CAPÍTULO 01
Fue en una noche de verano cuando le conocí...
Todo estaba perdido, el Reino de Romian había caído ante la conquista del país vecino, Maita, después de un largo y caótico año en guerra.
Jamás olvidaré ese momento...
Sus afilados ojos dorados viéndome como si fuera una molestía, algo de lo que tenía que deshacerse en ese instante.
Una mirada penetrante que causó que mi cuerpo temblara a pesar de mi fingida serenidad para mantener mi dignidad hasta mi último momento de vida.
Él quien era conocido como un Rey guerrero y bastante cruel con sus enemigos, definitivamente no tendría piedad de mí.
Yo estaba completamente a su merced...
¿Sobreviviré?, Aún más importante, si muero, ¿qué pasará con mi amada hija?
En ese entonces, no tenía idea de lo que el destino me deparaba.
- Yurina Beforth.
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¡PAM!
Las puertas del salón de seguridad de los Reyes Romianos se abrieron de golpe.
-Todo terminó majestades, la seguridad en el castillo principal ha caído -informó uno de los guardianes principales del Rey, Ángel Lerylan, esposo de la Reina, Yurina.
Ángel frunció el ceño, sentía un escalofrío recorrer todo su cuerpo.
Sus ojos cafés se posaron hacia la entrada, los gritos de agonía que se escuchaban en las afueras pertenecían a los guardianes en el exterior de dicho salón.
Ángel Lerylan tragó en seco.
¡Más de un año luchó contra ese Rey conquistador!
Sin embargo, su poder militar y estratégico no fue suficiente.
¡Romian había caído!
En un momento, el silencio absoluto se apoderó del salón, finalmente los gritos de los guardianes habían cesado, lo que significaba... que ya no quedaba ninguno con vida.
El guardián mensajero del Rey comenzó a temer por su vida.
En el trono, el Rey Ángel Lerylan estaba preparado para lo inevitable; sentada a su lado, su esposa que lucía como una radiante joya de rubí, vestida de rojo.
Ambos usando sus coronas respectivas y los emblemas de su nación, estaban preparados para... morir.
Yurina posó sus ojos verdes en su marido, seguidamente desvío su mirada hacia la entrada cuando se comenzaron a escuchar los pasos de pesadas botas acercándose.
Parecían ser bastantes; eso pensó Yurina y efectivamente lo eran.
En cuestión de minutos el salón se encontró invadido por caballeros luciendo las armaduras del Reino de Maita.
-¡Romian ha caído! ¡La monarquía del Linaje Lerylan con el! -Anunció a grandes voces el primer caballero del Rey Maitano que ingresó.
La expresión de molestía era clara en Ángel, que sin querer morir se puso de pie y sacó su espada cuando vió al Rey Maitano acercarse con una aura imponente y sus vestimentas manchadas del rojo carmesí perteneciente a los Romianos.
-¡Rey Landel Lamparth!, ¡Para obtener Romian debes pasar por encima de mi cadáver!, Te reto a un duelo aquí mismo en este preciso momento -decía Ángel, viendo con furia a ese joven Rey de cabello oscuro.
Los caballeros que acompañaban al Rey Landel de inmediato quisieron intervenir y apresar al Rey de Romian, Ángel.
Sin embargo, Landel no lo permitió.
-Alto - frenó a sus caballeros-. Acepto el reto, Rey Lerylan -añadió Landel Lamparth.
.....
Yurina la Reina Romiana, veía toda la escena desde su trono.
Sus ojos verdes no se apartaron de esos dos Reyes mientras luchaban entre si.
Su expresión falsa de paz le estaba siendo difícil de mantener al ver a Ángel herido cada vez más y... Más.
Era notorio que Landel tenía bien ganada su fama de "Rey guerrero" al ver sus rápidos y efectivos movimientos y como dejó en ridículo a Ángel, cuando su espada fue a dar unos cuantos metros a distancia de él.
Ángel quedó de rodillas frente a ese joven Rey Maitano.
-¡No me hagas daño! -suplicó ese Rey al ver la espada de ese Maitano apuntarle directamente-, Haré lo que sea, te daré lo que quieras, solo...no me-
-¿Me darás lo que quiera? -preguntó Landel seriamente, interrumpiendo a ese Rey Romiano-, mira bien, Angel Lerylan, tú ya no tienes nada que ofrecer, todo ahora, es de Maita.
