Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Urban romance > La Receta Perfecta para la Venganza
La Receta Perfecta para la Venganza

La Receta Perfecta para la Venganza

Autor: : Cong Jin Ye Bai
Género: Urban romance
El aire en el lujoso piso de Madrid se cortaba con la tensión mientras Luciana, la mujer por la que sacrifiqué una década de mi vida, me extendía un acuerdo de separación. Su voz, antes melodiosa, ahora contenida, me exigía que firmara, que aceptara ser el "rompehogares" para salvar la carrera de su "hermanito" Leon. Un escalofrío me recorrió: esto ya lo había vivido. En mi vida anterior, me negué, grité, supliqué. Ella, manipulada por Leon, me destrozó públicamente, me acusó de ser un maltratador y un alcohólico. Mi reputación se hizo cenizas, el estrés desató una enfermedad latente y morí solo, en un hospital, mientras ella seguía de gira protegiendo a su supuesto hermano. Pero ahora he renacido, justo en ese mismo instante. El dolor, la rabia y la humillación de aquella vida pasada ardían en mi alma, pero esta vez, no habría gritos ni súplicas. Tomé el bolígrafo con una calma que la desarmó, preguntando: "¿Dónde firmo?".

Introducción

El aire en el lujoso piso de Madrid se cortaba con la tensión mientras Luciana, la mujer por la que sacrifiqué una década de mi vida, me extendía un acuerdo de separación.

Su voz, antes melodiosa, ahora contenida, me exigía que firmara, que aceptara ser el "rompehogares" para salvar la carrera de su "hermanito" Leon.

Un escalofrío me recorrió: esto ya lo había vivido.

En mi vida anterior, me negué, grité, supliqué. Ella, manipulada por Leon, me destrozó públicamente, me acusó de ser un maltratador y un alcohólico. Mi reputación se hizo cenizas, el estrés desató una enfermedad latente y morí solo, en un hospital, mientras ella seguía de gira protegiendo a su supuesto hermano.

Pero ahora he renacido, justo en ese mismo instante.

El dolor, la rabia y la humillación de aquella vida pasada ardían en mi alma, pero esta vez, no habría gritos ni súplicas.

Tomé el bolígrafo con una calma que la desarmó, preguntando: "¿Dónde firmo?".

Capítulo 1

El aire en el lujoso apartamento de Madrid se sentía pesado, cargado con el perfume caro de Luciana y una tensión que podía cortarse.

Sostenía un documento en sus manos, un acuerdo de separación, y me lo extendió sobre la mesa de mármol.

"Iván, tienes que firmarlo."

Su voz, la misma que llenaba teatros y hechizaba a miles, ahora sonaba tensa, casi suplicante.

"Un tabloide consiguió fotos. De Leon y mías. Insinúan... cosas. Lo llaman un 'rompehogares'. Su carrera apenas comienza, no puedo permitir que esto lo destruya."

Levanté la vista del papel y la miré. Luciana Salazar, mi pareja por más de una década, la mujer por la que había pausado mi propia carrera de chef para convertirme en su sombra, su manager, su todo.

Y ahora me pedía que me echara la culpa. Que aceptara una narrativa donde yo era el infiel, el que se iba, para limpiar la imagen del hermano de su mejor amiga fallecida.

Un escalofrío helado me recorrió. Esto ya había pasado.

En mi vida anterior, me negué. Grité, discutí, le recordé los diez años que le había dedicado. El resultado fue una pesadilla. Luciana, manipulada por el llanto de Leon, me acusó públicamente de ser un maltratador y un alcohólico. Mi reputación se hizo cenizas. El estrés me consumió, despertando una enfermedad latente que me llevó a una tumba prematura.

Morí solo, en un hospital, mientras ella seguía de gira, protegiendo a su "hermanito".

Pero ahora, he renacido. Justo en este momento.

El dolor, la rabia y la humillación de esa vida pasada estaban grabados en mi alma.

Esta vez, no habría gritos. No habría súplicas.

Tomé el bolígrafo que estaba junto al acuerdo. El peso se sentía extrañamente ligero en mi mano.

