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La Chica Dhall ©

La Chica Dhall ©

Autor: : Marian Gallardo
Género: Fantasía
En mis cortos años de vida he aprendido que: uno, soy una chica normal que cada día se convierte más en una persona vieja; dos, vengo de una familia muy peculiar para los demás humanos y, por último, no sé que me espera en el futuro. Tres cosas que me están carcomiendo la cabeza, aunque para ser sincera, creo que le meto mucha más mente de lo que debería. Pero... La pregunta del millón de dólares y mi más amplia preocupación mental a futuro es: ¿Podré encontrar a mi otro yo? Es un dilema que creo que deberías descubrir. ...

Chapter 0 Prólogo

Prólogo

Estar en una casa rodeada de lobos y vampiros no es normal, y se preguntarán, ¿quién eres tú?

Pues yo soy Zuani Dhall, una chica normal con ojos grises y cabello negro que siente una gran afición por la lectura.

Soplo un mechón de pelo que cae por mi frente. Algo más de mí es que tengo diecinueve años, vengo de padres cambiaformas y tengo a un vampiro, una demonio y un hombre lobo como hermanos, siendo yo la única humana.

¿Espectacular, cierto? Al parecer soy la única que va a envejecer, aunque para ser yo una humana me mantengo tanto en forma como puedo.

Y la cuestión aquí es: ¿cómo no estarlo? si tengo que soportar semejantes entrenamientos de defensa y ataque por parte de mi padre quien no tiene piedad alguna cuando nos está entrenando.

Esquivo uno de sus golpes que iban justo a mis costillas y trato de llevar mi puñal tan rápido como puedo a su cuello, él sonríe cínico y enreda sus pies en mis piernas tumbandome totalmente al suelo, su pie izquierdo se posa en el aire sobre mi cuello y me mira directo a los ojos -Aún te falta practicar más si quieres salir de aquí e ir a una universidad afuera, Zuani-sus ojos azules brillan con intensidad y me da la mano para levantarme.

-Supongo.

-Ve a descansar, suficiente por hoy -doy una sonrisa de boca cerrada y camino hasta las gradas.

Uno de mis más grandes deseos es poder estudiar en una universidad fuera de aquí, no lejos, pero fuera.

Me gustaría ver como es la vida de los demás, como me tratarían las personas al verme como una persona más y no como la hija del Alpha o como la chica Dhall.

Soy rara por desear algo tan normal cuando lo tengo todo, pero sin entender el porqué, sé que mi vida será más interesante si lo hago.

Chapter 1 1

Capítulo uno

Pov Zuani

Me pregunto si hay personas como yo que se acuestan en la madrugada y se levantan a medio día.

Estiro mi cuerpo en la cama y junto mis cejas al sentir el sudor en mi cuello, llevo una de mis manos a la parte trasera de este y abro mis ojos poco a poco.

-Despierta ya, dormilona. Recuerda que hoy pasaremos el día en la casa de la manada principal -siento el colchón hundirse a un costado, las manos de mi madre quitan el alborotado pelo de mi cara y enfoco rápidamente sus ojos verdes.

-Recuerdame, ¿por qué todos los meses tienen que limpiar los conductos de ventilación? -pongo un brazo encima de mis ojos.

-Levántate, Zuani. No tenemos todo el día para esperarte, aparte me muero de calor -Kayla entra a mi habitación y alza una ceja al verme -¿No tienes calor con esa pijama de stitch?

Niego -solo el cuello y es por el cabello.

Rueda sus ojos -Da igual. Apurate, pequeña hormiga -bufo al escuchar ese odioso sobrenombre que me ha puesto y salgo de la cama -Madre, el señor Dhall la busca, dice que vaya a su habitación -sonrío.

Tres, dos, uno...

-Mira Kayla, estoy hasta arriba con tus cosas y realmente no sé qué tengo que hacer para que empieces a llamarnos como es debido -mi madre se levanta de mi cama y observa en mi dirección -¿y tú que te ríes? Apurate que llegamos tarde por tu culpa, menuda perezosa - miro a mi hermana quien contiene su sonrisa y muerdo mis labios.

-Mira quien lo dice... Gusanin-digo por lo bajo y entro de golpe al baño.

-Te escuché, Zuani. Ya vas a ver cuando te agarre -niego sonriendo y me despojo de la ropa.

La puerta de mi cuarto es cerrada y tomo una ducha rápida, hago mis demás cosas y salgo con una toalla atada a mi cuerpo.

¿Qué me pongo hoy?

Reviso mi armario y observo los gigantes tejanos que casi nunca uso, volteo mi cabeza a los suéter y doy con uno de arcoiris que casualmente poco uso también.

