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La Doble vida de Noa

La Doble vida de Noa

Autor: : gonnoelvis
Género: Romance
Alexander Von Parker es un viudo de treinta años y padre de Luna, una pequeña niña de siete años con síndrome de Asperger. Para Alexander no hay tesoro más grande que su única hija, aunque recientemente fue ascendido en su trabajo y por obvias razones también tuvo que mudarse a Nueva York ya que ahí estaban las oficinas centrales de la empresa, pasó de ser el asesor de mercadotecnia, al ceo del grupo Parker una empresa alemana de tecnología. Noa Pérez es una alegre mujer de veinticinco años desde que salió de Juilliard, ha intentado hacer despegar su carrera como cantante aunque sin éxito alguno; la necesidad no tiene tiempo para nadie y los ahorros comenzaban a escasear. Noa era el sostén de su familia, su madre comenzó a padecer de fuertes dolores de cabeza y distintos malestares productos de un tumor que si bien no era maligno afectaba su salud debido a su tamaño y donde estaba localizado complicaba el pronóstico para madre e hija no fue una situación llevadera. ¿Qué pasará al unir a dos personas tan diferentes en navidad? El CEO Von Parker no confía mucho en la niñera de su hija, pero a la pequeña Luna solo se sentía a gusto con Noa y poco, a poco tras un beso bajo el muérdago y la calidez de la nueva niñera de su hija el inalcanzable empresario cederá ante la ternura de Noa.

Capítulo 1 Noviembre.

Noviembre

Su estrés estaba aumentando, eran casi las diez de la noche y por una terrible tormenta no podía bajar del avión. Suspiró cansado y decidido a calmarse, con enojo la lluvia no pararía, miró a su pequeña que estaba tranquila leyendo un librillo amarillo con mucho interés.

-¿Qué lees Lunita? -inquirió acomodándose en su asiento teniendo así mejor vista del libro en manos de la niña, Luna no dijo nada, solo le mostró a su padre la tapa del libro y este viera la portada -la historia de Beethoven -leyó el hombre en voz baja-, ¿De dónde sacaste ese libro?

Luna no respondió solo volvió a mostrar a su padre el libro, está vez abriendo el peculiar librillo amarillo, mostrando una dedicatoria en la primera página.

«Espero y te guste Nueva York mi niña, te quiere mucho Neta». -Tu tía Neta te dió un lindo regalo -vió a la pequeña asentir, seguida de una imperceptible sonrisa-, luego me lo prestas vale. -

Neta era la hermana de su fallecida esposa Leonora, cuando la madre de la niña partió, Neta se encargó de ayudar a su cuñado. Aunque la situación estaba tomando otro tinte, ya la confianza se había tornado bastante extraña y su cuñada comenzó a confundir las cosas.

-Mira papi dejó de llover. -Dijo la pequeña sacando a su padre de sus cavilaciones.

-¿En serio? -cuestionó el adulto mirando la redondeada ventanilla.

-¡Si mira, mira! -exclamó la pequeña emocionada.

-Perfecto princesa ya podremos descansar. -Musitó Alexander acariciando la pequeña coronilla de su hija bajo un gorro de lana blanca.

Ya había llegado a su nuevo destino, aún se sentía abrumado por su nuevo cargo, en la familia Von Parker él no era el más resaltante, aún le costaba creer que su abuelo en persona le diera la noticia de su nombramiento.

°°°

-Otro mes donde solamente trabajas para la renta, comida y servicios. -Bufó molesta abriendo una lata de atún.

-Chica y lo que falta. -Respondió una voluptuosa mujer de cabello rojo y vestimenta atrevida.

-Necesito buenas noticias Cameron. -Rodó los ojos ante los alentadores comentarios de su amiga.

La pelirroja negó con un movimiento de cabeza, estiró su mano mostrándole un papel a su compañera de departamento.

Tomó temerosa el papel de manos de su amiga y lo leyó en silencio.

(Por medio de la presente se les notifica a las inquilinas del departamento número 14° que entreguen el inmueble, se les notifica con anterioridad en consideración con ambas inquilinas y así tengan tiempo de buscar un nuevo lugar).

