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La Bella y La Bestia | James Maslow y Tú

La Bella y La Bestia | James Maslow y Tú

Autor: : manualzate
Género: Romance
Que feo es cuando la persona que mas amas es la persona más fría del mundo. Que feo es que le intentes demostrar tu amor y te saque a patadas de su vida. Que feo es que tu seas la pobre e indefensa presa de sus castigos y malas costumbres. Vivir con una "bestia" no es para nada agradable, todo se puede tornar feo de un momento a otro, donde solo tú la pasas mal.

Capítulo 1 PRIMERO

-No gracias Luciano. -rechace la comida que me habían dado, ya ni ganas de comer tiene uno pensando en los problemas de todos los días.

Me llamo ______ Jarrel, mi madre murió cuando yo era pequeña y aun a mis 16 años no lo puedo superar. Mi padre es una persona muy buena y comprensiva pero sus años y su enfermedad no ayuda mucho con mi crianza.

En este momento estoy sentada en la mesa de mi casa rechazando cada plato que me sirve un amigo de mi papá, no puedo comer sabiendo que a la única persona que tengo en este mundo le quedan pocas horas de vida.

-Vamos, tienes que comer algo pequeña. -dijo el castaño sentándose a mi lado.

-No quiero.

-Te enfermaras. -me advirtió.

- ¿Qué sentido tiene? Mi papá ya no estará y si me enfermo moriré y seré feliz allá arriba y no aquí sola.

-No seas pesimista. -dijo mientras acomodaba un pelo que caía por mi frente- eres hermosa y me da mucha tristeza verte mal.

-No puedo estar bien si mi papá está al borde de morir y no se con quién quedare.

-Con alguien que pueda cuidarte muy bien, eso lo decide asistencia social.

No pudimos seguir hablando ya que la tos incontrolable de mi papá interrumpió la charla.

-Quédate afuera. -me ordenó cerrando la puerta de la habitación de mi papá.

Me senté en el piso a pensar que iba a ser de mi cuando ya no tuviera a mi papá, cuando todo fuera mi peor pesadilla más que mi vida.

-Lo siento mucho. -dijo abrazándome.

-Dime que no murió. -me levanté y corrí hacia donde estaba mi papá acostado en su cama. - ¡No papá! -exclame agarrando su mano- Habla, vamos, no te iras, dime que te quedaras y que todo estará bien cuando despierte, si es un sueño.

-No lo es. -dijo Luciano sosteniendo mi otra mano.

- ¡NO! -grite desbordando en lágrimas.

Todo mi mundo se vino abajo al escuchar esas dos palabras "lo siento".

Desperté entre cajas y polvo por todas partes.

- ¿Qué sucede? -pregunté a un hombre que llevaba una caja.

-Alista tus cosas pequeñas. -me dijo sonriendo tiernamente.

Me desespere, ¿alistarme? ¿A dónde me va a llevar?

Me puse un short y una musculosa, unas chatitas y levanté mi cabello.

Salí al pasillo y se llevaban absolutamente todo. ¿Qué ocurría aquí?

-Ven-me dijo una mujer de pelos oscuros. -Soy Araceli y seré quien te llevara con alguien que cuide de ti.

-No-dije corriéndome de su lado- yo me quedare aquí en mi casa.

-Amorcito, debes estar a cargo de un mayor. -me advirtió- solo arma tus valijas.

¡Bien! No le haría un escándalo a la vieja, pero ya tenía decidido que a mis 18 me iría de la casa donde estuviera conviviendo.

Con dos valijas en mis manos salí a donde la mujer cargo mis cosas.

Anduvimos cerca de 30 minutos y nos detuvimos en un gran salón pintado con gris por el lado de afuera.

- ¿Qué es este lugar? -pregunté mientras ella bajaba mis valijas.

-Solo ven conmigo y trae tus cosas.

Perfecto, no solo soy huérfana, sino que también estoy con una extraña y me iré a vivir con otros extraños.

Entramos y me hizo subir a una habitación.

-Es ella-le anunció a dos hombres y una mujer que se encontraban allí.

-Hola-salude con gracia y uno de los hombres tomó mi mano y depositó un beso en ella.

-Hola pequeña. -me dijo la mujer desde su sillón.

-Hola-saludo sin siquiera mirarme el otro hombre al lado de la mujer.

-Deja tus cosas aquí. -señalo un rincón y ponte algo de ropa presentable, luego baja.

