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La Melodía de mi Venganza

La Melodía de mi Venganza

Autor: : Luoye Fenfei
Género: Fantasía
El sobre con los papeles del divorcio estaba sobre la mesa de la cocina, recordándome la miseria que Lina me ofrecía para desaparecer de su vida. Un día antes, en mi vida anterior, había estallado, había luchado y, desesperado, terminé muerto en un estúpido accidente. Pero hoy no. Hoy desperté de nuevo, en el día exacto en que recibí la citación de divorcio, y mi visión del mundo era fríamente clara. Sabía que mi "esposa" y su amante, Patrick, habían construido su imperio sobre mi sudor, mi talento y mi dinero mientras yo vivía en la sombra. En la vida anterior, su traición me quebró, no solo me robaron mi música, sino cada céntimo que ganaba y, lo peor de todo, mi dignidad. ¿Por qué volvería a vivir ese infierno una vez más? ¿Acaso el destino me daba una segunda oportunidad para sanar o para una venganza definitiva? Y entonces lo entendí: esta vez, no huiría. Esta vez, ellos pagarían.

Introducción

El sobre con los papeles del divorcio estaba sobre la mesa de la cocina, recordándome la miseria que Lina me ofrecía para desaparecer de su vida.

Un día antes, en mi vida anterior, había estallado, había luchado y, desesperado, terminé muerto en un estúpido accidente.

Pero hoy no. Hoy desperté de nuevo, en el día exacto en que recibí la citación de divorcio, y mi visión del mundo era fríamente clara.

Sabía que mi "esposa" y su amante, Patrick, habían construido su imperio sobre mi sudor, mi talento y mi dinero mientras yo vivía en la sombra.

En la vida anterior, su traición me quebró, no solo me robaron mi música, sino cada céntimo que ganaba y, lo peor de todo, mi dignidad.

¿Por qué volvería a vivir ese infierno una vez más? ¿Acaso el destino me daba una segunda oportunidad para sanar o para una venganza definitiva?

Y entonces lo entendí: esta vez, no huiría. Esta vez, ellos pagarían.

Capítulo 1

El sobre con los papeles del divorcio estaba sobre la mesa de la cocina, junto a una factura de la luz sin pagar. Lo miré fijamente, el papel oficial contrastaba con la humedad que manchaba la pared de mi pequeño apartamento en Triana.

Lina quería el divorcio.

Y me ofrecía una miseria para que desapareciera de su vida.

En mi vida anterior, me negué. Grité, luché y terminé muerto en un estúpido accidente de coche, conduciendo borracho y desesperado después de que ella se riera en mi cara.

Pero hoy no.

Hoy desperté de nuevo, un día después de recibir esa misma citación. El sol entraba por la ventana, y por primera vez en años, no sentía el peso del mundo sobre mis hombros. Sentía una calma fría, una claridad aterradora.

Me levanté, me puse la ropa más barata que tenía, la que Lina odiaba, y salí del apartamento sin desayunar. No tenía hambre.

Tenía un plan.

El tablao de Lina, "Alma Gitana", brillaba bajo el sol de Sevilla. Era un lugar de lujo, construido con mi sudor y con el dinero que generaban mis composiciones. Yo lo gestionaba todo desde las sombras, mientras Lina y su joven amante, Patrick, vivían en una villa con piscina.

Entré por la puerta de servicio, como siempre. El olor a vino caro y a perfume me golpeó. Me dirigí hacia la oficina, pero me detuve al escuchar risas provenientes del salón principal.

Me escondí detrás de una gruesa cortina de terciopelo rojo.

Allí estaba Lina, hermosa como siempre, bebiendo champán con un grupo de críticos y amigos. Patrick estaba a su lado, con su brazo posesivamente alrededor de su cintura.

"Roy es un buen hombre, pero no tiene ambición," decía Lina con un suspiro dramático.

"Fue mi primer amor, el único de verdad, pero esa llama se apagó. Se conformó con ser un músico de sótano."

Uno de sus amigos se rio.

"Un mantenido, querrás decir, Lina. Tienes suerte de habértelo quitado de encima."

