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Juego de Hermanastros

Juego de Hermanastros

Autor: : Viviana_t
Género: Romance
Novela erótica. Lukas Verchot es un poderoso empresario que no cree en el amor. Tras la muerte de su madre, su padre volvió a casarse con una mujer que este CEO no aprobaba ya que pensaba que su papá nunca amo a su madre por casarse tan prematuramente. Sin embargo, por designios de la vida el apartamento de Lukas sufre un grave accidente que lo obliga a quedarse en casa de su padre por algunas semanas teniendo que soportar a su madrastra; pero la estadía en esta residencia no le resulta mal ya que se folla constantemente a una de las sirvientas. Pero sus reuniones sexuales con esta mujer se terminan justo cuando conoce a Dana Celaver una noche que llega tarde a casa, esta pelirroja resulta ser la hija de la esposa de su padre, por ende la convierte en una hermanastra de la cual no tenía idea de que existía. No obstante, a este rubio le vale mierda de quien es hija, a él lo único que le interesa era abrir sus piernas para meterse en ellas y saborear la virginidad de su coño. Pero todo este deseo carnal hacia Dana trae consecuencias, unas que Lukas iba a tener que afrontar o hacer lo que comúnmente hacia... huir.

Capítulo 1 CEO insaciable

Soltando un ronco gemido Lukas cierra los ojos al deleitarse del placer que esa mujer le estaba proporcionando. Frunce el ceño cuando siente que ella succiona su polla con fuerza, era como si deseara arrancárselo.

-¡Oh, siii! Vamos nena, continua chupándome la polla -gime llevando las palmas de las manos detrás de su cabeza.

Sonríe un poco al sentir que ella empieza a masturbar su polla al mismo tiempo que chupa con pujanza. Podía oír claramente el sonido de su lengua como jugaba con su pene, era tan erótico que incrementa su estado de excitación.

La pelinegra afianza la succión provocando que él tense todo su cuerpo, muerde sus labios al sentir que estaba a punto de correrse en la boca de Margot. En ese momento baja la mirada para ver a esa mujer chuparle la polla con fuerza.

Ella levanta la mirada enfocándolo con esos ojos oscuros e intensos y algo diabólicos. Lukas la toma por la cola de caballo que tenía para ejercer presión contra su polla. Esta entra un poco más dentro su boca y con aquello consigue acabar en el interior de su cuerpo.

Lukas muerde sus labios de manera lasciva al verla alejarse de su pene mientras se saborea, la toma del brazo y luego de la cintura; eleva un poco su falda y la hace acercarse hacia su regazo.

El CEO hace a un lado la pantaleta y la obliga a sentarse sobre su polla aun erecta.

-Es un hombre insaciable.

-Y tu muy complaciente...

Dice aquellas palabras para sentarla de manera brusca sobre él, su polla entra con rudeza dentro de su cuerpo provocando que ella gimiera de placer.

-Es muy brusco señor Verchot.

-Pero a ti te gusta cómo te follo, no te hagas la santa.

La sujeta de las caderas apretando su cuerpo al mismo tiempo que mueve su pelvis contra la de ella, la pelinegra se aferra a sus brazos e inclina la cabeza hacia atrás. Empieza a gemir y Lukas cree que eso puede terminar en un problema.

Sin embargo no la detiene y continua penetrando su coño de manera violenta, a ella le gustaba cuando se la follaba de esa forma. El rubio observa como la joven manea esas caderas de manera sensual que despierta sus ganas de volverse a correr

Acelera la embestida para luego dejar al descubierto una de sus tetas de un solo jalón, algunos botones de su blusa se rompen, sin embargo consigue ver el pezón de su teta saltar al compás de las penetraciones.

Lo sujeta apretándolo con fuerza, que ella jadea con gran intensidad, Lukas no logra soportarlo más, pero antes de que pudiera correrse, siente que su pene es bañado por un fluido tibio en el interior del coño de esa mujer.

-¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

La pelinegra empieza a jadear y menear esas caderas a modo de locura, luego la ve sonreír de victoria lo que le da luz verde de eyacular. Lukas extrae su pene justo antes de que pudiera correrse dentro de ella.

La punta de su pene expulso una gran cantidad de semen que termino a parar sobre la ropa y parte del rostro de ella. Hacia dos días que no follaba, y como Margot era la que siempre encontraba dispuesta para desahogarse cada vez que llegaba de viaje, le resultaba fácil abandonar el estrés con ella.

La joven abre los ojos y le sonríe con dulzura, luego acaricia su mejilla con ternura y es cuando Lukas observa esa mirada que siempre veía en las mujeres y por la cual las mandaba a la mierda a todas.

El rubio frunce el ceño y sujeta la mano de la mujer de inmediato lo que causa que ella se sorprendiera.

-¿Qué es lo que te he dicho? -dice de manera severa.

