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LOBO DIABLO

LOBO DIABLO

Autor: : OLIVIA. T
Género: Aventura
¿Puede el amor empezar como un sacrilegio? Eran las preguntas que atormentaban a la dulce novicia Angélica, despues de ser raptada por el rey Alpha, este había interrumpido agresivamente en el convento sin darle opción de elegir entre una vida santa o el deseo demoniaco que despertaba en ella.

Capítulo 1 raptada

Capítulo 1

La Paz era algo normal en el Convento de nuestra señora de Monte Carmelic, ubicada en un hermoso paisaje de Rumania, con jardines exquisitos, en el interior de su estructura simple y delicada, aloja devotas monjas y algunas novicias decididas a consagrarse a una vida santa.

Entre ellas yo (Angélica).....hoy observo una serenidad tormentosa de esas que presagian un terrible caos, o que el destino reclama. Sigo mirando el horizonte con inquietud, como sí mi ser tratará de huir de mí cuerpo, me alerta de con suaves pálpitos intermitentes en mi pecho....respiro profundo nada pasaría, repetí varias veces en mi mente, me inclinó para tomar una flor, la acerco a mi rostro dejó que su fragancia invade mis sentidos, su aroma es agridulce, pero hay otra esencia indescifrable, me concentro para descubrirla hasta que mi letargo logra ser interrumpido por una fuerte campanada. No pierdo tiempo, corre a resguardarse al templo junto a las demás novicias, sentimos también pasos enérgicos, acompañados de la voz angustiada de una mujer.

-Auxilio, ¡ayúdenme...!.-Gritaba está entre sollozos.

Cuando estuvimos cerca de ella, apenas pudimos verla, se notaba que era una mujer hermosa de no más 25 años, a pesar de todos los rasguños y el aspecto demacrado se podía visualizar su delicadeza y sobre todo el temblor en sus ojos...Estando más cerca de nosotras solo pronunció unas palabras que me hicieron dudar de su salud mental.

-La bestia está cerca. -La observamos horrorizadas, con curiosidad, en especial Ana que ama las cosas extrañas pero no hubo tiempo para preguntarle y satisfacer nuestras inquietudes, la madre superiora llegó en ese preciso instante, tomó la joven y se marchó con ella, seguida de algunas monjas, claro no sin antes ordenarle que nos encerramos en nuestras habitaciones a rezar, a lo cual obedecimos inmediatamente.

Cuando entramos en la habitación Ana fue la primera en tomar la Biblia y un crucifijo, arrodillarse al pie de su cama y comenzar a rezar, luego fue seguida de Sor Carmen, Agustina, por último yo me uní a ellas y empecé:

Ave María

gratia plena

Dominus tecum

benedicta tu in mulieribus,

et benedictus fructus ventris tui Iesus.

Sancta María, Mater Dei,

ora pro nobis peccatoribus

nunc et in ora mortis nostrae...

-Vendrán por nosotras, seguro la bestia está cerca. -Dice Ana con un leve susurro después de que termináramos de orar, y nos dispusiéramos a levantarnos.

-¿Acaso empezarás a delirar con tus cuentos de hombres lobos, murciélagos, brujas y mil pestes más? no estamos de humor para eso, ¡entiendes Ana!!. -Se pronunció Sor Carmen con aparente burla y enojo en su tono de voz.

Ana no se inmutó al observarla luego de las palabras torpes de su compañera. Estaba acostumbrada a que consideran sus historias absurdas, incluso yo me negaba a creer en la veracidad de sus palabras, [aunque en pocas horas me arrepentiría].

Cabe destacar que Ana es una joven agradable, de rasgos sutiles, aunque su aspecto nebuloso lo ocultaba, según nos ha contado decidió seguir la vida santa luego de ser secuestrada y violada varias veces por un vampiro, al que describió tan apuesto como malvado, lo conoció en su ciudad natal Sighișoara, ese día había salido antes del atardecer con su familia para el río, tenían un ritual, de regreso lo tomó la noche y fue hay que extrañas criaturas (hombres, pálidos, con alas) los habían atacado, matando a sus padres y hermanos, era enfática cuando describe cómo clavan sus enormes colmillos en sus gargantas, succionaron sus cuerpos hasta dejarlo secos e inmóviles, llevándose a esta para esclavizarla, uno de los líderes la reclamó como suya, aunque sonara inverosímil, era perturbador cuando esta describe esas escenas, mas el brillo vacío en su mirada cuando revelaba cómo pudo escapar de sus captores y llegar al monasterio.

