La vida se escapa de las manos de una manera tan rápida, morir es lo único seguro en la vida, pero ¿quién piensa en su muerte realmente?, amamos tanto vivir que pensar en la muerte es algo casi imposible, pero no solo me toco pensar en la muerte, me tocó vivirla y experimentarla en primera persona y siendo honesta ni siquiera pensé en ella como mi muerte porque no me entere que había muerto hasta que abrí los ojos ante mi nueva vida.
Una vida tan malditamente oscura que pensé que la luz nunca volvería alcanzarme, pero como dije lo único seguro en la vida es la muerte y después de convertirme en lo que soy ya ni la muerte es segura.
La muerte.
Poco a poco abrí mis ojos, el brillo plateado de la luna me deslumbro, parpadee lentamente intentando que mis ojos se acostumbraran a su brillo, contemple la hermosa luna llena que brillaba sobre mí, sentí algo tibio correr por mi cuello luego la cálida respiración de alguien sobre este, me sentía débil pero no asustada, un placer extraño recorría mi cuerpo que estaba tumbado sobre algo húmedo, mis manos se movieron lentamente y palparon grama húmeda, los olores comenzaron a inundar mi sentidos, el olor a tierra mojada, el olor a sangre, mi sangre, la misma que abandonaba poco a poco mi cuerpo para dejarme inconsciente...
El brillo de la luna, se fue apagando en mis ojos y poco a poco todo a mi alrededor se convirtió en absoluta y total oscuridad, ya no sentía mi cuerpo y mis pensamientos se volvieron de apoco difusos hasta que simplemente deje de pensar, el latido de mi corazón se hizo más lento, conforme la sangre abandonaba mi cuerpo mis signos vitales disminuían hasta que finalmente la vida me abandono y la luna con su plateado brillo termino siendo la única testigo de mi muerte.
Algo hervía en mi interior, algo desgarraba mi cuerpo, algo extraño sucedía dentro de mí, podía sentir que mi cuerpo ardía, ¿pero ¿cómo podía estar sintiendo algo? Si había muerto ¿o no?
Un dolor desgarrador me atravesó y un grito ahogado salió de mis labios, me doble sobre mí para tratar de apaciguarlo. Mi organismo se sentía pesado como el plomo, algo o alguien acaricio mi frente, limpiando gotas de sudor que bañaban y humedecían mi cabello, escuche unos pasos a mi alrededor y luego un susurro...
-Vamos, despierta abre tus ojos, contempla tu nueva vida y anda conmigo en la oscuridad.
Su voz profunda, grave y pausada me parecieron tranquilizantes, el dolor poco a poco fue disminuyendo, el ardor fue apaciguándose, pronto todo mi cuerpo se sintió liviano, tranquilo. Intente abrir mis parpados, pero no lo logre, de pronto mis labios y mi boca se secaron y sentí una sed horrible, una sed que desgarraba mi garganta.
Mis ojos se abrieron como platos cuando no pude resistirla más y un jadeo escapo de mis labios. Percibí un fuerte olor a sangre a mi alrededor, también olía a humedad, a tierra mojada, a bosque. Mi nariz inhalo un poco más y el olor a sangre acrecentó mi sed, sentí mi cuerpo moverse por voluntad propia sentándome de golpe.
Logre distinguir en la penumbra que me encontraba en una habitación con altos ventanales, la luz de la luna se colaba por una de ellas iluminando una parte de la misma. Un suelo de madera cubierto de una fina capa de polvo me dejo ver huellas.
A mi lado un movimiento me distrajo atrayendo mis ojos hacia el lugar allí de pie se encontraba un hombre, un alto y apuesto hombre, sus ojos brillaban con un ligero tono rojizo en la oscuridad.
Sentí poco a poco como su presencia fue haciéndose más fuerte como si deseara que todo mi ser lo percibiera y pronto sentí miedo, sentí pánico de ese hermoso ser que se encontraba mirándome en la oscuridad, de sus labios se desprendió una sonrisa; una sonrisa que me asusto, su presencia se hizo aplastante, deje de mirarlo y una voz en mi cabeza me sobresalto.
-Shhh tranquila no tengas miedo, dime ¿qué se siente morir?
No era mi voz la que escuchaba, no sabía de dónde provenía, pero estaba segura que la había escuchado en mi cabeza. Pronto la sed nuevamente rasgo mi garganta y un gemido escapo de mis labios, llevé mis manos a mi cuello y sentí mi piel helada.
De alguna forma no sentía frio. La risa del hombre a mi lado me distrajo de mis pensamientos, una risa fría, macabra que me helo la sangre haciendo que un escalofrió recorriera mi espalda. Este hombre se acercó lentamente a mi mientras lo hacía sentí como el aire a mi alrededor se hacía pesado.
Como su presencia captaba toda la atención de mi cuerpo y el miedo que sentí cuando lo noté, creció. Una pálida mano se acercó a mi rostro, su contacto era frio. Giro mi cara hacia él y la tenue luz rojiza del fuego a mi espalda ilumino su rostro.
