De algo podía estar segura Alice de su vida, había encontrado al mejor hombre del planeta y su amor crecía con cada día que pasaba como una planta bien cuidada que estaba siendo regada con ternura, comprensión y una pasión descontrolada. Ella no necesitaba nada más en la vida si estaba junto a él, y el último año de su vida, lo habían dedicado para amarse cada día más el uno al otro.
¿Después de una vida llena de miserias al fin podría ser feliz?
Alice siempre creyó que la felicidad no estaba hecha para ella y sus padres se lo hicieron saber cada vez que podían, pero nunca se detuvo y luchó cada día por convertirse en una diseñadora de modas famosa en esta ciudad para así poder decir que ya no era pobre y miserable como ellos siempre le dijeron que sería toda su vida.
A pesar de todo lo que vivió junto a ellos, no podía decir que los odiaba, pero dado que se encargaron de minimizarla cada que podían y desprestigiaron su trabajo, no sentía el amor que debía por ellos.
Del otro lado estaba Francesco, su querido y amado novio que provenía de una familia poderosa en la ciudad, con negocios por doquier, lo que conllevó en un odio irracional de su madre hacia Alice. Siempre la tildó de ramera, para ella la nueva novia de su hijo era una bazofia, que trataría de pegársele a su familia como una sanguijuela para chuparle todo el dinero que pudiera y abandonarlo en cuanto ya no lo necesitará más en su vida.
- Estoy abajo preciosa.- escribió Francesco en un mensaje de texto, esta noche era su primer aniversario y él siempre celebraba las fechas importantes por todo lo alto.
- Ya bajo amor.- respondió ella rápidamente, mientras le daba los últimos toques a su maquillaje, que aunque sencillo, quería que se viera perfecto, hoy sería un día que cambiaría sus vidas para siempre.
- ¡Estás realmente hermosa!.- exclamó Francesco, mientras Alice salía de la casa de sus padres, él estaba recostado del capó de su auto, con un traje casual que lo hacía ver realmente espectacular y en sus manos un ramo de rosas gigante, acompañado de una bolsa de regalo.
- Tu también estás muy guapo mi amor.- respondió Alice ruborizándose.
- Feliz primer aniversario.- continúo diciendo él, estirando una mano con el regalo y luego la otra con el ramo de rosas, estampando un tierno beso en la mejilla de su amada.
- Esto es demasiado Francesco.- expresó Alice al sostener tan majestuosos presentes.- sabes que no me gustan este tipo de cosas extravagantes, con un par de rosas hubiera bastado para mí.
- Sí, me lo has dicho, pero por ti bajaría la luna y la dejaría iluminando tu pasos para siempre.- Alice no podía enojarse con él y menos en un día como este, así que solo se dejó caer en los brazos de su amado para sentirlo cerca nuevamente.- bien, debemos irnos, ya se está haciendo la hora de la reservación, te encantará lo que tengo preparado para ti.
Entraron al auto y él puso el motor en marcha, Francesco se había colocado el perfume la encendía por completo y Alice solo podía pensar en que terminara la cena para poder estar con él toda la noche, que la hiciera suya como solo él sabía hacerlo.
En poco más de veinte minutos llegaron al restaurante, uno de los más exclusivos de la ciudad y Francesco reservó un gran espacio solo para ellos dos, siempre fue muy exagerado en estas cosas, sin terminar de entender que a Alice solo le importaba estar con él sin importarle el lugar.
- Sé que no puedo igualarte, pero este es mi regalo.- Alice le entregó una bolsa pequeña y en ella estaban varias fotos de sus mejores momentos hasta ahora, Francesco siempre lo tuvo todo así que cualquier cosa material él ya lo poseía y de mejor marca o modelo.- espero te guste.
- Amor, es perfecto, quedarán geniales en mi oficina.- a pesar de todos sus millones y de su excentricismo Alice pudo ver cómo los ojos de su amado brillaban al ver las fotografías.
- Y al finalizar la cena te entrego otro obsequio, está vez no me ganarás, también tengo dos regalos para ti.- esto provocó una pequeña risa de los dos, cuando estaban juntos todo a su alrededor no importaba, se sentían completos el uno con el otro.
- Ohh, entonces no puedo esperar a cenar rápido, camarero estamos listos para ordenar.- Francesco llamó a un joven para que los atendiera mientras miraba a Alice con mucha picardía, haciendo que sus mejillas se encendieran.