Se retiraron todos dejándome completamente sola.

Abrí mi valija y saqué un jean y una remera de encaje negra, unas sandalias y solté mi pelo. No sé qué pasa aquí que debo estar "presentable".

Cerré mi valija nuevamente y bajé.

Me encontré con mucha gente sentada en sillas blancas de plástico y un hombre al frente hablando.

-Oh aquí estas. -dijo Araceli tomándome del brazo.

Me llevo tras una cortina y me dijo que cuando llamaran mi nombre debería salir a donde el hombre hablaba.

-________-nombraron finalmente y me levante para ir hacia allí.

Me sentaron en una silla frente a todos y me miraron todos, me sentí bastante invadida.

-100 pesos-dijo una mujer del fondo.

¿Me están subastando? Oh por dios, pensé que me adoptarían no que me subastarían.

- ¿Qué? -dije fuertemente y dos hombres de seguridad se pararon a mis costados.

Ya no tendría escape alguno.

-$300-dijo uno más al costado.

-$350- ¿Qué tan poco valgo?

-$500.

-$800-nombró una mujer más atrás.

Ya iban por el $1000 y no sé cuándo acabaría.

-$3000-se levantó un chico de unos 20 años y alzó la mano.

Se quedo todo en silencio.

- ¿Nadie más? -dijo el hombre del frente. -VENDIDA.

Oka ahora si se venía lo peor.

La gente comenzó a retirarse y rogaba porque el chico no apareciera.

-Hay espera-me dijo de mal modo cuando amague a irme de ahí. -tú te vienes conmigo.

Solo me hicieron buscar mis valijas y subirme al auto con el hombre.

-Bien-dijo encendiendo el motor. -nos vamos.

Me quede callada todo el camino, no tenía intenciones de hablar con este tipo.

- ¿Cómo te llamas?

-_______ ¿tu?

-James...-dijo sin despegar los ojos del camino. -James Maslow.

Capítulo 2 SEGUNDO

-Aquí es-dijo estacionando frente a una gran casa blanca.

Solo me baje cuando el bajó y camine hacia el maletero para sacar mis cosas.

-Toma. -sacó mis dos valijas de un tirón.

-Gracias. -las tome y caminamos hacia la casa, tomó las llaves y abrió la gran puerta.

Cerró y subió. Me quede sola en aquel living. ¡Perfecto! -pensé- ahora ya no tenía a mi papá y tampoco a una familia.

-Hola pequeña. -dijo una mujer saliendo de la cocina- ¿Cómo te llamas?

-______-respondí tensa, la mujer se veía bastante amable.

-Oh, ¿y aquel te ha traído aquí?

-Si con aquel se refiere a James Maslow, está en lo cierto. -la mujer me sonrió.

-Soy Rosalio. Ayudo con la casa. -le devolví la sonrisa que ella me había entregado anteriormente. - ¿No te dio habitación? -preguntó sacándose el delantal que traía.

-No, solo subió y me dejó aquí.

-Oh, ya va a ver ese chico. -caminó hacia las escaleras y sumó pisoteando los escalones.

A los dos minutos bajó la mujer con James atrás, ella caminó hacia la cocina haciéndome una risita y James tomó mis valijas.

-Ven. -me ordenó y solo lo seguí.

Caminamos escaleras arriba y abrió una puerta blanca.

-Aquí te quedaras. -dejó mis valijas dentro.

-Bueno. -intente hacerle una sonrisa, pero el cerró la puerta dejándome sola.

-Quiero que después bajes a almorzar conmigo. -volvió a darme una orden a través de la puerta de madera.

Me senté en la cama mientras miraba por la ventana.

¿Justo aquí debía caer? ¿Con este imbécil?

Me recosté boca abajo y saque mi celular de mi bolsillo.

Mire mi fondo de pantalla durante largos minutos en los que lo único que supe hacer fue llorar por mi padre, quien aparecía en mi pantalla sonriendo junto a mí.

-______-llamó una voz en mi puerta.

-Mierda-murmure secando las lágrimas en mi mejilla.

- ¿Puedo pasar? -golpeó la puerta.

-Si, adelante. -me senté en la cama.

- ¡Oh! -exclamó- todavía no ha desarmado tus valijas.

-Ah es que no tengo muchas ganas. -fingí una sonrisita.

-Bueno pequeña, vamos a almorzar.

-No tengo hambre. -tomé una de mis valijas y subiéndola a la cama-aparte voy a ordenar todo esto en su lugar.

