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KING

KING

Autor: : Daniela Lopez
Género: Adulto Joven
• Un Príncipe nunca está lo suficientemente preparado hasta que le ponen la Corona y toca defender a su pueblo con su vida. Un Rey no puede ser un Rey sin la fuerza de su reina Lastima que ella no podía ser parte de la realeza. Esta es la historia del Principe Chalamet siguiente heredero del trono, siguiente Rey de Noruega

Capítulo 1 1

1999

- YA NACIÓ, YA NACIÓ -gritaba la sirvienta una vez que entraba a la cocina- ES UN VARÓN -sonrió- El Príncipe a nacido.

-El próximo heredero a llegado -dijo Glass el cocinero principal- esto debemos festejarlo, VAMOS TODOS, ¿DÓNDE ESTÁ JAZMÍN?

- Recuerda que ella también se ha aliviado hace unas horas - suspiró Alejandra secando sus manos con un trapo - Creo que ha tenido una pequeña, este día esta lleno de sorpresas

-Eso no es motivo para no presentarse aquí, el príncipe es más importante que una criatura nacida de una sirvienta -dijo el hombre calvo frunciendo el ceño- no se quien me ayudará con la comida

-Nunca vas a cambiar Glass, eres insoportable.

- El Rey a pedido que preparen algo para su mujer -dijo la misma sirvienta que hace unos momentos estaba gritando de emoción- no hay que perder el tiempo, a trabajar.

2003

-El príncipe Timothée a escapado de su cuarto - habló Alejandre mientras volvía a buscarlo- Por favor, otra vez no -salio de la habitación-

- Lo hemos hecho -hablo la pequeña voz de un hermoso niño- Vamos Giselle -extendió la mano hacia la niña que estaba a un lado- Hoy si podremos jugar

- Pero, ¿Esta vez tu papá no se enojara?

-Soy el príncipe, nadie se enoja conmigo -salieron corriendo de la habitación-

Eran inseparables las dos personitas que corrían por todo el palacio, iban de un lado a otro, siempre juntos, protegiéndose, el destino los había mandado justo el mismo día, la única gran diferencia es que pertenecían a vidas distintas, el era príncipe de Noruega y su futuro estaba seguro para ser el próximo Rey, sin embargo ella era una pequeña damisela, parte de la servidumbre, de un nivel económico no muy bueno, eso hacía que el Rey explotara cada vez que los veía juntos y la Reina no se quedaba atrás.

- Timothée Chalamet ¿QUÉ TE HE DICHO?, UNA Y OTRA VEZ, DEJA DE JUNTARTE CON LA HIJA DE LA SIRVIENTA -la reina se estremeció ante los gritos- No esta a tu altura -el pequeño dirigió su vista a su madre implorando ayuda-

- Tiene razón tu padre, tu debes estar con personas a tu altura.

- Pero ustedes siempre le dicen al pueblo que lo aman, aún sabiendo que están económicamente peor que la familia de Gisselle.

- Llévate al niño de aquí Helen y déjalo en su habitación, estás castigado, una cosa más y a esa niña la mandaré lejos de aquí -volteo a ver a la madre de la pequeña- Espero que me entienda.

- Mi rey, yo no estaba enterada de que mi hija molestaba al príncipe -dijo con la mirada hacia el piso- no pasará de nuevo, no lo permitiré

- Retirense, hoy cada quien centra en su habitación -dijo y se fue de ahi-

- Vamos Timothée -su madre se acercó a el-

El pequeño volteó a ver a su amiga y sin que lo viera su madre, formuló un "Lo Siento", después de que fuera encerrado en su habitación.-

2008

-¿Qué es todo esto madre? -dijo Gisselle viendo a su madre cocinar- ¿Es para mi cumpleaños?

-Es para el cumpleaños del príncipe -contesto- pero te he comprado algo por tu cumpleaños número nueve.

- Si... ¿Puedo salir al patio?, prometo comportarme.

- Esta bien, procura que no te vea el rey o la reina -ella asintió y corrió hacia los jardines-

Un chico de la misma edad que Gisselle se encontraba en los rosales, ella sonrió, siempre corrían con la suerte de estar juntos y que nadie los viera, el sintió la presencia de alguien y volteó al instante.

