En la vida siempre soñé con enorgullecer a mis padres adoptivos, ser el mejor en todo, graduarme, trabajar en la empresa, conseguir una hermosa esposa con la cual tener hijos y la conocí, Leonor es mi todo y mi mejor amiga también. Dentro de todos esos propósitos incluí ser un esposo fiel, leal y honesto porque aquellos votos que dije en la iglesia los pronuncie con sinceridad hacia ella.
Después de todo ella era la única que podía entender mi situación, no soy humano y Leonor lo sabe. Me acepto tal y como soy, no podía ser más afortunado de tenerla.
Se suponía que el alcohol no puede hacerme efecto, mi juicio se nublo completamente y por primera vez desee poseer el cuerpo de alguien que no es mi esposa. No entendía que me sucedía, me sentí como un adolescente en plena pubertad lleno de hormonas.
Bailamos por cortesía y por mi interés en descubrir que hacia tan diferente a esta mujer de las demás. Su cuerpo se rozaba contra el mío, el olor que emanaba de su cuerpo provoco un ardor en todo mi ser, no podía parar de mirar esos ojos miel cubierto por una máscara negra y sus labios pintados en carmín.
La cintura de esta mujer enfunda en un vestido del mismo color de sus labios en los cuales mostraba la sonrisa más coqueta de todas no me permitía alejar mis manos de ellas aunque sabía que no era correcto, sin embargo, es tan sensual.
Cuando sus labios se acercaron tanto a los míos tenía que haberle dicho que no y que era un hombre casado, sin embargo, he sido quien termino juntándolos con los de ella y deslizando por la curva de su cintura hasta el trasero firme de la maldita mujer que con solo ese beso estremeció mis entrañas y ocasiono que mi polla endureciera.
Me contuve de gruñir en el momento que dejo de besarme para darse la vuelta y mover su culo contra mi dureza.
Pude oler la dulce excitación de esta endemoniada mujer, no había percibido un olor tan adictivo como el de ella y lleve mi nariz hasta su cuello notando como su piel reacciona a mi tacto.
Ella volvió a girar y me miro con sus ojos lujuriosos.
-Vamos a un lugar más privado -me pidió.
Debí negarme, no tenía que aceptar su propuesta y todo mi raciocinio indicaba una rotunda negativa, sin embargo, ella mordía su labio inferior y el olor de su dulce excitación me estaba sofocando.
-Mi habitación -esas palabras me condenaron, no había marcha atrás y sujete su mano para arrastrarla fuera del salón de fiesta del hotel.
En el ascensor sentía mi frente sudorosa, no era de nervios, me incomodaba la presencia de nuestros acompañantes en el cajón de metal y cuando ellos abandonaron en su piso, se cerraron las puertas y me lance por la mujer.
Bese sus labios con agonía, me presione contra su cuerpo haciéndola sentir lo duro que me encontraba y eso al parecer le gustaba, ya que libero un gemido que se ahogó en mi boca. Ni siquiera sabía su nombre, pero no era algo en lo que tuviera tiempo para pensar ahora mismo.
Las puertas abrieron y sujete su mano para llevarla a mi habitación, nos volvimos a besar y requería ver el rostro de aquella mujer que me ha hecho romper mis votos de matrimonio, sin embargo, me interrumpió cuando quise quitar su máscara.
-Es mejor el anonimato -alego seria.
Asiento.
-Bien -supongo el anonimato era lo mejor para ambos.
Se deshizo de su vestido quedando con una fina tanga roja y sus pechos desnudos frente a mí.
No había duda de que era una endemoniada mujer, no paso mucho tiempo para que estuviéramos en la cama. Necesitaba poseerla y lo hice, me hundí en su interior y la hice mía durante casi toda la noche hasta que saciamos la necesidad de nuestros cuerpos.
Esperaba encontrarla a mi lado la mañana siguiente y arrepentirme de ser un esposo infiel, sin embargo, solo encontré una nota junto al antifaz que utilizaba ella.
«Gracias por ser mi primera vez»
L. C.
Quería saber quién era ella, sin embargo, soy un hombre casado y debo regresar a mi hogar, pero esa interrogante siempre seguirá en mi mente.
¿Quién es L.C.? Y ¿Por qué olía tan bien?
Arizona, Phoenix
Darek Adams
Camino de un lado a otro en la habitación, me siento inquieto, es como si fuera un niño en espera de que su postre favorito salga del horno, sin embargo, en este caso espero que Leonor termine de hacerse la prueba de embarazo.
Desde que cumplimos nuestro segundo año de casados comenzamos a intentar tener nuestro primer bebé, no métodos anticonceptivos y la parte que más disfrute a la hora de intentar crearlo: sexo. Los primeros meses fueron bastante bien, no había preocupación hasta que Leonor no quedaba embarazada y recurrimos a ir con una doctora de fertilidad descubriendo que ambos estamos en perfecta condiciones para lograrlo.
