El día soleado genera un especial contraste de luz y sombra en el paso hacia el jardín.
-¡Qué hermosa les ha quedado la decoración!, ¿no lo crees? -comenta Ángela mientras hace su entrada triunfal de la mano de su esposo.
-Mami, todos les miran -dice Laura, la hija mayor de la pareja.
-Mi mamá es la más hermosa del lugar -añade Jorge, el menor.
Todos ríen por su inocente comentario.
-Yo soy el hombre más afortunado por tenerlos-dice Ivo.
Los árboles de diferentes tonos y formas redondeadas parecen inclinarse para dar la bienvenida a los invitados. El piso del jardín compuesto por grama y cemento, similar a un tablero de ajedrez, da la impresión de estar llegando a un sitio mágico.
Los toldos de color blanco, al igual que el resto de la decoración, resaltan entre el azul del cielo y el verde intenso de la vegetación.
La cumpleañera llega en busca de los chicos y los ubica en una mesa con el resto de amigos.
-¡Bienvenidos a mi fiesta! -exclama Luisa.
-¡Feliz cumpleaños! -dicen al unísono.
A petición de la agasajada se dispone un área para los jóvenes y otro de los adultos. Cada uno de los enormes toldos está dispuesto en el espacio al aire libre.
En la mesa de los chicos no queda ningún sitio disponible, todos conversan y ríen mientras toman sus bebidas.
Ángela e Ivo siguen sonrientes hasta encontrarse con la mesa de César, el tío de este. Quien se levanta junto con su esposa a darles la bienvenida.
-Queridos sobrinos, qué honor me hacen al acompañarnos en este día tan especial.
-César, que gusto, te agradecemos la invitación -indica Ángela, mientras abraza a Magda.
Los hombres se estrechan las manos y todos toman asiento en la mesa principal junto a los anfitriones.
Juan, el hermano de Ivo, los observa de mala gana en la distancia. Moviéndose de un lado a otro, comparte inquieto entre ambos grupos. No puede esconder que se siente mejor con los jóvenes. Cuando en realidad le corresponde estar en el otro espacio. Tiene más de treinta años y sigue conduciéndose de forma infantil.
Camina entre los mesoneros para ocupar su sitio en la mesa que le corresponde y en el trayecto se deleita de manera descarada con las hermosas piernas de su cuñada. Quien sin percatarse bate su cabello a causa del caluroso clima de verano. Dejando a la vista parte de su cuerpo que minutos antes estaba oculto por el largo mantel.
Ángela está sentada en la elegante mesa y ocupa un lugar a la derecha de su flamante esposo. Luce fantástica en un vestido negro ceñido al cuerpo que hace que destaque su delgada silueta. Ivo, en cambio, va con una combinación de traje y pantalón en el mismo tono, en contraste con una camisa blanca manga larga, sin corbata. Con un estilo elegante, descuidando algunos detalles de etiqueta que lo hacen lucir más atractivo aún.
Ambos se han arreglado acorde para la celebración familiar a la que han asistido. A sabiendas de que son una pareja que suele ser el centro de atención y tienden a causar envidia entre los que les rodean. Lo tienen todo, son felices y no se ocupan de esconderlo.
Viven en la casa de sus sueños, una lujosa propiedad al este de la ciudad capital, donde han criado a sus dos hijos, Laura de diecisiete años y Jorge de doce.
Con un matrimonio estable y perfecto, ella se siente la mujer más afortunada del mundo. Gracias a su boda con el amor de su infancia, quien es un exitoso hombre de negocios. Se conocen desde niños y han pasado juntos la vida entera, haciendo honor a su juramento ante el altar: ¡Hasta que la muerte los separe!
César y Magda son los anfitriones que han reunido a la familia y amigos con ocasión de celebrar el cumpleaños de su única y consentida niña, Luisa. César es el tío materno de Ivo, a quien adora y cataloga como su sobrino favorito.
Le encanta efectuar reuniones en su enorme casa de la cual presume de manera descarada. Nunca tuvo éxito ni dinero, su fortuna tiene un nombre redondo, Magda. Una hermosa rubia con sobrepeso que está convencida de que su matrimonio fue por amor verdadero.
Ángela es una excelente ama de casa y ha llevado, a petición de César, su plato favorito. Como amante de la cocina destaca por sus exquisitas recetas. El encargo que con tanta insistencia le hiciera el tío de su esposo días antes son sus famosas empanadillas de gambas al horno.
-Mi querida Ángela, no puedo soportar probar otra entrada que no sea lo que has traído para mí y que me veo obligado a compartir solo con los que ocupamos esta mesa. Tengo días con el antojo y espero que no lo hayas olvidado. ¿Qué me dices al respecto?
