Kalila caminaba de la mano de su madre, Chloe, conocida como la luna única, ya que era la primer luna que tenía tres compañeros destinados, Vito un vampiro, Dante un brujo y Kek el Alpha, los tres eran primos y descendientes de la luna cambiante Aysel, por lo que eran los lideres del pueblo, uno de los tantos que existía oculto aun a los ojos de los humanos, aunque en sus tierras si había humanos, como Chloe y otros que tenían a sus compañeros destinados allí.
- Mami, ¿Por qué no tengo colmillos? - pregunto la niña al tiempo que ingresaban en su hogar, la gran casa del Alpha.
- Porque no eres un vampiro.
- Mi cabello es negro, eso quiere decir que no soy bruja. - dedujo la pequeña que sabía que todo aquel que tuviera su cabello blanco era un brujo.
- Así es. - respondió su madre comprendiendo a lo que venía las preguntas de la niña que estaba a punto de comenzar el kínder. - Ven tomemos un poco de té. - le pidió, pero solo para ganar tiempo, debía ser honesta con la pequeña, no quería que su hija viviera en una mentira.
Una vez que el té estuvo listo ambas tomaron asiento frente a la ventana de cristal, que les permitía ver el inmenso bosque que los rodeaba y servía de protección de los cazadores.
- ¿Quieres preguntar algo más? - la incito a que hablara, no la presionaría, solo se limitaría a responder cuando su pequeña Kalila preguntara.
- ¿Eso quiere decir que soy una loba? - Pregunto con ojos brillantes, ya que aun con su corta edad sabía que todo niño tenía un papá y una mamá, aunque ella llamaba papá a los tres compañeros de su madre, solo uno podría ser el verdadero.
- No Kalila, tú eres una humana, como yo. - explico con tranquilidad.
- ¿No tengo nada de mis papás? - Chloe se detuvo en los ojos de Kalila, uno celeste como los de ella y uno marrón, como Asher, su verdadero padre, un humano, un cazador, fue cuando se repitió que debía ser honesta con su hija y lo hizo.
- Tus ojos son la combinación exacta de tu padre y mía, veras Kalila... tu verdadero padre es un humano. - revelo aparentando tranquilidad y espero a que la niña procesara la información.
- ¿Y dónde está? ¿Por qué no vive aquí con nosotros? - la pequeña se preguntó cuál era la diferencia de vivir con tres compañeros a vivir con cuatro, para ella su familia no era nada raro, aunque incluso para los seres sobrenaturales si lo eran, Chloe era la luna única.
- Él... no es mi compañero, Asher...
- ¡¿Su nombre es Asher?! - la alegría en los ojos de la pequeña por saber el nombre de su padre le oprimió el corazón a Chloe y como consecuencia sus tres compañeros se hicieron presentes en la sala, no les gustaba sentir la angustia de su compañera.
- Así es Kalila, su nombre es Asher, cuando vivía con los humanos nos conocimos y nos amamos, mucho, mucho. - mentía, pero era algo que solo sus compañeros podían sentir, sabían que ese día llegaría, por lo que solo dejaron que su luna hablara con la pequeña a la que ellos habían reclamado como su hija, aunque no era de ninguno. - Pero luego, resulto que era un cazador... - la pequeña dio un brinco al tiempo que el aire salía de golpe de su pequeña boca, sabía muy bien quienes eran los cazadores, humanos que sabían de la existencia de los seres sobrenaturales y que pasaban sus días cazándolos, torturándolos y dando muerte a todos sin importar que fueran niños.
- ¿Papá es malo? - indago con los ojos cubiertos de lágrimas, y su pequeño corazón latiendo muy rápido, algo que inquieto a Vito, el vampiro vivía por la pequeña y por su compañera por supuesto.
- No, bueno, no lo seria contigo, pero cuando me entere, me dio miedo... ya no lo podía amar, luego de saber lo que hacía. - explico acariciando la larga cabellera de su hija, omitiendo la parte donde Asher casi la mato a golpes por liberar a una pareja de seres sobrenaturales que estaba torturando en la finca donde se habían casado. - Llegue a este pueblo y conocí a Vito, Dante y Kek, no sabía que tu estabas en mi vientre, pero cuando lo supe, te convertiste en mi prioridad, tú eres mi amor Kalila, y así como yo jamás te lastimare, Asher tampoco lo hará.
- Entonces, ¿no soy hija de mis papás?
- Eres nuestra habichuela, nuestra cachorra, siempre lo serás. - Vito fue el primero en llegar a su lado y tomarla en brazos, el vampiro fue el primero en aceptarla como propia, creando así otro precedente, no solo habían aceptado compartir su compañera con tal de no perderla, también habían adoptado la hija de otro, un cazador.
