CID
Cierro la puerta del despacho de mi padre con fuerza, tanta fuerza que esta acción hace que las paredes tiemblen, pero ni el temblor de esas paredes es comparado con la rabia que siento ahora mismo. Papá es un hombre muy decidido, siempre juega sus cartas y siempre me había mantenido muy orgulloso de eso y su legítimo poder. Solo que hoy me siento ofendido que por segunda vez en esta familia haya un matrimonio arreglado.
Mi hermana menor fue la primera que tuvo que casarse con un alfa solo para asegurar una alianza casi ridícula, pero esta vez... soy yo el que debe de casarse con una mujer que aparte de poco simpática es poco inteligente. Andrea Williams es la hija menor de André Williams, por supuesto, un alfa con más poder que el suegro de mi hermana. Ahora entiendo porque papá me usará como la carnada perfecta para que el alfa de la manada Luna Menguante se una a nuestra familia con un lazo tan fuerte como el matrimonio.
Mi pensamiento machista me ha salido bastante caro, pues cuando mi hermana tuvo que casarse agradecí no ser una mujer... ahora estoy en la misma situación y parece que no podré escaparme de ella. Camino por los pasillos como una bestia enojada y es que básicamente es lo que soy, un lobo con el linaje del rango más alto de todos. Soy el hijo de un alfa, hijo de una mujer proveniente de alfas... tengo una poderosa sangre que estará siendo desperdiciada si me caso con Andrea... quiero tener hijos, eventualmente. Nunca he descartado la idea de una familia numerosa... claro, quiero cinco hijos y quiero formar un hogar con una mujer que ame y claro que Andrea no es esa mujer para hacer mi familia. Es para mi gusto, fea... es rubia... estoy chocado de las rubias chillonas que acaparan todo. Tiene los ojos azules... son demasiado típicos y además de eso tiene los labios más fino que he conocido en toda la tierra. Simplemente, Andrea no es mi tipo y parece que a mi papá no le interesan mis gustos. A él solo le interesa utulizar a sus hijos para ser más poderoso, para imponer miedo y ser el alfa con mejores relaciones. Pues al casarme con Andrea mi manada estará conectada automáticamente con dos de las cinco manadas más poderosas que hay en todo el territorio.
Subo a mi habitación como un niño encolerizado por que no le han comprado un dulce o un juguete, pero es que además de que me dieron una noticia bastante desagradable, también me interrumpieron. Antes de que mi padre decidiera informarme sobre su plan macabro de arreglar un matrimonio con los Williams yo estaba muy bien acompañando en mi habitación.
Kira Michael es mi mejor amiga... bueno, mi mejor amiga y mi amante. Tanto ella como yo sabemos que encontrar el amor ahora es bastante difícil y que a veces te distrae de todo lo que deseas cumplir. Por eso es que de vez en cuando -bueno, casi todo el tiempo- nos reunímos únicamente para follar y disfrutar de nuestros cuerpos. Los dos tenemos incrustado el mismo chip que dice que podemos follar sin enamorarnos y eso no tiene porque ser un problema. Y solo por eso es que llevamos ya un año de sostener relaciones sexuales que siempre empiezan con un paseo por el bosque a unos besos desenfrenados y muy, pero muy necesitados.
Kira ya no está desnuda sobre mi cama de dos plazas, ahora lleva su ajustado suéter azul de lana... idóneo para un día en el que el frío te cala los huesos y te obliga a querer convertirte en lobo y dejar de ser la mayoría del tiempo un humano. -¿Qué quería tu padre?- susurra mientras en su bolso busca... labial. Le quita la tapa y se levanta hacia donde está el espejo, se pone enfrente y frunce los labios antes de aplicarse el brillo color vino. Un buen color que acentúa el rosa pálido de sus mejillas blanquecinas.
-Mi padre ha querido jugarme una broma de mal gusto -cierro la puerta y me apoyo en ella mirando hacia el techo. Mi habitación huele a sexo interrumpido y eso me frustra más que la noticia del casamiento.
-¿Un broma? Entonces ríete tonto y deja de actuar como si te fueras a casar o peor, como si fueses a ser padre.- Se carcajea alegremente y con un tono de burla. Lo que ella no sabe es que sus palabras burlonas no están muy lejos de la realidad, claro, en excepción de lo último.
-Creo que no hay nadie embarazada... ¿lo estás tú y esa es tu forma de decirme que seré padre?- Kira se asusta notoriamente, se pone incomoda, pero al final se rie.