La manera jocosa que tiene de expresar sus ideas hace que todos se rían siempre de lo que habla. Aunque, en ocasiones, no sea un chiste lo que haya dicho.
-Anda mi amor, no dejes que sufra más. Dale lo que le has preparado, ¿ya están listas para comer o hay que calentarlas?
-Es lo que te iba a decir, César las he traído cocidas, pero necesitan un golpe de calor en el horno, solo diez minutos bastará. Estoy segura de que vas a felicitarme porque he mejorado la receta.
Magda la mira con mucho interés. En realidad es ella la que se muere por disfrutarlas y no lo admite. Tiene el complejo de aparentar, cuidar su salud, se dice amante de los alimentos balanceados y vive en una dieta permanente. Sin obtener resultados, es una mentira que solo ella se cree, los demás le siguen la corriente.
-Ya regreso, si me permiten voy por ellas. Las he mandado a colocar en la cocina y fui clara al pedir que no las refrigeraran. Las vi poner en la entrada, sobre el tope de granito donde dejas el pan. A pesar de que las acabo de hacer ya deben estar frías y el sabor no es tan agradable. Es un plato para comer bien caliente y si tienes picante mejor, resalta el gusto del camarón.
La joven mujer se dirige a la amplia cocina que destaca por un estupendo mobiliario italiano y que se encuentra a unos metros del jardín.
-Espera pequeña, no lo calientes en ese horno.
Ángela se detiene y lo mira sin entender qué quiere decir. Magda, en lugar de ir con ella, se queda achantada en su silla sin moverse. El motivo es que odia tan solo tener pararse a su lado, su belleza le acentúa los muchos defectos de su corpulenta figura y lo detesta. Le deprime.
-Te voy a explicar algo, si lo metes al horno se va a concentrar ese olor tan fuerte y no es lo más indicado. Allí se están preparando otras recetas menos penetrantes. Mejor las pones en el de gas que está afuera. Solo tienes que llegar al área de la parrillera y allí vez el horno a gas, el que usamos para las pizzas la otra vez ¿Recuerdas?
Ángela e Ivo se miran extrañados por la sugerencia. De plano les parece una falta de consideración tantas indicaciones para un encargo que ya le ha tomado gran parte de la mañana elaborar. Decide obedecer, sin protestar. A pesar de resultarle muy desagradable la situación.
-Como gustes, por mí bien. Ya regreso -expresa un poco seria.
César nota sus miradas y se da cuenta de que ella está muy hermosa para llenarse de comida. No le parece adecuado y cambia el discurso.
-Sobrino, ¿lo puedes haces tú? No es justo que ella no se ensucie su hermoso traje, es un sitio de hombres, rústico como nosotros. No queremos que se sucede y se ponga de mal humor.
-Vamos mi amor, él tiene razón. Espera con ellos que yo te doy una mano, no me demoro. Sigue bella, aquí tranquila.
Ivo se levanta con la elegancia que lo caracteriza y va por el refractario, ella se queda incómoda. Le gusta mucho estar pegada de él haciendo cualquier tarea y comienza a ponerse de mal humor.
César sonríe complacido al ver que de nuevo se sale con la suya. Todos le obedecen y atienden sus caprichos. Nadie acostumbra contradecirlo, aunque sus peticiones sean tan extrañas.
Magda le intenta sacar conversación mientras César se soba la barriga y se saborea. Esperando tener en su plato un par de esas delicias. Habla con ella en relación con los canapés que ha mandado a hacer con un chef amigo y que, de un momento a otro, van a servir.
Ángela simula estar prestando atención cuando en realidad no pierde de vista a su esposo. Quien regresa de la cocina con la bandeja en sus manos sonriendo. Sigue de largo por el camino en dirección a la barbacoa. Diseñada y construida lejos de la edificación principal. Se usa solo en eventos al aire libre alrededor de la piscina.
Cuando ya va a mitad de camino escucha a su mujer decir:
-Espera Ivo, mejor te acompaño. Yo sé cuánto es el tiempo que requieren, si te pasas se va a secar el relleno y no es igual su sabor.
Él se voltea y le extiende la mano, la toma y continúan juntos.
Cuando llegan al lugar, colocan la bandeja en una mesa auxiliar e intentan encender el fuego, sin saber dónde.
-Qué molesto se pone César, es muy exigente, ¿qué se ha creído?
-Yo pienso lo mismo. Y su esposa ni se mueve de la silla, qué postín se dan esos dos. Me provoca largarme de aquí, no lo hago por los chicos que parecen estarse divirtiendo.
-Son la familia, hay que tener paciencia princesa.
-¿Sabes encenderla?
-Debemos abrir el gas y prender un fósforo, no es difícil. Ahora, la pregunta es de que se hace.
