Abigail.
-¿Que?
-Lo sentimos señora Field, su esposo acaba de fallecer.
No escuche nada mas, solo el eco del pasillo del hospital, aun no salia de mi shock, mi esposo acaba de morir, me acabo de quedar sola.
Esto no podía ser, el no pudo haberme abandonado de esta manera, el no pudo haberme hecho esto, claro que no.
-No puede ser.. -susurré.
-Se que es dificil señora Field, pero hicimos todo lo que pudimos. El golpe en su cabeza fue demasiado duro, le causó un derrame instantáneo, de nuevo lo lamento.
El doctor se fue, dejándome sola en el pasillo, sentí mis lagrimas resbalar por mis mejillas, esto tenia que ser un muy mal sueño, el no pudo haberme dejado asi como asi, claro que no.
Habíamos hecho planes, íbamos a tener a nuestro primer hijo, estábamos listos.
Me he quedado sola..
Antony me sostuvo de los brazos cuando sentí que mis piernas fallaron, lo mire y este me miraba con pena y dolor.
-Dime que es falso Antony.
-No lo es Abi, lo siento...
-No -sollocé- ¡No, no, no!
Antony me abrazo mientras yo sacaba todo mi dolor, Jeff se ha ido. El me ha dejado completamente sola.
Jeff:
Suspiré pesadamente mientras dejaba el saco de cemento sobre el suelo, los chicos dejaron los demás chicos dejaron los sacos y esperamos por el ingeniero que hablaba por teléfono.
-Algo me huele mal Jeff.
-¿No te bañaste?
-Hablo en serio idiota -me rei-, esas columnas en cualquier momento caerán ¿acaso el ingeniero no toma las cosas en serio?
-Lo se, pero no podemos decir nada, somos solo obreros, nada mas.
-Espero que nadie salga lastimado.
Yo esperaba lo mismo.
Estos ingenieros solo por ahorrarse o meterse algo de dinero en el bolsillo, son capaces de hacer cualquier cosa y no les importa la seguridad de nadie. Ya había hablado sobre esto anteriormente, pero el idiota del ingeniero lo que hizo fue humillarme, ya que no contaba con los estudios que segun el tenia.
Bastardo.
Lamentablemente la opinión de un albañil nadie la toma en cuenta, ya que según ellos, nosotros no poseemos el conocimiento que ellos si, así que no nos queda de otra que escucharlos y recibir los supuestos conocimientos que ellos según, poseen.
No estudie en una universidad prestigiosa, de hecho a penas pude culminar la escuela, ya que mi vida no era la mejor para ese entonces asi que aprendi lo basico, a leer y escribir, aprender a sumar, restar, multiplicar y dividir, lo básico.
Aun así, no me molesto por la vida que me toco, ya que siempre tome buenas decisiones, ahorre dinero y vivo algo cómodo junto a mi esposa.
-Sigamos, debemos terminar esas columnas.
(...)
Después de una larga y agotadora jornada, no había nada mejor que regresar a casa y ver esa hermosa cabellera en la cocina, me quede en el umbral de la cocina admirando a mi esposa, al verla no podía evitar sentirme verdaderamente afortunado.
Yo, un hombre que no tenía nada que ofrecerle, se enamoró de mi y me ha dado la felicidad que tanto he deseado desde que era joven.
Ella volteo hacia mi y me sonrio, tomó mi mano y me arrastró hacia ella, me dio un abrazo como suele hacerlo todos los días que llego.
-Nena, estoy sucio..
-¿Y que? -hizo un puchero-, eso no quita lo guapo y sexy que eres.
-Gracias por el alago, pero suéltame, estoy lleno de concreto y pintura.
-No lo haré -se aferro mas a mi-, me hiciste falta hoy.
-Todos los días me dices eso -reí un poco- ¿que tal tus clases? Traje el pan de avena que te gusta -le entregue la bolsa y ella saltó emocionada.
-Las clases estuvieron bastante bien -dejo la bolsa sobre la mesa-, mañana tendre un examen, con eso pasaré y me graduaré.
-Felicidades -la tome en mis brazos y la alce-, después de ese examen, iremos por una cerveza y a bailar... Me hubiese gustado llevarte a algo más a tu altura.
-¿Que dices Jeff? -me tomo de las mejillas- si tu amor y compañía es lo único que necesito...
-Lo se nena, pero, quisiera darte el mundo ¿sabes? Comprarte todas esas cosas hermosas que miras en tu teléfono -suspire-, prometo trabajar duro para cumplir todos tus caprichos.
-Lo único que necesito es que sigas amándome siempre, ya me cuidas, me escuchas y para mi eso es más que suficiente.
La amo.
La amo con toda mi alma, pese a todo, ella sigue a mi lado. Nos casamos jóvenes, demasiado jóvenes pero aun asi nos seguimos amando como el primer dia.