-Cariño... debes de ser mejor para llegar a ser el padre de mis hijos... tienes bonitos ojos, pero no tanto como para querer verlos en mis pequeños niños.- Kira y yo estuvimos en la misma escuela desde el preescolar hasta el instituto, somos mejores desde siempre. Tenemos la misma edad y de repente también las mismas ambiciones.
A pesar del sabor amargo que tengo en la boca, estoy muy contento de que ella siga aquí. Quitándo que follamos y que nos besamos, sigue siendo Kira mi mejor y única amiga. Es chistosa, tiene una risa melódica que endulzaria el oído de cualquiera.-Ya, hablando en serio...- comienzo a decir. -Papá me ha jugado mal- camino hasta donde está y la abrazo por atrás.
Kira huele a sexo, vainilla y a naranja, es una combinación que pudiera sonar ridícula y extraña, pero su combinación es buena, diría que hasta exquisita.- ¿Necesitas un abrazo, Cid?- coloca una mano en mi mejilla. Ambos nos miramos atraves del espejo, admito que nos vemos bien juntos. Seríamos una bonita pareja, pero me temo que ahora pensar eso es imposible.
-Necesito un abrazo, un beso y un consejo- admito derrotado. Casarme con Andrea no solo sería una tortura, sino que probablemente esto que tengo con Kira se tendrá que acabar. No estoy listo para dejar de tener un buen sexo cada que los dos queremos, voy a extrañar eso y sus besos.
-¿Por qué presiento que pasa algo malo?- pongo los ojos en blanco, llevo quince minutos intentado demostrar que hay una mala noticia y que estoy molesto.
-Claro que pasa algo malo, Kira...- susurro cerca de su oído -¿por qué estás vestida?- hay un problema, pero el hecho de que mi mejor amiga tenga la ropa puesta es un peor problema que necesita ser solucionado antes que el que ha iniciado mi padre.
-¿Querías que me quedara desnuda? Amigo, tardaste casi una hora con el guapo de tu padre- de nuevo pongo los ojos en blanco. Me ofende que Kira piense que mi padre es guapo... yo lo veo normal, guapo estoy yo, no mi padre. -No podría quedarme en esta habitación sin la ropa puesta... alguien podría venir y verme... sería un chisme grande, llegaría a los oídos de mis padres.
Kira es hija de una familia de betas de mi manada, una familia muy curiosa que por una extraña razón me odia. No soportan que Kira y yo seamos mejores amigos, obviamente si tan solo supieran que tenemos sexo casual, la señora Michael se arrancaría los cabellos. Esa señora es demasiado conservadora, espera que su pequeña hija llegue al matrimonio virgen... lo que no sabe es que su hija de virgen ya no tiene nada.
-Nadie entra a mi habitación sin antes perdir permiso, tonta. Además, ya es bastante alarmante que pases horas conmigo a solas en mi habitación... creo tus padren tendrían que ser muy tontos para no sospechar que lo que hacemos aquí no es nada sano. -Kira me abraza y me regala un beso en la mejilla.
-Eres mi mejor amigo, que tengamos sexo de vez en cuando no quiere decir que lo hacemos siempre. Solo de vez en cuando, cariño.
-Cariño, tu mejor amigo se va a casar -le informo demasiado serio para que note que no estoy bromeando. Esto es demasiado en serio, tanto que me molesta pensar en que eso va a pasar.
-¿Qué?- me toma de los hombros y me sacude varias veces hasta que por fin capta lo que he dicho. -¿Qué? ¿En serio es de verdad?- inquiere alarmada, pero no quita esa expresión de burla, en serio piensa que estoy mintiendo.
-Cariño... estoy hablando en serio, me caso en dos meses con Andrea...
-¡No! No me digas que con Andrea Williams... no me digas eso- Kira y Andrea han sido enemigas desde la secundaria, no es una buena idea que me case con ella, pero es lo que hay.
-Exactamente, con Andrea Williams, Kira. Con ella me voy a casar y al parecer a papá le emociona la idea solo porque el papá de Andrea es poderoso... sabes como le encanta relacionarse con buenas manadas. El claro ejemplo de que no le interesa lo que queremos es mi hermana, ella... tuve que casarse.
