Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > LOMBARDO.
LOMBARDO.

LOMBARDO.

Autor: : Mia'S
Género: Romance
Cuando tienes personas que defender, las decisiones se vuelven fáciles ya que estas enfocado solo en esa misión. Volverme el protector de mi familia no es una tarea fácil, pero ver sonreír a mi madre, ver a mi padre tranquilo disfrutando de su vejez, a mi hermano enamorarse y a mi hermana ir a la universidad feliz en un ambiente seguro es la mejor de las recompensas. Me volví un hombre seguro con corazón de acero dispuesto a enfrentar lo que sea por quienes amo... ese soy yo. Jordano Lombardo... ¿El amor? Llego cuando menos lo esperada y difente a lo que creía, me hizo más fuerte...

Capítulo 1 Mala noche.

La habitación de hotel estaba impregnada de una atmósfera cargada de tensión y expectación. El hombre misterioso aguardaba en la penumbra, con una presencia que parecía magnetizar el espacio a su alrededor. Cuando la joven cruzó la puerta, su corazón latió con fuerza, anticipando un encuentro lleno de pasión y misterio. Sin embargo, al acercarse, notó que algo estaba mal. El hombre no correspondía a sus expectativas, su mirada fría y distante la hizo retroceder interiormente. Cada gesto suyo, cada contacto, le resultaba indiferente e incluso incómodo.

Cuando ella intentó acercarse más, buscando conexión, él la apartó bruscamente, dejando caer su chaqueta con desdén. En ese gesto, se desvaneció cualquier ilusión de intimidad, dejando a la joven con una sensación de vacío y desolación en aquella habitación de hotel, donde el deseo se convirtió en desencanto.

El hombre salió de la habitación, dejando atrás el aire denso de lo que pudo haber sido. En el lobby, se encontró con su asistente, cuya presencia no logró suavizar su semblante endurecido. Con una mirada gélida, casi acusatoria, le preguntó: "¿No había otra mujer?" La pregunta resonó en el espacio, cargada de decepción y desdén, revelando una frustración más profunda que trascendía el simple encuentro frustrado en la habitación de hotel.

El asistente, percibiendo la tensión palpable en el aire, se prepara para responder, pero el gesto del hombre lo detiene en seco. Con un simple movimiento de mano, le indica que no es necesario. "No importa", murmura el hombre con voz firme, su determinación apenas disimulando la frustración que lo embarga. Juntos abandonan el hotel con rapidez, dirigiéndose hacia una camioneta negra blindada que los espera en la oscuridad de la noche. Con una agilidad calculada, suben al vehículo, seguidos de cerca por un par de autos más. En un instante, los tres vehículos desaparecen en la distancia, fundiéndose con las luces de la autopista, llevando consigo secretos y emociones no resueltas.

Las camionetas avanzan por las calles flanqueadas por árboles imponentes, cuyas copas se entrelazan sobre las ostentosas casas que bordean la zona. El aire está impregnado del perfume de la naturaleza, una característica distintiva de este lugar privilegiado. Finalmente, los vehículos se detienen frente a una de las mansiones más impresionantes de la zona. El portón eléctrico se desliza con un suave zumbido, revelando un paisaje exquisitamente diseñado. Una fuente de agua natural adorna el frente de la propiedad, obligando a los visitantes a rodearla para llegar a la entrada principal de la casa. Una puerta gigante de madera maciza aguarda, imponente y majestuosa, anunciando la opulencia que aguarda en el interior. El portón se abre con un chirrido suave, invitando a adentrarse en el mundo de lujo y misterio que se esconde detrás de sus puertas.

La camioneta se detiene frente a la entrada principal, donde uno de los guardias se apresura a abrir la puerta. Con elegancia y seguridad, el hombre desciende del vehículo, el dueño de toda esa majestuosidad que se extiende ante él. Ajusta su chaqueta con un gesto rápido y decidido, antes de dirigirse hacia la entrada de la casa, su asistente siguiéndolo de cerca como una sombra leal. Juntos, cruzan el umbral de la puerta gigante de madera, adentrándose en el lujoso interior de la mansión, donde los secretos y las intrigas aguardan entre sus opulentas paredes.

Antes de que puedan intercambiar palabras, una figura femenina emerge de la penumbra, tomando al hombre y su asistente por sorpresa. "Llegué a pensar que no vendrías a dormir", murmura la chica con una sonrisa misteriosa en los labios. El hombre frunce el ceño, su gesto ahora aún más hosco. "¿Quién te dejó entrar?", pregunta con voz cortante, su tono revelando una mezcla de sorpresa y molestia por la inesperada presencia de la mujer en su hogar.

