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La amante del Mafioso

La amante del Mafioso

Autor: : Fátima Briceño
Género: Romance
Kira Petrova desea comerse el mundo y convertirse en la mejor bailarina de ballet, pero su lado perverso hace que experimente la oscuridad del infierno y descubra cosas inimaginables de las que jamás querrá salir. Por su parte, Dmitry Sokolov es un hombre poderoso y sin escrúpulos que consigue lo que quiere sin importar el precio, o al menos eso cree él hasta que conoce a Kira. Un alma pura, deseosa de experimentar y él un demonio dispuesto a devorar. El morbo y la lujuria los hará caer en un abismo de pasión imposible de controlar.

Capítulo 1 1

Kira Petrova.

Carta de aceptación

La Academia de Ballet Vaganova se complace en informarle que usted ha sido admitido(a) para formar parte de nuestro programa académico del próximo año. ¡Felicidades!

Es importante que el día de ingreso usted...

Ni siquiera termino de leer la carta cuando ya estoy dando saltos de la emoción. ¡No puedo creerlo! ¡Me aceptaron! ¡Sí! ¡Es increíble!

-Mamá, mamá, ¡me aceptaron! -grito, eufórica bajando las escaleras de la casa hasta llegar a su despacho.

-Te aceptaron, ¿dónde? -pregunta confusa quitándose las gafas.

-En la academia de ballet, mamá -levanto la carta de aceptación mostrándosela.

-Mmm... Ya sabes lo que opino al respecto, no sé por qué te molestas en alegrarte porque no pienso dejar que pierdas tu tiempo en esas tonterías que no te labrarán un futuro. Estudiarás economía y te harás cargo de la empresa. Esas estupideces del ballet lo puedes dejar como pasatiempo -comenta pasando de mí y concentrándose de nuevo en los documentos que tiene frente a sus ojos.

Mi madre es una maldita, sí esa es la palabra correcta para describirla, una maldita. Por más que me he esforzado por hacer todo lo que me pide y comportarme delante de los demás como me dice, ahora que deseo ser una bailarina profesional no quiere dejarme serlo. Solo por el simple hecho de que no es una carrera apta para tomar el mando de la empresa, la cual no me interesa en lo absoluto. Mi único sueño es ir a una academia prestigiosa y formarme como la mejor bailarina de ballet de toda Rusia y mejor aún, del mundo entero si es posible.

Vivo con mi madre en una gran mansión; es dueña de una de las empresas tecnológicas más grandes del país, así que siempre he vivido rodeada de todo tipo de lujos. He tenido una educación muy estricta desde que tengo memoria. También se me ha preparado en las mejores escuelas con el fin de que algún día continúe con el legado que mi madre forjó con su propio esfuerzo.

En cuanto a mi padre no sé nada de él y tampoco lo conozco. Soy fruto de una noche de copas y diversión, por eso mi madre es tan estricta conmigo. Dice que no desea que siga sus mismos pasos, pero yo opino lo contrario. He vivido tantos años encerrada en mi burbuja de ser la hija perfecta que ni siquiera sé lo que es disfrutar de una fiesta o salir con amigas a divertirme. Y, en este punto creo que ha llegado la hora de hacerlo.

Necesito vivir mi juventud, apenas tengo 23 años y tengo muchas cosas por conocer y descubrir.

-Mamá, voy a ir a la academia -refuto con autoridad.

-No irás, y no es tema de conversación -dice tajante.

-Soy mayor de edad, mamá, puedo hacer lo que quiera.

-No mientras vivas bajo mi techo. Además, no pienso pagar ni un solo centavo a esa academia por apoyar tus caprichos.

-¡No son caprichos! ¡Es mi vida, mamá y quiero hacer con ella lo que me plazca, no lo que tú quieres! ¡Estoy cansada de hacer siempre lo que me pides, pero cuando yo quiero hacer algo por mi cuenta, no me dejas! -grito, eufórica.

-Eres una malagradecida de mierda que únicamente piensa en sí misma. ¿No ves que trato de ayudarte? ¿Cómo crees que es el mundo? Te diviertes a lo loco y luego, ¿qué? ¿Ah? Yo lo viví y aprendí de mis errores a los golpes, no quiero que tú pases por lo mismo, ni mucho menos ser como mis padres que me echaron a la calle al darse cuenta de que estaba embarazada. Me tocó esforzarme y trabajar bastante para llegar a ser lo que soy ahora. ¡Así que no me vengas con esta mierda porque he sido yo sola quién te ha sacado adelante con el sudor de mi frente! ¡Lo mínimo que debes hacer es agradecerme! -espeta, molesta golpeando la mesa del escritorio.