-Cameron dime que esto no es cierto por favor dímelo. -Dijo aún sosteniendo la hoja de papel sin querer creer lo que allí decía de ser verdad eran pésimas noticias.

La nombrada solo la miró con el rabillo del ojo, para luego asentir -nena que más quisiera yo que esto fuese una jodida broma de mal gusto -tomó una bocanada de aire para luego levantarse de la mesa y encarar a su amiga-, Noa te sugiero que estés buscando lugar, amiga yo también haré lo mismo. -Respondió la pelirroja también con el mismo semblante triste de la morena.

-Amiga -arrugó el papel hasta hacerlo bolitas, para luego arrojarlo al cesto de la basura-, Cameron ¿Hablas enserio? -cuestionó aún con esperanza.

-¿Me ves riendo? -replicó Cameron con sarcasmo-, pues no verdad.

-¿Pero a dónde iremos? -preguntaba con desespero.

-Ahora al trabajo -respondió Cameron tomando una chaqueta de cuero en el respaldo de la silla-, así que termina de ponerle la comida al gato y vamos, si llegamos tarde Fabio se pondrá histérico.

Tiró el contenido de la lata en el pequeño plato azul, al instante un pícaro felino de tamaño medio y tres tonalidades de pelaje apareció ronroneando a los pies de la trigueña -Kiara ya nos vamos se una buena chica mientras Cami y yo estamos fuera...

-¡Noa vamos tarde! -se quejó Cameron irritada por cómo su amiga trataba a la gata-, si llegamos tarde por tu culpa, pateare tu perfecto trasero. -Amenazó la pelirroja de mal humor.

Acariciaba la pequeña cabeza del felino, para luego incorporarse tomar el abrigo y la mochila y salir con su amargada amiga de rojizos cabellos. Ambas salieron del departamento encontrandose con sus vecinas del departamento frente a ellas.

-"Ya salieron las bailarinas" -dijo con ironía una mujer mayor que barría la entrada de su departamento.

-Si señora Delia ya vamos a darle brillo al tubo. -Habló Cameron con una sonrisa ladina y haciendo muecas a la anciana.

-Descarada. -Espetó la señora molesta arrastrando vlas palabras.

La muchacha tras Delia no pudo aguantar las ganas de reír.

-Alejandra entra. -Ordenó molesta Delia a su nieta.

-Abuela -se quejó la muchacha que usaba un traje de enfermera-, no me trates como una niña.

-Hola Lexi. -Saludaba a Lexi la vecina desde hace mucho, la conocía de niña, era unos años menor que Noa, además también era demasiado inteligente.

-Hola Noa -Respondió la jovencita de blanca y pulcra vestimenta.

-¡Métete Lexi! -gritó la señora Dalia perdiendo la paciencia-, no quiero que los vecinos te vean hablando con este par de perdidas.

-Perdida su abuela -respondio molesta con la doña- usted es una amargada, vamos Cameron está vieja ya me arruinó el buen humor hasta luego Lexi.

Ya en el ascensor la pelirroja se veía al espejo mientras se ponía labial rojo en la boca -lindo cómo siempre -dijo la vanidosa Cameron mirándose al espejo-, hoy estamos sensibles nunca le respondes feo a la doña visagras. -Comentó Cameron tapando el labial.

-Supongo que estoy tensa hoy por esa nota de desalojo Cameron, no se que haré ¿Cómo estás tú tan tranquila?

-Tensas -rió, guardó el labial en su bolsa-, nena tensa tus piernas hoy te desquitaste con doña chismes y claro que esto me preocupa Noa. -Habló Cameron volviendo a mirarse al espejo.

°°°

-Frans en serio, ¿está será tu bienvenida? -dijo el rubio enarcando una ceja.

-Claro Alex a los otros no les gusta venir a este lugar, tú por otro lado... -Calló meditando mejor sus palabras, la perdida de su primo aún era reciente-. Escucha Alexander solo será unos tragos, vemos unos cuantos bailes y te llevo a casa si.

El rubio negó resignado, su primo era un caso perdido, no tenía remedio -solo un rato debo levantarme muy temprano mañana.

