NARRADO POR ALANA -------------
Nando y yo después que nos casamos nos fuimos para Hawai, permanecimos allí por dos meses. Había llegado el día de partir hacia la casa, hacia mi nuevo hogar donde me esperaba mi suegra y mi yerno. Por suerte ellos me trataban bien. Pero yo quería vivir sola con mi esposo.
-¿Entonces viviremos con tu madre y tu hermano? -le pregunté yo a Nando cuando salimos del aeropuerto.
-Eso no se discute Alana.
-¿Y tu padre? ¿Crees que deje su relación con aquella muchacha y regrese con tu madre? -decidí preguntarle para cambiar de tema.
-Mi padre... No creo que deje a Evelyn. Yo lo veo muy feliz. Para él mi madre es una mujer vieja. Y aquella es de 21 años.
-Puede ser su hija.
-Tu suegro me dijo de que Evelyn está embarazada por lo tanto va a casarse. Aún no he tenido el valor de decirle a mi madre de que mi padre espera un bebé.
-Wow -respiré profundamente.
-Es una niña.
Hubo un silencio entre ambos por el camino, llegamos hacia el auto. Nos montamos y continuamos el trayecto muy tranquilamente. Cuando llegamos hacia su casa, el mayordomo nos dio la bienvenida. Inmediatamente nos movilizamos hacia nuestra habitación donde íbamos a descansar por el vuelo, ni mi suegra y ni mi yerno se encontraban allí. Una vez acomodados en la habitación, mi esposo empezó a decirme cosas de que yo no estaba enterada.
-Dariel tiene un romance con Berta, ¿sabes que eso significa? -hizo una breve pausa-. Problemas en la familia. Mi madre aún no lo sabe y cuando se entere...
-Se va a volver loca -terminé yo la frase-. Berta es buena muchacha. Me imagino a tu madre acabando a esa pobre muchacha por ser pobre.
-Exactamente mi amor. Por eso, por mi hermano quiero que nos quedemos aquí. Conozco a mi madre y podría hacerle la vida imposible a Berta.
En ese momento entendí la situación, al parecer mi yerno Dariel no quería irse de la casa.
-¿Dariel se va a casar con Berta?
-Sí, mi hermano tiene planes.
La madre de Berta era una de las trabajadoras de mi casa. Tanto su madre como ella eran buenas personas.
-Entiendo cariño. Lo haré por tu hermano y por Berta sé que sin buenas personas y no se merecen el rechazo de algunas personas, pero así funciona la sociedad.
-No te imaginas querida, gracias por tu comprensión.
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Varios días después me dirigí hacia la empresa de mi esposo. Veía a una de las socias que me veía mal. Mi sentido de alerta se me activó y decidí conversar con la secretaria de mi esposo.
-Buenos días Katy, ¿cómo estás? -le sonreí amablemente.
-Buenos días señora Queen. Estoy muy bien gracias. ¿Y usted cómo está?
-Excelente -volví a sonreír.
-Me alegro por usted.
Decidí acercarme mas a ella para conversar sobre el asunto inquietante sobre Mery.
-Katy, necesito que me hables sobre Mery. Que me cuentes todo. Llegué aquí y me miró mal -le comenté en voz baja.
Ella abrió los ojos como platos, sorprendida.
-Señora Queen... Ella... Bueno... Ella fue novia de su esposo -me terminó confesando Katy, la secretaria de mi esposo.
Entendí en ese momento su actitud conmigo.
-¿Podremos hablar esto en un lugar privado?
-Señora Queen, estoy trabajando y su esposo me puede regañar.
-No te preocupes, yo hablaré con él en definitiva.
En seguida me movilicé hacia la oficina de mi esposo, lo vi mirando através de las ventanas.
-Amor. Quiero pedirte un favor -procedí a cerrar la puerta.
Veía que él se giraba hacia mí.
-Quiero que me permitas a Katy por un rato.
Él me miraba extrañado.