La mujer se acerca con confianza, tomando el brazo del hombre con coquetería mientras le pide ser invitada a cenar. Sin embargo, él se libera de su agarre con determinación. Dirigiéndose a su asistente, le ordena investigar quién permitió el acceso a la mujer y asegurarse de que reciba las consecuencias correspondientes. Luego, se vuelve hacia la chica con una mirada fría y directa. "Y tú... fuera de mi casa", declara con firmeza. "No quiero ser grosero, pero no tienes derecho a entrar cuando se te antoje. No deseo entablar negocios con tu familia, y no permitiré que tu padre te utilice. No busco una esposa ni alianzas", concluye, dejando claro que no está dispuesto a ceder ante las presiones externas.

El hombre dirige una última orden a su asistente, asegurándose de que la mujer abandone la propiedad. Después, los deja a ambos en la sala y se encamina hacia su oficina personal con determinación, dejando claro que no tolerará intrusiones no deseadas en su espacio privado.

Minutos después de haber dado la orden, la puerta de la oficina del hombre se abre ligeramente después de un discreto toque. Su asistente espera pacientemente hasta que recibe el permiso para entrar. Una vez dentro, el hombre mira inquisitivamente a su asistente, quien comprende de inmediato la pregunta no formulada.

"¿Te aseguraste de que saliera?", pregunta con un tono que subraya la importancia de la seguridad. El asistente asiente con seriedad, confirmando que la mujer ha sido escoltada fuera de la propiedad y que se han revisado los protocolos para evitar futuros incidentes. Esta confirmación parece traer un alivio momentáneo al semblante del hombre, reafirmando su necesidad de mantener un control estricto sobre su entorno privado.

Bien, puedes irte. No necesito nada más de ti." El asistente, consciente del ánimo tenso de su jefe, opta por ignorar la instrucción de retirarse y, con un gesto tranquilo, desabrocha el botón de su chaleco antes de sentarse frente a él. "Puedes dejar tu mal humor", comienza, con una voz calmada y un leve asomo de familiaridad que sugiere años de servicio leal. "Sé que ha sido una mala noche, y lamento mucho que la chica en el hotel no haya podido relajarte."

Haciendo una pausa para asegurarse de que tiene la atención completa de su jefe, añade, "Te recuerdo que mañana es el cumpleaños de tu madre. ¿No pensarás llegar con ese mal genio?" Con estas palabras, el asistente no solo muestra su preocupación por el bienestar emocional del hombre, sino también su interés en mantener la armonía familiar, recordándole sus responsabilidades personales más allá de las tensiones del momento.

Mientras el hombre se levanta y se dirige al minibar, la tensión en la sala parece suavizarse ligeramente. Sirve un par de tragos con movimientos metódicos, entregando uno a su asistente antes de tomar el suyo propio. Tras un sorbo reflexivo, finalmente rompe el silencio.

"Estoy bien, lo de mañana será rápido," dice con un tono que busca ser convincente pero que aún delata cierto cansancio subyacente. Su gesto de ofrecer un trago a su asistente no solo es un signo de aprecio, sino también un intento de normalizar la atmósfera después de la noche tumultuosa. Quizás en el fondo, espera encontrar en ese pequeño gesto compartido, una manera de reconectar con la normalidad antes del evento familiar inminente.

Capítulo 2 Cumpleaños.

Jordano Lombardo.

Me despierto con una jaqueca implacable; claramente, anoche me pasé con los tragos. Sin embargo, era necesario, necesitaba despejar mi mente de alguna forma. Me levanto de la cama, todavía sintiendo cada latido de mi cabeza como un martillazo. Me dirijo directamente a la ducha, esperando que el agua caliente pueda lavar no solo el cansancio, sino también el remordimiento y la tensión de anoche. El vapor se eleva, y con cada gota que golpea mi piel, trato de dejar atrás las preocupaciones y centrarme en lo que viene. Hoy tengo que mantenerme firme, especialmente por el cumpleaños de mi madre. No puedo permitirme llevar este mal genio a su celebración.

Normalmente, soy un hombre enfocado y concentrado. No permito que las pasiones dominen mi vida; soy un hombre de gustos refinados y no encuentro lo que busco en cualquier mujer. Me tomo mi tiempo, y eso puede tardar meses, incluso sin que yo tenga deseos de estar con ninguna mujer. El trabajo me absorbe y es mi refugio. Quiero ser el mejor, y eso no me lo va a sacar de la cabeza ningún par de piernas.