La mire con soslayo pensando que tal vez este sea un buen lugar para alguien con sus trastornos......

-Seguro el lobo diablo debe estar cerca...esa mujer lo trajo, ¡está maldita!. -Dijo interrumpiendo mis pensamientos.

-¡Ana cálmate!, nadie vendrá. -Le digo acercándome a ella. Tan cerca de ella noto su mirada perdida, no entiendo sus aseveraciones.

Ana toma mis manos y solo alcanza a decirme

-Es tú destino. -Luego sonaron las campanas avisando la misa diaria. No voy a negarlo, sus palabras me asustaron, aún más que sus frías manos, sentí una energía que atormentó mi alma. 10 minutos más tarde una de nuestras superioras abre la puerta para acompañarnos a la Capilla. La misa fue como de costumbre, con sermones, rosarios, recordatorios de lo agraciadas que éramos por escoger la vida santa, aunque no era mi caso...en unos meses sería mi consagración, dejaría de ser una simple novicia y pasaría a ser monja...nunca tuve otra opción, fui dejada en las puertas del monasterio recién nacida...no se de dónde vengo, ni quién soy, más en mí corazón tengo la certeza que todo mi mundo será sacudido de una sola embestida.

Luego de la misa cenamos, para luego dar un pequeño recorrido por los jardines, íbamos hablando tranquilamente cuando volvimos a ver la joven que había venido pidiendo auxilio, ahora se notaba más tranquila, ya aseada, con ropa nueva, aunque la angustia seguía tatuada en su rostro, pasamos cerca de ella la saludamos discretamente y seguimos nuestro recorrido. Por petición mía, paramos en el jardín, amaba la naturaleza, la conocía a la perfección, ella me entendía como si hubiera nacido de las entrañas de uno de sus capullos hace casi 18 años.

Vimos que estaba anocheciendo, nos dispusimos a salir del jardín para volver a nuestros aposentos, todo era calma. Silencio que en segundo fue borrada, volvió a ser interrumpida por fuertes sacudidas, ahora con más intensidad, la tierra temblaba, todas gritamos y decidimos correr, nos tomamos de las manos y entramos a la capilla, si era un demonio no se atrevería a entrar a ese lugar sagrado. No pasaron ni 3 minutos de estar en la capilla, volvimos a escuchar el rugido, ahora lo sentí más cerca de nosotras, nos asustamos, Ana comenzó a gritar.

-¡Estamos aquí maldita bestia...! -Vociferó está para luego huir. Me molestó su imprudencia delató nuestro escondite ... .la mire con rabia mientras se escondía, me hizo seña con las manos, pero hice caso omiso, para unos segundos más tarde arrepentirme, al ver una sombra gigante proyectarse debajo de la puerta.

Sor Carmen y Agustina se escondieron detrás del altar, se podía sentir sus temblores...yo en cambio me quedé parada esperando mi muerte, no dudaba que posiblemente la bestia de los cuentos de Ana me devorará.

Un estridente sonido retumbó ¡PUFFFFF ...! la madera salió volando hasta atravesar algunos de los vitrales, los cristales cayeron como confeti por todo el lugar y pasó lo peor.

Mis pensamientos claudicaron cuando una enorme bestia apareció, era imponente, debía medir más de 3 metros, su aspecto era de un hombre lobo gigante, luego aparecieron 2 más, no tan alto como él, uno de ellos llevaba en sus hombros la chica que había llegado pidiendo ayuda está mañana. Mi terror aumentó cuando el más grande entró a la capilla, con sus ojos rojos clavados en mí, "Dios mío yo sería su cena" pensé. Debía dar la batalla, tomé mi crucifijo, un balde con agua bendita, empecé a rociarlo, si era el mismo diablo y sus secuaces debía espantarlos con esto.