-Lo sé, fui tu acompañante en su boda, por si ya se te ha olvidado - comenta molesta por haber olvidado ese detalle.- Pero a diferencia de tu hermana, ella se casó con el hombre perfecto... hasta yo me casaría con él y está feliz por eso. Es guapo, musculoso... caballeroso y por como es, siento que debe de follar bastante bien. Es un bombón.
-Basta, no quiero escuchar como deseas a mi cuñado. Es el esposo de mi hermana y que le haya salido las cosas bien a ella no quiere decir que a mí también.
-Como decía, Andrea no es nada de eso, ni siquiera es ardiente... es sosa y aburrida. Aunque no hay que dar por hecho que no te puedes enamorar de ella por lo que es.
-Kira, no me voy a enamorar de nadie porque... no creo que tenga corazón - tengo veintinueve años, estoy a unos meses de cumplir los treinta y no he encontrado a esa mujer que me haga sentir que despertarme por las mañanas vale la pena. Tampoco he tenido una relación que dure más de cinco meses... una lástima, por eso es que Kira y yo estamos juntos como amigos y sexualmente. A ninguno de los dos nos va bien en el amor, lo único que te queda a veces es esperar que tu padre o tu madre te arreglen un matrimonio que te haga resolver tu vida, pero este no es mi casa.
Como dije, tengo veintinueve años y estoy pasándolo muy bien... puedo ir y beber todo un fin de semana y puedo ir a correr en la motocicleta, sin preocuparme si mi novia está enojada conmigo y carajo, que difícil es tener una novia que sea loba.- Debo de buscar una forma de que el matrimonio no se efectúe -una esposa loba debe de ser dos veces peor.- Si tan solo...
-¡Tengo una idea!- miro expectante a Kira, tiene los brazos alzados- cásate conmigo, Cid- me rompo a reír, es la segunda cosa más tonta que he escuchado en el día, la primera fue la de mi casamiento.
-Kira, créeme que eso no funcionará. No quiero casarme, sea con quien sea, no quiero casarme - explico irritado.
-Déjame pensar mejor, tonto...- se da varias vueltas buscando una respuesta a mis problemas. -Creo que lo tengo, si, ¡lo tengo! Tengo una buena forma para evitar que te cases.
-Te escucho- la presiono para que hable, Kira es una mujer muy inteligente. Ella debe de tener una buena idea, al menos si mejor que la anterior. -Habla.
-Bien, escucha. Todos sabemos que tenemos un par de códigos y reglas para nuestra sana convivencia entre lobos y entre humanos y lobos.- Ladeo la cabeza intentando entender hasta donde quiere llegar con lo que dice.- ¿Cuál es la regla número uno del reglamento de licántropos?
-¿El hombre lobo y un humano no pueden formar lazos sentimentales, sexuales o de sangre?- pienso y pienso, quiero entender porque ha sacado eso en la conversación. Esa regla no me ayuda en nada.
-¿Y eso qué Kira? No me sirve de nada saber eso...
-Tonto... dime cual es el castigo de infringir esa regla -parpadeo confundido... carajo, tiene razón.
-"El que ose de romper la regla número uno, no podrá relacionarse con un lobo nunca más. Su castigo será estar solo con humanos una vez se haya roto el pacto de no corromper la sangre pura de lobos."- Recito en voz alta... es verdad, esto podría funcionar.
-¡Exacto! ¡Necesitas una humana que te ayude con esto!
-Pero alto... ¿y que pasará si si quiero tener algo con una loba más adelante?- Kira pone los ojos en blanco, ella pasa mucho tiempo leyendo. Mi mejor amiga es un ratón de biblioteca y por eso es que ssbe más que yo.
Coloca una mano en mi hombro de manera reconfortante -Escucha, cariño, también está una segunda cláusula... que dice "solo si es verdadero amor, el que haya roto la regla podrá ser eximido de su castigo." Solo necesitaremos que la humana y tú finjan que realmente se aman, déjamos que pasen unos meses y después rompen... diremos que ella te utilizó y te engañó. Todos te tendrán lástima y podremos regresar a la normalidad, no humanas, no casamientos.
-Kira... eres una genio- la tomo entre mis brazos y la alzo, doy una vuelta con ella. Menos mal que mi mejor amiga me ha ayudado a resolver algo que ni yo podría.
