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La Reina de la Mafia "El regreso de Camile"

La Reina de la Mafia "El regreso de Camile"

Autor: : ANKH
Género: Otros
Soy Camile Almendares, que haya sobrevivido a aquel ataque, podrían muchos considerarlo un milagro, pero las mujeres como yo, no creemos en milagros, yo lo llamo intuición, eso fue lo que me salvo de la muerte. Aunque nunca pensé que mi vida sería así, ni que al conocer a los gemelos Rizzo, me iba a sentir atraída por los dos. Mass es el tipo de hombre cariñoso y afectivo, inteligente y hasta ahora descubro que muy sensual. Piero, mi Piero, él es el chico popular, inteligente y muy pero muy sensual. Yo aposté por Piero y él me atrajo a este mundo que muchos llaman de sucio e inmoral, pero qué a mí me parece divertido y excitante. Él, quedó atrás, me traicionó y hasta dejó embarazada a la mujer de su hermano. Eso es algo que debo resolver. Esos niños debieron ser míos, es lo único que tengo de él. Es lo único que me queda y voy a recuperarlos. Pudiera quedarme aquí, en Milán y seguir reinando en el mundo del oro blanco y los diamantes azules, seguir siendo "La reina de la mafia" como me conocen mis socios y mis enemigos, mas debo regresar para vengar la muerte de Piero, se lo juré sobre su tumba cuando repatriaron su cuerpo a Venezuela. Nadie supo que estuve allí con él y que lloré su partida. Por eso estoy dispuesta a regresar y a vengar su muerte, reconquistar a Mass y recuperar a los hijos de Piero. Así tenga que acabar con Paulina Carusso.

Capítulo 1 La muerte de Piero

"Yo no soy mala, solo tomé decisiones diferentes"

Camile

Soy Camile Almendares, que haya sobrevivido a aquel ataque, podrían muchos considerarlo un milagro, pero las mujeres como yo, no creemos en milagros, yo lo llamo intuición, eso fue lo que me salvo de la muerte.

Aunque nunca pensé que mi vida sería así, ni que al conocer a los gemelos Rizzo, me iba a sentir atraída por los dos. Mass es el tipo de hombre cariñoso y afectivo, inteligente y hasta ahora descubro que muy sensual. Piero, mi Piero, él es el chico popular, inteligente y muy pero muy sensual.

Yo aposté por Piero y él me atrajo a este mundo que muchos llaman de sucio e inmoral, pero qué a mí me parece divertido y excitante. Él, quedó atrás, me traicionó y hasta dejó embarazada a la mujer de su hermano. Eso es algo que debo resolver. Esos niños debieron ser míos, es lo único que tengo de él. Es lo único que me queda y voy a recuperarlos.

Pudiera quedarme aquí, en Milán y seguir reinando en el mundo del oro blanco y los diamantes azules, seguir siendo "La reina de la mafia" como me conocen mis socios y mis enemigos, mas debo regresar para vengar la muerte de Piero, se lo juré sobre su tumba cuando repatriaron su cuerpo a Venezuela. Nadie supo que estuve allí con él y que lloré su partida.

Por eso estoy dispuesta a regresar y a vengar su muerte, reconquistar a Mass y recuperar a los hijos de Piero. Así tenga que acabar con Paulina Carusso.

-¿Qué carajos hace un sacerdote aquí? -murmura Camile a su fiel guardaespaldas.

-No lo sé patrona. Usted sabe que estos italianos creen más en el Papa que en Dios mismo -responde en voz baja.

Es el funeral de Piero, muchas de las personas que asisten, están allí para confirmar que esta vez no se haya salvas de la muerte.

Camile traga en seco para no llorar, ella no es mujer de lágrimas, además está encubierta para que ninguno pueda reconocerla. La rubia de lentes oscuros, va tomada de la mano del hombre de boina gris y atuendo europeo, se aproximan al ataúd que pronto será enterrado, ella lanza una rosa roja y se retira.

Mientras se aleja, Massimo siente curiosidad de saber quien es aquella dama. Paulina que aún está impactada con aquella loca historia, se aferra a él.

-No puedo creer que esté muerto -llora desconsoladamente Úrsula, quien a pesar de saber que Piero no soportaba a su hija Fiorella, siempre lo quiso.

-Ya mi amor. Piero fue mi hijo favorito y no quiero hablar de su muerte, para mí seguirá estando vivo. -extiende su brazo por detrás de su espalda.

En el rostro de Fiorella se deslizan lágrimas que ella misma no entiende. Pero le duele ver que su hermano está allí y no volverá nunca a su lado.

Comienzan a retirarse poco a poco, las personas del cementerio, Camile continúa dentro del auto, siguiendo cada movimiento de Paulina y Massimo. Apreta con fuerza sus puños hasta sentir que sus uñas le cortan la piel.

-Nunca podré entender que le vio Mass a esa maldita mujer.

-No se afanes con eso. El CEO nunca supo lo que deseaba, esto debe ser más de lo mismo. Es tan diferente al Jefe.

