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LAS SOMBRAS DEL CEO LOBO

LAS SOMBRAS DEL CEO LOBO

Autor: : Amaranthax
Género: Hombre Lobo
Alexander Lutter (Alex) es un joven abogado, desolado y multimillonario, dueño de un oscuro secreto que lo perturba, Alex tiene que enfrentarse diariamente con el hecho de ser un hombre lobo. Se encuentra muy enamorado de su nueva secretaria, la hermosa e inteligentísima Abril Wilson, una mujer sencilla que se ha internado en su corazón de manera inesperada, con el paso del tiempo, Abril no puede resistirse ante sus encantos, sin embargo, el desgarrador secreto de Alex desencadenará una serie de situaciones discordantes, donde el alma de este hermoso hombre lobo quedará expuesta, por lo que, Abril deberá tomar la decisión más transcendental de su vida. ¿Aprenderá Abril a lidiar con un hombre lobo? ¿Podrá Alex ser feliz a pesar de su extraña condición?

Capítulo 1 Aullando como lobo.

-Ha vuelto mamá, nunca se alejará de mí-señala Alex con confusión.

-Mi amor, no sé qué decirte. Todo es muy extraño aún.

-No me resigno, a seguir dentro de este animal.

-Alex, hijo-se conmueve su madre de su sufrimiento.

-No digas nada, mamá. Todo es inútil.

Corre Alex y se interna en su habitación, busca esconderse del padecimiento que lo atosiga, hoy casualmente es noche de luna llena, es inevitable para él aullar cómo un lobo.

-¡Auuu! -su transformación es forzosa.

Para muchos Alexander Lutter, es soberbio, frío, y hostil. Pero, para otros es solo un hombre apuesto, varonil y dueño de una estoica mirada, sus ojos grises son inquebrantables, hacen estragos en el juicio de cualquier mujer. Alex es el CEO de una prestigiosa firma de abogados en Londres, su oscuro secreto lo atormenta y lo envuelve en las tenebrosas sombras de la perplejidad. Es indescifrable todo lo que este joven siente en su interior, ha vivido toda su vida bajo el cobijo de ser mitad lobo y mitad hombre. Su transformación se da normalmente en las noches de luna llena, una gran fuerza sale de su interior, este mito cobra vida en la familia Lutter.

Heather y John Lutter, son un matrimonio convencional y amoroso, ambos son dueños y socios de una importante cadena de hoteles del país. Hoteles Lutter, ellos tienen otro hijo llamado Harry, quien es su único hijo bilógico, a Alex ellos lo adoptaron cuando apenas era un bebé, sin imaginar lo que ocultaba internamente el niño, han hecho de todo por tratar esta condición terrible que lo aqueja, que hasta la ciencia médica desconoce, no ha sido nada fácil para Alex ser un hombre distinto, sus familiares son los únicos que saben de este secreto.

-John no puedo más, sufro tanto e igual que Alex.

-Lo sé querida, el sentimiento es mutuo. Nuestro hijo siempre se ha destacado en todo, tan solo mira es un importante abogado y hombre de negocios ¡Dios! Si en mí estaría la cura, ahora mismo sanaría a mi hijo.

-Lo único que quiero, es que Alex sea feliz, John.

-Vamos Heather, seamos realista ninguna mujer, nadie aceptaría lo que le pasa.

-¿Qué dices John? Mi hijo es un hombre normal, por es un demonio.

-No me malinterpretes, cariño.

-Lo siento, estoy muy nerviosa. Tan solo escúchalo aullar, es desesperante.

Estos desesperados padres, como lo han manifestado, han hecho de todo por dar con lo que angustia a Alex, hasta estuvieron hurgando en la historia y dieron con una leyenda de un hombre, que tenía supuestamente la misma condición que su hijo, solo que ese hombre no tuvo la misma suerte que Alex, por eso tratan el tema con mucho sigilo, lo que menos quieren es hacerle más daño.