Un rostro hermoso que me cautivo de inmediato, su cabello negro despeinado con mechones en todas direcciones alguno caía en su frente, dándole un aire juvenil, sus ojos azules poseían un brillo maligno, una línea más oscura rodeaba todo el iris dando más intensidad a estos, estaban enmarcados por unas espesas, lindas y perfiladas cejas negras.
Su nariz solo podría describirla una palabra, perfecta, sus labios carnosos y rosados incitaban a besarlos, una barba incipiente cubría su rostro dándole ese aire rebelde, su belleza me tenía hipnotizada, simplemente había dejado de parpadear para no perderme ni por instante la magnífica criatura que tenía delante y digo criatura porque ningún humano podría tener tal belleza, una belleza diabólica.
Nuevamente una puntada en mi garganta me recordó aquella desesperante sed que poco a poco se estaba haciendo insoportable, el hombre se sentó a mi lado y me tendió una copa que llevaba en una de sus manos, sin decir palabra alguna solo la puso frente a mí cerca de las mías.
Un dulce aroma inundo mi nariz y un gemido escapo de mis labios, la sed aumento y me desespero, arrebate la copa de sus manos y me la tome de un salo tirón. En cuanto el líquido toco mis labios sentí el más maravilloso éxtasis que jamás había experimentado en mi vida.
Mis músculos se llenaban de una cálida y maravillosa energía, sentí como mi corazón comenzó a palpitar más velozmente, mi cerebro se nublo con una sensación extraña, separe mis labios del cristal y mire a los ojos de él, su sonrisa era amplia; hermosos dientes blancos brillaban, una sonrisa perfecta. Lo afilado de sus colmillos llamo mi atención, luego su profunda voz me saco de mi estado de admiración
-Siente como la muerte te despierta, siente como el precioso y dulce sabor de la sangre te abre las puertas a tu nueva y oscura vida, ¿qué se siente abrir los ojos y ser una criatura de la oscuridad?
Su voz era música para mis oídos, pero sus palabras sonaban horribles.
¿La muerte, sangre, de que estaba hablando?
Poco a poco baje mis ojos hacia la copa de cristal vacía en mis manos y contemple en el fondo un líquido rojo, fui consciente del aroma que desprendía, era sangre...
Había tomado sangre y me sentía maravillosamente bien, mis ojos volvieron a su mirada que tenía ese brillo juguetón, pícaro y lo hacían ver aún más juvenil, aunque con un aire rebelde, me regalo una pequeña sonrisa que extrañamente me tranquilizo.
-Levántate, puedes acompañarme.
Su palabra fue una orden para mi cuerpo que inmediatamente se comenzó a desplazar fuera de la cama en la que me encontraba. Me pare frente a él, sorprendida. Era más alto de lo que esperaba, un brillo rojo apareció nuevamente en sus ojos y una vez más escuche aquella voz en mi cabeza.
-Soy Killiam, tu creador ahora caminaras en las tinieblas a mi lado y serás la reina de la muerte, despiadada, cruel, hermosa y poderosa.
No comprendía de dónde provenía esa voz, pero estaba casi segura que se debía al hombre frente a mí y estuve segura de ello cuando sus labios se movieron y su voz inundo el lugar.
-Aun estas débil debes beber más -me analizo como quien ve a un experimento- apenas y podrás seguirme el paso, pero debemos irnos. Estamos en territorio del Clan Gremory, -hizo una breve pausa y murmuro en tono divertido, burlón- no querrás encontrarte con ninguno de ellos en tu estado, así que iremos al pueblo y beberás hasta saciarte, luego nos iremos.
No entendía ni una sola palabra de lo que estaba diciendo, pero asentí, se movió con rapidez en la estancia apagando el fuego que estaba en la chimenea, camino hacia la puerta en total oscuridad y salió por ella. Comencé a andar con cuidado con temor de tropezar y caer, pero al instante me di cuenta que mis ojos podían ver claramente en la oscuridad.
Veía cada objeto en la habitación incluyendo la puerta abierta, me dirigí hacia ella y la atravesé. Me encontré en un pasillo largo y lleno de puertas, doble a la derecha hacia donde había ido Killiam, camine lentamente, sintiendo cada musculo tensarse al hacerlo.
Percibí la presencia de pequeños animalejos a mi alrededor, moviéndose en las sombras, escuché sus corazones latir, la sangre recorrer las venas. En cuanto ese pensamiento llego a mí una oleada nueva de insaciable sed se apodero de mi cuerpo, desgarrando y secando nuevamente mi boca y garganta.
Mis piernas temblaron ligeramente y caí de rodillas al suelo sosteniendo mi garganta, mi respiración se aceleró y comencé a hiperventilar, sentía que estaba asfixiándome, entonces su voz nuevamente hablo en mi cabeza.
-Cálmate, ponte en pie y continúa andado, ven a mi lado.
Siguiendo su consejo comencé a respirar más pausadamente hasta que tuve nuevamente el control de mi cuerpo, me levanté y seguí caminando, su voz aun me hablaba.
