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La Venganza de Sofía: Dinero y Traición

La Venganza de Sofía: Dinero y Traición

Autor: : Ning Ruoshui
Género: Urban romance
Sofía Garza, la dueña de una exitosa marca de diseño, había ocultado su inmensa fortuna para encontrar el amor verdadero, creyendo haberlo hallado en Luis, un músico con un aparente sueño sencillo. Pero la ilusión se derrumbó cuando Luis, con una sonrisa triunfal, la presionó para pagar un brazalete de jade de doscientos mil pesos para su madre, revelando su avaricia y la manipulación que tejía a su alrededor. La situación empeoró en una gasolinera desolada, en medio de una tormenta de nieve brutal, cuando él la abandonó a su suerte, llamándola para extorsionarle su bono de fin de año, quinientos mil pesos, usando su vida como moneda de cambio con la excusa de ser una "dote tradicional". El frío intenso, el miedo y la incredulidad se apoderaron de Sofía, quien no podía comprender cómo el hombre que amaba la había traicionado de una forma tan cruel y metódica. Con una rabia helada, Sofía marcó el 911, decidida a no ceder, a enfrentarse a su manipulador y a recuperar no solo lo que era suyo, sino también su dignidad y el control de su propia historia.

Introducción

Sofía Garza, la dueña de una exitosa marca de diseño, había ocultado su inmensa fortuna para encontrar el amor verdadero, creyendo haberlo hallado en Luis, un músico con un aparente sueño sencillo.

Pero la ilusión se derrumbó cuando Luis, con una sonrisa triunfal, la presionó para pagar un brazalete de jade de doscientos mil pesos para su madre, revelando su avaricia y la manipulación que tejía a su alrededor.

La situación empeoró en una gasolinera desolada, en medio de una tormenta de nieve brutal, cuando él la abandonó a su suerte, llamándola para extorsionarle su bono de fin de año, quinientos mil pesos, usando su vida como moneda de cambio con la excusa de ser una "dote tradicional".

El frío intenso, el miedo y la incredulidad se apoderaron de Sofía, quien no podía comprender cómo el hombre que amaba la había traicionado de una forma tan cruel y metódica.

Con una rabia helada, Sofía marcó el 911, decidida a no ceder, a enfrentarse a su manipulador y a recuperar no solo lo que era suyo, sino también su dignidad y el control de su propia historia.

Capítulo 1

Sofía y Luis llevaban ya un año juntos, y el fin de año se acercaba con su aire de fiesta y balances.

Una noche, mientras Sofía terminaba unos bocetos para la nueva colección de su marca, Luis se le acercó por detrás, rodeándola con sus brazos.

"Mi amor, ¿en qué piensas tanto?"

Su voz era suave, como siempre, una melodía que al principio la había cautivado por completo.

"En el trabajo, nada más" , respondió ella, inclinando la cabeza hacia atrás para recibir un beso en la mejilla.

"Pues deberías pensar en algo más importante" , dijo él con un tono juguetón. "El cumpleaños de mi mamá es en dos semanas" .

Sofía se giró, sonriendo. Quería mucho a la mamá de Luis, una señora sencilla y amable que siempre la trataba con cariño.

"Claro que sí, no se me ha olvidado. ¿Qué le compramos?"

Luis se sentó en el borde del escritorio, su expresión se volvió seria, casi solemne.

"He estado pensando en algo especial, algo que de verdad le demuestre cuánto la queremos. Vi un brazalete de jade precioso en una joyería del centro. Sé que a ella le encantaría, siempre ha dicho que el jade trae buena suerte" .

"Suena perfecto" , dijo Sofía, genuinamente entusiasmada con la idea. "Mañana mismo vamos a verlo" .

"Perfecto" , repitió Luis, dándole un beso rápido. "Verás qué contenta se pone. Es importante que ella vea que su futura nuera es detallista y generosa" .

Esa última frase se quedó flotando en el aire, pero Sofía, cegada por el amor, solo la interpretó como una muestra más del compromiso de Luis con su relación.

Al día siguiente, fueron a la joyería. El lugar era elegante, con luces tenues que hacían brillar las gemas en sus vitrinas. Luis, con una seguridad que a Sofía le pareció un poco fuera de lugar para alguien de origen humilde, guio a la vendedora directamente hacia el brazalete de jade.

Era, en efecto, una pieza hermosa, de un verde intenso y profundo. Sofía lo admiró.

"Es este" , dijo Luis con una sonrisa triunfal.

La vendedora, una mujer muy bien arreglada, sacó el brazalete y se lo mostró.

"Es una pieza excepcional, de jade imperial. Su precio es de doscientos mil pesos" .