-¿A mi secretaria? ¿Eso por qué?
-Es que ella sabe donde puedo comprar algo. Solo será por varias horas.
-Está bien. Le diré a mi asistente a que se quede en el lugar de ella.
-Perfecto -rápidamente abandoné la oficina con buenas noticias hacia Katy-. Ven conmigo.
Nos movilizamos del lugar abandonando la oficina. En mi auto nos fuimos hacia un restaurante. Preferí aquel lugar para conversar tranquila.
-Katy, pide lo que quieras.
Ella me miraba emocionada.
-Yo quiero lo mismo que usted quiera comer o tomar.
-¿Segura? ¿O tienes vergüenza? -le pregunté dubitativa.
-Como le dije, lo que usted quiera señora.
No tuve de otra que no negarme, llamé a uno de los mozos del lugar y le pedí algo para comer. Decidí que íbamos a hablar sobre nosotras primero antes de tocar el tema de Mery, mientras tanto lo que pedí llegó hacia la mesa y la devoramos.
-Señora Queen. Como le dije anteriormente. Su esposo Nando tuvo una relación con Mery. Desde que estuvieron en la universidad. Su separación vino después de una infidelidad cometida por Mery. Nando no quiso decírselo para evitar celos. Según ella, no le interesa. Pero no es así, su secretaria es amiga mía y me cuenta todo. Constantemente le escribe a Nando, lo persigue y algo así... -me confesó Katy y seguí pensando en todas las cosas que ella me había dicho después.
La secretaria de mi esposo me contó todo lo que sabía y lo que Katy me había dicho, me dejó pensativa. Esa mujer podría hacerme la vida imposible. Se lo agradecí a ella y nos mantuvimos en contacto desde aquel día.
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Tres meses después de mi matrimonio salí embarazada y decidí quedarme en casa, le había dicho a mi esposo de que no se lo dijera a ningunos de sus amigos. Tenía una mala sensación. Mery no era una mujer de fiar.
-Sé que es difícil poder ocultarme de todos en totalidad, pero lo prefiero así Nando. Quiero que mi bebé nazca sana y fuerte.
Nando rodó los ojos.
-Está bien Alana. Y déjame contarte de que mi padre se casó con Evelyn. Mi madre no lo sabe. Ni siquiera sabe lo de el embarazo.
-¿Y cuándo él tendrá el valor de decirlo?
-No lo sé Alana. Aún tiene miedo.
-Algún día tendrá que decirlo o lo descubrirán. Es peor si lo descubren.
Seguimos conversando sobre el asunto. Mi suegro aún no había dicho nada. Ese suspenso me estaba asustando.
NARRADO POR ALANA--------------
Todavía yo aún con siete meses de embarazo, mi suegro no había dicho la verdad.
-¿No sientes preocupación Nando? -le pregunté a mi esposo.
Yo estaba sentada sobre la cama mientras él se colocoba una camisa.
-Te voy a decir la verdad mi vida. Yo quiero que todo se sepa de una vez aunque suceda lo que suceda.
Esas palabras me dejaron pensativa, suceda lo que suceda. ¿Acaso había algo de que yo debiera de enterarme?
-Nando quiero hablar contigo algo serio -pronuncié cambiando de tema era justo hacia donde Mery-. Sé todo de Mery, lo que ustedes tuvieron -terminé confesándole, en seguida él se giró hacia mí un poco sorprendido.
-¿Quién te lo contó Alana?
-Eso no importa. Esa mujer me mira mal desde que nos casamos y me han dicho muchas cosas. Te voy a pedir el favor de que no venga a esta casa.
-Alana... -él bajó la cabeza, luego volvió y la subió de nuevo-. Ella y mi madre se llevan muy bien.
Esa cruel verdad que me molestaba.
-Nando esa mujer está planeando algo en contra mía -decidí decirle.
-¿Cómo lo sabes?
-Tengo mis contactos.
-Vaya, vere que puedo hacer.