-Pero debes bajar. -estaba preocupada- James se enfadará si no bajas, créeme no quieres comenzar con el pie izquierdo ¿o sí?

-No, pero él no es de hacer buenos amigos, o eso parece. -abrí la valija-aparte no tengo hambre, no pueden obligarme a almorzar.

-Un poquito, por favor.

Me sonaba a que si yo no bajaba a almorzar James regañaría a la mujer y ella estaba realmente asustada por eso.

-Está bien. -finalmente accedí.

La mujer se fue cuando yo acepte, me levante y me dirige al baño, lave mi cara e intente hacer la mejor sonrisa que pude.

-Apúrate-yo venía bajando las escaleras.

-Ya cálmate. -respondí de mala gana. Este tipo nació para ser malvado.

-No me contestes así. -me ordenó.

-Pues entonces háblame bien. -reproche sentándome a la mesa.

Me fulminó con la mirada y finalmente almorzamos.

Todo era distinto a mi casa. Comimos en silencio, ni siquiera me preguntó la edad o que quería hacer por la tarde, la verdad, nada amigable este tipo.

- ¿Y que se supone que eres tú? -me animé a decirle.

-No entiendo tu pregunta. -tomó gaseosa.

-Digo que tú me ganaste en una subasta. ¿Qué eres mío?

-Nada. -dijo fríamente. - solo vives en mi casa y bajo mis reglas.

- ¿Eres mi padre? -volteó a verme.

-No.

- ¡Wow! no se podía no mantener una conversación con este tipo. Me estaba cayendo mal, muy mal.

- ¿Me puedo retirar? -pregunte cuando ya había acabado.

-Anda, vete arriba ya.

Solo me levante y me dirigí escaleras arriba, ya que no tenía sentido pedirle que me tratara de buena manera.

Acomodé cada prenda en el vestidor y luego me di una larga ducha.

Al salir me puse un jean blanco y una remera rosa clarita.

- ¿Se puede? -preguntó Rosalie golpeando la puerta.

-Si, adelante. -accedí.

-Voy al mercado, ¿necesitas algo?

-No, gracias tengo todo.

- ¿Cremas? Lo que sea puedo traerte si no te animas pedirle a James.

-No en serio gracias Ros.

-Okay, entonces me voy por un rato.

Se retiró de mi habitación. Tome el control del televisor y busque algo para ver. De todas maneras, no había nada bueno para ver.

Baje las escaleras con la esperanza de encontrar una computadora en algún lado.

- ¿Qué necesitas? -me sorprendió su gruesa voz detrás mío.

-Nada. -dije asustada.

- ¿Entonces que haces aquí abajo?

- ¿Debo permanecer toda mi vida metida en esa habitación? -respondí con una pregunta.

-No, pero si estabas aquí es porque necesitas algo, sé que no saldrías de ahí si no fuera por eso.

-Okay, sí. Quiero saber si tienes una computadora.

-Si.

- ¿Me la prestas?

-No lo sé. -hablaba en serio eso era lo más escalofriante.

-Bueno, me voy a mi habitación.

-Okay si te la presto. -Wow raramente accedió a mi pedido. -pero déjame decirte que solo por esta semana.

-Soy una adolescente necesito un Facebook, Twitter y hablar con mis amigas ¿No te parece?

-Yo nunca dije que no podrías hacer eso.

-Pero solo por una semana podré porque luego ya no me la prestaras.

-_______, te comprare una. No pelees por algo que todavía no se te ha dicho.

¿Me comprara una computadora? Después de todo entendía mis necesidades como adolescente.

-Gracias. -dije sonriendo y luego lo abracé.

-Bueno, pero ya salte de aquí. -aaggghh ¿no podía ser un poco más amoroso? - Ven-me saco de encima de el- te daré la computadora.

Lo seguí hasta la que parecía ser su habitación. Era grande con una cama enorme en el centro, una habitación demasiado lujosa para ser para un chico como él.

- ¿Puedo preguntarte algo? -tome la netbook que me extendía.

-Ya preguntaste. -sonrío.

Realmente tenía una sonrisa hermosa para no usarla, creo que cuando quiere puede ser muy tierno.

-Okay, es otra cosa.

-Dime.

- ¿Cuántos años tienes?

-20 ¿tu?

-16 ¿Qué no vives con tus padres? -estaba asombrada.