Eso nos alegró, sin embargo, Leonor nunca quedo embarazada y enseguida no me quedo de otra que hacerme responsable, ya que no soy humano y quizás solo pueda embarazar a otra que sea como yo hasta que en estos días mi estimada esposa tuvo retraso en su periodo y aquí estamos de nuevo en espera de que el test sea positivo.
La puerta del baño se abre y ella tiene la prueba en la mano mientras que su corazón palpita con fuerza.
-¿Estamos o no estamos embarazados? -interrogo.
-No he querido mirarla -puedo oler su miedo, me acerco y la abrazo.
-Tranquila, Lulu -acaricio su mejilla y beso su frente-, si no estás embarazada podemos seguir intentando o recurrir a la adopción -añado mirando sus ojos azules.
-Te amo -le doy un beso en su nariz y tomo la prueba.
Negativo, se lee en el test.
-Otro día será -asiente-, me voy a la empresa, nos vemos para almorzar -beso su frente y abandono el apartamento. Sé que le afecta más que a mí no poder darme un bebé, ya que este siempre fue su sueño, aunque también el mío, pero más de Leonor.
Siempre he tenido miedo de que pueda pasarle algo por traer un bebé como yo al mundo, no soy un humano y quizás hasta puede morir dando a luz a un hijo mío. Es algo que siempre pienso, Leonor es todo para mí.
En mi auto reviso la dirección en donde me encontrare con el nuevo inversionista, es un restaurante francés y no está muy lejos de la empresa. Hoy cerrare un contrato millonario, mi fábrica de ensamblaje sea vuelto conocida y ahora hasta grandes aeronáuticas firman conmigo por la seguridad con la que trabajamos.
No esperaba que estos firmaran conmigo, ya que hace un año presente proyecto en una reunión en Francia y rechazaron porque no estábamos calificados para esto, no me molesto en lo absoluto. Mi padre me enseño que cuando suceden este tipo de cosas solo queda mejorar y luego esperar los resultados y he aquí donde estoy listo para firmar.
-Señor Adams -el hombre con cabello canoso, ojos miel me da un fuerte apretón de mano-, me siento agradecido de que no haya rencores por el rechazo del pasado -añade.
-Para nada. Negocios son negocios -me limito a decirle-, lo que puedo asegurar es que no se va arrepentir de ser mi socio -argumento con seriedad.
-Eso es algo en lo que estoy de acuerdo -nos sentamos y escogemos lo que desayunaremos antes de hablar de negocios-, y cuénteme de su vida señor Adams, por su anillo veo que es casado -señala mi dedo.
-Así es, dos años de matrimonio -respondo con una sonrisa.
-¿Algún hijo?
-Estamos en el proceso -se ríe.
-Bueno para tener treinta y cinco años, comparado con mi edad es un hombre joven -anuncia.
-¿Y usted señor...
-Dime Elías -pide.
-Si nos tutearemos entonces, no me digas señor Adams -asiente.
»¿Tienes hijos, Elías? -interrogo.
El hombre saca su teléfono.
-Y nieto -me enseña una fotografía de su nieto, es un niño bastante lindo, con esos ojos grises-, es una belleza -halaga.
-Concuerdo -se forman arrugas debajo de sus ojos, se nota que quiere mucho a su nieto, me imagino a mis padres mostrando fotos de mis hijos por todos lados. El desayuno llega y luego terminamos firmando el contrato, le confirmo que lo estaré esperando en la empresa para darle un recorrido.
»Que tenga buen día, Elías -estrechamos nuestras manos para cada quien irse a su auto.
Abro la guantera de mi auto y algunos papeles salen de ella.
Gruño, creo que he guardado demasiadas cosas aquí. Recojo todo y me quedo con una nota en la mano, no puedo evitar recordar al ver lo que se encuentra escrito en ella «Gracias por mi primera vez, L.C.»
Vuelvo a guardarla con un suspiro, ya ha pasado un año desde que le fui infiel a Leonor, no me atreví a decírselo y dañarla con esa verdad que espero nunca salga a la luz. Ni siquiera sé quién es esa mujer, no he vuelto a saber de ella desde la noche que pasamos juntos y por lo tanto, no hay necesidad de atormentarse con eso.
(...)
Después de un largo día de trabajo regrese a mi apartamento, el olor de tarta rellena llego a mi olfato desde que salí del ascensor en mi piso. Los únicos días que ese maravilloso aroma llena mi hogar es cuando mi madre se encuentra de visita, sé que quiere sorprenderme, sin embargo, mi sentidos son muy desarrollados.
-¡Mamá! -grito al entrar.