-Mery no es la persona que aparenta ser Nando -intenté aclararle.
Él se giró y continuó cambiándose. Mirándolo a él recordé a su padre eran iguales. Mi mente divagó sobre el día en que mi suegro se casó con Evelyn. E incluso ya había dado a luz. Cuando terminó de vestirse volvió a conversar.
-Mi vida, quiero que vayamos hacia donde nuestro padre.
-Está bien, lo haré por ti.
Me movilicé de donde me encontraba y terminé de vestir. Más tarde nos desplazamos hacia la planta baja y vimos a nuestra suegra que estaba conversando con Dariel. Según lo que escuché, él quería presentarle su novia. Pero lo que ella no se imaginaba era de quien era.
-Quiero saber cuál es el misterio de Dariel, ni siquiera una foto me ha mostrado. Ya esto me está empezando de preocupar -se expresó mi suegra Liseth.
-Mi hermano tendrá sus razones mamá -le respondió mi esposo.
-¿Razones? Estoy por sospechar de que la está escondiendo y siento que me va a dar una mala noticia -se expresó mi suegra molesta.
-Mamá...
-¡No defiendas a tu hermano! Sabes muy bien de lo que él es capaz.
-Mamá hablaremos esto en otro momento, voy a visitar a papá.
-Ese es un mal agradecido -se mostró despectivamente.
-Nos vemos luego mamá -se acercó Nando a Lisbeth, le dio un beso en la mejilla y la abrazó.
Nos movilizamos de la casa y en seguida nos fuimos hacia la casa de mi suegro Mario. Llegamos allá y él estaba con Evelyn en la sala de estar.
-Papá -dijo Nando.
-Hijo -lo recibió con alegría se levantó del mueble.
Mario desvió su mirada de Nando y la colocó en mí.
-Mi nuera -me sonrió ampliamente él-. Que gusto es tenerte aquí, estoy ansioso por ver a mi bebé nacer.
-Hola Mario, yo también estoy ansiosa por tener a mi bebé en mis brazos.
Desvíe mi mirada de mi suegro y la puse sobre Evelyn que estaba con la bebé en brazos.
-Hola Evelyn que gusto verte.
Ella me miraba y sonreía.
-Hola Alana igualmente.
Tanto yo como mi esposo nos movilizamos a sentarnos. Por un buen rato conversamos e incluso le pedimos a Mario de que le dijera a Liseth la verdad de una buena vez. Como en eso de las dos de la tarde recibí una llamada entrante de un número desconocido.
-Buenas.
-Hola Alana, te llamo para comunicarme contigo porque quiero hablar muy seriamente.
-¿Qué rayos quieres Mery?
-Te casaste con él, pero te lo advierto de que él volverá conmigo.
-¿Me llamas para eso Mery? No voy a dejarte salirte con la tuya.
-Eso lo veremos querida.
Mery colgó inmediatamente de haber hablado. Tuvo el atrevimiento de llamarme. Hasta que por fin ella mostró su verdadera cara. Yo estaba en un balcón sentada sola en la segunda planta, mientras que mi esposo y su padre conversaban. Como en eso de las seis de la tarde nos retiramos del lugar regresando hacia la casa. Cuando llegamos hacia la sala de estar el mayordomo se acercó a nosotros.
-Señor y señora. La señora Lisbeth quiere conversar con ustedes, se encuentra en su habitación -nos informó Teo.
-Gracias Teo -le dijo Nando.
Inmediatamente nos fuimos hacia la habitación de Liseth. Nando abrió la puerta y la vimos llorando. Vaya sorpresa.
-¿Mamá que sucede?
-¿Lisbeth? -cuestioné yo.
Ella se percató de nuestra presencia y dejó de llorar. Seguí avanzando mientras Nando cerraba la puerta.
-¡¿Por qué me lo ocultaron?! -gritó Lisbeth furiosa.
-¿De qué hablas mamá?
Ella miró fijamente a su hijo.