Pese a sus padres, ella no me abandono, ni yo a ella. Seguimos al lado del otro.
-Aun recuerdo cuando nos conocimos -ambos reímos-, fue vergonzoso.
-Ni que lo digas, esa noche estabas ebria y te acercaste a mi para darme tu numero -ella se tapó la cara-, confieso que jamas me habia pasado -rei-, pero fue el mejor momento de mi vida -me miró-, te amo loca.
-Y yo a ti lunático -me beso.
La baje y ella se fue a prepara la cena, o casi. Abi no es una buena cocinera, tengo que admitirlo, cocina horrible pero se que esfuerza en que yo coma bien y todos los días busca una receta para no comer siempre lo mismo.
Llevamos cinco años casados y aun no aprende del todo, pero siempre me dedico a animarla a que siga cocinando así la comida le quede simple o salada. Se que mi pequeña esposa se esfuerza.
Desde que estamos juntos, siempre me esforcé por querer darle todo, ya que ella venía de una familia no tan rica, pero si bien acomodada, pues su padre trabaja para el alcalde, así que eran de una buena posición económica.
Yo en cambio, era un simple obrero que vivía en un remolque, no tenía responsabilidades, solo cuidaba de mi mismo y ya, no me importaba nada, hasta que Abigail llegó a mi vida, que fue en donde empecé a poner orden en ella. Me esforcé por trabajar más para llevarla a las mejores citas, que viera lugares hermosos asi como lo es ella.
Cuando conocí a sus padres, fue humillante. Me trataron de lo peor pero aun así me mantuve al margen por ella, esa noche Abi se fue de su casa para vivir conmigo, me había negado, pero ella no quería dejarme por que se había enamorado de mi y yo de ella.
Desde entonces, hemos estados juntos. Nos respetamos, nos amamos y sobre todo nos apoyamos.
Ella siguió estudiando, muchas personas le dieron la espalda por estar a mi lado, aun así, ella permaneció firme, pase meses sintiéndome culpable por ello, pero Abigail me dio la fuerza que necesitaba para poder continuar.
Trabaje aún más duro para buscar una casa pequeña, con mucho esfuerzo, la compre para ella, se la remodele a su gusto. Es pequeña, pero acogedora, por que refleja lo que somos, un hogar.
Estar casado con ella, fue lo mejor que me ha pasado en la vida.
-Me daré un baño -deje un beso en su mejilla.
Me quite la ropa de trabajar que estaba llena de cemento y pintura, la meti a lavar mientras me daba un baño. Mientras lo hacía, pensaba en sus padres.
En como el señor Horan le dio la espalda a su única hija, a pesar de todo ella sigue amando a sus padres, pero sabe que no puede verlos por que me humillarían y ella me defiende con uñas y dientes.
Esa es otra de las cosas que me gustan de ella, que es bastante impulsiva y siempre dice lo que piensa, es un amor de persona pero cuando se molesta, es difícil de controlar.
Salí del baño ya con solo la parte de abajo puesta, ella estaba sobre el sofá buscando una pelicula, no importaba lo cansado que estaba, siempre me sentaré con ella a ver una película, así sea ella la que se duerma primero.
-¿Que veremos? -me senté a su lado, ella se acurruco a mi.
-No lo se, quiero ver la Princesa y el sapo.
-Abi, ya la hemos visto muchas veces... Busquemos algo que no hayamos visto.
-Es quiero ver una animada -me miro- ¿me dejas?
-Abi.
-Por favor -me besó la mandíbula.
Ella sabe como comprarme.
-Bien, veremos por milésima vez esa película.
-¡Te amo! -me beso la mejilla, yo me rei.
La acomode sobre mi pecho y empezo la pelicula, no lo se, pero por alguna razón, quisiera atesorar esto. Entrelace mis dedos con los de ella y al hacerlo senti una opresion en mi pecho que no me gustaba para nada.
Decidí ignorar aquello.
(...)
A la mañana siguiente.
-¡Espera! -Abi corrió hacia mi, me reí al verla con sus cabellos rojizos desordenados y en pijama- ¿Pensabas irte sin comida y sin darme un beso?
-Nena, te veías muy cansada.
-¿Y eso que? Tienes que darme un beso antes de irte.
Me entrego la comida, con un brazo la alc'r y le di un beso bastante apasionado que ella no dudo en corresponder.
-Te amo -le hice saber-, llámame cuando el examen termine ¿si? Quiero saber como te fue, aunque se que te irá excelente, eres la mejor de tu clase.
-Gracias por alentarme cariño -me sonrio-, te amo.
La baje al escuchar el claxon del auto de Antony, le di otro beso y salí de la casa, me subí al auto y me encamine hacia el trabajo. Sentía un vacío en el estomago, como si algo malo estuviera por pasar.
Esto no me gusta.
-¿Te sientes bien? -me miro- estas muy callado y tu no eres asi.
