Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Fantasía > LA PROFECÍA DE SHAIRY
LA PROFECÍA DE SHAIRY

LA PROFECÍA DE SHAIRY

Autor: : Brisd_M
Género: Fantasía
La profecía de Shairy, te sumergirá en un mundo mágico lleno de criaturas fantásticas y seres sobrenaturales. Acompaña a Shairy, una joven hada con una misteriosa conexión con los dragones, en su emocionante búsqueda de respuestas. Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando un ataque las separa de su hermana y Shairy se encuentra escondida y convertida en humana. Su destino toma un rumbo aún más intrigante cuando un anciano misterioso la encuentra y revela que ella es la elegida para cumplir una antigua profecía. En su camino, Shairy deberá enfrentarse a desafíos, incluyendo salvar a un extraño que resulta ser un rey dragón. ¿Podrá Shairy recordar su verdadera identidad como hada y reunirse con su familia? Descubre el fascinante viaje de Shairy en esta cautivadora historia llena de magia y aventuras.

Capítulo 1 ATAQUE

El reino de las hadas nombrado Aratía está ubicado en el centro del bosque, que es rodeado por los clanes del imperio de los dragones y los elfos. El rey Aratiel y su reina Lisbel, tuvieron solamente dos hijas. Lily, la mayor de apenas cinco años y Shairy de tres. Ambas princesas de gran belleza y enormes poderes, viven su vida despreocupadas rodeadas de hermosura, alegría y felicidad.

Por siglos han mantenido una cordial relación con todos los seres sobrenaturales y mágicos que los rodean, estableciendo alianzas para la paz común. A pesar que han estado escuchando extraños rumores de que están robando los pequeños herederos con grandes poderes mágicos de todos los reinos, no creen que sea realidad. Porque nadie sabe en verdad que hacen con ellos. Aunque todos los mundos mágicos están en constante vigilia y recelo.

Los reyes de Aratía aceptan un compromiso de una de sus hijas, con el sucesor de un reino de elfos vecino, en honor al pacto de ayuda mutua contra el enemigo. El príncipe Edril, que también es pequeño, será el que asuma la responsabilidad por ser el único heredero. En cambio puede escoger con cuál de las dos princesas casarse.

-Hija no se alejen mucho de mí

Las llama la reina Lisbel al ver como la princesa Lily junto a su hermanita, la princesa Shairy vuelan detrás de una mariposa hasta ir al manantial, donde se ponen a jugar con el agua. De pronto todas las otras hadas que las rodearon desaparecieron y ante las niñas apareció un espeluznante dragón. Lily movió sus manos y desapareció con su pequeña hermana, pero Shairy estaba tan asustada que no dejaba de brillar, por lo que en un último intento por salvarla le dijo.

-¡Quédate aquí escondida hasta que vengan por ti, serás una niña humana sin ningún poder hasta que recuerdes quien eres!

Y sin más la convirtió en una niña humana atrayendo al hacerlo la atención por la magia que desarrolló del extraño dragón que la atrapó, olfateó alrededor y al no sentir otro ser mágico se retiró llevándose a Lily. Shairy esperó escondida en el arbusto dos días, las hadas la buscaban desesperadamente a las dos por todo el bosque, pero al no tener magia, no la encontraron. En cambio lo hizo al tercer día un extraño y misterioso viejo que la tomó en sus brazos, luego de darle agua le dijo.

-Pequeña, tú eres la elegida para cumplir con la profecía muy antigua. Así que hasta que ese momento llegue vivirás conmigo como humana.

Y sin más se la había llevado a un pequeño pueblo de humanos diciendo que era su nieta huérfana. Y como tal creció Shairy, en medio de los humanos. Al menos lo único que no había olvidado era su nombre. El viejo a pesar que vivía de recetar remedios a los hombres, tenía un mal carácter de todos los demonios y que solo se suavizaba al ver a la pequeña que era toda felicidad y alegría.