-Te reprendo Satanás, ordenó que te esfumes con tú maldad -alcance a decir sin ningún éxito, la bestia avanzó tanto hacia mi que sentí su respiración, al abrir mis ojos su rostro estaba a unos centímetros del mío, me miraba con aspecto de burla...Era mi fin, me resigne, moriría...cerré mis ojos y esperé sentir sus colmillos enterrarse en mi cuerpo. Para mí sorpresa solo sentí cuando su manos me tomaron por la cintura, depositando como un costal de papá en sus hombros, antes de caer en la más terrible de las oscuridad,

Antes de esto solo recuerdo escuchar dos palabras pronunciadas por este.

-¡MÍA...!

Intro

Greicy

Lexter Feridank

Es chistoso pensar que una mujer crea poder escapar de nuestro dominio, no lo digo por mí, a un no encuentro mi mate y posiblemente nunca la encuentre, solo pienso en mi beta, tuvo la peor de las malas suerte, su mate resultó ser una insignificante humana, la cual había aprovechado un descuido y se había escapado en la madrugada. Dejé de recriminarle por su falta de tacto y me ofrecí para buscarla, debía aparecer viva o muerta, no tenía el derecho a semejante humillación y rechazo, aparte de que podía poner en peligro la seguridad de la manada, delatando nuestra ubicación exacta...miré hacia la cabaña de Elioth y observé que se acercaba a mí, junto a 2 hombres lobos más, para ayudarnos en la búsqueda.

-Alpha estamos listos. -Me dice Elioth mientras lo veo llegar.

-¿Tienes alguna idea de cuál ruta pudo haber tomado?...Siendo humana no creo que esté muy lejos, Tampoco descarto la posibilidad de que haya sido raptada por vampiros. -Le respondí, viendo en su rostro que ya le estaba causando efecto el estar lejos de ella.

-¡No! Dania está bien, recuerda, es mímate y la marqué, tengo una conexión especial con ella. -Escupió, esté mirando con rabia hacia el bosque. Si Elioth los creía, posiblemente tendríamos la fortuna de encontrarla con vida...Era bien sabido de la conexión que tenían los hombres lobos con sus mates, incluso podrían debilitarse y hasta llegar a morir sí estaban separados por un largo periodo de tiempo. Por suerte yo no tenía la desdicha de tener mate, La diosa Luna se había olvidado de mí, pero con esto me había dado la oportunidad de no tener debilidad, a falta de una luna me tenía creada mí propia versión del paraíso "un harén de lobas" de la mejor casta, hermosas y sensuales...siempre dispuesta a satisfacer los deseos de un Alpha, y no cualquiera, soy el futuro Rey Alpha, de todas las manadas del mundo, me luce ser exigentes en todo, aunque suene ególatra o engreído.

Actualmente mí favorita era Sharon, una sensual loba de un rubio platinado, con grandes pechos y piernas que parecían interminables, tenía más de 5 meses en la manada, decidió quedarse luego que viniera de visita con su hermano él Alpha de la manada Luna Dorada, esa noche nos fuimos de juerga, después de varios tragos y roces traviesos en la pista de baile, se fue evidenciando lo que sospeche cuando llegó, me observó con descaro, proyectando su aroma de loba en celo,"me deseaba" yo aproveché esa misma noche, la cogí hasta el cansancio en medio del bosque, pensé que solo sería un polvo furtivo, uno muy delicioso, pero que al final me dejaban vacíos como todos los demás. Cuando la vi marcharse al otro día con su hermano, nunca pensé la increíble sorpresa que me llevaría horas después, apareció nuevamente en la tarde con todas sus pertenencias, proclamando ser la reina luna de la manada. Al principio lo tomé como un chiste su atrevimiento, no me gustaban las mujeres atrevidas...¡si! pero solo en la cama. El tema de ser mi luna no era negociable, simplemente no quería una .

