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LA MENTIRA: ENGAÑO AL CEO

LA MENTIRA: ENGAÑO AL CEO

Autor: : Antho Mo
Género: Romance
Cristopher Morillo, billonario y CEO de la Constructora e Inmobiliaria Internacional MORILLO & WOOD, descubrió que su novia, la joven analista, Amber Tovar, lo traicionó e incluso, vendió información confidencial, a su rival comercial, haciéndole perder unas licitaciones con el gobierno de Santiago de León. Por esta razón, él la denunció ante las autoridades respectivas. El mismo día que la detuvieron, ella recibió una golpiza, que le provocó un aborto. Aunado a esto, fue sentenciada a dos años de prisión, pero gracias a su extraordinaria labor en el penal salió en libertad seis meses antes, con sed de venganza. Una vez libre, Dylan Lugo, CEO de la competencia, atraído por su belleza y su forma de ser, le propuso matrimonio, lo cual ella aceptó ¿Cuál será la reacción de Cristopher ante esta relación? ¿Dejará que ella contraiga nupcias con otro hombre, aun sabiendo que todo fue una mentira, para separarlo de ella? ¿Qué hará él?

Capítulo 1 GÉNESIS…

-¡Te amo! Amber -declaró Christopher con una voz varonil, tierna y cariñosa, soltando sus labios inflamados.

-¡Y yo a ti! -exclamó Amber con una sonrisa cálida.

-¿Nos vamos? Si no me va a matar, tu madre al llevarte tan tarde al apartamento -agregó él sonriendo, pasando la punta de su lengua por los labios de ella, con lo cual la hizo estremecer- No quiero tener problemas con mi suegra.

-¡Sí, mi amor! ¡Vamos! Sin embargo, no tengo fuerzas para levantarme e ir al baño, ¿me llevas? -preguntó ella, haciendo un puchero, que a él le fascinó.

-¡Ja, ja, ja! ¡Te estoy consintiendo mucho! -aclaró él, sonriendo y levantándola en sus brazos.

-¡Me siento amada y feliz! A veces creo, que estoy soñando -confesó ella, con una sonrisa.

El apartamento de Christopher estaba ubicado en el edificio más alto de Santiago de León, en una zona exclusiva de la ciudad metrópolis y capital del país con el mismo nombre. Ellos bajaron al estacionamiento, tomados de las manos, caminaron hacia el Maserati de él y salieron hacia donde vive su madre.

(***)

Al día siguiente, siendo las once de la mañana, Amber salió de sus clases y se dirigió al Hotel Rosal. Allí se encontró a Dylan Lugo, otro joven billonario, CEO de la compañía de la competencia de su novio, quien además se sentía atraído por ella, desde el primer momento que la vio.

-¿Y eso que no andas acompañada de tu gorila? -cuestionó él, con una sonrisa admirando lo hermosa que ella se veía.

-¿Le dices así, a mí Christopher? -preguntó está de forma posesiva, sonriendo y haciendo un puchero que enterneció totalmente a Dylan.

Este, al verla hacer ese gesto, además de escuchar la forma tan posesiva como se expresó para mencionar a su novio, sintió una envidia y celos terribles. Por lo tanto, demostró una alegría extrema que evidenciaba un sentimiento forzado y una sonrisa muy poco natural.

-Es raro, no verlo a tu lado -contestó él, con una fingida sonrisa.

-¡Je, je, je! -Sonrió ella con una risa sincera- Hoy tiene muchos compromisos, sobre todo relacionados con sus últimos proyectos.

-¡Ah, qué bien! -Alabó este dando por finiquitado el tema de su novio- ¿Vienes al evento que estoy patrocinando con la Facultad?

-¡Sí! -Respondió ella- Pero, no sabía que eras tú, quien estaba patrocinando estas jornadas.

-¡Sí! -manifestó él, caminando hacia el salón del evento al lado de ella, agregando- Me interesan estos actos, porque así consigo mano de obra nueva, sin vicios a quienes entrenaré a mi gusto. Así que te invito a seguirme -solicitó este.

Sin que ellos se dieran cuenta, había un joven que los siguió desde el estacionamiento hasta dentro del hotel. Él, les tomó varias fotos, las cuales reenvió al celular de Christopher, advirtiéndole de un posible engaño.