Pues nada, vestimenta ochentera será.

Tomo la ropa y me visto, agarro mi móvil de la mesita de noche y salgo, bajo las escaleras corriendo y camino a la cocina que es de donde provienen todos los gritos de mi familia.

-Ya estoy aquí, manada -muevo mis manos dramática y los ojos de todos se posan sobre mi cuerpo.

-¿No pudiste encontrar algo más... Raro? -habla Yannick y le hecho un ojo por última vez a mi ropa.

Zapatillas, medias altas a rayas, pantalón suelto más arriba del tobillo, suéter de arcoiris por dentro del pantalón, correa negra para combinar con las zapatillas y mi bolsa.

¿Esta todo bien? ¿No?

Me encojo de hombros -Yo me veo bien.

-Ya dejala, sabes que le gustan ese tipo de cosas - Elián me defiende.

-Bueno, basta de parloteo. Tenemos que irnos, suficiente retraso -mi madre se levanta del taburete -su padre y yo iremos en la camioneta, Yannick y Elián en sus autos -voltea hacia mí y ve por el rabillo de su ojo a Kayla -¿ustedes se van con ellos o con nosotros?

-No gracias, yo quiero leer en mi aplicación móvil y con semejante música que ponen estos dos no voy a poder.

-Le doy la razón a ésta -mi hermana se coloca a mi lado.

Papá toma las llaves del auto y pasa a nuestro lado-Nos vamos.

El viaje en carro hasta la manada principal se me hace de lo más corto por las lecturas de mis novelas favoritas, alzo la vista para observar mi alrededor y bloqueo el móvil al ver que ya estamos llegando, Kayla cierra su libro sonoramente y sus ojos brillan con entusiasmo.

A ella le gusta más estar aquí que en el lado sur de la manada donde vivimos.

La camioneta se detiene y salgo, tomo una gran respiración y miro la inmensa casa de tres pisos.

Esto es demasiado grande para dos personas.

De la mansión salen mis viejos y camino hacia mi abuelo al ver sus manos extendidas en mi dirección, enredo los brazos a su cuerpo y me aprieta fuerte dejándome sin aire.

-Papá, recuerda que Zuani no es igual que los otros, ella es más frágil, asique por favor, ten cuidado.

-Lo siento, lo siento.

Me suelto de su agarre y rápidamente trato de buscar aire a cantidad -No hay caso, viejo -digo.

-¿Ya vamos otra vez con lo de viejo? -mi abuelo achica sus ojos y me encojo de hombros.

Mi vista recorre los carros de mis dos hermanos mujeriegos y alzo mis cejas divertidas -¿tan pronto como llegaron se fueron?

-Sabes que ellos son así, nunca podrán cambiar a menos que llegue su otra mitad-mi abuela me enreda en sus brazos y aspiro el aroma a galletas recién hechas por parte de ella.

Sonrío -supongo, pero, ¿qué esperamos aquí fuera? Entremos -corro a la entrada y escucho un plato de aluminio sonar desde la cocina, abro las puertas de par en par y la cantidad de gente de un lado para otro me miran expectante a la situación.

-¡Genial, Elián! Arruinaste la sorpresa -los dos chicos que tengo como hermanos salen de la cocina con manchas por toda su ropa.

Elián alza sus manos en sorpresa y hace una ridícula pose con estas -¡Feliz noticia!

Abro y cierro mi boca viendo a Elián sin entender la situación en la que estoy -¿De qué noticia me hablas? -volteo hacia mi padre -¿seguro que estos dos son mis hermanos? ¿No serán adoptados?

-Zuani-advierte mi madre y la risa de Kayla llena la casa.

-Pero que tontos, solo tenían una misión y terminaron de esta manera.

Yannick cruza sus brazos y alza sus cejas -Si era tan fácil, ¿por qué no viniste tú y la hiciste? -alza su dedo índice y finge estar sorprendido -se me olvida que no sabes hacer nada más que leer y escribir, aburrida de mierda.

-¿A quién llamas aburrida de mierda? -Kayla habla entre dientes y lanza el libro contra Yannick, sus piernas se mueven solas y rápidamente lo tiene debajo de ella dándole golpe tras golpe.

Mis ojos viajan a Elián quien trata de tomarla por el cabello y automaticamente me tiro a su espalda impidiendo su ataque a mi hermana. Lo golpeo una y otra vez con mis puños mientras agarro su cabello con una de mis manos y mis pies aprietan su cintura, las personas a nuestro alrededor ven el espectáculo que estamos montando asombrados y con curiosidad de quien es el que va a ganar.