-No he hecho nada indebido.

-No me mires como si estuvieras albergando sentimientos por mí, sabes bien que te ira muy mal si te enamoras de mí.

La pelinegra ensancha la mirada ante la frialdad de sus palabras.

-No te he mirado de esa manera, Lukas.

-No me creas tonto, Margot. Reconozco a una mujer cuando empieza a enamorarse de un hombre, te deje bien en claro que solo es sexo y nada más. ¡Estas para complacerme!

Hace a un lado a la mujer para ponerse en pie, empieza a acomodar su ropa mientras que ella hace lo propio.

-Solo fue un gesto.

-No me interesan tus gestos, solo me importa coger y ya.

-Sí, entiendo.

-¡Tú lo has aceptado! -dice terminando de acomodar su ropa -. Si no te gusta, podemos dejarlo así y ya. Nunca paso nada, pero si acatas las normas, seguiremos follando como hasta ahora.

Ella traga saliva al verlo, sus palabras eran tan toscas que ella no lograba decir nada. Sin embargo desde un principio acepto ser lo que sea de ese hombre. Y es que no podía negarse, Lukas siempre le había gustado mucho.

Siempre deseo follar con él, aunque sabía bien que sus posibilidades de ser algo más de él era imposible. Era un hombre muy frío en el aspecto romántico. Pero prefería ser su amante de a ratos a no ser nada.

-Seguiremos como hasta ahora.

-Muy bien... -responde algo decepcionado y no entiende porque -. Ya debes irte.

-Si.

Ella acomoda su uniforme y sale de la habitación de Lukas... una vez fuera acomoda su falta y como puede arregla la camisa rota que llevaba puesta. Emprende el camino por el corredor para bajar las escaleras, cuando a mitad de camino se topa con la señora Kristine.

-¿Margot? ¿Dónde has estado metida? Llevo mucho rato buscándote muchacha.

-Señora Kristine, discúlpeme, ¿En qué le puedo ayudar?

-Necesito que llames al jardinero para que venga y acomode algunas cosas, pero necesito que lo hagas ahora mismo.

La mujer frunce el ceño al ver a la chica algo nerviosa, da algunos pasos hacia ella quedando a poca distancia de la pelinegra. La pelirroja enfoca su uniforme fijándose que el primer botón de su camisa no existía.

Luego el aroma que de ella expedía le indicaba que estaba haciendo de todo menos trabajar.

-Quiero que vayas ahora mismo a hacer lo que te he ordenado.

-Si señora.

La joven avanzo por las escaleras a toda prisa mientras que Kristine la ve de soslayo alejarse. La pelirroja niega y luego lleva la mirada hacia arriba.

-Esto es increíble -comienza a subir los peldaños de las escaleras.

Margot frunce el ceño al mirar a la señora Kristine subir las escaleras, aprieta los puños y luego sigue avanzando.

-Estúpida mujer...

[...]

Lukas abandona la habitación justo cuando ve a Kristine caminar hacia él con el ceño fruncido y expresión de pocos.

-No creas que te queda muy bonito lo que estás haciendo con la sirvienta, Lukas.

-¿Piensas darme un sermón Kristine?

-¿Qué dirá tu padre de este comportamiento?

-Ha sido él mismo que me ha convencido de quedarme en su casa mientras reparan los problemas en mi apartamento, yo dije que podía quedarme en un hotel.

La mujer eleva una ceja ante el comentario del hijo de su esposo, Lukas era tan incorregible y arrogante. Sin embargo ella no podía objetar mucho, a fin de cuentas era el único hijo de su esposo.

-Por supuesto que no podíamos dejar que te quedaras en un hotel, sin embargo no creo que sea prudente que vengas y tengas relaciones con la sirvienta.

-¿Quién ha dicho que yo me la he follado? -sonríe de medio lado, pasa a un lado de Kristine manteniendo la sonrisa.

-No quiero más espectáculos como esos, Lukas. Debes respetar esta casa.

-Por supuesto...

El rubio pensó que esa mujer era desesperante, quería darse de la dueña de todo solo porque era la esposa de su padre. Hace algunos años que su madre murió y su padre no tardo nada en meter en la casa a otra mujer.

Era evidente que el amor que sentía por su mamá le valía mierda, era increíble que se hubiera vuelto a casar y encima con esa mujer que era desesperante. Es que no entendía que esa casa también le pertenecía a él, pero ella se había adueñado de todo.

Únicamente se quedaba a dormir porque su apartamento era un maldito asco, a mala hora se vino a reventar una tubería inundando todo el maldito piso. Perdió todas sus pertenecías tan solo en dos días que estuvo de viaje.

Baja las escaleras a toda prisa, necesitaba llegar a su empresa. Tenía una reunión importante esa tarde, pero esa Margot sí que le quito tiempo.

[...]