Aunque sí La diosa Luna se decidía enviarme una, se que sería un loba fuerte, sabe que nunca aceptaría una humana o una loba Zorra/trepadora como Sharon que al final se conformó con ser la favorita de mi harén, aunque seguía insinuando a mis espaldas que sería mi Luna, 'la muy ilusa'.

El bosque estaba en aparente normalidad, desde que emprendimos la marcha no habíamos olfateado ningún olor en particular, miramos por todos lados buscando huellas, inspeccionamos las ramas rotas, viendo que no teníamos una dirección clara, pensamos dividirnos, lo cual no hizo falta, cuando el lobo de Elioth tomó posesión de él y este empezó a correr en una dirección que jamás sospeche, le indique a los demás que lo siguiéramos, eran buenos indicios, duramos cerca de media hora corriendo, jamás me hubiera imaginado que una humana pudiera llegar tan lejos en tan poco tiempo. Los cuatro nos paramos de un impulso cuando Elioth empezó a olfatear con más intensidad, su lobo parecía inquieto a la vez.

Ella estaba aquí, está muy cerca, la puedo oler. -Comienza a olfatear y sus sentidos se vuelcan hacia un enorme muro. -Está detrás de esa muralla Alpha. -Dice mi beta mirándome con incertidumbre, esperando una señal mía que lo autorice a volar el muro y seguir avanzando. Vacilé, y miré a Elioth con autoridad. Estaba prohibido cruzar esa muralla, era tierra santa, tanto brujos, lobos y vampiros habían respetado esas reglas desde hace más de un siglo cuando habían comenzado a construir iglesias en esa parte del bosque. Al principio las restricciones fueron solo para los vampiros y brujos, algo innecesario, por naturaleza los brujos y vampiros se veían neutralizados por la energía que emanaba de esos templos, los hombres lobos sí después aceptamos no cruzar las barreras que nos dividen, por respeto, en señal de paz.

-No podemos, es tierra santa, nuestros límites son hasta este muro. -le dije esperando que hiciera caso, podíamos esperar que saliera de esa zona.

-¿Qué hay detrás exactamente de estás paredes Alpha?. -preguntó Frederick, uno de nuestros guerreros, con curiosidad.

-No sé con exactitud, pero escuché que habían construido muchos monasterios, nunca he tratado de mirar más allá.-Le contesté. Volví a mirar en dirección a Elioth, caminaba de un lado para otro con desesperación, su lobo estaba inquieto, temía que pudiera cometer una locura. Eso me preocupaba, no era para menos, no solo era mi beta, también mí único amigo, debía hacer algo. Me acerqué a él, tenía un plan pero debía esperar, por ahora solo tenía pensado subir hasta lo alto del muro, para ver sí alcanzaba a ver a Dania. Mi presencia podría asustarla y hacerla salir de ese lugar, eso nos permitiría lograr atraparla y terminar la agonía de mi beta. Aparte no violaría ningún acuerdo de paz con solo subir y mirar.

Estuvimos de acuerdo en lo planeado y decidí subir, me fui trepando con agilidad entre los árboles, luego de un salto llegué a la cúpula del muro, use mis garras para sostenerme hasta estabilizarme.

Esperaba encontrar varios monasterios, para mi sorpresa solo había uno y estaba ubicado ,muy cerca del muro, desde mi perspectiva podía verlo en su totalidad.

El templo se distingue por adornos en su estructura. Campanarios decoran los rascacielos de tejados puntiagudos y aleros liberales.

Era de reducidas dimensiones, el malva pálido vestía sus paredes, lo hacía lucir distinguido, al igual que remilgado, haciendo juego con el huerto y su jardín cursi, tanto mi lobo como yo nos sentimos emplazados al ver tantas rositas, para terminar de rematar divise una fuente con patos nadando, "mi lobo gruño, excelente aperitivo uhhh"

Cerca ocupan espacios algunos querubines de bronce. Alrededor de ellos distribuidos de manera astuta, lo demás eran arbustos frutales, como cerezos, ciruelos rojos y muchas florecitas, por la pinta dulce del lugar hay sólo podían vivir monjas, si debía ser, agite mi rostro para despabilarme y dejar tan hipnotizante cursilería, fije mi vista hacia abajo, le hice seña a mi beta para que subiera.