-¡Maldito! -exclamó Ángel buscando ponerse de pie para atacarlo, mientras a su vez sacaba una daga oculta entre sus ropas.
Landel que había tenido la guardia en alto todo ese tiempo ante su enemigo, reaccionó con rapidez y eficacia.
El elegante piso con patrones dorados comenzó a mancharse del espeso rojo proveniente del cuerpo sin vida del Rey Romiano.
En ese instante y por primera vez, Landel posó sus ojos dorados en esa Reina.
"Ella también tiene que morir"
Pensó él acercándose rápidamente.
Sin embargo, hubo algo que llamó la atención en ese Rey Maitano; esa mujer de hermosos ojos verdes esmeraldas y cabello corto oscuro, ni siquiera se inmutó ante la muerte del Rey Romiano que también era su marido.
Ella seguía con su calmada expresión, viéndolo seriamente y sin derramar una sola lágrima.
La punta de la espada de Landel se dirigió al cuello de la Reina Yurina.
-¡No lo hagas! -exclamó en ese instante, un elegante hombre que ingresaba rápidamente, cuya armadura también pertenecía al Reino de Maita.
Landel volvió a ver en dirección de ese hombre de cabello oscuro y largo atado con una fina cinta.
-No puedo dejar sobrevivientes del Linaje Real Romiano -aclaró Landel con seriedad, viendo a ese hombre, quien era un marqués Maitano, Sebastián Forsten, su tío materno y fiel consejero.
-Landel, ella es lo que estábamos buscando. No le hagas daño -continúo hablando el marqués Forsten-, traigan a la niña -pidió viendo hacia la entrada y en ese momento, varios caballeros ingresaron sosteniendo de los brazos a una pequeña niña de seis años.
La Reina Romiana, que hasta ese momento había estado actuando indiferente, se alteró moviéndose un poco, justo en ese instante se causó un pequeño corte con la espada de Landel, quien la desvío a tiempo sorprendido por la reacción de esa mujer.
-¡NOOOO! ¡Mi hija no por favor! ¡Se los ruego! -decía ella a grandes voces, mientras corría hacia la pequeña niña, hasta que Landel la detuvo del brazo.
-¿Esa es la princesa, tío? -preguntó el Rey al marqués, que además de su tío y consejero era su "mano derecha".
-Lo es.
-Te dije que todo el Linaje Real debía perecer -le regañó Landel.
-Lo hizo, solo quedan ellas dos. No hay manera más efectiva que dominar a esa mujer que usando a su hija.
-¡Déjame ir, maldito! -gritó Yurina mientras intentaba soltarse del agarre de la fuerte mano de ese Rey Maitano-, ¡Quiero ir con mi hija! ¡No la lastimen!
-¡Mamá! -exclamó la niña a distancia con su carita bañada en lágrimas.
Landel al ver que realmente a esa fría Reina todo lo que parecía importarle era la niña, sonrió.
-La niña viene con nosotros -informó el Rey Maitano-, si tanto quieres estar a su lado, tendrás que aceptar ser mi tercera esposa, es la única manera en la que podrás vivir cerca de tu hija -decía Landel posando sus ojos dorados en los verdes de esa Reina Romiana.
Yurina frunció el ceño y maldijo a Landel, viéndolo con odio.
-¡No seas malagradecida!, Acepta -exigió el marqués Forsten-. Mi Rey les está perdonando la vida.
Yurina inclinó su cabeza, su cuerpo tembloroso ante la gran impotencia que sentía en ese momento causó que las lágrimas se asomaran por las comisuras de sus ojos verdes.
-Acepto... -susurró ella- seré lo que su majestad, el Rey de Maita, quiera.
CAPÍTULO 02
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Una semana más tarde, en la capital de Maita:
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-Su majestad, tiene una visita -informaba la asistente del Rey Maitano, Emilia.
-¿Quién? -preguntó Landel sin darle mayor importancia al estar ocupado en su oficina.
-Los Reyes retirados de Maita, sus majestades, Virginia y Lance Lamparth.
-¡Mis padres! ¡¿Por qué no me lo has dicho desde un principio, Emilia?! -preguntó Landel, yendo de inmediato a recibirlos.
"Sus padres..."