Camile cavila en las palabras de su acompañante. Nadie más que ella sabe lo diferente que pudieron ser Mass y Piero, en todos los sentidos, incluso en lo sexual.

Flash back***

Mientras la hamaca se mece, sus cuerpos desnudos disfrutan de uma experiencia maravillosa. Camile jamás pensó que Massimo pudiese lograr estremecerla tanto. Estaba tan acostumbrada al sexo apasionado y salvaje de Piero, que ahora que siente la ternura de aquellos besos, y la conexión entre sus sexos. , duda de haber amado a Piero por un momento.

Se levanta, camina pensativa hacia la mesa. Toma un vaso con agua, sedienta del placer que acaba de propinaron su cuñado, amante y ahora ¿verdadero amor?

¿Cómo podía haber sabido eso a sus quince años? En ese momento, ella era apenas una chica con problemas que se dejó arrastrar por la lujuria y la pasión. Massimo al contrario de Piero, era sumiso, callado y sobre todo tímido. ¿Qué podría brindarle? ¿Paz? Ella no necesitaba eso, quería comerse el mundo, demostrarle a su padre, que nadie lograría controlarla, excepto... Piero Rizzo.

Massimo se levanta detrás de ella, se aproxima, la toma por detrás, ella siente su cuerpo ardiendo y sudoroso. Él apenas roza sus nalgas siente una erección inmediata. Astuta e insaciable como suele serlo en el sexo, comienza a moverse provocando mayor fricción entre su cuerpo y su falo erguido.

Se voltea de frente a él, lo mira con pasión y ternura.

-Mass, no puedo creer que esto me esté pasando.

-¿Qué mi amor? -responde él con su habitual dulzura cuando se trata de su amor adolescente.

-Esto... sentir que eres el hombre con el que debí estar siempre -se aproxima a su boca, él la apreta contra su cuerpo y sus labios abrazan los suyos hambrientos de su sabor y su suavidad.

Camile necesita retomar el poder sobre sus emociones, no puede permitirse dudas, ni que la pasión que ahora siente por Mass, la aparten de su objetivo inicial, vengarse de la traición de Piero. Ella acaricia sus glúteos, abandona sus labios y desciende por su cuello. Massimo disfruta del placer de sus caricias.

El repertorio de Camile es muy sustancioso, entre besos, lametones y mordiscos suaves, toma entre sus labios las tetilla de su amante. Él deja escapar un jadeo, mientras la observa. Ella continúa descendiendo por su abdomen hasta su pelvis, desde allí lo mira fijamente, abre su boca y saborea su sexo. Aunque Massimo se siente en la gloria, el amor que lo une a Camile trasciende más allá del placer, la toma de los brazos para levantaría, pero ella como niña malcriada, se niega a dejar a medias su trabajo.

Aquello se trata de control, de ser ella quien domine la situación, de devolverse a sí misma el poder. Pronto escucha la voz de Acacia llamándola desde afuera.

-¿Patrona, está lista? -pregunta como presumiendo lo que puede estar pasando dentro.

-Dame un minuto. -responde, mientras se saborea con la lengua y Massimo camina hasta el baño.

Ella toma su vestido de algodón, se lo coloca y sale al encuentro de su empleada.

-¿Qué ocurre? -pregunta con cierta hostilidad.

-Mi abuela quiere verla.

Massimo entre tanto, deja que el agua de la regadera caiga sobre su cuerpo para calmar sus espasmos sexuales.

***

-Regresemos al aeropuerto, debemos regresar a Milán. Es hora de tomar el control de los negocios. El imperio que cree con Piero no puede ser derribado. No mientras yo esté viva. -esgrime en aquellas palabras su decisión de convertirse en la Reina de la Mafia.

-Sí patrona. -responde como siempre su fiel guardián.

Siempre han dicho que detrás de cada hombre una gran mujer, esa frase no va con ella, incluso cuando vivía con Piero, ella siempre supo manejar los negocios con astucia y precaución.

Llegan al hangar donde está la avioneta que los llevará de regreso a Italia. Ella se quita la peluca rubia, suelta su larga cabellera ondulada, desabotona el vestido negro largo y queda en franelilla verde militar y pantalón de mezclilla negro. El piloto de la avioneta A330, baja para recibirla. La toma de la mano y la ayuda a subir. El Indio sube detrás de ella, luego Hermes, el piloto.

Siguiendo las coordenadas pautadas, la aeronave se eleva. Camile observa desde la ventanilla todo el paisaje, como despidiéndose de su pasado. Ya nada parece importarle, solo lograr su objetivo y vengarse de todos los que en algún momento quisieron destruirla.

-Sírveme Coñac, necesito liberarme de esta ansiedad. -ordena.

-Sí, patrona -el hombre se levanta, se quita la boina, su cabello negro liso se deja caer sobre su espalda. Sirve la copa y se la entrega a su jefa. -Tenga.

Ella la toma y de un sorbo bebe el contenido de la copa.