Si hablamos de fuerza bruta aquí el más grande de mis hermanos por unos segundos nos lleva la delantera, Kayla es la más hábil a la hora de ataque y Yannick es el más rápido, yo por mi parte solo puedo ganarles en astucia.

Porque puede parecer que actuo de una manera, pero por dentro puede ser totalmente lo contrario.

-Hormiga, dejame en paz o tendré que ser malo contigo y mira que no me gusta pelear con las chicas, mucho menos contigo que eres mi hermana.

-¡Patrañas! Hormiga, pelea -grita Kayla.

Intensifico mi agarre en su cintura y él retrocede hasta darme de lleno contra la pared, siento sangre fresca salir de mi cabeza por la parte trasera y el dolor se expande en un dos por tres.

Joder, debí haberlo noqueado.

-¡Tienen tres segundos para detenerse y abstener sus poderes o se las verán conmigo! -el grito sonoro de mi padre hace eco en mis oídos y suelto a Elián, Yannick guarda sus dientes y sus ojos rojos desaparecen tan rápido como aparecieron, Kayla vuelve su cuerpo a la normalidad y Elián sólo mira con franqueza hacia el frente -no puedo creer que estén tan grandes y aún no sepan comportarse, son unos niños -cruza sus brazos y mira en mi dirección -la sorpresa de hoy era decirle a Zuani que finalmente puede estudiar en la universidad que quiera -¿Cómo? Muerdo mis labios para evitar sonreír y él voltea hacia mis otros hermanos -pero, en vez de pasar un buen rato en familia y convivir de forma sana están ustedes aquí haciendo el capullo -da un paso hacia nosotros -quiero una fila, de mayor a menor.

No... Correr otra vez, no.

-Pero... -me quejo.

Gira su cabeza en mi dirección y por esos ojos azules pasa un destello rojo -¿me vas a contradecir? -listo, la fregue a lo grande -Por Zuani harán cien flexiones cuando terminen de dar cincuenta vueltas corriendo a la manada entera, ¿alguien más tiene algo que decir? -cuestiona.

-No-decimos al unísono.

-Se cambian y en un minuto los quiero aquí abajo -toma a mi madre de la mano y camina con ella hacia la cocina, mis abuelos hacen lo mismo y desaparecen detrás de la puerta.

Los ojos de los tres caen sobre mí y finjo mirar el desastre que hemos hecho en la entrada, muevo mis pies hacia las escaleras y salgo corriendo antes de recibir los reclamos por parte de ellos, entro a mi habitación en el segundo piso y le pongo seguro, toco mi pecho agitado y corro al armario con euforia.

Creo que de todo lo malo que puede pasar hoy, nada cambiará el hecho de que este feliz y esta sea para mí la mejor sorpresa del mundo.

Chapter 2 2

Capítulo dos

Dejo caer mi sudado cuerpo al césped verde y cierro mis ojos disfrutando de la brisa y como mis músculos al fin consiguen relajarse un poco.

Mi padre piensa que somos militares.

-Pueden descansar. Se supone que hoy era un día para estar en familia, pero resulto esto -abro mi vista- miren el lado positivo, entrenaron para estar más fuertes.

-Papá, solo te preguntaré algo -Kayla apoya las manos sobre sus rodillas y respira buscando aire -¿Nuestro abuelo te ponía entrenamientos así de fuertes o esto lo haces tú con nosotros por el simple hecho de que nos quieres entrenar como los mejores?

-Las dos cosas y ahora por preguntar me harán veinte flexiones más-sus ojos se despegan de nosotros y viajan a algo detrás de mí, inmediatamente una toalla cae sobre mis ojos, rápidamente la quito de mi cara y observo a mi madre quien hace acto de presencia.

Se posiciona al lado de él -Ya dejalos, Amir. Fue suficiente -lo empuja en dirección a la casa y gira su cabeza hacia nosotros -váyanse-susurra y nos levantamos cuidadosamente, corremos hacia la parte trasera de la mansión y entramos por la puerta de la cocina.

Cada uno se dirige a su respectivo cuarto, abro la puerta del mío sin hacer ruido y la cierro con picaporte, dejo caer mi cuerpo sobre esta y flexiono mis pies.

Estoy agotada.

Estiro mi cuerpo y me levanto del piso, la baldosa fría hace que se me pongan los pelos de punta y camino en dirección al baño, me doy una rápida ducha y me visto con lo primero que veo en el armario, voy a la cama y me tiro de lleno, alzo mi cabeza para buscar mi cartera y la encuentro en la mesita de noche, la jalo hacia mí y saco el móvil, tiro la mochila a un lado y observo la nueva actualización de la novela que sigo.

