Mi padre me cedió a una mujer que tenía un night club, yo era muy joven, lo hizo para pagar sus deudas de juego y no perder su empresa de construcción, esta mujer Petra le pagó la deuda de juego a mi padre, para que las personas con las que jugaba no lo asesinaran o lo dejaran en la ruina, solamente esas dos opciones habían en ese momento, pero a cambio debía darle algo y ese algo fui yo, la hija ilegitima de Peter de la O, nunca he trabajado en nada que tenga que ver con esos menesteres de bailar en un tubo ni mucho menos, soy menor de edad y nunca me he visto en esos trabajos de entretener a
los hombres, pero ya Petra me insinúo que tengo que dejar de limpiar el local, que es en lo que he trabajado hasta ahora, y que ya tendré edad para comenzar a bailar en el tubo; que voy a cumplir veintiún años y que tengo que comenzar a generarle dinero de verdad, para pagar la deuda de mi papá.
-Cloe, maldita sea, ven para acá, que te dije, los privados deben de quedar limpios en la mañana, no a estas horas.
-Señora Petra, a eso iba en este momento, a limpiarlos, pierda cuidado, que pronto estarán relucientes como a usted le gusta.
En los privados es donde bailan las chicas a diferentes hombres adinerados de la ciudad, ellos pagan un baile en esos cubículos, con amigos o clientes, no todos pueden darse el lujo de pagar un privado acá en el Club Orquídea, ahí en esos privados después de que termina el show, se encuentra de todo, dinero, juguetes sexuales, preservativos, de todo lo que se pueda imaginar, ahí limpiando hace algunos años, conocí que era un preservativo, al vivir en un lugar en la montaña donde viví con mi madre hasta los seis años antes que la asesinaran, un pueblo algo pequeño, un pueblo hermoso, pero donde las personas suelen ser un poco inocentes, cuando encontré ese pequeño globo sin aire, pensé que hubo una fiesta, cuando estaba a punto de tomarlo con la mano, una de las bailarinas me dijo lo que era, casi muero del asco y de la pena, realmente soy bastante inocente o tonta.
-Cloe, ven para acá;
Tengo muchos años de tenerte aquí conmigo, cuanto hace; ya diez años creo que hace ya que tu padre te dejó conmigo, diciendo que vendría por ti luego, creo que tenías once años cuando eso, te he tratado bien, te he dado estudio o al menos una buena educación cuando se ha podido, pero ya es momento en que pagues todo lo que te he dado, el siguiente mes cumples la mayoría de edad y debes de comenzar a bailar con poca ropa en el tubo, tu recuerdas que ese fue el trato que hicimos tu y yo cuando llegaste aquí, eras una niña de once años pero tu palabra valía desde ese entonces, recuerdas que te dije que respetaría tu edad, pero que compensarías mas tarde.
-Señora Petra, yo sé que usted ha hecho mucho por mi dejándome dormir acá y pagándome algo de dinero por limpiar el local, pero usted de verdad me va a poner a bailar en ese tubo, no creo poder hacerlo, me da mucha pena subir a bailar a hombres por dinero.
-Ya cálmate, solo eso me faltaba, malagradecida y digna, tenemos un trato y lo vamos a cumplir, créeme, aprenderás pronto, no te asustes, las chicas te enseñaran como se hace, no seas mojigata, estoy segura como que me llamo Petra Orlich que te terminará gustando.
Si no, tendrás que pagar las consecuencias, tú debes de pagarme todo el dinero que le presté a tu padre hace años, más los intereses, o lo mato a él y a tu hermana, porque lo que has trabajado estos años aquí es solamente para pagar la comida y la dormida, aparte te he dado dinero para que vayas sacando algunos cursos en la universidad, ahora no digas que no te he tratado como familia.
-Si señora Petra, no se preocupe, igual, ya acabé de limpiar y tengo clase en una hora, iré a vestirme, nos vemos luego.
