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La Hija Ignorada Encuentra Su Felicidad

La Hija Ignorada Encuentra Su Felicidad

Autor: : Gia Hunter
Género: Romance
El abogado me acaba de confirmar que todo está listo: mi isla privada en el Caribe mexicano y el personal que he contratado. Creí que la vida que había construido junto a Roy, mi prometido, era el amor de mi vida, hasta que escuché sus últimas palabras al teléfono: "Tengo que casarme con Lina. Es un sacrificio para que Sasha sea feliz" . Todo lo que creí amor -siete años, regalos, promesas- era una farsa orquestada para mantenerme lejos de Máximo y que mi hermana, Sasha, pudiera tenerlo. ¿Por qué siempre fui la segunda opción, el peón en los juegos de los demás, la que recibía la migajas de una familia que solo valoraba a mi hermana? Ya no tenía familia, ni prometido, ni nada que perder; solo una isla esperándome para quemar mi pasado y renacer.

Introducción

El abogado me acaba de confirmar que todo está listo: mi isla privada en el Caribe mexicano y el personal que he contratado.

Creí que la vida que había construido junto a Roy, mi prometido, era el amor de mi vida, hasta que escuché sus últimas palabras al teléfono: "Tengo que casarme con Lina. Es un sacrificio para que Sasha sea feliz" .

Todo lo que creí amor -siete años, regalos, promesas- era una farsa orquestada para mantenerme lejos de Máximo y que mi hermana, Sasha, pudiera tenerlo.

¿Por qué siempre fui la segunda opción, el peón en los juegos de los demás, la que recibía la migajas de una familia que solo valoraba a mi hermana?

Ya no tenía familia, ni prometido, ni nada que perder; solo una isla esperándome para quemar mi pasado y renacer.

Capítulo 1

El abogado me llamó justo después de que la llamada con la agencia de personal terminara.

"Señorita Garcia, todo está listo. La isla privada en el Caribe mexicano ha sido comprada a su nombre. En cuanto a los servicios que solicitó, el chef, los padres y el personal de servicio, todos han firmado contratos de confidencialidad y están listos para empezar cuando usted lo ordene."

"Bien," respondí, mirando el teléfono en silencio.

"Señorita, ¿está segura de esto?"

"Sí."

Colgué. No había nada más que decir.

Este era mi plan de escape. Mi única salida.

Me miré en el espejo. El vestido de novia tradicional oaxaqueño, bordado a mano con hilos de seda de colores vibrantes, me quedaba perfecto. Era una obra de arte, un sueño hecho realidad.

Roy Castillo, mi prometido, entró en la habitación. Sus ojos se iluminaron al verme.

"Lina, te ves... increíble. Eres la novia más hermosa que he visto en mi vida."

Se acercó, me tomó de las manos y las besó suavemente. Su mirada era intensa, llena de una devoción que parecía real.

"Siete años, Lina. Siete años esperando este día. No puedo esperar a que seas mi esposa."

La vendedora de la tienda, una mujer mayor con una sonrisa amable, suspiró con admiración.

"Ay, señorita, qué suerte tiene usted. El señor Castillo es un verdadero caballero. Pagó por el vestido más caro de la tienda sin siquiera pestañear. Y los regalos que le ha hecho... todo Oaxaca habla de su amor por usted."

Asentí, forzando una sonrisa.

Sí, Roy era perfecto. Públicamente, era el prometido ideal. El hombre que me había apoyado, que me había regalado joyas, coches y promesas.

Pero en privado, cuando estábamos solos, su atención se desvanecía. Sus ojos siempre parecían buscar algo más. O a alguien más.

Mi intuición me gritaba que algo estaba mal. Muy mal.

De repente, su teléfono vibró sobre la mesita. Lo tomó al instante. Su rostro cambió por completo. La sonrisa desapareció, reemplazada por una expresión de pánico puro.

En la pantalla, vi una foto. Era una publicación de mi hermana, Sasha. Mostraba un tobillo hinchado y morado. El texto decía: "Me caí durante la calenda. Duele mucho."

Roy ni siquiera me miró. Salió corriendo de la habitación sin decir una palabra. Lo escuché gritarle a su chófer que lo llevara al hospital, ahora mismo.