Esta transformación, se da en Alex de forma involuntaria, sin embargo, él esta consiente en lo que se convierte en las noches de luna llena, su apariencia cambia radicalmente, no obstante, se muestra sereno, no siente la necesidad de atacar a nadie, ni muchos de salir en esas noches a aterrar a la población. Ahora mismo se halla en su habitación, con sus filosas garras y cuerpo lleno de un gran pelaje, el cual se torna castaño oscuro y sus hermosos ojos grises, se mantienen firmes como siempre, hasta transformado se muestra hermosísimo.

*****

Al día siguiente.

Bufete Lutter.

-Señor, aquí tiene la información que me pidió-asienta Abril su secretaria con mucha seriedad.

-Gracias.

-Con permiso.

Allí frente la ventana de su despacho, se halla Alex conmovido por todo lo ocurrido ayer, por su mente vagan todavía los terribles recuerdos de su metamorfosis. Ya hoy se le puede ver, elegantemente vestido en traje oscuro, que le entalla muy bien en su figura, rápidamente posa sus pensamientos en Abril quien se acaba de ir.

Abril Wilson es su dulce y hermosa secretaria, es una joven muy inteligente de 23 años, que está por culminar sus estudios en derecho, es la mejor en su clase y también cuenta con la admiración de Alex, quien en secreto está sintiendo sentimientos para él, muy ambiguos por la muchacha. Alex, aunque aparenta arrogancia, no es más que un hombre genuino y generoso, a quien la vida hasta ahora no le ha hecho justicia. Estar sumergido, en una inmensa alquimia desgastante, que presiente no tener fin, era lo menos que había imaginado para su existencia.

Afuera Abril estaba muy angustiada y platicaba con su buena amiga Sandra, quien es la secretaria de Madison la socia de Alex.

-Amiga quita esa cara, todo va estar bien con tu abuelita.

-Necesitan operarla y a duras penas si me alcanza, para los gastos de la casa. Mi mamá y yo no nos damos abasto solas.

-Tranquila, yo te voy ayudar. Te daré mis ahorros.

-Es mucho dinero, Sandra, no quiero abusar de tu generosidad.

-¿Y si le pides un préstamo al señor Alex?

-¿Tú crees?

-Sí, es un hombre con mucho dinero, sus padres son multimillonarios y él no se queda atrás.

-No lo sé.

-Él es el único, que te puede ayudar con toda esa cantidad que precisas.

-Está bien, hablaré más tarde con él.

-Tranquila amiga, que tu abuelita se repondrá, confía en Dios.

-Eso hago, Sandra.

*****

Minutos más tarde...

Ingresa Abril a la oficina de Alex y le dice:

-Disculpe señor, me regala unos minutos.

-Sí, Abril.

-Tengo un problema personal, se trata de mi abuelita, la tienen que operar de emergencia, usted cree que el bufete me puede prestar, 150 mil dólares.

-Ja, ja, ja, es mucho dinero, Abril. Esto no es una oficina de beneficencia, nadie te daría tanto dinero así no más.

-Su risa está de más, señor.

-Lo siento, Abril-su ligera carcajada fue producto del nerviosismo.

-Discúlpeme usted a mí, por haber venido a incomodarlo.

Sale Abril muy ansiosa de la oficina de Alex y se interna en el baño con mucha vergüenza, justamente ahora se siente aturdida, siente un extraño y ligero escalofrió que recorre todo su cuerpo, piensa que Alex se burló de ella y de su necesidad, masculla para sí misma: ¿Qué así es la gente rica? Jactanciosa e indolente.

Velozmente se topa de nuevo con Alex y éste posa sobre ella su firme mirada, la toca en el hombro, ella se incomoda y se sacude:

-Vamos a mi oficina-susurra Alex, ella obedece y va con él, al internarse de nuevo en su despacho, cierra la puerta de un portazo.

-¿Qué quiere, señor?

-Te ayudaré, Abril, pero con una condición-el ritmo de los latidos de sus corazones se agudizan y ambos parpadean rápidamente.