-No, vamos ya vete. -me empujó fuera de la habitación.

Caminé hacia mi habitación y al llegar encendí la netbook.

Me conecté en Twitter, Facebook y hablé por chat con dos de mis amigas.

Me abrieron la puerta despacio.

- ¿Estás aquí? -su voz me hacía estremecer.

-Si.

- ¿Aun usas la compu?

- ¿La quieres?

-Si, tengo que hacer un trabajo.

-Okay, ya te la doy.

Me desconecté de todas las redes sociales y luego se la entregué.

-Aquí tienes. Gracias.

-De nada. -dijo cortantesaliendo por mi puerta

Capítulo 3 TERCERO

La noche caía sobre la ciudad entonces encendí las luces de mi habitación. Pasar la primera noche ahí, me aterraba más que estar cerca de James.

Sentía que mi mundo se derrumbaba con tan solo pensar que viviré aquí hasta que tenga edad suficiente para irme y para eso faltan dos años.

- ¿Cenaras? -preguntó una fría voz tras la puerta.

-No gracias, no tengo hambre. -respondí yendo hacia la puerta con la esperanza de que pasara y así hablar un poco.

Pero eso no ocurrió, el solo se retiró al escuchar mis palabras.

Narra James.

Me retiré de la puerta de su habitación, ya que yo si quería cenar.

- ¿Y la pequeña? -preguntó Rosalie sirviendo mi plato.

-No quiere cenar. -comencé con mi comida. -Pero si después baja y pide algo de comer no le des.

- ¡James! -reprochó- Es solo una adolescente.

-Pero puede ser una adolescente y no ser malcriada. Si se acostumbra a que en mi casa puede hacer lo que quiera, después tendré que soportar las consecuencias. Ya justo hoy, me hizo un berrinche porque quería una computadora. -ella solo río divertida.

-Bueno, buen provecho. Tengo que ordenar la cocina.

Cené solitariamente como siempre lo hacía. Es que no me gusta mucho tener gente a mí alrededor estoy bien estando solo.

Cuando acabe con la cena subí a mi habitación y me saque la remera junto con el pantalón para dormir en boxes.

Me recosté y prendí el televisor, aun no tenía mucho sueño.

Estos programas que dan en la noche son aún más malos que los que dan en el día, así que decidí bajar por un vaso de agua ya que tenía la boca seca.

Narras Tú:

Luego de haberle dicho que no iba a cenar mi estómago me reclamaba algo de comida, así que decidí abrir la puerta para asegurarme de que no hubiera nadie. Estaba todo oscuro a excepción de unas pequeñas luces que alumbraban escasamente el pasillo.

Baje las escaleras en silencio y entre en la cocina para encontrarme con Rosalie quien secaba el último vaso.

-Hola mi vida. -me sonrió tiernamente- ¿tienes hambre?

-Si. -toqué mi estomago que rugía con fuerzas.

-Ah ya veo. -río despacito- ¿Quieres una leche chocolatada con galletas? -me sonrió.

-Bueno. -le devolví la sonrisa.

-Bien. -sacó una tasa en donde vertió leche y luego le agregó chocolate en polvo para así darle sabor, camino hacia la alacena y sacó galletas con chispas de chocolate, las puso en un platito y luego las puso sobre la barra, me senté para tomar una. -Toma. -dijo dándome la tasa.

- ¿Ros estas aquí? -entró James y voltee a verlo. - ¿No era que no tenías hambre? -me dijo pasando por al lado indiferentemente.

-Compórtate. -se refería a James, quien venía ¡En boxers!

-Cúbrete con algo. -le reproche mirando para otro lado.

-Pues no me mires, esta es mi casa. -me habló duramente.

-Bueno, ya te calmas chico. -le advertí regresando mi mirada al. - en serio, respeta un poco a la gente.

-Ya si como digas. -tomó un vaso de agua y se retiró. - Y luego quiero hablar contigo Rosalie.

- ¿Siempre es así? -pregunté agarrando una galleta.

-Desde que tuvo una pelea con sus padres y ellos lo obligaron a irse de la casa trayéndolo para acá.

-Wow yo no sabía eso.

-Pero no le gusta hablar del tema, lo pone de más mal humor-se sentó junto a mí.

-Pobre. -baje la cabeza- Debe de ser muy duro.

-Si, y más cuando ve que su padre se ha quedado con su hermana más chica y no lo deja verla.