Tuvieron una cena espectacular, era increíble como dos almas se conectaban de esa manera, el lugar era espléndido, pero ellos apenas y se quitaron la mirada de encima, se podía decir que era algo mágico lo que ocurría entre ellos.
- Estuvo todo delicioso.- dijo Alice mientras sacaba una pequeña cajita rectangular de su bolso.
- Sabía que este lugar te iba a encantar.- repuso Francesco con una sonrisa en su cara y mientras llevaba la copa de vino a su boca.- lo que no me gustó es que dejaste toda la botella para mí, ¿Enserio no beberás un poco?.- continúo diciendo, él no solía ser muy bebedor y ya se le notaba el alcohol que había bebido en el rostro.
- No quise que bebieras toda la botella, pero no puedo beber alcohol.- dijo Alice mostrando sus dientes al sonreír y deslizó su segundo regalo de la noche hacía él que parecía realmente sorprendido.- te dije que había otro regalo al finalizar la cena.
- Si, pero yo pensaba que hablabas de...- Francesco dejó la copa en la mesa y su semblante cambió completamente al ver lo que había en el interior de la caja.- ¿Esto es, esto es una broma Alice?.
- No es una broma amor, estoy embarazada.- respondió ella para confirmarlo, aunque era obvio el mensaje que le quiso trasmitir dado que en la caja habían unos objetos de bebé.- seremos padres, Francesco.- Alice empezaba a sentir dolor en sus mejillas por la sonrisa que tenía plasmada desde hacía varios segundos.
- Esto no puede ser.- espeto Francesco, al mismo tiempo que se levantaba de la mesa y aflojaba su corbata, al parecer empezaba a respirar con dificultad.
- ¿No estás feliz?- preguntó Alice borrando su sonrisa y levantándose de la mesa también, ella ya no se sentía feliz, pues esta no era la reacción que esperaba.
- ¿Feliz? ¿Cómo voy a estar feliz Alice? Nos estábamos cuidado, en estos momentos no puedo ser padre, tengo muchos asuntos que arreglar antes de eso.- Alice empezaba a sentir un vacío su estómago a pesar de haber terminado de cenar recién.
- Francesco, los métodos anticonceptivos fallan y este es el fruto de nuestro amor.- ella se acercó hasta él para tratar de calmarlo, pero él la rechazo y se alejó.- ¿Acaso no me amas?
- Por supuesto que te amo, pero no estoy listo para tener un bebé, eso sería una distracción muy grande para mi trabajo.- esto último hizo que el pecho de Alice se apretara, ella había imaginado que está noticia alegraría mucho más la noche y al contrario ahora sentía que no podía respirar por la decepción que empezaba a sentir.
- Yo tampoco estoy lista, pero ya no podemos hacer nada Francesco, seremos padres.
- Sí hay algo que podemos hacer.- dijo Francesco, su mirada estaba fija con la de Alice, pero ella podía jurar que no conocía al hombre al que estaba mirando ahora.- deberás abortar Alice, definitivamente este no es el momento de tener un bebé.- Alice sintió que algo en su interior se quebró por completo, su mirada se nubló, mientras todo el lugar giraba ante si por lo que tuvo que sujetarse de la mesa para no perder el equilibrio.
- ¿Cómo puedes insinuar algo como esto?- preguntó Alice con la voz quebrada, hace unas horas ella jamás hubiese pensando que se podría decepcionar tanto del amor de su vida, pero era todo lo que sentía en este momento.
Ella tomó sus cosas para salir del lugar, necesitaba tomar aire, seguía sintiéndose hiperventilada.
Alice duró varios minutos llorando descontroladamente en la entrada del restaurante, esperaba que Francesco viniera por ella y le dijera que no era cierto lo que había dicho, que solo había sido una reacción equivocada por la impresión que le había causado la noticia que recibió y que la amaba, que vivirían juntos para criar a su hijo, el fruto de un gran amor.
Pero no fue así, él nunca salió y Alice solo se sentía peor con cada segundo que pasaba, ¿Acaso todo el amor que él sentía por mí no era real?
Se preguntó ella, recostada de la pared, había perdido la fuerza de sus piernas y si no se sujetaba de algo, podía caer al suelo. Así que tomó un taxi para irse a casa, si Francesco no quería a su hijo, ya no podían seguir juntos y aunque esto provocaba tanto dolor en su interior, no había nada más que hacer.