-Sirve otra.

Aunque el Indio quisiera detenerla sabe que no logrará convencerla, cumple sus órdenes, él está allí para ello. Su lealtad también va más allá de la admiración por esa valiente mujer, él también desea a su patrona, pero su silencio es su mejor confidente.

Al llegar a Milán, bajan de la avioneta, ella está un poco emocionada por la bebida. Se sostiene del hombro de su guardaespaldas.

-Ayúdame a bajar, inepto.

-Sí, patrona. Sosténgase. -toma su delicada mano mientras desciende escalón por escalón hasta llegar abajo.

El piloto se despide de ella con un saludo militar. Ella apenas sonríe. Hermosa es un atractivo aviador, que se dedica a trabajar desde varios años con Piero. Ahora que él no está, deberá cumplir con las órdenes de su patrona.

Camile sube a la camioneta blindada que dejaron em el estacionamiento del aeropuerto. El Indio conduce, mirando por el retrovisor la finura de su rostro y sus provocativos labios. ¿Cómo no desearla? Piensa su guarura, mientras conduce hasta el hotel.

Bajan de la camioneta, ella trata de disimular su desequilibrio, suben al ascensor, se quita los tacones para poder caminar mejor.

El Indio la acompaña hasta la suite del hotel. Abre la puerta de la habitación. Camile está sensible, quisiera derrumbarse y llorar hasta el cansancio, pero es un lujo que no se puede dar. Mucho menos delante de su empleado.

Camina hasta el balcón, observa la noche de Milán y le pide a su escolta:

-Indio, sírveme un trago de Coñac.

-Sí, patrona. En seguida.

-Carajos, no sabes otra palabra -le recrima.

El hombre cabizbajo no responde. Le entrega la outra copa de Coñac.

-¿No cree que es suficiente, jefa?

Ella lo mira, suelta una carcajada y se aproxima a él, lo toma por la solapa del sobretodo gris y le dice mirándolo fijamente a los ojos, muy cerca a su rostro.

-Nadie, me entiendes, nadie, ningún imbécil me da órdenes.

El Indio desearía tomarla por la cintura y demostrarle lo que es un verdadero hombre, pero si lo hace hasta ese día podrá estar junto a ella. O ella lo despide o él... terminaría matándola.

Respira profundamente para controlarse.

-Disculpe mi idiotez, solo quería...

-Solo nada.

-¿Puedo retirarme jefa?

-No. Necesito que estés aquí. -responde ella, deja la copa sobre la mesa. Y camina hasta el baño, se desviste, entra a la bañera.

La puerta entreabierta deja que el guardaespaldas pueda ver tras la luz tenue, el cuerpo delicado de su jefa. Tanto tiempo deseándola, pero ella no lo mira. Él no existe para Camile. Recuerda entonces las palabras de Ringo "Esa no es mujer de ningún hombre hermano, olvídate de ella. Las mujeres como ella, no le pertenecen a nadie y todos le pertenecen a ella".

Se voltea de espaldas para no alimentar su deseo, su compañero tenía toda la razón. Minutos después escucha la voz de ella a sus espaldas.

-Indio, dime ¿Cómo me veo?

Él se gira para enfrentar su mirada, Camile está totalmente desnuda y mojada frente a él.

-Patrona -se cubre los ojos con la mano y baja el rostro.

-Levanta el rostro y dime como me veo. Y no me refiero a mi cuerpo desnudo. Sino a mi nuevo look.

El hombre se ve obligado a sobreponer su masculinidad y mirarla de nuevo. Aunque sus ojos intentan permanecer fijos, su inconsciente desea contemplarla como tantas veces a soñado. A duras penas, logra mantener la mirada e su rostro. Su larga cabellera había desaparecido, apenas el cabello liso, rozaba sus hombros.

-Está muy diferente jefa.

-Genial, eso es lo que necesito. Verme diferente, ahora soy otra Indio, otra. La nueva Camile "La Reina de la Mafia"

Camina hasta la cama, toma la bata de seda que se adhiere a su cuerpo aún húmedo.

-Puedes retirarte, al lado está un sofá. Duerme allí, por si... te necesito -dice ella, abreviando en esa frase, todo lo que él desearía suponer.

El hombre asiente, abre la puerta de dentro del cuarto y se quita la chaqueta larga, arremanga el suéter negro de algodón, se quita los zapatos y se recuesta.

Camile también se tiende sobre la cama gigantesca para estar allí, sola. Recuerda la segunda vez que estuvo con Massimo en el baño de la cabaña. Comienza a acariciar sus senos, su abdomen y el interior de sus muslos, toma una de sus manos, separa sus labios verticales y con su índice digita en movimientos circulares su cartílago, con su otra mano acaricia sus senos, en el mismo sentido que su dedo índice realiza el mismo movimiento en ambas zonas, en su cuerpo cavernoso y en uno de sus pezones.