"Es cierto que la Reina retirada Virginia Wiztan ha tomado el papel de su madre desde que el Rey Landel era solo un niño de cinco años, pero ella no es su madre biológica"
"Aunque tampoco es una mala persona, pero ahora que Landel es el Rey, debería honrar más la existencia de su verdadera madre fallecida y no tratar abiertamente a su madrastra como si fuera su verdadera madre"
Pensó la asistente y también amiga del Rey Landel, Emilia Ferliall.
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En el salón de visitas especiales, Landel ingresó apresurado y una vez las puertas fueron cerradas, él se acercó hacia sus padres haciendo una reverencia.
-Olvida las etiquetas hijo, sabes que no son necesarias, eres el Rey -sonrió el Rey retirado, Lance Lamparth, posando sus ojos dorados en los de su hijo del mismo tono.
-¡Un año entero! -exclamó la Reina retirada Virginia, con una notable expresión de preocupación-, ¿Cómo has podido ser tan egoísta? Demorar un año en una guerra, un año sin saber de ti ni por una simple carta -reclamaba la madrastra de Landel-. ¿Tienes idea de lo preocupados que estábamos por ti?
Landel se sorprendió ante el regaño de su madrastra, para seguidamente asentir sonriente.
-Tienes razón, mamá -Él se agachó en una rodilla frente a la elegante silla acolchada en la que estaba sentada su madrastra y seguidamente sostuvo las manos enguantadas de ella, besando ambas y viéndola a los ojos-. Me disculpo por haberte preocupado, fue bastante difícil tomar el control absoluto de Romian.
-¿Absoluto? -preguntó Lance, su padre-, Estamos aquí por que escuchamos que has traído a los dos últimos sobrevivientes del Linaje Real Lerylan, ¡Sabes que eso es imperdonable!, Todos sin excepción, debían morir.
-Tu padre tiene razón, Lan, la ex Reina de Romian y su hija, no deberían estar vivas, por tu bien y el futuro de Maita, es mejor deshacerse ahora de ellas -decía Virginia imponente.
Landel, quien ya se había puesto de pie, veía seriamente a los Reyes retirados de Maita.
-No puedo. Todo lo que hago es con un propósito, confíen en mí y por favor, denme su apoyo, es lo más valioso para mí -pidió él a sus padres.
Tanto Virginia como Lance se volvieron a ver en ese instante.
El ex Rey Maitano, asintió viendo a los ojos azules zafiros de su amada esposa.
Virginia con su corazón lleno de preocupación por ese joven Rey de 23 años al que consideraba como un hijo biológico; exhaló con pesar y aceptó la decisión de él.
-Está bien, toma a esa mujer como una concubina más, pero la mantendremos vigilada y a la primer muestra de peligro... nos vamos a involucrar te guste o no -aclaró Virginia.
••••••••••
Durante los siguientes tres días en el Reino de Maita se festejó el triunfo sobre Romian, ahora el Reino Maitano había extendido su territorio ganando mas poder en muchos ámbitos.
La noche del tercer día, en el salón de eventos del castillo principal, comenzaba la ceremonia de bodas... al menos, eso se suponía que pasaría.
-Ella es Yurina Lerylan, ex Reina del ya inexistente Romian, a partir de ahora, Yurina será mi tercera esposa -anunció Landel Lamparth presentándola ante todos los nobles invitados del Reino.
Yurina quien llevaba puesto un pomposo e incómodo vestido de bodas dorado como era característico en el Reino Maitano, se sentía incómoda, humillada y menospreciada.
A pesar de que estaba siendo presentada como una esposa de ese Rey...
Sería la número tres.
Como si eso no fuera suficiente, solo le dio su anillo y ahí finalizó la simple y degradante ceremonia.
Como nada más que un acto de presentación.
.....
Nadie se le acercó.
Ningún noble en el Reino quería tener algo que ver con una ex Reina de una nación que ya no existía.
"Todo lo que quiero es ver a Amanda, mi pequeña niña, todo esto lo hago y soporto por ella"
"Desde ese día en Romian, no he podido verla, no sé cómo está, no sé si está con vida, no sé nada y creo que me volveré loca a este paso"
Pensaba la mujer de 25 años frunciendo el ceño mientras sostenía una copa de vino y veía a distancia al Rey Landel hablando y sonriendo a una hermosa mujer de cabello rubio largo.
-Es su prima, la futura marquesa, Caroline Forsten -dijo una voz femenina, que de inmediato llamó la atención de Yurina, que volvió a ver a su costado izquierdo.
Ahí de pie, se encontraba la primer concubina del Rey Maitano en compañía de la segunda.