- Gisselle, pensé que no te dejarían salir... papá apenas y me dejó salir

- Me he portado muy bien, además todos andan ocupados con lo de tu fiesta, por cierto Feliz Cumpleaños Timothée

- Feliz Cumpleaños Gisselle, lamentó no tener regalo para ti

-Yo si tengo uno para ti, siéntete culpable -se quedó en silencio y luego comenzó a reír- es broma, te he traído mi medalla, mi papá le regaló una a mamá pero ella ya no la usa, yo te regaló la de mi papá y la de mi mamá yo me la quedaré, no la pierdas, por que si lo haces te golpeare.

- No lo haré Gisselle, será mi medalla de la suerte, por cierto, tengo algo que contarte -observo a su amiga- Papá aún esta muy enojado por lo que hicimos la ves pasada.

- No fue buena idea que te probara la capa del Rey, te lo dije, esas capas no son las mismas que usan los superhéroes.

-Lo sé, debí hacerte caso, te terminó echando la culpa -hizo una mueca- lo escuché hablar con mi mamá, quiere enviarme a un instituto en Dinamarca, dice que me dejara ahí hasta que aprenda a comportarme

- seguro lo dijo para espantarte, no lo hará.

- si lo hará, no lo conoces, pero cuando se le mete una idea en la cabeza no puedes sacarlo de ahí, dice que soy un Principe y debo comportarme adecuadamente.

- No lo hará..

(Narración de Gisselle)

Si lo hizo, no volví a ver a Timothee una semana después de su cumpleaños, lo alejaron, se lo llevaron, nunca supe si fue a Dinamarca o a otro lugar, me quedé sola, sin amigos, mientras a él en algún lugar hermoso lo preparaban para ser el próximo Rey, a mi me preparaban para ser la próxima en seguir las órdenes del Rey.

2019

- DAME ESO, NO PUEDES HACER NADA BIEN -grito Glass por séptima vez- debes tener postura, no toda simple, le vas a entregar al Rey su café

- Exacto, le voy a entregar el café, no le voy a modelar -bufo y recibió una mirada de la sirvienta que estaba a lado-

- No sirves para nada, e pasado muchos años enseñando te algo y no sabes nada, que vergüenza

- Glass deja a mi hija, ella no está para tus regaños, yo llevaré la taza de café al rey, Gisselle pica un poco de fruta.

- Ay niña -su madre se fue de ahí- No se lo que va a ser de ti cuando tu madre se muera.

Auch.! Esta vez Glass fue muy directo conmigo.

Capítulo 2 2

Habían pasado unas horas, estaba preparando la pasta, que no es por presumir, pero Madre mía, que bien me queda, de hecho es lo único que me sale demasiado bien.

- Un poco de sal -susurro para ella misma- Pero que exquisito esta esto, ahora vamos con lo difícil, concéntrate Gisselle, solo es echar una medida exacta de salsa a la carne -agarro el frasco- tu puedes -Lo acerco- un poco más.. m un poco más... y...

- HA REGRESADO -entraron gritando en el momento exacto en el que Gisselle había preparado la carne con más picante en Noruega- EL PRÍNCIPE HA REGRESADO

- ¿Timothée a regresado? -sonrió- debo ir a verlo -dijo apunto de salir pero Glass se interpuso-

- NO VAS A SALIR, HAS HECHADO A PERDER LA CENA, Y EL REY NO TE QUIERE CERCA DEL PRÍNCIPE. Ahora vuelve ahí, consigue carne y has algo -Gisselle asintió de mala gana y se fue a la cocina-

Después de 10 años, Timothée había regresado y no me dejaban verlo, ¿Cómo será?, ¿Habrá crecido?, ¿Seguirá teniendo el mismo gusto de ropa tan horrendo?, ¿Habrá aprendido idiomas?, quería verlo, era el único con el que podría identificarme, mi fiel compañero, después de años el castillo nos vuelve a unir, me quedé un momento ahí, Glass había salido, que amargado era ese hombre, entro una sirvienta, Melissa, era nueva, hace unas semanas había entrado, pobre.! Estaba perdida todavía.