En unos segundos estuvo cerca de mi.

-No tienes porqué preocuparte, es un lugar seguro, esperaremos que salga para atraparla, ya debemos irnos, está oscureciendo le dije apartando la vista.

-Espera, alguien está saliendo. -dijo Elioth en tono esperanzador.

Volví a poner mi atención, más por la inquietud de mi lobo que por las palabras de mi beta, me enfoque en cuatro jóvenes vestidas de hábito, como lo supuse, era un convento con dulces monjas, tres de ellas se sentaron, mientras una se alejó, acercándose más a nosotros, la mire, sentí curiosidad ¿que ocultaba tanta tela? Levantó el rostro ya más cerca de nosotros pude estudiar su facciones, tenía un rostro exquisito, enorme ojos almendrados color turquesa, coronados por espesas pestañas, esos labios carnosos, sentí lujuria al imaginarme besando, mordiendo sus bordes y ponerlo a chupar mi virilidad..... fue mi perdición una brisa fresca, trajo consigo el regalo de su aroma, era una combinación de miel, fresas y chocolate, mi olor favorito, sentí mi lobo extasiarse ¡Mía! nuestra le corregí , debía llevarla a casa aunque fuera una insignificante humana...nooo... me negaba aceptar tal ofensa.

Una humana que me atrae, aunque su cuerpo era un misterio aún, por ahora claro.

-¡MÍA! - volví a exclamar en voz alta, incitado por mi lobo.

-¿ Es nuestra luna, Alpha?. -Me pregunto mi beta, esperando una confirmación positiva. -Debemos ir por ella, si es así.

-No, la Diosa Luna me ha castigado, me envío una débil humana, como mate, esperare. -Mi lobo no estaba complacido con mi decisión de no tomar la novicia, decidió accionar, tomó el control total de mi cuerpo, tronaron los huesos, el rojo de mis ojos se intensificó, en un instante Devil aúllo desde las alturas y se lanzó a buscarla.

La bestia dio grandes zancadas, la tierra temblaba a nuestro paso, se escuchaban los fuertes gritos de las monjas, el olor a miedo invadía todo el lugar, corrí hasta donde podía sentir con más fuerza su olor, cruce uno de los pasillo más angostos, el terror que vagaba por los aires era excitante, destroce la primera puerta, para mi decepción no estaban ahí, cuando estaba a punto de patear la segunda escuche una voz desafiante de mujer.

-¡Estamos aquí maldita bestia...!

-Con que hay te escondes primor. -- Una sola patada y la madera salió volando para atravesar los vitrales y volverlos añicos. Ella estaba parada, de forma desafiante en medio de la capilla, como quien espera al diablo para combatirlo.

-Te reprendo Satanás, ordenó que te esfumes con tú maldad. –La escuché decir, no pude evitar reírme de su ingenuidad. Estaba tan cerca, su belleza era como un resplandor, sin vacilar la tome por la cintura, para luego depositarla en mi hombro.

-¡ ERES MÍA...!. -Seguido la sentí desmayarse en ese preciso instante, era lo mejor, me evitaría lastimarla. Me gire, mi beta estaba detrás con su mate al hombro y otro de los guerreros.

- ¡Vayámonos!. -Salimos dejando atrás una mudez pesada en el aire, pero mi deseo de posesión me cegaba de egoísmo, solo podía pensar en la mujer que llevaba conmigo.

Capítulo 2 A SEGUNDA VISTA I

Pura penumbra arropaba el bosque cuando llegamos a la manada, todas la luces de las cabañas estaban encendidas y más de la mitad de los miembros fuera, estos no disimularon su curiosidad cuando me vieron llegar con semejante adorno en los brazos, no me importo ver sus ojos clavados en nosotros, era el jefe, si eran sabios no preguntarían.... Si valoraban sus vidas no preguntarían.