Necesito desaparecer de este lugar lo antes posible, no puedo seguir aquí Amanda, no es por faltarte el respeto, pero yo no me veo bailando en frente de un montón de hombres en ropa intima, sintiendo como me ponen sus billetes en mi cuerpo y tener que soportar los comentarios despectivos por estar semi desnuda ante ellos, esas miradas lascivas que me provocan nauseas, yo me he esforzado en estudiar para un día tener una carrera y no tener que depender de esto, ¿tú me entiendes?
-Vamos Cloe, no es para tanto, yo hago esto desde que tengo uso de razón, mi madre era prostituta y esta era parte de la manera en como llevaba comida para mis ocho hermanos y para mi, ya se te quitará la pena, tú has crecido parte de tu vida rodeada de lujos, cuando vivías con tu padre, así era, pero ahora caíste en las garras de Petra y esta mujer cuando dice que matará a tu padre y hermana, habla en serio.
-Lo sé Amanda, mi madre falleció y tuve que ir a vivir con mi papá, a menos de cinco de estar en su casa, me envió acá, aun no me acostumbro a esto.
Salí del night club camino a la universidad, no podía creer que lo vieran tan normal, bailar de esa manera a hombres millonarios, Club Orquídea era un lugar de suma importancia en el ámbito empresarial, todos los hombres adinerados iban ahí, reuniones, a tomar algo, a pasar el rato mientras los divertía una mujer bailando.
En el camino iba bastante distraída pensando que porque mi padre me trataba de esa manera a mí, porque me había dejado con Petra si sabía a qué se dedicaba ella y a mi hermana menor la mimaba de esa manera tan exagerada, algunas veces pensaba que no era su hija por cómo me trataba, cuando iba de visita a la ciudad cercana donde mi padre, iba a visitarlos y realmente me trataban mejor en el Night club que en esa casa, Sofía era una niña mimada que hacía cualquier rabieta y mi padre corría a hacer lo que ella deseaba, ella es los ojos de mi padre, siempre tiene lo que desea, estudia en la mejor universidad donde siempre soñé ingresar, yo tenía que ingeniármelas para pagar mis estudios después de que papá me dejó en ese lugar, según él ya ganaba mi salario, así que podía contribuirle con eso del estudio, para aprender a tener una buena educación, recibía clases de modales por internet, pagaba algunos cursos, porque quería ser alguien en la vida, no solo Cloe la que limpia bares y privados o la hermana de Sofía, eso era molesto, a mi padre lo respeto por lo que es, mi padre, pero ha sido cruel conmigo, aparte es la única familia que tengo.
Cuando lo visito, me da las gracias por quedarme con Petra y ayudarle a sacar adelante su empresa de construcción, además que si salgo de ese lugar antes de pagar su deuda, los matarán a él y a Sofía.
A Sofía y a la madre de esta le dice que gracias a mi, la empresa no se fue a la quiebra, que deben de estar agradecidas, ellas se limitan a poner los ojos en blanco y verme de manera despreciativa, después de todas las gracias hipócritas de mi padre, minutos después cuando llega alguien a visitarlo a su casa y yo estoy ahí, presenta a Sofía como su hija y a mí me envía para la cocina, le da pena que me vean y que me relacionen con su familia, soy bastante educada, él siempre habla de que tiene una hija, pero y yo, entonces que soy, claro, yo no ando ropa de diseñador, zapatos o bolsos como los que usa Sofía, soy más educada claro está pero él no lo ve de esa manara, en mi familia, soy un poco menos que el perro y mi padre siempre logra convencerme de todo lo que quiere que haga. Con Sofía y mi madrasta lo poco que hemos compartido he notado que se avergüenzan de mi, ellas no saben donde vivo, pero se avergüenzan por mi manera de vestir, soy muy decente, pero no tengo vestidos de diseñador, sé que Sofía me envidia, dicen que soy muy hermosa y ella no puede con eso, así que cada vez que puede, me hace la vida imposible, al punto de presentarme en algún momento como la empleada personal de ella, fue humillante.
Según mi padre, yo debo de seguir al lado de Petra, porque un día la empresa de construcción será mi herencia y debo de pagar por ello pero que si dejo a Petra en estos momentos, los hombres que trabajan para ella lo mataran y le harán daño a Sofía, jamás lo permitiría, es la única familia que tengo.