Para llegar a donde hoy estoy, tuve que abandonar mis sentimientos, poner en primer lugar la seguridad y el bienestar de las personas que amo, con tan solo diecisiete años me hice cargo de la mafia más poderosa de Italia, la cual durante muchos años había estado a cargo de los antecesores de mi padre. Entrenar duro, matar, aislarme, todas esas cosas fueron secando mi corazón, ver sufrir a las personas malas se volvió un fetiche raro, estar sucio de sangre y saber que habría una persona mala menos me daba satisfacción...Mi padre Yurik Lombardo era un hombre temido, violento, frío, hasta que conoció a mi madre, Isabella, siendo un mafioso enamorado dejó entrever a sus enemigos sus puntos débiles, lo que causó la baja de muchos de sus hombres, por proteger al amor de su vida, mi madre, quien llevaba en su vientre la vida de mi hermano, Matías. Soy el hermano mayor y solo por eso llegado el momento reclame lo que por derecho me pertenecía, el legado de mi padre y de todos los anteriores a él.Cuando mi padre era el líder, puesto heredado por mi abuelo, hizo un gran esfuerzo por mantener la organización a flote y llevarla a un mejor estado, haciendo unos cambios por hay y por allá, cuando decidió que quería una vida sin riesgos para su familia, todo se complico y aunque nunca salió totalmente de ese mundo, pues, nunca nadie se libera realmente de la mafia, se mantuvo lo más alejado posible. Durante más de 10 años vivimos en paz, hasta qué sucedió lo del secuestro, ese fue el episodio que marcó mi vida y el que me llevó a querer despellejar a todos los enemigos de mi padre y para eso, debía ocupar el puesto que él un día tuvo.Saliendo de la escuela un día que parecía tranquilo, me secuestraron a mi y a otros chicos de diferente escuela, fue un acontecimiento muy sonado en toda Italia, hijos de políticos, empresarios poderosos y por supuesto mafiosos, fueron secuestrados ese día, estuvimos por casi un mes en cautiverio, solo con agua y comida de mierda.Conocí a uno de mis mejores amigos y hoy en día un aliado muy importante de mi organización, Leonardo Conti. Hijo de un empresario poderoso, ambos sufrimos en la mierda que nos tocó, en mano de esos miserables secuestradores.Luego del secuestro nos separamos y un tiempo después convencí a mi padre de entrenarme, quería poder defenderme, sentirme útil, insistí tanto en el asunto que hasta huelga de hambre hice, mi padre estaba renuente a dejarme adentrar en ese mundo pero, termino por ceder al temer otra vez por nuestra seguridad.Dos semanas después de estar entrenando, me las ingenie para ir en busca de Leonardo, mientras estuvimos juntos nos ayudamos mutuamente y hablamos de aprender a defendernos, yo le conté parte de mi historia y en vez de rechazarme por ser el hijo de un mafioso, se quedó conmigo y me apoyó.Ambos teníamos claro que proteger a nuestra familia era vital, no queríamos que el infierno que pasamos durante ese tiempo, algún otro miembro de nuestra familia lo viviera o peor aun, que no sobreviviera para contarlo.

Y son todas esas vivencias las que me tienen aquí, 13 años después con un carácter y una reputación forjada, con metas claras y siempre mirando al frente...

Suspiro al pensar en mi pasado, mi vida no ha sido facil y por dios que no quiero que lo sea, habría sido muy sencillo y aburrida.

Hoy quiero llegar temprano a casa de mi madre, así que salgo de la ducha sintiéndome más o menos renovado. Opto por ropa informal y, al salir del clóset, noto una bolsa negra sobre mi cama. La recojo antes de salir. Contiene el traje que usaré esta tarde, perfectamente empacado y limpio. Al bajar las escaleras, encuentro en la mesa auxiliar una taza de café cargado, justo como me gusta. Entrego la bolsa a uno de mis hombres para que la lleve al auto mientras disfruto de mi café. Al terminar, me dirijo al auto, listo para ir a casa de mi madre, esperando que el día transcurra sin incidentes y pueda ofrecerle la celebración que se merece.