Sus gemidos de placer se oyen al otro lado de la habitación, el hombre escucha como ella se autosatisface. Si tan solo lo llamara, él iría a su lado. Podría demostrarle todo lo que siente por ella desde siempre y hacerla estremecer como ningún otro hombre lo ha sabido hacer.

-¡Mass, Mass! -repite ella entre gemidos.

Aquel nombre, retumba en la cabeza de su guardaespaldas. No puede creer que ella esté "enamorada de otro maldito Rizzo", piensa.

Un odio repentino se apodera del Indio. Si no es suya, no permitirá que sea de Massimo Rizzo, eso nunca. Aquello era como si el fantasma de Piero, aún estuviese frente a él, con el agravante de que su patrona, también deseaba a su cuñado, como hombre.

Se voltea y se cubre con el antebrazo para evitar escucharla. ¿No es lo suficientemente hombre para que Camile se fije en él?

-¿Por qué ellos y yo, no? -se pregunta repetidas veces hasta que finalmente se queda dormido.

Capítulo 2 De vuelta a Milán

"La real amistad, prevalece cuando ambos recuerdan y agradecen lo que uno, hizo por el otro"

Juliano

Es un nuevo día, el verano es caluroso. Camile despierta con un poco de jaqueca, aquel Coñac no le había caído del todo bien. Se incorpora en la cama, estira sus brazos, frota sus ojos, el tum tum de su cabeza, le impide levantarse

-¡Indio! -llama a su guardaespaldas que lleva horas despierto, esperando a que ella despierte. Se pone de pie y vas hasta la habitación.

Toca la puerta antes de entrar.

-Pasa, que esperas. Te estoy llamando. -responde ella de forma imperativa.

El hombre abre la puerta, aún no levanta el rostro, no quisiera tener mirarla nuevamente desnuda, tal vez no sea capaz está vez de contenerse. Menos ahora que sabe que ella desea a otro hombre que no es él.

-Dígame patrona. -sigue sin mirarla, ella se levanta, el puede ver sus muslos desnudos.

Ella toma la bata de seda blanca, se cubre y cierra con un lazo la bata.

-Necesito algo que me calme este malestar. Siento la cabeza a punto de estallar.

-Ya le traigo algo, jefa -sale de la habitación, abre la nevera ejecutiva, saca una bebida energizante, le coloca un poco de su droga, sabe que eso le quitará la resaca.

Regresa a la habitación, le entrega el vaso. Camile lo bebé de un solo trago. Le devuelve el vaso.

-Ahora baja y prepara el auto. Voy a alistarme. Quiero ir de compras y arreglarme un poco.

-Sí, patrona.

Sale de la habitación. Aquello energizante parecía ser muy eficaz, su jaqueca había mejorado rápidamente, inclusive se sentía con mayor ánimo. Se arregló para salir, como en sus mejores tiempos cuando Piero la enviaba de compras para cojerse a la camarera. Aquel recuerdo le causa repugnancia.

-Maldito traidor. -se mira al espejo, toma su cartera y sale de la suite privada.

Minutos después, aparece en el lobby del hotel, mientras su chófer y guardaespaldas, la contempla desde afuera. El hombre se apresura a abrirle la puerta del auto. Ella sube.

-Vamos hasta el atelier de Juliano. Quiero ropa nueva y exclusiva.

El Indio conduce, mientras ve desde el retrovisor a su amor imposible. Ella se percata de ello.

-¿Ocurre algo, Indio? -le pregunta con perspicacia.

-No patrona, nada. ¿Se siente mejor?

-¡Sí! Diría que increíblemente bien. Creo que tu poción es realmente mágica. -ante el comentario de Camile, su escolta sonríe.

Durante el trayecto, ella no vuelve a pronunciar palabra alguna, parece distante y pensativa. El Indio en cambio,no deja de recordarla totalmente desnuda ante él, de excitarse con el sonido de sus gemidos, que él desearía fueran provocados por sus manos y su lengua.

Detiene el auto frente al Atelier de Juliano. Baja del auto para abrirle la puerta y escoltarla hasta adentro.

-Benvenuto cara mia, Camile! -saluda con un par de besos Juliano a una de sus clientas consentidas.

-Mio caro, mi sei mancata tanto (querido mío, te extrañé tanto).

-Siento mucho lo de Piero. Me enteré por las noticias.

-Sí, es muy difícil para mí, saber que él ya no estará a mi lado. -un gesto de tristeza se cuela en sus ojos.

-¡Uyyy! Nada de tristezas amore, porque creo que arranco a llorar -la abraza Juliano para consolarla -¿Dime que buscas, en especial? -interroga su diseñador personal.

-Ropa exclusiva, diseñada especialmente para mí. -responde emocionada.

-¡Hum! Déjame ver. Creo que tengo una colección especial para ti. Acompáñame -la toma de la mano y se adentra hasta la parte de atrás de la tienda, mientras él Indio va detrás de ellos.- Rayos, dile a tu guarura que deje de seguirnos. No pienso secuestrarte.

-Espera aquí. -le ordena.

