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La Prometida Impuesta Del CEO

La Prometida Impuesta Del CEO

Autor: : mhgeraldinehernandez
Género: Romance
Jacob Morgan se ve obligado a contraer matrimonio por obligación su única intención es salvar su compañía de la bancarrota asumiendo el liderazgo de las empresas Morgan, puesto que es batallado por su primo Derek, a regañadientes acepta un encuentro orquestado por su madre con Natalia Redmond de inmediato queda prendado por la belleza de la dulce e inocente chica, pero rápidamente se da cuenta que sus exigencias no serán bien recibidas por la joven cuyo carácter obstinado se convierte en la horma de su zapato, lo que ignora Jacob es que Natalia oculta sus verdaderas intenciones al aceptar el matrimonio. Muchos secretos, muchas intrigas y muchos obstáculos. ¿Qué pasará cuando Jacob descubra la verdadera razón por la que Natalia acepta ser su esposa? REGISTRADA EN SAFECREATIVE BAJO EL NUMERO 2503131157738. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA LA REPRODUCCION TOTAL O PARCIAL DE LA PRESENTE OBRA POR CUALQUIER MEDIO O SU ADAPTACION SIN LA AUTORIZACION EXPRESA DE LA AUTORA.

Capítulo 1 Un Rayo De Esperanza

Jacob.-

La tenue luz de la lámpara junto a la soledad como mi única compañera finalizo el boceto del diseño del auto que mostraré a los inversionistas el día de mañana, me he trazado mi propio camino a pesar de mi apellido aunque ser el presidente del imperio de los Morgan no estaría mal podría convencer a la abuela Clara de invertir en mi empresa, pero como solo soy un adoptado no se me considera digno para ejercer el cargo.

Pese a eso desde siempre me he enfocado en cumplir cada una de mis metas sin distracciones, tengo mi empresa no es tan grande como las de mi familia, pero todo lo que he conseguido gracias a mi esfuerzo.

La única pesadilla en todo esto es mi madre sé que solo busca que sea exitoso y quiere que trabaje en conjunto con su sobrino Derek el niño bonito y engreído, el preferido, pero primero muerto antes que trabajar con ese idiota.

Todas la vida hemos sido rivales aunque por ser adoptado no tuve la misma atención que él, mi madre Caroline se casó a muy temprana edad, pero el fracaso en su matrimonio apareció cuando no pudo tener hijos, su esposo la abandonó y ella en un viaje a Italia donde pensaba matar su despecho se topó con un accidente automovilístico donde quedé huérfano, sin dudarlo me convirtió en su hijo.

Me ha llenado de cariño y me brindó una estabilidad económica, como toda madre busca lo mejor para mí, me impulsa aunque a veces me saca de quicio, es ella la que en mi nombre ha batallado para que yo tenga el puesto de CEO del imperio de los Morgan, el celular comienza a vibrar sobre mi escritorio y hablando de la reina de roma.

- Madre –Respondí observando el boceto a detalle.

- ¡Hijo mío ingrato! –Suelta con un poco de dramatismo. –Si no te llamo tú te olvidas por completo de mí.

- No exageres he estado ocupado

- ¿Ocupado para tu madre? –Me separo el teléfono de la oreja mirándolo con fastidio. –Bueno me alegra saber que por lo menos estás vivo, te tengo una noticia –Dice con emoción. –Conversé con mi madre y me indicó que están buscando afianzar el imperio Morgan y que siempre quede en familia

- Perfecto ¿Y? –Le respondo sin darle importancia a su parloteo.

- Tu abuela está decidida a dejarle la presidencia al nieto que se establezca con una esposa y eche raíces, que siente cabeza pues –Abrí la boca sorprendido antes de soltar una carcajada.

- ¡Pues entonces los Morgan estamos jodidos! –Seguí riéndome. –Madre Derek y yo lo único que tenemos en común es que no queremos atarnos a una sola mujer.