-Claro viejo así se habla -dijo el otro subiendo sus pulgares-, ahora prepara tus ojos porque las muñecas que trabajan aquí son lo mejor, de lo mejor.

-Eso no me interesa -respondió Alexander con fastidio -, solo vine por los tragos, necesito despejarme. -Dijo el rubio tomando un trago de whisky.

-Vienes por los tragos y te quedas por las nenas -habló el castaño con picardía-, solo deja de actuar como el viejo Von Parker y gózalo Alex, solo se es joven una sola vez. -Replicó Frans fastidiado con la actitud sería de su primo.

°°°

Había llegado un par de minutos tarde apresurada corrió al camerino, se cambio rápidamente cuando comenzó en este lugar era complicado apenas y sabía maquillarse y ponerse las mallas y los elaborados trajes, ahora era una experta en esto y en cuestión de minutos ya estaba producida y lista para el show.

-No olvides el antifaz. -Recordó Cameron.

-Oh si casi lo olvido. -Tomó la prenda de color negro, decorada con pedrería de fantasía, sentía que algo le faltaba, tomó una botella de fijador y rocío un poco en las plumas para que estás no se movieran de su lugar. Se miraba al espejo ya estaba lista para el show, no imagino nunca que las cosas terminarían así el espejo mostraba a una mujer que no era, su escencia no era esa, lastimosamente no tenía opciones por el momento.

-Muevete Nini ya te toca. -Apresuró la pelirroja a su amiga.

-Ya voy Cami, siempre es lo mismo contigo. -Salió del camerino, caminaba por un oscuro pasillo aterciopelado, escuchaba a Charlie anunciarla, con bombos y platillos como cada noche desde que llegó a este club.

-¡Buenas noches mi estimada y distinguida clientela! -dijo el hombre con voz de locutor animando a los asistentes de aquella noche.

Al oír que Charlie comenzaba con su discurso subí a la pequeña plataforma que me llevaría al escenario.

-Muy bien Noa es hora. -Se dijo a si misma.

-¡Y con ustedes la más pequeña de nuestro carrusel de bellezas -el carismático "maestro de seremonias" señaló al escenario-. ¡Azul! -anunció Charlie a la bailarina de manera apoteocica.

Ya estaba lista en el escenario, la música comenzaba a envolverme en sus matices profundos. La potente voz de fondo era el inicio de sus movimientos de caderas, que iban de un lento compas a uno más apresurado, comenzo como siempre, sus movimientos salían automáticamente, noche, trás noche, este era su trabajo y ya estaba adaptada.

Paseó del escenario mirando a la audiencia de esa noche había muchos rostros conocidos y otros no tanto; entre todos había un hombre que solo miraba sin mostrar alguna expresión, a diferencia de los otros que le miraban con morbo y silvaban eufóricos, él se mantenía estoico y sin mostrar nada. La música terminaba, el acto estaba por terminar, recogió los billetes, cuando estaba por levantarse y marcharse a su camerino "el Iceberg", como autonombró al sujeto inexpresivo se acercó a ella dejando unos cuantos billetes.

Estando frente a ella pudo ver de cerca su rostro, sus facciones eran delicadas, pero varoniles, su cabello rubio peinado hacia atrás y sus ojos de un llamativo y profundo color azul ocaeno.

Tomó los billetes y se fue no sin antes darle una última mirada al sujeto de lindos ojos.

•••

-Te dije que vienes por los tragos y te quedas por las nenas. -Habló Frans deteniéndose en un semáforo.

-Si tu novia viera a los sitios que vas a tomar tus tragos no creo que piense lo mismo mi estimado primo. -Refutó el rubio con sarcasmo e ironía.

La luz verde se hizo presente, el castaño avanzó no sin antes echarle una mirada de fastidio a su primo.

-Eres un aguafiestas, solo vengo a mirar esas chicas solo van a bailar.

Alexander miró a su primo con una expresión de incredulidad, rodó los ojos pensando ¿Si enserio su primo era muy ingenuo, o muy cínico? -Bailar es la tapa de lo que hacen -espeto Alexander resaltando lo que para él era obvio-, son mujeres fáciles no te sorprendas si por ofrecerle a una, una buena cantidad haga más que solo bailarte.