Al llegar al salón, Dylan siguió con ella hasta llegar a uno de los cubículos de comidas. Alguien tropezó con Amber y derramó en su blusa, los alimentos que llevaba en una bandeja. Él de inmediato, le ofreció subir a su suite, para que lavara su blusa o en todo caso, él podía prestarle su chaqueta. Ella aceptó y subió con este.

(***)

Durante el trayecto hacia la habitación, volvieron a tomarles fotos y las reenviaron al celular de su novio Christopher Morillo. Él, estaba concentrado revisando unos contratos, razón por la cual no las vio. En vista, que no obtuvieron respuesta le hicieron entonces una llamada anónima.

¡Riiin, riiin!

Christopher, al ver que era un número restringido, respondió identificándose, colocando el celular entre su oído y su hombro, sin soltar el documento que corregía.

-Te envié unas fotos a este celular, que evidencian el engaño de parte de tu novia -le expresó una voz distorsionada por celular.

-¿Quién habla? -preguntó él con curiosidad, soltando el documento y colocándolo sobre el escritorio.

-No creo que te interese mucho saber quién soy, sino la información que te estoy enviando -declaró este.

-¡Yo no considero los anónimos! -aseguró Christopher.

-¿Por qué no verificas donde está ella en este momento? ¿Y con quién? -Él colgó la llamada, puesto que, confiaba en Amber.

Sin embargo, revisó su celular y al ver las fotos le llamó, pero al parecer, no tenía señal. Eso hizo que insistiera e igual no hubo respuesta. Nuevamente, le llegaron más fotos en donde se veía a Amber caminando hacia el ascensor, luego al pasillo y de ahí a las habitaciones.

En la última foto, se observaba a Dylan abriendo la puerta de la suite y a Amber entrar a la misma. En virtud de esto, Christopher dejó todo tirado sobre su escritorio, bajó corriendo por las escaleras, no esperó el ascensor. Al salir de este, fue hasta el estacionamiento y se montó en su Ferrari, con el cual atravesó la Ciudad violando los límites permitidos.

Una vez en el hotel, caminó hacia la recepción, solicitó información sobre la habitación de alojamiento de Dylan Lugo, pero la empleada le negó esta. Él hizo una llamada, luego colgó y casi de inmediato, recibió en su celular lo que necesitaba saber.

Él subió. Al llegar a la habitación quiso forzar la puerta y no pudo, buscó una camarera a quien sobornó y convenció para que le abriera. Una vez que entró, encontró a Dylan desnudo del torso hacia arriba, de espaldas, observando por el ventanal el panorama que le brindaba la ciudad.

-¿Qué pasa Christopher? -preguntó este, con una voz jadeante, como si se hubiera ejercitado de alguna forma.

En cambio, este no dio ninguna respuesta, sino que se abalanzó sobre aquel, golpeándole en la cara, partiéndole la boca y la nariz, por lo que comenzó a correr la sangre en su rostro. Dylan, aún abrumado por el ataque sorpresivo, giró una de sus piernas

pegándole una patada en el pecho a Christopher, quien al irse hacia atrás, se lo llevó consigo.

Luego, los dos rodaron por el piso hasta que este último, golpeándolo, sin detenerse, terminó de bañarle el rostro de sangre. Amber en el baño, escuchó el escándalo, pero no entendía que pasaba, por lo que se cambió rápido, poniéndose la chaqueta de Dylan.

Al salir, quedó petrificada, observando a Christopher con una mirada y actitud siniestra, golpeando al otro en el piso, quien estaba todo ensangrentado y casi desmayado, pues no se defendía.

-¡CHRISTOPHER! ¡CHRISTOPHER! -gritó ella, angustiada, acercándose para quitárselo de encima. Él parecía un mismo demonio, totalmente descontrolado.

Él, al observarla, soltó a Dylan tirándolo contra el piso para caminar hacia ella, a quien tomó del brazo, sacudiéndola y soltándole una fuerte bofetada, que la hizo sangrar. Amber asustada quiso correr para llegar a la puerta, pero este la detuvo agarrándola fuertemente por el brazo nuevamente y gritándole...

-¡Perra!... ¡Zorra!... ¡Puta! ¡Y yo como un estúpido creyendo en ti! ¿Desde cuándo me traicionas, con esta basura?-preguntó él con una voz jadeante e irónica, sacudiéndola totalmente con sus manos.