Pude escucharla murmurar un ''siempre me descubre'' camine a la cocina con una enorme sonrisa en mis labios, ella sin duda es la mejor de todas las madres. La salude con un fuerte abrazo y dos besos en su mejilla.
»Que sorpresa tenerte aquí -le digo.
-Tu padre quería comprar algo aquí en la ciudad.
-¿Dónde está? -pregunto.
-Leonor se encargó de llevarlo, no tenía nada que hacer y te he preparado esta tarta rellena -froto mis manos deseando probar eso-¿Sabes que en el piso de abajo se mudó alguien? Es una joven muy agradable -añade.
-Ni idea de que había un vecino nuevo -murmuro.
-Le he preparado una tarta. Llévala como bienvenida -me pide, suspiro, ella nunca dejara de ser tan servicial con las nuevas personas.
Hace meses quería mudarme a un sitio más íntimo con Leonor, sin embargo, esta prefiere la ciudad por la agencia de modelo. En mi caso no me agrada el espacio reducido del apartamento, ya que cuando quiero convertirme en lobo tengo que irme a mi cabaña a las afueras.
-Mañana lo llevo -enseguida me mira con mala cara.
-Darek Adams...
-Está bien, está bien -tomó la tarta rellena que mi madre ha envuelto con mucha delicadeza, suspiro y salgo de mi apartamento para bajar al piso que se encuentra la nueva persona del edificio.
Toco el timbre y espero paciente al escuchar pasos acercarse a la puerta, inhalo profundo captando un olor un poco conocido. La puerta se abre y me sorprendo al ver a la persona que abre.
-Elías -él igual se encuentra sorprendido.
-Darek -me nombra con sorpresa-¿Qué haces por aquí? -interroga curioso.
-Vivo en el piso de arriba -comento-, mi madre conoció a alguien que se mudó aquí, pero no pensé que fueras tú -le digo.
-Ahh... no, no... no vivo aquí, mi hija si -anuncia-, pasa -pide con amabilidad, no me queda de otra que ser cordial con mi socio e ingresar al apartamento de su hija. En suelo alfombrado vislumbro al pequeño de la foto jugando con varios coches.
»Te presento a Kalen, mi nieto -el pequeño se queda mirándome fijamente, es como si me conociera de toda la vida.
-Papá, ¿Quién era? -esa voz.
Dejo de mirar al pequeño para mirar a la persona dueña de esa voz, mi respiración se queda atascada. No creía ser capaz de reconocerla sin el antifaz, sin embargo, mi olfato no olvida y puedo notar que ella también me ha reconocido.
-Litza, te presento a mi socio, Darek Adams.
Litza Cooper
Francia, Paris
-Lis, no sabes lo feliz que me hace venir contigo a Francia -admite mientras mira por la ventana la torre Eiffel, ya he venido antes a este país. Mi madre es de aquí, no veo la gran maravilla de esta ciudad, ni siquiera es la del amor como dicen, sin embargo, es marketing para traer gente.
Las vacaciones por obligación y por ley debo pasarla con mi madre, el divorcio fue pactado de ese modo, me gusta pasar más tiempo con mi padre. Este me entiende, puedo ser yo misma y no con todas las reglas a la que me somete mi mamá, ya que Paris no solo es la ciudad del amor sino que también de la moda.
Ahora mi mejor amiga y yo vamos a una exclusiva tienda por un vestido para una gala de negocios de mi padre, no deseaba ir, sin embargo, no tengo edad para decidir donde quiero estar. El auto se detiene, no espero a que el chofer abra mi puerta y salgo junto a Irem para ingresar al local en el que enseguida somos atendidas.
-Señorita Cooper, es bueno tenerla aquí -muestro una sonrisa falsa-, su madre dejo seleccionado los vestidos -no entiendo para que me hace venir a la tienda si ella escoge lo que voy a ponerme, sin duda estoy muy harta de hacer lo que mis padres quieran.
Suspiro, me pruebo cada vestido y ninguno me gusta en lo absoluto.
-¿No logras decidirte? -cuestiona Irem que ya tiene uno escogido.
-Todos muestran una niña infantil -expreso molesta-, me gustaría algo que rompa esquemas y muestre a mis padres que su hija, ya es una mujer -añado.
-Puedo darte eso, sin embargo, no quiero que tu madre se entere -habla el chico con sus cejas arqueadas.
-Prometo ser una tumba -sonríe y se retira para volver con un vestido carmín.
Chillo y corro aprobármelo, sin duda este si muestra lo mujer que soy, mis largas horas de ejercicio con Paul han dado bueno resultados a mi cuerpo. Espero con ansias la llegada de la noche, compro el vestido y una lencería del mismo color para hacer juego, ya que esta noche será solo mía.
...
Al regresar a casa de mi madre escondí el vestido, mientras deposito el que supuestamente utilizare en la cama. No tardo mucho tiempo en subir a mi habitación, sonrío al ver lo escogido por mí.
