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Juguemos a Ser Infelices

Juguemos a Ser Infelices

Autor: : Loky30
Género: Romance
No todos los juegos tienen finales en los que el ganador está feliz, al menos en esta Alma jugaba uno en el cual el dolor sería su casilla más seguida . La vida le tenía preparada un matrimonio , pero a la vez el destino metía la mano para que el amor estuviera, pero no dentro del, sino fuera. Juguemos a ser infelices, tiene drama, supernos, momentos de ira donde Alma no quiere pero debe ceder. Los ojos de Aex sería esa luz oscura la cual alimentaba su odio, pero esa niña, esa hija la cual no salió de sus entrañas, pero si logro ocupar un lugar en su corazón la hacían perder día a día un casi yero más de ese juego . Ahora el destino, luego que ella se doblegara que su cuerpo cediera a las pasiones, le regala una nueva carta para el juego y esa nueva carta la haría sufrir , la haría ver la maldad, pero sobre todo la llevaría a sitios oscuros donde quizás ella al poblar del néctar de lo prohibido no quiera jugar más y al fin decidid ir si quiere seguir con JUGUEMOS A SER INFELICES.

Capítulo 1 El Cominzo del Juego

La vida no siempre no es perfecta eso lo sabemos todos, pero no pensé que la mía cambiaría tanto y así sin casi avisar.

Mi edad 22 años, mi cuerpo es simples buenas curvas, ojos bonitos, soy de 1.50, cabellos rubios por el hombro y ojos del color de la miel casi verdes, piel blanca, una vida que todas querían si la ven de fuera, mi familia es muy defectuosa, un padrastro violento, una madre débil, pero podía con todo eso porque lo tenía a él. Pero cuando entras a la habitación de la casa de tu amigo, pero no cualquier amigo tu mejor amigo ese que no se te despega, que te cuenta todo y está en la cama con tu novio... Bueno esto quizás no es tan típico ¿NO? Sí, podrían dos hombres estar juntos, eso sí es normal, lo que no es normal es que tu novio esté en la cama con tu mejor amigo.

Ese día únicamente sentía la sensación de cómo la sangre de mi nariz se deslizaba y manchaba ese hermoso vestido azul, que él mismo me había regalado, paralizada, veía como sus cuerpos se rozaban y él besaba la parte íntima del otro y únicamente se sentían los gemidos de placer que retumbaban en la habitación, hasta que mi llanto no se contuvo y solo pude gritar.

- ¡No! - Ellos pararon, me miraron y buscaban con que cubrirse, pero no había nada allí para hacerlo. Mi amigo mirando mis ojos solamente noto que estaba matando el amor más puro, que no era el de mi novio, tal vez sería en otro momento, no, era el de mí mejor amigo. Sus ojos únicamente reflejaban la traición y mi alma no sanaba únicamente con perdones. Salí de allí corriendo y al bajar las escaleras no mire al cruzar y ese auto que salió de la nada y que no pudo frenar me dejó en la clínica

en la tomé

la peor de mis decisiones, desde ese día mi vida está ligada a la de él para únicamente ser infelices. El costo del hospital fue lo que detonó esta locura, mi padrastro no pudo pagarlo todo era una locura y yo seguía mal débil y muy triste me sentía más sola que nunca. Cuando Mario mi padrastro llegó con esa noticia de que este idiota debía casarse y que yo era la elegida no supe que hacer, cuando digo idiota me refiero al que me atropelló, era mi culpa lo sé fui yo quien se cruzó en medio de la calle, pero su tío alguien que aún no conocía se comunicó con Mario, pagó todo y allí fue cuando comenzó esta locura.

Mi padrastro, el ser más interesado de este mundo, dijo que si no querían un escándalo él debía hacerse cargo de mí, que él ahora ya podía con esto y los gastos de mi recuperación. Aún recuerdo la mirada de mi madre, cabizbaja no dijo nada ni se opuso más.

Únicamente una conversación en mi habitación fue lo que me regalaron de bodas. Recuerdo.

-Hija esto me lo perdonarás algún día ya verás, Mario está cansado hija él nos dio todo cuando tu papá murió ahora es mejor que...- Mamá él eligió y eso basta para que yo ceda, no quiero hablar con él, pero hubiera querido al menos decirle que le pagaremos pero... - ¡Ayúdame hija!

- ¿Y ese eso es lo mejor, eso es lo que dices? - Quería el apoyo de mi madre de alguien aquí, necesito amor y comprensión pero parece que eso ya no queda.