-¿Que insinuas? ¿Que hablo demasiado?
-Pues..
-Antony, me ofendes -ambos reímos-, solo estoy algo pensativo. Creo que es por el examen de Abi.
-¿Es hoy? -le asentí.
-Si, con eso se gradúa, aunque se que lo hará bien... -hice una pausa-, quería pedirle que tuviéramos un bebé.
-¿Un bebé? Pero aún están demasiado jóvenes.
-Lo se -mire por la ventana-, pero deseo un hijo nuestro... Pero si ella lo desea claro está.
-Eso es lo que debes pensar, en que ella esté de acuerdo -le asentí-, mi esposa no quiso tener hijos y yo estaba de acuerdo, pero cuando llegó nuestro hijo, fue inesperado pero lo amamos. Asi que tomense su tiempo.
Eso es lo que planeo hacer, tomarme mi tiempo, nuestro tiempo. Abi aun no se ha graduado y tener un bebé implica aun más gastos, por más que lo desee, debo pensarlo bien.
Antony estaciono el auto en la constructora, habíamos llegado a tiempo. Al bajar saludamos a algunos compañeros. Como suelo hacerlo me coloque el casco e ingresamos. Luego nos sentamos a desayunar para empezar con el trabajo.
Sonreí al ver la comida que me empaco Abi, sandwich de queso con unas fresas picadas y jugo de arándanos, mi favorito.
Joder como amo a esa mujer.
Termine de comer y guarde mis cosas, antes de eso recibí un mensaje de Abi. Era una foto de ella en las puertas de su salon pidiéndome que le desee suerte.
"No la necesitas nena, lo harás bien, no olvides que te amo"
Guarde mi teléfono en el bolso, me coloqué los guantes y tome algo de aire.
-Field, vas a subir al andamio.
-¿Que? Pero ese el trabajo de Pérez, no mío.
-Pérez no vino, asi que te toca hacerlo... Se te dará algo extra por eso, así que sube.
Asentí, fui hasta el tercer piso del edificio, salude a los chicos que estaban el el piso y me pose en los límites de este, tenia que soldar las columnas así que debía subirme al andamio.
Me pusieron todo para mi seguridad y poco a poco me subí para ir hasta el cuarto piso. Me coloque los lentes y empecé a soldar lo que hacía falta.
Pero al hacerlo, sentí que algo se rompía y fue en cuestión de segundos para que el arnés en en el que estaba colgado se rompiera. No me dio tiempo de sostenerme de algo y caí desde el cuarto piso directamente al suelo.
Escuche gritos a lo lejos mientras que sentí que todo mi interior se quebraba en miles de pedazos.
-¡Llamen a una ambulancia!
Era la voz de Antony.
Mi vista se torno borrosa y sentí que me estaba ahogando. Luego cerré mis ojos, para después abrirlos de golpe. Jadeé al ver que estaba en un pasillo largo y blanco.
¿Donde..?
-Jeff -voltee hacia aquella voz, un hombre de traje blanco venia hacia mi.
-¿Que..? -empecé a tocarme el cuerpo, pero no sentía nada, mire mis manos y estas estaban transparentes- ¿Como es que..?
-Estas muerto -me dijo aquel hombre-, acabas de fallecer en tu trabajo.
-No, esto no puede ser -mire a todos lados, no había nada ni nadie más-, eso es imposible... Tengo que estar vivo, no puedo dejar a mi esposa.
-Así sucedieron las cosas -me sonrio-, vendrás conmigo.
-¡No! -exclame y me aleje de el- no puedo estar muerto, eso es imposible.. ¡No puedo estar muerto!
-Calma -me dijo con mucha tranquilidad-, no te pasará nada, estas en el plano astral.. Ven conmigo.
-No -negué-, no puedo irme con usted a ningún lado. Tengo que regresar con mi esposa ¿lo entiende?
-¿Deseas regresar? ¿Por que?
-Por mi esposa, no puedo quedarme aquí y dejarla sola... -dije al borde de la desesperación- Ella me necesita, no puedo abandonar a mi esposa.
-Entiendo -miro hacia el frente, luego a mi-, siempre has sido una buena persona, has ayudado a las personas que te rodean -sonrio.
Mire las paredes del pasillo, en ellas habían momentos míos en los que ayude a alguien en problemas, yo siempre pensé que eso no era nada.
Luego, los recuerdos de Abi, de nosotros. Me acerque a la pared para tocar la imagen, era ella sonriendome en el parque, fue el dia en que le pedí que fuera mi esposa. Mi llanto salió y me arrodille ante aquella foto.
¿Esto terminaría así?
¿Moriré sin ver una vez más a mi esposa?
-De pie -me pidió, yo con mucha dificultad me puse de pie-, la amas ¿no es así?
-La amo mas que a nada -solté un sollozo-, no es justo esto, no lo es.