-¿Ves alguna caja de cerillos o un encendedor?, aquí no hay nada parecido, ¿cómo se nos ha olvidado consultar ese detalle tan importante?
-Espera que voy a buscar algo en la casa, vuelvo enseguida mi amor.
Ivo se retira contrariado. Ya que no es posible que estén en ese trajín y que han debido encargar la tarea al mesonero o a la cocinera. De seguro hay como hacerlo sin necesidad de fósforos, si no se lo hubiese dicho su tío.
De pronto, recuerda que debe tener un encendido automático. Cuando intenta volver sobre sus pasos, ve que Ángela va a pulsar el botón que dispara la chispa eléctrica. Lo ha encontrado sola. Se enorgullece de lo capaz que es su esposa y se acerca hacia ella para asistirla.
Sin intención, se fija en la conexión de la manguera a la bombona y nota que el plástico está dañado en la parte de abajo. Una rotura casi imperceptible, pero que puede ser grave, podría causar una explosión.
Son solo segundos que le parecen eternos y en los que corre con todas sus fuerzas para evitar una desgracia. Desesperado, se lanza sobre ella sin importar lastimase, solo quiere salvarla la vida a su amada.
Una fuerte explosión hace que todos se cubran, ajenos a lo que sucede en el jardín.
La celebración acaba en tragedia, el césped termina cubierto de sangre y son tres las personas heridas. Llegan las ambulancias para trasladarlos y cada una traslada una víctima. El estado delicado de dos de los hombres se complica por la gravedad de las lesiones expuestas. Tienen sus rostros llenos de sangre y residuos.
La pareja arriba a la emergencia y les atienden de inmediato. Él entra al quirófano y ella requiere atención ambulatoria.
Minutos después, todos se encuentran en la sala de emergencias del hospital. Angustiados y sin tener noticias acerca de la salud de la pareja. Otro de los ejecutivos invitados ha resultado herido, pero por equivocación lo trasladan a la clínica que queda al lado opuesto de la ciudad.
La operación de Ivo demora horas y la angustia embarga a los familiares. En medio de la cirugía fallece a causa de la gravedad de sus heridas.
El médico abandona la sala de operaciones y se quita su tapa bocas con desgano. Su cara indica que algo no ha resultado como espera y busca las palabras para transmitir la noticia a los familiares. Quienes se acercan ansiosos de tener respuestas.
-No pude salvarlo, dice entre dientes. Lo lamento.
Los hijos se abrazan y lloran. Su tío, en medio de ellos, les da ánimos en el difícil momento. Mientras César se retira del grupo manifestando pesar por lo ocurrido con su sobrino. Su mujer lo abraza sin saber qué decir.
-Mi mamá, ¿cómo se encuentra ella? -pregunta Laura.
En medio de la desgracia, una buena noticia les devuelve la esperanza a los chicos. Quienes acaban de quedar huérfanos de padre.
-La señora está fuera de peligro, solo ha sufrido heridas de poca importancia que requieren algunos cuidados. Si sigue las indicaciones va a estar bien pronto. La han trasladado a la habitación número tres.
Los jóvenes corren buscando el área de atención hasta encontrar a Ángela, quien se encuentra despierta y adolorida. Sin saber el destino de su amado esposo, solo recuerda el momento que cayó sobre ella para protegerla con su cuerpo a costa de su propia vida.
La tragedia se ha dado a conocer casi de inmediato a través de los medios de comunicación del país y ya los más allegados comienzan a presentarse para apoyar a la familia.
Algunos de los accionistas del Grupo IVO se alegran con la noticia. Nunca le perdonaron que se superara y lograra ser el socio mayoritario al cual obedecer.
El más ambicioso de ellos ya hace planes para sacar ventaja de la situación. Tiene en mente una oferta engañosa que presentar a la viuda. Aspira quedarse con lo que le corresponde a los herederos a un bajo precio y ocupar el puesto de director.
-Mamá, gracias a Dios, ¿estás bien?
-Hijos, denme un abrazo.
No hace falta que los chicos digan nada. Al verlos puede reconocer la impotencia y la tristeza que les embarga. Deduce que Ivo no ha logrado salir con vida del accidente. Sus lágrimas corren por su delicado rostro y un ahogo le impide soltar palabras, está con sus hijos y no es hora de lamentarse.
-Tienes que ser fuerte madre -le recomienda Jorge, entre sollozos.
Ángela les toma de las manos mientras Laura le dice: «Papá no pudo salvarse, ha muerto».
Se abrazan y lloran juntos, desconsolados. Como madre trata de darles fuerzas porque considera que para ellos es una situación desesperante, haciendo a un lado su propio dolor.
Cuando por fin consigue quedarse a solas, llora desconsolada su desgracia.
