus ojos de él la observan y dice con una voz burlona - Y Zara, porque están tan roja y tus labios...-
Al escucharlo ella modula su voz y dijo - Solo hace calor, bueno... me voy, chau- escapando de él.
Ella se dirige a ser su pedido cuando él agarra su muñeca de ella - Pide un Expresó frío, es mejor para una calentura de ese tipo - la suelta y se va. Ella se gira para hacer su pedido en silencio, mientras trataba de calmarse.
Pensaban - Porque este día es tan largo ahhh....-, recoge su pedido, decide irse a casa, ya era tarde y ni siquiera había almorzado; cuando llega a su casa, encuentra su comida en la mesa con una nota.
"Hija, te estuve esperando para almorzar juntas, pero no venías así que me fui a trabajar, calienta tu comida, tu hermano va a venir en la noche, te quiere...mamá"
- Ahh mamá, siempre piensas en mí, seguro que si por mí, me moría de hambre- con una voz calidad.
- Así que voy a estar sola...es mejor, hoy ha sido un día muy largo, necesito un tiempo a solas.
Después de comer se va a su habitación, deja sus cosas en su escritorio y sé desplomándose en su cama mirando al techo con la compañía de sus pensamientos.
- Que se supone que debo hacer- suspiro, - Porque Zara no te contuviste, tú no eres así, cada vez que intento alejarme no puedo, porque te dije sí y lo hubiera negado nunca esto hubiera pasado- susurraba, necesitaba un baño, se levantó, comenzó a quitarse cada prenda dejando su desnudes al descubierto, se dirigió a la ducha, el agua recorre su piel tibia, sus manos acariciaba su rostro, cuando sus dedos tocaron sus labios recordó sus labios él, devorándola, el apasionado beso, sus manos bajaron por sus pechos que aún sentía el pecho de él, pero otro recuerdo se viene a la mente, pero esta vez de Darlyn cuando sintió su pecho y como reaccionó, haciendo que volviera en sí, - Que, No- avergonzada, pero una media sonrisa, -Que ridícula soy, no puedo salir de uno y ya estoy pensando en otro, acaso me estoy volviendo loca, leer me está haciendo un mal, es mejor dejarlo por un tiempo-.