-Se que no lo es, muchas personas buenas mueren injustamente, pero no todas reciben una segunda oportunidad... Y tu tendrás la tuya.
-No lo comprendo.
-Caminemos.
Le asentí, camine a su lado. Las imágenes de Abi seguían en las paredes, mi corazón se sintió oprimido por que no podre verla más, entonces entendí el como me sentía ayer, como una despedida, era por esto, por que no la veria mas.
¿Cómo dejaba ir al amor de mi vida?
¿Como podría?
-No damos una segunda oportunidad -mire a aquel hombre-, pero tu la mereces, por que has sido buena persona a pesar de todo.
-No he sido bueno señor.
-Claro que si, has hecho poco pero demasiado a la vez -rio un poco-, además de que no esperabas recibir nada a cambio. Creeme que muchas personas tienen el beneficio de vivir una buena vida, aun así la desaprovechan y son los peores... Por eso tu tendrás una oportunidad.
Mire hacia donde el lo hizo.
-El es Jonah Downey -me miró y luego a la imagen.
Era la de un hombre de mi edad, quizá un año o dos mayor que yo. Estaba sentado en una enorme oficina mirando unos papeles, el era completamente distinto a mi.
El era elegante, pulcro, apuesto y muy serio.
-Será asesinado por una persona a la que confiaba -lo mire sin creerlo-, tú estarás en su cuerpo.
-¿Que? ¿E-Eso es posible?
-Yo hago todo posible, Jeff. Jonah es un hombre distinto a ti, el creció lleno de beneficios, pero ha sido una muy mala persona... No merece la vida que tiene -me sonrió-, tú ocuparás su lugar.
-No puedo hacer eso... Tengo que regresar a mi cuerpo.
-Eso es imposible, solo tu alma pasara al cuerpo de Jonah, es eso o no regresar, tu decides.
Mire al tal Jonah, el es distinto a mi, demasiado distinto ¿como planeo llegar a Abi luciendo como el? Eso es imposible.
Pero es eso, o no volver a ver a mi esposa. No puedo quedarme aquí y dejarla sola. Ella me necesita, necesita estar a mi lado y yo en el de ella.
Mi Abi.
-Lo haré -dije decidido-, regresaré.
-Eso pensé -sonrio-, solo tienes una oportunidad Jonah -me dijo por el nombre de aquel sujeto-. Tendrás los medios para cambiar la vida de tu esposa, también a las personas que te rodean, incluso, la del propio Jonah, eres sabio y se que harás las cosas bien... Solo que no debes decirle a nadie quien eres, solo a tu esposa, pero cuando el momento sea el indicado. Suerte Jonah.
-Espere, aun tengo dudas...
-No hay tiempo. Debes irte.
Me empujo hacia un vacío, mi voz no salia por mas que gritara. Luego sentí que caí en algo suave y mi vista se torno negra para después mirar hacia el techo.
Escuche un pitido, luego la voz de una mujer llamando a Jonah.
¿No fue un sueño?
¿Realmente me mori?
Mi vista dejo de ser borrosa y miro el techo de lo que parece un hospital. Mire mis manos, fruncí el ceño al ver que estas no tenían ni una sola cortada, ni cayos, estaban lisas y blancas. Los tatuajes de mis brazos no estaban, no había rastro de tinta en ellos.
¿Qué es esto?
Me toque el rostro, tenía barba ¿desde cuando?
-Dios mio Jonah -una mujer mayor apareció frente a mi-. Al fin despiertas.
-¿J-Jonah? ¿Quién es usted?
Me quede callado de forma abrupta. Mi voz era otra, sonaba gruesa y rasposa.
-Un espejo, necesito un espejo.
La mujer frunció el ceño, pero hizo lo que le pedí, me entregó un espejo, jadee al verme el rostro. Era aquel hombre, al que había visto antes, Jonah Downey.
Esto es imposible, entonces lo que me dijo ese hombre era cierto, estoy en el cuerpo de este hombre. Ya no era rubio, era pelinegro y de ojos oscuros, mire mi cuello y la serpiente que tenía en el cuello no estaba, no tenia el piercing en mi ceja, mi rostro era el de otra persona.
Una venda cubría mi cabeza, luego sentí una punzada en esta.
-¿Que que fecha es hoy? ¿En que fecha estamos?
-Catorce de marzo hijo, estuviste en coma por cuatro meses.
-Eso es imposible -susurre-, yo falleci ayer..
-Por Dios Jonah -la mujer lloraba-, me estas asustando.
Esto que me esta pasando es imposible, no pude haber muerto hace cuatro meses si yo hable con ese hombre hace unos minutos.
Abi.
Tengo que buscarla, tengo que encontrar a mi esposa.
-No te muevas hijo, recibiste un disparo en la cabeza, aún estás delicado, llamaré al médico.
¿Disparo en la cabeza?