-No estoy siendo mal agradecida, nada más quiero vivir mis sueños; conocer, disfrutar, salir con mis amigas... Nunca me dejas hacer nada y estoy cansada de eso. ¿Es malo querer hacer algo diferente?

La veo resoplar y levantarse de la silla.

-Tienes lo que una chica de tu edad quiere. Te he dado todo, comodidades, buena educación y amor. Pero esto que me pides es absurdo, no entiendo tus ganas de experimentar algo pasajero y que no te dará un buen futuro. En cambio, yo te ofrezco una carrera que te permitirá ser grande en la industria y tú la quieres desaprovechar...

-No es algo pasajero, es mi sueño y quiero hacerlo realidad con o sin tu ayuda.

-Ah, ¿sí? Y dime, ¿cómo piensas mantenerte hasta entonces? Porque sí sales por esa puerta en busca de tus caprichos sin sentido no verás ni un centavo de mi parte.

¡¿Qué...?! Definitivamente se volvió loca. ¿Está chantajeándome? ¡Pues que se joda! Veré qué hacer para mantenerme y pagar la academia. No me importa tener que buscar trabajos de medio tiempo o por horas, algo se me ocurrirá.

-Muy bien, mamá si eso es lo que deseas entonces está será nuestra última conversación. Si crees que vas a chantajearme con dinero para no irme, estás equivocada. Observa como salgo por esa puerta y no regreso a pedirte un centavo.

Me doy media vuelta y salgo con las pulsaciones aceleradas, y el corazón bombeando más sangre de lo normal. Me duele porque es mi madre, pero no puedo dejar que siga haciendo con mi vida lo que quiere.

Piensa que seré como ella y no es así. Solo le pido salir un poco y divertirme, tampoco es que me la mantendré de fiesta en fiesta. Además, el hecho de que no quiera que persiga mis sueños me duele aún más. He visto como otros padres apoyan a sus hijos y mi madre hace todo lo contrario. Me iré de la casa y le demostraré que mis ganas de bailar no son un capricho, sino algo que quiero ejercer hasta que mi cuerpo aguante.

Deseo viajar y participar en grandes obras, que las entradas de las funciones se agoten solo por verme bailar; ansío llegar a ser reconocida a cualquier parte que vaya y que cuando sea mayor mire atrás y pueda decir que realmente disfruté mi vida plenamente porque, aunque me cueste mucho esfuerzo sé que valdrá la pena.

Capítulo 2 2

Meses después

Kira Petrova.

Me encuentro terminando de empacar mis cosas cuando de pronto la puerta de la habitación se abre abruptamente. Levanto la vista para divisar de quién se trata y veo a mi madre de brazos cruzados observarme detalladamente.

-Así que es cierto, te vas a ir...

-Sí -respondo tajante y continúo ajustando las maletas.

-¿Estás segura de lo que estás haciendo? -inquiere acercándose a mí.

-Lo estoy.

-Muy bien, entonces no tengo nada más que hacer aquí. Nos veremos pronto porque no me cabe duda de que dentro de poco entrarás de nuevo por esa puerta diciéndome que te equivocaste y que no debiste irte.

-No lo haré, mamá y si regreso no será a pedirte dinero. Soy adulta y debo responsabilizarme de mis propios actos. Si caigo me levanto y si me lastiman aprenderé de los errores y seguiré adelante. No le temo al fracaso porque para ser mejor a veces es necesario equivocarse. Debo aprenderlo por mi cuenta, quizás cuando pase piense que tuviste razón, pero aun así me levantaré y haré todo lo que pueda para triunfar en esta vida. Quiero perseguir mis sueños y luchar por ellos, de lo contrario viviré en la zozobra de lo que habría sido mi vida si lo hubiera hecho. Espero que algún día lo entiendas y volvamos a entablar una mejor relación de madre e hija.

-¿Crees que no te entiendo, Kira? -me quedo atenta escuchándola-. Yo siempre quise ser arqueóloga. Viajar y descubrir el pasado de los animales y de todo lo que nos rodea. No obstante, cuando quedé embarazada de ti no pude hacerlo y era en vano luchar por lo que quería. Me tocó experimentar el trabajo duro y dejar mis sueños a un lado por toparme con mi realidad. Por eso es que me he esforzado en enseñarte todo lo que sé y más, para que no pases trabajo como yo.

-No lo sabía...