- Pues tanto tu abuela como yo lo haremos una obligación –Reconocía ese tono de voz, uno terco no dispuesto a dar su brazo a torcer.

- ¿Qué quieres decir? Madre ¡NO! voy a casarme olvídalo.

- Pues lo lamento ya estoy en busca de una esposa para ti y vas a ser un caballero, ya es hora, no estoy dispuesta a perder mi herencia por la obstinación de dos cabezotas.

- ¡Madre no te atrevas! –Le advierto soltando un gruñido.

- ¿O que Jacob Alexander? Te recuerdo que fui yo quien te dio la mitad del dinero para iniciar tu empresa como un préstamo, como tú exigiste, puedo obligarte a cumplir las cláusulas de pago de manera legal.

- Me amas demasiado para hacer algo así –Alegué al amor de madre que siempre la ablandaba.

- Sí, te amo, pero ya es hora y tienes la edad para comprometerte y darme nietos.

Justo cuando iba replicar ella colgó la llamada, odiaba cuando mi madre me obligaba a hacer algo, forzarme a invitar a una chica a un baile de graduación fue una cosa, pero obligarme a atarme al lado de una mujer, pasar mi vida acompañado de alguien que no quiero esto es llegar al límite y caballero una mierda, a cualquiera que escoja la haré vivir un infierno.

- ¡Al diablo los Morgan!

Natalia.-

Masajeo la parte baja de mi espalda una vez terminado de limpiar todos los platos, pase el pañuelo por mi frente limpiando el sudor, ya podía irme a mi habitación y cerrar mis ojos hasta el día de mañana.

Claro ese anhelo fue opacado por la voz de mi tía Fedora llamándome mientras entraba en la cocina.

- Natalia –Escuché el sonido de sus tacones sobre el precioso mármol italiano recién pulido por Ermita y yo el día de hoy antes de su fiesta del té.

- Dígame tía –El tono de mi voz salió con desgano.

- Mañana te llevaré conmigo de compras y al salón de belleza –Ella notó el desconcierto y la sorpresa expresada en mis ojos. –Verás después de todo acogerte en mi techo va a resultar beneficioso, hemos escuchado que uno de los nietos de Clara Morgan está en busca de una esposa digna y tú figuras entre las candidatas.

- ¿Qué? –La esperanza fue evidente en mi pregunta, un matrimonio, por fin podría librarme de estas cadenas.

- No te emociones no creas que porque la señora Morgan te elija te irás de aquí sin pagarnos todos estos años en los que te hemos dado de comer y techo, además de pagar tus estudios, pasado mañana Caroline Morgan vendrá a conocer a la heredera de los Redmond y serás educada, elegante y carismática, le sacaremos provecho a la belleza que heredaste de tu madre –Se acerca tomando entre sus dedos un mechón de mi cabello rubio. –Sí lo hiciste con un pobre diablo en el pasado puedes hacerlo ahora, recuerda que solo yo sé dónde se encuentra tu hija, mañana te quiero levantada y lista para salir a las siete.

Mis ojos se llenan de lágrimas al recordar a mi bebita, esa que mis tíos me arrebataron de los brazos al nacer sin ninguna piedad hace dos años. Mis padres murieron cuando tenía diez años, con una diferencia en meses, mi madre murió de cáncer en el cerebro y mi padre se hundió en la depresión de haberla perdido, no tenía más familia más que mi tía Fedora y su marido, todo el dinero de mi padre según mis tíos fue a parar en los pagos de los gastos médicos de mi madre y sus cuidados, él descuidó todo su negocio para atenderla dejándonos en quiebra, aunque me cuesta creerlo era muy bueno administrando, pero qué más da.

Mis tíos me acogieron, pero para ser su criada a cambio de las tres comidas y un techo y el pago de mis estudios, me sacaron de la escuela privada donde había estudiado toda mi vida y me metieron en la escuela pública no tenían hijos, pero nadaban en dinero gracias al bufete del marido de Fedora.