Esa noche Chloe soñó con el día que nació su pequeña Kalila y como la bruja suprema, Yunuen, quien compartía cuerpo con Aysel, la luna cambiante, había visto su destino.
- La niebla era un cazador... de los antiguos, su tarea era acabar con los originales, Xylon la ninfa, Soyano el lobo, conmigo la primer bruja y con Levana, la primer vampiro, pero la niebla se enamoró de Levana y ella de él, pero al fin el cazador cumplió con su deber, mato a Levana aun sabiendo que ella esperaba a su hijo, fue por eso que su alma fue condenada, miles de años después renació, como lo hicimos nosotras en el cuerpo de Aysel, él renació en el cuerpo de Kazumi, pero el resultado fue el mismo, dejo que su odio lo guiara y en lugar de ayudar a Aysel solo la lastimo, encontrando la muerte en manos de Anuk, ahora... su alma está en el cuerpo de Kalila. - el instinto de la bruja le pedía acabar con la bebé, más el amor de Aysel, la obligaba a permanecer en calma.
- Pero mi hija no es mala, es una bebé. - respondió con voz temblorosa Chloe, tratando de que sus emociones no sean sentidas por sus compañeros.
- Kalila no es mala, puedes estar segura de eso, ella es... como un eclipse, carga con la condena del alma del cazador, y la esperanza de su alma propia... escucha Chloe, pase lo que pase, Kalila no debe despertar nunca su lado cazador. - la ayudaría, no solo porque era su deber, sino porque era madre y a una madre solo le preocupa una cosa, la vida de su hijo.
- ¿Su lado cazador?
- Cada cazador nace con un poder, debes asegurarte que Kalila nunca lo despierte, quizás si el alma de la niebla duerme en ella hasta que Nuriel la reclame, nuestro fin no llegue, tu hija sufrirá Chloe, cargara con un dolor tan grande, que incluso a mí me duele saberlo, pero debes tener fe, si es tan fuerte para resistirlo, el alma de la niebla al fin encontrara paz y junto con ello el circulo al fin se cerrara, el sol y la luna estarán juntos, y el humano dejara de cazarnos, pero si ella no puede con su carga... será el fin de todos, no solo de este pueblo, pues ese era al fin y al cabo la tarea de la niebla, cazar a cada uno de nosotros, exterminarnos.
Al día siguiente Chloe, se dispuso a responder las miles de preguntas de Kalila y aunque el agotamiento de una mala noche era visible a sus compañeros, la luna Chloe no dijo nada, nadie sabía lo que Yunuen había visto del futuro de Kalila y debía permanecer así.
- ¿Cómo es mi papá Asher?
- La última vez que lo vi, fue cuando tu naciste, vino a conocerte, es alto, su piel es un poco más blanca que la mía, sus ojos son marrones y el cabello castaño. - le dijo agradeciendo que la pequeña no pudiera darse cuenta de que mentía, ya que Asher solo los había atacado aquel día, queriendo llevarse a Kalila e hiriéndola de gravedad a ella, por suerte Nuriel, el destino de Kalila, la había salvado.
- ¿Algún día lo vere?
- Creo que... - quería decirle que no, tenía miedo de que él la usara para despertar su lado cazador y acabar con todos, pero recordó que frente a ella había una niña de solo cuatro años. - Lo más probable, pero preferiría que sea cuando crezcas un poco más, estoy segura de que Asher no te lastimaría jamás, pero los demás cazadores... no confió en ellos. - la vio asentir, dándole la razón a su mami, los cazadores eran malos.
- ¿Soy una cazadora? - podía sentir el miedo en las palabras de la pequeña y era la primer pregunta que no quería responder.
- Lo eres cachorra. - intervino el Alpha Kek, quien se había mantenido en silencio. - Está en ti ser cazadora, pero eso no es malo, tú sabes que no debes atacarnos. - dijo el Alpha mostrándole una sonrisa tranquilizadora.
- ¡Jamás atacare a quienes amo! - grito con alegría la niña al verlo y corrió a sus brazos, adoraba a sus papás eran magníficos.
- Dante espera para llevarte al kínder. - le dijo el lobo luego de besar su mejilla, aunque lo que estaba haciendo era impregnarla con su aroma, era un lobo, era un Alpha y sus celos al escuchar a su hija preguntar por Asher lo estaba afectando, la pequeña corrió con su pequeño bolso, hasta desaparecer de su vista.
- No debes decirle que ese hombre no la lastimara, se atrevió a intentar matarte dos veces y eso que aseguraba amarte. - reprocho el lobo tomándola de la cintura al tiempo que reclamaba sus labios.