-No prestes atención a nada más a tu alrededor o perderás el camino, justo ahora todo es demasiado para tus sentidos -me explico y lo escuche con fascinación, porque su voz era completamente hipnótica.
-Puedes, ver, oír y sentir cada criatura por muy pequeña que sea a tu alrededor, ante tus nuevos ojos las cosas lindas te parecerán hermosas, un ligero olor será multiplicado y las sensaciones serán experiencias sublimes que te harán perder la cabeza sino lo controlas -su voz hizo una pausa y guiada por ella como si se tratara de un encanto continúe andando.
-Esta es la etapa más peligrosa del despertar, si cedes ante tus sentidos perderás el control y serás una bestia enloquecida guiada por su sed y no tendré más remedio que arrancar tu cabeza -esto último fue un susurro amenazante pero lleno de diversión- y créeme sentiré placer al hacerlo tanto como cuando tu sangre me llamo.
Descendí unas escaleras concentrándome en sus palabras, ya no lograba escuchar nada más a mi alrededor, pero en cuanto su voz se apagó en mi cabeza, regresaron los sonidos y las sensaciones de mi alrededor, sentía como los animales fuera de la casa se movían entre los árboles, podía sentir la brisa mover las ramas, estaba comenzando a perderme en el mar de sensaciones cuando su voz hizo eco a mi alrededor.
-Lexie concéntrate en mi presencia, sigue el olor de mi sangre, sigue el latir de mi corazón solo concéntrate, fija todos y cada uno de tus sentidos en mí, piensa en mí como en tu presa, yo calmare y saciare tu sed.
Sus palabras bastaron para que todo a mí alrededor quedara un total y absoluto silencio, mis ojos podían ver perfectamente en la oscuridad, podía percibir el olor a sangre una sangre que me llamaba, podía percibir su aroma, su poder, su dulzura.
Camine más deprisa pronto estaba corriendo en el bosque, esquivando árboles, ramas y cualquier cosa que se pusiera en mi camino, mis pies se movían con rapidez, una rapidez que nunca antes había notado, o era capaz de generar.
Podía sentirlo cerca, muy cerca, de pronto entré en un claro y lo vi en medio de este mirando hacia el cielo, me fui acercando a el lentamente, iba vestido de negro, unas botas negras, un jean negro que se ajustaba a sus piernas, una camisa blanca sobresalía de una sudadera negra y una cazadora de cuero negro cubrían sus brazos.
Dirigió sus ojos azulados hacia mí y ese brillo rojizo que había visto en la casa volvió a aparecer, parpadee pensando en que era una ilusión, pero cuando volvía abrir los ojos Killiam no estaba allí.
Revise el claro delante de mí buscándolo con los ojos, pero no lo encontré, podía ver varios metros detrás de la línea de los árboles, pero aun así no logre divisarlo, me concentre en su presencia, como me había indicado. En el olor de su sangre, pero no percibí nada.
Una risa a mi espalda me hizo sobresaltarme, luego un brazo se enrosco en mi cintura apresándome con fuerza, y otra se deslizo por mi cuello, su voz fue un susurro en mi oído.
-No te muevas, no grites, solo ofréceme tu cuello.
Inmediatamente, mi cuerpo se quedó inmóvil, no pude hacer ningún sonido, y solo moví un poco mi cuello dándole espacio y acceso a él, donde lo sentí respirar y posar su lengua en él, una bocanada de aire caliente choco contra mi fría piel y sentí como una escalofrió recorría mi espalda, lo sentí sonreír.
-Tu sangre sigue tiendo ese embriagador aroma que me hizo seguirte durante tanto tiempo, pero no puedo beber de ti ahora -sentencio con un deje de frustración en el tono- te necesito fuerte, de regreso tendremos compañía y allí podremos ver que eres capaz de hacer con este magnífico, sexy y maravilloso nuevo cuerpo.
Hizo una pausa y dejo un beso sobre mi cuello, luego se separó de mí y sentí como mi cuerpo se relajaba, como recuperaba el control una vez más de mi ser, el comenzó a andar y me dijo en un tono bajo.
-Estamos muy cerca del pueblo, esta noche casare por ti.
Hecho andar hacia el otro lado del claro, atravesándolo con tranquilidad, lo seguí en silencio, poco a poco los arboles fueron abriéndose entre ellos, mostrando así luces a lo lejos, podía divisar casas.
Estábamos en una zona rural, me parecía que eran granjas, poco a poco más cerca de estas, Killiam se detuvo y lo vi olfatear el aire, una sonrisa se dibujó en sus labios y me comento.
-Tenemos compañía y una no muy grata.
A mis espaldas sentí de pronto el movimiento, de cosas que se acercaban a gran velocidad. Sentía varias criaturas, podía sentir sus corazones latir y la sangre correr sus venas, también podía distinguir ciertos pensamientos prevenientes de ellas, todas estaban nerviosas, todos pensaban y sentían que estaban en peligro.