Al llegar a casa de mi madre, me encuentro con la majestuosidad que caracteriza a la mansión Lombardo. Los exuberantes jardines, los rosales en plena floración y las fuentes burbujeantes crean una atmósfera de ensueño. La opulencia y el refinamiento se reflejan en cada rincón de la mansión, desde los elegantes muebles hasta las altas ventanas que permiten que la luz del sol bañe las habitaciones.

La fiesta de cumpleaños de mi madre es un evento majestuoso, donde los invitados llegan ataviados con sus mejores galas, ansiosos por disfrutar de una noche de celebración y opulencia. La decoración exquisita, la comida preparada por chefs de renombre y las bebidas de las mejores bodegas del mundo reflejan el derroche que caracteriza a los Lombardo.

Entre los invitados se encuentran políticos influyentes, empresarios poderosos y figuras prominentes en la sociedad italiana. La conversación fluye animada mientras los músicos tocan melodías suaves en el fondo, creando una atmósfera de elegancia y sofisticación.

En este ambiente, me muevo con gracia y reserva, consciente de mi posición como anfitrión y líder de la familia Lombardo. Aunque el entorno es deslumbrante, mi mente está siempre alerta, consciente de los peligros que acechan en las sombras y de mi deber de proteger a los míos.

Como todo los años ella procura por reunir a la familia y a los miembros más allegados, los cumpleaños de mi madre son muy divertidos y especiales, ella se encarga de cada detalle, incluso la comida la prepara ella misma, ama atendernos y como buena anfitriona hace lo mejor para que sus invitados se sientan a gusto. Llegue temprano a casa de mis padres, vivo en una casa a las afuera de la ciudad, mi mansión está alejada, es mi fortaleza, equipada con todo, un arsenal, sala de operaciones, sala de monitoreo, desde donde se puede ver toda la casa y hacer cualquier cosa referente a tecnología, un gimnasio tan grande como un campo de fútbol, mis hombres entrenan a diario y los nuevos reclutas igual, un campo de tiro, estacionamiento subterráneo y más, es todo un espectáculo, la mande a construir luego de tomar el poder, tenía una visión diferente de las cosas, así que diseñé mi propio comando.Visito muy poco a mis padres, con tantos enemigos, prefiero estar alejado, amo la paz que me trasmite estar en mi casa.

- Mi amor, ¿aun no estas listo?, ven te ayudo. - Mi madre entra a mi habitación sin tocar, cosa que odio pero, no le digo nada, a ella nadie puede decirle.

- Puedo hacerlo solo madre. - Digamos que no puedo decir pero, mi tono de voz y cara refleja todo lo que quiero expresar, aunque a ella le da igual.

- Pues, apresúrate, hoy vendrá toda la familia Conti. Estoy tan emocionada por recibirlos, son nuestros amigos hace muchos años. - La familia de mi mejor amigo y compañero de cautiverio, desde entonces nuestras familias son inseparables.

- En un momento más bajo, haré unas llamadas antes. - La vi hacer una mueca por el rabillo del ojo, yo estaba frente al espejo, terminando de abotonar mi camisa.

- No se por que eres tan serio, hijo deberías vivir la vida, divertirte, buscar una novia... - Hay vamos de nuevo, mi madre ama criticarme, no se para que me invita si sabe comí soy.

- Madre por favor no vallas por hay. - Serio, aún más que antes le digo eso.

- Eres insoportable, igual a tu padre, te veo abajo, voy por tu hermano. - Sale de la habitación por fin dejándome con la soledad que tanto adoro. Respiro cansado cuando ya mi madre se ha ido, ella siempre queriendo que yo consiga una mujer como que esa es la solución a todos mis males, una mujer solo seria un problema más del que ocuparme, además, aun no consigo a la primera que me deslumbre o me robe el aliento, niego con la cabeza y salgo de la habitación dejando atrás esos pensamientos. Me niego a enamorarme, no sabía yo cuan equivocado estaba y la mujer de mi vida estaba a solo unos pasos de distancia, a solo unos segundos.Al llegar a las escaleras, me sentí un poco nervioso, no hice caso a mis estúpidos sentimientos y baje a paso firme, fui saludando a unas cuantas personas en el camino, buscando con la mirada a mis padres o hermanos.

- Hola guapo. Mamá me dijo que te llevara a su mesa. Vamos - Esa era mi hermana menor siendo muy obediente a los pedidos de mi madre, Cristine, Matias y mi madre eran igual de extrovertidos, mi padre y yo, igual de serios y amargados. La tomé por el brazo y camine junto a ella. No fue hasta que llegamos a la mesa de mis padres que mis ojos se posaron en una linda rubia de cabellos dorados, ojos verdes, tan verdes como una esmeralda, una piel blanca como la nieve, unos labios rojos e hinchados, unos pec... Jodidamente perfecta.