Mientras Alice lloraba desconsoladamente en la entrada del restaurante, Francesco tardó varios segundos en reaccionar, estaba solo sentado en la mesa donde se enteró de que sería padre y aunque definitivamente no estaba listo para serlo, empezó a sentirse muy mal por cómo la había tratado.
Sintiéndose cómo un verdadero idiota se levantó para buscar a Alice, pero fue en vano, ya ella no estaba, ¿Acaso no podía ser un verdadero hombre y hacerse cargo de su hijo?
Desesperado y sin saber cómo remediar está situación decidió volver al interior del restaurante, le daría algo de tiempo a Alice para que llegara a su casa y luego iría a buscarla para pedirle perdón de rodillas, decirle que sí la amaba con todo su corazón y que su reacción había sido de pánico sin saber el por qué.
Mientras terminaba de tomarse la última copa de vino que le quedaba, no dejaba de pensar en que ella era una mujer increíble y aunque su madre nunca la aprobó a él no le importaba lo que ella pensara. Según Marlene, la madre de Francesco, él debía casarse con una mujer proveniente de una familia poderosa, pero lo que no sabía era que él estaba perdidamente enamorado de Alice y quería quedarse con ella por el resto de su vida, cosa que empezaba a ver difícil luego de su estúpida reacción.
Francesco sabía que había bebido mucho, pero necesitaba conducir hasta la casa de Alice para buscarla, encendió el motor de su auto y con alguna dificultad salió del estacionamiento del restaurante, él no estaba acostumbrado a manejar ebrio y sabía de su imprudencia al hacerlo.
- Contesta Alice, por favor, contesta.- rogaba Francesco al llamarla, pero la llamada nunca cayó, al parecer había problemas con la señal de su móvil.
Esto provocó que Francesco acelerara un poco más, debía solucionar todo lo que había hecho lo mas rápido posible y cuando estaba a menos de diez minutos de llegar hasta la casa de Alice, notó que un auto lo estaba siguiendo.
Hace unos meses intentaron secuestrar a su hermano Luke, la ciudad se empezaba a poner peligrosa y su familia era blancos deseados para secuestrarlos y pedir grandes sumas de dinero.
Esto lo hizo acelerar a toda capacidad de su auto para tratar de perderse de sus perseguidores, pero cuando ya casi no los veía perdió el control del volante y casi choca a otro auto, cosa que evitó saliéndose del camino.
La mente de Francesco se apagó por completo después de dar varias vueltas en la autopista, había logrado perder de vista a sus perseguidores, pero ahora estaba a punto de morir sin tener la oportunidad de pedirle perdón a la mujer que amaba y de decirle que no se preocupara por nada, solo había sido pánico lo que sintió hace un rato en el restaurante.
...
Mientras tanto, la madre de Francesco se alistaba para ir a dormir, había tenido un día muy largo en la empresa y necesitaba descansar para mantener su rostro perfecto y fresco como siempre.
Al meterse a la cama sintió algo en su pecho, su instinto de madre le decía que algo había ocurrido y no sabía cómo ni a quien, pero uno de sus hijos estaba en aprietos. Llamó a Luke, su hijo menor y el más problemático, él estaba bien, con su chica como siempre, luego llamó a Mike y también se encontraba a salvo, al llamar a Francesco su primer hijo, su corazón se aceleró, este no contestaba y aunque le vino a la mente que estaba ocupado con la tonta de Alice, por alguna razón desconocida o cosas de madres sabía que algo no estaban bien.
Bajó apresuradamente a la sala para contactar a Lilian la asistente de Francesco y así saber a qué restaurante él había ido a cenar, ella tampoco atendía la llamada y ya estaba entrando en pánico. Habían pasado unos minutos y ya llevaba tres cigarrillos, hábito que había dejado hace mucho, pero que en momentos como este lo retomaba para tratar de bajar la ansiedad.
En ese momento sonó su teléfono, el corazón le comenzó a latir con mucha fuerza al percatarse de que se trataba de un número desconocido.
- Hola ¿Quién habla?- dijo al contestar, generalmente no atendía este tipos de llamadas, pero con la preocupación que empezaba a sentir lo hizo sin pensarlo mucho.
- ¿Señorita Marlene Rucci?- preguntaron de vuelta del otro lado, ¿Por qué esta persona sabía su nombre? Se preguntó, definitivamente algo había pasado.