Aunque no dejaron de acercarse, pronto la presencia de Killiam se hizo mayor, aplastante, tanto que las criaturas se detuvieron en seco al notarlo, sentí su nerviosismo, de pronto se escuchó el aullido de un lobo, luego otro y otro, un sinfín de aullidos explotaron a nuestro alrededor.
La risa de Killiam se escuchó también, fría, intimidante y su fuerte presencia me hizo sentir pequeña, débil y desprotegida, me deje caer al suelo a su lado y en un susurro me dijo
-Aguarda aquí.
Se movió tan rápidamente entre los árboles que ni siquiera mis ojos pudieron notarlo, solo pude sentir su presencia y como se movía hasta acercarse a las criaturas. Pronto los aullidos cesaron, todo a nuestro alrededor se quedó en un turbio y perturbador silencio.
Podía sentir que las criaturas seguían allí, aguardando alguna cosa que yo desconocía, su nerviosismo y su miedo se intensifico y se convirtió en mi miedo. De pronto un aullido desgarrador corto el silencio y escuche como se rompían los huesos bajo una fuerza inhumana.
El olor a sangre inundo todo el bosque, un olor que claramente no era humano. Luego aullidos de lobos a nuestro alrededor sonaron, la angustia en las criaturas que estaban por algún lugar delante de mí me invadió, podía notar su miedo y su angustia.
Pero por sobre todas esas sensaciones podía notar el poderío de Killiam, en un par de segundos sentí algo moverse a mi lado y me sobresalte al verlo parado junto a mí, con una sonrisa maquiavélica y sus manos cubiertas de sangre, su voz como terciopelo acaricio mis oídos en un suave susurro despectivo.
-Odio el olor a lobo.
Se giró hacia el pueblo y echó a andar sin mirar atrás, dentro del bosque fue en aumento el sentimiento de dolor, angustia y rencor creciendo en las criaturas, los aullidos aumentaron siendo un lamento angustioso y horrible, me levante del suelo y camine siguiendo los pasos de Killiam.
Hasta ese momento no había notado lo que yo llevaba puesto, un jean, una franela obscura y una cazadora negra como la de Killiam, todo quedaba muy bien en mi cuerpo, parecía mi propia ropa, pero sabía que no era así, tenía el olor de alguien más.
Cruzamos en una esquina y nos dirigimos a un bar, al abrir la puerta nos recibió el aroma a cerveza y música, un bullicio atronador que amenazó con dejarme sorda, tape mis oídos para protegerlos y Killiam se volteo hacia mí y me susurro una clara y tranquila orden
-Tranquilízate, no dejes que nada te abrume.
Mi cuerpo inmediatamente se calmó y todo a mi alrededor volví a percibirlo normalmente, se acercó a la barra y pidió 2 cervezas, se sentó indicándome que me sentara a su lado. Allí escaneo todo el bar, buscando algo que no tenía ni idea de que era.
Sus labios dibujaron una sonrisa y me hizo señas con la cabeza, gire el rostro hacia donde me indicaba, en una mesa cercana a la puerta estaban un grupo de chicos, todos muy guapos riendo y bromeando, uno de ellos estaba mirándome con una ligera sonrisa en el rostro. Killiam hablo en mi cabeza
-El, despertaremos lo que aun duerme en ti gracias a él.
Permanecimos en el bar, durante un par de horas, yo a su lado solo me movía lo necesario para ver al joven que de vez en cuando volvía a mirarme, pasadas las 2:30 de la mañana el chico y sus amigos se pusieron en pie, tambaleándose, estaban algo ebrios, pero aun podían moverse con tranquilidad.
Saludaron con las manos a algunas personas y salieron del bar haciendo ruido, Killiam pago las cervezas y me hizo seña para que lo siguiera, caminamos a cierta distancia del grupo de chicos, que poco a poco fueron separándose quedando solo el joven que no dejaba de mirarme en el bar.
El giro en una esquina y Killiam de pronto se movió rápidamente, hasta llegar donde estaba, le dio un golpe en el cuello y este cayó desmayado sobre su hombro. Con una facilidad inhumana lo cargo y echo andar hacia un callejón oscuro muy cerca de donde se encontraba.
Lo mire andar en silencio y con tranquilidad sus pies parecían no tocar el suelo. Pronto la oscuridad lo envolvió y lo perdí de vista hasta que el repentino y fuerte arma de la sangre despertó mi controlada sed. Sentí como dentro de mí rugían unas ansias incontrolables. Dentro de mi boca mis colmillos se distendieron dejando claro el anhelo.
Por un momento la confusión se adueñó de mi cerebro, no entendía porque mi cuerpo estaba reaccionando de esa manera ante el olor de la sangre, pero el ansia fue tan enorme que eclipso por completo la confusión.
En cuestión de segundo estaba junto a Killiam que tenía al chico recostado a una pared su rostro inclinado hacia su cuello, cuando se apartó de el un hilo de sangre rodo por la comisura de ser boca y me sonrió, su voz inundo mi cerebro
-Ven, bebe y despierta.
No fui consciente de lo que hacía hasta que sentí sus manos en mis hombros, su respiración en mi oído y su voz susurrándome.