-Por supuesto que no lo sabías, siempre has visto el lado malo de mí, pero no te has puesto a pensar en si tuve que sacrificar algo por ti, o lo que hice a un lado para criarte por mi propia cuenta; a pesar de todo lo que viví no me arrepiento de nada en lo absoluto. Eres una hija maravillosa, lástima que no puedo retenerte toda la vida conmigo y mucho menos si te sientes infeliz a mi lado porque créeme que lo menos que deseo es tenerte como una prisionera en tu propia casa. Así que, si esto es lo que quieres, aunque me oponga, igual lo harás.

Me detengo a reflexionar un poco en sus palabras y tiene razón. Siempre analizo las cosas desde mi punto de vista y no lo contrario. Quizás es cierto lo que dice, de no ser por ella no estaría aquí porque si fuera por mis abuelos estaría muerta y mi madre viajando por el mundo descubriendo cosas interesantes.

-Lo siento, mamá... -comento, cabizbaja.

-No te disculpes, levanta la cabeza. Eso no es lo que te he enseñado, no dejes que nadie te haga bajar la cabeza; ni siquiera si se trata de mí. ¿Acaso te arrepientes de la decisión que estás tomando?

-No...

-Entonces no debes disculparte solo para satisfacerme. Ya lo hecho, hecho está. Recuérdalo, Kira; en este mundo se ha acostumbrado a la mujer a doblegarse todo el tiempo mientras que los hombres o superiores, pasan por encima de nosotras, pero tú y yo tenemos una crianza distinta. Sal al mundo y demuestra de qué estás hecha. Si en algún momento deseas volver, no temas porque no voy a juzgarte, pero si te daré una lección; la cual aprenderás únicamente si me desprendo económicamente de ti. ¿Quieres vivir? ¿Estás loca por experimentar y descubrir el mundo? ¡Adelante!, pero no te apoyaré porque si fracasas luego me dirás, ¿por qué no me detuviste? Y la verdad no quiero ser partícipe de ello. Siempre te voy a amar y si en algún momento necesitas hablar, estaré aquí para escucharte. Eres mi pequeño capullo que quiere volar antes de tiempo; sin embargo, no te detendré.

Es la primera vez en mucho tiempo que tengo una conversación a mena con ella. Finalmente dejamos las cosas claras sin salir discutiendo. Entiendo lo que me expresa y es razonable. Ella me está dando mi espacio, pero no quiere ser partícipe de ello para luego no declarar que me falló como madre. Sinceramente, no puedo decir que me alegra el hecho de que no proteste por esta decisión, porque eso significa que estaré sola allá afuera donde los demonios irrumpen por las calles en las noches en busca de un ángel puro e inocente a quien devorar. No obstante, mi lado osado quiere atreverse y conocer lo que tanto le han restringido.

-Gracias, mamá. Sé que deseas lo mejor para mí y por eso has actuado de esta forma todo el tiempo. De igual forma estaré en contacto y te llamaré cuando esté instalada en la academia. Lo más seguro es que salga a buscar empleo al llegar para costear mis gastos, así que posiblemente te escriba en la noche.

-No es necesario que te reportes conmigo todo el tiempo. Tampoco quiero que te sientas ofuscada o te veas en la obligación de tener que mantenerme al tanto de todos tus movimientos. Vive y disfruta, eso es lo que quieres, ¿no?...

-Lo sé. Igual lo haré porque quiero, no por obligación.

-Está bien...

Observo como sus ojos comienzan a cristalizarse y mi corazón se parte en mil pedazos.

-T-te dejo terminar tus cosas -profiere con la voz entre cortada.

Asiento y la veo marcharse apresuradamente. Pensé que esta despedida sería muy mala, pero me equivoqué. Al menos no quedaremos enemistadas de por vida y podré regresar a casa en caso de que algo malo me pase. Deshago rápidamente esta idea de mi cabeza porque no quiero pensamientos negativos. Estoy dispuesta a conseguir lo que quiero sin importar lo que me cueste o si le tengo que vender mi alma al diablo para poder costear la academia.

No deseo verle la cara a mi madre si llegase a fallar en el intento, sería lo peor que podría hacer.

Termino de acomodar mis cosas y bajo las maletas hasta la entrada. Busco a mi madre por todas partes, pero no la encuentro.

-¿Señorita Kira? -escucho la voz del ama de llaves detrás de mí.

-¿Sí?

-Su madre dejo esto para usted. -me entrega una hoja pequeña con un escrito en la parte inferior.

-Gracias... -ella se retira y leo la nota.

¨No tengo el valor para verte partir, por eso me despido por este medio. Espero que algún día me hagas tragar mis palabras y regreses hecha toda una profesional. Vuela alto mi pequeño capullo. Te ama, mamá¨

Unas lágrimas bajan por mejillas al leer esta nota tan hermosa hecha por el puño y letra de mi madre.