-Pero a tí bien que te gustó la bailarina, si te le quedabas viendo con mucha atención, hasta se te fueron un par de billetes extras con la muchacha. -Replicó Frans queriendo picar a su primo el correcto.

-Ya en casa.

Alexander bajó del auto dejando a su primo con la palabra en la boca, al llegar a su hogar fue recibido con la oscuridad de la noche, no se molestó en encender las luces pues solo se quedó en el recibidor apreciando las pocas estrellas que el nocturno cielo Neoyorquino le mostraban.

Una mujer con traje sastre color crema carraspeaba llamando la atención del hombre -buenas noches señor Von Parker -dijo ella cuando obtuvo la atención del rubio-, la pequeña Luna ya está dormida ¿Se le ofrece algo de cenar...?

-No Kate al contrario ya puedes irte a tu casa, te lo agradezco hiciste más de lo que realmente debes, mañana quiero verte en la oficina y quiero busques niñeras.

-Si señor. -Respondió la secretaria tomando su bolso para irse.

-Buenas noche Kate te veo mañana.

-Igualmente señor Von Parker tenga buenas noches. -Dijo la atractiva mujer saliendo del departamento.

Una vez solo nuevamente se despojó de su saco, aflojo la corbata tirándose al sofá con pesadez.

-Solo deseo el cambio de lugar ayude mi Luna. -Desde la muerte de Leonora la niña dió muchos pasos atrás en su desarrollo, apenas y hablaba y siempre estaba en su burbuja aislada de todo y de todos. Alexander solo pensaba en su pequeña esperaba por el bien de Luna que Kate consiguiera a la persona correcta.

Capítulo 2 Pequeño Gran Cambio.

Un aroma dulce le hizo levantar de la cama, aquel exquisito olor ya lo conocía de sobra -panqueques -dijo tragando la saliva acumulada-, Cameron hizo panqueques. -Se acomodó la bata de dormir, rápidamente llegó a la cocina, al ver la pila de ricos panqueques con mantequilla se acomodó para degustarlos.

-Eres como un perrito -dijo Cameron riendo volteando los panqueques-, en cuanto percibiste el desayuno te levantaste.

-jaja nur graciosa -rió sarcástica a la comparación de su amiga no se definía en absoluto-, tú cocinando eres la mejor.

-Ya deja tus salamerias a un lado desayuna, Fabio nos llamó para ir a ensayar y ya sabes cómo se pone cuando su estrella azul no va.

-¿Ensayar? -cuestionaba confundida, metió un bocado de el delicioso desayuno comprobando una vez más las prodigiosas manos de Cameron.

-Si -respondió la pelirroja tomando asiento en la pequeña mesa para también tomar su desayuno-. Fabio quiere que causemos una buena impresión, unos chinos vendrán ¿Y recuerdas a Frans el chico castaño que siempre deja rosas en mi camerino? Bueno habló con don Fabio para llevar a los chinitos al club.

La voz de Cameron se oía lejana, ya sabía quien era Frans, era un niño rico heredero de una familia europea, en resumen todo un junior de la alta sociedad. Pero anoche él fue acompañado de otro sujeto, el cual ella bautizó cómo don refrigerador, si bien el tipo parecía ser de esos oficinistas amargados algo en él llamó mucho su atención.

-¡Noa! -prorrumpió Cameron sacando a la morena de su burbuja individual haciéndole pegar un brinco de su asiento.

-No me grites coño estoy frente a ti loca... -Calló nuevamente recordando el amorío que su amiga y el junior rico tenían, pero ella negaba-. No te hagas la loca ¿Crees que no se lo que tú vy Frans tienen? -de nada servía hacerse la desentendida, Cameron era muy obvia.

-No maduras no tengo nada con ese niño rico

-¡No lo niegues! -calló al escuchar que alguien tocaba la puerta, esperó a que alguien hablara si era el casero ni loca salía a escuchar su repetitivo "págame".

-Noa, Camí -llamó una voz femenina-, chicas ¿Están en casa?