-Cálmate, vas muy deprisa y le arrancaras la cabeza, no queremos un cadáver sin cabeza que inicie una investigación recuerda, no dejes que tus sentidos te dominen -continúo murmurando a mi espalda- respira, siente el palpitar de su corazón acompasa tus latidos, escucha su sangre fluir y dejar su cuerpo, céntrate en el tuyo y las sensaciones que la sangre le está brindando -explico con voz pausada y seductora- eso es, calma.
Pronto note que estaba tendida en el suelo sobre el joven, su cuello estaba desgarrado y tenía varias marcas de mordeduras horribles, apenas si salía sangre de ellas. En cambio, yo estaba cubierta de sangre, mis manos, mi boca y mi cuello estaban completamente empapados del líquido carmesí.
Asustada retrocedí llena de sorpresa por lo que acaba de hacer, no entendía que acaba de pasar. ¿Yo había hecho eso?, yo había desgarrado su cuello de esa forma, sus ojos sin vida miraban el cielo erizando mi piel ante el vacío que su mirada albergaba.
De los míos comenzaron a descender lágrimas. Incontrolables lágrimas de desesperación y dolor ante mi aberrante acto. Había asesinado a alguien.
Su voz sonó alta y firme sacándome de la bruma que el miedo y la sorpresa habían causado en mí.
-Tenemos que irnos los Gremory se acercan y gracias a tu pequeño desastre ya saben que hay vampiros en el área.
Al escuchar la palabra vampiros me quede de piedra. No entendía nada, ¿vampiros, que estaba ocurriendo?
Mis piernas temblaban, dejando aún más claro mi estado, ya no me sentía bien, ni fuerte, ni nada, solo sentía pesar, tristeza y un miedo que fue creciendo en mi interior conforme pasaban los segundos... nuevamente lo escuche hablar, pero su voz me pareció distante.
-Lexie si no te pones en pie y me sigues, te mataran -me advirtió con frialdad- y créeme lo que le has hecho a este joven no será ni la cuarta parte de lo que Vincent el líder de los Gremory hará contigo -un silencio se extendió entre ambos y el mareo me asalto.
-No solo entraste a su territorio, mataste a un humano y a un lobo en sus dominios, también fuiste creada con una poderosa y valiosa sangre -esta vez la arrogancia teñía sus palabras- llevas mi sangre en tus venas nena, y es una de las sangres más antiguas, un sangre pura te creo y ahora serás es deseada por muchos...
Su advertencia y el tono en que hablo me hicieron reaccionar, me levanté y lo seguí. Con una elegancia clásica de la realeza me tomo en sus brazos, su aroma inundando mis fosas nasales embriagándome de una forma inexplicable.
Lo sentí saltar y correr, la brisa fría golpeo el costado de mi cuerpo y en mi cabeza una vez más escuché su voz.
-Ahora duerme Lexie, pronto tendrás que enfrentarte a tu nueva realidad y conocer la fuerza y crueldad de los tuyos.
Mis ojos comenzaron cerrarse poco a poco y un letargo lento y tranquilo se apodero de mí.
Me desperté sobresaltada, había tenido un loco sueño, en el me habían convertido en vampiro y había matado a un joven... o eso creí, mirando a mi alrededor, pues no estoy en mi habitación, tampoco estoy en mi casa, una gruesa capa de hojas por encima de mi cabeza me recuerda que estoy en el bosque y que por ende lo que creí que era un sueño no lo era.
Acerco mis manos a mi boca y palpo con cuidado mis colmillos, están afilados. Busco a mi alrededor a Killiam, mi creador, pero no lo veo, me concentro en buscarlo a través de su presencia, pero nada estoy sola en medio de un bosque sin saber dónde estoy si quiera.
Una brisa fría eriza mi piel, no siento frio, pero algo en el ambiente me da escalofríos, trato de no prestarle atención a la apremiante sensación y recordar los acontecimientos de la noche anterior, recuerdo el brillo de la luna sobre mí, luego un dolor insoportable y desgarrador, luego la sed, las sensaciones que experimentan mis sentidos aumentados, los lobos, el olor a sangre.
Killiam con sus manos cubiertas de sangre, el bar, el joven -mi corazón comienza acelerarse conforme voy recordando lo ocurrido- Killiam mordiendo su cuello y luego no recuerdo exactamente qué ocurre, solo tengo el cadáver del joven debajo de mí.
Lagrimas comienzan a salir de mis ojos, comienzo a hiperventilar y sollozos incontrolables salen de mi boca, sollozos que se convierten en un fuerte y doloroso grito que desgarra mi garganta e inunda y hace eco en todo el bosque, en cuanto dejo de gritar, todo a mi alrededor queda en un tenso silencio, mi respiración agitada y entrecortada se podría escuchar a kilómetros.
Luego de la nada comienzo a sentir presencias, rodeándome, fuertes y poderosas presencias y el terror se apodera de mí, mis manos cubren mi boca haciendo un intento por amortiguar y apagar el sonido de mis sollozos, intento moverme pegarme a algún tronco, pero no puedo moverme de donde estoy.