Amber, estaba en estado de shock. Ella quería hablar, pero no podía emitir ningún sonido, por más que se esforzaba. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Justo en ese momento llegó el personal de seguridad, quienes la sacaron de la habitación y la llevaron a servicios médicos. E igual hicieron después, con Dylan.

Christopher, hecho una fiera, endemoniado, anduvo en la habitación, dispuesto a brincar sobre la primera presa, que se le pusiera en su camino. No obstante, su amigo y gerente del hotel al llegar logró calmarlo y manejar la situación para que no trascendiera.

-Si me hubieses dicho que era para esto, no te habría facilitado la información -comentó enojado su amigo.

-¡No me pude controlar! Al ver las fotos de ellos entrando a la habitación, me predispuse, salí en dos ruedas de la oficina y verlo así... en cuero, me descontroló -expresó Christopher.

-¡Dios Santo! -Clamó el gerente, quien era su amigo- estabas irreconocible, cuando entré a la habitación.

-¡Tranquilo Joshua! Asumiré las consecuencias de lo que aquí ocurrió -respondió él, asumiendo la responsabilidad delante de su amigo.

-¡Muy bien! -Contestó el gerente- ¿Cómo te sientes?

-¡Dolido y defraudado! No obstante, mejor, porque al menos me desahogué -aseguró él.

Los dos salieron de la habitación. Al llegar a planta baja, Joshua preguntó por Amber y Dylan. Y su personal, le informó que la joven estaba en servicios médicos, mejor. Sin embargo, al socio del hotel, lo habían trasladado a una clínica, al parecer estaba muy malherido.

(***)

Para finalizar esto, Christopher salió al estacionamiento, buscó el escarabajo de Amber, estacionándose cerca del mismo. Ahí esperó la salida de ella. Cuando la vio llegar y salir comenzó la persecución. Esta, al darse cuenta de que la perseguía, quiso perderlo, pero el vehículo de él, era de mayor potencia, por lo que no pudo hacer grandes maniobras.

«¡Dios, mío!... Esto debe ser una pesadilla. No me puede estar pasando», pensó ella llorando y con un dolor profundo en el pecho.

Así que maniobrando para escapar de él, a gran velocidad, se le metió por detrás a una camioneta, quedando su vehículo inservible y ella desmayada y malherida ante el volante...

Capítulo 2 LA VENGANZA...

Christopher, al observar a Amber desmayada sobre el volante, aceleró su Ferrari, dándose a la fuga, alejándose del lugar del accidente. Los tripulantes de la camioneta, asombrados, se bajaron y la auxiliaron trasladándola al hospital, donde la dejaron hospitalizada.

Una semana después...

Joshua, preocupado por su amigo, decidió visitar a Christopher en su apartamento, encontrando todo hecho, un desastre y a él demacrado, con mal semblante. Evidenciándose, en el piso y las mesas, que se había dedicado a vaciar toda la existencia de

bebidas alcohólicas que poseía en el inmueble y a alimentarse con comida chatarra.

-¿Qué estás haciendo, amigo? -Reprochó Joshua- No te puedes tirar al abandono así, solo porque una mujer te falló. Lo que a ti te sobran son mujeres, así que levántate y vamos a salir -ordenó este.

-No quiero salir -declaró Christopher, de mal humor sentándose nuevamente sobre el sofá.

-No te estoy preguntando, te estoy avisando que vamos a salir. ¿Vas a darle el gusto a Amber, de verte destruido y derrotado? -inquirió este, enojado y haciendo que se levantara del sofá.

-Ya te dije, que no quiero salir. No voy a ser el hazmerreír de nadie -gruñó él, enojado con su amigo.

-¿Y quiénes saben lo que te pasó? -preguntó este.

-¡Ni idea! Y no me interesa saber -agregó él, pasando sus manos por sus cabellos.

No obstante, Joshua, ignorando su renuencia a salir, lo arrastró hasta la ducha de su propia habitación y le abrió la llave para que se bañara, pues al parecer tenía varios días sin hacerlo. Luego, le buscó ropa, no sin antes llamar al conserje para que le ubicara a alguien que se encargara de la limpieza del apartamento.

Fue así, como ellos salieron. Este lo invitó a comer a un restaurante, donde a los dos les gustaba reunirse. Ellos pidieron los platos preferidos de cada uno y en amena conversación, su amigo le convenció para que se fuera de la Ciudad, al menos, por una semana.