Muy a su pesar, el hombre cumple con la orden de Camile; nunca desobedecería una orden de su patrona. Se cruza de brazos y se para frente a la entrada del largo pasillo.

-Mírame esta cosa linda -saca un vestido de color gris, con un estilo muy a lo de ella.

-No vine a buscar la ropa que usaría la amante del mafioso -espeta.- Soy ahora la reina de la mafia. ¿Tienes algo para mí? -le pregunta ella más amablemente.

-Oh, my God! Por supuesto querida. Adoro esa nueva Camile que está frente a mí, en estos momentos. Déjame decirte que serás la patrona más elegante y sexy del planeta Tierra. -camina un poco más adentro y levanta una cortina roja- No sabes como he esperado este momento, querida.

Los trajes y vestidos que cuelgan en cada departamento acompañado de sus respectivos accesorios, carteras y zapatos, son realmente únicos. Justo lo que ella buscaba.

-Creo que me conoces mejor que mi propio ex.

-¿Lo dudas? Tu complicidad con Pier no es ni la mirada se la que hubo entre los dos, en la secundaria.

Juliano, no era italiano, ni era solo el diseñador estrella de Camile, era su mejor amigo y confidente. Además el que la había salvado de ser descubierta por Piero cuando descubría que este la había traicionado y decidia desquitarse con alguno de sus compañeros del equipo de basquet o de su profesor de literatura.

Flash back***

-Apúrate, entra a su cubículo. Yo te aviso si el director viene. -murmura Julio a su compañera.

-¡Gracias Julio! -camina por el pasillo, mira a ambis lados y entra al cubículo, donde el profesor Ivan, revisa los exámenes que acababa de presentar el grupo donde está Camile.

-Profe, vine a ver mis notas -el hombre algo nervioso, se levanta, camina hasta la puerta y mira a ambos lados del pasillo para verificar que no haya algún colega que pueda ver a aquella estudiante, entrando a su oficina.

-¿Qué desea señorita Almendares?

-Usted más que nadie sabe lo que deseo, profe. -dice seductoramente la adolescente.

-No está bien que estés aquí Camile. Me puedes meter en serios problemas. Si te descubren aquí, no dirán que tú viniste, sino que yo te sonsaqué. -responde Ivan, agitado y haciendo gestos exagerados con sus manos.

-¿Y acaso, no fue verdad? -se aproxima a él.

-No, por supuesto que no fue así. Yo solo te mostré uno de los poemas que me inspiró tu rostro, tu belleza. -se defiende él con ese argumento.

-Pues que recuerde no decía nada de eso: "tus labios como manzana prohibida, suculenta y apetecible se me antoja morderla, saborearla" -recita ella.

-Es una metáfora, Camile...

-¿Metáfora? "quisiera apretar tus muslos y que mi cuerpo se entrelazará entre ellos como una enredadera" -continúa la insistente joven, capaz de hacer lo que sea para lograr lo que se le antoja en el momento.

-Es un símil, otra figura literaria, por Dios. -coloca la mano en su cabeza y camina de un lado a otro en la pequeña oficina.

-Profe, usted y yo, sabemos lo que eso significa, que no desee admitirlo es otra cosa. -responde Camile, acercándose aún más, se prende a su cuello y sus senos rozan el pecho de él.

-Debes irte Camile, no soy el hombre de hierro. -trata de quitar sus brazos entrelazados de su cuello, pero ella se resiste, volviendo a rodear su cuello con sus manos.

-Vamos teacher. No tiene por qué saberlo nadie. Yo no dejo de pensar en usted. Cada vez que en clase lee los poemas de Neruda, mi vagina palpita de deseo. -respira cerca a su boca.

-No está bien, eres menor de edad, soy tu profesor y no... -los labios de ella aprisionan los de él, impidiendo que este culmine la frase.

Ivan no puede evitar que aquello suceda. Él la desea también, aunque había intentado no romper su código de ética y moral. Camile siempre ha sido una de sus estudiantes más notables en su clase, siempre lee los textos que él asigna, cumple con sus tareas e interviene en todas sus clases.

Pero parece ya demasiado tarde para no ceder ante sus instintos viriles. Deja que sus grandes manos se deslicen por la espalda de la joven y bajen hasta sus nalgas. Camile da un salto y a horcajadas entrelaza sus piernas sobre su cadera.

Él la sostiene por sus nalgas, las masajea y apreta con diferente intensidad promoviendo en ella, sensaciones más intensas. Ella comienza a elevar sus caderas con movimientos sinuosos, rozando con su pantie el falo de su profesor.

-Es mejor que paremos -dice él entre jadeos entrecortados y respiración agitada.

-¡No podemos! Quiero que escribas dentro de mí, ti mejor poema, que la tinta blanca que llevas se derrame sobre mi vientre y me tatúes tu nombre en la conciencia.

-¡Carajos! -responde Ivan, se voltea, la acuesta sobre el escritorio, se abalanza sobre ella, y se mueve instintivamente para aumentar su excitación.