-¡Tú Nando! ¡Lo sabías! ¡No me dijiste que tu padre se había casado y que Evelyn estaba embarazada!
Se enteró de la verdad Lisbeth.
-Mi papá no quería que tú lo supiera mamá -le contestó Nando.
Se movilizó de la cama y venía en dirección hacia su hijo.
-¿Te parece justo que él prefiera aquella mujer que a mí Nando?
-Lo sé mamá pero papá es un hombre inconstante y lo sabes. No podemos obligarlo.
-¡Tiene una bastarda con ella! -exclamó Lisbeth-. ¿Sabes lo que eso significa? De que tú y Dariel van a tener que compartir su herencia.
-Eso es lo que menos me importa mamá.
-¡¿No te importa Nando?! -volvió a gritar ella furiosa-. A mí si me importa sin importar lo que tú diga.
-No podemos hacer nada al respecto. Esa bebé es mi hermana y no pienso darle la espalda -veía que Nando se había girado y venía hacia mí.
-¡Nando! -se expresó Lisbeth.
Nando llegó hacia mí y abandonamos la habitación. Era inútil quedarse allí. Solo faltaba que Dariel le confesara a su madre lo que tenía que decirle. Rápidamente nos movilizamos hacia nuestra habitación y decidí contarle sobre la llamada sobre Mery.
-Mery me llamó amenazándome Nando.
-¿Qué?
-Me dijo que va a pelear por ti.
Los problemas se iban a incrementar, era el comienzo de una nueva era.
NARRADO POR NANDO--------------------
La cabeza me daba vueltas. Mi madre descubrió la verdad. Mery al parecer quería molestar a mi esposa.
-Alana voy a conversar con Mery sobre lo que me habías dicho -le comuniqué a mi esposa.
-Perfecto.
De inmediato de movilicé hacia el baño para tomar una ducha. Salí de allí y veía a Alana tecleando su móvil. Me aproximé a ella porque quería conversar un poco más con ella sobre el asunto de Mery. Inmediatamente me acomodé en la cama quedando cerca de ella.
-¿Me podrías decir todo lo que Mery te ha dicho?
Ella dejó de teclear y de mirar su móvil, desvió su rostro y la colocó en mí.
-Que va a luchar por ti -me respondió con simpleza.
Por mi mente pasaron pensamientos sobre ese asunto, iba a ser un problema. Pero Mery después que nos dejamos no ha vuelto a decirme algo con respecto a volver estar juntos. Por lo tanto me pareció algo sorprendente.
-La verdad es que Mery no ha vuelto a insistir en querer volver conmigo después que nos dejamos -pronuncié sinceramente.
-Oh, al parecer no es así -contradijo Alana muy segura de sí.
-Por lo que dices ya veo que no.
-Debemos de tener cuidado con ella, me mira mal. Me han dicho muchas cosas de ella. Mery habla de mí a mis espaldas. Una razón más la cual yo quise ocultar mi embarazo, fue por eso, por ella principalmente -terminé confesándole a mi esposo.
-¿En verdad confías en ella?
Esa pregunta me dejó un poco dubitativo y pensante por un momento.
-Como socia es lo mejor, pero en cuanto a lo personal... Siento dudas.
Perdí la confianza en ella desde que la vi besándose con un colega y socia nuestro.
-No sé tú. Pero yo no la quiero cerca de mí.
-Te entiendo Alana. ¿Y qué harás después que des a luz? ¿Vas a emprender el negocio aquel?
-Lo más probable Nando.
Mi esposa me había dicho que quería emprender su propio negocio y me lo encontré bien. Por lo tanto yo debería de apoyarla.
Al siguiente día iba con mi objetivo en la cabeza, yo iba a conversar con Mery amablemente sobre lo que mi esposa me había dicho. Saludé a mi secretaria y le comuniqué de que quería que Mery llegara a mi oficina. Llegué a mi lugar de trabajo sentándome en mi sillón. Como en eso de veinte minutos Mery llegó a mi oficina con una amplia sonrisa.