-¿Me lo dice en serio?

-Sabes que nadie, en lo absoluto, ni ninguna empresa daría a sus empleados tanto dinero, así tan a la ligera.

-Lo sé, señor, pero la vida de mi abuelita está en riesgo, ahora.

-Es una cantidad muy alta. Te la daré ahora mismo, a cambio, quiero que pases un momento de intimidad conmigo.

-¡¿Qué?! -se sorprende Abril, entendiendo perfectamente su propuesta.

-Es lo que oyes, Abril. En esta vida nada es gratis.

-Yo no soy una cualquiera.

-En ningún momento te he ofendido.

-Ya veo, que es muy cierto lo que dicen de usted, es un vanidoso de lo peor. Hallaré el dinero en otro lugar.

-¡Abril! -exclama Alex, quedando en su oficina muy pensativo y agitado, ante la reacción de ella.

Capítulo 2 En las garras de un lobo.

Al salir de la oficina de Alex, toma sus cosas para irse. Estaba muy disgustada ante la propuesta de Alex, de pronto su amiga Sandra, se le acerca y le pregunta:

-¿Qué te sucede Abril?

-Nada amiga me tengo que ir, tengo clases.

-Si quieres nos vamos juntas.

-Tengo prisa, tengo una clase muy importante y no puedo esperar a que termines con tu trabajo.

-Bueno si, aún no termino unos pendientes de la señorita Madison.

-Adiós amiga, nos vemos mañana.

-Cuídate mucho, Abril.

Afuera suena de inmediato su celular:

-Aló.

-Hija tu abuela se puso mal, deben de operarla de inmediato. Las próximas horas serán cruciales.

-No puede ser mamá.

-Lo siento hija, no quiero agobiarte.

-Tranquila mamá, yo llevaré ese dinero para que operen a mi abuela, ahora mismo-indica Abril con firmeza.

-¿Cómo hija?

-Yo sé cómo.

Envuelta en la desesperación y en el caos emocional, Abril toma valor y sube nuevamente a la oficina de Alex, su compañera Sandra se maravilla al verla de nuevo. Abril sin ver a los lados, impacta abruptamente en el despacho de su jefe, cerrando la puerta de un trancazo.

-Muy bien señor Lutter, acepto.

-¿Por qué entraste así, Abril? No olvides que hay reglas.

-Lo lamento, pero no debo esperar más, la situación de mi abuela se complica. Acepto pasar una noche con usted.

-¡Vaya!

-Solo dígame, ¿dónde?

-Estás muy decidida.

-Respóndame antes que me arrepienta.

-Muy bien Abril, ven conmigo y por tus clases, no te preocupes yo me encargo-se maravilla Alex en seguida con su respuesta.

Parten velozmente a su encuentro íntimo, al internarse en el ascensor, Alex le dice:

-Hoy mismo tendrás el dinero-de inmediato Abril lo mira con reserva.

En todo el camino, ambos se miraban de reojos y no articulan ni una sola palabra, inmediatamente Abril rompe el silencio, para decirle:

-¿Para donde me lleva?

-Vamos a mi apartamento.

-¿Por qué allí?

-Es más discreto y también por tu seguridad.

-¡Sí claro! -exclama Abril en un tono sarcástico.

Minutos más tarde...

Llegan al moderno y lujoso apartamento de Alex, rápidamente él le ofrece ponerse cómoda, Abril es una chica sencilla, pero al mismo tiempo es muy franca.

-Acabemos con esto de una buena vez.

-Ven, vamos a mi habitación-le señala Alex sin tapujos.

Al ingresar le extiende su mano, su brillante y trémula mirada la encandila. La rodea entre sus brazos, situación que toma por sorpresa a Abril, de pronto pega su cuerpo junto al de ella, cerrando grácilmente los ojos, recorre con sus dedos su cuello y Abril siente como si el corazón, se le saliera del pecho en un santiamén.