- Si ella habla, ¿Qué se le ofrece?- mascullo, ya con tono de desesperación.
- La llamo de la clínica Sanitas Medical Center, su hijo Francesco Rucci fue ingresado de emergencias luego de sufrir un accidente automovilístico.- el cuerpo de la señora Rucci se paralizó por completo, dejando caer el teléfono al suelo y sintiendo como se le nublaba la vista y con su cabeza a punto de explotar.- señora Rucci, ¿Sigue ahí?
- Señora Marlene pensé que estaría durmiendo, ¿Está bien?- fue lo último que escuchó antes de desmayarse, había entrado a la sala John el jefe de seguridad que contrató.
Mientras en la mansión Rucci, la madre de Francesco caía desmayada, del otro lado de la ciudad, en su cuarto mucho más humilde, Alice seguía llorando desconsoladamente por haber perdido al amor de su vida, si él no estaba con ella y para su hijo, esto significaba el fin de su relación.
- Mamá, despierta, ¿Estás bien? ¿Qué te ocurrió?- dijo Luke el hermano de Francesco al acercarse hasta su madre, había llegado después de la llamada de John y la ayudaba a recostarse en el sillón.- llegué lo más rápido que pude, me dijo Jonh que te desmayaste, vamos a emergencias a qué te revisen.
- Francesco está internado, sufrió un accidente.- gritó Marlene, al mismo tiempo que un gran sollozo salía de su boca, ya había perdido a su esposo en un accidente de avión y pensar en que perdería a uno de sus hijos la destrozaba en su interior.
Salieron hacia la clínica donde se encontraba Francesco internado y en el camino Marlene no dejaba de pensar en que todo esto era culpa de Alice, sin tener detalles de lo ocurrido, el odio que ella sentía por su nuera era suficiente para culparla.
- Vengo a ver a Francesco Rucci.- gritó Marlene en recepción, estaba desesperada y necesitaba noticias de su hijo con urgencia.
- Señora cálmese, su hijo está siendo operado en estos momentos, así que tendremos que esperar a que los doctores terminen de operarlo para que salgan a dar noticias de su estado.
Sin importarle nada Marlene se derrumbó en el piso, a pesar de ser de la alta sociedad, en estos momentos poco le valía que todos la vieran en ropa de dormir mientras lloraba con mucha fuerza por su hijo. Dicen que no existe el hijo favorito, pero Francesco era su primogénito y el único que siguió los pasos de su padre y se encargó de la mayoría de los negocios de la familia, él heredó la astucia e inteligencia de los Rucci para los negocios, así que no podía evitar sentir más aprecio hacía él.
Habían pasado un par de horas y aún no salía ningún doctor para avisar nada y a pesar de los calmantes que le habían dado las enfermeras a la madre de Francesco, seguía muy ansiosa y preocupada al no saber nada de él.
- ¿Familiares del señor Rucci?- preguntó un doctor al incorporarse en el pasillo.
- Yo soy su madre doctor, dígame ¿Está bien? ¿Mi hijo está bien?-saltó desesperada Marlene.
- Su hijo sufrió muchas lesiones graves, fue una operación bastante difícil, pero logramos estabilizarlo. No le puedo decir si quedó todo bien hasta que despierte, así que debemos esperar unas horas más.
- Doctor haga todo lo que tenga que hacer, el dinero no es ningún problema.- pidió Marlene entre lágrimas.
- Hicimos todo lo que estaba en nuestras manos, en estos momentos solo nos queda esperar.- concluyó el doctor, alejándose de ellos, mientras Marlene solo se dejó caer en la silla en la que había estado esperando.
Alice seguía totalmente desolada, el hombre al que consideraba el amor de su vida le había insinuado qué abortara a su bebé, ¿Cómo se atrevió a hacerle esto? ¿Acaso todo el amor que Francesco decía tenerle no era verdadero?
¿Qué voy a hacer?
¿Cómo les diré a mis padres, que parecían odiarme, qué iba a ser madre soltera?
Todas estas interrogantes rondaban por la mente de Alice, mientras que pasaban los minutos y se iba quedando sin fuerzas para llorar, seguía sin perder las esperanzas con Francesco y aunque estaba a punto de amanecer ella estaba segura que en cualquier momento él aparecería.
Con menos fuerza cada vez para tener sus ojos abiertos Alice llegaba a pensar en si sería correcto tomarle la palabra a Francesco y abortar a su bebé, pero esos pensamientos se disiparon de inmediato, ella no podía ser capaz de hacer algo como eso y no lograba entender cómo Francesco si pudo pensar algo así.