Al ver el titular de prensa que informa sobre el fallecimiento del reconocido empresario, entra en cólera destrozando el ejemplar. Lo extraña y niega lo ocurrido entre gemidos: «No puedo creer que no estés aquí conmigo, debí morir en tu lugar, ¡No es verdad!, ¡Dios no me hagas esto!, por favor»
Una pregunta le ronda en su cabeza, ¿qué voy a hacer sin él?, soy apenas una ama de casa. Angustiada, piensa en sus hijos, sabe que de su reacción depende que los chicos superen la pérdida de su padre.
En ese momento, hace un juramento, en memoria de su amado esposo: «Saldremos adelante y tú desde el cielo serás mi apoyo y mi guía. Voy a tomar las riendas de todo y me convertiré en la directora del grupo, así lo hubieses querido».
Ángela se encuentra mejor y acude al funeral en silla de ruedas. El médico lo recomienda para que el esfuerzo sea menor. En plena ceremonia intenta mantener la calma y rompe a llorar con cada persona que se acerca a expresar sus condolencias.
No se separa del féretro y mantiene la mirada en la gran foto de Ivo colocada a un lado. Su hija Laura llora sobre los restos de su padre y Jorge se queda alejado de todos, sentado en las escaleras.
Los allegados y amigos del difunto, ataviados con trajes oscuros, comentan que fue un hombre maravilloso. Lamentan su partida y lo recuerdan como un buen esposo, padre ejemplar y exitoso empresario.
La mayoría de los que se acercan a la viuda le ofrecen su apoyo, menos su cuñado. Quien sin tomar en consideración el doloroso momento intenta engatusar a Ángela.
La juzga incapaz de sacar a sus hijos adelante, por lo que se acerca y se agacha a su lado para hacerle una propuesta indecorosa.
-Tienes que ser consciente de tu situación, conmigo no estarás sola, quiero que te conviertas en mi esposa. Siempre he estado loco por ti, esperando ansioso el momento en que seas mía.
Ella se queda en silencio, al inicio no logra reaccionar. Le cuesta creer que Juan sea capaz de hacerle eso, justo cuando menos lo espera.
-Eres un desgraciado, respeta a tu hermano que yace sin vida frente a nosotros.
- Pienso que es la mejor propuesta que recibirás. En tu situación deberías estar agradecida. Te derrumbarás, ya los verás, no sabes hacer nada, eres una perfecta inútil.
Jorge se alerta al ver a su madre molesta y se acerca a ver qué es lo que sucede.
-Sufrirás las consecuencias si te atreves a rechazarme -le dijo antes de levantarse.
-¿Qué pasa?, tío, no es el momento de peleas, si tienes algo que reclamar espera a que esto termine.
-No me sucede nada hijo, todo bien. Tu tío está un poco nervioso, eso es normal dada las circunstancias. Ven y quédate a mi lado.
-Tío te pido que te alejes de mamá, no voy a permitir que le des más angustias de las que tiene.
Los dos se abrazan mientras ven la urna que pronto descenderá al crematorio con los restos mortales de Ivo.
Los dolientes quedan convencidos de que el desfigurado cuerpo que le han entregado en la morgue pertenece a Ivo. Sin saber que la realidad es muy distinta.
En un hospital ubicado del otro lado de la ciudad, un hombre despierta en la habitación. Ve su cuerpo con algunos vendajes y comienza a recordar lo sucedido. Se extraña de no ver alrededor a sus seres queridos y trata de imaginar lo que pudo haber ocurrido.
En la esquina donde venden comida rápida se encuentran los tres chóferes de las ambulancias que asistieron la emergencia de aquel día y discuten.
-Si esto sale a la luz, te echarán de tu trabajo. Y tienes responsabilidad por las consecuencias de tus actos, es una locura lo que has hecho.
Uno de ellos se distrajo con su celular y perdió de vista las unidades que ibas enfrente con las primeras víctimas de la explosión. Se desvió buscando a sus compañeros y terminó en un hospital distinto.
-No solo recluiste al herido en el centro de salud equivocado, sino que intercambiaste sus identidades. ¿Entiendes que en algún lugar una familia llora sin motivo la pérdida?, quizás tenía hijos, quien sabe.
Comete un grave error, ha cambiado las identidades de los pacientes. Los cirujanos plásticos que le atendieron trataron de reconstruir su rostro, lo más parecido a la documentación que entregaron los paramédicos.
-Ya no hay nada que hacer, el secreto debe quedar entre nosotros. Nunca nadie lo sabrá.
Al verse al espejo se sorprende y casi vomita de la impresión, tiene que sentarse a recuperar el aliento. Su rostro es el de su enemigo. Los especialistas lo han convertido en el Director Ejecutivo del Grupo Cromo.