Por la noche mientras que Kristine cena en compañía de su esposo guarda silencio, sin embargo cree conveniente mencionar lo que su hijo estaba haciendo con la sirvienta. La casa no era un burdel para que Lukas estuviera follando con las sirvientas.

-Cariño, debo decirte algo importante -Oliver levanta la mirada para ver a su esposa.

-¿Qué ocurre?

Pero justo en ese momento que Kristine pensaba hablar con su esposo del tema, una de las sirvientas llama su atención.

-Disculpen, señora Verchot... -ambos miran a la muchacha, que casualmente era la misma que estaba follando con Lukas.

-¿Qué pasa? -responde la pelirroja algo irritada.

-Tiene una llamada.

-¿A esta hora? ¿De quién se trata? -frunce el ceño al mirar a su esposo quien también estaba ceñudo.

-Dice que es la Dana.

La pelirroja palidece de inmediato, su corazón comienza a latir con fuerza al escuchar el nombre de la persona que la llamaba. Luego voltea a mirar a su esposo quien estaba igual de asombrado que ella.

-¿Qué abra pasado? -pregunta intrigado.

-No lo sé, hace muchos años que no... -ella detiene sus palabras puesto que hace cuatro años que no sabía nada de su hija Dana -. Hace tanto tiempo que ella no me llama.

-Deberías atender su llamada -le aconseja su esposo posicionando una mano sobre la suya.

-¡Claro!

La mujer se pone en pie y camina hacia donde está el teléfono principal... al tomar la bocina siente un poco de nervios, pero al fin decide contestar la llamada.

-¿Dana?

-Hola ma...

-Hija, ¿Cómo... cómo... cómo estás? Hace mucho que no llamas, yo he llamado a tu móvil, pero no conecta, pensé que...

-Ya no uso ese número, ma...

La pelirroja guarda silencio ante la contesta fría de su hija, se le notaba que seguía muy enojada con ella.

-¿Qué ha pasado, hija?

-Debo decirte algo importante.

-Claro, dime lo que sea.

-¡Mi papá ha muerto!

La noticia de que su ex esposo había fallecido la tomó por sorpresa, no era posible que su hija le estuviera hablando en serio.

-Dana, ¿Qué estás diciendo? -toma el teléfono con ambas manos.

-Que mi papá murió, hace una semana -Kristine traga saliva sintiendo ganas de llorar.

-¿Qué fue lo que paso?

-Choco el coche -la madre escucha que a su hija se le quiebra la voz y siente tanto dolor por ella.

Kristine cierra los ojos puesto que su hija pasaba por un mal momento y ella no estaba a su lado para consolarla. Encima de que se encontraba demasiado lejos.

-Hija, lo siento tanto. Yo... ¿Qué puedo hacer?, no sé cómo hacer para...

-El choque de mi papá provoco un gran daño a una estructura, yo...-el corazón de Kristine se aceleró de inmediato -. Tuve que ceder los derechos de la casa y todo en ella para poder pagar los daños que causo el coche.

-¡Dana! -exclama preocupada.

-Si no se las entregaba a esas personas iba a estar en problemas.

La mujer cubre su boca con la mano, aquello no era bueno. Su hija estaba muy mal y a saber dónde estaba metida, no tenía un hogar.

-Dana, ¿Dónde estás?

-En casa de una amiga, pero ya no puedo quedarme más tiempo. Ma, yo necesito...

-Puedes venir a vivir conmigo, hija.

Dana aprieta la mandíbula al escuchar aquellas palabras, lo que menos deseaba era tener que ver a su madre, pero la situación por la que estaba atravesando no era fácil. Su amiga no podía seguir manteniéndola mientras ella conseguía otro empleo, ya que del último la despidieron.

Capítulo 2 Sexo con la camarera

-Estas atravesando un mal momento hija, puedes venir a vivir conmigo. Siempre he mantenido las puertas de mi casa abiertas para ti. Por favor Dana, ven a casa conmigo.

< ¿Casa? pero si esa no es mi casa>

-La verdad es que no quiero molestar.

-No molestas hija, estoy muy preocupada por ti. Llevo años intranquila por ti, como quisiera que las cosas fueses de otra manera entre nosotras.

La joven oprime los labios ante las palabras de su madre. Sin embargo, necesitaba de su ayuda, ya había llamado a la mitad de sus familiares y ninguno le ofreció ningún tipo de auxilio. La única que le quedaba era su madre.

-No tengo dinero para hacer un viaje tan largo, Atlanta está muy lejos.

-Tu solo envíame la dirección de donde estas, yo comprare tu boleto y enviare dinero para que puedas venir sin problemas.

El dinero no era problema para su madre, ya que su esposo era un empresario muy importante en la industria de la tecnología.

-Solo será momentáneo, hasta que pueda sustentarme por mi misma -su madre guarda silencio.