"¿Su prima, Caroline Forsten?, Ese apellido... Es el del maldito marqués que usó a mi hija como carnada para traerme por las buenas"
Pensó Yurina con gran resentimiento hacia ese señor.
-No lo sabía, gracias por-
-¡No agradezcas! -La interrumpió la primer esposa, Juliana Heliar, mujer de cabello rubio corto y ojos azules claros-, parecía que la veías con celos, el Rey Landel no es un hombre sentimental o romántico -añadió-, no te ilusiones con él o su amor.
"Supongo que él debe ser así, ella es su primera esposa, debe conocerlo bien"
Pensó Yurina inocentemente.
-Cierto, por algo solo tiene simples concubinas y ninguna a sido ascendida a Reina -recalcó la segunda esposa, Karla Gerkan, mujer de cabello largo oscuro y unos finos ojos grises.
-Así que... ¿Colecciona esposas para tenerlas de adorno? -preguntó Yurina burlista.
Tanto Juliana como Karla se volvieron a ver, para después observar a Yurina.
-No del todo, por que nosotras somos Maitanas puras -decía engreída la primer esposa Juliana-, por lo tanto su majestad nos dió una hermosa ceremonia de bodas a diferencia de la humillante que tú has tenido~ -se rió disimuladamente la mujer de cabello corto rubio.
-Pobre de ti~ ahora eres "nada" jaja~ no tienes Reino, familia, riqueza o título alguno, a este paso morirás pronto~ -rió burlista Karla, la segunda esposa.
Yurina hizo sus manos en puños y se alejó de esas dos mujeres, sin querer seguir siendo ofendida.
La hermosa mujer de cabello corto hasta su cuello, se sentía incómoda y quería salir de ese salón de eventos.
En ese instante, pasó cerca de unos hombres que estaban charlando entre ellos y sin querer, escuchó parte de la conversación.
-¿Dices que la salud de su majestad a estado mal?, Imposible, él es tan joven y se ve bastante sano. Si te escuchan esparciendo esos rumores puedes morir.
-Su majestad está enfermo, tengo contactos en el departamento de medicina Real.
-Que raro, ¿Por qué no han hecho nada público?
-¿No es obvio?, ¿Quién querría a un Rey débil?, No le sirve al Reino, el Rey tiene mucho prestigio propio, tiene mucho que perder.
Cuando Yurina escuchó esas palabras, una profunda alegría creció en su corazón.
"¡Él está enfermo!"
"Tengo que averiguar que tiene, podría ser mi oportunidad"
"Necesito volverme cercana a ese hombre y usar mis habilidades de las cuales posiblemente ellos no tienen ni idea"
"Si tuviera acceso a las hiervas medicinales de Maita, podría crear un veneno eficaz"
Sonreía Yurina maliciosamente.
Ansiando con todo su corazón, la muerte de ese Rey.
CAPÍTULO 03
••••••••••
Unas horas más tarde.
-Esta lista, su alteza -informaba una de las doncellas de la tercera esposa del Rey.
Yurina se veía frente a los largos espejos de la habitación en la que se encontraba.
Su cuerpo sin nada más que una bata de color dorado, despues de un baño con aceites aromáticos sentía la suavidad de su piel como nunca antes.
"Parece que en Maita son bastante buenos con los cuidados de su piel y tratamientos de belleza, aún más que en Romian"
Pensó Yurina, para después poner una expresión cabizbaja al recordar que Romian, Reino en el que ella había vivido desde sus quince años, ahora ya no existía.
"La única satisfacción que tengo, es que ese desgraciado de Ángel, murió patéticamente"
Pensó ella cerrando sus ojos y negando con su cabeza, sin querer recordar el infierno que había vivido en Romian como Reina.
-¿Se encuentra bien, alteza? -preguntó una de las sirvientas Maitanas.
-Sí -sonrió de inmediato Yurina, sin querer hablar jamás de ese pasado que pensaba ocultar por siempre.
Una de las doncellas se acercó y le colocó un grueso abrigo largo, para seguidamente pedirle que la siga.
-Venga conmigo su alteza, la llevaré a la habitación de bodas.
••••••••••
11: 00 pm.
"Así que esta es la habitación de bodas..."
Pensó Yurina observando lo espaciosa y lujosa que era, así como cada uno de sus tres anexos.