"Será asesinado por una persona a la que confiaba, tu estarás en su cuerpo."
Las palabras de aquel hombre se repetían en mi cabeza. Entonces es cierto lo que me dijo aquel hombre, estoy en el cuerpo de Jonah Downey.
Tiempo antes..
Abigail.
Estaba confiada de que el examen seria sencillo, pero que va, no lo fue. Aun así me esforcé por terminarlo, me había esforzado por meses para esto. La carrera de administración no sería sencilla, pero se que lo lograria.
Todo por mi, todo por el.
Jeff.
Termine mi examen, confiada me puse de pie y fui a entregarlo. Luego tenía que salir del salon. Al hacerlo me senté en las bancas, aun no podía sacar mi teléfono.
Sonreí al pensar en Jeff, lo tonto que a veces puede llegar a ser, lo amo asi, con esa ingenuidad que o caracteriza. Mi esposo parece un chico malo, pero es todo un amor de persona, me sorprende que siga siendo bueno a pesar de todo lo que le ha pasado en la vida.
Ser huérfano desde pequeño, luego pasar por tantas cosas cuando era solo un pequeño, hace que mi corazón duela, por que a pesar de todo, no deja de sonreírle al mundo que fue cruel con el. Incluyendo mis padres.
Pero eso ya daba igual, el y yo nos tenemos el uno al otro, no necesitamos mas por que nos cuidamos mutuamente.
-Oye Abi -Alina vino hacia mi y se sentó a mi lado- ¿que tal te fue? Ten.
Me dio una caja de jugo.
-Creo que bien, confío en mis capacidades.
-Eres muy lista y capaz.. -me dio con el codo-, eres la mejor de tu clase.
Alina, se podría decir que es mi amiga. Nos conocemos desde hace un año, es un año menor que yo y estudia artes de esta universidad. Es una rubia preciosa y bastante carismática. Nos volvimos amigas por un par de toallas sanitarias.
Le había bajado y yo casualmente tenía una toalla conmigo, desde entonces hemos sido algo unidas.
Digamos que es la persona mas sincera que se me ha acercado, después de Jeff, antes tenia conocidos por que amigos no eran, que me trataban distinto por tener una buena posición económica y estudiaba en una prestigiosa universidad.
Era de las típicas chicas que usaban marcas costosas, iba de viaje cada vez que quisiera. Era demasiado superficial, lo era hasta que conoci a Jeff. El me mostro el mundo real, un mundo en el que las marcas no existían, tampoco las clases sociales, uno en el que la belleza están en las cosas y no en las tiendas.
Me había enamorado de la persona correcta, que me enseño a cuidarme y verle lo lindo a la vida. Fue la única persona que me quiso por lo que era y no por lo que tenia. Es el amor de mi vida.
-¿Te gustaria comer? Yo invito.
-Claro -me puse de pie-, en unos días entregan los resultados, asi que podre irme a casa...
-Bien -entrelazo su brazo con el mío- ¿eres vegana? -negué- Bien, conozco un buen restaurante en donde venden el mejor pollo frito del planeta...
Ella siguió hablando, yo no preste demasiada atención, solo saque mi teléfono y lo encendi. Mi ceño se frunce al ver la enorme cantidad de llamadas que tenía de un número desconocido, deje de caminar al ver una llamada entrante así que conteste.
-¿Diga?
-¿Abi? Habla Antony..
-¿Antony? ¿P-Paso algo? -pregunté con algo de temor.
-Es Jeff, tienes que venir al hospital...
No se como, pero me solté de Alina y empecé a correr hacia la salida de la universidad, como pude paré un taxi y me subí al mismo, busque en mi bolso el dinero que me había dado Jeff por si ocurría una emergencia.
El hombre al notar mi nerviosismo, aumentó la velocidad del auto, le dije que me llevara al hospital.
Al llegar le di el pago, rápidamente me bajé y corrí hacia la sala de emergencias, me detuve al ver a Antony cubierto de sangre, el al verme bajo la cabeza así que a paso lento llegue a el.
-¿Q-Que paso? -pregunte al borde de los nervios.
-Jeff... Cayó de un cuarto piso, justo ahora lo están operando, lo siento mucho Abi.
-No -me reí-, eso es imposible Antony, eso no pudo haber pasado... Jeff es cuidadoso, eso no puede ser.
-Lo siento, todo pasó en un segundo...
-Ya dije que no... Jeff estará bien.
Quería creerlo, quería creer que el estaría bien. A el no le puede pasar nada, pero ver a Antony cubierto de sangre, me dolía.
Un doctor había salido de la sala de emergencia junto a una enfermera.
-¿Familiares de Jeff Field?
-Soy yo, soy su esposa -me acerque a el- ¿como esta mi esposo?
-Lo siento mucho señora Field, su esposo no resistió la cirugía.
-¿Que?
-Lo sentimos señora Field, su esposo acaba de fallecer.