Los minutos se convirtieron en horas y Francesco nunca apareció, Alice tampoco recibió ningún mensaje ni ninguna llamada, era el fin de su relación, ya había pasado el tiempo suficiente para que él se arrepintiera de sus actos y definitivamente él si creía que lo único correcto era abortar al bebé.
Al darse cuenta de eso Alice solo pudo seguir llorando con mucha más fuerza.
Sin darse cuenta ella se quedó dormida, era tanta su tristeza que cayó inconsciente en algún momento de la madrugada y fue lo mejor, ya no podía seguir llorando de la forma en que lo estaba haciendo.
- Amiga, ¿Estás bien?- pudo escuchar Alice al atender una llamada, aún estaba aturdida, ¿Quien llama tan temprano?
- ¿Quién habla?- atinó a preguntar, seguía somnolienta y parecía que esto era un sueño.
- Alice soy Roxana.- gritó está otra en tono de contrariedad, en ese momento Alice terminó de abrir los ojos completamente.- ¿Estás bien?- volvió a preguntar Roxana, ella era la mejor y única amiga de Alice.
- Sí, estoy bien, ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás tan airada?- preguntó Alice, en ese momento se dio cuenta que algo no está bien y sintió un vacío en su pecho sin saber el por qué.
- ¿Estuviste anoche con Francesco? ¿Ayer no era su aniversario?- preguntó Roxana rápidamente.
- Si amiga, tengo mucho que contarte al respecto de eso.- respondió Alice alicaída, volvía a sentir mucha tristeza al recordar lo que había ocurrido la noche anterior.
- Alice, Francesco esta en estos momentos luchando por sobrevivir.-sentenció Roxana, mientras que Alice al escuchar esto sintió cómo si alguien le hubiera atravesado un puñal en el pecho, al mismo tiempo que sus piernas perdieron toda su fuerza, cayendo arrodillada al piso.- Alice, ¿Sigues ahí?
- ¿Cuándo ocurrió eso? ¿Dónde esta Francesco?
- Estoy saliendo para tu casa, no tengo más noticias sobre lo que ocurrió, solo sé que está internado en la clínica donde trabaja mi mamá, estoy en tu casa en cinco minutos.
Alice duró varios segundos paralizada en el piso de su habitación, temblaba descontroladamente, había pasado toda la noche recriminando a Francesco, esperando que él fuese a buscarla y ahora estaba internado luchando entre la vida y la muerte. No sabía lo que hacía, caminaba de un lado a otro buscando cualquier cosa que ponerse y en eso llegó Roxana, Alice corrió hasta su auto y sin mediar palabra arrancó el motor hacía la clínica donde Francesco estaba.
- Alice, ¿Qué ocurrió?- preguntó Roxana luego de unos minutos en la carretera.
- No te puedo contar nada por ahora, necesito saber cómo está Francesco primero.- Roxana había entendido la situación y siguió manejando para llegar lo más rápido posible a la clínica.
El auto no había terminado de detenerse y Alice se lanzó al pavimento, parecía ser experta en hacer eso dado que apenas y perdió un poco el equilibrio.
- Por tu culpa maldita sanguijuela.- se oyó retumbar en la sala de espera de emergencias, al entrar Alice la madre de Francesco se puso de pie de inmediato.- ¿Cómo te atreves a venir hasta acá?
- Madre déjala, no es momento para discusiones.- intervino Luke, uno de los hermanos de Francesco y el único de la familia Rucci que no trataba siempre con hostilidad a Alice.
- ¿Cómo la voy a dejar tranquila?- preguntó Marlene en otro gran grito.- por su culpa mi Francesco esta en cuidados intensivos, te fue a dejar a tu horrible casa y de regreso sufrió un accidente. Tú debiste estar en ese auto y morir, no mi Francesco que ahora está al borde de la muerte, por tu culpa cazafortunas inmunda.
- Señora yo no tengo la culpa de lo que.
- Calla, aléjate de mi hijo, olvídate de él y de que algún día lo conociste.- sentenció Marlene, su cara se había vuelto roja como un tomate.
Alice permanecía inmóvil pensando que ella no era la culpable de lo que le ocurrió a Francesco, pero sin importar lo que ella dijera Marlene no le creería.