-Pobre-mi mirada se tornó triste- no me gustaría estar en esa situación, aunque la mía no es muy diferente.

- ¿Por qué? -preguntó sentándose a mi lado.

-Perdí a mi madre cuando era apenas una niña y mi padre falleció el otro día, fue cuando me trajeron aquí.

-Ohm, lo siento mucho. -hizo una mueca de tristeza.

-Espero que algún día James y yo podamos ser por lo menos amigos, me gustaría entablar una relación amistosa con él. Se ve buena persona. -quise cambiar el tema.

-Yo creo que sí, es más ya pasara, tu solo se paciente chiquita. Él está muy dolido.

-Pero...no entiendo ¿Qué fue lo que paso con sus padres?

-Mira... su padre estaba siempre trabajando, es un hombre de mucho dinero y mantenía a su familia muy bien. James tenía unos 18 años cuando sus padres decidieron divorciarse, pero su madre no trabajaba porque no lo necesitaban. La pequeña Alison tenía 6 y cuando veía que sus padres se trataban tan mal se ponía muy mal y su único consuelo era James. Lo que pasó fue que su padre intentó dejar a la madre de James en la calle y sin un centavo y ahí fue cuando James no soportó la situación y comenzó a defender a su madre para hundir a su padre y que ella no quedara devastada. Entonces su padre se enfureció tanto porque peleaban todos los días y el ya no soportó más y amenazó con irse de la casa y ahí fue cuando su padre lo echó. Y se vino a vivir aquí, luego se enteró que sus padres siguen juntos.

Su padre siempre viene y hablan, ya no se llevan tan mal, pero James le guarda rencor, su madre también viene, pero de vez en cuando y a respecto a su hermana menor que ahora tiene 8 y no la dejan ver a su hermano, es como un castigo para James por haberse comportado de esa manera con su padre.

-Wow pobre, en serio eso debe ser feo. -tomé la última galleta. -Ahora entiendo su falta de afecto.

-Bueno ahora ya sabes para cuando no te demuestre que tiene sentimientos. -me sonrió y se levantó de la silla- ya ve a descansar porque es tarde. -besó mi mejilla.

Llegué a la habitación y me puse el pijama para dormir.

Abrí la ventana ya que el calor era insoportable y no tengo un ventilador ni un aire acondicionado.

Me senté en la cama y tomé mi celular, eran las 2:30 de la mañana y tenía sueño, pero no podía pegar los ojos.

Cuando desperté el sol daba en mi cara y los pajaritos cantaban sin cesar.

Me levanté y una fina capa de sudor cubría mi frente, decidí bañarme y luego vestirme cómoda, sabía que no íbamos a salir a ningún lado, o por lo menos yo no iba a salir.

Bajé las escaleras y me encontré con James sentando a la mesa leyendo una especie de carta.

Refunfuñaba a medida que seguía leyendo y esto me causó gracia.

- ¿Qué es lo divertido? -preguntó de mala gana dejando la carta en la mesa.

-Tus quejas. -reí por lo bajo- Y antes de hablarme feo se dice: Buenos días _____ ¿Cómo pasaste tu primera noche en esta enorme casa en la que te pierdes cada vez que sales de tu habitación? -hizo una risita a medida que yo hablaba.

- ¿Y bien? Respóndete. -sonreía, eso era raro en él.

-Bien, supongo. Pero hace demasiado calor por la noche

-Ah-volvió su mirada a la carta sobre la mesa- ya luego vemos ese tema del calor.

- ¿Qué es? -me senté a su lado.

-Una carta. -me miró- ¿no es obvio?

- ¿Por qué te quejabas mientras la leías? -lo observé atenta.

-Tema de grandes. -me sonrió- ¿no vas a desayunar?

-Supongo. -respondí indiferente- ¿Qué acaso con 16 años soy pequeña?

-Eso creo-río- Rosalie-gritó con fuerzas- ¿puedes traerle el desayuno?

- ¿Por qué no eres más sutil? -lo mire extrañada.

- ¿Te levantaste con ganas de hacerme preguntas? -río guardando la carta en el sobre.

-Si, eso creo. -le regalé una sonrisa.

-Bueno, pues déjalo para más tarde porque debo irme.

- ¿A dónde?

-No quiero interrogatorios. -se levantó de la mesa.

-Pero James, no quiero quedarme sola. -Rosalie me sirvió el desayuno.

-Rosalie estará aquí en casa.