No escuche nada mas, solo el eco del pasillo del hospital, aun no salia de mi shock, mi esposo acaba de morir, me acabo de quedar sola.
Esto no podía ser, el no pudo haberme abandonado de esta manera, el no pudo haberme hecho esto, claro que no.
-No puede ser.. -susurré.
-Se que es dificil señora Field, pero hicimos todo lo que pudimos. El golpe en su cabeza fue demasiado duro, le causó un derrame instantáneo, de nuevo lo lamento.
El doctor se fue, dejándome sola en el pasillo, sentí mis lagrimas resbalar por mis mejillas, esto tenia que ser un muy mal sueño, el no pudo haberme dejado asi como asi, claro que no.
Habíamos hecho planes, íbamos a tener a nuestro primer hijo, estábamos listos.
Me he quedado sola..
Antony me sostuvo de los brazos cuando sentí que mis piernas fallaron, lo mire y este me miraba con pena y dolor.
-Dime que es falso Antony.
-No lo es Abi, lo siento...
-No -sollocé- ¡No, no, no!
Antony me abrazo mientras yo sacaba todo mi dolor, Jeff se ha ido. Me ha dejado completamente sola.
(...)
Horas después.
Habían transcurrido tan solo tres horas desde que me dieron la noticia. Antony estaba preparando todo para el funeral de Jeff. Yo estaba en casa con Alina quien me hacía algo de compañía.
Yo busque un suéter negro y me coloque, me recogí el cabello. Jeff odiaba que me vistiera de este color, decia que me hacia ver mas pálida, vaya que tenía razón, me veo fatal.
-Jeff..
Me recargue de la peinadora para soltar mi llanto de nuevo. Me sentía sola, destrozada, vulnerable. ¿Como demonios continuaba sin el?
Tome fuerzas y busque en el closet su camiseta favorita, junto a su chaqueta de cuero, amaba demasiado esta cosa, recordé cuando me dijo que si llegaba a morir, quería que fuera enterrado con ella puesta. Busque unos Jeans y sus botas, las metí en una bolsa. Me tomé mi tiempo para poder salir.
Al hacerlo, Alina me sonrio con tristeza, me quito la bolsa y ambas salimos de la casa. Me subí a su auto y ella condujo hacia la funeraria. Yo trataba de no romperme pero me era imposible. De la noche a la mañana me habían arrebatado al amor de mi vida.
Alina se estaciono en el lugar, aún no llegaba nadie y estaba por anochecer. Al entrar, me encontré con todos sus compañeros de trabajo, los conocía a todos por que iban cada domingo a la casa a hacer la parrillada con Jeff.
Camine hacia Antony quien lucía igual de roto que yo, era su amigo.
Me quede estática al ver el par de puertas frente a mi, no quería entrar pero debía hacerlo. Tome todas las fuerzas que tenía para entrar, al hacerlo no pude evitar caer de rodillas al ver a mi esposo sobre esa camilla de aluminio.
Tape mi boca con mi mano, las ganas de vomitar y el dolor no me dejaban respirar. Pero con todas mis fuerzas, me puse de pie y lentamente me acerque al cuerpo de Jeff.
Estaba lleno de moretones, rasguños y raspones. Mire su rostro, parecía sereno, parecía dormido. Saque los pantalones para colocárselos, luego sus botas y por último la camisa, al hacerlo me detuve a llorar de nuevo.
-¿Que hago ahora Jeff? -mi voz salió rota- ¿Como podre sobrevivir sin ti?
Como pude le coloqué la chaqueta, la que tanto amaba. Tome su mano y quite mis anillos para colocarlos en su dedo meñique. Mi amor se iba con el, mi vida de iba con el.
-Te amo Jeff.. -susurre.
-Señora, es hora de prepararlo.
Me aparte de el, senti las manos de Antony sostenerme de los brazos y con cuidado sacarme del lugar. Yo me sentía horrible, me quería morir junto con Jeff y dejar de sentir tanto dolor.
Antony me sentó al lado de Alina quien tomo mi mano para darme aliento o algo. Yo solo veía como las flores llegaban una a una, al igual que las personas que conocían a Jeff, yo saque un pequeño peluche que me había dado en nuestra primera cita, el lo llamo popó por el color.
Estaba algo remendado, pero era una de mis cosas favoritas de Jeff.
-Abi -mire hacia aquella voz, de inmediato me puse de pie.
-¿Que hacen aqui?
-Supimos el fallecimiento de tu esposo, quisimos venir a darte el pésame.
-¿El pésame? -me rei- ¿Ustedes? Por si lo olvidaron, ustedes humillaron a mi esposo muchas veces, me corrieron de casa por solo negarme a separarme de el...
-Hija por favor -dijo mi mamá apenada-, lo hacemos de buena fe, se lo que debes estar pasando...