Entrando a la casa, sentí el peso de la mirada de Sharon en mi espalda, olfateando su nueva competencia, no vacilé en ignorarla, seguí avanzando, subí y llegué a mi recamara, la deposite con delicadeza en mí cama, parecía un ángel, ¿cuál sería su nombre? ¿Cómo reaccionara cuándo me entierre en ella?, debía dejar de perturbarme con preguntas que su cuerpo me respondería pronto. Me gire y entre al baño, después de una larga ducha mi cuerpo estaba más relajado, pero la tensión sensual seguía latente, debía descargarme, pensé en ella, he inmediato deseche la idea, era considerado un desalmado pero nunca; tomaría a la fuerza una mujer, me gusta ser deseado, cogerla, verlas buscarme para que las sacie de placer.

Salí de baño, me dispuse a vestirme, con unos jeans azul, un polo claro, tenis a juego....a toda prisa me marche, no quería cometer una locura.

En la cocina estaba mi tía Claudec, cenando mientras cotilleaba con doña Sofía, que afán de las mujeres de saberlo todo, algunas parecían más complacidas con el chisme que con el sexo....ambas me miraron al unisono cuando entre, no murmuraron nada, sabían a la la perfección que podía escucharlas, solo me siguieron con la mirada hasta sentarme en el comedor, Sofía se apresuró, me sirvió unas raciones generosas de filete de mero, con salsa agridulce, y de guarnición ensalada, era única en la cocina....mi lobo y yo nos saboreamos satisfecho con el sabor de la comida.

Me levanté, fui acercándome a ellas, debía encargarles mi nueva adquisición. Aunque eran chismosas, no dejaban de ser buenas personas y mi única familia a parte de mi beta.

-¿Mueren por saber sobre la mujer que traje? uhhh...-Les pregunte mientra las miraba con sarcasmo.

Doña Sofía fue la primera en contestar...

-Nos gustaría saber como debemos atenderla, es solo eso.-Resoplo, girando luego para aparentar como sí no le importará.

-Sera otra de las chicas del harén, mañana la llevaré, por hoy dormirá en mi, habitación, estén al pendiente de ella, ¿Alguna otra pregunta?

-¡Una monja a tú haren!...fue lo primero que notamos cuando la vimos, perdóname, era inevitable no hacerlo. -Exclamo mi tía, anonada, viroleando los ojos con desconcierto.

-¡Si!.perfecta para mí, saben que me encanta la variedad, encárguense de ella hasta mi regreso. -Respondí para enseguida salir, necesitaba un buen polvo y sabía quién podía dármelo.

Media hora más tarde llegue al paraíso, Sharon fue la primera en acercarse a mi, la bese, es una delicia eso no estaba en duda, pero ya me estaba cansando.

-¿Quién es la nueva? , no es suficiente compartirte con 15 rameras lobas; ahora tendré que soportar una insignificante puta humana.-Sharon escupió esas palabras con amargura, sus ojos centellaban de furia.Le había soportado bastante impertinencia, pero esta no se la dejaría pasar, reclamarme en publico sabiendo que yo era la ley, acaso olvida que me debe respeto.

La tomé del pelo con fuerza, acercándola a mi rostro para que entendiera todo lo que le podía pasar si me desafiaba o trataba de controlarme.

-¿Quién eres tú para cuestionarme? no olvides tú lugar.-Le grite para luego lanzarla al piso y ordenarle a unos de los guerreros que la encierren en el calabozo.

Después de mi demostración de autoridad con Sharon, las demás no esperaron mucho para correr sumisas acariciarme, como abejas hacia la miel, esperando ser la afortunadas de pasar la noche con el Rey.

Fue la cogida más extraña, miraba a Betsi una de mis lobas más veteranas lamer y chupar mi pene hasta hacerlo desaparecer dentro de su garganta, por un momento pensé ver el rostro de la monja; estaba volviéndome loco pensé; más cuando la embestí ferozmente, inclinándome en momentos para morder sus pezones, la volví a imaginar, juro haberla visto a ella jadeando y diciendo, ¡te amo mi diablo!...

POV; Angélica....