Volteo mi cuerpo boca abajo y toco la notificación de actualización, deslizo una y otra vez mis dedos por la pantalla y freno de golpe al no entender los cambios repentinos de la protagonista.

...Sé que he hecho mal en ensuciarme las manos por él, sé de sobra también que él no lo haría por mí, no; él lo haría por su estúpido juego, y yo lo soy. Soy la loca que forma parte de sus macabros planes, desde un principio tuve mis sospechas, luego lo supe y ahora que esto se le ha salido de las manos no queda más que culpar a la chica que siempre estuvo a su lado, o sea, yo. ...

...¡Es que lo sabía de sobra! ...

...No es más que un miserable asesino de cuarta y ahora yo, yo lo voy a encontrar, porque lo voy a matar....

Que fuerte, que fuerte, que fuerte.

Mi móvil timbra y bajo el panel de notificación viendo el mensaje de mi amado señor padre.

^^^Sr. Padre ;'v^^^

^^^Zuani, al despacho. Ahora, para mañana es tarde! ^^^

¿Qué quiere? ¿Será que nos está mandando a llamar a todos porque nos va a regañar?

No me sorprendería eso de él.

Salgo de mi cuarto y voy a la otra punta de la casa, toco la puerta antes de entrar y lo primero que veo es como está dándome la espalda con sus manos en los bolsillos de sus jeans.

¿Por qué sólo seré yo la regañada?

Cierro la puerta y el silencio abrumador hace que pueda escuchar los desenfrenados latidos de mi corazón, tengo miedo de lo que dirá.

-Siéntate -hago caso a sus palabras y escucho con atención -como ya sabrás, te iras a estudiar fuera -gira su cuerpo en mi dirección -y estoy algo preocupado por lo que te pueda pasar.

-Papá, no soy una niña frágil que no se sabe defender.

Sus ojos azules conectan con los míos -Lo sé, eres fuerte. ¿Crees que te dejaría ir si no lo fueses?

-No-digo rápido.

-Correcto. En fin, te irás de aquí, pero con una condición y esa es que estudiaras con las dos hijas de la guerrera Paola. Será protección extra, además creo que como son chicas se pueden llevar bien.

Me encojo de hombros -De acuerdo, pero lo único que pido es que no me sigan hasta al baño o la gente notará que pasa algo.

-Eso lo arreglas tú -carraspea-Ya conseguí un apartamento cerca de la universidad, un auto que verás más tarde y finalmente tendrás una tarjeta - saca su cartera marrón del pantalón y me tiende la dichosa tarjeta- tienes acceso ilimitado a mi cuenta, pero usala correctamente, no me hagas cancelarla al igual que la de Elián.

Asiento y la agarro -Entendido. Solo para usos menores y necesarios -afirmo y sonrío.

-Ven, bajemos -rodea el escritorio y me toma de los hombros, caminamos hasta la planta baja en silencio y pasamos a la sala de estar.

-Yo sabía que Zuani era tu hija favorita, pero nunca pensé que tanto -Kayla se cruza de brazos en la esquina del salón y achica sus ojos.

Me zafo de los brazos de mi padre y alzo las cejas de arriba a abajo - miren, miren -le enseño la tarjeta negra a mis queridos hermanos y estos dejan caer su mandíbula -es la ilimitada -muerdo mis labios -¿ahora quién tiene el mayor acceso?

-Dame eso, es mío -Elián intenta quitarmela y me escondo detrás de mí madre -mamá, no es justo, ¿por qué a ella la consienten en todo y a nosotros nos toca lo peor?

-¿Lo peor? -mi mamá se cruza de brazos y le da una mirada seria -es cierto, la tarjeta era tuya, pero te la quitaron porque eres un irresponsable. Dime, ¿quién gasta más de cien mil dólares en una semana? -señala a Yannick con su cabeza-ni siquiera tu hermano o Kayla gastan tanto y son los más exigentes a la hora de elegir cosas costosas.

Él alza sus manos y tira su cuerpo en el sillón -Vale. Me ha quedado claro que todos los demás son los favoritos menos yo.

-¿El niño va a llorar? -Yannick hace una ridícula voz de bebé y muerdo mis labios para no reír -¡va a llorar el niño chiquito!-exploto en risa al igual que los otros miembros de mi familia, los ojos de Elián empiezan a brillar en un amarillo y me aparto antes de que explote su ira.

-A la mierda -susurra y estampa a Yannick contra la pared, levanta su puño al aire y antes de que pueda molerlo a golpes mi padre interviene dejándolo del otro lado de la sala.