Nada para ella le causaba tristeza, e iba por la vida ayudando a todos con alegría y amor. Se había ganado el afecto de todos los del lugar que al verla tan pobre, le regalaban desde las ropas que vestía hasta comidas y frutas para alimentarse, las cuales ella llevaba para la pequeña y destartalada casa que compartía con el que consideraba su abuelo. Y allí comía solo una pequeña porción del alimento que le daban, porque decía que era pequeña y no necesitaba tanto alimento dejando la mayoría para el anciano que la observaba en silencio mientras ella no dejaba de cantar.

Tenía obsesión con ir al bosque y subir a los árboles. Le encantaba ver a los pájaros y las mariposas volar. Podía pasarse el día entero subida en una rama de un árbol sin que se aburriera, pues aunque nadie le creía, ella tenía la capacidad de hablar con los animales que habitaban a su alrededor.

Así fue creciendo hasta volverse una joven muy hacendosa que ayudaba a su abuelo a recolectar las hierbas con la que hacía los ungüentos que le recetaba a todos los enfermos. Le había enseñado muchas cosas, y a cada rato le decía que ella era la elegida.

-Abuelo deja de decir eso, yo no soy la elegida de nada, solo de ser tu nieta.

-No me creas, pero a mí me avisaron que debía ir a buscarte para que nadie más te cogiera y pudieras pacificar al que quiere acabar con tu pueblo con la guerra.

-Ja, ja, ja..., ay abuelo, deja de inventar historias. No hay guerras por aquí, ¿qué pueblo voy a pacificar yo? Soy una simple chica que está feliz por tenerte como abuelo.

Y sin más salió rauda a repartir todo lo que necesitaba, y sin falta se adentraba después en busca de plantas. A pesar de que le contestaba eso a su abuelo. Desde niña Shairy ha tenido muchos sueños extraños que no puede comprender y que no le cuenta a nadie. También aún ahora de adulta tiene visiones que la dejan confundida y asustada.

Se ve volando a gran velocidad por encima de todos los árboles siendo perseguida. También, tiene la impresión de que una voz la llama que debe de ir por ella y reclamarla. Eso sobre todo la confunde mucho, porque siente que la voz es lastimera y real. Por ellos cada día más se adentra en el bosque siguiendo la voz, hasta llegar al lago esmeralda, sin que se encuentre con nadie.

Uno de esos días en que regresada ya entrada la noche encima de un ciervo, escuchó unos quejidos que provenían de una caverna. Rápido se adentró en ella pensando que era un animal herido.

-Hola, ¿hay alguien ahí? Soy Shairy, la hija del curandero del pueblo Galadriel. Hola, puedo ayudarte si estás herido.

Vio como salía de detrás de una enorme piedra un increíble y apuesto caballero que chorreaba sangre de una enorme herida en su pecho. Corrió y quitándose el chal que llevaba apretó su herida con fuerza haciendo que se sentara.

-Espera, enseguida vendré a curarte, iré a buscar hierbas medicinales. ¡Espera por mí!

El desconocido apenas si podía hablar, solo asintió y le señaló una antorcha que se había encendido de la nada. Ella no prestó mayor importancia a ese detalle y la tomó corriendo junto al ciervo fuera de la gruta por el medio del tenebroso bosque, hasta dar con lo que buscaba y regresó rauda, para encontrarse que el apuesto caballero se había desmayado.

Lo lavó y curó con esmero, para luego quedarse a su lado toda la noche cuidando de él. Tenía el cabello y la piel de color cobre y sus ojos también. Era alto, fuerte, y se veía que estaba acostumbrado a luchar. ¿Será verdad que existe una guerra? Se preguntaba en lo que había encendido una hoguera cuando sintió extraños sonidos en el bosque y cómo de pronto el hombre se había levantado de un salto, apagado la hoguera de un soplido, y arrastrado a ella hasta detrás de la enorme roca en que se escondiera, haciéndole señal de que guardara silencio.