Un ligero toque sintió en sus labios, de forma voraz se deslizaban hasta su pecho, lamiendo cada uno con maestría, gimió de placer excitada, sus manos se deslizaban por el cruce de una zona prohibida, comenzó a retorcerse, quiso ver su rostro, cuando un hormigueo acalambrado se adueñó de su femineidad, producido por el juguete o de su lengua. Los besos siguieron avanzando en la ruta de su piel desnuda, diviso al instante una sombra oscura, se acercaba a su garganta para clavar sus enormes colmillos en ella.

Desperté con un brusco sobresalto.

-¿Dónde estoy? -mire hacia todos lados..

Lo primero en notar fue la inmensa habitación en la que estaba, la inspecciones, era siete veces más grande que la habitación del convento, con enormes ventanas enmarcadas en caoba, era tan lujoso, quien ¿me habrá traído aquí? Pensé mientras se levantaba de la cama para abrir una puerta que resultó tener detrás el baño, igual de grande y pomposo que la habitación ...seguía aturdida, lo último que recordaba era cuando esa inmensa bestia entro al convento y llegó dónde estaban ellas y sus amigas... debía salir de aquí, volver, para saber cómo estaban las demás.

Sintió pasos cerca, deteniéndose en la puerta, seguido una señora de unos 50 años, regordeta, de rostro amigable, apareció en el umbral, cargaba una bandeja con comida para alimentar cuatro personas.

-Hola jovencita, mi nombre es Sofía, traje comida, espero que hayas descansado bien.-Expreso en tono amigable, parecía una señora dulce.

-¡Si!, gracias...¿puedo preguntarle algo mi señora?

-¿Quién me trajo aquí? ayer estaba en mi convento, una bestia entro, destrozó todo, cuando trate de enfrentarme a ella me desmaye, no recuerdo más nada.-Dije tratando de encontrar respuestas, no vi asombro en su rostro, algo que me extraño, más bien sus labios se curvaron, formando una leve sonrisa. Parecía una señora cálida y buena como las monjitas.

-Fue el señor Lexter, cuando vuelva lo podrás conocer, ahora come algo. -Dicho esto se levantó señalando la bandeja.

Devore todo, estaba delicioso, luego la señora regreso y me entrego unas piezas de ropa y calzado, para mí asombro eran de la talla correcta. También me entrego artículos de higiene, dude en tomarlos no quería abusar de su generosidad, pero necesitaba ducharme, sentía la piel pegajosa.

Me desnude, no se porque sentí el peso de una mirada en mi cuerpo, calme mi mente, era normal estar paranoica luego de ver semejante bestia tan cerca de mis huesos....termine de ducharme, me seque el cabello que para mi asombro llegaba hasta mi trasero,luego lo cortaría, revise las piezas de ropa, no eran mi estilo, enseñaban demasiada piel, al final me decidí por un vertido azul turquesa, algo ajustado para mi, pero por lo menos llegaba hasta las rodillas, desee recogerme el pelo, pero al final decidí llevarlo suelto, me gusto ver mi aspecto en el espejo, lo admitiré, soy hermosa, aunque en el convento me enseñaron que todo es vanidad y no debemos rendirle culto al cuerpo, pero si respetarlo por ser la morada del espíritu.... Por último aplique un brillo en mis labios, "olía a fresa" salí, necesitaba encontrar alguien que me ayudara a regresar.

Escape rápidamente de la casa, tratando de no ser vista, era un lugar maravilloso, con muchos niños, saludaba a todos a mi paso, estos me devolvían el saludo pero sentía que me miraban de forma extraña, como si fuera invasora... varios minutos después seguía caminando en círculos, nadie se me acercaba, trate de acercarme alguno y huyeron ¿a qué le temen? ni que apestara...ya cansada decidí volver a la casa, cuando caminaba en su dirección, perdí la noción del tiempo, ni los ángeles eran tan hermoso como el hombre que venia hacia mi, alto, con unos pectorales bien esculpidos, esos ojos negros como el peor de los eclipse me hechizaron, sentí fuego entre mis piernas, me quemaba.

Entonces entendí, no podía ser monja, ni las descripciones eróticas de Ana me habían perturbado tanto con él, desde ese instante supe que estaba perdida...