-Es Alejandra -dijo en voz baja, Cameron con gestos pedía que no abriera la puerta, aún así abrio. Alejandra era muy diferente a su abuela grosera y si estaba llamando era porque seguramente necesitaba algo y ella no iba a negarle ayuda mientras estuviese a su alcance ayudarle-. Le abriré aunque no quieras ¿Entendido? -al abrir veía a la vecina en su usual uniforme blanco de enfermera.

-Buenos días Noa -saludó ella con timidez-, disculpa que te moleste tan temprano, sé que ustedes trabajan hasta muy tarde y...

-No te preocupes -decia Noa-, ya estábamos despiertas.

-Bueno me alegra no haberlas despertado -esbozó una sonrisa de boca cerrada, de su bolso sacó una carpeta amarilla mostaza-, por favor Noa quería pedirte un favor.

-Claro dime. -Respondió la morena ignorando la expresión de Cameron.

Alejandra abrió sus ojos emocionada, esperaba que aceptara, pues no tenía opción -necesito que me ayudes a llevar está hoja de vida a esta dirección mi trabajo no me dará tiempo de llegar a tiempo y de verdad quiero aplicar para ese trabajo, así estaría al pendiente de mi abuela como enfermera apenas y tengo tiempo para ayudar a mi abuela en su artritis.

Cameron se acercó a la morena arrebatándole la carpeta que Alejandra le acababa de entregar -¡Estás loca! -exclamó Cameron abriendo sus ojos como platos-, estamos en Harlem niña tonta, Hudson Valley queda a dos horas. -Recalcó Cameron devolviendo la carpeta a la enfermera.

-No seas así Camí, seguramente la oferta es muy buena y Alejandra no quiera perder el chance...

-¡Pues mientras tú duras casi cinco horas en ir y venir a ese barrio de ricos, Fabio se va a molestar y mucho por no ir al ensayo! -Regañó Cameron molesta.

-Si esto te trae problemas es mejor que no lo hagas Noa yo...

-Tú tranquila y yo nerviosa -dijo Noa guiñando un ojo volviendo a tomar la carpeta en sus nanos-, solo es un ensayo yo soy muy buena en mi trabajo, pero necesito que me des para ir y venir.

-Claro por eso no te preocupes, yo te doy para que te movilices, se que es lejos el lugar.

-Bueno nos estamos entendiendo, te aviso cuando entregue esto. -Dijo Noa alzando la carpeta.

Alejandra asintio entregó unos cuantos billetes a su amiga para luego despedirse de un beso en la mejilla. Cuando la enfermera se fue cerró la puerta tras su espalda, suspiró mirando la carpeta manila en sus manos.

-Hoy definitivamente sería un día muy largo. -Susurró la pelirroja a manera de reproche metiéndose en su habitación dejando sola a Noa.

•••

Tenía media hora sentada sin probar bocado alguno.

-¿Qué ocurre pequeña? -inquirió Kate a la niña que apenas y había tocado su desayuno.

-No me gustan los aros de cereal de color verde, tampoco me gustan los morados, esas fresas no están bien desinfectadas y ya todo el cereal está remojado. -Enumeraba Luna sus quejas con su deditos.

-Luna pero debes comer pequeña, si no tomas tu leche no creceras grande y fuerte. -Dijo Kate cansada de las peculiares ocurrencias de la hija de su jefe.

-Es mentira, la leche no te hace crecer, es cierto que tiene calcio y que el cuerpo lo necesita pero...

-Luna puedes levantarte de la mesa. -Habló Alexander entrando al comedor.

La pequeña obedeció la orden de su padre para luego levantarse y retirarse del comedor.

Una vez solo los dos adultos el rubio tomó asiento en la cabecera de la mesa.

-Kate lamento los inconvenientes -dijo el abriendo el periódico-, mi hija es diferente al resto de los otros niños de su edad, no me mal entienda Luna es una niña muy inteligente se podria decir que demasiado inteligente; pero no entiende muchas cosas de la manera que el resto las entiende.

-Entiendo señor Von Parker yo...

-No kate no entiende y es normal, muchas veces las personas con asperger son un enigma para muchos incluso para mí. -Confesó Alexander cabizbajo.