- Solo estas celoso. - respondió Chloe cuando la libero.
- Lo estoy, odio que hablen de él.
- ¿Y que pasara cuando le tenga que informar que ella ya tiene un compañero y que es nada más y nada menos que el primogénito del dios sol? - un siseo parecido al de una serpiente se oyó a su espalda y Chloe giro justo para ver los ojos rojos de Vito.
- Aún falta mucho para eso, no le llenes la cabeza a mi habichuela. - reclamo mientras la besaba con pasión, provocando que Chloe quedara entre el cuerpo musculoso de Kek y el frio cuerpo de Vito, le encantaba esa sensación, frio y calor, y ella sintiendo todo de los dos.
- Vito, ella está comenzando a ver las diferencias con sus compañeros de colegio, es mejor dejarle en claro que ella pertenece a este lado del mundo y no al humano. - respondió suspirando con fuerza, mientras su vampiro comenzaba a desvestirla, les costaba contenerse hasta la noche y por suerte, Kalila al fin había comenzado el kínder.
- ¿Qué es lo que te preocupa mi luna? - Kek abrazo a su compañera, sintiendo su angustia, ellos vivían para complacerla en todo, por lo que también comenzó a darle pequeños besos en sus hombros.
- Tengo miedo de que Kalila quiera irse con los humanos. - Chloe conocía el mundo humano, durante 21 años había vivido y sufrido en el, encontrando la calma y el amor solo en aquel pueblo.
- Si ella sabe que tiene un compañero, no querrá irse. - comprendió con alegría Vito y era la primera vez que el nombre de Nuriel provocaba felicidad en el vampiro.
- Bien pensado mi luna. - susurro Kek lamiendo el cuello de su compañera.
- Kek. - suspiro al sentir las manos del lobo recorrer su trasero. - Por la diosa, Vito. - gimió alto cuando su vampiro comenzó a lamer sus pechos.
- Creo que regrese justo a tiempo. - dijo Dante llegando a su lado.
Los días pasaron, al igual que los meses, Kalila creció aprendiendo a no enojarse, mucho menos a pelear sin importar que le dijeran los pequeños del pueblo, y es que aun con 5 años había ocasiones que su olor a pimienta, aroma típico de los cazadores, despertaba el lado salvaje de los habitantes, pero Kalila era solo una niña, ansiosa de tener amigos, en especial un vampiro de 8 años, llamado Declan, la niña lo había visto un par de veces en el pueblo, le gustaba su cabello rubio y sus ojos azules brillantes, se podría decir que la pequeña humana sentía un pequeño enamoramiento por el niño vam
piro.
Fue una tarde que Chloe la llevo al parque, donde vio a Declan con sus dos amigos, Tahiel un niño lobo un año menor que Declan y Ukara, un brujo de su misma edad, los tres a pesar de ser niños eran hábiles, Tahiel ya se podía transformar en lobo, y era muy grande cuando eso sucedía, no parecía un cachorro, mientras Ukara manejaba el aire, creaba remolinos que Declan esquivaba con gran facilidad.
- Hola. - dijo la pequeña a quien le faltaba un diente.
- La cazadora, con razón el asqueroso olor a pimienta. - protesto Tahiel, y es que su nariz picaba, Kalila se olfateo, pero para ella el olor a pimienta no era detectado, solo podía oler a su mamá y sus tres papás que se la pasaban todo el día llevándola en brazos o cargándola en su espalda.
- Mi papá Vito dice que soy una habichuela, deja de llamarme cazadora. - rebatió arrugando sus pequeños labios y dejando el labio inferior sobresalido, para Ukara el gesto le pareció divertido, Kalila era linda incluso cuando lloraba, solía hablar con ella en el kínder, pero fuera mantenía la distancia, ya que sus padres le habían advertido que esa niña era una cazadora, que tarde o temprano traería problemas.
- ¿Sabes lo que es una habichuela? Porque yo sí y te aseguro que tú no te pareces a una, solo hueles a humana y cazadora, haces que mi nariz pique. - se quejó Tahiel, llamando la atención de Kalila, quien lo vio a los ojos y el lobo de Tahiel ronroneo, algo que nunca había hecho, pero el niño lo tomo como fascinación, y es que Kalila tenía unos ojos únicos, uno azul y otro marrón.
- Lo siento, si me dejan jugar prometo ponerme mucho perfume y así no te picara tu nariz. - respondió con inocencia, pero la risa burlona de Declan no le gusto, mucho menos cuando vio sobre su hombro, tratando de ubicar a la luna Chloe, quien estaba a una gran distancia, hablando con las madres de los niños.