Ese día iba para la universidad un poco despistada, al cruzar la calle, un auto que venía a una alta velocidad me golpeó, lanzándome a varios metros, se bajó un hombre de mediana edad, vestido de traje entero.
-¿Señorita, está usted bien?, el semáforo estaba en verde, no me dio tiempo de frenar cuando usted cruzó la calle, ¿se siente bien, necesita que la lleve al médico? Llamaré una ambulancia.
-Qué pasa Oscar, ¿cómo está la mujer? Dijo una vos de trueno dentro del auto.
-Señor, la chica está un poco golpeada, creo que debemos llevarla al hospital.
-Maldita sea, como es posible que no miren por dónde caminan, será que no se pueden aprender los colores del semáforo y su significado, dijo el hombre y bajó del auto.
Por un momento, al ver aquel cuerpo y aquel rostro del hombre, me quedé sin palabras, sentí un vacío en mi estomago, era el hombre más atractivo que había visto en la vida.
-A ver señorita, que tiene, de verdad debo desviarme de mi camino por usted y dirigirme hacia un hospital, por no fijarse en lo que hace, tengo una reunión con mis socios, voy un poco tarde y ahora esto.
La vos del hombre se hacía cada vez mas despreciativa al verme, podía verlo con el rabillo del ojo, cuando lo miré para responderle bastante enojada, pude observar como sus ojos se abrieron un poco más, algo asombrado, pero solamente fueron segundos y volvió a decir.
-Oscar, lleva a esta mujer al hospital, llamaré a que vengan por mí de inmediato, de verdad que las mujeres cada día me sorprenden más con su estupidez, son tan tontas, no entiendo, no conozco ninguna mujer que valga la pena realmente, todas son idiotas, parecen retardadas de verdad, decía el hombre en vos alta y parecía bastante molesto, ¿cuánto quiere?, dígamelo de una vez y evitémonos demandas por el atropello, se lo digo, porque personas como usted, estarán mañana viendo a ver como entran a mi empresa para querer sobornarme, así que dígame de una sola vez, cuanto quiere.
-Un momento señor, usted se equivoca conmigo, no soy estúpida ni retardada, solo estaba algo distraída, a todos nos ha pasado y mucho menos quiero su dinero, lo siento, venía algo desprevenida y no sé que le pudo a usted pasar con las mujeres para que hable así de ellas y la verdad no me importa, pero deje de hablarme de esa manera, tenga algo de respeto, además, si bien es cierto que crucé sin mirar, su chofer venía a una alta velocidad, hasta donde sé este lugar tiene un límite de velocidad y usted dije señalando al chofer, venía más veloz de lo permitido.
Mientras intentaba levantarme de la calle, bastante adolorida, con mis rodillas llenas de sangre, dije; sabe qué; los hombres como usted son una basura, unos despiadados, creen que el dinero lo compra todo y que pueden tratar a las personas como se les pega la gana y usted a mi no me puede comprar, ¿entendió eso?
El chofer me hacía señas de que me quedara callada.
-Señorita, por favor, ya deje de hablar, de verdad, ya no hable más, se va a meter en más problemas, usted no sabe quién es mi jefe, por favor.
-Oscar, así dijo este tipo que te llamabas, debería darte vergüenza trabajar para un hombre así, no tiene respeto por las mujeres de su familia, al tratar a las mujeres en la calle como me acaba de tratar a mi me lo acaba de demostrar, no me importa quién sea este tipo.
-Vámonos Oscar, perece que la mujer está bastante bien y no necesita que un despiadado como yo la lleve a un hospital.
Oscar de inmediato subió al auto de lujo y el infeliz que me trató como basura, subió al asiento trasero, cuando pasó a mi lado en la carretera, de donde no me había podido levantar por el fuerte dolor, ni siquiera me volvió a ver.
-Idiota, cree que el dinero lo puede todo, pero a mí no me impresionan ese tipo de hombres, pensé.