-Por esa razón pedí que la niñera para Luna debe ser una persona preparada y sobre todo paciente de preferencia una enfermera.

No entendió del todo el porque buscar una enfermera como niñera, solo esperaba que la persona que estaría al cuidado de su hija fuera alguien que la entendiera y sacara a Luna de su pequeño mundo aislado. Desde que Leonora murió la niña había retrocedido mucho en su desarrollo.

-Algo más señor Von Parker.

-¿Qué? -cuestiinó haciendo a un lado el periódico.

-No señor solo quería saber si se le ofrecía algo más. -Dijo la rubia llamando la atención de su jefe.

-No solo sigue la agenda -ordenó Alexander poniendose de pie-, espero que el asunto de la niñera no tarde mucho, también quiero que estés al tanto de la reunión de Frans y los japoneses.

Sin agregar más el rubio se puso de pie marchandose a su oficina.

Capítulo 3 Indirecta Entrevista De Trabajo.

Dos horas y media después ya por fin había llegado a Hudson Valley, el lugar era hermoso y con bastante naturaleza -esto definitivamente no es Harlem -sacó el celular para tomar unas fotos, al encender la pantalla vió un montón de mensajes de su amiga en su mayoría quejas por no ir al ensayo-, mejor no respondes y guarda el celular, ve a la dirección entregas la hoja de vida y directo al club. -dijo ordenando sus ideas de lo que haría ese largo y tedioso dia.

«Cameron era algo amargada, bueno digo algo por no decir mucho», además la relación con la vecina no era la mejor, pues era entendible la abuela de Alejandra era insufrible. Sin darse cuenta llegó a la dirección que Alejandra le había dado.

Al ver semejante casa tragó grueso, la quijada casi llega al piso, ni en sus más locos sueños esperó ver una casa de estás todo era de película, aquello era una mansión de película. Luego de tocar el interphone y decir a que venía una elegante rubia le recibió, caminaba por los amplios pasillos de aquella magnífica casota siguiendo a la muchacha, todo era hermoso pero ya tenía prisa, debía irse ya lo antes posible.

Llegó a lo que según ella era una oficina cuando estaba por entregar la hoja de vida de su amiga, el celular de la muchacha comenzó a timbrar, ella respondió para acto seguido salir y dejar sola a Noa. Miró el reloj en su muñeca, ya debía irse, de lo contrario llegaría tarde al club y Cameron comenzará con su típico te lo dije en modo histérica activada.

-Hola -dijo una pequeña de largas coletas castañas y llamativos ojos azules entrando a la oficina-. ¿Te gusta la música? -cuestionó la niña en posición para tocar el violín.

La vio con tanta seguridad, luego comenzó a tocar una hermosa melodía que le llevó a tantos recuerdos con su madre, de niña quería tocar algún instrumento, la música era su pasión junto al baile, pero lastimosamente debio seguir otro camino. La melodía finalizó y la niña hizo una reverencia como si estuviera presentándose en una filarmónica.

-Eres muy buena. -Felicitó a la talentosa criatura dando unas palmadas de felicitación.

-Gracias -Respondió la niña-, práctico desde hace un año.

La pequeña dejó el violín y el arco en una mesa de centro, caminó hasta un estante intentaba alcanzar un libro pero no lograba dar con el objetivo que estaba un poco alto para ella.

Dejó la carpeta en el escritorio a su lado -yo te ayudo -tomo el librillo que al fijarse bien más que un libro, era un álbum de fotos.

Un hombre entró dirigiéndose al escritorio, tomó con premura unas carpetas.

-¡Papá! -saludó la niña a su padre.

-Hola preciosa -Alexander se percató de la presencia de la muchacha, se acercó extrañado pues no la había visto antes-, ¿Usted quién es? -empero él en tono serio.

-Yo soy...

-Señor Von Parker no sabía que estaba aquí -habló Kate nerviosa nada estaba saliendo bien esa mañana-, ya iba a llevarle esos documentos señor de verdad yo...

-Kate ¿Quien es la muchacha? -empero Alexander omitiendo las disculpas de su asistente.