Shairy estaba realmente aterrada, pues las voces que escuchaban junto a los rugidos y sombras no le parecieron para nada humanas. Cerró sus ojos apretándose con fuerza del extraño, hasta que sintió como la tomaba en peso y corría con ella adentrándose en la cueva, hasta ir a dar con un laberinto que los llevó al otro lado de la montaña, muy cerca de donde ella vivía, y cayó desmayado.

-¡Abuelo! -gritó con todas sus fuerzas viendo como éste salía corriendo y al ver lo que sucedía la ayudó a entrarlo a la casa.

-¿Quién es?

-No lo sé abuelo, me lo encontré de regreso, lo curé, pero ahora creo que me salvó de unas extrañas criaturas que aparecieron.

-Estoy cansado de decirte que no andes en ese bosque, que existen muchos extraños animales. Ve por las cosas para curarlo.

Así lo hizo, corrió a buscar el cajón donde su abuelo tenía la mayoría de ungüentos que usaba para curar ese tipo de heridas, pero al entrar a dónde habían dejado el desconocido. ¡Había desaparecido!

-¿Dónde se metió? -preguntó su abuelo.

-No lo sé, no pudo irse sin que nosotros lo viéramos, estábamos en el salón.

-Debe ser una criatura mágica.

-¿Qué dices abuelo?

-¿Y cómo explicas que desapareció delante de nosotros?

Capítulo 2 ENCUENTRO

Tanto Shairy como su abuelo estaban muy confundidos. Ella lo buscó por todas partes sin que encontrara rastro alguno. Había en verdad desaparecido, y aunque no creía en la magia, ni los seres mágicos que estaba cansado de decirle el curandero Galadriel que existían, eso había sido realmente extraño.

La vida siguió como siempre para ella después de aquel encuentro. Aunque ahora evitaba quedarse hasta que cayera la noche en el bosque, y también porque de un tiempo a esta parte, sentía que alguien la observaba, por mucho que miraba a su alrededor no veía a nadie.

Era una fresca mañana de otoño y el rocío brillaba en cada brizna de hierba del bosque. El sol aún no había salido, pero la poca claridad iluminaba el bosque en tonos de azules y grises. Shairy como era su costumbre, caminaba recolectando las hierbas frescas, cuando de repente, un grito resonó entre los árboles y una forma inhumana emergió de las sombras, seguida de dos grandes alas que parecían no pertenecer a ninguna criatura mortal.

La criatura voló más cerca y se reveló como un hada o eso creyó por las imágenes de fantasía en las historias. Se trataba de una figura no más grande que un humano, su piel era pálida como la nieve y sus ojos brillaban como piedras preciosas. Llevaba una capa de telarañas y encaje delicado con orejas largas y puntiagudas que sobresalían debajo. Shairy se estrujó los ojos sin poder creer que fuera real lo que ella estaba observando y se quedó quieta evitando hacer cualquier sonido que asustara al bello ser.

El hada continuó volando sin percatarse de que era seguida por Shairy hasta que se encontraron con una vista aún más inusual: ¡en el centro del claro del bosque estaba sentado un enorme dragón rodeado de llamas que se elevaban hacia el cielo! Pero algo parecía estar mal; a pesar de su tamaño, este dragón no se movía ni emitía ningún sonido después del alarido que escuchara.

El primer instinto de Shairy fue el de ir a su lado al ver que le sucedía y si lo podía ayudar, pero le temía al fuego. Sin embargo, se quedó oculta observando como el hada que ahora de espalda le parecía una enorme mariposa, se acercó lentamente a él y sin más, desapareció evaporada en el aire como días antes había hecho el hombre en su casa. ¿Qué rayos era lo que pasaba? ¿Desaparecían de verdad o era un truco de su imaginación? Se preguntó.