Como puede, mientras acaricia sus labios verticales, con su otra mano logra bajar la cremallera, sacar su vara de poder, mientras ella lo ayuda, corriendo a un lado su pantie y él penetra la cueva ardiente y húmeda, de Camile.

El placer de ambos es inmenso, es justamente lo prohibido lo que los lleva al límite de la lujuria. Ivan hace movimientos circulares con su cadera, de lentos a intensos, de superficiales a profundos. Ella gime de placer, mordiendo sus labios para evitar gritar, él también permanece en silencio, solo se escucha el sonido de sus pieles chocando tras cada movimiento frenético de sus cuerpos. Ambos alcanzan un orgasmo épico, él saca su falo y rocía el monte púbico de la experta chica.

Minutos después, Camile sale de la oficina visiblemente perturbada por el encuentro sexual con su profesor.

-¿Cómo te fue? -le pregunta emocionado a su amiga.

-Te dice algo, este olor -se mete la mano entre la falda y aún con los dedos húmedos, pasa por las mejillas de su compañero.

-Eres una perra... hueles a purita lejía. -se limpia el rostro con el antebrazo- ¿Grande o pequeño? -Julio le pregunta con extrema curiosidad.

-Es un semental ese hombre -suspira ella.- Perfecto y ajustable. -sonríe con malicia.

-Vamos a clase, que debe estar por llegar la insoportable de matemáticas -ella se prende a su antebrazo, mientras juntos corean el clásico reaggeton:

-¡Qué perra, que perra! que perra, es mi amiga. ¡La real Lassie! -ríen a carcajadas.

Después de aquel primer encuentro entre ambos, Camile no solo es la mejor de la clase de literatura sino la mejor amante que Ivan a sus treinta años, doblando la edad de aquella joven, ha tenido.

***

-Entonces, Julio ano. Me llevo todo esto. Prepáralo todo. -le entrega la tarjeta negra Centurión.

Juliano, ayuda al Indio a meter las bolsas y cajas con los diferentes atuendos, en la maletero del Mercedes Benz-AMG blanco.

-¡Suerte, amiga! No olvides que estoy aquí para lo que necesites, sin excepción.

-Lo sé July, eres el mejor amigo que he tenido. ¡Gracias!

-Gracias a ti, por darme la oportunidad de venir a Italia, eso nunca lo olvidaré -la abraza y besa nuevamente en cada una de sus mejillas.

-Nada de lágrimas, las perras no lloramos -ambos tienen a carcajadas, mientras el Indio espera por Camile, sin entender sus códigos comunicativos.

Capítulo 3 Seduciendo al Jefe

"Una mujer es sinónimo de respeto, quien toca a una mujer sin su consentimiento, merece la muerte"

Michelle Russo

La idea de posicionarse dentro de uno de los carteles más importantes de las organizaciones criminales del mundo, continúa latente en Camile. Es como si la muerte de Piero en vez de retraerla, la impulsa a querer lograr más de lo que pudo. Ser la Reina de la Mafia suena sencillo, pero requiere más de lo que cualquiera puede pensar.

Uno de sus planes ya está en marcha, seducir a uno de los dueños del Cartel más importante de Italia, y tal como lo hubiese pensado uno de los criminales más famosos de América "El Chacal" su cambio de imagen, es inminente.

El aspecto de Camile era usualmente más tosco, pero para seducir a un mafioso, se requiere más que ser hermosa, es convertirte en su deseo más inmediato, incrustrarte en su mente, en su respiración, que todo lo que vea, oiga o sienta, le traiga de isofacto tu presencia.

El plan está en marcha, Camile utiliza uno de los trajes que le entregó Juliano.

-¿Qué tal me veo? -pregunta a su guardaespaldas.

-Como siempre patrona. ¡Hermosa! -responde indubitablemente el Indio.

-Vamos. No quiero ser impuntual. Ya le dije a Enzo que estaré en la fiesta que darán en honor a mi querido Dante. -toma su cartera Gucci dorada tipo sobre y el antifaz negro que usará para esa misteriosa noche.

Mientras ella camina, el Indio la escolta y disfruta de su cadencioso movimiento de cadera. Ella siente la mirada acuciosa de él, posada en su espalda descubierta.

Voltea para incomodarlo.

-Apúrate Indio, parece que estuviera acostada sobre un scanner.

-Disculpe patrona, solo mantengo los códigos de distancia.

-¡Sé que sueñas con transgredirlo algún día! -responde desarmando de cualquier respuesta a su escolta.

El silencio sepulcral habla más que cualquier palabra que hubiese logrado articular, el hombre que es su sombra a cada paso que da.

Suben al Audi que alquiló para esa noche, no puede despertar sospechas de quien es, realmente. Dante aunque nunca la ha visto en persona, conoce su fama y reputación. Todos deseaban tenerla como amante cuando Piero se paseaba junto a ella en las grandes reuniones de los socios de la organización, mas ahora que él no estaba, era complicado mantenerse a salvo de todos esos buitres.