LOGAN
Cierro mi mochila esperando que no se me olvide nada en casa, pues no puedo permitirme regresar cuando ya esté caminando hacia mi instituto, que por cierto no queda muy cerca... nada queda cerca, para llegar a cualquier lado debo de caminar kilómetros. Aunque odie tener que caminar tanto, voy a tener que acostumbrarme a menos de que ande en bicicleta, cosa que me desanima aun más. Como sea, hoy en mi primer día en la nueva escuela... soy una tonta que se ha cambiado de instituto a mitad del año escolar por lo que seré la sensación o la burla, una de dos. Una tontería, pero a mamá la transfirieron en el trabajo, ella es enfermera y madre soltera, papá se fue por cigarros y jamás regresó. Básicamente, este cambio fue bastante forzado, pues me rehusaba a dejar a mis amigos y a mi novio... mamá dice que si logro conseguir dinero para ser al menos dos meses seguidos una mujer independiente, me dejará regresar a mi ciudad de origen. Suena tentador, pero sus que alguien me dé trabajo en este lugar, pues es casi un pueblo fantasma... hay más árboles que casas y gente en las calles. Desgraciadamente, nos mudamos a un lugar lleno de árboles, no hay plazas comerciales ni tampoco cafeterías de logos verdes. Solo hay tiendas locales y boutiques viejas... o vintage si quieres sonar más actualizado. Las cosas no pueden ser más viejas y aburridas en este sitio, pero es lo que me toca vivir, sin amigos y sin novio, una tortura. A mamá le parece gustar estar en este sitio, no puedo entenderla porque a mi me pasa todo lo contrario, no me gusta vivir aquí y la sola idea de tener que pasar toda mi vida en este sitio me asusta y mucho.
El clima es otro detalle, hace algo de frío y sinceramente soy más de calor, pero mis gustos no fueron tomados en cuanta cuando un día mamá llegó a casa con la noticia de que nos mudaríamos en menos de un mes. Mi vida si vino abajo, pues mis amigos estaban ahí, amigos de la infancia y de la escuela. En esa ciudad está Valerie, mi mejor amiga desde siempre y aunque hablamos por teléfono todos los días... las cosas no son iguales y menos cuando la llamada a larga distancia sale un ojo de la cara. Las cosas en el instituto no van a ser igual sin ella... ¿quien se va a preocupar por que me despierte todas las mañanas a tiempo para ir a las clases? Nadie, a partir de ahora estoy sola y estaré sola en el instituto. Mamá dice que será fácil hacer amigo, eso me lo repite día y noche y yo solo sé que eso no e verdad. Las cosas nunca son tan fáciles para la chica nueva. Solo hay dos opciones, o encajas o te odian y presiento que por alguna razón van a odiarme... apuesto a que van a odiarme. Ninguna chica que pueda llegar a ser mi amiga podrá compararse con Valerie.
Aparte de Valerie, existe Raiden, mi novio. Llevamos saliendo un año y medio y saber que tendría que irme fue un golpe muy duro para los dos... si tan solo pudiera abrazarlo. Mamá dijo que puedo ir tan al menos una vez cada cinco meses, es una broma, nadie puede ver a su novio cada cinco meses. Pero ella no entiende de razones, por eso es que cuando dijo que si conseguía solventar mis gatos como una persona independiente, me dejaría irme de este lugar y regresar a la ciudad. Suena como una propuesta tentadora, pero muy soñadora, pues como dije, no creo poder ahorrar el suficiente dinero para sobrevivir al menos tres meses. Aun y con eso, no pierdo la esperanza de que llegue el día en el que pueda ver a Valerie y a Raiden.
-¿Estás lista?- comenta mamá cuando me ve entrar a la cocina. -Te ves muy guapa, cariño. Esperemos que hagas nuevos amigos...
-Ya tengo amigos, mamá- me quejo, no quiero nuevos amigos, quiero a los viejos, los de siempre y quiero a mi novio, pero ella no lo entiende.
-Hija... entiende que en cosas del trabajo no podemos darnos el lujo de rechazar las ofertas. Dime, ¿no te gusta la tranquilidad de este lugar?
-No- respondo inmediatamente.- A mí me gustaba el ruido de la ciudad, el ruido de los autos y salir con mis amigos a bailar.
-Eres imposible, niña -coloca una bolsa de papel café en frente de mí.- Tu desayuno.- Enojada, tomo la bolsa y salgo de la casa, pues para llegar a mi nuevo instituto debo de caminar al menos diez minutos seguidos.
Si tan solo mamá me dejara usar su auto...