Sofía sintió un pequeño vuelco en el estómago. Era una cantidad considerable, mucho más de lo que esperaba. Miró a Luis, esperando alguna reacción de su parte, pero él parecía imperturbable.

"Nos lo llevamos" , sentenció él.

Cuando la vendedora se retiró para preparar el empaque, Luis se volvió hacia Sofía, su rostro de repente lleno de una falsa congoja.

"Mi amor, qué tonto soy" .

"¿Qué pasa?" , preguntó Sofía.

"Con la emoción, se me olvidó por completo que mi tarjeta de crédito está al tope este mes. Pagué el equipo nuevo para el estudio y me quedé casi sin línea. ¿Podrías pagarlo tú? En cuanto me paguen el adelanto del disco la próxima semana, te lo devuelvo todo" .

Sofía se quedó helada. Doscientos mil pesos. No era que no los tuviera, pero la situación era extraña.

Luis, al ver su vacilación, añadió rápidamente, con esa voz melosa que sabía que la desarmaba.

"Piénsalo, mi vida. Será el regalo de parte de los dos. Así, cuando lleguemos a mi casa, yo diré que fue un regalo tuyo para ella. Para que mi mamá vea lo espléndida que es su futura nuera y lo en serio que te tomas a nuestra familia" .

La petición era descarada, y la justificación, aún más. Le estaba pidiendo que gastara una fortuna no solo para quedar bien él, sino para que ella se ganara la aprobación de su familia a través del dinero.

De repente, la mente de Sofía se llenó de recuerdos. Recordó todas las veces que habían salido a cenar y, casualmente, Luis había "olvidado" la cartera en el coche. Recordó el viaje a la playa donde ella terminó pagando el hotel, los vuelos y todas las comidas porque él "estaba esperando un pago que no llegaba" . Recordó cómo él nunca le había regalado nada que no fuera una flor robada de un parque o una canción compuesta en cinco minutos.

Siempre había excusado su tacañería pensando que era por su origen humilde, porque cuidaba cada peso. Pero ahora, frente a un brazalete de doscientos mil pesos que pretendía comprar con el dinero de ella, esa tacañería selectiva se sentía como una bofetada. Él era miserable con ella, pero quería ser un rey con su familia a costa de ella.

La duda se instaló en su corazón.

"Luis, es mucho dinero" , dijo ella en voz baja. "Quizás podríamos ver algo un poco más económico. Hay otras cosas muy bonitas" .

Intentaba encontrar una salida diplomática, una forma de no crear una escena.

Pero la vendedora, que había regresado y escuchado la última parte, intervino con una sonrisa profesionalmente afilada.

"Señorita, no sea así. Su novio solo quiere demostrarle su amor a su madre y hacerla a usted parte de ese gesto. Un hombre tan detallista es difícil de encontrar hoy en día" .

Algunos otros clientes de la tienda voltearon a verlos, atraídos por la conversación. Sofía sintió cómo sus mejillas se encendían. Estaba siendo presionada, juzgada en público.

Miró a Luis, esperando que él la defendiera, que dijera algo como "respeten la decisión de mi novia" .

Pero Luis hizo todo lo contrario. Su rostro se contrajo en una mueca de decepción y vergüenza.

"Sofía, por favor" , susurró, lo suficientemente alto para que los demás escucharan. "No me hagas esto. No me hagas quedar como un tacaño frente a todos. Solo es dinero, ¿qué importa más, el dinero o hacer feliz a mi madre y quedar bien como pareja?"

La manipulación era tan obvia, tan cruel, que a Sofía se le revolvió el estómago. No solo no la defendió, sino que usó la presión social en su contra, haciéndola parecer la mala, la insensible, la materialista. La estaba acorralando, utilizando su bondad y su aversión al conflicto como armas para conseguir lo que quería.

En ese instante, el velo del enamoramiento se rasgó por completo.

Capítulo 2

"No" .

La palabra salió de la boca de Sofía, firme y clara. Resonó en el silencio cargado de la joyería.

Luis la miró, incrédulo. La vendedora borró su sonrisa. Los curiosos se quedaron expectantes.

"No voy a comprarlo" , repitió Sofía, esta vez mirándolo directamente a los ojos. Su voz no tembló.

Sin decir una palabra más, se dio la vuelta y caminó hacia la salida. No miró atrás. Sentía la mirada de Luis clavada en su espalda, una mezcla de furia y desconcierto. Salió a la calle, el aire fresco de la ciudad la golpeó como una bienvenida a la realidad.

Caminó sin rumbo por un par de cuadras, con el corazón latiéndole deprisa, una mezcla de rabia, humillación y una extraña sensación de liberación. Sacó su teléfono y marcó el número de su madre.