-¡Te haré caso, Joshua! -aceptó Christopher, mirando a su alrededor y analizando que no podía tirar todo por la borda.

-¡Me alegro! Ese eres tú, quien se cae y se vuelve a levantar -felicitó su amigo.

-¡Trataré Joshua! Por ahora no quiero hablar, ni dar explicaciones a nadie -aseguró él.

-¡Me parece genial! ¿Si quieres te prestó mi avión? -inquirió su amigo.

-¡Tranquilo! El mío está disponible, le estaban haciendo servicio, para prepararlo para mi viaje de luna de miel -confirmó este, con su voz quebrada y dejando que corrieran dos lágrimas por sus mejillas, las cuales secó de inmediato, con rabia ante su debilidad.

Por consiguiente, al otro día Christopher salió de viaje a un destino desconocido por todos y sin dar explicación alguna sobre el rompimiento de su compromiso. En todo caso, dejó encargado a su Director de Relaciones Públicas, para que anunciara la

cancelación de su boda.

A la semana siguiente...

Christopher retornó de su viaje, un poco más calmado y recuperado del fuerte golpe que le asentó su exnovia, a quien ni siquiera quería nombrar, ni que le nombraran. Se incorporó a su trabajo, para dejar de lado el licor, con lo que ahogó sus penas. Al llegar, se encontró con Michelle, hija de su socio y encargada de las licitaciones en la empresa.

-¡Tenemos problemas! -destacó ella, mirándolo con asombro, pues se veía demacrado. ¡Perdimos las tres licitaciones! -comentó dramáticamente, totalmente desconcertada y entrando detrás de él a su oficina, ocupando la silla frente a su escritorio.

-¿Cómo va a ser? -Preguntó él, con una mirada gélida- No se supone que pagué para ganarlas.

-Al parecer, alguien te traicionó, reveló información confidencial de la empresa y la vendió a nuestra competencia, a la empresa de Dylan -aseguró ella, mirándolo de reojo- Perdimos la licitación, por una cifra irrisoria.

-¡Eso no puede ser! ¡Es tu responsabilidad Michelle! Tú, eres quien maneja eso directamente -Señaló él dando un fuerte golpe a su escritorio hablando con agresividad- ¡Y me vas a responder, por estos resultados!

-¡Si a eso vamos... también tu noviecita manejó esa información! -se defendió ella, poniendo sus ojos en blanco- Tengo mis sospechas, pero estoy esperando que papá me confirme algo y te aviso.

De repente, Christopher recordó lo que había ocurrido hace dos semanas, en el Rosal, cerró sus ojos y reflexionó...

«¡No puede ser! ¿Amber, fue capaz también de esto? Ella conocía los montos para esta licitación ¿Se atrevió a revelar esta información y dársela a su amante?», pensó él con rabia mal contenida. Abriendo sus ojos y mirando a Michelle Fontain, le ordenó...

-Convoca una reunión urgente con los abogados, es necesario tomar medidas -mandó él, mirándola despectivamente.

Michelle salió del despacho de Christopher con una sonrisa disimulada y con un brillo extraño en sus ojos ¿De triunfo? Lo más seguro. Esa misma noche, lo llamó para confirmarle que quien dio la información a Dylan fue su novia Amber, según las averiguaciones realizadas por su padre.

Él hizo silencio, después de unos breves segundos, agradeció la información y colgó la llamada. Por su parte, Michelle estaba feliz porque, poco a poco, destruiría la imagen que él tenía de Amber.

Al día siguiente...

Siendo las once de la mañana, Christopher, Michelle y su padre se reunieron con los abogados, quienes tipificaron esto, como un delito de acción privada, por lo que recomendaron a este proceder de una vez con la denuncia.

Por otro lado, Amber más recuperaba del accidente que le ocasionó Christopher, fue dada de alta en el hospital. Su madre, quien había estado con ella durante todo este tiempo y con muchas dudas, especialmente, por la ausencia de él. Ante esta situación le preguntó...

-Hija, ¿te peleaste con Christopher? Porque es extraño que no haya venido ni un solo día a verte. Desconozco, si él sabe lo que te pasó, no lo pude contactar por el celular y tampoco me devolvió las llamadas, ante los mensajes que le dejé.