Camile no es escogida, ella es quien escoge. Eso lo sabe de sobra Massimo Rizzo, el otro que podía testificarlo, yace en un cementerio atravesado por un puñado de balas que una astuta mujer le infringió.

El descuido de Piero, había sido estúpido y carente de verosimilitud, piensa Camile. Nunca pensó que siendo como era de tenaz e implacable, una cabaretera barata pudiera ser más inteligente que él.

Finalmente llegan al Club, ella baja, mientras el Indio se estaciona a pocos metros del lugar. Solo Enzo Canavari sabe que es ella, pero deberle un favor a Camile es una garantía de que cuando menos esperes, será cobrado.

Al entrar Camile al salón principal, todos voltean a mirarla, todos excepto Dante, quien se caracteriza por no dejarse arrastrar por las pasiones, mas siempre habrá una Beatriz que lo salve de su propio infierno.

Camile se dirige al bar del club, pide un Martini. Desde esa posición, ella puede ver al resto de los invitados ubicados en todo el salón de baile. Uno de los caballeros que se encuentra a varios metros, se acerca a la sensual Camile.

-Buona notte, bella signora. Posso accompagnarla? (Buenas noches, bella dama. Puedo acompañarla) -le pregunta Angelo Cavafy, uno de los empresarios más reconocidos en Milán.

-Buona serata. Si può (Buenas noches, si puede)

-il nome di questa bella signora? (¿El nombre de esta bella dama?)

Camile prefiere quedarse en silencio y así, provocar mayor misterio y curiosidad en su acompañante.

-il suo silenzio è eccitante. dovrò indovinare? (Su silencio es excitante. Tendré que adivinar? -sonríe con malicia, el apuesto empresario.

-Tutto ciò che è misterioso diventa più interessante. non credi? (Todo lo que es misterioso, se torna más interesante. ¿No crees?

-Certo e questo è il mio forte, da scoprire e possedere. (Por supuesto, esse es mi fuerte, descubrir y poseer)

"La estrategia de dejarse halagar por algun extraño, siempre llama la atención del resto de los hombres, eso les permite creer que podrán abordarte fácilmente" piensa Camile, mientras Angelo Cavafy, el CEO de la Net National Coorpration (NNC) intenta seducirla con sus historias de viajes, excesos y sexo.

Provocar la competencia entre los Alfas que están en el salón, es un juego divertido para "La lobezna" como sil8a llamarla en la intimidad Piero "El Lobo". Como era de esperarse mientras más tragos hay de por medio entre él y su victima, más seguro de lograr su cometido, está el irresistible Angelo. Mas, no imagina que la verdadera víctima de aquel juego de seducción, es nada más y nada menos que él mismo.

Cuando pretende colocar su ágil mano en la espalda cuando desnuda de Camile, ella se arquea para mostrar al resto de los alfas, su rechazo corporal. Dante que hasta ahora solo mira de reojos a la pareja sentada en la barra, enciende su habano y trata de controlar su enojo.

Dante Russo, es uno de los mafiosos que no soporta ver a un hombre intentando obligar a una mujer a algo que no está dispuesta a hacer. Eso lo encoleriza. Siempre recuerda las palabras de su padre Michelle Russo: "Una mujer es sinónimo de respeto, quien toca a una mujer sin su consentimiento, merece la muerte"

Flash back***

Dante tiene apenas cinco años, su padre Michelle Russo ha cuidado de él, desde que Aurora murió en manos del Jefe de la Mafia japonesa, Yaruto Takamado. Cuando Yaruto supo que Michelle, estaba pidiendo la baja dentro de la organización para formar su propio clan, iracundo mandó a secuestrar a Aurora, quien en ese momento acababa de dar a luz a Dante.

Aurora fue sacada de su casa a la fuerza luego que un par de encapuchados entraran mientras ella dormía. Michelle aún no había recibido respuesta de su petición, por lo que su mujer y su hijo estaban solos en su casa. Michelle tampoco imaginaba que su Jefe haría lo posible por hacerlo desistir.

-Tráela ahora mismo -ordena Yaruto a uno de sus escoltas.

El hombre regresa con Aurora maniatado y amordazada. La belleza de Aurora es inminente por lo que antes de asesinarla con su Katana, el jefe decide darse un banquete sexual con ella.

Michelle quien esa madrugada acababa de buscar el cargamento del cristal azul, como suele llamar a la metanfetaminas, llegó exhausto. A diferencia de otras veces, Yaruto no lo recibió, sino Koji, el consiglieri del Capo; sospechando que algo ocurría, luego de entregar el cargamento, fingió regresar a su habitación.

Koji confirmó que Michelle se había retirado, y se encaminó hacia la oficina de Yaruto. El italiano astutamente logró seguirlo sin que se percatara de ello, cuando Koji pasó por el área de reconocimiento facial, el dispositivo tardaba 40 segundos en cerrarse, por lo que Michelle entró a rampas lo más rápido que pudo, formando unas ampollas en sus antebrazos por la fricción con el suelo.