-Eso haré, mamá. Gracias -susurro.

Salgo de allí y me subo al taxi con un pensamiento en mente: Ensalzar el apellido Petrova por todo lo alto.

********

********

Kira Petrova.

Me encuentro con las chicas en la habitación luego de haber terminado nuestras clases. Las conocí a ambas en mi primer día en la academia y desde entonces somos inseparables. Juntas practicamos las rutinas que nos enseñan y ellas al tener más tiempo que yo en el lugar, me han mostrado algunos trucos que han pulido a través de los años y los cuales desconocía.

Al no contar con la aprobación de mi madre me ha tocado tener trabajos por turnos en algunos restaurantes, lo único malo es que la paga no es muy buena y en ocasiones me ha tocado trabajar horas extras, lo que dificulta mi concentración en clases. Estoy buscando otro trabajo que me permita hacer ambas cosas, pero que me genere más dinero sin sacrificar tantas horas.

Hace unos días me enteré de que Agata tiene un trabajo nocturno y eso me generó inquietud. Comencé a preguntarle en repetidas ocasiones el sitio donde trabajaba, aunque nunca me dio detalles. Finalmente, después de tanto insistir terminé descubriendo su verdad y la de Yelena. Al principio no les creí, pensé que bromeaban; luego me demostraron que sí era verdad.

Lo impresionante de todo esto es el dinero que ganan. Por eso me causa cierta intriga lo que hacen, aunque no me veo haciendo lo mismo. De hecho, no creo que siquiera me guste hacerlo, así que cuando me plantearon la idea me negué rotundamente.

-Vamos, Kira. Es una buena opción -escucho a Agata mientras entrelaza mi brazo. Es una idea totalmente descabellada.

-¡Oh, vamos! No puedes negar que con esto ganarás mucho dinero -comenta Yelena.

-Sí, es cierto, pero si me descubren será el fin de mi carrera -comento.

-No lo harán, nosotras tenemos mucho tiempo en esto y hemos mantenido en secreto nuestra identidad. De lo contrario no pudiéramos pagar la academia. Además, no hacemos nada malo únicamente bailamos y luego salimos de allí. Las personas que van al lugar no conocen nuestro mundo, así que no tenemos problemas con eso. Lo único que te diremos es que si accedes a esto no le comentes nada a otra chica de la academia. Recuerda que muchas no quieren vernos triunfar y harán lo imposible por hacernos quedar mal para obtener nuestro lugar.

-¿Están seguras? -inquiero dudosa.

-Por supuesto. Es más, hagamos algo, acompáñanos esta noche observa nuestro espectáculo y luego nos comentas qué te parece.

Pienso en su proposición y aunque me sigue pareciendo descabellada accedo a hacerlo.

-Está bien, iré con ustedes.

-¡Sí! -expresa Agata levantando los brazos al aire.

-Nos divertiremos juntas, ya lo verás.

Sacamos unos snacks y merendamos mientras divagamos en nuestras redes sociales y hablamos.

-¿Qué debo ponerme? -pregunto de pronto.

Ambas voltean a verme y sonríen.

-Arréglate como te sientas a gusto. Hoy irás únicamente de espectadora. Con el tiempo le irás agarrando el ritmo y comenzarás a crear tu propio atuendo y seudónimo.

Sonrío tímidamente.

-Tranquila, estarás bien -me alientan.

Terminamos de pasar nuestra tarde y luego Yelena se va a su habitación.

-Vamos a prepararnos, Kira. Esta noche será inolvidable...

(***)

Me encuentro sentada en una de las mesas que las chicas me instalaron. El espacio del local es amplio, hay varios tubos y las luces enfocan únicamente al escenario. El resto del local no está completamente iluminado, de hecho, no puedo enfocar muy bien la vista entre las personas del lugar. Cada uno está sumido en el espectáculo. Diviso otros reservados que tienen un tubo e imagino que esos son para sesiones privadas. Las chicas más o menos me explicaron cómo se maneja el trabajo y lo que se permite o no en el local.

Me siento fuera de lugar, mi atuendo no es el adecuado para estar aquí. Observo a diferentes mujeres aparecer en el escenario y otras haciendo sesiones en cubículos de la planta baja y la de arriba. En la parte superior hay unos ventanales grandes donde se visualiza a las chicas realizando sus espectáculos.

De pronto observo a Yelena entrar al escenario principal al compás de la música. Hace movimientos sensuales y se ayuda del tubo. Su atuendo la ayuda mucho porque deja ver mucho de su cuerpo a la imaginación. Algunos hombres disfrutan del espectáculo desde sus lugares y otros se acercan al escenario.