Algo que me gusta hacer es pintar, me encanta hacerlo y como un escape al aburrimiento que siempre recae en mis espaldas por las tardes, busco que pintar. He pintado mi nueva habitación, para que cuando regrese a la ciudad pueda mostrarles a mis amigos mis nuevas creaciones. -Veamos- camino por la vereda de rocas, ramas y hojas secas. No sé que tan buena idea sea estar ahora mismo en el bosque, pero es la única atracción que hay en este lugar. Supongo que ver lobos es lo más extremo que hacen estas personas cuando visitan el bosque, por eso es que hoy, justo después de una jornada de clases, estoy aquí, en el bosque.
A lo lejos miro un tronco en el suelo que podría servirme para sentarme y regar mis cosas de pintura sin problema. Todo mi kit de artes está en mi mochila, pues desde que hoy desperté pensé que sería bueno venir hasta aquí a pintar un árbol seco o lo que sea que me quiera regalar el bosque. Estamos en marzo, un bonito mes para las ciudades en las que comúnmente hace un clima cálido, pero aquí hace frío... odio el frío. Algunos de los árboles que me rodean están llenos de musgo verde y hongos de distintos tamaños. Hay tantas cosas que puedo pintar en mis lienzos, pero por hoy solo tenemos disponible uno. Otro día puedo venir y pintar otro árbol, otro paisaje o alguna cosa interesante.
Saco un lápiz, empezaré con el boceto... miro un árbol gigante que se asoma por entre un par de ramas y pequeños árboles. Me gusta como se ve desde donde estoy, es perfecto para mi pintura, pies por ser tan alto, acapara toda la luz, haciendo que desde su copa, hasta sus raíces, cruce un rayo de luz que baja y choca en el suelo de tierra húmeda. Es el árbol perfecto para ser pintado... no soy tan buena, a pesar de que todos dicen lo contrario. Mama es la que compra todos mis materiales, obviamente ve en mis pinturas lo positivo para no sentir que cien dólares se van a la basura. Me gusta pintar paisajes y cosas sencillas, pero desde hace un tiempo he estado incursionando en los retratos... solo que necesito un modelo, pues ya me canse de pintar a mi madre y a mi gato en todas sus facetas.
Tengo un gato que recogí de la calle hace unos meses, también tuvo que viajar a este lugar y al igual que yo, aún no se adapta, pues aquí se la pasa encerrado todo el día. Mi pequeño Ares se la pasa estresado por qué mamá no lo deja salir, pues no sabemos que tan peligroso sea el vecindario en el que vivimos, pero debemos de ser honestas. Nuestra casa está en medio de la nada, el vecino más cercano está al menos a un kilómetro, una razón más por la que detesto este sitio. Pues antes, en mi antiguo vecindario saludaba a las ancianas, de vez en cuando mamá tenía guardias en el hospital, podía ir con la vecina a cenar. La señora Grey debe de echarme mucho de menos, pues de vez en cuando veíamos juntas películas en blanco y negro. Ambas éramos muy buenas amigas, ella siempre fue amable conmigo. Ojalá hubiera otra señora Grey en este lugar que me invite la cena y me haga ver películas demasiado viejas como para quedarme dormida en el primer minuto.
Miro mi boceto... creo que está bien y estoy lista para empezar a pintar. Saco mis pinceles, el bote en que vierto agua para limpiarlos y el agua... mi botella de agua no está, carajo, el día no podía salirme completamente bien. Creo que de este lugar solo hay una cosa buena, y lo sé porque los chicos de mi instituto han hablado sobre eso, sobre el río. En el bosque hay un pequeño riachuelo que crece y fluye por rocas. Lo que escuche de él es que es bastante lindo, frío y que de vez en cuando hay gente bañándose en sus cristalinas aguas. Y si mal no me equivoco ese río debe de estar cerca de aquí, puedo escuchar el cause cerca. Tomo el bote que debería de tener agua, dejo mi mochila en el suelo y todas mis demás cosas. Sería demasiado que alguien viniera y me robara mis lienzos y unos pinceles de menos de un dólar.