Haciendo mi mayor esfuerzo me levanté y caminé hasta la universidad, el dolor en mis rodillas y espalda era bastante fuerte, una chica de mi curso, me dio unas toallitas húmedas para limpiar toda la sangre y dejar ver mis raspones algo profundos, la clase terminó, sentía un dolor bastante fuerte, ya se me habían inflamado las rodillas, no podía ni caminar prácticamente.
-Cloe, vamos hermosa, te llevaré al hospital, no puedes caminar así.
-Te lo agradezco Esteban, pero esto con un poco de hielo y una crema contra el dolor, estará bien mañana.
-Bien, vamos te llevo a tu casa.
-Gracias Esteban, de verdad me duelen demasiado la rodillas, el imbécil no hizo nada, solo se bajó, me trató mal y se fue cuando le dije las cosas, sabes que no me gusta que me hablen así tratándome mal, ya tengo suficiente con mi familia y Petra.
-Cloe, no entiendo porqué permites que te hablen de esa manera, de verdad, no lo entiendo, por suerte ya falta poco para graduarnos, que salgas de ese lugar y puedas hacer la vida como quieras, no debes de dejar que Sofía y que tu padre te manipulen ya con una carrera en la mano, es otra cosa, es más, mi padre podría ayudarte a que entres a trabajar a su empresa, acá o en otro país, eso no importa, vamos a ver, podríamos terminar siendo compañeros de trabajo, tal vez así me aceptes como mas que tu amigo.
-Esteban, ya hemos hablado de eso, no tengo cabeza para nada mas en este momento, tengo mucho estrés por todo, quiero salir corriendo de este lugar, mi familia es una porquería, lo único bueno que tengo eres tú y no sé si quiero que nuestra amistad se arruine intentando algo.
-Vamos Cloe, si no funciona, te prometo que todo va a seguir igual, dame solo una oportunidad.
En ese momento, Esteban besó a Cloe, mientras estaban frente al Night club, aún estando dentro del auto.
-Sabes que estoy enamorado de ti desde hace ya mucho tiempo, nunca te haría daño y mucho menos querría perder tu amistad.
-Dame tiempo, veremos qué pasa.
Tiempo después una de las chicas salió y le dijo a Cloe que Petra estaba de mal humor que por favor entrará.
-Necesito largarme de acá, de verdad Esteban, esto es un infierno completo, chao. Le dio un beso en la mejilla y bajó del auto.
-Cloe, Petra necesita alguien que le ayude con el servicio de meseras, porque Martha enfermó y hace falta quien sirva los tragos y quiere que seas tú.
-Pero Silvia, yo no hago eso, tú lo sabes, cuando comienza el show, yo me encierro en mi habitación a estudiar, aparte tuve un accidente y apenas puedo caminar.
-¡Oh vaya golpazo!, ¿qué te pasó?
- Ya te contaré mañana, iré a buscar a Petra a ver cómo me salvo de esta.
-Maldita sea Cloe, que te pasó, necesito que me ayudes hoy, el local está a reventar y en el privado siete hay unos hombres bastante importantes, necesito que los atiendas, no vas a bailar ni nada, solamente les servirás tragos.
Son todos de muy buenas familias, así que no habrá problemas, además tu eres refinada, esos estudios que te he dado de algo han servido, vamos, ponte un poco de anestesia en esas rodillas, dile a María que lo haga, ponte pantis negras y ve a servir, muévete, es para hoy Cloe.
El estudio que me ha pagado, ¡já si cómo no! ; Bastante he trabajado yo para pagar mis estudios durante estos años para que ahora Petra diga que me dio el estudio, no es posible que sea tan descarada.
María, dice Petra que me pongas anestesia por favor.
-¿Por Dios mujer, que te pasó? eso debe doler mucho, por favor Cloe, como te voy a anestesiar, eso debe doler, mejor quédate recostada un rato, me quedaré contigo aquí mientras sigue mi baile.
-María, Petra me ha dicho que debo servir mesas hoy, que Martha enfermó, así que ni modo, ponme anestesia, que si esta mujer me ve perdiendo tiempo, esto se va poner terrible, para ti y para mí.
-Como tú digas Cloe, si, está de mal humor desde la mañana, esto es un completo infierno, ayer me insinúo que me acueste con los clientes, sabes que jamás lo haré, si estoy acá es porque necesito terminar mi carrera de enfermería.