-No, no lo saben -dije molesta-, se acaba de morir la única persona que no me ha dado la espalda en los últimos cinco años ¿entienden como me siento? -solté un sollozo-, mi esposo se murió y me he quedado sola.
-No estas sola Abi, somos tus padres y se que cometimos un error -dijo mi papá-. Queremos acompañarte en este momento.
-Ya no los necesito -susurré-, lo siento pero ya no los necesito.
Me senté de nuevo ya que sentía que iba a caerme en cualquier momento. Mis padres se negaron a irse y honestamente no tenía fuerzas para pelear con nadie ahora.
Las personas se hicieron a un lado, la urna de Jeff había entrado. Yo me quede en mi lugar por que si me ponía de pie, me desmayaria. La urna fue puesta en su lugar y poco a poco las personas empezaron a acercarse, yo no podía hacerlo.
Los vecinos del barrio empezaron a llegar y todos se dedicaban a saludarme y a darme el pésame. Por un momento me sentía algo acompañada pese a que mi esposo estaba dentro de esa caja.
No pude evitar sonreír al recordar cuando nos mudamos a nuestra casa, se había peleado con el vecino por que su perro había defecado en el jardín.
-Flashback-
-¿Que opinas nena? -me abrazo por los hombros- solo le faltan unos pequeños arreglos para que quede perfecta.
-Me gusta -nos miramos luego me dio un beso-, es perfecta.
Me solto y tome una de las cajas, me sentía contenta ya que nos mudamos a un mejor lugar, no me molestaba vivir en el remolque, pero el quería darme un mejor lugar y este es perfecto.
Deje la caja de las cosas de la cocina, luego salí al escuchar gritos. Un señor le gritaba a Jeff.
-¡¿Por que hiciste eso?! ¡Que muchacho tan insolente!
-Le pedi de la manera más amable posible que recogiera la mierda de su perro, como no lo hizo, se la lance -se cruzó de brazos-, si va a tener un animal, debe ser responsable de lo que esta haga.. No quiero problemas señor, pero no pienso permitir que su perro defeque en mi jardín.
Me tape la boca al ver que el hombre tenía lo que defecó su perro en su ropa y su perro le ladraba a Jeff.
-Fin del Flashback-
Luego de eso se volvieron cercanos, el señor Hart es un vecino bastante temperamental, Jeff era el único que le decía sus verdades en la cara.
-Abi.
Me puse de pie al verlo, de inmediato me abrazó y ambos lloramos.
-Lo siento tanto, mi muchacho...
Se separo de mi y fue hasta la urna, se recargo de ella para empezar a regañar a Jeff, como solía hacerlo.
-Muchacho, tu no tenias que morirte primero... -sollozó.
Todos en el barrio apreciaban a Jeff, ya que el era algo servicial y era parte del consejo de vecinos. Al inicio, nadie le tenía confianza, lo juzgaban solo por tener tatuajes y estar perforado. Luego se dieron cuenta lo buena persona que era mi Jeff.
Al menos me alivia saber que muchas personas lo apreciaban de verdad.
(...)
A la mañana siguiente.
El momento más duro había llegado, cuando pensé que podría soportarlo, todo empeoraba para mi. Iba detrás del auto en el que llevaban a mi esposo. Habíamos entrado al cementerio, muchas personas habían venido para darme el pésame.
No he tenido el valor de mirar a Jeff dentro de esa cosa, siento que si lo hago, me voy a derrumbar.
El auto se detuvo, sus compañeros de trabajo sacaron la urna con cuidado y la llevaron hacia donde sería enterrado, mi pecho se oprimió y empecé a sentirme mal.
-No se lo lleven -camine rápidamente hacia ellos-, no lo hagan..
-Abigail, no -sentí que mi padre me detuvo.
-¡Suéltame! -forcejee- ¡Jeff, párate de ahí! ¡No me dejes sola!
Caí al suelo mientras miraba como se lo llevaban lejos de mi, mi padre me abrazó con fuerza mientras que luchaba por soltarme de el y correr hacia mi esposo.
Al soltarme corrí hacia la urna que posaba en aquel hueco. Estaba cerrada así que la abrí, me recosté en ella para gritar y llorar todo lo que no había hecho, si hubiese sabido que esto sería así, no lo hubiese dejado salir de casa ayer, si no, el estaría conmigo y esto no me doleria tanto.
-Debi enfermar para que no fueras a trabajar, asi estarias a mi lado ahora y.. -no pude continuar ya que el dolor que estaba en mi pecho me impedía hablar.
-Señorita, hay que proceder.
-No -negué-, dejenme un momento más con el.
-Abi, linda -mire a Alina que estaba a mi lado-, deben enterrarlo.
-No puedo -sollocé-, no puedo dejarlo ir...
-Lo se linda, se que te duele... Pero debes hacerlo -me sonrio con tristeza-, ven conmigo.