- Tu jamás jugaras con nosotros, eres muy débil, mi papá siempre dice que nos alejemos de ti, porque gracias a tu olor podemos hacerte daño sin querer y después los lideres nos mataran. - Kalila abrió sus ojos con espanto, ante esas palabras.
- Mis papás no harían eso, ellos no son malos. - trato de defender a sus padres, sin saber que el niño no mentía, tanto Anuk, como sus primos, Vito y Dante, serían capaces de matar al pueblo entero si algo le sucedía a su niña. - Por favor, Declan, ¿me dejas jugar con ustedes? - aun con apenas cinco años, Kalila podía saber que ese vampiro rubio era el líder.
- No, seguro y que te lastimamos y luego nos matan. - el pequeño vampiro giro y Kalila como toda niña, fue tras él y tomo su brazo.
- Por favor. - dijo viéndolo con el mismo rostro con el que siempre convencía a sus padres de llevarla a cazar animales, aunque ella solo observaba y se fascinaba con lo que veía. Declan se perdió por medio segundo en ese rostro, se veía como una hermosa muñeca, con esas dos coletas y el vestido rojo que lucía, "como una muñeca de las que colecciona mamá" pensó el rubio.
- Si quieres jugar con nosotros debes saber que no tendremos piedad, nos estamos entrenando para poder proteger a nuestras compañeras y crías de los cazadores. - Kalila lo veía con asombro y fascinación, él se oía como sus papás cuando hablaban de cuidar a su mamá y a ella, su habichuela, su cachorra.
- Prometo no llorar y dar lo mejor de mí. - Kalila solo tenía 5 años, era una niña, que perteneciera a los cazadores, no era su culpa.
El juego de los niños comenzó bien, todos reían y Tahiel junto con Ukara cada segundo estaban más sorprendidos de como Kalila se movía y esquivaba cada golpe de Declan, algo que al pequeño vampiro no le estaba gustando, menos porque ya eran muchos niños que había a su alrededor, el rubio no tenía como saber que Kalila llevaba esa agilidad en sus genes.
- ¡Deja de burlarte de mí! - grito con furia cuando trato de saltar sobre ella, pero la niña solo dio dos paso de lado y Declan termino de cara al piso.
- No lo hago, también me preparo para proteger a mis cachorros cuando los tenga. - con asombro todos vieron como los ojos de Declan cambiaban a rojo, estaba despertando su lado vampiro al cien por ciento, aun siendo un pequeño de 8 años.
- ¡Tu no tendrás cachorros! eres una humana, ¡te prohíbo tener cachorros! - Kalila dejo caer su cabeza a un lado no comprendía lo que Declan le decía. - ¿Y sabes qué? Ya me cansé, ya no seremos tus amigos.
- Pero a mí me gusta Kalila. - se quejó Ukara quien tenía la misma edad que Kalila e iban juntos al kínder.
- Déjala que se una a nosotros Declan, desde que está con nosotros ya no huele a pimienta. - Tahiel le sonrió a Kalila y la pequeña le respondió, terminando de despertar la furia del vampiro.
- Si quieres jugar con nosotros... deberás vencerme, hasta que no sangre, tu no serás de los nuestros. - Kalila lo vio sorprendida, Declan era un vampiro, y sabía muy bien por su padre Vito que casi nada los podía hacer sangrar, sin embargo, ella solo quería amigos.
- De acuerdo.
Declan la vio con odio, pensó que la niña se daría por vencida, a él le gustaba ser el líder y sabía que si Kalila se unía a su grupo todo cambiaria y por alguna razón no la quería cerca de ningún otro niño, su pequeña mente tomo aquello como un verdadero desafío, a él, Declan, un vampiro puro, que venía de un linaje de guerreros, no podía dar marcha atrás, fue por eso que comenzó a cazarla, cada golpe que daba iba aumentando su fuerza y velocidad, aun así no podía acertarle ninguno a la pequeña Kalila, se movía como un humano, saltaba como uno, sin embargo este ser sobre natural no podía atinar en su pequeño cuerpo ni un solo golpe. Mientras que Kalila estaba sorprendida de lo que sus ojos le mostraban, pequeños puntos en el cuerpo del vampiro, algunos brillantes, otros más oscuros, no sabía que ese era su poder como cazadora, no tenía como saber que su habilidad radicaba en ver los puntos débiles de sus contrincantes, ambos niños habían despertados sus lados salvajes, en Kalila, su lado cazador y en Declan el depredador, de pronto Declan salto, demasiado alto para Kalila, quien solo pudo ver su trayectoria, que terminó detrás de ella y tomándola del cuello.