"¿Hija? ¿Qué pasa? Te oigo agitada" .

La voz preocupada de su madre al otro lado de la línea fue suficiente para que a Sofía se le quebrara la voz. Le contó todo, el brazalete, la petición descarada, la humillación pública.

Hubo un silencio del otro lado, y luego su madre habló, con una seriedad que helaba.

"Sofía, te lo he dicho desde el principio. Ese hombre no es trigo limpio. Las diferencias sociales no importan cuando hay amor de verdad, pero Luis no te quiere a ti, quiere lo que tienes. O lo que él cree que tienes. Ten mucho cuidado, por favor. Esta es una bandera roja enorme" .

"Lo sé, mamá. Creo que... creo que esta vez lo vi claro" .

"Más te vale, hija. Porque gente así no se detiene. Solo se vuelven más insistentes" .

Colgó el teléfono sintiéndose un poco más fuerte. El apoyo de su madre era el ancla que necesitaba. Siguió caminando hasta que llegó a un imponente edificio de oficinas en el corazón de Polanco. A diferencia de otras veces, no se detuvo en la entrada principal. Se dirigió a un acceso lateral, sacó una tarjeta magnética especial y entró por el estacionamiento privado.

El valet parking la vio y corrió a su encuentro.

"Señorita Sofía, buenas tardes. ¿Le traigo su coche?"

"No, gracias, Ramón. Solo subo a la oficina un momento" .

Subió por el elevador privado que la llevó directamente al penthouse. Al abrirse las puertas, no la recibió una oficina, sino un lujoso y espacioso apartamento. Su apartamento.

Esta era la verdad que Luis no conocía. Sofía no era solo una diseñadora de moda que trabajaba para una marca importante. Ella era la dueña de esa marca. Y no vivía en un modesto departamento en la colonia Roma que compartía con él, ese era solo uno de los varios inmuebles que poseía y que le había dejado habitar para mantener las apariencias. Ella era Sofía Garza, heredera de una de las familias más ricas del norte del país, una mujer que podría comprar esa joyería entera sin que su cuenta bancaria lo notara.

Había ocultado su verdadera identidad, su inmensa fortuna, como una prueba. Quería encontrar a alguien que la amara por ser simplemente Sofía, no por el imperio que tenía detrás. Y por un año, creyó que Luis era esa persona. Ahora, la cruda realidad le mostraba que él había fallado la prueba de la manera más espectacular. Ni siquiera sabía la magnitud de lo que intentaba pescar, y aun así, su codicia era desmedida.

Se sirvió un vaso de agua y miró por el enorme ventanal la vista de la ciudad. La rabia inicial comenzaba a ceder, dando paso a una profunda tristeza. Recordó los primeros meses con Luis. Él tocando la guitarra para ella en un parque, sus canciones que hablaban de un amor puro y sencillo. Recordó sus promesas de un futuro juntos, una vida sin lujos pero llena de arte y pasión. ¿Había sido todo una actuación? ¿Cada beso, cada caricia, cada "te amo" era parte del guion para llegar a su cartera?

La idea era tan dolorosa que una parte de ella se resistía a creerla. Quizás su madre tenía razón y él solo estaba presionado. Quizás su cultura familiar realmente le daba mucha importancia a esos gestos de opulencia. Su corazón, tonto y terco, buscaba excusas para no tirar por la borda un año de su vida. Se sentía dividida, confundida. Quería odiarlo, pero una parte de ella todavía albergaba la esperanza de que el Luis del que se enamoró existiera de verdad.

Justo en ese momento, su teléfono vibró. Era un mensaje de Luis.

"Mi amor, perdóname. No sé qué me pasó. Me sentí presionado por quedar bien con mi familia y actué como un idiota. Eres lo más importante para mí, más que cualquier regalo. Por favor, háblame. No puedo soportar que estés enojada conmigo" .

Un minuto después, llegó una notificación de su banco.

Transferencia recibida por $5,000.00 MXN. Remitente: Luis Hernández.

Y otro mensaje de él.

"No es mucho, pero es para que veas que mis intenciones son buenas. Es un adelanto que me dieron. Por favor, mi amor. Dame otra oportunidad" .

Sofía miró la pantalla del teléfono. Cinco mil pesos. Una miseria comparada con los doscientos mil que le había exigido. Era una táctica tan barata, tan transparente. Un pequeño hueso para calmar al perro que acababa de patear. Y, sin embargo, en su estado de vulnerabilidad, esa pequeña migaja de arrepentimiento, por falsa que pareciera, fue suficiente para reavivar su duda.

¿Y si de verdad estaba arrepentido?

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