-Si lo es por el momento, su tío quiere su último deseo y el té eligió - Me río irónicamente.

-De verdad ¿En qué época vivimos?, ¡Él me elige y yo aceptó y todos felices!, ¿Dónde queda mi vida mama? ¿Dónde queda que yo decida? - La miro, ella no responde, ella no puede hacerlo. ¿Cómo podría?

- ¿Dime qué quieres hija? ¡Dime! ¿Que nos quedemos aquí, que un día no tengamos nada? la casa sabes que... - No la dejo seguir yo se la situación, no soy tonta pero quieren resolverlo todo conmigo.

-Mamá, ésta no es una película, esta es mi vida, ¿Entiendes eso? ¿Él tiene cuánto? ¿30, 35 años? ¡Yo tengo 22 mamá!... ¿En esta realidad dónde queda el resto de mi vida? - Abriendo muy grandes los ojos.

-Eres joven hija solo, solo ayúdame, sí - Rogó... ella quiere tomar mi mano, pero se la saco.

-Sabes que te salvas, pero me hundes en el proceso - Me paré de la cama, de verdad no haré esto. Salgo de la habitación, mi padrastro está en la sala con las cuentas en la mesa y una carta que levanta en el aire, es del banco nos van a embargar.

-Listo ¿Ves esto?, ¡Ahora si decídete porque nos arrastras contigo y está bien! yo puedo ir a donde sea, pero tu madre así como está no, no es justo - Es un maldito manipulador asqueroso.

-Me da igual me iré a la calle, no es mi problema, ustedes deben ver por mí.

- ¡No! ¡Ahora no, con 22 años no es tu momento, eres una adulta! ¿No te habías dado cuenta? ¿Sabes lo que ese hombre te puede dar? - Sí claro, pienso para mis adentros, una vida que no quiero solo que ellos quieren deshacerse de mí.

- ¡No me importa! -Él mueve su cabeza y de un solo movimiento levanta la mesa, tirando todo lo que está sobre ella y es allí cuando mi madre aparece y él se va sobre mí, me tomó del cabello y mi madre lo quita, pero él me suelta y de un empujón la lanza contra la pared haciendo que su cabeza pegue en el suelo al caer, esto es una guerra donde veo a mi madre en el suelo y a él a punto de hacer algo, sé que no la dejaría en un buen estado y le gritó - ¡Lo haré, lo haré, lo haré! - Él detiene su puño en el aire y viene hacia mí me tomó del brazo y dice lleno de rabia.

- ¡No juegues!, no lo hagas porque no te lo permitiré... dime ¿Realmente lo harás? - Clavando su mirada fría en la mía sin soltarme del brazo.

-Sí, ¡Si lo haré! - Él me suelta y toma las llaves del auto dirigiéndose hacia la puerta - ¡Vamos!

- ¿A dónde? - Le digo mientras ayudo a mi madre a que se levante.

-Vamos, te casarás ahora mismo.

-Mario no creo que p...

-Vamos o me voy y no más Irene te juro, si esta niña me humilla una vez más me voy -Mi madre llora y me mira con tal desesperación, sé que no quiere perder a nadie más.

-No mi amor eso no - Miro a mi madre y solo me causa lástima, ¿Cómo puede humillarse de eso modo?

Subo al auto y solo pienso que desde el accidente ya no tengo nada, los recuerdos de él y mi amigo en la cama me enferman, me hacen sentir una mierda y quizás esta sea mi vida, quizás lo merezca.

Minutos más tarde...

Ahora estamos aquí de pie esperando a que llegue el juez, se supone que a las 2 de la tarde un día miércoles del 2021, y sin dudas mi situación no es buena, pero si la vida quiere jugar conmigo yo lo haré con ella y jugaremos una vez más, solamente que esta vez no jugaré a ser infeliz.

Capítulo 2 Casamiento casi feliz.

2/ Alma

Miro mi ropa, mi madre me obligó a colocarme un vestido que trajo de la casa, está usado pero es bonito, no tengo ramo, tampoco es que me muerda del dolor por eso.

El juez entra en la sala de una mansión que podría ser perfectamente la de un presidente, pero no, es la casa del papá de este señor, lujo extremo por todas partes.

El señor llega en silla de ruedas con un tanque de oxígeno, se detiene a mi lado y solo miro al frente tratando de ignorarlo pero él me nombra.