- Ríndete, jamás serás como nosotros. - siseo sobre su oído.
- Solo quiero jugar. - se quejó la pequeña.
Estaba enojada, estaba furiosa porque ese estúpido vampiro rubio solo se había burlado de ella, ya que nada podía hacer sangrar a un vampiro, con ese pensamiento se obligó a agacharse aun con Declan es su espalda, y por la fuerza que la pequeña humana empleo el niño cayó hacia adelante, fue entonces donde Kalila vio su cuello brillar, sin ser consciente de su fuerza, y mucho menos de lo que el brillo casi segador marcaba, la niña golpeo su cuello y con espanto vio como Declan escupía sangre.
- ¡Kalila! - el grito de su padre Vito la hizo pegar un brinco, se veía furioso.
- Papá...
- ¡¿Que has hecho?! - intervino con temor Chloe.
- Lo llevare al hospital, no puede respirar, aplasto una arteria, puede morir. - Vito era vampiro, comprendía la anatomía de su especie y sabía que los niños eran frágiles, no tanto como los humanos en general, pero aun así podían morir si no eran tratados.
Kalila observo como todos los niños la veían con miedo y odio, mientras su madre la veía con preocupación y miedo, eso fue lo que la termino de quebrar, ver el miedo con el que su madre la veía. Comenzó a correr tan rápido como pudo, aunque solo era una humana, pudo llegar al bosque, ya que su madre estaba demasiado ocupada tratando de tranquilizar a todos y pidiendo disculpas por lo que la pequeña había hecho.
- Hola, cariño. - dijo una voz masculina saliendo detrás de un árbol.
- Hola. - susurro la niña limpiando sus ojos.
- Eres hermosa Kiriko. - le dijo mientras caminaba un paso más cerca de la niña.
- ¿Kiriko?
- Ese es tu nombre, Kiriko, significa regalo de la niebla.
- No, mi nombre es Kalila y significa la más querida. - la pelinegra dejo de llorar y sonrió, al creer ingenuamente que ese señor se hubiera equivocado de niña.
- Ese es el nombre que te dio Chloe, pero la verdad es que te llamas Kiriko, así lo quise yo, tu padre. - los ojos de Kalila se abrieron como persianas, y recorrió el rostro del hombre, grabándolo en su pequeña mente.
- ¿Tu eres Asher? - la sorpresa se vio reflejada en el rostro del cazador.
- ¿Sabes mi nombre? ¿sabes que eres mi hija? - pregunto incrédulo.
- Mi mami, me habla de ti, dice que me quieres, que no me harías daño, pero que por el momento no es bueno que trate contigo porque eres un cazador, que cuando sea más grande ella me lo explicara.
- Tu mamá dice la verdad, no te hare daño, eres mi hija, estas destinada a hacer grandes cosas, solo se equivoca en creer que estarás mejor en este lugar, con esos seres asquerosos...
- ¡No son asquerosos!
- Lo son Kiriko, no te dejes engañar, tarde o temprano ellos te lastimaran, debes entrenar y matarlos, en especial a esos tres seres asquerosos que viven con tu madre. - Kalila dio un paso atrás, no le gustaba su papá humano, ella comprendía que los cazadores eran enemigos de los seres sobre naturales, pero, aun así, jamás Dante, Vito o Kek, hablaron mal de Asher, incluso ella los escuchaba hablar en secreto, de cómo repeler los ataques de los cazadores y tratar de no matar a Asher por error, ya que no podrían causarle daño al padre biológico de su habichuela, pues les gustara o no, gracias a Asher, Chloe y habichuela habían llegado a ellos. Fue entonces que pensó ¿cuál sería el punto débil del cazador?, y como si de magia se tratara, en medio del pecho de su padre Kalila se vio reflejada, ella era su punto débil.
- Ellos me cuidan, y cuidan a mamá, tienen miedo de que los cazadores nos separen, porque ellos morirán de tristeza y yo también, siempre me compran golosinas y no dejan que ningún niño me moleste, me llevan al parque, me enseñan a escribir... todo lo que tú no haces por estar matando a seres que no te hacen nada. - los ojos de su hija se llenaban de lágrimas con cada palabra que decía, era el peor castigo para Asher, su peor tortura.
- Soy un cazador hija. - dijo con voz temblorosa el mayor.
- Yo también. - reconoció dejando aún más sorprendido a su padre biológico. - Pero aun así no matare por diversión. - y cuando pronuncio aquellas palabras, la niña se dio cuenta del error que había cometido en el parque. Un rugido impresionante movió las copas de los árboles, mientras el cielo se iluminaba con rayos, aunque aún era de día. - Mis papás están asustados, me están buscando. - Asher no planeo enamorarse, solo necesitaba un descendiente, pero los años al lado de Chloe fueron muchos, y su corazón débil, peor aún, veía a Kalila como la única prueba de que Chloe lo amo tanto como él la amaba.