"¿Dónde firmo?", pregunté con una calma que la sorprendió.

Luciana parpadeó, confundida por mi falta de resistencia. "Aquí... y aquí. Iván, sé que es mucho pedir, pero es por Leon. Se lo debo a su hermana. Ella murió por mí."

"Lo sé", dije, mi voz plana. "Murió en ese accidente de coche protegiéndote de un acosador. Me lo has contado cientos de veces."

Firmé en los espacios indicados. Mi caligrafía fue firme, sin un solo temblor.

Le deslicé el acuerdo de vuelta por la mesa.

"Ya está hecho."

Luciana me miró, una mezcla de alivio y una extraña inquietud en sus ojos. "Gracias, Iván. De verdad... no sabes cuánto significa esto para mí. Habrá una compensación generosa, por supuesto."

"No quiero tu dinero", respondí, levantándome de la silla. "Solo tengo una condición."

"La que sea", dijo ella rápidamente.

Me giré para mirarla por última vez, el amor que una vez sentí reemplazado por un vacío gélido.

"Desaparece de mi vida. Para siempre."

---

Capítulo 2

Dos días después, la rueda de prensa fue exactamente como la recordaba. Un salón lleno de periodistas, el sonido incesante de los flashes y el murmullo de las especulaciones.

Luciana, sentada en el centro de la mesa, parecía una reina trágica. Su rostro, perfectamente maquillado para mostrar una tristeza digna, se dirigía a las cámaras.

"Iván y yo hemos decidido tomar caminos separados", comenzó, su voz temblando ligeramente, un truco que había perfeccionado en el escenario. "Ha sido una decisión mutua y amistosa. Nuestro amor simplemente se agotó con el tiempo."

Luego, abordó el tema de Leon.

"Leon es como mi hermano pequeño. La pérdida de su hermana nos unió en el dolor. Es familia. Las insinuaciones de los tabloides son crueles y completamente falsas."

Yo estaba sentado a su lado, un mero accesorio en su espectáculo. En mi vida anterior, me habría quedado callado, humillado, siguiendo el guion que ella me había impuesto.

Pero ya no.

Cuando un periodista me dirigió el micrófono, ignoré las preguntas preparadas.

"Señor Castillo, ¿tiene algo que añadir?"

Me incliné hacia el micrófono. El silencio se apoderó de la sala. Todos esperaban que corroborara la historia de Luciana.

"Sí", dije, mi voz clara y firme, sin emoción. "Confirmo que nos separamos."

Hice una pausa, mirando directamente a la cámara principal.

"Pero la razón es mucho más simple. Ya no amo a Luciana Salazar."

Un jadeo colectivo recorrió la sala. Los flashes se intensificaron, como un relámpago en una tormenta. Vi de reojo a Luciana; su mandíbula estaba tensa, sus ojos abiertos de par en par por la conmoción. Su máscara de tristeza se había roto.

Me levanté. "Eso es todo."

Salí del salón sin mirar atrás, dejando a Luciana sola para enfrentar el caos que yo había desatado.

Esa noche, mientras metía mis pocas pertenencias en una maleta, ella irrumpió en la habitación.

"¿Qué demonios fue eso, Iván? ¡Teníamos un acuerdo!"

"Mi acuerdo era firmar los papeles", respondí, cerrando la cremallera de la maleta. "Y lo hice. Mi única condición era que desaparecieras de mi vida. Eso empieza ahora."

"¡Me humillaste! ¡Me hiciste quedar como una tonta!"

Me reí, un sonido amargo y hueco. "¿Como una tonta? Luciana, durante diez años, el mundo pensó que yo era el tonto. El chef prometedor que lo dejó todo para seguir a su novia estrella. El hombre que vivía a tu sombra. Ya he pagado mi deuda."

"No puedes simplemente irte así."

"Mírame", dije, cogiendo la maleta. Caminé hacia la puerta, pasando a su lado sin rozarla. "Ya me he ido."

Dejé el apartamento que una vez llamé hogar, dejé Madrid, y conduje toda la noche hasta La Rioja, el lugar donde nací. Las cenizas del pasado ya no me quemarían.

---

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022