-Nuera - No lo miro pero mi madre me mueve el brazo para que no sea grosera.

-Alma señor - Le respondo sin mirar para que conozca mi nombre.

-Nuera - Repite como si no hubiera escuchado mi nombre - Sé que no son los motivos que te gustarían al estar aquí pero verás que esto es por el bien de todos - Él habla con dificultad se nota que está agotado y siendo franca me da pena.

En eso el juez habla y casi ni cuenta me doy que estaba allí.

-Estamos listos - Termina de decir y es cuando escucho esa voz que viene desde las escaleras.

-Excelente - Él baja las escaleras y todos lo miran, en cambio yo evito tener algún contacto con él, ni siquiera visual.

Él llega al último escalón y camina hacia mí, me tomó de la mano pero no la apretó, solo la dejo floja, me acerca al juez.

-Ahora sí, cásese, deje el protocolo y solo hágalo - No parece feliz, se nota que esto no solo me hace infeliz a mí.

-Bueno debo decir unas palabras que son por ley las más importantes - Nos comunica el Juez quien mirándolo bien hasta parece presionado a estar aquí.

El Juez comienza hablar y la verdad no escucho nada solo quiero que suelte mi mano. Pero no la suelta, al contrario, cada vez que me muevo me aprieta más.

Es elegante de tez blanca pero como bronceado, seguro está en pura fiesta, no miré el color de sus ojos ni el de su pelo, de verdad evité verlo.

-Señor Alexis Patrovic ¿Acepta como su legítima esposa a Alma Nuñes?

-Si - Él responde casi sin dejar terminar al Juez.

-Alma Nuñes ¿Acepta como esposo al señor Alexis Patrovic? - Miro al suelo y luego a mi mamá.

-Sí, acepto- Mi mamá y Mario aplauden.

-Los declaro...- No lo deja ni terminar y lo interrumpe.

- ¿Dónde firmo? - Dice el muy grosero, el juez le muestra dónde firmar, lo hace y se marcha.

-Señora por favor... - Firmo donde me indica y el Juez me da la mano, un señor de traje se acerca y lo lleva hacia no sé dónde.

Voy hacia mi mamá, no es que tenga muchas opciones.

-Listo podemos irnos, él ya se fue o sea... es lógico me casé pero tampoco es que deba quedarme.

-Si al menos que...

- ¡Que se va ni que nada! esperen aquí - Mario va hasta el del señor en silla de ruedas y le dice algo, el hombre le dice algo y regresa.

-Podemos irnos... pero tú no - Señalándome con el dedo - Dice que ella tiene todo lo que necesita aquí, el señor espera para hablar con ella -Mario se ve dichoso el muy desgraciado.

- ¿Pero cómo así?, si me quedo es desde ya no es justo no sé nada de esta gente - Esto parece una mala broma.

-Mire mañana vendremos para ver que estés, bien ahora suba que su esposo la espera - Miro a mi mamá ella sabe que no, esto no.

-Mamá... - Mi voz se rompe en mil pedazos y mi mirada de auxilio dice todo lo que ahora mi alma no puede gritar.

-Alma ahora está casada y debe cumplir, ¿O para que cree que se buscó una esposa 10 años menor? ¡Qué agradezca que al menos es el hijo y no el viejo!

- ¡Me das tanto asco Mario! vendes a una mujer y pensar que decías quererme como a un padre...

- ¡Eres una malagradecida! - Dijo por lo bajo tratando de que no se notara la discusión que manteníamos en plena boda.

-Nuera ¿Podemos hablar? - El señor de la silla de ruedas habla tras de mí.

Mi mamá me quiere abrazar pero no la dejo, esto es repugnante.

Ellos se marchan y la puerta se cierra, pero para mí se abre la del infierno.

Capítulo 3 Felizmente Infeliz

3/Alma

-Nuera ¿Podríamos tomar un café? - El señor con el oxígeno conectado me pide que lo acompañe.

Cuando miro a la puerta mi madre ya no está.

-Señor no sé qué...- En el momento en que voy a hablar el acompañante del señor se gira para decirme algo.

-Sigamos señora por aquí - Nadie me deja hablar, es como si fuera invisible.

Sigo al señor que lleva la silla hacia un patio trasero hermoso grande.

-Señora este es su lugar- El hombre me corre la silla para que me siente.

- Sé que no querías y que pensarás cosas malas de tu mamá y de mí, pero todo esto tiene una explicación.