- El Rey a pedido café y el príncipe jugo de naranja -dijo nerviosa-

- Yo lo llevo -dijo Gisselle al instante- Tu siéntate, estás muy pálida

-¿Segura? -ella asintió- gracias -suspiro-

Agarre la bandeja de metal plateada, puse la taza con café y el vaso con naranja, salí de ahí, le había ganado a Glass, subí las escaleras y como de costumbre me dirigí al despacho del Rey, la puerta estaba entreabierta, pero desde unas cuantas habitaciones atrás se oían los gritos, ahora entiendo por que Melissa regreso tan pálida, observé el comedor y varias personas estaban esperando al Rey.

-NO PUEDO CREERLO TIMOTHÉE, ESTABAS EN UN COLEGIO ÚNICO, ERES EL PRÍNCIPE DE NORUEGA.

- Tranquilo padre, no es para tanto -su voz había cambiado-

- ¿QUÉ NO FUE PARA TANTO?,

DISTE ORO, SOLO PARA CONSEGUIR UNA MEDALLA BARATA.

- No era una medalla cualquiera, esa medalla era mía y ellos me la habían robado, no iba a pelear decidí darles oro con tal de que me devolvieran mi medalla

-Medalla o lo que sea, te arriesgaste, además, me han reportado sobre las fiestas de has hecho con los otros príncipes y todas esas damiselas, ya no tienes respeto

- Pero tu sigues aquí, eres el rey, a mi no me necesitas aquí, te queda una vida por delante y eso lo tengo que disfrutar

Bien, decidí tocar la puerta, se oían más tranquilos.

- Pase -abrí la puerta- ¿Dónde está la otra? -Timothée volteo y no tuvo expresión alguna, no reconoció a su amiga-

- La reina la ha llamado para otro asunto, su majestad -dejo en la mesa la bandeja y le acerco el café al rey mientras el vaso de jugo se lo daba al príncipe- Lo están esperando abajo

- Te quedas aquí Timothée -dio un sorbo a su café y se levanto de ahí- recapacita en lo que te digo. -salió de ahí-

Me acerqué por la taza que había dejado el Rey y la puse en la bandeja, me di la vuelta y tenía a Timothée delante de mi-

- ¿Cómo estás, hermosa? -ella frunció el ceño y agarró el trapo que se encontraba en la bandeja mientras comenzaba a golpearlo- ¿Qué te pasa?, te voy a despedir

- Perdiste -golpe- la -volvió a golpear- medalla que te regale -dio un último golpe-

-Ay no. -la observo nuevamente- ¿Gisselle? Por las barbas de mi padre, ¿Que te pasó? -sus ojos se abrieron más y negó- no, no, tu eras fea, estaba apunto de coquetear contigo, que asco

- Tú das asco -el sonrió-

- Perdón, recuperé tu medalla -señalo su cuello- además deberías abrazarme y decirme que bueno que estés bien te extrañe, ¿Qué fue?, ¿9 años sin vernos?

- Si nueve años exacto -Lo observo- No has cambiado tanto, ahora te pusiste guapo, pero solo eso.

- Lo sé, mírame, me la pase tan bien en Escocia, es a donde me mandaron y había unas cuantas princesas -Gisselle comenzó a reír-

- Ahora entiendo por que el Rey está muy enojado, Timothée, últimamente el reino ha estado muy tranquilo, deberías hacerle caso al Rey, tu tendrás ese cargo en un futuro

- Siempre preocupándote por mi, lo sé, me extrañaste tanto como yo a ti -se acercó y la abrazo- pero el sigue vivo, no me necesita como su aprendiz, por cierto aprendí el Inglés, Alemán y Ruso.

- No te creo, eso es muy difícil, tu cabeza pudo haber explotado.

- Basta, has hecho enojar al Príncipe -ella rodó los ojos-

- Debes contarme todo lo que hiciste en Escocia, ¿Qué hay de los príncipes?, ¿Había príncipes?, que suerte -dijo y de pronto se abrió la puerta, era Glass y no había visto a Timothée-

- AQUÍ ESTAS, DEJASTE TODO MAL HECHO -le grito a Gisselle- NO SIRVES PARA NADA, VAMOS ¿QUE ESPERAS?