- No puedo alejarme de él, yo lo amo con toda mi alma, además de que es el padre de mi futuro bebé.- estas palabras paralizaron a la madre de Francesco por completo, ella era malvada y aunque decía que todo lo hacía por el bien de su familia Alice sabía que no era así.
Este accidente era la oportunidad de Marlene para tratar de alejar a Alice de Francesco para siempre.
- ¿Qué acabas de decir?- preguntó
Marlene después de unos segundos, se sostenía del brazo de Luke para no perder el equilibrio.- ¿Crees que te creeré que estás embarazada de Francesco? ¿Con cuántos tipos millonarios te acuestas al mismo tiempo?
- El bebé que llevo en mi vientre es de su hijo, es el único hombre con el que he tenido relaciones en mi vida y no necesito que usted me crea, él sabe quién soy yo y también me ama.
- Alice, mejor salgamos de aquí, no es el momento de dar ninguna explicación.- intervino Roxana tomándola del brazo, Alice siempre era muy calmada, pero que la tildaran de una cualquiera la estaba sacando de sus casillas.
- Sí, mejor váyanse y ya sabes no te quiero volver a ver por acá ni en ningún lugar buscando a Francesco.
Sin más remedio Alice salió de la clínica con Roxana, por más que quisiera confrontar a Marlene, ella no le creería nunca y ahora tenía otro motivo para odiar de su relación. Para Alice esto no era importante en estos momentos, solo necesitaba estar cerca de Francesco y saber en primera persona como evolucionaba luego de su accidente.
- Si quieres podemos ir a mi casa y pasas el día ahí, hoy no tengo trabajo y así podemos hablar todo lo que ocurrió.-rompió el silencio Roxana cuando llegaron al auto y Alice solo asintió, Roxana era una de las personas que mejor la conocía y entendió de inmediato todo lo que estaba sufriendo y que no era el momento para hablar de lo que había ocurrido hasta estar en otro lugar.
Camino a la casa de Roxana, Alice no dejaba de pensar que si el accidente había sido cerca de su casa eso significaba que Francesco había querido ir a hablar con ella.
Esto convertía a Alice en la culpable, o al menos eso era lo que empezaba a atormentarla y sus lagrimas empezaban a caer sin para ante la mirada confundida de Roxana.
- Bien Alice, necesito que me expliques que fue lo que ocurrió.- sentenció Roxana cuando entraron en su casa, ella vivía sola en la que era la casa de sus abuelos, era su única nieta y ellos le heredaron casi todas sus pertenencias.
- Ayer le dije a Francesco que estoy embarazada.- respondió Alice simplemente con la mirada perdida, sentándose en el sofá.
- Entonces si estás embarazada, no era la forma en la que me hubiera gustado enterarme.- interrumpió Roxana tomando asiento a su lado.
- Él no lo tomó de buena manera, entró en pánico, dijo que no era el momento de tener un bebé.- Alice hizo una pausa al recordar la noche de ayer y la petición de Francesco de abortar a su bebé.- no entendí su reacción, además, insinuó en que debía abortar.- decir esto terminó de quebrarla.
- Ay amiga.- susurró Roxana y la abrazó muy fuerte por varios segundos.- entonces supongo que te fuiste del restaurante en ese momento.
- Si, me dolió mucho su actitud, yo lo amo y esperaba que con una noticia como está él estuviera feliz de consumar nuestro amor, pero ahora veo que cometí un gran error al irme, él se arrepintió de inmediato y quiso ir por mí, su madre tiene razón, por mi culpa está al borde de la muerte.
- No permitiré que digas eso, no tienes la culpa de nada, fue un accidente, tú solo hiciste lo que debiste hacer e irte de ahí. Estoy segura de que Francesco también te ama. Así que te volveré a repetir, no fue tu culpa, estas cosas ocurren y te aseguro de que cuando él despierte te buscará y volverán a ser la pareja que han sido en este último año.
Alice se dejó caer en el hombro de su amiga nuevamente, agradeciendo enormemente el poder tenerla en estos momentos.
Ahora tocaba una de las cosas más difíciles para Alice, darle la noticia a sus padres de que sería madre y sin tener noticia de Francesco aún, debía confesarles que muy probablemente sea una madre soltera. Con una noticia como esta ellos la echarían a la calle, Alice no era su hija predilecta, en realidad su hermana Alison tampoco, pero al ser Alice la hija mayor le tenían un especial resentimiento.
Continu