"Seguramente aquí también consumó sus matrimonios con las otras dos mujeres que me hablaron"
"Por un momento pensé que serían buenas hasta que mostraron sus verdaderas intenciones conmigo... "
"Burlarse de mí, ellas me humillaron y recalcaron que nunca seré una Maitana pura o seré tratada especialmente por ese Rey"
Yurina, después del recorrido se sentó en una silla acolchada en la sección de la recámara donde se ubicaba la cama.
-Nos retiramos, alteza. Espere a que su majestad, el glorioso Rey de Maita, Landel Lamparth, se haga presente -informó una de las doncellas, seguidamente todas las mujeres se marcharon.
Yurina cubrió su rostro con sus manos exhalando con pesar.
"No se nada de Maita"
"Desconozco todo, modales, etiquetas, cultura"
"No se cómo debo hablar o comportarme, no entiendo nada y tampoco conozco a nadie aquí..."
"Me encantaría huir de inmediato, pero mi bebé... todo esto lo hago por recuperar a mi niña"
"Mi pobre Amanda debe estar más asustada que yo... necesito verla"
.....
Los minutos continuaron pasando y los mismos se volvieron horas.
1: 30 am.
El Rey Landel Lamparth, todavía no se había hecho presente en la habitación de bodas.
Yurina que para entonces se había cansado de esperarlo, se acostó en la cama y se comenzaba a quedar profundamente dormida, eso...
¡Hasta que un extraño ruido la despertó!
Ella se sentó asustada abriendo sus ojos de par en par y antes de poder ver todos sus alrededores alguien le sostuvo por la espalda y le cubrió la boca.
-¡UMMM! -gritos ahogados salían de la boca de la tercera esposa que estaba forcejeando con todas sus fuerzas.
-¡Rápido, vengan, esta desgraciada es bastante fuerte! -exclamó el hombre que la estaba sosteniendo por la espalda.
Yurina veía como dos hombres más, que usaban unas máscaras se acercaron y le ayudaron a ese a inmovilizar su cuerpo atando sus brazos, piernas y dejándole amordazada.
Uno de ellos la colocó como un costal de papas sobre su hombro y seguidamente se dirigieron hacia una pared de un anexo, abriendo un pasillo secreto de la habitación.
Pensamientos pesimistas comenzaron a cruzar por la cabeza de la ex Reina Romiana.
¿Cómo lograron burlar la seguridad Real de Maita?
¿Quiénes eran esos hombres?
¿Qué querían de ella? ¿Su vida? ¿Algo más?
¡No quería morir!
Sea lo que sea que quisieran no tenía más alternativas que cooperar, por que ella no podía permitirse perder su vida, ni salir de Maita aún.
No cuando la pequeña persona que más le importaba en el mundo se encontraba aún cautiva por ese Rey Maitano.
.....
Uno de los hombres enmascarados al notar que ella estaba consciente memorizando todo el sendero, sacó del interior de su abrigo largo un pequeño frasco de cristal que parecía contener un polvo oscuro y al abrirlo se lo echó encima a Yurina.
Ella que había cerrado sus ojos por inercia al ver qué le iban a lanzar ese extraño polvo, comenzó a estornudar una y otra vez.
Cuando abrió sus ojos, comenzó a ver borroso y en cuestión de minutos quedó inconsciente.
••••••••••
"¿Dónde estoy?"
Pensó Yurina Beforth al abrir sus ojos y encontrarse sentada en una silla a la que estaba amarrada de los brazos y torso, así mismo sus tobillos, sin embargo, en esta ocasión, ya no tenía la mordaza en su boca.
Una habitación espaciosa, ningún mueble o elemento decorativo, no tenía ventanas, una sencilla puerta de entrada y salida.
Fue cuando sus ojos verdes se posaron en el sector trasero que vió las herramientas de torturas y se alarmó.
La puerta se abrió e ingresó un señor al que ya conocía bien.
-¡Marqués Forsten! -exclamó ella frunciendo el ceño-, ¡¿Por qué estoy aquí?!, ¡¿Qué es lo que quiere de mí?!, ¡Déjeme ir ya mismo!
-Eso no sucederá, no hasta que escuches lo que tengo que decirte -respondió el altivo marqués de cabello largo oscuro atado con una elegante cinta.
-¡No lo entiende!, Tengo que esperar al Rey en la habitación de bodas, de lo contrario tendré muchísimos problemas... Él podría ir en cualquier momento buscando consumar el matrimonio.