Sé que las presencias que siento tienen su sentido de la audición aumentado y podrían escucharme a kilómetros de distancia, siento una, dos, tres, cuatro presencias, escucho sus corazones latir, siento su excitación y la expectativa de conseguir a un intruso, hasta puedo escuchar sus pensamientos claramente y todos están pensando en lo mismo.
Matar.
Me hago un ovillo en el suelo deseando que la oscuridad me cubra y haga desaparecer, escucho el crujir de hojas y ramas a mi espalda, algo se acerca por allí, oigo pasos delante de mí, sobre mi cabeza escucho ramas moverse y hojas caer, estoy rodeada, no tengo escapatoria cierro mis ojos con fuerzas deseando que lo que sea que vayan hacerme pase tan rápido que ni lo note.
Pero ellos tienen otros planes, en la oscuridad escucho un susurro.
-Ignis - justo el árbol que está a un metro de distancia de mí se enciende completamente en llamas.
Siento el calor de estas y el pánico me invade, a mis espaldas siento alguien respirar sobre mi cabello, trago el nudo en mi garganta y respiro profundamente, poco a poco abro mis ojos para enfrentarme a lo que sea que tenga en frente.
Delante de mi hay tres personas cubiertas por una capa con capucha negra, no logro ver sus rostros, pero siento son poderosos, detrás de mi hay una cuarta persona, una de las que está delante de mi da un paso al frente y se quita la capucha dejando ver su rostro.
Es una mujer, una mujer bellísima, rubia de ojos azules penetrantes, por un momento logro ver el brillo rojizo que vi en los ojos de Killiam, su nariz es perfilada y sus labios están apretados en una línea fina, su cabello rubio es largo y rizado, está observándome con curiosidad, luego mira a la persona detrás de mí y vuelve a mirarme, se acerca un poco más y susurra.
-¿Por qué no puedo entrar en tu mente?
Su voz en suave, hermosa, como una dulce melodía, que acaricia mis oídos, pero su pregunta, me sorprende, intento decir algo, pero no logro hacerlo, ella continúa caminando hacia mi acortando la distancia que nos separa. A sus espaldas uno de los encapuchados la llama.
-Cristal.
Es una clara advertencia, ella se detiene y sonríe, una sonrisa fría pero hermosa, gira un poco su cara a un costado y susurra.
-Lo se Evan, solo tengo curiosidad huele como el -el encapuchado a quien ella acaba de llamar Evan le responde.
-No solo huele como el, se siente como el definitivamente es su hija -Cristal comienza a reír a carcajadas y se gira hacia mí.
-Al parecer encontramos a la asesina del pueblo ¿dónde está tu creador? Apestas a él ¿te abandono?
Repentinamente siento un vacío en el pecho al recordar a Killiam. que no sé dónde está, me encuentro sola con cuatro vampiros que es evidente tienen muchísimo poder. Más que el mío de eso no hay dudas, vuelvo a tomar aire y trato de responder.
-No soy una asesina, no hice nada -mi voz es mucho más segura de lo que pensé incluso de lo que me siento, el encapuchado a mi espalda ríe por lo bajo y susurra.
-Si casi arrancarle la cabeza a alguien es no hacer nada, entonces eres una experta no haciendo nada pequeña.
Su voz es fría, arrogante, grave e intimidante, escucharlo me ha dado más miedo del que tenía, Cristal vuelve a reír.
-¿Dru hueles eso? es miedo, tiene miedo de ti - no me pasa desapercibido el tono burlón.
A mi espalda el hombre vuelve a reír, esta vez es Evan el que habla
-¿Vincent que vamos hacer?
Ese nombre si lo reconozco, recuerdo lo que Killiam me dijo. Vincent es el líder del Clan Gremory, por lo que estos vampiros son de su Clan, reúno un poco de valor y hablo.
-¿Ustedes son del Clan Gremory? y tú eres su líder.
Digo señalando al encapuchado que aún no ha abierto la boca y está a la derecha de Cristal. Esta abre su boca apunto de decir algo, pero se detiene y mira hacia atrás, hacia el encapuchado que creo que es Vincent, luego este habla.
-Sí, somos Gremory y tú eres una neonata quebrantando todos y cada uno de los pactos y convenios establecidos en la actualidad, además eres hija de un pura sangre que tenemos siglos sin ver, apestas a él, aunque hay algo más en ti tienes su olor en ti, pero hay algo más.
Hace una pausa y veo como Cristal me mira fijamente, la escucho gruñir.
-Es imposible, no logro entrar -mira al vampiro detrás de mí- Evan inténtalo.
Veo como el otro encapuchado se descubre el rostro, dejando ver a un hombre maduro, de cabello castaño y ojos color miel, da un paso más hacia Cristal y veo sus manos salir debajo del abrigo.
-¡Ignis! -susurra.
De sus manos comienzan a salir unas llamaradas azules que van tornándose naranjas, pero nada más ocurre, a sus espaldas Vincent descubre su rostro y veo como la sorpresa esta dibujada en cada centímetro de su expresión, las llamas comienzan aumentar en las manos de Evan, pero nada más ocurre. Cristal tiene la boca abierta en una "O" que poco a poco cierra.