-Como tú lo prefieras, Dana.

-¿Tienes para apuntar?

Al cabo de varios minutos, Kristine cuelga la llamada pensando en las penurias que su hija ha pasado. La mujer suelta el aliento sintiendo que su corazón estaba muy triste.

-¿Qué es lo que pasa cariño? -su esposo posiciona ambas manos sobre sus hombros.

-Es Dana, está en un mal momento. Su padre murió en un accidente y ahora ella está en la calle.

-¿De verdad? -Oliver frunce el ceño -. ¿Le has ofrecido venir a casa?

-Sí, lo he hecho una vez más...

Su esposo la abraza con dulzura, Oliver era un buen marido, desde que se casaron él la ha apoyado mucho. La amaba y ella a él, entre los dos no existían secretos y la confianza era lo primero entre ambos.

Siempre le decía que invitara a Dana a casa, deseaba que ella estudiara en una buena universidad y se superara, pero su hija nunca acepto nada de ninguno de los dos. Kristine sufría mucho por no poder estar con su hija.

-La extraño tanto, pero siento que solo viene para quedarse muy poco.

-Intentaremos de que sea permanente, le ofreceremos estudiar en una buena universidad, hasta le puedo ofrecer empleo si quiere trabajar. Haremos lo que esté a nuestro alcance para que este cómoda y decida quedarse.

-Dana es tan terca.

-Se parece mucho a ti, de eso no tengo dudas -Kristine sonríe con burla.

-Dana me odia, Oliver. Sé que sigue enojada conmigo.

-Estoy seguro que a medida que vayan conviviendo aquí en casa las cosas van a mejorar, no te preocupes, te ayudare a que la relación entre las dos mejore.

-Muchas gracias, mi amor.

Ambos se abrazan con fuerza, Oliver era su pilar. Siempre la ayuda a no derrumbarse en los peores momentos de su vida.

-Enviaremos dinero a donde sea que este, y compraremos su boleto. Enviare un coche para que la recoja al aeropuerto.

-Gracias cariño.

-Ahora dime, ¿Qué era eso que tenías que decirme?

Kristine recuerda las andanzas de Lukas y se centra de nuevo en ese asunto. La mujer decide contarle todo a su esposo para que estuviera al tanto de la situación con su hijo. Lukas era un buen muchacho, pero muy despreocupado.

Y encima de eso sinvergüenza...

[...]

Esa noche después del trabajo Lukas se encontraba en un bar con sus amigos tomando algunas copas, se divertían y conversaban sin parar.

Mientras se toma un trago, siente que su móvil vibra. Eso lo lleva a fruncir el ceño, al revisar la pantalla percibe que era su padre. Pero guarda el móvil y decide encender un cigarrillo, luego de eso observa a lo lejos a una camarera que llama su atención.

-Esa chica lleva mucho rato observándote Lukas...

-No me había fijado en ella hasta ahora -responde exhalando el humo -. Verdaderamente está muy buena.

-Seguro que quiere follar contigo.

-Es probable -dice inhalando del cigarrillo.

Ve como la rubia se aproxima a la mesa con algunas cervezas en su charola, empieza a dejar una a una en la mesa mientras que el rubio la mira con morbo... cuando le toco a la joven dejar la bebida de su lado, él sujeto su mano y la miró.

-¿Cómo te llamas?

-Grey...

-Quiero decirte algo importante, Grey... ¿en qué momento te quedas libre?

-En 5 minutos...

-Bien... -el CEO sonríe con malicia.

Pasados esos minutos, Lukas aparece en la parte de atrás del bar divisando a la rubia sentada en una silla mientras revisa su móvil.

-¿Tienes novio, Grey? -le dice caminando hacia ella mientras enciende un cigarrillo.

-No.

-Revisas tu móvil por la madrugada, me hace pensar que si -suelta el humo.

-¿Qué es lo que quiere?

-A ti...

La sinceridad de ese hombre la petrifico.

-Debo regresar en 20 minutos al trabajo -responde con nerviosismo.

-Podemos intentarlo...

Lukas lanza el cigarro para tomarla por la cintura en un solo movimiento, suelta el humo contra la boca de ella y sonríe, el CEO se sienta en aquella silla para luego bajar los pantalones de la rubia rápidamente, termina por sentarla a horcajadas en su regazo al mismo tiempo que aprieta sus nalgas.

-Seamos breves y saltémonos algunos pasos.

La rubia respira con rapidez, sin embargo empieza a soltar el botón de su pantalón y baja la cremallera, saca su polla y antes de que pudiera introducir su pene en su coño Lukas saca un condón de su bolsillo...

La joven se lo coloca muy rápido y ella misma decide deslizar su polla dentro de su coño. Al hacerlo ella jadea y aprieta sus muslos contra los suyos.

-¡Ahhhhh!