Shairy pensó en marcharse también, pero un gemido la hizo detenerse. ¡Eso no parecía ser un animal! Giró sobre sus pasos y se acercó lentamente en medio de la niebla, el humo y las llamas que rodeaban todo, hasta llegar muy cerca de dónde había visto lo que ahora dudaba si era un hada o una mariposa gigante desaparecer. Para su sorpresa, al disiparse la niebla, pudo ver que ya no existía el enorme animal que le pareció ver desde lejos con figura de dragón. Se dio cuenta que lo que ella había tomado por otra cosa, se trataba de una gran pila de hojas de ese color que se quemaban.

¡Vaya, sí que estaba viendo cosas extrañas!

Se dijo en lo que seguía avanzando cautelosamente hacía donde escuchaba con claridad que salía el gemido. Después de dar un paso más cerca, de repente se encontró cara a cara con lo que parecía ser un ser humano. Tenía la ropa hecha jirones y su piel estaba cubierta de cortes profundos, pero cuando la miró, ella pudo ver sus hermosos ojos cobres llenos de tristeza y desesperación. Retrocedió dos pasos al darse cuenta de quién era.

¡Era el hombre que había desaparecido de su casa!

Él la miró por un instante e hizo el intento de incorporarse, pero se desplomó desmayado. Sin dudarlo, atendió sus heridas usando las hierbas curativas mientras las lágrimas corrían por su rostro asustada al ver como la sangre no dejaba de salir de sus profundas heridas.

-¿Por qué te fuiste si no estabas bien? -Le preguntó, sin obtener respuesta.

Aunque éstas heridas parecían nuevas. Cómo pudo lo arrastró hasta estar debajo de los arbustos y lo protegió con otras ramas, en lo que hizo una camilla improvisada, con mucho esfuerzo lo subió en ella y arrastró hasta llegar a su casa, donde su abuelo solo la miró y no dijo nada. Estaba claro que el destino de esos dos estaba entrelazado de alguna manera, ella seguía encontrándolo cuando más la necesitaba y lo salvaba.

Después de un tiempo prudencial en que el anciano empleó todos los métodos que conocía para curarlo, comenzó a despertarse de nuevo. Giró su cabeza y parpadeó al ver a la hermosa Shairy sonreírle.

-Joven, no debiste irte la otra vez, todavía no sanan las viejas heridas y ya tienes otras nuevas. No desaparezcas ésta vez, te cuidaremos -le dijo el abuelo.

-No puedo quedarme, correrán peligro si lo hago. Los que me persiguen...

-No te encontrarán aquí -lo interrumpió el viejo Gardariel- Shairy cuídalo, debo ir a ver a mis otros pacientes. No salgas y dale esa medicina a cada rato.

Y sin más se había marchado con sus cosas. Ella lo miraba y corrió a ayudarlo al ver que quería sentarse.

-Debes permanecer acostado, se abrirán tus heridas.

-Solo necesito fuego. ¿Puedes llevarme a la cueva que me encontraste la primera vez?

-¿A la cueva? ¿Qué vas a hacer allá? Es muy lejos, no quieras saber el trabajo que pasé para trasladarte, eres muy grande y fuerte para cargarte. Quédate aquí estarás bien, te cuidaré y no me moveré de tu lado, lo prometo.

-¿Tú me cargaste hasta aquí? -preguntó incrédulo.

-Sí, no te iba dejar muriendo en medio del bosque, me protegiste la vez anterior, estaba en deuda contigo.

El extraño la miró curioso, era realmente bella ahora que podía verla de cerca. Había estado escondido en el bosque tratando de recuperarse, pero sus heridas eran muy profundas, y no había logrado hacerlo porque sus enemigos estaban muy cerca no pudiendo utilizar el fuego como debía. Con mucho esfuerzo se sentó, a Shairy por un momento le pareció ver como en su frente brillaba algo, pero no dijo nada. El hombre aunque joven, se veía que poseía un fuerte carácter y voluntad de acero, quiso incorporarse, no lo logró, todavía era incapaz de moverse más allá de ese punto.