-Me tienes hechizado, desde que te vi por primera vez, no he dejado de pensar en ti-susurra Alex a su oído con mucha seducción.

Sus palabras son como un detonante para Abril, quien se mantiene altiva y nerviosa, Alex se inclina es un hombre muy profundo de 1,92 metros de altura. La besa suavemente y a la vez murmura, muy cerca lo siguiente:

-Quiero morder tus labios, y luego quiero hacerte el amor.

Su dormitorio es un lugar muy acogedor y pulcro, se puede apreciar desde arriba la hermosa ciudad de Londres. Aquella cama ultramoderna, será la única declarante de una furtiva noche de pasión, entre dos seres aparentemente desconocidos en la intimidad.

Rápidamente Abril tiembla, no cree lo grande de su osadía, está a punto de entregarse por primera vez a un hombre diferente al resto, como Alexander Lutter, su respiración se entrecorta no puede apartar la mirada de sus estoicos ojos grises. Alex comienza a quitarse todo lo que lleva encima muy despacio, Abril se sienta en la cama mirando para todos lados muy conmovida, él se gira y trata de mostrarse serano para no espantarla.

-Es mi primera vez-murmura Abril con mucha ansiedad.

-¡Wao! -se maravilla Alex. Sin embargo, continúa hacia delante con sus pretensiones.

Se le acerca muy bonitamente, para desnudar su cuerpo, el deseo intenso lo invade, se detiene enfrente de ella y le propone:

-Déjame quitarte el resto de la ropa.

-Yo lo hago sola, no soy una lisiada.

-Relájate Abril, necesitas ese dinero.

-Y usted necesita, satisfacer sus bajos instintos.

-¿No tienes idea de lo mucho que te deseo?

-Terminemos con esto de una buena vez-responde Abril con rabia, quitando su ropa con mucha brusquedad.

Minutos después...

El cuerpo de Alex se tensa con infinito placer, rápidamente murmura:

-Eres tan hermosa.

Los pezones de Abril se endurecen, es inevitable no sentir placer al lado de ese hombre tan encantador y extremadamente guapo. El lobo permanece todavía muy oculto dentro de él, no aspira estar con Abril.

-Por favor-suplica Abril.

-Seré lo menos brusco posible, tranquila-musita Alex, antes de entrar en ella.

Entre una lenta y sensual cabalgada, hacen el amor de forma descomedida, tal como lo vaticino el apuesto Alex, ella hizo que se encendiera todo su cuerpo, como nunca antes lo había experimentado, es un hombre que ha estado con muchas mujeres, pero nunca con una como ella, que lo hizo sumergirse en una dulce y honda agonía.

-¡Santo cielo! Ha sido tan fantástico. Eres maravillosa, Abril-advierte Alex, con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

Se voltea Alex, con el propósito de besarla nuevamente, para seguir con su ardiente frenesí, de inmediato ella lo inmoviliza:

-Es suficiente, debo irme.

Rápidamente, enciende la lámpara que está en su buro y sus hermosos ojos grises, brillaban más que la luz de la bombilla.

-¿Cómo te sientes? -pregunta Alex, en un tono muy bajo.

-Estaré bien-señala Abril con mucha formalidad.

Juntos se miran en la cama antes de partir por unos minutos, en las sábanas blancas se podía evidenciar salpicaduras de sangre, de la pureza de Abril. Se ruboriza y se incomoda al verla, cubre su cuerpo, toma su ropa y se interna en el baño.

Alex se levanta y mira por la ventana, son más de las 6 de la tarde, pronto la luna llena se hará aún más visible y su transformación en hombre lobo es ineludible. Se cuestiona por su condición, y piensa que llegó muy lejos para estar con la muchacha, imagina que él no sabría cómo enamorarla de a poco, ni de manera convencional, por lo que la terrible situación con su abuela se le manifestó a él como una oportunidad.

Sale Abril vestida y antes de marcharse le dice:

-Espera voy contigo, así pago los gastos de la operación de tu abuela, de una vez.