Ahora tenía la oportunidad de hacer mi propia vida, pero bajo sus condiciones ¿Cómo podre ocultar mi pasado? "Jacob Morgan" el nombre hizo eco en mi mente, si es un buen hombre tal vez pueda conseguir una solución y obligar a mi tía a que me diga donde escondió a mi hija.

Capítulo 2 Tabaco Y Alcohol

Jacob.-

La reunión con los alemanes interesados en invertir en el nuevo boceto salió a pedir de boca, quedaron fascinados y el negocio se cerró con éxito, lástima que fuera una celebración agridulce, la conversación con mi madre anoche no me dejó dormir cuando se empeña en algo lo consigue, el adelanto del pago de los alemanes por el diseño del sedán de lujo sería suficiente para pagarle su préstamo, pero debemos comenzar con el ensamblaje y los gastos operativos.

- ¿Qué fue lo que pasó? –Irrumpe en mis pensamientos mi asistente y amiga Ronie. –Acabamos de cerrar un estupendo negocio y pusiste tu sonrisa diplomática ¿Qué pasa contigo?

- Lo siento es solo que anoche mi madre conversó conmigo, la abuela Clara decidió darle la presidencia de las empresas al nieto que primero se case y tenga un heredero.

- ¿Qué? –Preguntó alzando la voz con seriedad. – ¿Casarte?

- Si Ronie casarme y mi madre ya está en busca de la candidata perfecta, me dijo que si no aceptaba me obligaría a pagarle el préstamo que me dio por abrir esta empresa –Solté con frustración apoyando la frente sobre la mesa de vidrio fría.

- Pues revélate es el siglo veintiuno lo matrimonios arreglados ya no existen, es una locura o dile que ya estás saliendo con alguien, dile que... sales conmigo –Dijo restándole importancia al comentario.

- La conoces no se lo va a creer nunca le he podido decir una sola mentira, no llevamos la misma sangre, pero me conoce a la perfección.

- Puedo ser muy convincente Jacob además tu mamá y doña Clara me aman, podemos decir que nos comprometimos, me das un anillo y después decimos que nos fugamos a las vegas y ya

- ¿Y el heredero? –Le pregunto encontrando un hueco en su mentira que es muy buena.

- Pues –Se sonroja y muerde su labio inferior. –No sé decimos que soy estéril.

- No, la idea es buena, pero no lo suficiente, toda la noche pensé en hacerle la vida imposible a la mujer que escoja, no me importa si no me quedo con la presidencia de las empresas Morgan, pero ¡No me voy a casar!

–Enfaticé cada una de las palabras como si fuera un mantra.

- Bueno, pues sabes que cuentas con mi apoyo, si es de hacer vivir un infierno a una mujer que seguramente aceptara un matrimonio solo por el dinero yo estoy puesta, porque eres guapísimo amigo, pero si una mujer acepta un matrimonio arreglado así en estos tiempos es únicamente por puro interés así sea una de esas estiradas caprichosas que se la pasan de compras todo el día y con un maní por cerebro.

Las palabras de Ronie me dejaron pensando tiene sentido todo lo que dice y sería lo único que me faltaba tener una mujer a mi lado de la que tengo que cuidarme la espalda, todo lo que tengo lo he obtenido con mucho esfuerzo para que venga una aprovechada adicta al despilfarro a acabar con todo, pero esto me da una idea, si le demuestro a mi madre que la mujer que escoja solo busca el dinero de la familia podré darle largas al asunto del matrimonio lo suficiente como para hacer crecer a mi empresa, pagarle su préstamo y así no podrá manipularme con esa loca idea del matrimonio.

(...)