-Ayyych, eso dolió, María, de verdad eres estudiante de enfermería, pobres tus pacientes.
-Es un golpazo, hice todo para que no te doliera, lo siento Cloe.
Está bien, es broma, eres buena en esto, no es para tanto, me pondré esto y saldré, ya no siento dolor, eres buena María y lo sabes.
Con una camiseta de tirantes negra ajustada, una falda mini corta y unas medias panti negras estaba lista para salir, realmente ese atuendo hacía resaltar absolutamente todos mis atributos, me sentía realmente ridícula y como una prostituta, pero si mi padre se daba cuenta que había desobedecido a Petra, me iba a ir peor, eso era seguro.
Unos zapatos de tacón alto muy negros y un antifaz negro que hacía que mis labios pintados de rojo se vieran más llamativos, de verdad que María era buena, ya no había dolor.
-Toma Cloe, lleva esto al privado siete, son los clientes especiales de hoy, trátalos de lo mejor si no quieres tener problemas con la jefa, ya sabes cómo es ella con estos tipos.
-Gracias Héctor, de verdad que son hombres adinerados, para pedir estas botellas, vaya que la riqueza está mal dividida en esta vida, imagínate, es el salario de seis meses lo que cuesta cada una de estas botellas.
-Ya vete, recuerda sonreír Cloe.
Al entrar al privado, había cuatro hombres, todos de traje entero, relajados en el sofá, no había ninguna chica bailando, eso me extrañó, pero ni modo, tenía que hacer mi trabajo en silencio, no quería tener problemas, ya faltaba poco para desaparecer de este lugar.
-Señores, que tal, seré su mesera el día de hoy, un gusto.
Serví los tragos de la manera más profesional que pude, al mirar para el frente, vi al hombre del auto, con su mirada fría y penetrante, parecía que no me había escuchado, me daba igual, lo odio por dejarme tirada en medio de la calle herida.
-¿Oye, cuál es tu nombre meserita?
-Soy Sofi señor.
-Bueno Sofi, que gusto tenerte por acá, soy Mario, él es Hanz, este ebrio que está por acá es Samu y aquel tipo del otro lado, con esa cara de pocker es el Dios de los negocios de la construcción es el señor Sebástian Ward, vamos hombre, cambia esa cara, ya relájate, en un momento viene alguna chica a quitarte ese estrés con un bailecito, de momento sonríele a Sofi, es educada y estará para servirnos los tragos esta noche.
-Dejaré este dispositivo por acá, si necesitan algo, solamente presionan el botón verde y estaré para servirles, si contrataron algún baile, vendrá una de las chicas en cualquier momento, compromiso.
-Mario, no puedo dejar de pensar en la chica de esta tarde, no sé que me sucede, de verdad, nunca había visto una mujer que me hablara de esa manera, por un momento sentí deseos de matarla por ser así de atrevida, pero cuando le pedí a Oscar que regresara por ella, porque realmente estaba herida, ya no estaba, no sé cómo pero se había marchado del lugar.
-Señorita Sofi, necesitamos la compañía femenina, necesitamos ver una mujer con esas piernas tan torneadas como las que usted tiene, dijo Samu haciendo el intento dentro de su embriaguez de alcanzar a Cloe.
-Qué pena señor, ya le enviaré a una de las chicas, no se preocupe.
El hombre se volvía a quedar dormido en el sofá, antes de que pudiese tocar a Cloe.
-Vamos hombre, como dices tú, la chica del accidente de la tarde, puede que quisiera sacar dinero donde vio el auto, no te preocupes.
-La verdad es que eso pudo ser, ya esperaré a que aparezca en la recepción de una de mis empresas diciendo que la atropelle con mi vehículo, todas son iguales.
Al escuchar Cloe semejante cosa, no pudo hacer más que tragar y salir de la habitación.
Los hombres comenzaron a tomar y a divertirse, Sebástian nunca tomaba, pero ese día Hanz llegaba del extranjero después de muchos años, así que había que celebrar, con Samu y Hanz tenía algunos negocios que tratar, pero ya habían tomado de más, así que los negocios debían de esperar.