Se levantó y ocultó detrás de la cortina roja satinada con la que decoraba Yaruto el altar donde reposaba el cuadro de 2x1 de su padre, Yoshima, el Don y creador de la Mafia Yosho-koi. Cuando se abrió la puerta, pudo ver a la mujer arrodillada frente a Yaruto. El parecido con Aurora lo estremeció por completo, logró enviar un mensaje de uno de sus celulares desechables, a su primo Lorenzo.

-Vé a casa y verifica que Aurora y Dante, estén bien.

Un minuto después recibió la noticia que menos deseaba escuchar.

-Aurora fue secuestrada.

Michelle no encontraba que hacer, si dejaba a Aurora en manos de Yaruto, este sería capaz de matarla, si lo enfrentaba, ambos estarían muertos. Aunque amaba a Aurora, estaba el hecho de que Dante se quedaría solo. Tener que escoger entre la mujer que amas y un hijo, es para un hombre la más difícil situación.

Su indecisión, lo hizo dejarle al azar lo que ocurriría, entró a la oficina de Yaruto, pero de inmediato fue controlado por los guardaespaldas del Jefe y obligado a presenciar el peor de sus recuerdos, ver como Yaruto obligaba a Aurora a ser suya a cambio de la libertad de Michelle.

La manipulación más efectiva que un mafioso puede usar en contra de sus enemigos y de sus propios socios, es la de amenazarlo con la muerte de la persona cuyos afectos sean incontrolables. Yaruto obligó a Aurora a estar con él y ser suya delante del propio Michelle a cambio de no asesinarlo y a Michelle, lo obligó aa permanecer en la organización a cambio de dejar con vida a Aurora.

Michelle presenció aquella dantesca escena, y aunque aceptó quedarse en la Yoshi-koi, el despiadado Yaruto, tomó su Katana y decapitó a Aurora segundos después que Michelle decidió firmar el acuerdo.

El hecho de Yaruto no haber cumplido con su trato provocó una revuelta entre sus consejeros y capitanes. Algunos aprobaron argumentando que esa era una muestra de lo que podría ocurrirle a aquellos que desearan salirse de la organización y otros, de que aquello era una acción deshonrosa para un Capo.

El enfrentamiento entre los capitanes que defendían y quienes adversaban la decidió de Yaruto, permitió que Michelle logrará salí de la organización Yosho-koi y se encargará de criar a Dante. Siempre repetiría esa frase a cada momento de su vida, y Dante nunca la olvidaría por el resto de la suya.

Luego de cinco años, Michelle se convirtió en el Capo de la zona napolitana. Y con su muerte, Dante ocupó su lugar veinte años más tarde.

***

Angelo al ver el rechazo de Camile, la toma por la cintura con fuerza, aunque ella intenta zafarse, él la besa a la fuerza. Basta para Dante presenciar aquel evento y dispararse en él, el recuerdo de su padre y la historia que Michelle le contó antes de ser asesinado.

Se levanta del sofá y va hasta donde está Angelo Cavafy, saca su pistola y sin dudarlo, sin el más mínimo resentimiento, dispara en la cabeza del CEO, quien se desvanece ante los ojos de Camile.

Para Dante, la mirada de Camile es por primera vez, la red de la cual no desea escapar.

-Accompagnarmi alla mia tavola? (Me acompañas a mi mesa?)

-Con grande piacere! (Con todo gusto)

Aquella comienza a ser la batalla más fácilmente librada para ella. Su inteligencia había provocado el caos en un lapso de tiempo bastante corto. Un hombre muerto y uno ansioso por morir entre sus piernas, era una victoria digna de celebrarse al estilo de la gran pantalla holliwodense. Para Camile, Dante sería la catapulta que la llevaría a ser La Reina de la Mafia, y para Dante, ella sería el pasaje directo al Infierno.

Cuando entraron a la habitación, Camile se quitó el antifaz, aunque Dante no quería poseerla por el simple hecho de haberla liberado de aquel bastardo, ella necesitaba demostrarle su artillería más pesada.

-No tienes que hacer nada que realmente no desees -increpa Dante, mientras bebe el trago de licor.

-¿Que te hace pensar que no lo deseo? -se acerca y le susurra al oido- Hace tiempo que deseo caer en tu infierno. Desabrocha el vestido y lo deja caer al suelo.

-No deberías jugar con fuego -levanta su trago, lo inclina y lo deja discurrir por el estrecho tramo de piel que separa sus senos.

-Ahora deberás lamerlo. -le ordena al Capo de la Mafia napolitana.

-¿Me das órdenes? -la sujeta con fuerza acicalando su cuerpo al de él.

-No, te lo concedo.

Aquellas palabras surten el efecto deseado, desesperadamente Dante la besa hambriento de sus labios; saciado de su boca, decide cumplir el deseo de su doncella, abandona sus labios y se concentra en su pecho. Su lengua y labios sorben el licor que toma un sabor diferente y exquisito, el de su piel y su sexo.

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