-¡Mamá...! ¡Yo estaba huyendo de él! Cuando ocurrió el accidente. Es más, él lo provocó -confesó Amber, derramando sus lágrimas, sin poderlas contener y abrazando a su madre por el cuello.

-¡Hija! ¡No puede ser! ¿Qué pasó? No entiendo, ¡Christopher no es un hombre malo, es un ser extraordinario! Que te ama -destacó su madre.

-Yo, yo, aún no sé ¿Qué pasó? -sostuvo ella, con una voz apagada.

-¿Por qué huías de él? -interrogó su madre, queriendo aclarar y conocer la verdad de la situación.

Acto seguido, Amber contó a su madre, todo lo que lo pasó, hasta el momento del accidente. Nuevamente, esta comenzó a llorar debido al dolor y sufrimiento, que le causa saber que él dude, así de ella. Además, de recordar la forma como la trató y la golpeó igual que a Dylan, que por cierto, no sabe qué pasó con este.

Simultáneamente, Michelle y su padre, contactaron a dos ex empleados de Dylan Lugo, para que declaren ante las autoridades, que Amber fue la persona que facilitó la información relacionada con la licitación.

De igual manera, ellos valiéndose de su amistad con un juez y un fiscal, lograron que los abogados de la empresa, aligeraran el proceso contra Amber. Por lo que ese mismo día, que salió del hospital, se libró una orden de captura en su contra y los funcionarios fueron por ella.

(***)

Habiendo llegado temprano al apartamento, después de abandonar el hospital, sonó el timbre y la madre de Amber caminó hacia la puerta para abrirla, cuando se llevó una desagradable sorpresa.

-Buenas tardes ¿Aquí vive la señorita Amber Tovar Marín? -preguntó uno de los oficiales, identificándose como tal.

-¡Sí, soy yo! -respondió ella, con voz débil, detrás de su madre.

-¡Está usted bajo arresto! Por los delitos de revelación de secreto empresarial, enriquecimiento ilícito y delitos informáticos, en perjuicios de la empresa Constructora e Inmobiliaria Internacional MORILLO & WOOD.

A propósito de esto, mientras el funcionario hablaba, Amber fue perdiendo las fuerzas y se desplomó en el suelo, desmayándose.

Por lo tanto, los funcionarios la socorrieron junto con su madre, la levantaron y le acostaron sobre el sofá.

Al reaccionar, ella no habló, puesto que no podía creer lo que estaba ocurriendo, Christopher no se conformó con difamarla y golpearla, sino que ahora también esto. Esta no protestó, aparte que no tenía las suficientes fuerzas para hacerlo, pues no valía la pena. Los funcionarios la esposaron y se la llevaron.

-¡Noooo, hijaaa Nooo! -Gritó su madre, cuando la montaron en la patrulla. Inicialmente, ella fue trasladada a la delegación policial, donde le identificaron y reseñaron, para enviarla al retén policial, mientras se llevaba a cabo el juicio en su contra...

Capítulo 3 ABORTO…

Al llegar al recinto carcelario, Amber fue conducida a una celda donde, además, estaban cinco presas quienes le miraban y se reían entre ellas. Al parecer la estaban esperando. Una vez, que se retiró la celadora, estas se acercaron rodeándola con la intención de golpearla, por lo que comenzaron a hablar entre sí.

-¡Carne joven muchachas! ¡Vamos a darle su bienvenida! -gruñó una de ellas.

-¡No esperemos más! ¡Vamos a darle de una vez, su merecido! Para que no traicione a nadie más, que para eso nos pagaron -alegó otra.

-¡Ja! ¡Para que no robe información! -comentó la tercera, riéndose después, a carcajadas.

Acto seguido, la primera la abofeteo fuertemente, partiendo el labio de Amber, comenzando ella a sangrar. La segunda le pegó un fuerte golpe en el abdomen, que la hizo doblarse, mientras dos la sostenían por los brazos.

Amber, no pudo protegerse ni defenderse, a pesar de su preparación en las artes marciales. Entre todas la golpearon y hasta de patadas le dieron. Ella solo se quejó, aunque de su boca casi no salían sonidos, debido a la fuerte debilidad que presentaba.

Por último, las cinco presas, la tiraban de un lado hacia otro, como si se tratara de un balón, retomando posteriormente sus agresiones directamente contra el cuerpo de esta.