Toma la mano de Lukas posicionándola sobre una de sus tetas.

-Aprieta fuerte.

Él obedece sintiendo como las paredes vaginales de esa chica se contraen, al parecer estaba bastante urgida por tener sexo. El rubio la sujeta de las caderas mientras que ella menea ese culo de un lado para otro.

El rubio se mantiene callado mientras que ella folla con él. Observa su rostro y se deleita de ella, luego siente como esa mujer acelera los movimientos lo que le indica que estaba por correrse. Lukas muerde sus labios cuando estaba por eyacular.

Cierra los ojos y se deja llevar por lo que siente, en cuestión de nada explota dentro del condón liberando el estrés acumulado de esa tarde. La rubia seguía meneando las caderas lentamente hasta que la ve respirar agitadamente.

Segundos después empieza a normalizarse y sonreír.

-Eso ha estado bueno -ella le dice totalmente relajada.

-Bastante bueno...-la joven lo mira a los ojos y en ellos ve aquel brillo inusual al que siempre le huía -. Ya debo irme.

-¿Lo volveremos a repetir? -pregunta ceñuda.

-Probablemente...

El CEO se pone en pie y empieza a vestirse.

-No eres de esos que se involucra mucho, ¿verdad?

-Haces preguntas que no tienen respuesta -el rubio la mira de soslayo -. Fue bueno conocerte, nos estamos viendo.

La rubia sonríe y luego niega.

-Cobarde...

[...]

Lukas enciende un cigarrillo entre tanto camina hacia su coche, ya no le apetecía regresar con sus amigos. Al día siguiente tenía una reunión importante y necesitaba estar lucido, al sentarse dentro del coche pone las manos sobre el volante y mira hacia el frente para ver el local.

Estar con esa chica fue bastante bueno, grato, más no entendía porque razón no se sentía satisfecho con el resultado. Y siempre era igual, sea cual sea la mujer con la que se acostara.

Era un gran problema el que tenía entre manos...

-Mierda -pone en marcha el coche y decide abandonar esos pensamientos absurdos.

[...]

Dana y su amiga se despiden en el aeropuerto antes de que la joven abordara el avión.

-¿Crees que estarás bien donde tu mamá?

-No lo sé, pero espero que no tenga que quedarme mucho tiempo con ella y su esposo.

-¿No crees que ella meceré una oportunidad? A fin de cuentas es tu mamá, ¿no?

Dana guarda silencio ante la sugerencia de su amiga, sin embargo ella no pensaba igual.

-Ya debo irme...

-De acuerdo, llámame si necesitas hablar con alguien.

Las chicas se abrazan a modo de despedida y es cuando Dana emprende el camino hacia su vuelo. No estaba segura de lo que estaba haciendo, pero más opciones no le quedaban. No le agradaba nada llegar a la casa del marido de su madre.

Por varios años ella le insistió mucho para que se fuera a vivir con ella, pero siempre se negó. Hasta que decidió dejarle de hablar.

Cuando aborda el avión y toma asiento, Dana suelta el aliento abruptamente, mira sus manos juntas y cree que aquello no es una buena idea. Ese remolino que sentía en la boca del estómago no le gustaba para nada.

-Solo será momentáneo, por muy poco tiempo.

[...]

Lukas cierra la puerta de su cuarto y el sonido de la misma revienta su cabeza lo que produce que lo cabree, el rubio camina hasta la cocina a por algo de beber, pero mientras desciende por las escaleras vislumbra a su padre casi saliendo de la casa.

Pensó que se libraría de él, pero el hombre voltea para verlo y a juzgar por su expresión supo que no le diría nada bueno.

-Buenos días, padre.

-Has llegado muy tarde ayer, Lukas.

-Puedo irme a un hotel si te molesta mis horas de llegada-responde al mismo tiempo que baja el último escalón.

-¡No seas insolente!

Lukas se detiene para mirar fijamente a su padre.

-Soy un hombre adulto, padre. Ya tengo 38 años, con una empresa propia y mi casa. No me des sermones de cómo llevar mi vida, o de la hora en la que debo llegar. Si te molesta mis horas de llegaba, me iré ahora mismo.

Oliver sabía que su hijo ya era un hombre, y que controlarlo sería muy estúpido de su parte. Era un hombre exitoso que se ganaba su propio dinero.

-No es por eso que me he detenido a hablar contigo.

-¿Qué es lo que pasa?

-Kristine me ha comentado que mantienes una aventura con una de las sirvientas.

-¿Y que con eso?

-Distraes al personal Lukas, por favor -el CEO pone los ojos en blanco.

-¿Y qué quieres que haga? Te estuvieras evitando todo esto si no me hubieras invitado a quedarme aquí. Conoces muy bien el estilo de vida que llevo, padre.

Oliver frota el ceño, su hijo ya no era un niño. Sin embargo a su esposa le molestaba que follara con las empleadas.