Patrick sonrió con suficiencia y le dio un beso en la mejilla a Lina.

"No te preocupes, mi amor. Ahora me tienes a mí para llevar a 'Alma Gitana' a lo más alto."

La rabia debería haberme consumido, pero en cambio, solo sentí una confirmación helada. Todo era exactamente como lo recordaba.

Salí de detrás de la cortina.

El silencio se apoderó de la sala. Todas las miradas se posaron en mí, en mi ropa gastada, en mi aspecto cansado. Mi presencia era una mancha en su mundo perfecto y brillante.

Lina me miró, su rostro una máscara de irritación y vergüenza.

"Roy, ¿qué haces aquí? Te dije que mis abogados se pondrían en contacto contigo."

Ignoré a los demás y la miré directamente a los ojos.

"He venido a negociar los términos del divorcio, Lina. En persona."

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Capítulo 2

La oficina de Lina olía a cuero caro y al perfume de Patrick. Ella cerró la puerta de un portazo, su fachada de calma rota por la furia.

"¿Se puede saber qué pretendes? ¿Venir aquí a montar una escena?"

"¿Una escena?", respondí con calma, sentándome en una de las sillas sin que me invitara. "La escena ya la teníais montada vosotros ahí fuera."

Patrick, que nos había seguido, se interpuso entre nosotros.

"Roy, no es lo que parece. Lina y yo solo somos amigos, y yo la ayudo con el negocio..."

Lo miré fijamente.

"¿Ayudarla? ¿Cómo la ayudas exactamente, Patrick? ¿Gastando el dinero que yo gano?"

Me volví hacia Lina.

"Por cierto, el dinero que supuestamente me enviabas cada mes para mis gastos... nunca llegó."

Lina frunció el ceño, confundida por un segundo, y luego miró a Patrick. Él palideció.

"Yo... yo me encargaba de las transferencias. Debe haber habido un error con el banco," balbuceó.

Un error que duró dos años.

Lina, sin embargo, recuperó la compostura rápidamente. Defendió a su amante sin dudarlo.

"Patrick ha hecho mucho por este tablao. Va a las fiestas, socializa con los críticos, consigue buenas reseñas. Eso también es trabajo, Roy. Un trabajo que tú nunca quisiste hacer."

"Mi trabajo era componer," dije, mi voz plana. "Componer cada una de las canciones que te han hecho famosa. Mi trabajo era arreglar las tuberías del baño de mujeres mientras tú estabas en una sesión de fotos. Mi trabajo era quedarme hasta las cuatro de la madrugada cuadrando las cuentas que tú no entendías."

Ella desvió la mirada, incómoda.

"No seas dramático. Ya hemos hablado de esto. Tu talento es limitado, Roy. Patrick tiene una visión más moderna."

"¿La visión de Patrick?", me reí sin ganas. "Patrick apenas sabe afinar esa guitarra que le compraste. La guitarra que pagué yo, por cierto, con las regalías de 'Lágrimas de Sal', la canción que compuse cuando murió mi padre."

El ambiente se volvió pesado. Lina sabía que era verdad. Para cortar la tensión, abrió su bolso de diseño, sacó un fajo de billetes y lo tiró sobre la mesa.

"Toma. Coge esto y vete. No me humilles más. Hablaremos a través de los abogados."

Recogí el dinero. No era una miseria, pero era un insulto comparado con lo que me correspondía.

"De acuerdo," dije, levantándome. "Nos veremos pronto, Lina."

Salí de la oficina y del tablao, sintiendo sus miradas clavadas en mi espalda.

Horas más tarde, mientras estaba sentado en mi apartamento húmedo, abrí Instagram. No necesitaba buscar mucho. Patrick había publicado una nueva foto.

Eran sus manos entrelazadas con las de Lina. En la muñeca de él, brillaba un reloj de lujo.

Reconocí el reloj al instante.

Era el regalo de aniversario que le había hecho a Lina el año pasado. El que ella me dijo que había perdido.

Mi corazón no se rompió. Ya estaba hecho pedazos desde mi vida anterior. Esta vez, solo sentí el hielo expandirse por mis venas.

Era hora de pasar a la siguiente fase de mi plan.

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