Cuando las chicas terminan su acto veo mi reloj y me preparo para salir. Vuelvo a echar una ojeada por el sitio y de pronto distingo a un hombre voluptuoso en la parte superior. Me quedo admirándolo y contemplando lo guapo que es. Tez blanca, cabello ondulado que le llega hasta los hombros, nariz perfilada y su barbaba un poco larga. Porta un traje negro, pero a simple vista visualizo su porte varonil e imponente. Nunca había conocido a un hombre tan misterioso y apuesto.

Está concentrado en una conversación con otros hombres a su alrededor y de pronto comienza a mirar por el local. De seguro se dio cuenta de que alguien lo estaba estudiando con la mirada porque claramente eso es lo que hago. Agradezco que el reservado en donde me encuentro tiene poca luz y estoy segura de que no logra verme. ¡Oh, vaya! Sí que tiene tatuajes, y se le ven muy sexis. ¡Carajo! Pero en qué estoy pensando. Ese hombre me debe doblegar la edad y mínimo debe de estar casado porque no tienen a ninguna mujer rondándolos.

¡Dios! No puedo dejar de mirarlo...

-¡Llegamos! -escucho la voz de Agata.

Giro a verlas con decepción porque acaban de interrumpir el mejor espectáculo de la noche. Admirar a ese hombre fue lo mejor que pude haber presenciado en mucho tiempo.

-Estuvieron fascinantes, chicas. -trato de sonar convincentes para que no se den cuenta de mi desilusión.

-¿Te gustó?

-Sí, estuvieron geniales. Aunque la verdad no me veo a mí haciendo lo mismo que ustedes sin ánimos de ofender...

-No te preocupes, pero igual deberías pensar en esta posibilidad. Esta noche fue muy productiva para nosotras.

Me muestran todas sus propinas y me quedo completamente asombrada. Ni en un mes trabajando en el restaurante yo haría esa cantidad de dinero.

-¿Ahora sí entiendes lo que te decimos?

-Sí... -todavía estoy impresionada.

Vuelvo a mirar hacia la parte superior y mi adonis ya no se encuentra allí, ¿a dónde se habrá ido? ¿Volveré a verlo de nuevo?, me pregunto. Borro rápidamente estos pensamientos de mi cabeza y me concentro en lo que realmente importa, obtener el dinero para mi sustento.

-Saben qué, chicas, ¡voy a hacerlo!

-¡Sí! -gritan al unísono.

Quizás es la idea más loca que he tenido; no obstante, de algo estoy segura, este dinero no me vendrá nada mal. Algo me ingeniaré para ocultar mi identidad.

Capítulo 3 3

Dmitry Sokolov.

-¿Quién carajos es el que se está metiendo en mi territorio? -pregunto a través de la línea.

-Son los alemanes, señor.

-Malditos alemanes. ¡Quiero que me traigan a Anton justo ahora! Le recordaré con quién se está metiendo -espeto, furioso.

Cuelgo la llamada y lanzo el teléfono al escritorio.

Desde hace un tiempo he visto que mi mercancía se ha visto afectada por culpa de sus hombres. No puedo dejar que esta situación se me escape de las manos. Piensa que puede venir e invadir el territorio con más demanda de drogas en toda Rusia; quiere quitarme a mis clientes y está jodido si cree que lo dejaré.

Sé que ellos no me fallarán, el producto que vendo es de excelente calidad y no arriesgaran su negocio solo por un aficionado que supone que es mejor que yo. Le enseñaré de qué estoy hecho a ver si así se baja de su nube de algodón.

Toda mi vida he estado rodeado de los mafiosos más grandes del país. Mi padre me dejó su legado y desde entonces aprendí a valerme por mí mismo y superarme cada vez más. En este mundo sobra la competencia, así que debes buscar la forma de sobresalir más que los demás; y esto es lo que he hecho desde que tomé el mando.

Me conocen como El Dios de la oscuridad porque no tengo ningún tipo de escrúpulos a la hora de tomar la justicia con mis propias manos. Nadie se mete conmigo porque saben lo que soy capaz de hacer. Mis hombres me respetan y siempre están dispuestos a hacer lo que sea por mantenerme satisfecho.

La última vez que un imbécil se metió conmigo estalló la guerra en todo el país; acabé con toda su familia y me adueñé de su imperio. Desde entonces, nadie ha osado a meterse conmigo, pero la nueva generación está deseosa de adquirir más poder, lo que no saben es que para llegar hasta donde estoy tienen que asesinarme y eso nunca pasará.

Llego a casa y lo primero que hago es llamar a Mijaíl.

-Dmitry... -saluda.

-Mijaíl necesito que prepares todo para darle una lección a alguien...