Me tomó de los brazos y me alzo como pudo. Solté de nuevo mi llanto y empecé a gritar hasta sentir mi garganta arder al ver la urna de Jeff ser sellada y bajada hacia aquel hueco.
La tierra fue empezando a llenar la urna hasta hacerla desaparecer, todos sus compañeros empezaron a echar la tierra dentro de aquel hueco.
Dentro de ese hueco estaba la persona que mas amaba en el mundo. Me había quedado completamente sola.
-Te amo Jeff -susurre ya sin voz.
(...)
Estaba sentada en el sofá de la sala, me negué a irme con mis padres, me negaba a abandonar mi hogar, el hogar que Jeff había construido para mi, no pensaba dejarlo atrás por nada ni por nadie.
Alina se ofrecio a hacerme compañia pero le pedí que se fuera, no había descansado bien y quería que lo hiciera.
Abrazaba la foto de nuestra boda, nos casamos jóvenes, en una ceremonia en la que estábamos solo nosotros dos. No me importaba nada mas, solo nosotros dos.
No sabía que después de cinco años, estaría pasando por este dolor.
-Come un poco Abi, no has comido nada.
-No tengo hambre -ya no tenía voz-, aleja eso de mi mamá.
-Por favor Abi -dejó la taza sobre la mesa-, no has comido, puedes enfermarte.
-¿Eso importa acaso? Si enfermo, podré morirme y me iré con mi esposo.
-Dios mio Abigail, no digas eso... -mi mamá empezó a llorar.
-¿Quieres que te mienta entonces mamá? -negué- acabo de enterrar a mi esposo, lo único que quiero es morirme, nada más.
Justo ahora estaba llena de dolor, de tristeza, lo unico que queria era estar en los brazos cálidos de Jeff y dormirme sin sentir soledad o miedo.
Abrace mas a mi la foto de mi boda, toda la casa aun tenia el olor de Jeff, aun podía escuchar su risa resonar por toda la casa, o dejando sus zapatos por todos lados y que se molestara por no conseguirlos.
-Déjenme sola.
-No lo haremos... -apareció mi papá con bolsas en la mano- nos quedaremos unos días contigo.
-¿Por que? ¿por que de repente les importo? Si les recuerdo que jamás quisieron a Jeff, les dio igual cuando me fui de casa a los dieciocho, jamas me llamaron o preguntaron por mi... Ahora que Jeff no está si les importo.
-Siempre nos importaste hija -mire a mi mamá-, cometimos un enorme error. Y fue apartarte de nosotros, de tratar mal a ese muchacho que lo único que hizo fue amarte y cuidar de ti... -se limpio las lagrimas-, solo queremos enmendar nuestro error.
-Creo que es algo tarde.. -me puse de pie- espero que se vayan, quiero estar sola.
Me encamine hacia la habitación, cerré la puerta con fuerza. Me acosté en la cama, de nuevo solté mi llanto, quería que esto fuese una broma pesada o que fuese una pesadilla de la que despertaría pronto y todo volvería a la normalidad.
Quería que el llegara con helado, llamándome por mi nombre mientras cantaba, me abrazara y me dijera que todo estaba bien y que me amaba más que a nada en el mundo.
Ya no podía escuchar mas su voz.
Odiaba esto.
Poco a poco cerré mis ojos, quería dormir y no despertar jamás.
A mi mente vino aquel recuerdo de cuando nos conocimos, estaba de fiesta con unas compañeras de clase, había salido bien en los exámenes y decidí irme a beber con ellas. Aun recuerdo todo como si hubiese sido ayer.
-Flashback-
-Oye Abi ¿ves aquel chico que está allá?
Mire hacia donde ella lo hacia, era un grupo de chicos que bebían, todos parecían lindos.
-¿Cual de todos? -rei.
-Al rubio, el único rubio que hay entre ellos.
Volví a mirar a los chicos, el rubio era el que más destacaba entre todos, usaba una chaqueta de cuero, Jeans rotos y botas. Su cabello era largo pero lo tenía recogido, se fumaba un cigarrillo y reía con ellos, tenia una sonrisa perfecta.
-¿Que pasa con el?
-Ve y hablale.
-¿Estas loca? ¿Como podria acercarme a un desconocido?
-Lleva algo de rato mirándote solo que lo sabe disimular, vamos Abi, toma la iniciativa.
No se por que acepte, pero lo hice, pero me volví demasiado tímida para acercarme así que me tomé algunos tragos para tomar algo de valor. Ya cuando estaba algo ebria, me puse de pie y fui hasta aquellos chicos.
Tome aire y me posé frente al rubio quien me miró algo sorprendido.
-Hola -rei-, te dare mi numero.
Metí mi mano en su bolsillo y marqué mi número de teléfono en el suyo, luego se lo entregue y regrese con las chicas.
-Fin del Flashback-
-Jeff... Regresa -solloce.