- ¿Conoce a mi mamá? - Me deja pensando en que si la conoce ¿Esto qué mierda es?

-Sí y muy bien, solo que ese patán que ahora la acompaña no es buena compañía - Este hombre es muy bueno mintiendo o... ¿esto es verdad?

-Si puede ser, pero él me crió y me dio techo, comida, educación y una persona mala eso no lo hace - No es que adore a Mario pero lo justo es lo justo.

- ¿Y por eso debes ser su esclava?, algo que no pensé de ti es que es que cedieras tan fácilmente - Lo miro muy intrigada, el hombre no parece tan inofensivo ahora.

-No me conoce como para saber qué haría yo, me casé con un enfermo que se quería comprar una mujer con todas las que hay por allí y resuelve que debo ser yo, eso es absurdo si se le ve desde mi punto de vista - Le digo enfermo por no decir que es un idiota egocéntrico de mierda.

-Todo tiene sentido, únicamente que las razones de mi sobrino no están sobre la mesa ahora, no está enfermo solo es particular y quizás esas razones más adelante la sepas, por ahora no pueden ser reveladas - Llega el otro con una charola con té y café dejándola sobre la mesa.

-Mire, me casé con un hombre que ni me miró a la cara, pero no me importa, de mí no tendrá más que eso - El anciano sacó fuerzas desde donde no lo sé, y me tomó la muñeca muy bruscamente para hablarme.

-No seas insolente y no tientes a tu suerte, trata de no contradecirlo, de solo sigue la corriente y esto no será tan difícil - Es un viejo muy arrogante.

-Suéltame o grito -Él me suelta y de la nada comienza a gritar tan fuerte que parece un loco, el hombre que está parado tras él hace lo mismo y estoy segura de que esto es anormal, él deja de gritar y me mira.

- ¿Ves que haya pasado algo? ¿Alguien vino a socorrerme o a ver qué pasaba? ¡No verdad! bueno aquí los gritos son cosas de todos los días deberás ser más astuta en tus amenazas.

-Están todos enfermos, locos - Digo muy perturbada por lo que acaba de pasar.

-Bienvenida a la familia - No tomo el bendito Té, tengo el estómago hecho un nudo, y tan indefenso que parecía el viejo pero resultó la mente siniestra de esto.

- ¿No tomarás tu té?

-No, los gritos me sacan las ganas - Él mira al hombre parado tras de él.

-Arthur acompáñala a su habitación - El hombre serio me guía.

-Sí señor, Señora venga por aquí - Me paro de la silla y lo sigo.

Cuando me alejo tomo las escaleras siguiendo el paso del tal Arthur, él no dice una sola palabra.

Él se frena frente a una puerta y me dice.

-Su habitación mi señora.

-Solo Alma - Le digo pero él parece darle igual.

-Si mi señora - Es como si le hablara a la pared.

Entro a la habitación el cuarto está en tonos gris y blanco un combinación algo fría, pero en esta casa de locos no se puede pedir alegría, eso está a la vista.

Miro los ventanales llenos de barrotes como si fuera una cárcel.

-En 2 horas vendrán por ti para arreglarte para la fiesta, trata de no verte tan pobre y grosera -Me doy vuelta rápido no vi que él está dentro.

-No iré a ninguna fiesta - Le digo, levanta la cabeza y al fin puedo ver su rostro detrás de su cabello mojado, es de tez blanca, sus ojos color cielo y algunas pecas cerca de su nariz, su ceja está a medias de color oscuro y mitad blanca, al igual que un mechón de su pelo.

-No es que te pregunte, vendrá gente de negocios y no es gente muy buena solo trata de no llamar la atención que eso seguro se te da muy bien, te pediste para un hombre ¿Que más te da hacer lo que te diga? - Voy hacia él y levanto mi mano para darle la mejor bofetada de su vida pero él me detiene en el aire.

-No tendrás el privilegio de tocarme no aun, solo trata de que no sea yo el que la próxima vez tenga la mano levantada en contra de ti.

-Suéltame eres un...- Estoy enojada llena de ira y de asco al fin lo tengo bien cerca.

-Asco, imbécil, idiota eso es algo que sé muy bien, pero tu aun así debes quedarte.

-Te haré tan infeliz como pueda - Le digo con todo el asco que pueda expresar en palabras.

-Juguemos a eso mi amor, Juguemos a ser infelices.

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