-¿A muerte?

-No, solo una advertencia.

-Dame 15 minutos y estará listo.

-Perfecto.

Cuelgo la llamada y de pronto escucho:

-¿Problemas en el paraíso, cariño? -veo a mi hermosa esposa acercarse a mí con una sonrisa en el rostro.

-Sí, ya sabes cómo es esto, pequeña... -respondo abrazándola.

Me da un beso suave y me quita el saco.

-Tienes que dejar de trabajar tanto, deberíamos irnos de vacaciones por un tiempo y dejar este mundo. Cada vez que sales me quedo con la zozobra de si regresaras con bien o no.

-Ya hemos hablado de esto unas mil veces Alexandra. No vuelvas con lo mismo.

Todo estaba muy bien hasta que ella mencionó esto. Siempre es la misma mierda con ella, quiere que deje el negocio por lo que tanto luché y que haga a un lado el legado de mi padre, solo por cumplir sus caprichos. Cada vez que tiene oportunidad me lo dice y no entiendo por qué lo hace. Es como si me quisiera ver destruido.

-Lo sé, cariño, es solo que me gustaría pasar más tiempo contigo. Además, quiero tener hijos y que los veamos corretear por la casa sin todos esos hombres armados.

Bufo con exasperación. Cuando no son los negocios, son los hijos. ¡Por Dios! Las mujeres suelen ser insistentes con este tema. No quiero tener hijos por una simple razón: tengo muchos enemigos que buscarán atacarme por mi eslabón débil y si tengo un pequeño, él lo será.

-Alexandra...

Observo como su rostro cambia y su mirada se torna triste.

-Lo siento... -comenta inclinando la cabeza.

-Ven y dame de comer, tengo hambre.

Nos dirigimos a la cocina y ella pone la comida en la mesa. Nos sentamos y comenzamos a comer sin gesticular una palabra. La veo que no prueba casi bocado y le ordeno:

-Come.

Levanta la mirada y la fija en mí. Sonríe tímidamente y comenta:

-No tengo mucho apetito.

-¡No mientas! -golpeo la mesa-. No entiendo por qué sacas estos temas cuando sabes que me ofuscan y me molestan. No tendremos hijos y tampoco dejaré mi negocio solo por ti, grábatelo. Antes de casarnos te lo dejé claro y aun así accediste, ¿pensaste que me harías cambiar de parecer?

No dice nada, mantiene su cabeza baja y me ignora.

-Mírame, te estoy preguntando algo, ¡responde!

-Y-yo... Lo siento no volverá a ocurrir...

Trato de calmarme y suavizar el tono de voz. No vale la pena molestarme con ella por esto.

-Eso espero, no quiero que discutamos por estas tonterías, ahora come.

Asiente y comienza a probar bocado. Terminamos de cenar y subo a cambiarme de ropa. Cuando estoy saliendo de la habitación recibo la llamada que tanto estaba esperando.

-¿Sí? -atiendo.

-Todo listo, señor. El lobo está en la jaula.

-Voy para allá -cuelgo la llamada.

Bajo las escaleras y veo a Alexandra leyendo un libro en el sofá.

-Regreso tarde -le informo.

Levanta la cabeza y me dedica una media sonrisa.

-Que tengas una buena noche -responde.

Me despido de ella con un beso en los labios y salgo de allí dispuesto a cazar a mi presa.

(***)

Estaciono el auto afuera del local y subo directamente al reservado. Este lugar es muy prestigioso, no cualquiera accede a él. Converso un rato con Jasha e Iván y concretamos unos negocios que teníamos pendientes.

Diviso en la parte inferior el espectáculo que se está llevando a cabo hasta que uno de mis hombres se acerca y nos interrumpe.

-Señor, esperamos por usted.

-Sí, ya vamos.

Cuando voy a despedirme, siento una sensación muy extraña. Es como si alguien estuviera detallando mis movimientos desde la distancia. Mi sentido de alerta se enciende y comienzo a buscar al causante de mi incomodidad, pero por más que intento observar a cada persona alguna se me escapa tras la falta de luz de los reservados.

Finalmente me despido y camino hacia el sótano con la cabeza intranquila, ¿quién será la persona que me observaba? ¿Tendré algún enemigo más cerca de lo que creo?

Llegó a la puerta y dos de mis hombres me dan espacio, al ingresar al lugar veo a Anton atado a la silla de manos y pies.

-Así quería verte, mi querido Anton... -sonrío.

Escupe mis zapatos y maldice.

-¡Maldito hipo de puta! No te tengo miedo.

-Pues deberías, no sabes lo que puedo hacer contigo en este momento.