-¡Nooo! ¡Oh! ¡No, no, suelten-me, por fa-vor! ¡Suel...! -se quejó ella sin fuerzas, débil, hasta que se desmayó y su pantalón se manchó de sangre.

Amber fue trasladada a la enfermería, donde la doctora, al examinarla, encontró sangrado y fluidos que salían por la vagina, lo cual, era un síntoma común de aborto.

Ella, al hacer este diagnosticó, solicitó de inmediato su traslado a un hospital, el cual le fue negado por la Directora. La funcionaria le negó el traslado, por complacer la petición de su amigo Christopher; quien le había llamado temprano, para

solicitarle que no hubiera consideraciones, ni privilegios con esta detenida.

Ante esta situación, la doctora hizo todo lo que estuvo a su alcance por ella, debido a que las condiciones dentro del retén no eran las más favorables. Al día siguiente, Amber despertó con fuertes dolores, pero sus quejidos eran débiles, pocos audibles, evidenciando claramente lo débil que se sentía.

En consecuencia, la médica del penal le suministró el tratamiento correspondiente y le pidió que durmiera. Por lo demás, la Directora, se comunicó con Christopher y le informó lo que había ocurrido, incluso que la joven había abortado.

-¿Qué demonios dices? -Preguntó Christopher descontrolado- ¿Estaba embarazada? ¿Abortó? ¿Por qué la golpearon? -gruñó fuerte él, exigiendo respuestas.

-Según la doctora del recinto, de la golpiza que le dieron le sobrevino el aborto -afirmó esta- Y no sé por qué la golpearon, ni quienes lo hicieron. Voy a dar la orden para que se investigue ¿qué pasó? -aseguró esta, sin la mínima intención real de hacerlo.

-¡Maldic...! -gruñó él preocupado, porque tampoco había deseado ocurriera algo así- Te voy a agradecer, me mantengas al tanto de lo que pase con ella -pidió este, a su amiga.

-¡Con gusto! -respondió esta sonreída, porque siempre se había sentido atraída por su amigo. Solo que cuando se vino a dar cuenta, ya él estaba en planes matrimoniales, precisamente con esta detenida.

Christopher, al colgar la llamada, se llevó las dos manos a su rostro, cerró sus ojos y no dejó de pensar en ese aborto con rabia, pero también con pesar, al reflexionar que podía ser de él.

«¿De quién sería el bebé?», se preguntó internamente y fue algo que le ocupó sus pensamientos ese día, cuestionándose si era de él o de Dylan. No obstante, los celos y la rabia, no lo dejaron razonar lógicamente.

Ese mismo día, Christopher fue informado por su secretaria, que tenía una visita, Génesis, la amiga de Amber. Ella solicitó hablar con él, para convencerlo de que ayudara a esta, porque estaba segura de su inocencia. No obstante, él no la recibió.

En vista de esto, salió de ahí llorando y decidió buscar ayuda en otra parte. Génesis fue hasta la Corporación de Dylan Lugo, el hombre al que supuestamente, su amiga le facilitó o le vendió la información, quien por cierto, sí la recibió.

-¡Señor Lugo, disculpe le moleste! Soy Génesis Bryan, amiga de Amber. No sé, si sabe que ella fue detenida, está en el retén -enfatizó esta, esperando una respuesta favorable, porque su amiga siempre le comentó que este nunca le quitaba la miraba.

-¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cómo qué fue detenida? -Interrumpió él violentamente, levantándose de su silla- ¿Desde cuándo?

-Christopher Morillo le acusó de haber robado información de su empresa, para favorecerlo a usted. Por esta razón, está desde ayer en el retén detenida -explicó Génesis.

-¡Pero, eso es absurdo! ¿Qué información? ¿Está loco? ¿Cómo la acusa así? ¡El salvaje ese! Así es, como le demuestra lo que dice que le ama -gruñó él, recordando la golpiza que le dio y por la cual, aún no ha denunciado a Christopher, pues tiene otros planes.

-Es sobre una información vinculada con las licitaciones -respondió ella.

-¡Gané de forma honesta la licitación! -Aseguró él- Ya hablo con mis abogados, para que asuman su defensa ¡Quédate tranquila, Génesis! Que yo me encargo de sacarla -sostuvo este.

-¡Se lo voy a agradecer, señor! En todo caso, al salir Amber, entre las dos le pagaremos todos los gastos que se generen -aseguró ella.