-¡Imposible!
Vicente sigue andando hacía mi con paso decidido, pasa junto a Cristal y susurra.
-Evan -el fuego se extingue en las manos del mencionado y susurra.
-Dru.
Espero atenta que esta por ocurrir, pero nada. Sigue sin ocurrir absolutamente nada. Siento la presencia de Dru a mis espaldas, pero no siento que nada este pasando a mi alrededor, por lo que Vincent, levanta su mano y me mira con curiosidad sus ojos fijos en mí.
Continúa acercándose y se detiene a unos cuantos pasos de distancia, en sus ojos noto el brillo rojizo y un temor extraño se apodera de mí, estoy nerviosa, pero no sé exactamente por qué. Cristal habla con la voz entrecortada.
-Vincent -le llama en un susurro inseguro- ¿qué pasa con ella?
Este continúa mirándome y luego se acerca más. En un rápido movimiento lo tengo frente a mí, su mano alrededor de mi cuello apretando con fuerza, me levanta del suelo y mis pies quedan suspendidos en el aire. Me cuesta respirar, comienzo agitarme desesperadamente intentando no solo liberarme sino también encontrar oxígeno, sin dejar de mirarme con intensidad susurra.
-No te muevas.
Pero continúo moviéndome con desesperación, llevo mis manos a las de él y comienzo a rasguñarlo, lo golpeo intentando que me suelte, pero solo aprieta con más fuerza. Comienzo a perder las fuerzas y mis ojos comienzan a cerrarse, en ese instante la voz de Killiam resuena en mi cabeza.
-¿Te vas a rendir tan pronto? -su tono es aprensivo- ¿no te das cuenta? hay cuatro altos vampiros frente a ti y ninguno ha podido hacerte daño aun, ¿qué esperas? -me apremia- Haz algo Lexía, abre tus ojos y despierta.
Sus palabras me hacen abrir los ojos de repente y una fuerza que no creí tener se adueña de mí, por puro instinto junto mis piernas y pateo el pecho de Vincent con fuerza para liberarme de su agarre. Este se tambalea y afloja la presión lo suficiente como para tomar sus muñecas y tratar de soltarme, cosa que logro cayendo al suelo tosiendo y agarrando mi garganta.
De pronto siento la presencia de Killiam. Aplastante, desesperante, intimidante, gigantesca. Entre mis quejidos escucho gemir a Cristal, en cuanto abro mis ojos la veo caer al suelo, sangre brotando por su nariz, a su espalda Evan está con los pies ligeramente separados del suelo luchando con una fuerza invisible que lo sujeta del cuello, y Vincent está de pie frente a mi mirándome con odio y resentimiento, luego su boca se abre y suelta un gruñido.
-¡Muéstrate Killiam, deja de jugar!
De la nada un humo oscuro se materializa frente a mí y justo allí esta Killiam parado contemplando divertido como Cristal y Evan son presas de alguna treta hecha por mi creador. Al cabo de unos instantes de mirarse Killiam ríe a carcajadas y escucho caer a Evan y a Cristal sollozar en el suelo, luego su voz irrumpe en mis oídos.
-¿Jugar, quien está jugando? -suelta con arrogancia y hastío- yo apenas y estoy molestándome en pensar en hacerles daño -los mira despectivamente y continua- patéticos mestizos, como puedes rodearte de seres tan insignificantes, ni siquiera estaba intentándolo en serio y mira cómo se desplomaron -agrega girándose hacia mí.
Me tiende su mano y me levanta sus ojos azules me observan y sonríe antes de acariciar mi mejilla.
-A ti te castigare luego -el peso de la sentencia me aplasta.
No tengo palabras y tengo demasiado miedo para decir alguna cosa por lo que bajo mis ojos sumisa ante tanto poder. Killiam pasa por mi lado y se coloca a mis espaldas su voz es un susurro retador.
-¿Lo que querías hacer era esto no? Lexie no te muevas.
Mi cuerpo inmediatamente queda de piedra, siento como una de las manos de Killiam recorre uno de mis brazos hasta el codo, donde lo sujeta con fuerza y luego continua su recorrido hasta mis hombros, aparta mi cabello y respira en mi cuello, apoya su mentón en mi hombro y continúa hablando como si nada.
-Supongo que también intentaste esto -ríe suavemente y susurra- Ignis -de inmediato siento como el calor de las llamas comienza a quemar mi brazo.
Aunque intento desesperadamente gritar y moverme no logro hacerlo. El dolor es insoportable y las lágrimas comienzan a salir de mis ojos, miro a Vincent implorando por ayuda, mientras Killiam a mis espaldas se ríe divertido con la jodida situación.
De la nada el fuego se extingue dejándome un dolor y ardor atroz, horrible y desesperante. Lo escucho moverse y ponerse frente a mí, pero dándome la espalda luego sin más las cadenas invisibles que me atan son liberadas y jodeos incontrolables se escapan de mi boca mi cuerpo desplomándose al suelo.