Capítulo 3 A SEGUNDA VISTA 2

POV; Lexter

Esa mañana al despertar, me aparte de mi compañía, me molestaba que después del sexo se quedaran a dormir, soñé con ella toda la noche, era hora de volver y encararla, explicarle lo que significa para mí, desde ahora me pertenecía, me urgía poseerla, de lo contrario me volvería loco... me vestí rápidamente, tome mi móvil y me llego la idea de mirarla por cámara, posiblemente estaba durmiendo o pudo haber escapado; esa idea me enfureció, encendí el móvil, abrí la aplicación y busque la cámara de la habitación, no estaba ahí, empecé a preocuparme, luego puse la del baño y valla sorpresa que encontré; estaba desnuda, ya las cantidades enormes de tela modesta no ocultaban su cuerpo, su pelo extremadamente largo de un negro azabache llegaba justo a la curvatura de su trasero voluminoso, al girarse sus pechos quedaron expuestos a mí, eran grandes y firmes, con mis dedos acerque la cámara para enfocar sus hermosos pezones rosa, baje un más para ver la zona de su femineidad perfecta aunque cubierta de algunas incipientes vellosidades, me quede observándola hasta que entro a la ducha.

-¡Que delicia!. -Susurre, mi lobo gruño de deseo y sentí que mi erección crecía, tuve que sentarme al borde de la cama y despertar la loba durmiente que tenia mas próximo.

-Despierta Betsi, tienes trabajo. -Le dije mientras sacaba mi miembro, muy gustosa se acerco, lo atrapo con su boca y comenzó a lamerlo como rica golosina, lo desaparecía entre su garganta con movimientos rítmicos hacia un vaivén con su lengua, 15 minutos después su boca estaba llena de mi semen y me agrado verla tragárselo como rico néctar y luego saborearse.

-Debo irme, estuviste fantástica mi lobita. -Le dije abrochándome nuevamente el cinturón al pantalón; le dí una nalgada y me fui, dejando a esta haciendo pucheros.

Llegar a casa y no encontrarla me enfureció bastante.

Ni doña Sofía y menos mi tía se percataron de su salida, sin pensar en nada solo nublado por la rabia que sentía ante el descuido de todos, Salí a buscarla, no paso mucho tiempo y empecé a percibir su aroma, mí lobo me alerto, está cerca, camine guiado por mi olfato hasta que pude verla, venia hacia mi y me miraba como una conejita excitada, eso me gusto, bajaba la vista y volvía subirla de una forma inocentemente perturbadora, ella misma no era consciente de su deseo.

Estando cerca uno del otro, tomé sus manos entre las mías:

-¿Cómo te llamas preciosa?. – Fue lo primero que se me ocurrió decirle para romper el hielo.

-Angélica. –Contesto esta con voz temblorosa, para luego soltar su mano. Le sentaba bien el nombre a su cara pero no a su cuerpo voluptuoso, a juzgar por las imágenes que conserva en el cerebro como vivo retrato de la sensualidad.

-El nombre te queda perfecto, pareces un ángel. -Esas palabras salieron más de mi yo sarcástico, mientras ella me miraba confiada.

-Necesito un favor suyo, deseo volver al convento, pensara que estoy loca pero ayer algo parecido al diablo entro y me rapto, yo me desmaye y no supe más de mí, hoy me levante en la casa de un buen hombre, me imagino que él me rescato, pero no deseo abusar más de su cortesía, lo mejor será marcharme ya...-Mientras esta hablaba como cotorra, se me ocurrió un plan, no le diría la verdad del porque estaba aquí, simplemente me presentaría como el héroe que la rescato.

-Estabas en mi casa, ayer mi amigo Elioth y yo te encontramos en el bosque y quise ayudarte, por ahora será mejor que estés en mi casa, hay mucho peligro en el bosque y posiblemente eso que llamas diablo te está buscando. -Sus ojos se abrieron súbitamente del espanto, para luego notar la gratitud en su rostro, tuve una sensación de vergüenza y pereza al no tener el suficiente valor para decirle la verdad, que era mía y jamás volvería al convento. La estrategia era ganar tiempo, en pocos días estaría tan enamorada y complacida entre mis brazos que no desearía marcharse nunca.

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