-Sabes que a mí me da igual con quien folles, pero al menos ten un poco más discreción cuando te metas con las empleadas.

-De acuerdo...

-No quiero tener problemas con Kristine, pero tampoco con eso te estoy corriendo de mi casa. Quédate el tiempo que se tome para reparar tu apartamento.

-Bien padre...

-Debo irme, ¿asistirás a la reunión de esta tarde? Podemos fusionar algunas de nuestras ideas para mejorar nuestras empresas.

-Sacare tiempo para ir.

El hombre asiente y luego sale de la casa. Lukas continúa hasta la cocina donde encuentra a una guarnición de chicas cocinando, en cuanto ellas lo miraron a todas se le coloran las mejillas.

-Buenos días, ¿Dónde puedo conseguir una píldora para el dolor de cabeza?

En ese momento Lukas pensó que si Kristine no quería que se follara a sus empleadas, al menos debería de contratar a mujeres viejas. Todas sus empleadas eran muy jóvenes, y bastante atractivas.

[...]

Ajusta su traje mientras se mira en el espejo, mira la hora en su reloj fijándose que se le estaba haciendo tarde. Y el maldito dolor de cabeza aun no lo dejaba en paz, si no fuese por todas esas reuniones que tenía ese día, se hubiese quedado en la jodida cama.

Se encamina hasta la salida justamente encontrándose con Margot, quien al verlo le sonríe con malicia.

-Le traigo una bebida para que se le quiten los males.

-Gracias, pero ahora ya voy de salida. Déjalo para la noche.

El CEO avanza por el corredor dejando a la chica atrás, baja las escaleras a toda prisa cuando Kristine entra por la puerta.

-¡Oh Lukas! No sabía que aun seguías en casa.

-Se me ha hecho tarde, nos vemos por la noche.

-De acuerdo, adiós.

La mujer lo despide desde la puerta, no es que su relación con su hijastro fuese del todo mala, si no que Lukas era un hombre difícil de llevar. Se parecía mucho a su hija Dana, lo que la hace recordar que ella llegaba ese mismo día y la ponía contenta saber que la tendría cerca de nuevo.

Capítulo 3 Beso uno, fallido

Dana desciende del avión sintiendo mucho miedo de ver a su madre después de 4 años, sin embargo avanza hacia la salida del aeropuerto ya que Kristine le informo que un chófer la estaría esperando.

Por una parte se sintió aliviada de no tener que verla, pero por otro decepcionada por no haberla ido a buscar. Era su madre, debía de darle otro tipo de recibimientos. La joven niega y sigue avanzando hasta que vio su apellido en un cartel que sostenía un hombre en las manos.

Dana suelta el aliento y se dirige hacia donde estaba él.

Algunos minutos de conducción en silencio, Dana visualiza que el chófer introduce el coche en una enorme e impresionante casa. Ella admira aquel lugar con los ojos bien abiertos, en su estómago existía un nudo espantoso que no lograba controlar.

En lo que el coche se detiene la puerta de la casa se abre y por esta sale Kristine, Dana la observa desde el interior del carro sin creer que esa mujer fuese mu madre. No era posible que ella era su mamá.

El chófer abre la puerta y en lo que ella baja nota como su mamá sonríe abiertamente. Se le notaba feliz, más ella no se sentía igual.

-¡Dana! -ensancha la sonrisa mientras que camina hacia ella con aquella ropa fina-. ¡Oh, hija mía! -Kristine termina por abrazarla lo que la hace sentirse incomoda.

-Hola ma...-dice carente de expresión.

-Estas tan hermosa, mira que grande estas. ¡Ya eres toda una mujer!

La halaga mientras se separa un poco para verla de pies a cabeza. Dana no encontraba palabras para decir en ese momento, la verdad es que no tenía mucho que hablar.

-¿Cómo estuvo tu vuelo? ¿Todo en orden?

Dana mira a su madre a la cara, se le notaba que no había pasado trabajo en mucho tiempo. Su maquillaje era perfecto, y la ropa que llevaba puesta era muy fina y elegante. Distaba mucho con la mujer de hace 5 años atrás.

-Todo estuvo bien...-Kristine opaca un poco la sonrisa, sin embargo miraba a su hija con mucha ternura.

-En ese caso pasemos, te llevaré a la habitación en donde dormirás.

-De acuerdo.

-Quiero que te sientas cómoda en casa, no tendrás problemas aquí. Te lo prometo.

La joven sigue a su madre por unas enormes escaleras, la casa por dentro era impresionante. Demasiado lujosa, nunca creyó que su mamá llegaría tan lejos. Se sentía como un bicho en aquel lugar, es que ni su ropa hacia juego con nada en aquella casa.

Su madre abre una puerta y la hace entrar.