-Debes dejarme marchar, corren mucho peligro si me quedo. Te estaré eternamente agradecido. ¿Cómo te llamas?

-Shairy, no te vayas, al menos hasta que estés bien. Aquí no viene nadie a este lado del bosque.

-Sí vienen, no andes sola en el bosque. Te prometo que regresaré por ti, pagaré mi deuda contigo. Ahora ven aquí, ayúdame a ponerme de pie.

Shairy lo obedeció al darse cuenta de que no iba a lograr convencerlo y pensando que así como estaba no iba a poder ir a ningún lugar. Finalmente, después de mucho esfuerzo, logró sujetado a ella, ponerse de pie. Miró a Shairy por un instante en que a ella le pareció eterno. Así de cerca era el hombre más apuesto que había visto en su vida y le sonrió sin saber por qué, viendo como él se inclinaba y sin más, la besó suavemente en los labios haciéndola sentir un infinito calor introducirse en ella que la llenó de felicidad, al separarse le dijo.

-Serás mi reina, te lo prometo.

Apoyó por un momento su frente en la de ella, que a pesar de tener sus ojos cerrados, pudo apreciar una rara luz. Volvió a besarla antes de desvanecerse en el aire, dejando en Shairy solo una abrumadora sensación de anhelo dentro de su corazón, por esta misteriosa criatura que le había salvado la vida dos veces y desaparecía en el aire.

Shairy se había quedado sin saber que hacer o pensar, ahora estaba llena de preguntas sobre quién había sido este hombre misterioso que salvaba y desaparecía ante ella volviéndose nada. ¿A dónde fue él? ¿Era realmente solo un humano con poderes mágicos u otra cosa? ¿Podrían volver a encontrarse otra vez?

A pesar de que él le había advertido de que no se adentrara en el bosque, ella todos los días buscaba desesperadamente respuestas entre los mismos árboles con la esperanza de que algún día pronto se reunieran una vez más. Había sentido una fuerte conexión con ese hombre que le había robado su primer beso de amor, anhelaba volver a encontrarlo y rezaba cada noche pidiendo de que lo protegieran.

Con el tiempo siguieron llegando rumores de la guerra que sostenía en las montañas las criaturas mágicas. Contaban de que los dragones de cobre, cansados de ser cazados por los hombres, habían atacado a un pueblo de humanos, y que habían sido prácticamente masacrados. Sino llega a ser por un enorme dragón que apareció de la nada, negro con betas rojas, que desapareció no solo a los cuerpos de todos ellos, sino, que en el lugar parecía que no había existido nunca nada. Solo las minas de cobre que los hombres explotaban, no hubiera quedado nada.

Por eso muchos decían que eran leyendas inventadas, todos sabían que los dragones eran criaturas mitológicas que jamás habían existido. Al escuchar esto Shairy guardaba silencio, porque ella en verdad le había parecido ver un enorme dragón del color que lo describían envuelto en llamas, aunque tenía sus dudas. Pues al acercarse lo único que encontró fue a un hombre, él mismo que ella había salvado.

¡No podía ser un dragón! ¿O sí?

A pesar de que su abuelo le decía que ellos podían convertirse en humanos, eso de seguro era una mentira como las miles que le decía.

El viejo Gardariel, desde que ella se acordaba, le decía que existían mundos mágicos, llenos de criaturas milagrosas. Hadas, dragones, elfos, hombres lobos, vampiros, brujos y muchos más. Que después de crecer ella dejó de creer en ellas, aún cuando él seguía insistiendo que la magia era real, y que ella era un hada, que solo cuando creyera en la verdadera magia, volvería a ser quien en verdad era. Lo cual la llenaba de confusión, ¿sería verdad?

Se preguntaba guardando silencio escondiendo lo que ella creía que eran sueños con todo ese tipo de animales que él le decía que existían y que ella pensaba que por eso soñaba con ellos. Aunque después de ver al hermoso hombre que le robó su primer beso desaparecer delante de ella, comenzó a dudarlo.