Me quedé sola, con el vestido de novia puesto.

No era la primera vez.

Máximo Lawrence, mi primer prometido, también me había abandonado por Sasha. Una y otra vez. Mis padres siempre habían preferido a Sasha. Le daban todo, mientras a mí me daban las sobras.

¿Por qué? ¿Por qué siempre Sasha?

Salí de la tienda y seguí a Roy a una distancia prudente. Lo vi entrar en la sala de emergencias. Me escondí detrás de una columna y esperé.

Minutos después, lo escuché hablando por teléfono con un amigo, su voz era una mezcla de frustración y resignación.

"Sí, estoy en el hospital. Sasha se torció el tobillo... No, no es grave, pero ya sabes cómo es. Tengo que casarme con Lina. Es la única manera de que Máximo se case con Sasha sin problemas. Si no me caso con Lina, ella podría intentar volver con él. Es un sacrificio, amigo. Un sacrificio para que Sasha sea feliz."

El teléfono se me cayó de la mano.

Siete años. Siete años de mentiras. Su amor, sus regalos, sus promesas... todo era una farsa. Una estrategia para mantenerme alejada de Máximo, para que su verdadero amor, Sasha, pudiera tenerlo.

Mi plan de escape ya no era una opción.

Era una necesidad.

Recogí mi teléfono y marqué el número del abogado.

"Adelante con todo. Quiero desaparecer."

Ya no tenía familia. No tenía prometido. No tenía nada.

Solo una isla esperando por mí.

Capítulo 2

Volví al departamento que compartía con Roy.

Con una frialdad que no sabía que poseía, empecé a empacar. No mi ropa, ni mis cosas personales. Solo las de él.

Metí sus trajes caros en bolsas de basura. Sus relojes de lujo, sus zapatos de diseñador, todo. Lo saqué todo al pasillo.

Luego, empecé a borrar mi existencia de ese lugar. Quité mis fotos de las paredes, borré mi nombre de las cuentas de servicios, eliminé cualquier rastro de que yo hubiera vivido allí.

Cuando terminé, el departamento se sentía vacío, impersonal. Como la habitación de un hotel.

Justo cuando estaba a punto de irme, recordé algo.

El libro de registro de la destilería.

Era un libro viejo, encuadernado en cuero, que mi abuelo había empezado. Contenía no solo los registros de producción, sino la historia de nuestra familia, de nuestro mezcal. El abogado lo necesitaba para un último trámite de la herencia que mi abuelo materno me había dejado en secreto. La herencia que me daría la libertad.

Tenía que volver a casa. A la casa de mis padres. El lugar que más odiaba en el mundo.

Conduje hasta la destilería "El Corazón de Agave" . El olor a agave cocido llenaba el aire, un olor que antes amaba y que ahora me causaba náuseas.

Mis padres me recibieron en la puerta. No con abrazos, sino con críticas.

"¿Dónde estabas?" , espetó mi madre, Yolanda. "Tu hermana te ha estado buscando. Siempre tan desconsiderada."

"Deberías aprender de Sasha," añadió mi padre, Patrick. "Ella sí sabe cómo comportarse. Siempre pensando en los demás."

No dije nada. Ya estaba acostumbrada. Su veneno ya no me afectaba.

Justo en ese momento, el coche de Roy entró por el camino de tierra. Se detuvo y él bajó. Abrió la puerta del copiloto y salió Sasha, cojeando dramáticamente, apoyada en él.

"Lina, querida, ¿dónde te metiste?" , dijo Sasha con una voz falsamente dulce. "Estaba tan preocupada. Y mira, Roy me ha estado cuidando todo el día. Es un ángel."

Se giró y le dio un beso en la mejilla a Roy, muy cerca de los labios.

"Y adivina qué," continuó, su sonrisa era maliciosa. "Máximo me llamó. Dijo que lamentaba mucho lo de mi tobillo y que quería verme. ¿No es maravilloso?"

Roy apretó la mandíbula, pero no dijo nada. Su mirada se posó en mí, una advertencia silenciosa.

Entré en la casa, ignorándolos. Fui directo al pequeño despacho de mi padre y tomé el libro de registro.

Lo tenía. Ya podía irme.

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