-¿Eso es lo que te preocupa?, Jaja~ -rió el marqués viendo fijamente a Yurina- no tienes por que pensar en ello, el Rey no irá. Mi sobrino tiene cosas más importantes que atender que buscar placer sexual con alguien a quien tiene marcada de enemiga peligrosa.
Yurina supo que ese señor tenía razón, el Rey Maitano sería un tonto si la busca y baja la guardia durmiendo con ella después de destruir y tomar las tierras de Romian y secuestrar a la princesa Amanda Lerylan.
Después de unos segundos, ella finalmente aceptó escuchar a ese señor noble.
-En ese caso, ¿qué quiere de mí, el poderoso marqués Forsten?
-Tú eres el trofeo de guerra.
-Lo sé, hablo de-
-No, no estás entendiendo -recalcó el marqués interrumpiendo a Yurina-. Hablo de que realmente eres la razón por la que atacamos Romian.
La ex Reina Romiana abrió sus ojos de par en par sorprendida, no sabía que decir al respecto.
"¿Soy... La culpable de que Romian haya caído?"
Pensó ella comenzando a sentirse mal.
-El Rey está enfermo -confesó el marqués con una expresión bastante seria-. Con el pasar de cada año su salud se va deteriorando más y más, aunque es bastante joven y no lo pareciera a primera vista. Él fue envenenado cuando tenía cuatro años en un atentado que guío una concubina de su padre.
Yurina se quedó atónita, por todo lo que ese señor le estaba diciendo, significaba... que ellos ya lo sabían todo.
-Usted... ¿sabe todo de mí, no es así? -preguntó Yurina seguidamente tragando en seco.
-Por supuesto -admitió el marqués acercándose a ella-. Eres Yurina Beforth, la hija adoptiva del que era un Vizconde en el caído Romian, entregada a la fuerza como mujer del Rey Ángel Lerylan desde tus 16, obligada a dar a luz a tus 18, pero esa es información que hay solo por encima, tu historia es mucho más "podrida" que eso, ¿no es así?
Yurina tensó su expresión, sintiéndose bastante molesta.
El marqués Forsten, apoyó sus manos enguantadas de oscuro en los descansa brazos de la silla donde estaba ella y la vió, amenazante.
-Antes de aparecer como una esclava en Romian a tus 15, nadie sabe exactamente de dónde venías, ni como tenías tantos conocimientos médicos... Una genio había aparecido.
-¡Suficiente!, ¡Ya entendí! - exclamó Yurina con sus ojos llorosos-, ¡Quieren hacer uso de mí como una herramienta que les traiga beneficios!, Tal como me utilizó Romian... ¡Los odio! ¡Odio a los Romianos y Maitanos!
El marqués volvió a enderezarse, viendo con molestia a esa tercera esposa de su sobrino.
-No nos compares con esa gente de Romian, ellos te usaban para que crees antídotos, sustancias prohibidas y más; que vendían a sus nobles y otros reinos obteniendo riquezas de las que no te daban nada. Maita es lo suficiente poderoso y rico, no necesitamos esas estupideces.
"Si no es eso... entonces, tiene que ver con ese Rey"
Pensó ella sin aún poder creer del todo en las palabras de ese señor que parecía alguien bastante peligroso.
-¿Qué es lo que quiere, marqués?, Sea claro.
-Una de las secuelas del Rey, fue su sentido del gusto que quedó alterado y bastante reducido. Si puedes ayudarlo en ello. Tu vida y la de tu hija no correrán peligro en Maita.
"Ya entiendo... Es un buen trato, pero no es suficiente para mí"
Pensó ella viendo sin miedo alguno a los ojos cafés de ese señor.
-¡Quiero ver a mi hija!, No la he visto ni se nada de ella desde aquella noche en el castillo principal de Romian -exigió Yurina.
El marqués se cruzó de brazos viendo a esa extranjera con sospecha.
-No puedo.
-¿Eh?, ¿Cómo que no puede?, Usted es el tío del Rey Landel Lamparth.
-El único que tiene poder es él, aunque sea su consejero y su guardián. No tengo autoridad para permitirte ver a tu hija, sin embargo, puedo hablar con él y convencerlo de que acepte.
-¡Lo haré!, Cuente conmigo - aceptó el trato, Yurina-. Anteriormente he trabajado en casos similares en Romian, conozco varios remedios que podrían ayudar a tu Rey.