-Lo espero afuera.

-Abril, no me veas así. Como si fuera un ser infame.

-Apresúrese- apunta Abril y sale de la habitación.

*****

Una hora después...

Llegan a la clínica, hacen contacto visual con la madre de ella, la cual lloraba desconsoladamente, en un rincón de la sala de espera. Se presenta Alex como el salvador, desconociendo Elizabeth la madre de Abril, las condiciones que impuso el jefe de su hija, para acceder a ayudarlas.

-Mamá, vamos a administración ya volvemos, todo estará bien.

Corren rápidamente y van a cancelar los gastos correspondientes, de la operación y de la estadía de la señora Aurora en la clínica.

Minutos después...

-Listo Abril, tu abuelita se repondrá.

-Gracias señor.

-A ti, soy yo quien tiene que agradecerte-Abril lo mira de reojos y va donde su madre para contarle, que no tiene nada de qué preocuparse, su jefe cubrió toda la deuda con del hospital.

Capítulo 3 Después de la pasión.

Todavía no ha amanecido, Abril sigue presa de sus emociones juntos con sus conflictos internos. Se cuestiona así misma por haber llegado tan lejos, pero era la única opción inmediata que tenía a su disposición, para salvar la vida de su abuelita. No ha podido dormir absolutamente nada, como a las 10 de la noche había recibido un correo de unos de los asistentes de Alex, donde le avisaba que en la universidad estaban al tanto de su situación y por ese medio, recibiría los apuntes de las clases.

Alex tiene muchas personas a su alrededor trabajando para él, es un hombre sumamente importante, en estos momentos Abril piensa renunciar al bufete Lutter, el cual se había presentado en su vida como una excelente oportunidad laboral, no quiere verlo de nuevo a los ojos. Se siente muy avergonzada, por el intenso encuentro sensual que se produjo entre ellos.

Rápidamente se levanta, para buscar su iPod y oír un poco de música a ver si así, tranquiliza sus vibrantes pensamientos.

*****

Al igual que Abril, Alex busca refugio en la música, faltan pocas horas para volver de nuevo a ser un hombre convencional. Es un lobo figuradamente sereno y moderado, está completamente solo esta vez en su apartamento, por lo general los días de luna llena los pasa al lado de sus padres, se sienta en un rincón del suelo con mucha quietud, para escuchar la enajenada melodía en su reproductor, es música clásica. Es una melodía triste e indefensa que busca de oír con embeleso.

A la mañana siguiente, la luz que irradia en la habitación sucumbe en el rostro de Alex, el pelaje, sus garras y la intensidad en su mirada habían desaparecido. Abre sus ojos y vislumbra una bonita mañana de primavera, a sus pies puede completar la increíble vista de la ciudad, que estaba oculta ante sus inconformidades. Quiere llegar velozmente al bufete para ver a Abril, después de lo pasó entre ellos, no deja de pensar en ese extraño encuentro. A pesar de todo, para él era el mejor que había disfrutado hasta ahora.

Examina su rostro frente al espejo, y puede ver a un hombre apuesto, con todo en su lugar, como le gustaría que ese lobo que se aloja en su cuerpo, no haya existido nunca, ese extraño ser que permanece en las sombras para la mayoría, presume que es su condena. Se acicala prontamente para ir al trabajo, es viernes verá si tiene suerte e invitará a Abril, a salir a cenar o ir por unos tragos.

*****

Tiempo después...

Al llegar a la oficina, se encuentra con la dura noticia de la renuncia de Abril, está en su escritorio, sale muy acelerado a conversar con Sandra, la secretaria de su socia Madison.

-¿Qué es esto Sandra?

-Señor, Abril llegó muy temprano y dejó ese documento para usted, realmente no sé de qué trata, salió creo que, a ver su abuela, no me dijo más nada.

-Está bien, Sandra-ingresa nuevamente por su abrigo y sale velozmente, para ir hasta el hospital con su chofer, donde tienen recluida a la abuela de Abril.