Empiezo a caminar sorteando las rocas y algunas ramas que permanecen en el suelo mohoso. Mi instinto es seguir un pequeño camino que hay, supongo que no debo de ser la única que ha pasado por este lugar, debe de ser un sitio demasiado recurrido, pues básicamente es lo único atractivo del lugar... ah, y un pequeño cine. Camino, el clima es bastante frío... gracias a eso mi ropa huele a húmedo y a viejo... ni siquiera el perfume quita ese olor tan peculiar. El sonido del río se escucha cada vez más cerca, eso quiere decir que estoy yendo por el camino correcto, si no fuera así, entonces mama tendría que poner una alerta de búsqueda, pues no soy muy buen en mi sentido de orientación. Si las cosas no salen bien, podría perderme y nunca salir de este bosque y tendría que vivir de hongos y platas... me convertiría en un hada. Aja, como si esas cosas sobrenaturales existieran. Me detengo un segundo a admirar el paisaje, estoy rodeada de manchas verdes y de paz... ojalá mi pintura pudiera capturar esto que ven mis ojos y esto que siente mi alma y mi cuerpo. Desearía tener una cámara, la tenía, pero mamá no se dio cuenta de que estaba en el sofá y se sentó en ella. De eso ya pasaron tres años... dijo que ella me la iba a reponer y eso aún no pasa y no creo que pase.
El ruido que hace el agua chocando con las rocas es sustituido por una par de risas, es una de hombre y una de mujer... carajo, soy demasiado introvertida como para simplemente aparecer y pretender que no están ahí. Me quedo quieta, revaloro la situación en la que estoy metida... y aunque no es algo que deba de pensar mucho, me quedo buscando mis alternativas... puedo seguir caminando hasta que vea un acceso al río y puedo ignorar a esas personas. También puedo quedarme aquí y esperar a que esas risas ya no se escuchen, pero las dos suenan bastante mal para mí.
-¡Maldita sea!- maldice la chica, no puedo verla, pero su puedo escucharla.- Ya es demasiado tarde, mamá me regañara.
-Vete, me quedaré un momento más- contesta la voz masculina y santo cielos... que voz. Suena a esas voces tan masculinas y seductoras, podría tener sueños con esa voz por semanas.
-No puedo tentar mi suerte... mamá puede castigarme y ahora mismo es lo que menos quiero- explica la chica.- Nos vemos y suerte con el plan, esperemos que pronto encuentres a la candidata.
-No quiero pensar más en eso, pero sí, esperemos que tenga buena suerte. -Se escucha un estruendo en el agua y después de eso ya no hay más voces.
Obviamente, la mujer se ha marchado y el hombre es el que se ha quedado... en todos lados, estar con un hombre a solas nunca es una buena idea. Doy media vuelta, pero no avanzo de regreso... en serio quiero pintar, y si quiero hacerlo necesito un poco de agua...
Resignada, camino hacia donde se supone que está el río. Llego hasta la parte más alta de la vereda, desde donde estoy ahora mismo puedo ver el agua cristalina que fluye por el canal y también una espalda... una espalda musculosa y llena de lunares. Mi corazón late desbocado por la verguenza de estar mirando a un hombre semidesnudo que no sea mi novio, Raiden. Esto básicamente debe de ser como una infidelidad y más cuando veo que este pasa sus manos por su cabello, su espalda se ve mejor. Y por un momento, en mi mente cruza la idea de saber como se sentiría pasar mis uñas por su fuerte espalda.
-Sé que hay alguien ahí -como si fuese una niña pequeña atrapada por su madre intentando robar una galleta, corro hacia donde vine, pero mi bota se atora en una rama salida. Caigo y me golpeo en la barbilla.
Carajo, el golpe sí que ha dolido y mucho. Mi pequeño vaso rueda hasta un pie desnudo... el hombre está a lado mío, pero solo puedo verle los pies y además de eso, puedo ver como gotas de agua humedecen en suelo.
LOGAN
Por fin ha caído la noche y ya puedo disfrutar de un poco de tiempo con mamá después de la cena. Esta es la rutina, un aspecto bueno de estar en este lugar tan espantoso y soso es que mamá tiene horarios más gentiles con sus horas de sueño. Tiene un horario que va desde las siete de la mañana hasta las seis de la noche. Cosa que cuando estabamos en la ciudad, no pasaba, tenía un horario riguroso y cansado, tenía que pasar todo el día en el hospital y bueno, la paga no era tan buena como podría esperarse cuando trabajas tanto tiempo. Por eso es que antes no podíamos ni cenar juntas, a veces no la veía en semanas, a veces nunca llegaba a la casa para dormir.