- Prometo volver cuando seas mayor, entonces veras que lo mejor que puedes hacer es partir con tu gente y no vivir entre monstruos, te quiero Kiriko.
- Te quiero papá Asher.
El cazador tenía todo organizado, había encontrado un hechizo con el cual bloquear las premoniciones de Kek, y lo uso sin pensarlo, dejo al lobo bajo un conjuro que no le permitiría ver el futuro de su hija, ni a corto o largo plazo, podían atacar el pueblo cuando ellos quisieran, sin embargo, esas cuatro palabras de su hija, lo desarmaron por completo, Kalila había dado en el punto débil del cazador, ella misma y su amor, Asher hizo retroceder a su gente y la niña vio con asombro cuantas personas había a su alrededor escondidos entre los árboles, si ella no hubiera encontrado a su padre ese d
ía... muchos hubieran muerto.
- ¡Kalila! - Vito fue el primero en llegar a su lado y tomarla en sus brazos, seguido del lobo de Kek, quien había derribado dos árboles en su camino, mientras Dante, se materializaba a su lado gracias a un rayo, su elemento, aun preguntándose, ¿Por qué no había podido retroceder el tiempo? si nadie había sido reclamado, ese era otro poder del brujo a quien lo conocían como el rey del tiempo. Lo que el brujo no sabía, era que Kalila con un par de palabras había reclamado el corazón de Asher.
- Vito. - dijo en un susurro la niña y el vampiro casi se muere de dolor, porque su pequeña habichuela lo llamo por su nombre y no le dijera papá, como siempre.
- Mi habichuela, ¿Qué te duele? ¿Qué te hice? - pregunto sin demora, pues el brillo en los ojos de su habichuela le dejaban claro que estaba dolida con el vampiro.
- ¿Ya no me quieres más? ¿Por eso me viste de esa forma en el parque? - a cada palabra que Kalila decía el nudo en su pequeña garganta se hacía más grande.
- No digas eso Kalila, por la diosa, jamás dejare de quererte, eres mi pequeña habichuela. - un gruñido se oyó acompañado de la mirada enojada de Dante. - Nuestra habichuela. - se retractó de inmediato el vampiro, pues ya estaba en un problema grande con su niña, como para sumar el enojo de sus primos.
- Entonces ¿por qué me viste de esa forma? te juro por la diosa luna que no quise lastimar a Declan por diversión, no soy una cazadora mala, solo estábamos jugando. - Kalila lloraba a mares, no era un berrinche, era pena y dolor, porque en el fondo sabía que por su culpa ese vampiro que a sus ojos era hermoso estaba herido.
- Mi hermosa Kalila, la más querida del mundo, perdón por verte de esa forma, no estaba enojado contigo, estaba furioso con Kek por no haber visto algo tan grave como que tu estabas en peligro, si ese mocoso te hubiera lastimado yo mismo lo hubiera matado, y a su familia y a...
- Tranquilo Vito, ya entendimos. - Dante toco el hombro de su primo al ver la cara de pánico de Kalila.
- Declan no quiso lastimarme papá Vito, en verdad, solo estábamos jugando y... - por alguna razón Kalila no quería decir que su poder de cazador había despertado, podría ser el instinto de supervivencia o miedo, fuera lo que fuera no lo diría, tampoco que había visto a su padre Asher. - Solo paso. - terminó diciendo y se sorprendió que ninguno de sus papás pudiera oler que mentía, aunque no tenía como saber que Asher estaba escondido aun en la copa de un árbol, dejando un poco de su don en su hija, el poder del engaño, esa era la habilidad de Asher y ahora se la cedía a su hija, para marcharse ya que había visto de primera mano cómo esos tres hombres amaban y cuidaban a su Kiriko, aunque eso no quería decir que no regresaría por ella en unos años.
El tiempo continúo pasando y Kalila cada día los sorprendía más.
- ¡Papá Vito llego! - grito la pelinegra de 10 años, asombrando a Chloe de que la pequeña pudiera oler a sus padres tan bien como lo haría un hombre lobo, Aysel, quien los visitaba una vez al año en época de reclamos, le había dicho que podía ser el poder que poseía la joven, aunque Kalila ya había comprendido muy bien cuál era su poder, y ese no era su buena memoria, ni su super olfato, o la habilidad que tenía para engañar a sus padres, solo a ellos, ya que Chloe si se daba cuenta cuando mentía, Kalila estaba convencida que su poder era ver el punto débil de todo ser, más aún cuando se enojaba, por lo que comenzó a reprimir cada vez más su enojo, solo comenzó a aceptar todo lo que los demás le hacían, bueno o malo.