Natalia.-

Fui el maniquí de mi tía y las dueñas de las tiendas que recorrimos buscando vestidos, zapatos y ahora la última parada el centro de belleza, peluquería, depilación, manicura, pedicura me queda más que claro que Jacob Morgan debe ser muy importante, mi tía no estaría gastando una fortuna en mi imagen de ser un pobre diablo como ella dice, veo que se aleja con la dueña de la estética y aprovecho para indicarle a la peluquera como quiero mi nuevo look y le recalco a la maquilladora no exagerar, no es mi estilo parecer un payaso.

Estaba exhausta después del día que tuvimos, solo quería acostarme y entregarme en los brazos de Morfeo, pero eso solo era una ilusión, al estacionar frente a la mansión me miré la preciosa manicura estilo francés de mis uñas quedaría destrozada apenas me pusiera a restregar los platos.

- Hoy inició una nueva sirvienta –Mi tía rompió el silencio, como si estuviera leyendo mis pensamientos. –No te quiero ver ayudando a Ermita en nada, te enfocarás en tus estudios y familiarizarte con todo lo que tenga que ver con la familia Morgan y con Jacob Morgan lo que le gusta a su madre, todo, tú tienes que ser la escogida por ella, ¡No lo arruines! –Sentenció con un tono y mirada amenazante.

Al entrar a la casa mi tío se encontraba en la estancia con una copa de brandy en la mano y un puro en la otra.

- ¡Querido llegamos! Estoy agotada –Mi tía se acercó dejando un beso en su mejilla, mi tío desvió su mirada hacia mi escaneándome de abajo hacia arriba sorprendido.

- ¡Querida aun sigues teniendo el toque! –Mi tía sonrió satisfecha ante el halago, bajé la mirada ruborizada.

- Lleva las compras a tu habitación y baja para cenar –Ordenó mi tía enfocando su atención a su celular, asentí mis ojos se cruzaron con los de mi tío y un frío recorrió mi espalda al ver la manera tan libidinosa en la que me miró, tomé las bolsas con rapidez y subí rápidamente hacía mi habitación, la mirada de mi tío me hizo sentir incomoda, nunca me vio así, entré al baño viéndome en el espejo si me veía algo diferente, bonita, más adulta, negué rápidamente, seguro mal interpreté todo.

(...)

Después de la cena conversé solo unos minutos con Ermita y la nueva chica Saray hasta que el cansancio se apoderó de mí, mis tíos ya se había ido a dormir, yo solo necesitaba una ducha caliente y podría saltar a la cama para comenzar mi investigación sobre Jacob Morgan a primera hora.

A pesar del clima frío típico de Nueva York opté por una camiseta de tiras y bóxer, no me gustaba dormir con casi nada de ropa, me tumbé en mi cama cerré mis ojos para descansar rápidamente entre en un sueño profundo.

Un escalofrío me recorrió en la piel de mi muslo derecho, unos dedos fríos se deslizaban, pensé que era un sueño, pero cuando sentí una mano metiéndose en mi entre pierna me hizo abrir los ojos dando un respingo mi labios fueron sellados por una mano callosa.

- ¡Sshh! ¡Sobrina deliciosa! Como mis ojos no vieron en todos estos años que una diosa vivía bajo mi techo de haberlo sabido te habría cobrado todo lo que te he dado de otra manera, pero aún estás en deuda.

Mi lagrimas humedecieron la mano de mi tío, estaba inmóvil mientras él disfrutaba pasar su mano libre por todo mi cuerpo comencé a negar intentando suplicando, su aliento a tabaco y alcohol me provocaba nauseas, olfateó mi cabello, mientras metía la mano por debajo de mi camiseta.

- Exquisita –Bajó su mano abriéndose el pantalón esto era una pesadilla, cuando por fin sería libre pasa esto, cerré mis ojos intentando desmayarme para no sentir lo que estaba a punto de suceder cuando sentí un rugido, abrí los ojos de golpe. – ¡Maldita sea! –De la nada se apartó rápidamente de mí. –No creas que te irás de este lugar sin saldar tu deuda.