A pesar de ese tipo de detalles que han cambiado para bien, sigo enfocandome en los detalles que han cambiado para mal, como por ejemplo, la forma de divertirme en este sitio. Lo que ha pasado esta tarde, debo de admitir qu e me ha dejado con la mente en blanco. No quiero pensar en lo que pasó en el río porque parece un desperdicio enfocarme en que no he podido pintar y que a parte de eso, he visto a un hombre semi desnudo.
Dejo a un lado el recuerdo de lo mal que me ha ido y mntengo la mirada en la televisión con la esperanza de que las imágenes aburridas que estoy viendo me ayuden a entretenerme aunque sea u n poco. Mientras que yo estoy en el sofá, s mamá lava los platos de la comida en el fregadero. Yo estaría lavandolos, pero hemos hecho una nueva regla de convivencia y esa es, un día ella los lava y al siguiente yo, hoy le tocan a ella lavarlos, mañana a mí.
Estoy en una posición muy incómoda y es que estoy sillones son bastante malos para la espalda, al igual que el colchón de mi cama. No hubo otra opción, tuvimos que dejar algunos muebles en nuestra cada de la ciudad. Al principio pensé que era una mala idea, pero ahora que sé que puedo regresar para las vacaciones de navidad, aunque solo sea un par de días me siento emocionada. Pues tener muebles en la casa solo facilitará todo, mamá no podrá poner excusas de porque estoy yéndome a una casa vacía, pues no lo está.
Tengo todo planeado... voy a trabajar, pero falta encontrar el lugar en donde hacerlo y que al menos me paguen 50 dólares diarios. Sé que suena mucho, pero es que necesito irme lo más antes posible. Ya estoy a nada de cumplir veintiuno y si, perdí dos años en la escuela gracias a los problemas de mi madre con mi padre. Fue bastante difícil para ella poder inscribirme en la escuela, así que perdí mucho tiempo gracias a eso. Por eso es que me gustaba mi antiguo instituto, nadie se asombraba por escuchar mi edad, ni preguntaban, pero aquí son distintos. La gente suele ser más chismosa y hoy justamente es lo que me pasó, dos niñas vineron y me preguntaron porqué tenía esa edad y aún seguía en el instituto. No quise ser grosera y contestar mal, así que respiré hondo y deje que hicieran sus preguntas. No les quise explicar la verdadera razón, así que inventé una historia que apartir de ahora es la oficial. Perdí dos años de escuela porque le rompí l a nariz a una compañera de mi antiguo instituto, así que me expulsaron y me tomé dos años. Esa fue la pequeña y falsa historia que les dediqué.
Las dos chicas sonrieron entre ellas, en sus rostros había una expresión de auténtica vergüenza y miedo, creo que pensaron que por preguntonas les rompería la cara igual que en mi historia ficticia. Ganas no me faltaban, de hecho son las más molestas de mi clase y por lo tanto ni siquiera mi nombre conocen, solo querían hacerme sentie mal y no las dejé.
Cae el último plato en la encimera, presagio de qué mamá ha terminado de lavar los platos y todo lo que se ensució cuando se hizo la comida -¿Cómo te fue en la escuela?- inquiere desde la cocina.
-¿En el instituto, mamá?- volteo la cabeza un poco para mirarla, ella pone los ojos en blanco por mi corrección, pero al final no dice nada.- Pues... como debería de ser un primer día de clases, mamá, no conseguí nuevos amigos y creo que le caigo mal a los maestros. -Me llevo la paleta d caramelo a la boca. - Ya sabes lo típico que le sucede a una chica nueva con pintas de no ser del pueblo... sabes.- Me quejo siendo sarcástica. No les diré que me preguntaron la razón de mi edad y ese tipo de cosas, ella no merece recriminarse más con ese tema que a ambas nos duele, pues fue una mala época.
-Lo siento Logan -mamá limpia la mesa con un paño sin mirarme. Se mantiene haciendo eso, mi comentario no le ha gustado nada y creo que la ha puesto triste. -Vas a ver que pronto eso va a pasar y tendrás más de dos amigas, que digo dos, cientos, cariño.- Suspiro ante su comentario, en serio siente mucho tener que hacerme pasar por este cambio y lo entiendo, pero no me gusta mucho.
-Si mamá, confió en que eso pasara, eventualmente encontraré a alguien que no me mire raro... que tan al menos esté en la misma situación que yo, pero lo dudo. Nadie s e transfiere a otro instituto como yo.- Otra vez me quejo, pero es que en verdad yo no quería venir a este sitio.