-María por favor, quien es la encargada del baile en el privado siete, necesito que esos hombres se vayan lo antes posible, el imbécil que está ahí fue quien me trató mal y me dejó tirada en medio de la calle estando herida.
-Ya cálmate, no puedes hacer ningún escándalo, Petra te matará si haces algo a alguno de esos tipos, solo por hoy ten paciencia; ya nos iremos pronto de aquí y no los volveremos a ver, un tel Hanz fue quien pagó una gran cantidad de dinero, dice que viene llegando del extranjero y que trajo a sus amigos para divertirse, él está junto con otro tipo tomando desde hace un buen rato, los otros dos llegaron más tarde, son verdaderamente guapos, los dos últimos.
-Maldita sea otra vez el botón verde.
-Sofi, queremos una chica que nos baile, puedes ser tu, dijo Hanz ya pasado de tragos tomándola de la mano, vamos, baila para nosotros, te pagaremos lo que sea, tu solamente danos un precio, tiene razón Samu, mira las piernas que tiene esta mujer, podría divertirme con ella toda la noche.
-Señor, por favor, yo no soy de las chicas que baila, solo soy su mesera por esta noche, no me toque se lo suplico, yo solo limpió el lugar en las mañanas, hoy faltó una chica, así que la dueña me pidió que la ayudara con su privado.
En ese momento Hanz tomó a la chica, pero como estaba tan ebrio que solamente la tiró sobre Sebástian, haciendo que ella prácticamente quedara sobre él derramando el vaso de Wisky que tenía en su mano sobre su saco, al él tratar de levantarla sin querer tocó una de sus rodillas haciendo que ella gritara un poco de dolor.
-Lo siento señorita, ¿la lastimé, que le pasó en su rodilla, está sangrando?
-Que me pasó, un auto me golpeó y el tipo me dejó tirada en la calle como un perro.
-Eres tú, dijo Sebástian levantándose de inmediato tirando a Cloe en medio de Samu y Hanz quienes no desaprovecharon el momento para tocar a Cloe por todas partes, haciendo que ella se levantara de inmediato y saliera corriendo asustada lo más rápido posible para uno de los baños a llorar y a limpiarse las rodillas que sangraban nuevamente.
En el privado, entró una de las mejores chicas a hacer un baile erótico, Samu y Hanz le ponían mucho dinero en su ropa intima, mientras la chica les lanzaba besos a estos dos sin quitarle la vista de encima a Sebástian quien era el hombre atractivo de la habitación.
-¿Qué pasó Sebástian, quien es la chica que salió corriendo?, pude ver tu cara de asombro, seguramente la golpeaste donde la tiraste sobre este par de pervertidos, míralos como están, locos por una bailarina, decía Mario algo serio.
Sebástian no contestó y su cara se hizo más seria cada vez, pasadas dos horas, llamaron nuevamente a la chica para pedir más botellas.
-¿Donde está Sofi?
-¿Sofi, quien es Sofi?
-La chica que nos está atendiendo, la de las piernas espectaculares, dijo Samu aún ebrio.
-Ahhhh, Sofi, ella tuvo un accidente en la tarde y se sintió mal, yo continuaré atendiéndolos esta noche, no se preocupen.
-Como quieran, me voy, no tengo nada que hacer ni ver acá, diviértanse, dijo Sebástian saliendo del privado.
El baile siguió y Rebeca, la mesera que ya se había desocupado un poco, si se dejaba tocar por dinero, ella les dio el placer que Cloe no les iba a permitir tener.
Mientras en la carretera iba un auto de lujo con un hombre recostado en el asiento trasero, con los ojos cerrados pensando en la mujer de las piernas hermosas.
Llegando a su mansión, Oscar lo sacó de sus pensamientos,
-Señor, hemos llegado.
Él solamente bajó del auto, nos vemos a primera hora, debo ir a reunirme con Peter de la O.
Al entrar a la mansión, una mujer joven le dijo;
-¿Señor, desea que le sirva un té?
-No Susana, iré a la cama, gracias.