- Hola pequeña habichuela.
- No soy una habichuela, ya soy grande. - se quejó la joven a la cual sus compañeros de colegio molestaban cada vez que Vito la llamaba de ese modo.
- Nada de eso Kalila, tú eres una niña, una muy pequeña, la más querida de este hogar y no nos puedes dejar. - el nerviosismo de Dante tenía una razón, cada día que Kalila crecía, era un día menos que ellos estarían con la pequeña.
- Dante, sabes que hay cosas que no se pueden evitar. - lo regaño Chloe.
Y así fue, las cosas no se podían evitar tampoco aplazar por más tiempo, Aysel había dictaminado días para hacer reclamos, pero también que estos debían hacerse a los 21 años, y todo para que sus descendientes estuvieran más tiempo con Kalila, pero Nuriel no era hijo de la luna, él era el primogénito del dios sol y fue por ello por lo que un día llego.
Kalila se había escapado del instituto, no era grato que todos se taparan la nariz cuando ella pasaba por su lado, pero no lo podía controlar, desde que su primer periodo irrumpió en su vida, su aroma estaba fuera de control y por más que deseaba ocultarlo, no podía. Fue por eso que dos semanas después de que su periodo terminará y el olor a pimienta incremento cuando estaba por llegar al colegio tanto que incluso ella lo olía, opto por perder la tarde en uno de los tantos claros que habían a mitad de camino de su hogar y el instituto, estaba recostada sobre la hierba, con una mano extendida tapando el sol, pero aun así disfrutando del color rojo que se traslucía en su mano gracias a su piel blanca y producto de la sangre que circulaba por esa extremidad, sin percatarse que un hombre con piel oliva, de cabello rojo y largo la observaba, con suma atención.
- Una joven tan hermosa no debería estar sola. - su voz era profunda, provocando que el corazón de Kalila quien tenía 16 años se acelerara, pero no por miedo.
- Soy una cazadora, yo que tu sigo mi camino, nadie se atreve a molestarme. - sabía que no era nadie del pueblo, ya que todos se alejaban de ella por apestar, o en su defecto la molestaban, pero ninguno de los que la atormentaban poseían semejante voz, por lo que opto por asustar a quien sea que quisiera interrumpir su tranquilidad.
- Eso está muy pero muy bien, que nadie se atreva a molestar a mi destino. - Kalila salto como resorte, quedando sentada dándole la espalda a quien le estaba hablando, solo podía ver la gran sombra de ese hombre, algo que no le cuadraba, ya que casi era medio día.
- ¿Tu destino? - sus padres habían optado por decirle que un día alguien llegaría a reclamarla, un hombre, que ya tenía un destinado, pero nunca dijeron de quien se trataba, no era seguro que alguien supiera que el destino de Kalila era el primogénito del dios sol, un Fénix, el único que existía.
- Mírame mi fuego eterno, mi destino no es una cobarde, ponte de pie y ve a tu compañero. - la furia creció en la joven, si bien era frecuente que algunos idiotas la molestaran, sus padres la trataban con amor, cariño y devoción, como si fuera lo más importante del mundo, cumpliendo cada capricho de la joven y ahora estaba su "compañero" ordenándole como debía comportarse, el olor a pimienta se hizo más fuerte, casi enloqueciendo a Nuriel.
- Escúchame pedazo de nada, que sea la última vez que me dices como puedo comportarme, soy la habichuela de Vito, la cachorra de Kek, la hija de Dante y la primogénita de la luna única Chloe, y tu... intento de destino no me vendrás a... - las palabras se le aferraron a la garganta, cuando al fin se puso de pie y se dio vuelta para enfrentar a su compañero, un gigante de más de dos metros, lleno de músculos, con un bronceado perfecto, ojos que parecían brazas, cabello que se asemejaban a las llamas. - Mierda creo que... - las mejillas de la joven enrojecieron, tanto como el cabello de Nuriel, quien aspiro fuerte y sonrió de medio lado.
- Te mojaste solo por verme. - terminó diciendo y Kalila quería golpearlo.
- Y a ti se te puso dura de solo verme. - rebatió igual de altanera al ver como sobresalía la erección de Nuriel, levantando una tienda de acampar perfecta en el pantalón que llevaba.
- Y no sabes cuan dura esta. - ronroneo el mayor.