-Logan, no seas tan dura- me advierte con tristeza. Deja caer el paño en la mesa y se queda quiera mirándome un poco mal.
Sé lo mucho que se esfuerza, pues es madre soltera... ella da todo de sí misma y a veces soy mala persona, mala hija. Me muevo incómoda en el sillón, ya no tengo nada más que decirle a mi padre sobre como me fue en la escuela. Pero sí de lo que pasó después...- Por cierto, fui al río - mamá se muestra interesada de nuevo en mí.
-¿Al río?- coloca las manos en su cintura con el trapo para limpiar entre su mano y su cintura. Es una escena, bastante chistosa, pero sé que no debo de reírme, porque se enfadara.
-Si, mamá, lo que has escuchado. Fui al río a dar un paseo, bueno, en realidad quería pintar, pero tuve algunos inconvenientes.- Y también me encontré con un chico bañándose en el río, que por cierto... no era feo. No, no, no, no debería de pensar eso, tengo novio.
Y en general no debería de pensar en él, pero mi mente me esta jugando mal, pues si no me enfoco en algo, me descubro pensando en ese hombre alto y musculoso. Ah y también pienso en su espalda de gallata.
-Hija, somos nuevas en esta ciudad, no deberías de ir sola a un sitio como ese. - Muevo la cabeza, este sitio es espantoso, no deberías de pedirme siquiera que no frecuente lo único bueno que hay.- Hazlo cuando tengas con quien ir, puede pasarte algo, puede salirte... un lobo, un oso, o yo que voy a saber, Logan.
-No, mamá, por favor, no empecieses con tus preocupaciones en vano. El río es lo único atractivo de este lugar, no me quites lo único entretenido que tengo. Además, había más gente de mi edad en el río, no es como que este solitario... al contrario, había una chica y un chico.- ¿La chica será su novia? Otra vez pasó, otra vez estoy con eso en la mente y en srrio, no debería de estar pensando en ella ni él, ni siquiera hacerme preguntas tontas sobre su vida porque han sido un simple avistamiento de coincidencia. Puede que jamás vuelva a encontrarme con ellos o con él, hay posibilidad de que nunca pueda volver a ver esos ojos tan extraños y cautivadores al mismo tiempo, de nuevo.
-Cariño, estoy preocupada por ti. No te encierres en la soledad, ir al río sola no es una opción. Primero encárgate de hacer amigos, debe de haber sientos de chicas queriendo o deseando ser tus amigas... ya lo verás. Pronto vas a tener amigas con las que podrás salir al río, por ejemplo. También podrán venir a la casa y pintarse las uñas, un sueño, cariño.
-Ya tengo ese tipo de amigas mamá, solo que no están aquí para mi muy mala suerte. No necesito más si ya tengo a mis amigas, solo es cuestión de que regrese para que mi vida no sea tan solitaria, como dices tú.- Esta vez no quise sonar tan dura, solo estoy diciendole la verdad, pues me rehuso a conseguir nuevas amigas.
-No volvamos al tema cariño, deja atrás es a vida, al menos por un tiempo. Ya después podrás regresar a casa, ¿si?- asiento obligada, pues la verdad no quiero tener problemas con mamá. Ya suficiente tiene con ir muchas horas al trabajo, demasiadas.- Por cierto, cariño... este fin de semana voy a ir a una cita.
-¿Una cita?- me levanto del sillón asustada. -¡Una cita! ¡No!- grito, me rehuso que mamá tenga una cita con quien sabe quien diablos... no puede hacerme eso, carajo.- No mamá, no una cita por favor.- Soy una hija celosa y no me importa admitirlo y es que hay una razón para eso, mamá casi nunca tiene tiempo para mí, al tener un novio no podré ni verlosa.
-Hija... escucha, es un doctor -niego, me importa poco que sea quien sea.- Es muy amable conmigo y es guapo, Logan. No quiero perderme la oportunidad de ser feliz, puede que esta sea la oportunidad perfecta para rehacer mi vida.
Pongo los ojos en blanco, no tengo más que decirle- No lo sé -contesto sin ganas, no quierp un novio para mamá, pero si eso sucede, entonces puede que sea más fácil largarme de aquí. -Puedes hacer lo que creas que es bueno para ti mamá, no te preocupes por mí. -Responfo finalmente, ella asiente y sonríe levemente.
-Gracias cariño.
-De nada mamá.