Cuando la puerta se cerró me quedé inmóvil, solo pude dejar que mis lágrimas fluyeran como una cascada sin poder detenerse, salté de la cama para meterme en la ducha y borrar el asco de sus caricias sobre mi cuerpo.

Capítulo 3 Haz Tu Mejor Actuación

Jacob.-

- Jacob tenemos un problema –Ronie entró a mi oficina con el rostro pálido. –Nos robaron el diseño de los alemanes, mira –Me mostró un artículo donde la McLaren mostraba el boceto de mi sedan como su próximo lanzamiento. –Los alemanes llamaron furiosos quieren que le devolvamos el adelanto que nos dieron.

- ¡Maldita sea! –Golpee con mi puño cerrado el escritorio causando que Ronie diera un respingo. – ¿Cómo mierdas pasó esto? ¡SOLO TÚ Y YO CONOCIAMOS EL BOCETO! –Grité con la furia apoderándose de cada centímetro de mi cuerpo.

- ¡No lo sé! Tal vez alguien en el restaurante, espero que no pienses que fui yo Jacob –Expresó indignada con los ojos brillantes al borde del llanto.

- ¿Sabes lo que esto significa? –Caminé de un lado a otro. –Tendremos que devolver ese anticipo y rogar porque los alemanes no piensen que quisimos jugarle una pasada, primero trata de convencerlos para enseñarle otro diseño me comprometo a entregarlo mañana mismo y rezaré porque lo acepten, ve –Le ordené, asintió sin decir nada y salió de mi oficina.

En un arranque de furia lancé todo lo que había en mi escritorio al suelo, golpeando de nuevo con fuerza, tenía el pecho agitado, si mi plan no resultaba iba a tener que aceptar la absurda idea del matrimonio que mi madre estaba planeando, si los alemanes dicen que no, mi empresa se pondría en números rojos, necesitaría el dinero de los Morgan que tanto me he negado en aceptar, con eso estarían controlando mi vida.

(...)

El piso de mi oficina estaba cubierto de papeles, intentaba concentrarme en realizar un nuevo diseño, pero estaba tan preocupado y enojado que la inspiración había desaparecido, arrugué de nuevo la hoja de papel al no estar convencido de lo que había dibujado, me recliné sobre mi silla cerrando los ojos inhalando y exhalando, cuando escucho la puerta abrirse lentamente abrí uno de mis ojos el semblante que traía Ronie no era bueno, lo alemanes se habían negado, lo sabía antes de que ella siquiera abriera la boca.

- Tendré que casarme –Solté con un tono resignado. –Voy a pelearle el puesto a mi primo por el control de las empresas Morgan.

Me levanté de mi silla pasándole por un lado a Ronie, necesitaba salir de ahí y descargar mi ira.

- ¿Quieres que te acompañe? –Preguntó con amabilidad.

- No, quiero estar solo.

(...)

El aire en el ring es denso, aquí vengo siempre a dejar fluir mis emociones negativas, cargado de un sudor palpable y del eco de los golpes, que doy a mi entrenador, estoy de pie con los pies firmemente plantados en la lona, sintiendo la textura rugosa bajo mis zapatillas y mis manos están envueltas en vendas, listas para absorber cada impacto, cada respiración es un recordatorio de la energía llena de ira que fluye a través de mí que trabajan como adrenalina bombeando en mis venas.

Cada golpe que lanzo resuena en el aire, un crujido que deja escapar la frustración; al dejar escapar un último golpe me detengo por un momento, respirando hondo, la satisfacción de haber superado mis límites me inundan, le doy guantazo a mi entrenador que se baja rápidamente, le di una paliza, en este ring, no solo entreno mi cuerpo, sino también mi mente aquí es donde forjo mi fortaleza y descargo mi mal humor y en donde mi inspiración fluye.

Al salir de la ducha escucho mi celular en mi casillero, veo el nombre mi madre.

- Madre –Respondo con seriedad.

- ¿Sigues enojado conmigo mi príncipe? –Ese tono meloso ya me lo conocía algo me pediría.