La nombrada miró a la mujer a lado de Luna, había olvidado por un momento que era una de las aspirantes a niñera -es una de las chicas que entrevistaré para ser la niñera de Lunita. -Responfió la asistente esperando que su jefe no de enojara.

-¿Tú serás mi niñera? -preguntaba Luna con un dejo de emoción en su voz.

Esto no estaba saliendo como ella esperaba que fuera -no espere yo no...

-Si, papá yo quiero que ella sea mi niñera. -Dijo la niña acercándose a su padre.

-No disculpen yo solo vine a traer la hoja de vida de una amiga. -Debía explicar este enredoso asunto antes de que se saliera de control.

Alexander miró a su pequeña se inclinó a la altura de la niña castaña, aún así la chiquilla se mostró inconforme, le pareció extraño que Luna se mostrase así con una persona ajena a ella. Por lo general su hija no era muy apegada a nadie -Lunita ya escuchaste a la señorita, ella solo vino a dejar la hoja de una amiga. -Trató de explicar a su hija paciente la situación pues ya sabía lo que que venía a continuación.

-Pero ella me agrada -replicó la niña haciendo una mohina de enfado-, anda papá yo quiero que sea ella.

Alexander entregó a Kate las carpetas para luego alzar a Luna en sus brazos, la niña comenzó a llorar -Luna hija escúchame. -Pidió el ejecutivo acariciando los castaños cabellos de la niña.

-No quiero. -Renegó Luna con su rostro hundido en el hueco entre el cuello y el hombro de su padre-, Luna no llores si.

Aquella nena le conmovió, era en extremo sensible algo que no había visto antes en un niño de su edad.

-Señorita consideraría el trabajo al menos. -Propuso Alexander a la muchacha, él no había visto esa reacción antes en su pequeña con ninguna niñera.

-Yo vine aquí a dejar la hoja de vida de mi amiga, me parecería deshonesto tomar su posible empleo...

-No lo tomes así -intervino Kate apretando las carpetas a su pecho-, mira explica a tu amiga, Lunita quiere que seas tú su niñera y de verdad se te pagaría bien, eso sí debes quedarte aquí es un trabajo de planta.

Recordó que debía buscar pronto a donde irse este trabajo no se veía nada mal, pero por otro lado estaba Lexi, ella confiaba en ella.

-¿Y bien niña? -cuestiinó Kate esperando que su respuesta fuese afirmativa, ella quería rápido una niñera apenas tenía dos días lidiando con la hija de su jefe y ya no soportaba las excentricidades de la pequeña; su trabajo era ser la asistente ejecutiva del ceo, no ser la niñera de una chiquilla malcriada quisquillosa.

-Hablaré primero con mi amiga y depende de lo que ella me diga tomaré una decisión.

-Bueno espero tomes una decisión pronto, ten en cuanto que hay poco tiempo, llama a este número. -Dijo Kate entregando una tarjeta.

-Esta bien.

Se despedió de la rubia llamada Kate y la pequeña Luna, salió apresurada de aquella mancion pues había perdido mucho tiempo.

Alexander bajó a Luna de sus brazos la niña se veía triste, no le gustaba verla así era un poco agobiante lidiar con la condición de su pequeña hija y todo empeoró cuando su esposa murió él quedó al cuidado de su hija solo y había muchas veces donde terminaba frustrado.

-¿Se quedará? -empero la niña con ojitos suplicantes.

Tomó las manos de la niña mirándola con ternura -esperemos que si princesa, ahora ve a jugar, si tengo trabajo -cuando Luna salió de la oficina de su padre este volvió a su serio semblante de siempre-, Luna muy rara vez le agrada la compañía de alguien ajeno a su entorno, si esa mujer acepta el trabajo investigue bien a quién contrata Kate de lo encargo mucho. -Dijo serio el rubio saliendo por dónde minutos atrás salió su hija.

Kate suspiró cansada tomando una bocanada de aire, estaba cansada de la hija de su jefe se arrepentía de haber sido ascendida se puesto -maldita sea -masculló furiosa la rubia no tenía paciencia para los niños-, solo espero que esto de ser la chica comprensiva con el jefe valga la pena. -Dicho ésto salió trás Alexander dando zancadas haciendo sonar sus altos tacones de aguja.

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