-Esta habitación la mande a preparar para ti, es muy cómoda y fresca. Hasta tienes un balcón-señala el mismo.

-Está muy bonito.

-Me alegra que te guste, tienes un baño propio y aquí hay un cuarto extra para que guardes tu ropa.

La joven mira aquel lugar dándose cuenta de que el closet era del mismo tamaño que su antiguo cuarto.

-No creo que lo utilice mucho.

Kristine observa la pequeña maleta de su hija y cree haber cometido un error, luego vuelve a sonreír sintiendo que el ambiente estaba un poco tenso.

-Puedes tomar una ducha y cambiarte, luego bajas para cenar, ¿te parece? -Dana guarda silencio.

Sin otro remedio asiente no muy convencida.

-Bien, estaré esperándote.

-Gracias.

En lo que se queda sola en la habitación, Dana suelta el aliento contenido. Aquel encuentro fue mucho más incómodo de lo que imagino. Relame sus labios y empieza a merodear aquel cuarto, el baño era enorme y la vista del balcón muy hermosa.

Dana se sienta en la esquina de la cama sintiéndola verdaderamente cómoda, encima de eso era enorme. Mira al frente y piensa que debía buscar un trabajo para mantenerse a sí misma y no depender de su madre.

-Demonios...

[...]

Kristine no dejaba de mirar hacia las escaleras, su hija no bajaba y ya estaba comenzando a impacientarse.

-Kristine, cariño, debes tomar las cosas con calma. Dale tiempo, ella bajara cuando se sienta lista.

-No quiero que se sienta incomoda en la casa -dice con voz preocupada.

-Pronto se adaptara.

En eso escuchan el sonido de una puerta lo que provoca que ellos levanten la mirada, miran hacia las escaleras para verla a ella bajar.

Dana observa a su madre y a su esposo en la mesa y siente un nudo espantoso en el estómago. Muerde la carne interna de su boca, pero continua avanzando hasta la mesa donde su mamá la esperaba con una sonrisa grande.

-¿Te sientes mejor?

-Estoy un poco cansada.

-Bueno, después de cenar puedes irte a la cama-Dana asiente, pero en ese momento observa al esposo de su madre y Kristine se percata de ello -. ¡Oh, hija! -se pone en pie rápidamente para tenderle la mano a la joven-. Él es Oliver Verchot

Dana nunca había conocido al nuevo esposo de su madre, era la primera vez que se veían las caras y la verdad es que le resultaba extraño. Ella mira al hombre quien la miraba de una forma muy paternal y eso la confunde mucho.

Era un hombre mayor, pero bastante conservado. Y su porte era muy elegante aun cuando solo estaban cenando, se notaba el tipo de clase social a la que pertenecía, incluyendo a su madre.

-Hola mucho gusto de conocerte Dana, tu madre siempre me habla de ti.

-Hola -es todo lo que tiene para decir puesto que ese señor nunca le agrado.

-Bueno, ya tendremos mucho tiempo para hablar y conocernos mejor. Ahora siéntate para que comas algo.

Ella asiente notando que ambos estaban siendo muy amables para con ella, sin embargo ella no dejaba de pensar en todo lo que tuvo que pasar durante esos 4 años sin su madre.

Por suerte la cena fue algo callada, de vez en cuando Kristine le preguntaba algo y ella respondía a medias. Casi no levantaba la mirada de su plato, le resultaba incomodo cenar con esas dos personas.

Recuerda a su padre y cree que si estuviera vivo estaría muy enojado con ella.

-¿No les molesta si me retiro ya? -pregunta al fin levantando la mirada.

-Mande a preparar tu postre favorito, ¿no deseas esperarlo? -Dana mira a su madre y siente unas profundas ganas de salir corriendo.

-¿Puedo irme? -insiste.

Oliver observa la expresión de su esposa y luego la de su hijastra, era evidente que Kristine presionaba a su hija y eso no estaba bien.

-No tenemos ningún problema, puedes irte a la cama. Si deseas el postre se te enviara a tu recámara -termina por decir Oliver ganándose una mirada de su esposa.

-Gracias, disculpen...

Dana se pone en pie sintiéndose asombrada por la contesta del esposo de su madre. Pero lo mejor era que volviera a su cuarto.

-Oliver...

-Debes tener paciencia, dale su espacio Kristine. Si la presionas conseguirás que se vaya de casa -ella levanta la mirada para ver a su esposo.

-No sé cómo actuar con mi hija, siento que me odia y no tengo idea de cómo cambiar eso.

-Todo irá mejorando poco a poco, no puedes apresurar las cosas.

Kristine asiente, su esposo tenía razón ella intentaba que las cosas marcharan bien, pero Dana necesitaba tiempo para adaptarse. Mira hacia las escaleras y suspira, al menos la tenía en casa con ella.

[...]