-¡Ve a calmarte, Elián Zenner! -dice y este sale hecho una furia de la sala, mis ojos viajan a Yannick Damián y lo único que puedo hacer es cerrar mis ojos antes de escuchar el sonoro impacto del puño de mi papá en la cara de él -Madura de una puta vez, tienes diecinueve años, no cinco.

Yannick alza sus manos al aire -Está bien, reflexionaré como un puto militar -se suelta de su agarre y desaparece por la puerta principal.

Kayla y yo nos damos un vistazo y observamos automáticamente a mi madre quien con la mirada nos dice todo.

Encuentrenlos.

Apresuro el paso hasta la cocina y la señalo de golpe -Elián.

-Yannick - nos separamos y ambas salimos en direcciones contrarias.

Paso con cuidado por la sala de estar donde mi mamá ruge como un león quejándose de lo que acabo de pasar, subo las escaleras y llego al segundo piso, tiro a correr hacia el cuarto de Elián y toco la puerta -Elián, ¿Estás ahí? ¿Elián? Voy a entrar -bajo la cerradura y entro al cuarto, prendo las luces y examino el lugar.

¡Rayos! Se largó.

Bajo a la planta principal y la puerta de la casa se abre, Kayla me niega con la cabeza y muerdo mis labios -Ninguno de los dos, eh-salgo al exterior y miro el atardecer de plano, mis ojos bajan al bosque y finalmente lo entiendo -¡CORRE, AL CAMPO DE ENTRENAMIENTO! -grito y ella sale disparada, sigo mi camino con todo lo rápido que mis pies me dan y llego al dichoso lugar.

Algunos expectadores animan la pelea de nuestros hermanos gritando, saltando y apostando, muevo mis piernas hacia el círculo de batalla y me posiciono al lado de Kayla -Debes entretenerlos mientras yo robo su energía, es la única forma de que no se maten.

Necesito pensar en algo...

-Esto me va a doler mucho, pero aquí vamos -susurro y entro a la pelea, alzo mi pie y le proporciono una patada a los dos, Elián estampa su puño contra mi pierna en el aire accidentalmente y suelto un quejido de dolor, las manos de mi otro hermano se estrellan en mi espalda quitandome de su camino y me meto entre medio de Elián, recibo el golpe en mi hombro y siento como este se descoloca.

-¡YA BASTA! -grito y ambos se detienen -Me parece denigrante el hecho de que ustedes dos sean mis hermanos, son unos niños en toda gloria y es verdad lo que dice mi padre -trago grueso -me acabaron de dislocar el hombro, me golpearon sin importar que... Díganme, ¿así me quieren despedir? Porque, joder, que despedida tan especial, estúpidos de mierda. No los quiero volver a ver -me volteo hacia Kayla -ponlo en su lugar -ella hace lo que digo y salgo cojeando en dirección a la salida.

-Hormiga... Espera -Elián se coloca en frente mío y alzo mi mirada a sus ojos -lo siento, lo siento de verdad, sé que hoy era tu día y un lo siento no lo justifica, pero... Es que este imbécil me provocó y no tuve más remedio que hacer lo que hice.

-Yo también. Lo que pasa es que hoy a sido un día de mierda con todo lo que ha sucedido -veo los ojos verdes de Yannick.

-Es cierto lo que dicen, y eso, eso no lo puedes negar -mi hermana les da la razón y suspiro sonoramente.

Niego-Es claro que ninguna de sus acciones justifican lo sucedido, -levanto mi dedo índice -pero si vuelven a darme la sorpresa, a dar lo mejor de ustedes y unos cuantos regalos -parpadeo rápido -su hermanita pequeña los perdonará.

-De una -Elián se da la vuelta y me ofrece su espalda-sube, y nuevamente lo siento por golpearte.

-También te ofrecemos a olvidar todo lo que acabó de pasar, si le dices a papá sabes que nos castigará -Yannick me da una sonrisa nerviosa.

-No creo que ella lo olvide. Saben bien que siempre lo utiliza como último recurso cuando quiere que hagamos algo, con el famoso código uno-tres.

Sonrío -Y ahí está la respuesta -la señalo-por eso eres la más inteligente de nosotros, Kayla-digo y sonreímos al unísono.

Escucho y veo como los tres sonríen y gastan bromas mientras caminamos a la casa, sin duda alguna mi plan funcionó. Bajo mis ojos brillosos y escondo mi sonrisa de burla en la espalda de Elián.

Manipular las mentes de las personas es lo que mejor se me da en este mundo y como los conozco tan bien sabía que sólo necesitaba hacerme la dolida un poco para tenerlos en mis manos.

Misión completada.

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