-Ah respecto a eso señor. -ahora hablaba Rosalie- mi madre está muy enferma ¿puedes darme esta semana libre para ir a cuidarla? -le sonrió tímidamente.

-Okey, ve. -besó su mejilla- y ____ lamento que tengas que quedarte sola, pero de verdad tengo que irme.

-Puedo ir contigo-dije firmemente- prometo portarme bien.

- ¿Lo prometes?

-Si, lo prometo. -levante una de mis manos. -señor Maslow. -este sonrió estúpidamente.

-Ya termina tu desayuno y vístete normal.

-Okey-le sonreí, pero no me devolvió la sonrisa y solo subió al segundo piso.

Luego de terminar mi desayuno subí corriendo las escaleras y busqué ropa apropiada para salir a la calle. No sabía dónde íbamos, pero de seguro por cómo estaba vestido James íbamos a una empresa o algo así.

Tomé un vestido corto un poco más arriba de las rodillas de color celeste, no era formal pero tampoco era casual, estaba bastante bien.

Luego me puse unas hermosas sandalias y peine mi cabello en una coleta.

Me maquille natural pero hermosa, delineador negro y un brillo labial clarito, rubor rosado en las mejillas y rímel para destacar mis pestañas.

Baje y James estaba ahí parado.

-Pensé que te ibas a apurar, ya me haces llegar tarde. -dijo como siempre refunfuñando. - ya muévete.

-Okey, cálmate, vas a morir de estrés. -me miró feo- okey ya vamos. -dije risueña.

Subimos a su auto, y condujo por varios minutos hasta llegar a un edificio de varios pisos.

-Solo quédate conmigo, no vaya a ser que te pierdas. -dijo cuando entramos al elevador.

Cuando las puertas del elevador se abrieron había muchísima gente en ese lugar y se movían de un lado al otro con papeles y cosas en las manos, también había gente tecleando en las computadoras.

Yo solo seguí a James hacía una oficina. Entramos y este prendió el aire acondicionado.

-Siéntate si quieres. -corrió una silla y me la paso.

Era de esas sillas que se mueven y que abajo tienen ruedas, típicas de oficina.

James hacía llamados y anotaba cosas, tecleaba en su computadora desesperadamente.

- ¿De qué trabajas?

-Y aquí vamos de nuevo con tus preguntas. -dijo despeinando su cabello.

- ¿No es más fácil responder en vez de quejarte? -dije riendo por su expresión.

-Sería más fácil que te calles. -dijo mirando detenidamente la pantalla de su computadora.

-Solo quiero conocerte, es que siempre estas tan de mal humor y no me diriges la palabra. ¿Podemos hablar mientras trabajas?

-Ya pregunta...-dijo sin siquiera mirarme.

- ¿De qué trabajas? -dije balanceándome en la silla.

-Algo así como un empresario, esta es la empresa de mi papá.

-Ahhh ¿y el dónde está?

-En su oficina.

- ¿Luego pasamos y me lo presentas? -dije entusiasmada.

-No _____ como crees. -sonrió nervioso.

- ¿Qué tienes? -le pregunté intrigada.

-No importa. -me miró por un segundo y luego volvió a lo que hacía. - ¿vas a seguir con tus preguntas?

- ¿Por qué no vives con tus padres? -luego me arrepentí de haberle preguntado eso, me di cuenta de que lo había hecho sentir mal- no respondas si no quieres.

-Si voy a responder, después de todo vivimos juntos y tienes derecho a saber de mí. -respondió secamente y dejó de teclear para mirarme directo a los ojos. - mi padre de echó de casa hace dos años y me dejo vivir en la casa en la que estoy ahora.

-Ahhh-dije como si no supiera nada. - ¿tienes hermanos?

-Una hermana-seguía mirándome a los ojos- es mi turno.

- ¿Vas a preguntarme algo? -sonreí intimidada por su mirada.

-Si, justo eso hare-sonrió- ¿tienes hermanos?

-No, soy hija única.

-Con razón tan malcriada-río por lo bajo- ¿Por qué estabas en esa subasta?

-Mi madre falleció cuando yo era pequeña y mi padre días atrás. No tengo idea de porque estaba ahí en vez de estar en un orfanato o algo por el estilo.

-Pensé que eras consiente de que te iban a llevar con cualquier persona.

-No, no lo era. -dije bajando la mirada para deshacer esa conexión visual. - ¿Por qué me compraste?