Dana cierra la puerta al igual que los ojos, intentaba comportarse, pero no podía tapar el sol con un dedo. Su estadía en esa casa iba a ser bastante dura.

-Diablos, ¿Cómo es que termine aquí?

Camina hasta la cama para tumbarse en ella y pensar en lo que debiera de hacer para solucionar su problema. No podía quedarse toda la vida en esa casa a costa de su madre y su esposo.

-Necesito un empleo...

[...]

Lukas apaga el coche sintiéndose realmente cansado y frustrado, el rubio baja del auto encaminando sus pasos al interior de la casa. Ya era muy tarde y probablemente todos ya debían de estar dormidos.

Mientras sube las escaleras mueve la cabeza de un lado para el otro, el día había sido muy pesado y esa reunión que tuvo en la empresa de su padre fue una total pérdida de tiempo.

-Mierda, me hace perder el tiempo.

Mira la hora en su reloj mientras camina hasta su cuarto, necesitaba una ducha y dormir profundamente. El CEO toma el pomo de la puerta de su habitación cuando de la nada la puerta del cuarto que estaba frente al suyo es abierta.

Lukas se sorprende puesto que sabe que en ese piso no había nadie más que él y su padre con su esposa, pero la habitación de ellos estaba al fondo bastante retirada de su cuarto. Se queda para esperar a quién demonios salía de ese cuarto cuando de la nada surge una pelirroja de piernas desnudas y pronunciadas caderas.

Ella se queda parada bajo el marco de la puerta mientras que él seguía sosteniendo la manilla como un idiota. Lukas parpadea varias veces al ver aquella pelirroja pecosa de ojos marrones e increíble cuerpo parada delante de él.

La chica lo miraba como si fuese un pervertido lo que lo lleva a pensar en quién demonios era esa chica. Luego detalla bien su vestimenta fijándose que no llevaba sujetador, la punta de sus pezones se le marcaba claramente lo que lo hizo alucinar y hasta sudar.

Esa piel delicada y aquella cara de niña lo estaba perturbando... Lukas da la vuelta completamente para enfrentar a esa mujer que lo estaba descolocando.

-¿Tú quién eres? -se cruza de brazos al hacer la pregunta.

Dana estaba estupefacta al mirar a aquel enorme rubio de ojos azules delante de ella, era tan alto y grande que debía mirar hacia arriba. Ella mira hacia ambos lados notando que el corredor estaba completamente vacío y frío.

Lo que la hizo recordar que no llevaba sujetador puesto provocando que baje la mirada ver sus pezones erguidos. En seguida se cruza de brazos y alza la mirada de nuevo.

-Me parece que ya los he visto, no hace falta que te los cubras -la voz altanera de ese hombre le molesto -. ¿Quién eres? ¿Una sirvienta nueva que contrato Kristine?

-¿Sirvienta? -ella frunce el ceño debido a tanta arrogancia de ese sujeto.

-Sí, debes de serlo. Lo que no entiendo es porque estabas saliendo de ese cuarto. No deberías de estar durmiendo aquí arriba.

Dana traga saliva al percibir que él caminaba hacia ella de manera amenazante.

-Da igual quien seas, ¿Cómo te llamas? -Lukas camina hacia ella fijando sus ojos en ese sensual cuerpo bastante voluptuoso.

La verdad es que esa mujer llamaba mucho su atención, esas pecas, ese cabello, y aquellas curvas eran para morirse. En ese momento se la imagino chupándole la polla con esos carnosos labios y de manera inmediata se excito mucho.

-Creo que está equivocado -Dana retrocede pegando su cuerpo contra la puerta.

-¿Equivocado? No, yo no me equivoco...

El CEO posiciona una mano contra la puerta y con la otra roza un mechón ondulado del cabello de ella.

-¿Qué estás haciendo aquí arriba? -musita bajando los dedos por su cuello lentamente hasta alcanzar llegar a la altura de la tela del camisón.

-¿Qué es lo que estás haciendo? -pregunta toda llena de miedo y pánico, es que ni lograba moverse.

Ella se imaginó que ese hombre tenía que ser algún amigo del esposo de su madre, no existía otra explicación para que no supiera que ella era la hija de Kristine.

-No lo sé... -Lukas roza sus labios con los nudillos al mismo tiempo que no le quita los ojos de encima -. La verdad es que no lo sé...

Lukas se inclina hacia el rostro de niña de esa joven y medio roza los labios de ella con los suyos, tan solo fue una pequeña caricia y sintió que su cuerpo se electrifico. Cuando hace amago de intensificar el beso, la pelirroja ingresa en el cuarto violentamente.

-Pero... ¡que mierda...!

Hace un gesto con las manos de que no entendió como es que ella se le escapo, se queda en el corredor solo y con una jodida erección bajo los malditos pantalones.

-¡Maldita sea! -musita cabreado.

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