La atónita mirada de Vincent no se separa un instante de mí. Reviso mi brazo y veo como está comenzando a sanar, el ardor disminuye poco a poco, pero queda una marca roja en ella.
-¿Aun quieres hacer esto Vincent o lo dejamos así por ahora? -ladea su rostro, su voz es pura diversión y burla- no creo que tengas mucha oportunidad con -les da una mirada vaga a los que acompañan al vampiro y continua- estos de tu lado, además creo que tienes cosas que hacer -ríe- me parece que huele a sangre de lobo.
En ese momento Vincent se tensa y se gira hacia Dru, le hace una señal con la cabeza y este desaparece tan rápidamente que ni noto hacia donde se h ido. El líder del clan vuelve a ver a Killiam y le pregunta con un deje preocupado en la voz.
-¿Qué fue lo que hiciste? -la respuesta a su pregunta es un fuerte y ruidos carcajada.
Es esa risa fría e indiferente que me hace sentir pequeña e insignificante. Killiam tiene ese poder de hacer sentir infinitamente pequeño a cualquier ser que este cerca de él.
-Digamos que desequilibre un poco las cosas para que te divirtieras un rato mientras yo me paseo por tu territorio -Vincent se tensa y mira con desprecio a Killiam- ahora toma tu basura y anda a limpiar el reguero de lobo que deje, su asqueroso aroma está infestando el aire puro del bosque.
Sin mediar más palabras Vincent desaparece con los miembros de su clan cumpliendo de inmediato con la orden que le han dado. Killiam se gira hacia mí se agacha y sostiene mi brazo examinándolo con cuidado, viéndolo así de cerca una furia comienza a crecer dentro de mí, por lo que arranco mi brazo y me aparto de él, este sonríe con diversión y se pone en pie.
-Levántate tenemos que irnos -la ira llenando cada fibra de mi ser.
-¡¿Irnos, que te hace pensar que me iré contigo?! Me dejaste aquí sola, sabiendo que los Gremory estaban cerca -le espeto perdiendo el control- luego permites que me lastimen y no conforme con eso tú vas y me prendes fuego, ¿qué demonios te pasa?
Mi respiración entrecortada y mi pecho sube y baja de forma irregular, por un momento no sé qué ha pasado, solo sé que de pronto estoy contra uno de los troncos de con una mano alrededor de mi cuello y mis pies ligeramente suspendidos en el aire.
Killiam me sostiene con fuerza, sin apartar tus ojos azules de mí, su reacción hace que el enojo crezca aún más en mi interior por lo que con los dientes apretados le espeto.
-¡Ya suéltame idiota!
Él sonríe y se acerca a mí poco a poco, su agarre no disminuye, pero vuelve a dejarme sobre el suelo otra vez y sin aviso estampa sus labios sobre los míos.
Killiam me besa con pasión y lujuria, sus labios suaves, cálidos, su lengua explora el interior de mi boca con desesperación, con ansias, luego separa nuestras bocas un poco enterrando su colmillo en mi labio inferior. Siento como este se abre, como la sangre comienza a fluir por el pequeño corte.
Sus labios se curvan en una sonrisa aun sobre mi boca y sin más continúa besándome, sus manos ya no sostienen mi cuello estas descienden por mi cuerpo, hasta posarse en mis caderas, donde siento un pequeño apretón mientras de sus labios se escapa un pequeño gemido. Enrosco mis manos en su cuello y continuamos besándonos con unas ansias locas.
Nos desesperamos más a cada instante y con cada segundo el beso se torna más apremiante, más intenso más pasional, pronto sus labios se separan de mí y con fuerzas me gira poniéndome de espaldas a él.
Siento su nariz sobre mí y la forma en que empieza a oler mi cabello, con una de sus manos lo aparta y comienza a besar mi cuello, siento como su lengua desciende por el borde de mi hombro dejando un reguero de besos húmedos, regresa a mi oreja y entre beso y beso susurra.
-No te muevas, ni hables.
Una vez más siento como mi cuerpo es atrapado por cadenas invisibles y como una mordaza cae sobre mis labios que, aunque quieren gemir bajo sus besos me es imposible. Killiam continúo besándome hasta que lo siento sonreír en la línea entre mi cuello y mi hombro. Tras respirar profundamente sobre el área, sentí sus colmillos hundirse en mi piel causando un ligero dolor, que se convirtió rápidamente en un placer increíble.
Bebe de mi sangre con apremio y desespero, como si llevase siglos sediento. Hasta que comienzo a sentirme débil, trato de soltarme, pero no lo logro, intento gritar, pero estoy bajo el extraño hechizo que su voz le hace a mi cuerpo, pronto estoy demasiado débil para mantenerme en pie, pero sus fuertes brazos aun me sostienen por lo que no caigo al suelo.
Justo cuando estoy por perder el conocimiento, separa su boca de mi cuello y susurra contra mi piel.
-¡Cuida tu maldita boca Lexie! -una clara advertencia que se pierde en medio de la oscuridad en la que caigo.