-¡Cálmate! Estaremos en contacto -Aseveró él, llamando a su abogado, en presencia de ella y se puso de acuerdo con él para ir a verla.

**************

Entretanto, en el retén, Amber recuperando su conciencia y adolorida, preguntó.

-¿Dónde estoy? ¿Por qué me siento tan mal? -interrogó ella, mirando a la doctora.

-Primero, recibiste una fuerte golpiza -refirió esta- en todo tu cuerpo. Segundo -haciendo una prolongada pausa- ¡Perdiste a tu bebé!

-¿Cómo que perdí a mi bebé? -Interrogó con un fuerte asombro- ¿Estaba embarazada? ¡Dios mío, no puede ser! -Exclamó, tratando de incorporarse, dejando que sus lágrimas corrieran por sus mejillas, sintiendo un fuerte dolor en su pecho.

Amber no lo podía creer y menos cuando estuvo siete días en UCI, a consecuencia del accidente que le provocó Christopher.

Luego estuvo siete días más, recuperándose en una habitación y ninguno de los médicos que le atendió, le informó que estuviera embarazada.

-¿No sabías que estabas embarazada? -cuestionó la doctora, con su voz dulce y agradable.

-No -respondió Amber, moviendo la cabeza de un lado a otro, agregando- no lo sabía.

-Quise trasladarte a un hospital, pero no me lo permitieron. Alguien influyente, por lo visto, te quiere encerrada aquí, sin beneficio alguno.

-¡Dios mío! -Exclamó ella dolida reconociendo que esto fue obra de Christopher- ¡Esto no me puede estar pasando...! Seguro es una pesadilla y en cualquier momento me voy a despertar -aseguró ella, temblando e intentando levantarse de la camilla.

-Debes tranquilizarte, no te levantes, prefiero que te quedes acostada, estarás mejor aquí en la enfermería que en la celda -le aseguró la doctora.

Una semana después

Al constatar la doctora que Amber estaba mejor, la dio de alta. Esta le propuso que se quedara para que le ayude ahí en la enfermería, ofreciéndole hablar con la directora, lo cual ella aceptó y esperó la decisión.

Si algo le llamó la atención a la doctora, era que la encargada del retén, no hizo nada por descubrir ¿qué había pasado? Ni ¿por

qué golpearon a la nueva presa? Hasta donde ella supo, ni siquiera castigaron a quienes estuvieran involucradas en este hecho.

Obviamente, la directora al ser consultada negó la solicitud. No obstante, la doctora le hizo razonar que si a la joven le pasaba algo, sería su responsabilidad. Porque ella, no investigó, ni castigó a quienes la golpearon, como tampoco protegió su integridad.

Por lo tanto, era tan responsable, como quienes la golpearon.

Ante esta amenaza, al día siguiente, Amber comenzó a prestar servicios en la enfermería, recibiendo ese mismo día, la visita de Dylan y su abogado.

Una semana después

Amber recibió las visitas de su madre y su amiga, a quienes puso al tanto sobre la golpiza que recibió. Asimismo, les informó que debido a esto, perdió a su hijo, que estaba embarazada y no lo sabía. Igualmente, les habló sobre sus sospechas de que detrás de los golpes, estaba Christopher, al parecer él pagó para que la golpearan.

Finalmente, su amiga le comentó que había hablado con Dylan, y este ofreció ayudarla. Por su parte, Amber le aclaró que ya había estado ahí acompañado de un abogado, pero que no se hacía muchas ilusiones.

Más tarde, después que se retiraron su madre y su amiga, Amber, fue informada de otra visita. Al llegar al área del penal dispuesta para esto, observó a quien nunca imaginó ver ahí.

-¡Amber, amiga! ¿Cuánto me duele verte encerrada aquí? -expresó con falsas lágrimas en sus ojos, Michelle Fontain.

-Gracias Michelle por visitarme. Nunca imaginé, al entrar aquí, que me visitarías ¡Me sorprendes! -exclamó asombrada, porque siempre intuyó que a esta le gustaba Christopher y aprovecharía cualquier situación para sacarla a ella del camino.

-¡Es que me duele lo que está pasando contigo, Amber! -Afirmó fingiendo tristeza y abrazándola- Christopher anda con un humor de perros, además que vine a verte, porque no me puedo callar ante tanta maldad, de su parte...

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