- No, ¿Qué vas a pedirme madre? –Solté yendo al grano.

- Quiero que me acompañes mañana a ver a una chica, quiero conseguir a alguien que te guste cariño –Suplicó desde el otro lado, por mucho que odiara la idea ahora no me queda de otra.

- Está bien envíame la dirección –Pegó un grito de alegría dejándome sordo.

- Me alegra que hayas cambiado de opinión, te escribo con la dirección de la mansión de los Redmond.

A la mañana siguiente.-

Estaciono frente a la mansión de los Redmond, tienen dinero es obvio podría sacarle provecho a mi nueva esposa, arrugo la nariz, ese no es mi estilo, por otro lado Ronie tenía razón, debe ser una niña mimada que le gusta gastar y gastar, pero ya estoy aquí este estúpido compromiso me servirá de algo, al menos sé que mi primo Derek no se ha comprometido con nadie, estaría un paso por delante.

- Haz tu mejor actuación Jacob.

Natalia.-

Dos días habían pasado desde ese desagradable y asqueroso suceso con mi tío, anoche tuve que encerrarme por completo, sin embargo el seguro de la puerta no me dio la suficiente confianza para dormir, hice un gran esfuerzo tapando las ojeras con el corrector como me explicó la maquilladora en el centro estético.

- Mi niña –Ermita entró a mi habitación, me conocía más que nadie, sabía que algo me sucedía, pero solo le dije que eran los nervios, por suerte mi tío anoche no volvió a intentar a entrar a mi habitación y me ha estado evitando. –Tu tía mando a llamarte, que bajes de inmediato.

- Gracias Ermita –Le sonreí, me miré en el espejo una última vez, me apliqué un poco de perfume en el cuello alisé el vestido estampado escogido por mi tía y salí de la habitación, mientras me acercaba a las escaleras escuchaba las risas que provenían de la estancia, las piernas me temblaban, esto tenía que salir perfecto.

- ¡Oh sobrina querida! –Mi tía se acercó rodeándome, yo estaba sorprendida por su actuación llena de cariño al desviar mis ojos captaron en el sofá a una mujer muy elegante se podría decir que tiene la misma edad que mi tía, pero mejor conservada, tenía un gesto amable. –Caroline quiero presentarte a mi sobrina Natalia. –Expresó mi tía mostrando todos los dientes en una gran sonrisa.

- Natalia, que lindo nombre –La mujer me extendió su mano sonriendo con amabilidad. –Además eres preciosa, tu tía se quedó corta al describir tu belleza.

- Es un placer conocerla señora Morgan –Sonreí sonrojada. –Bienvenida.

- ¡Aaaw! Eres hermosa, elegante y adorable si mi hijo no se enamora de ti es un completo idiota –Sonreí sin separar mis labios, en ese momento la voz gruesa y ronca de un hombre interrumpió las sonrisas animadas de ambas mujeres, las tres giramos para verlo casi al mismo tiempo.

- Yo también te quiero madre, buenas tardes

Al verlo mi corazón palpitó con fuerza, un adonis estaba parado frente a nosotras, con traje hecho a la medida, unos ojos verdes preciosos, pero su mirada es fría e intimidante, su cabello, de un profundo color castaño, caía en suaves ondas sobre su frente, mientras que su mandíbula marcada y sus pómulos bien definidos le daban un aire de distinción casi aristocrática, lo vi acercarse y de inmediato su presencia me dejó sin aliento era como si el aire a su alrededor se volviera más denso, cargado de una energía que atraía todas las miradas, su figura, alta y esbelta, irradiaba confianza; cada paso que daba resonaba con una elegancia natural que sin duda lo hacía destacar, era un hombre que no solo se veía bien, sino que también poseía una fuerza y un magnetismo que lo hacían verdaderamente imponente, en su presencia, sentía que el tiempo y todo a mi alrededor se desvanecía y todo lo que quería era acercarme a él.

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