¿Existirían en verdad los seres mágicos?

Capítulo 3 EL REINO DE ARATÍA

En el reino de las hadas Aratía, el caos reinaba desde la desaparición de las dos princesas reales. El rey, desesperado por encontrar a sus amadas hijas, dirigía personalmente la búsqueda en todos los rincones del reino y más allá. Día tras día, los habitantes se unían en esta misión, explorando los reinos vecinos en busca de pistas o noticias que los acercaran a las princesas perdidas.

Las hadas, con sus delicadas alas y destellos de magia, volaban incansablemente a través de los bosques encantados y los ríos cristalinos en busca de cualquier indicio. Elfos, duendes y criaturas mágicas se aventuraban en los territorios desconocidos, siguiendo rumores y leyendas que pudieran llevarlos al paradero de las princesas.

El rey, a pesar de su preocupación, encontraba consuelo en la lealtad y dedicación de su pueblo. Si bien el reino estaba sumido en la tristeza, también se tejían hilos de esperanza, ya que cada búsqueda era un recordatorio de que nadie se rendiría hasta que las princesas fueran encontradas.

Mientras tanto, en los reinos vecinos, otras criaturas mágicas comenzaban a escuchar sobre las princesas desaparecidas. Los centauros, con su velocidad y fuerza, se unían a la búsqueda. Los dragones, con su poderoso vuelo y vista aguda, exploraban incluso las montañas más altas en busca de rastros.

Con cada amanecer, la esperanza se renovaba en Aratía. La unión entre las diferentes criaturas y seres mágicos fortalecía la convicción de que las princesas serían encontradas. La magia que fluía por el reino brillaba con una intensidad especial, como si supiera que su propósito era traer de vuelta la alegría y la paz perdidas.

En los corazones de las hadas y los habitantes de Aratía, la fe en el reencuentro se volvía más fuerte. Sabían que, en algún rincón de aquel vasto y mágico mundo, las princesas estaban esperando ser rescatadas. Sin embargo, el tiempo pasaba y ellas seguían sin aparecer.

-Majestad -lo llamó el consejero imperial Orin- creo que las princesas desaparecieron para siempre. ¿Por qué no toma una esposa joven y tiene nuevos herederos?

-¡¿Qué locuras estás diciendo Orín?! ¿Ves esto aquí? -dijo mostrando su pecho donde encima de su corazón se encontraban dos gemas latentes- ¡Esas son mis hijas! ¡Están vivas en algún lugar de este basto mundo! ¡Vivas! ¿Entiendes?

-Perdón su majestad, no sabía que usted había hecho eso.

-¡No lo hice, me salen cuando nace un hijo mío! Se apagan cuando mueren, por eso es que insisto en buscar a mis dos hijas, porque estoy seguro de que están vivas. No sé qué les habrán hecho para que no regresen, porque ambas son muy poderosas, pero tenemos que seguir buscando.

-Majestad, hemos revisado todos los mundos mágicos, ¿por qué no probamos en el mundo de los humanos? A lo mejor la convirtieron en una de ellos y por eso no la sentimos.

El rey se quedó pensativo. Era algo que le venía diciendo hace mucho su esposa la reina Lisbel. ¿Serían capaz ellas en su miedo ir a refugiarse entre ellos como humanos y ahora no sabían cómo regresar? Eran muy pequeñas cuando eso pasó, todavía lo deben ser.

-Recuerde majestad, el tiempo de los humanos corre más rápido que el nuestro, si están viviendo como ellos a lo mejor ya son adultas. ¿Quiere que envíe a buscarlas allá?

-Iré yo mismo, manda a enlistar el ejército.