- Ella se quedará aquí -dijo su amigo quien se interponía entre ella y Glass- es una orden

- Príncipe -hizo una pequeña reverencia- es un honor verlo nuevamente, pero ella debe estar con la demás servidumbre

- Lo sé, pero ahora mismo está trabajando conmigo, puedes preparar la comida y mañana para la cena prepara algo exquisito, será una noche de fiesta que el Príncipe regresó -sonrió y vio a Glass tornando un rostro serio y firme- ¿Por qué sigues aquí?, prepara la comida -el asintió y se fue- No cambia ese hombre, ¿Qué se cree y por qué dejas que te trate así?

- Timothée regresa a la Tierra -sonrió- a ti te prepararon para ser el próximo Rey y a mi para seguir las órdenes del Rey, ¿Quieres otra cosa?

- Estar con mi amiga -ella negó- Esta bien, quiero que estés en la fiesta que realizaré mañana en la noche

- No puedo, mi madre no me lo permitiría, lo siento. Pero estaré a tus órdenes, lo sabes, es un gusto volver a verte

- Lo mismo pienso, ahora si me siento completo, te quiero Gisselle.

Yo también lo quería, era mi único amigo y eso nadie podría cambiarlo.

Capítulo 3 3

La noche había pasado tan rápido, al día siguiente ya todos estaban de un lado a otro preparando todo para la celebración que se llevaría acabo hoy en la noche, pero Glass no quería que estorbara, así que me envió a limpiar la biblioteca, en donde se encontraba Timothée.

-Entonces, ¿Así es Escocia? -Timothée asintió- debiste pasarla muy bien -acomodo los libros-

- Y el vino es exquisito, enserio, que rico, todos ahí son tan libres, hasta que regresan a sus hogares y se vuelve un martirio

- Oye, yo estoy contigo, no es tan malo, además le he dicho a Glass que prepare postre de fresa, ¿Aún te gusta?

- Si, es mi favorito -agarro un libro- ¿Mi padre acostumbra venir aquí?

- No, de hecho casi nadie, pero aprovecho para venir a curiosear, es lo único que puedo hacer, ya sabes, mi futuro es estar aquí. -abrieron la puerta-

- Su alteza, ya está todo listo para su fiesta. -dijo Melissa y vio a Gisselle-

- Perfecto, ahora bajo, puedes retirarte -volteó a ver a su amiga- Prepárate que esta noche me la pasare genial y si algo pasa, como mi fiel amiga tendrás que cubrirme

- Ni lo pienses, yo solo obedezco las ordenes del Rey, no de su hijo, ademas no te dirá nada, es tu padre.

-No lo conoces, cada vez que me iba a visitar solo decía a mis amigos, el sera el futuro Rey de Noruega -suspiro- apuesto que al convertirme en Rey van a querer conseguirme esposa

- ¿Quién se querrá casar contigo?

A veces me costaba reconocer a Timothee, había cambiado, era obvio, los años lejos del castillo lo habían cambiado más que nunca, aunque seguía siendo mi único amigo.

-Gisselle hoy vendrá una princesa en la cual estoy interesado, pero ya sabes como son mis padres

-El rey estará contento de verte con alguien, así que no veo dónde esté lo malo.

- Dirá que ya tengo con quien casarme y podrá morir en paz.

- Tienes 19 años Tim, además el Rey tiene una vida más larga que la que tendría yo -sonrió a su amigo- tengo que irme a ayudar a mi madre

- ¿Por qué lo haces? -la vio- El trabajar aquí, tu puedes irte de aquí, escapar de todo esto, dejar de ser empleada -dijo observando a su amiga con duda-

- En el contrato que firmo mi abuela con el señor que había sido Rey, tu abuelo, decía que las generaciones que llegarán aquí se quedarían para servirle al Rey, ella firmo y supongo que por eso nací aquí

- Entonces puedes romperlo, eso fue hace años, dile a tu madre que si le dice a mi papá...

- No Timothée, mi madre y mi abuela llevan esa idea de servirle al Rey hasta su muerte, no dejarán que haga eso, algunos están acorralados a vivir esto, ¿Algo más que se le ofrezca su alteza?

- Ahora me llamas "su alteza", cuando ayer me llamaste "tonto, exagerado", muy bien.