Nuriel no pensaba sonrojarse, mucho menos apenarse, solo podía desearla, su aroma era fuerte, lo estaba llamando, estaba ovulando, ya era una mujer lista para ser tomada, de un gran paso ya estaba frente a ella, sus grandes manos se aferraron a su cadera y la levanto provocando que Kalila se aferrara a sus gruesos antebrazos, sintiendo la corriente recorrerla por completo.
- Mi querida Kalila, tu fénix está aquí.
Fue todo lo que Nuriel dijo antes de tomar sus labios, su primer beso, ella estaba dando su primer beso, pero sentía que eso no era suficiente, quería más, estaba ardiendo y de pronto se dio cuenta que una esfera de fuego los rodeaba, estaba dispuesta a arder con su fénix, pero entonces un rayo los separo, arrojando a Kalila a los fríos brazos de Vito, mientras que el gran lobo de Kek lanzaba mordidas tratando de llegar al cuello de Nuriel.
- Basta, ¡no! Papá déjalo, por favor. - Kek ignoraba a todo el mundo cuando su lobo atacaba, solo su luna podía controlarlo, pero ese día descubrieron que ni siquiera su lobo podía resistir a las lágrimas de su cachorra, Kek gimoteo y troto hasta llegar a su niña, que ya no era tan niña.
- ¿Cómo te atreves a interferir entre mi destino y yo? ¡Hoy morirás Alpha! - el fuego cubría al completo el cuerpo del fénix, pero no pudo dar ni un paso, cuando Chloe llego al lugar.
- Detente Nuriel, esto lo soluciono yo. - la voz furiosa de Chloe hizo que el gran Fénix volviera a ser humano, o casi.
- Humana, que tus compañeros...
- ¡Que te calles Fénix! Porque tú también estas rompiendo tu palabra. - Kalila estaba pálida, su madre nunca había lucido tan enojada.
- Pero...
- Te pedí 21 años, y recién van 16, ¿crees que no sé qué del momento que la reclames la perderé? Y no, no te estoy culpando, es el destino, ella te pertenecerá y tú a ella, pero ¿y nosotros? - los ojos de Chloe estaban rojos, sus lágrimas caían y su hija se liberó de Vito para correr a su lado y abrazarla.
- Yo no te dejare mamá. - dijo con voz rota, ya que también estaba llorando.
- Lo harás mi pequeña Kalila, sé que vendrás a vernos, pero ya no vivirás con nosotros, ya nada será lo mismo, y sé que eso es lo correcto, no queremos separarte de Nuriel... ¿verdad? - pregunto de forma amenazante a sus compañeros y estos solo se vieron los pies. - ¡¿verdad que no los separaremos?! - pregunto ahora sin lágrimas, pero si con una mirada asesina.
- Claro que no mi luna. - se apresuró a decir Kek, quien había regresado a su forma humana.
- Jamás haríamos tal cosa mi vida. - Vito le sonreía como un niño bueno.
- No podríamos hacerlo, aunque quisiéramos. -murmuró lo último Dante, pero Chloe lo escucho.
- Oh mi brujo, estas en un gran problema. - el peli blanco trago grueso, pero ya no dijo nada, su luna tenía una forma muy peculiar de castigarlos.
- Solo te pedí 21 años Nuriel. - el fénix suspiro derrotado, aún no había fijado sus ojos en los de Kalila, solo había visto su figura, sus pequeñas manos, sus grandes curvas, por lo que aun podía marcharse.
- Tratare de regresar en 5 años, pero no te prometo mucho, su aroma me llama, será mejor que la cuiden, que no esté sola, ya saben que, si algo le sucede, acabaré con todos y cuando digo todos, no es solo esté pueblo.
El corazón de Chloe se aceleró con miedo, ella aun recordaba lo que Yunuen había visto del futuro de su hija, ella acabaría con todos los hijos de la luna, pero ¿sería realmente ella o su compañero por que algo le sucediera a Kalila?
- Regresare por ti amor, por ahora, ve el sol y piensa en mí. - Kalila lo vio convertirse en fénix y suspiro, se veía tan imponente, tan único y era de ella.
- Estas en un gran problema. - las palabras de su madre la hicieron temblar, pero se relajó cuando vio que estaba viendo a Dante. - Y tu jovencita...
- No fue mi culpa, solo paso, él apareció y yo lo vi y es tan grande y luego nos besamos... - Kalila dejo salir un suspiro y sus padres hicieron una mueca, solo entonces se dio cuenta que estaba oliendo a pimienta otra vez.
- Será mejor que le pida a Novalie que te haga una pulsera para cubrir tu aroma, sería una pena que la próxima vez ponga a prueba la capacidad de tu Fénix con el poder de mi chancla. - Kalila sonrió a la complicidad que su madre le brindaba y así regresaron a casa.