El rey Aratiel y su reina Lisbel, se aprestaron a visitar el mundo humano. Al llegar distribuyeron a todos por el planeta, había entregado algo que los haría reconocer a las princesas. Los días pasaban sin ningún resultado cuando una de las tantas hadas una mañana muy nublada trajo una extraña noticia.

-Majestad, creo que encontré el rastro de las princesas en un extraño bosque.

-¿Dónde?

-Los llevaré, pero también me encontré a un dragón herido, necesito de su ayuda porque está envuelto en llamas y no pude acercarme.

Todos se trasladaron al lugar que les indicó el hada para ver que no quedaban rastros alguno del dragón, solo la fogata apagada. El rey mandó a hacer una investigación exhaustiva del bosque, donde encontraron muchos animales sobrenaturales escondidos, así como se percataron que en las noches emergía de las entrañas de las tierra, una extraña dragona acompañada de horripilantes criaturas y atrapaban a todo el que podían.

Para su sorpresa, una de las gemas del rey en su pecho, lanzó una fina luz blanca que los guió hasta la casa de Gardariel. Era de noche y entraron sigilosamente hasta ir a dar donde Shairy dormía apaciblemente. La luz se detuvo en ella.

-Creo que encontramos a la pequeña Shairy

Susurró y la transportó fuera del lugar rodeándola junto a su madre de una hermosa luz que hizo que retomara su forma original. Había crecido y era de una belleza indescriptible. La otra luz que surgió del pecho del rey los condujo al lago esmeralda, pero desapareció al llegar allí. Por lo que regresaron a su mundo con la pequeña princesa felices, al menos habían recuperado una y no descansarían hasta recuperar a Lily.

Cuando Shairy abrió los ojos le parecía que seguía dormida. Estaba en una increíble habitación dentro de un palacio rodeada de flores rosas, que destilaban el más agradable de los olores. A su lado en sillones existían dos seres alados. Una mujer con una corona tornasolada en la frente y un hombre con una de diamantes que despedían una luz enceguecedora. Ambos le tenían una mano tomada. Al sentirla moverse abrieron los ojos asustados.

-¡Shairy, al fin despertaste hija! -exclamaron al mismo tiempo.

Shairy estaba segura que estaba en medio del más hermoso sueño que ella había tenido en su vida y cerró los ojos no queriendo que desapareciera, pero lo hizo. Al volver a abrirlos todo apareció de nuevo. ¿Qué significaba eso? ¿Es que acaso era real? Miró ahora fijo a la pareja que la miraban anhelante, vio como el que parecía un rey le colocó dos dedos en su frente y emitió una agradable energía trayendo las memorias de su niñez a ella.

-Eres un hada, la princesa Shairy. Nuestra hija -dijo con una voz melodiosa la reina y extendió los brazos hacía ella que respondió al reconocerla.

-¡Mamá! ¡Papá!

Todas las flores del reino tintineaban anunciando el regreso de la princesa. Los pobladores se aglomeraban fuera del palacio para verla. La reina madre, movió sus manos y la ropa de Shairy se convirtió en un increíble, esplendoroso, brillante y hermoso vestido. Su padre no se quedó atrás. Colocó con solo mover un dedo una corona de princesa con perlas que parecían gotas de rocío.

Y de esa manera salieron con ella al balcón que daba para la enorme explanada dónde se habían reunido todos los habitantes que vitorearon felices dando la bienvenida a la princesa heredera.

-¿Todo esto es real? ¿Soy en verdad un hada? -preguntó aún incrédula Shairy

-Lo eres -le llegó la respuesta de una voz profunda a sus espaldas, al girarse se encontró con un apuesto elfo de cabello rubio y ojos verdes que le tomó la mano y se la besó- eres la segunda princesa heredera del reino de las hadas y futura reina del mío, el de los elfos. Soy el príncipe Edril, tú prometido. ¡Bienvenida de regreso princesa!