Dejó de mirarme para seguir tecleando en su computadora y anotar más cosas.

-Está bien-agregue- no respondas.

-Ya luego te explico. -dijo sin mirarme.

Me quedé balanceándome en la silla y mirando la oficina de James, estaba aburrida y no tenía nada que hacer. Deseaba volver a casa para por lo menos usar la computadora de James.

- ¿En casa hay piscina? -pregunté mirando mis pies.

-Si. -dijo secamente.

Seguí mirando mis pies y moviéndome en la silla hasta que en la puerta se escucharon tres golpes secos.

- ¿Quieres que abra? -pregunté haciendo el intento de levantarme, pero el negó con su cabeza y se levantó.

-Buen día señor Maslow. -sonrió una morocha del otro lado de la puerta.

-Hola Lizzie. -hizo una mueca.

-Aquí tienes los papeles que pediste el otro día. -le entregó una carpeta.

-Gracias. -sonrió.

La mujer dio media vuelta y se retiró dejando a James ver su trasero.

-Depravado. -susurre y el cerró la puerta cuando volteó.

- ¿Cuál es tu problema? -río sentándose en la silla nuevamente.

-Eres un asqueroso.

- ¿Por qué?

-Porque encima de que ella voltea para dejarte ver su trasero tú la miras descaradamente, hombre tenías que ser.

- ¿Es que a ti nadie te mira así? -dijo riendo.

- ¿Qué te importa eso a ti? -lo mire feo.

-Apuesto a que lo que necesitas es un novio. -río para luego mirar la computadora.

-No molestes. -agregué.

Sonó el teléfono y James respondió apretando un botón.

-Señor Maslow, su padre quiere verlo en su oficina ahora. -dijo una voz.

-Okey ya voy. -dijo levantándose.

- ¿Me dejaras sola? -me levanté de la silla.

-No quiero que vayas, quédate aquí.

- ¡James! -reproché- quiero ir, no me gusta estar sola.

-Bueno, vamos. Pero no quiero que pronuncies palabra alguna.

Salimos de su oficina y subimos al elevador.

-Si te comportas, luego pasamos a buscar tu notebook. -me sonrió tiernamente, raro en él. - Solo sígueme la corriente ¿sí? -asentí, pero no entendí en que debía seguirle la corriente.

El elevador abrió sus puertas y caminamos hasta una puerta, James tomó mi mano y yo abrí mis ojos al tope.

- ¿Se puede? -dijo golpeando la puerta y desde adentro se sintió un "ADELANTE HIJO"

Nos adentramos en la oficina más grande que había visto en mi vida, cuando Rosalie dijo que era un hombre de mucha plata no exageraba.

El que parecía ser el padre de James me miró y analizó de arriba abajo.

-Ella es ______. -me presentó James ante su padre.

-Es un placer. -le sonreí mientras él tomaba mi mano para luego depositar un beso en ella.

-El placer es mío. -me devolvió la sonrisa. No se podía negar que era el padre de James, pues los gestos y los rasgos de la cara eran iguales.

- ¿Y bien? -dijo James conduciéndome hasta una silla- ¿Qué necesitabas? -preguntó a su padre- siéntate _____. -le hice caso, el soltó mi mano y rodeó la silla para apoyarse poniendo sus manos en mis hombros.

Su padre se movió hacía el otro lado del escritorio y se sentó.

- ¿No quieres tomar asiento? -le ofreció a su hijo.

-No gracias. -sonrió forzadamente. - ¿de qué querías hablar?

-Mira hijo-dijo entrelazando sus dedos- voy a viajar el mes que viene, por trabajo y no estaré en la empresa por dos meses. -James abrió los ojos- y es más que obvio que quedaras al mando de esto por esos dos meses.

-Wow-dijo algo emocionado- ¿hare lo que tú haces?

-Si, luego te pasaré todas las indicaciones. -le sonrió tomando unos papeles. - ¿quieres firmar? -los apoyo en el escritorio.

-Claro-dijo James tomando un bolígrafo y leyó por un momento, luego firmo.

-Y bien...-hasta las mismas palabras de James utilizaba el hombre. - ¿Quién es esta belleza? -se refería a mí, por la forma en que me miraba.

-Ella es mi novia. -dijo James con cierta felicidad en su voz.

¿WTF? ¿TU NOVIA? -pensé exaltada, pero intenté que no se notara en mi rostro, pues ahora entendía porque me pidió "que le siga la corriente"

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