- Te llamé así por que lo eres a veces, ahora vamos, debes prepararte para tu pequeña fiesta de bienvenida, por que mírate, con esas ropas de dormir no vas a conseguir esposa.

Timothée se regresó a su habitación y yo me regresé a las cocinas, al llegar vi a todos y todas ir de un lugar a otro, ese momento fue exacto para imaginarme como sería mi vida en unos años, estar en una cocina esperando a las ordenes del Rey, casarme y enseñarle a mis hijos que sus únicas obligaciones era obedecer al Rey, así generación tras generación, como lo habían hecho mis bisabuelos, mis abuelos y mi madre conmigo, no me esperaba mucho, si solo salía a las calles de Noruega era para comprar alimentos, pero hasta ahí, solo me quedaba ver la vida de las demás chicas del país.

-¿Que haces ahí parada?, debemos preparar el postre -vi a mi madre llendo a donde estaba la leche-

-Si, ya voy mamá, ya voy

Después de horas para picar la fruta y la verdura, había terminado, Glass había estado al pendiente de lo que decía el Rey, el siempre había sido el Cocinero favorito de este Rey, mi familia era conocida por serle fiel generación tras generación a los Reyes que había pasado y dejado huella en Noruega.

-Gisselle, el príncipe te busca, me ha dicho que le lleves un poco de postre de fresa, quiere probarlo antes que todos. -dijo Aurora-

-¿Has estado hablando con Tim... el príncipe Timothee? -dijo Jazmín mientras Gisselle negaba rápidamente- mentirosa, Melissa me dijo que hoy estabas con el en la biblioteca, ¿Recuerdas lo que pasó hace unos años por que los encontraron jugando?

- Ni siquiera se acuerdan, eso pasó hace años, ahora ya estamos grandes, ¿De qué tienen miedo?, no lo voy a contagiar de nada, es un amigo y además lo trato con respeto.

- Gisselle

- Es cierto madre, no entiendo el por qué llevárselo a Escocia, nunca le haría daño.

- Cariño, tanto el Rey y la Reina tienen miedo no por que lo contagies, ellos tanto como yo tienen miedo a que se enamoren, quieran casarse, eso no puede ser posible, los dos son diferentes y yo no te quiero cerca de los asuntos económicos o de los problemas con otros países que tienen el Rey.

- Timothée no me gusta, ni siquiera había pensado en eso, que tonta... ¿Sabes que es lo que harán?, pues harán que pensemos en no ser amigos...

- El príncipe está esperando -Gisselle asintió y fue directo por postre-

-No entiendo tanta tontería -agarro el plato- El Rey nunca será igual que la servidumbre -frunció el ceño- El no es Dios -susurro y salió de ahí directo a la habitación, mientras entraba sin tocar-

- Ya te habías tardado -sonrió mientras veía el postre con un brillo especial en sus ojos- Esto es gloria -agarro el plato y metió a su boca una cucharada de postre de fresas- tal y como lo recordaba -Gisselle iba a bromear pero volvió a observarlo-

-¿Algo más que se le ofrezca? -dijo mientras su amigo la miraba confundida-

- ¿Otra vez?, Gisselle, no me trates así, somos amigos, uña y mugre... -sonrió-

- Tal vez no... -suspiro- ¿Recuerdas lo que pasó hace nueve años solo por vernos juntos?

- No fue por eso, me mandaron a Escocia para prepararme, no por que me juntaba contigo.

- Timothée, también fue por eso, no quiero que vuelvas a irte, mi madre tiene razón, tu eres el príncipe de Noruega, el futuro Rey, mi futuro Rey, no puedo tratarte así.

- Si puedes, por que somos amigos

- El Rey no tiene amigos -agarro la charola- Lo lamento, pero tal vez es hora de que tome mi lugar en donde me corresponde. -dijo y se retiro del lugar-

Verlo desde la perspectiva de intentar que no volvieran a llevarse a TimothÉe no dolía tanto, seguro le sorprendió mi repentino cambio, pero era cierto, no podría comportarme de esa manera con alguien que forma parte de la familia Real, salí de la habitación y vi a la Reina, no, no y justo saliendo de la habitación de TimothÉe.

- Su majestad -hizo una reverencia-

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