Shairy le quitó su mano suavemente y se apretó al que decía que era su padre. Todavía no estaba segura si estaba dentro de un sueño, una pesadilla o un mundo alternativo con personas locas. Y cuando estaba por salir corriendo, a pesar de que sus hermosas y enormes alas tornasoladas se movían ágiles detrás de su espalda, listas para trabajar, ella no había entendido todavía que podía volar. Pero sobre todo, en su mente no se había aclarado lo principal.

¡Era un hada!

Debía estar soñando, y se propinó ella misma tamaña bofetada dejando su hermosa mano marcada en su blanca mejilla.

-¡Princesa!

Exclamaron todos al verla hacer aquello. Eran demasiadas cosas si en verdad eran reales que le estaban sucediendo en un instante. Recordaba haber bebido del vino de uvas que tanto le gustaba y que su abuelo hacía, pero solo una copita. Se acostó a dormir añorando ver al apuesto caballero que le había robado su primer beso para desaparecer y al abrir los ojos, no estaba en su vieja cama ni destartalada habitación. Sino, en el más increíble palacio rodeada de seres maravillosos, a cuál de ellos más bellos convertida en una mariposa con alas y todo.

Aunque su propia mente le decía que todo era cierto, por las memorias de niña que le había devuelto su padre, esto de tener un prometido le era totalmente lo más loco de todas las noticias.

-Príncipe Edril -escuchó al rey hablar en lo que le tomaba una mano- la pequeña princesa acaba de llegar, sé que tenemos el convenio en que usted puede elegir entre mis dos hijas, por lo que le ruego esperar un poco más para ver si aparece la princesa Lily y entonces cumpliremos con nuestro trato. Por el momento, la princesa debe descansar y acostumbrarse a que es un hada. Como puede ver, ella lo ha olvidado todo, todavía no se cree lo que está viviendo.

-Entiendo -fue la escueta respuesta del príncipe y lo cual hizo a Shairy sonreír al ver que era muy comprensivo- princesa, disculpe usted mi apresuramiento, entiendo que debe estar muy confundida. Si me permite, vendré a visitarla todos los días.

Shairy asintió sin hablar casi escondida detrás del rey y mirando a todos lados como le sonreían y le daban la bienvenida. A pesar de todo, todavía no estaba convencida que en verdad fuera eso que le decían. ¿Se habría caído de la cama y golpeado la cabeza? Levantó sus manos para revisarse a ver si tenían algún chichón, no sería la primera ni la última vez que le sucedía una cosa como aquella. Sin embargo, al realizar éste gesto, unas cosquillas en su espalda la hicieron girar para ver sus increíbles alas que se estremecían. Sin saber cómo las empezó a mover y se elevó dando tumbos a derecha e izquierda por encima de todos los pobladores que se aprestaron a ayudarla y cada cual le daba un consejo diferente.

-No las mueva tan rápido, princesa -gritaba uno.

-Mejor no las mueva, puede lastimarse -gritaba otro

-Cuidado con el árbol..

-Mire hacía delante..

-¡Deténgase que va a chocar...!

Y así rodeada de todo los habitantes del reino de las hadas, ella volaba dando tumbos a los lados, arriba y abajo, sin dejarse alcanzar o detener de nadie, siendo perseguida por todos, armando el más increíble de los revuelos en el reino. Era algo que desde que desaparecieron, no había vuelto a suceder y todos sentían que con ella había vuelto la alegría, las risas y la felicidad.

Shairy ahora escapaba de todos más por diversión de ver que volaba que por otra cosa. Hasta que una enorme luz de pronto la envolvió en una burbuja que la detuvo y con sumo cuidado la hizo descender hasta el centro de la plazoleta, donde todos la observaban con admiración y reían felices, al girarse se quedó de una pieza al ver quien estaba allí y era el que la había atrapado.

Sus ojos se abrieron al ver cómo de a poco se transformaba en un luminoso ser que la obligó a cerrar los ojos, hasta que sintió que ya podía abrirlos para cerciorarse de que no se había equivocado, ¡era él!

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022