Capítulo 3 Huyendo de la escena.

Jordano Lombardo.

- Buenas noches. - Me sorprendí por la firmeza de mis palabras y me felicite mentalmente por ello, estaba tan embobado con la chica que mi compostura se vio levemente afectada. Ella es hermosa y elegante, pequeña, no creo que mas de un metro sesenta, se mira tan dulce y tierna, es justo como la manzana prohibida, toda ella me invita al madito pecado. Respiro profundo e intento parecer lo mas calmado posible, esto es justo lo que toda mi vida había rechazado.

- Tan guapo y serio como siempre. ¿Cómo estás? - Me saluda Verónica, la madre de Leonardo, tan amable y educada como de costumbre.

- Bien, feliz de verlos, ¿Donde... - Mis palabras se detuvieron cuando el imbécil ese "Leonardo" me llega de lado pasándome un trago.

- ¿Me extrañaste amigo? - Le doy una mala mirada y él solo sonríe.

- Idiota. - Le digo por lo bajo. Luego, las presentaciones no se hicieron esperar, fue Verónica la madre de Leo quien las hizo, hay conocí al nombre de mi rubia. ¡¡Mierda!! Me dedico una sonrisa y me tendió la mano, luego me dijo su nombre. «Alejandra Conti»

La sensación que senti al hacer contacto con su piel fue increíble, se me erizaron todos los cabellos de mi nuca y una electricidad recorrió toda mi espina dorsal, miedo fue lo que experimente después y alejé mi mano tan rápido como pude del ella, me sonrió y juro que fue la sonrisa más hermosa y sincera que alguna vez vi, mi rostro se mostró inexpresivo. Me negaba a sucumbir, a caer, a entregarme a las emociones que estaba experimentado en ese momento y por culpa de esa rubia inocente, pura y hermosa.

- Mamá, señores, me disculpo, sigan disfrutando de la fiesta. Leo, acompáñame. - Prácticamente huí de la escena, salí en compañía de Leo al jardín trasero donde habían muchos más invitados, mi madre no se media con estas fiestas.

- Isabella, otra vez muchas felicidades por tu cumpleaños. - Mi amigo termina de hablar con mi madre y camina a mi lado luego de eso.

********

En el jardín...

- Estas un poco raro, ¿Todo bien? - Mis emociones están muy, muy ocultas estoy seguro.

- Perfectamente. - Le digo tratando de convencerme yo mismo de eso.

- No parece, estas más serio y rígido de lo normal. Te conozco, habla. - Maldición!! Junto con mis amigos somos una especie de libro abierto, entre todos nos conocemos muy bien. Ni loco le contaría ni a él, ni a nadie, era su hermana, su tierna hermana, además, la acababa de conocer, ¿Que le diria? Esto tenia que ir conmigo a la tumba, sin mencionar que ella es tan niña como mi hermana, sería una locura, debía mantenerme alejado. Estar cerca era una tentación, la chica es realmente bella y no puedo negar que me sentí sofocado y muy atraído por ella, a besar esos labios tan virginales.

- Deja de sacar conjeturas sobre mi, me irrita. - Le dije en serio irritado.

- A ti todo te irrita. Más seria una novedad. - Tenía razón pero, mejor que pensara eso.

- Basta! Más bien háblame de lo que nos compete. El último encargo que te mande, ¿te gusto? - Lo mejor ahora era hablar de negocios, distraerme es lo que necesito. Cuando hablamos de negocios el cambia su postura rotundamente, su cuerpo se tensa y su rostro se endurece.

- Me encantó, creo que deberíamos invertir en la fabricación de armas. ¿Que opinas? - Respiro más tranquilo y me concentró en el tema, llegamos a una mesa de bebidas y cada uno pide un trago.

- Opino que nos enfoquemos en lo nuestro, hermano, las únicas armas que quiero fabricar son las de uso personal. Si te soy sincero me inclino un poco más por la seguridad, pero estoy tan ocupado con la contabilidad, la administración y la estrategia de cada una de las misiones que en serio me queda poco tiempo. - Nos alejamos de la mesa mientras hablamos.

- Si te entiendo, a duras penas sales de tu oficina. - Si salgo algo malo pasaría, es lo que creo. Tomo lo que sobra del líquido ámbar en el vaso de un solo sorbo.