-Lo que hagas no me detendrá, volverás a saber de mí.

-Ah, ¿sí? Ya lo veremos...

Me acerco a él con una sonrisa malévola, listo para darle una lección que nunca olvidará.

*********

Kira Petrova

No sé en qué momento me atreví a hacer está locura, pero ya estoy metida en este embrollo. Me encuentro con Agata en una tienda de lencería comprando las cosas necesarias para el acto que daré por primera vez hoy.

Esta noche haré acto de presencia en The Dark, el local donde trabajan las chicas. Estoy muy ansiosa porque no sé si lo que tengo preparado vaya a agradarles. Esta semana preparé la rutina según lo que observé la noche que fui de espectadora; Yelena también me ayudó integrando pasos sensuales que captarán la atención de los hombres. Esto es muy importante para que puedan darme propina y obtenga una buena paga.

-Este conjunto se te verá bien, Kira. -escucho a Ágata a lo lejos mientras yo camino por los pasillos del lugar.

Me dirijo hasta donde se encuentra y tiene alzado un diminuto vestido rojo.

-Definitivamente, no -me niego.

-¿Por qué no? Te quedará hermoso; tu tez es blanca y resaltará a la perfección el color de tus ojos. Piénsalo.

-No, Agata. Es una locura. Nunca me he puesto algo como eso, mi madre me matará si se entera de esto.

-Kira, recuerda por qué estás haciendo esto. Por culpa de ella has tenido que buscar trabajo.

Bufo al escucharla. Ellas creen que mi madre es la malvada porque me dejó a la intemperie, pero yo entiendo claramente los motivos de su decisión.

-No te expreses así, sabes muy bien lo que opino de eso.

-Muy bien, no diré nada más. Compremos lo que hace falta, debemos apresurarnos.

Pasamos la tarde de tienda en tienda hasta que finalmente encontré el atuendo perfecto para mí. Un conjunto de dos piezas tejido, de color negro. Se ajusta perfectamente a mi cuerpo y muestra toda mi figura. Adicional a esto, seleccioné un buzo de malla con capucha amplia del mismo color, pero de tela transparente para colocármelo por encima del traje; lo necesito para el acto. Cuando estoy por cancelar la compra veo al costado unos antifaces hermosos, me acerco y los visualizo de cerca. Uno de ellos capta mi atención y me lo pruebo por encima para verificar si me queda bien. Me quedo fascinada con lo bien que se ve mi rostro; además es la forma ideal de ocultar mi rostro y que no me reconozcan.

Salimos de allí con todas las cosas y mis nervios comienzan a ponerse a flor de piel al ver cómo las horas pasan rápidamente dejándome tan poco tiempo para prepararme mentalmente.

(***)

Por la noche, Yelena vino a ayudarme a preparar. Me maquilló y pintó mis labios de rojo oscuro. Guardé el buso, el antifaz y las zapatillas en un bolso pequeño que llevo conmigo; el resto de la ropa la llevo puesta.

-¿Lista? -inquiere Ágata.

-No, pero vámonos antes de que me arrepienta.

Ellas sonríen.

-Lo harás bien, de seguro les encantará tu acto.

-Eso no es lo que me preocupa -comento.

-¿Entonces?

-Lo que me tiene nerviosa es presentarme delante de tantos hombres y que todos tengan la mirada fija en mí.

-No pienses en eso, imagina que es como las presentaciones que hacemos.

-No es igual. En las presentaciones cada espectador está al pendiente del espectáculo y no de mi cuerpo.

-Es cierto, pero tú solo imagínalo de la forma que te estoy diciendo y todo saldrá bien. Cuando salgas centra tu mente en que es el acto de tus sueños y que estás en el teatro más grande del mundo teniendo tu primer solo.

Respiro profundo y boto el aire. Agata palmea mi espalda y profiere:

-Confiamos en ti, estarás estupenda. Vamos...

Salimos de la academia y tomamos el taxi que nos esperaba en la entrada. Minutos después llegamos al local y nos adentramos a un mundo totalmente distinto. A estas horas de la noche la gente normal duerme y los demonios nocturnos están al acecho.

Entramos al camerino dónde todas las chicas se preparan para dar un buen espectáculo y Yelena me presenta:

-Hola, chicas. Les presento a... -gira a verme y me pregunta: ¿Qué seudónimo usarás?

La miro confundida sin saber a qué se refiere.

-¿Seudónimo? -inquiero.

-Sí, el nombre que utilizarás para identificarte en el escenario.

-Ah... -me detengo a pensar y no se me ocurre nada.