Sandra por su parte, llama rápidamente Abril y ésta tiene el celular apagado, no comprende que es lo está pasando con ella. Ni mucho menos, por qué se conmocionó tanto Alexander Lutter. De inmediato llega Madison Hurley, la socia de Alex y le pregunta:

-¿Alex estará en su oficina? No veo a su secretaria.

-Acaba de salir, jefa.

-¿Ambos?

-No, solo el señor Lutter, de Abril no sé nada.

-¿Cómo que no sabes? Eres su mejor amiga.

-Sí, pero llegó esta mañana y se fue. Ahora acaba de irse el doctor Lutter, es lo único que sé-manifiesta Sandra escondiéndose de hombros.

-Muy bien Sandra, vamos a mi oficina necesito que te ocupes de unos pendientes-queda Madison muy pensativa, con la situación que todavía muchos desconocen.

*****

Velozmente ingresa Alex hecho una furia al hospital, no entiendo porque Abril reaccionó de forma tan radical, mira para todos lados, y de pronto hace contacto visual, con la madre de ella y le pregunta:

-Buen día señora, ¿y Abril?

-Acaba de ir al cafetín.

-Gracias, voy a buscarla.

-Espere joven, déjeme darle las gracias por tan noble gesto, si no hubiera sido por usted a mi madre, no la estarían operando en este momento.

-No se preocupe señora, agradézcale a su hija-intempestivamente llega Abril y lo mira con asombro, no se imaginaba hallarlo allí al lado de su madre. Le entrega a su mamá el café y se aparta por un momento con Alex.

-¿Qué hace usted aquí?

-¿Por qué renunciaste?

-Vamos afuera, mi madre nos puede oír y no quiero que se angustie-le hace una seña a su madre, y está asienta con una tímida sonrisa. Al salir y estar fuera del alcance de la señora, comienzan los reclamos, entre ellos:

-No te puedes ir ahora, tu abuela más que nunca necesitará a ti.

-¿Por qué no me puedo ir? ¿Piensa que me convertiré en su amante, es eso señor Lutter?

-No digas eso, no pretendo que seas mi amante.

-Claro, ayer me trató peor que una. Me pagó, 200 mil por unas cuantas horas de pasión. Usted piensa que soy una ramera.

-Basta Abril, me torturas con tus palabras.

-Y usted torturó ayer todo mi cuerpo, era mi primera vez, todavía siento mucho dolor. El peor de todos es el dolor del alma, golpeó muy duro en mi ego.

-No sé qué decirte, yo la pasé increíble, créeme.

-Usted es un loco, un enfermo. Yo solo accedí por necesidad, no pretendo ir mas al bufete, ahora váyase y déjeme en paz.

-Tu renuncia quedará sin efectos. Ven conmigo, no me puedo ir y dejarte así tan dolida.

-¿Quiere que acueste de nuevo con usted?

-Ya Abril, te miro y me siento cómo una escoria.

-Lo siento.

-Ven conmigo.

-Está bien, le avisaré a mi madre. Y ni piense que me va a persuadir nuevamente, ya tomé mi decisión.

Al cabo de unos minutos, Abril se reencuentra con él nuevamente, se toma unos segundos con detenimiento y distingue un aire dulce y jovial en la mirada de Alex, sin embargo, la oscuridad de aquel furtivo encuentro hace eco en su corazón y toda la ternura que Alex le inspiro hace rato, queda en el olvido. Y enseguida pone sus ojos en blancos y oculta velozmente, la tenue sonrisa que iba a bosquejar.

-Abril te suplico, que por favor no te vayas.

-Ya está decidido, no podría trabajar nuevamente con usted, sin sentir vergüenza de mi misma.

-Juro que te respetaré, pero no me pidas que olvide ese momento. Por qué jamás lo haría-ambos se callan por un instante y acuciosamente Alex, clava sus intrépidos ojos grises en ella.

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