- Vallamos por más bebidas. - Mientras caminaba al bar improvisado que estaba en el jardín logré ver a mi derecha a Maikel, mi mano derecha y segundo al mando, le hice un asentimiento con la cabeza y seguí, ese chico era el encargado de mi seguridad y mi sombra. Al llegar a la mesa, giré mi cuello, buscando a su hermano, Chris, lo divisé a unos pocos metros, este último era uno de mis guardias de seguridad, a estos chicos los saqué de la mierda, el primero estaba robando un almacén, lo vi siendo perseguido por el dueño quien a balazos corrió tras él sin éxito alguno, resulta que el chico es muy ágil y escurridizo. Pero no tanto para que yo lo encontrará, cerca de un basurero estaba quejándose adolorido mientras se desangraba, salí del auto y hable con el unos minutos antes de que se desmayara por la pérdida de sangre, mande a mis hombres a llevarlo al hospital y cubrí todos sus gastos, después de eso, el no se ha separado de mi. El segundo, lo saque de un internado, lo visite durante dos años seguidos, cuando cumplió su mayoría de edad le ofrecí un trabajo, el más arriesgado de todos y lo acepto sin dudar. Actualmente los dos son mis más fieles servidores. No son hermanos de sangre pero, al mayor instruir al menor crearon un lazo irrompible a través de los años.

- El próximo fin nos reuniremos, sin excusas. - Bebiendo su trago.

- Hay estaré. - Cuatro tragos más, hablando de trivialidades con Leo, hicieron el anuncio para ir a cantar el cumpleaños de mi madre y fuimos todos a la sala, todo fluía normal hasta que pille a un par de ojos verdes calandome los huesos con la mirada, me dio un guiño de ojo, ¡Oh! Eso sí que no me lo esperaba, me dejó pasmado, otra vez me sonrió, como si supiera el efecto que eso causó en mi y me quito la mirada. Calor, sentía mi cuerpo en llamas, la chica, se acercó a felicitar a mi madre y me dedicaba miradas de vez en cuando, sutiles y tiernas miradas, que yo interpretaba como que quería desnudarme.

En su coqueteo un chico se le acerco, le dijo algo al oido y se fueron a la pista de baile, le puso sus asquerosas manos en la cintura y ella se dejó. Mis puños se apretaron a los lados y mi rostro de endureció, no me quedaria hay viendo esa escena, sali otra vez, al primer mesero que paso le quite un trago y me pregunte a mi mismo ¿Que diablos fue eso? Es una estupida niña. Una muy bien dotada, una muy hermosa.

Decidi volver a mi habitación, no era muy amante a las fiestas, asi que creo que mi madre debia estar agradecida de que haya durado mucho, al entrar la busque con la mirada pero no la encontre, subi las escaleras y volvi a girarme para buscarla, no queria irme con la imagen de ella con ese sujeto, era desagradable, segui buscando por todo el salon cuando por fin la veo al lado de mi hermana, riéndose con un coctel en la mano. Solte el aire que no sabia que mis pulmones guardaban y segui el camino a mi habitación, senti un alivio al verla con mi sangre y no con un extrano del sexo opuesto. Me despojó de toda mi ropa y solo en boxer entro a la cama.

La imagen de ella sonriendo para mi, es lo último en lo que pienso antes de que mis ojos se sierren, su linda boca, su piel, su cabello, su tacto, ese tacto que me eriza, esos labios hermosos esponjosos, siento mi cuerpo calentarse, segado por el deseo, por las ganas de probar de su boca, me le acerco decidido, no me importa nada, todo a mi alrededor se congela y solo somos ella y yo.

Cuando la distancia es muy corta le planto un beso, uno lleno de deseo, uno hambriento, ella lo recibe y es torpe en seguirme el paso, pero lejos de apartarse me demuestra que quiere más, en busca de aire abre su boca y aprovecho para invadir con mi lengua y recorrer todo el interior de su boca, mi erección crece tanto que duele_ Ahh se le escapa un gemido que callo con mi boca.

Siento que quedo sin aire, siento que me ahogo, siento que me asfixian y me despierto de golpe respirando agitado y con una erección debajo de las cobijas haciendo de esta una vil carpa.

Maldición!!_ pienso y me dejó caer bruscamente en la cama...

« Alejandra » Ese nombre es mi último pensamiento antes de que morfeo me abrace y yo caiga otra vez rendido.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022