-Buenos días Nando. ¿Para qué me necesitas? -se expresó ella mientras llegaba avanzaba sus pasos y se sentó en una silla la que estaba al frente de mi escritorio.
-Te llamé aquí para poder conversar contigo.
-Cuéntame Nando.
Respiré profundamente.
-Mi esposa me ha contado todo lo que han conversado y te voy a pedir el favor de que no la molestes.
Ella de inmediato arrugó su rostro pero eso no me importó.
-¿Para eso me llamas? -inquirió ella.
-Por supuesto. No quiero que estés de lengua suelta o de malvada. Entre tú y yo las cosas están muy claras Mery. No sé por qué te crees cin esperanzas de querer volver conmigo. No me importa tu opinión o lo que pienses, lo que quiero es que dejes a mi esposa en paz -me expresé duramente.
Obviamente no le gustó, nos miramos desafiantes por unos minutos e incluso ella se retiró de la silla y se marchó sin decir más nada. Con su expresión me quedó muy claro lo que ella me quería hacer a mí y a mi esposa. Entonces pensé, éramos socios. Una mujer celosa podría ser peligroso. Decidí salir de mi empresa y dirigirme hacia mi amigo Elton, él me podría dar una solución inmediata. Así lo hice llegué a su oficina tan pronto pude.
-Mi amigo Nando -dijo mi amigo con una sonrisa en su cara.
Él estaba sentado en un sillón.
-Elton vine por consejos, tengo problemas serios con mi esposa y Mery -pronuncié mientras me aproximaba a una silla.
Elton me miró extrañado, no se esperaba esa respuesta.
-Que sucede ahora.
-Mery no quiere verme feliz con mi esposa. Le molesta y le dice que va a volver conmigo -le terminé confesando a mi amigo.
Él enarcó una ceja.
-¿Qué? ¿Molesta a Alana? ¿Esa mujer está loca? Se ve que no te ha olvidado.
-Eso me preocupa Elton, y mucho.
-Te recomiendo romper sociedad con Mery -me recomendó Elton una dura decisión.
Pero por la estabilidad de mi matrimonio yo debería de hacerlo hecho.
-Temo que tendré que hacerlo. No quiero problemas con mi esposa en mi propio espacio y menos por una mujer -me propuse decidido-. Haré esto lo más pronto posible y creo que me iré hasta que Alana de a luz para otra ciudad. No quiero escuchar los berrinches de Mery.
-Haces lo correcto amigo. Eso mismo te iba a decir.
-Por otro lado mi madre ya sabe la verdad sobre el matrimonio de mi padre y de su hija. Te imaginas como debe de estar. Yo espero estar lejos mientras mi madre pasa su proceso -le comuniqué a Elton.
-Te entiendo. Liseth debe de estar devastada sinceramente.
-No te imaginas Elton. ¿Cuándo crees que podamos salir juntos? Estás muy encerrado en ti últimanente amigo. Debes de soltar de una buena vez la muerte de Clara -me expresé un poco preocupado por mi amigo-. Yo quiero lo mejor para ti, querido amigo.
-Lo sé, pero es que en verdad no tengo ganas.
-Ánimo. La vida continúa -intenté animar a mi amigo.
-Voy a tratar de ir a visitarte donde te encuentres con Alana. Lo voy hacer por ti -se expresó Elton llenándome de alegría.
-¿En serio? ¿Vas? Después no quiero escuchar peros de tu parte. ¿Entendido?
Él se rio un poco.
-Por supuesto Nando. Te prometo que iré. Como te dije anteriormente, lo haré por ti -se expresó él al parecer cambió de expresión.
-Me alegra de que quieras dejar un poco el encierro que tienes verdaderamente.
Continuamos conversando, después abandoné su oficina, regresé a la mía donde empecé a hacer los trámites para romper mi sociedad con Mery.