-The angel. -escuchamos a una de las chicas expresar. Levantamos la vista y esta nos sonríe-. Es acorde a tu rostro. Por lo que veo es la primera vez que haces esto, así que el seudónimo es perfecto.

-Me gusta -expresa Agata.

-De nada -dice la chica pelirroja y sonríe.

-Gracias... -profiero.

-Bueno como les decía, ella es The angel. Trátenla bien para que no se espante -ríen.

Cada una me da la bienvenida a su estilo y me dirijo al final del pasillo donde Yelena y Agata acomodan sus cosas. La noche transcurre entre idas y vueltas de las chicas hasta que finalmente es mi turno. Llevo todo el atuendo puesto cuando Yelena aparece junto a Agata porque ambas actuaron en dúo hoy.

-¡Kira, te ves increíble! -se sorprenden al verme.

Sonrío tímidamente porque no sé si lo que menciona es completamente cierto.

Llevo el cabello suelto con ondas que caen sobre mis hombros, pero el antifaz todavía no me lo he puesto porque no sé si se verá sobrecargado el atuendo.

-Gracias...

-Amiga, ¡por Dios! De seguro obtendrás una buena propina con solo hacer acto de presencia.

Rio.

-No digas tonterías, ojalá fuera así de fácil -respondo.

-Bueno, lo que te queremos decir con esto es que te luzcas en el acto porque físicamente estás de infarto.

-Cree en ti misma, Kira. Aprende a tenerte más confianza. Siempre te lo dicen en clases, recuérdalo...

-Lo intentaré, gracias...

-Ve y cómete el mundo.

Salgo del camerino con el antifaz en la mano. Es cierto lo que ellas dicen, debo confiar más en mí misma y volar alto como me lo dijo mi madre. Antes de salir al escenario me coloco el antifaz y me subo la capucha tapándome el cabello.

Escucho el compás de la música y salgo. Veo a todos a mi alrededor y cada uno está concentrado en lo suyo hasta que la luz del reflector me apunta.

"Esta noche tenemos una nueva integrante que nos deleitará con un gran espectáculo, ella es The angel..."

Cuando la voz masculina termina de gesticular sus palabras por el intercomunicador, todos los hombres fijan su mirada en mí. Comienzo a sentirme nerviosa, pero respiro profundo y recuerdo las palabras anteriores que las chicas me dijeron previamente a salir. Tú puedes, Kira. Es por tu futuro, me digo mentalmente.

Levanto la cabeza con determinación y comienzo a moverme al compás de la música. Lo bueno es que ninguno puede ver mi verdadero rostro, así que puedo ser esa chica que ha querido salir de su escondite por muchos años. Es hora de demostrar mi lado perverso y oscuro porque estoy segura de que se esconde en alguna parte de mí.

Muevo mis caderas y hago pasos mixtos. Me subo al tubo y hago algunas maniobras practicadas con Yelena. La capucha se me baja poniendo al descubierto las ondas de mi cabello, ante esto, algo se apodera de mí y hago movimientos sensuales en cada paso que doy.

Le sonrió a uno que otro sujeto y acaricio mi cuerpo. Recorro todo el escenario para no quedarme fija en un solo lugar y que todos puedan ver lo que hago.

Finalmente termino jadeante y cansada, pero a la vez satisfecha de lo que acabo de hacer. ¡No puedo creer que lo haya hecho! Camino hacia la punta del escenario y me despido de los espectadores quitándome el buso y exponiendo mi cuerpo por completo. Giro y no sé por qué, pero levanto la mirada hacia la parte superior del local. Allí rápidamente diviso al querido Adonis que vi la primera vez que estuve aquí. Él se queda observándome y yo no le aparto la mirada. ¡Joder! Hoy está más guapo que ese día o son ideas mías, pienso. Lo cierto es que verlo me hizo subir de nuevo la adrenalina, así que le sonrió atrevidamente. Él no tiene ninguna reacción ante mi gesto, por eso decido retirarme al camerino antes de que me digan algo. Sin embargo, cuando salgo del escenario caigo en cuenta de algo, ¡carajo! El Adonis me vio bailando.

-¡Kira! -Yelena me saca de mis pensamientos-. Joder, amiga eso estuvo de infarto.

Rio al escucharla.

-¡Mierda, sí! Menos mal que estabas nerviosa porque de lo contrario quién sabe lo que hubieras hecho -se carcajean mientras caminamos hacia los camerinos.

-Felicidades, The angel. Tu acto fue el mejor de esta noche... -comenta una voz gruesa detrás de mí.

Detengo el paso y giro a ver de quién se trata, lo que no esperé es encontrarme al Adonis parado justo frente a mí. ¡Ca-ra-jo!

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