-Es hermoso -acaricia la tela-, imagine que te gustaría -añade con una sonrisa enorme en sus labios-. La temática de la fiesta es ir con mascara, -me entrega el antifaz-, como soy la organizadora llegare más temprano, pero nos veremos allá -murmura retirándose de mi habitación.
Irem no tarda en llegar a mi habitación, es hora de prepararnos para la noche, nos hacemos mascarillas, depilamos todo el vello del cuerpo y luego las maquilladoras llegan para dejarnos impecable. Se encargan de ayudarme a colocar el vestido rojo y en el momento que llega la hora de retirarnos llega un jeep por nosotras.
-La noche es tuya, Lis -halaga mi amiga en el momento que el jeep se detiene frente al lujo hotel en donde se estará llevando la fiesta.
-Y tuya -le guiño, el chofer abre la puerta y me coloco el antifaz para bajar del auto.
Ingrese al salón de fiesta, sentía varias mirada posarse en mí y camine con elegancia hasta la barra. Pedí un Cosmopolitan, ni siquiera me solicitaron ID y agradezco a Dios por eso, ya que ni siquiera tengo el carnet. No soy menor de edad, ya que hace dos días cumplí la mayoría y no he tenido tiempo de sacar la identificación.
Las horas pasan, no cuento cuantos Cosmopolitan he tomado y el alcohol me pide mover las caderas, sin embargo, deseo hacerlo con alguien por lo que hago un breve recorrido en la barra y justo a mi lado hay un hombre bien trajeado que no deja de mirarme.
-¿Quieres bailar conmigo? -cuestione.
En sus ojos pude notar cierta duda, bufe y me puse de pie para buscar otra persona para bailar, sin embargo, la voz gruesa del hombre me detiene.
-Si -lo vuelvo a ver y se pone de pie, es jodidamente alto y fornido.
Tomo su brazo para llevarlo a la pista, me mueve al ritmo de la música y espero me siga el ritmo. No esperaba que en una junta de empresario pongan una melodía tan sensual como la que suena, el hombre bien trajeado coloca su mano en mi cintura y no puedo dejar de mirar sus ojos logrando ver los grises que son.
Sonrío coqueta y me muevo al ritmo de la canción rozando mi cuerpo con el suyo, los dedos del hombre masajean mi cintura. Muerdo mi labio y noto que su mirada va hasta ellos, es muy alto y con los tacones puedo acercarme muy poco a los suyos, sin embargo, este rompe la distancia para besarme.
La mano del hombre se desliza hasta mi trasero, lo sujeta y gimo en su boca, es jodidamente caliente, me giro para continuar moviéndome y puedo sentir su erección contra mi parte trasera.
El aire caliente de su nariz al deslizarla por mi cuello me estremece y mi braga se humedece, soy una virgen cachonda y deseo a este hombre ahora mismo, me giro a mirarlo y no puedo evitar mostrarme necesitada.
-Vamos a un lugar privado -le pido.
-Mi habitación -casi pareció un gruñido.
Sujeto mi mano y con prisa me llevo al ascensor, para mala suerte había tres personas dentro y cuando estas se quedaron en su piso y las puertas se cerraron, ya mi espalda se encontraba apoyada contra la pared metálica y los labios del hombre fornido estaban sobre los míos besándome con necesidad.
Presiono su dureza que parece hasta más grande que antes y gemí, es un hombre bastante caliente. Ni siquiera sé quién es, ni me importa y creo que ese anonimato me excita aún más. Cuando la puerta se abre, sujeta mi mano y me lleva a su habitación en donde me vuelve a besar con fiereza, él quería quitar mi mascara.
-Es mejor el anonimato -exprese mirando sus ojos grises, se notaba algo dudoso, sin embargo, asintió.
-Bien -su voz salió gruesa.
Este vestido fue diseñado para un momento como este, ya que la facilidad para quitarlo es única y aprovecho para hacerlo quedando en tanga frente al hombre fornido. Tengo suficiente alcohol en mi sistema como para no sentir vergüenza de mí desnude, sin embargo, la mirada lujuriosa que me da me hace sentir como una diosa del olimpo.
Nuestros labios volvieron a unirse, me cargo y enrede mis piernas en su cintura lo sentí caminar y luego mi espalda siendo apoyada del suave colchón. El hombre fornido no tardo mucho tiempo en deshacerse de su traje quedando en bóxer y no pude evitar tragar al notar semejante erección, creo que el único pene que vi fue cuando un tipo envió por error una foto a mi número.
Las personas se equivocaron al crear rumores de que mientras más fornido, más pequeño el amigo, ya que el bóxer de este se encogió o no elige las tallas correctas. Su miembro se encuentra la mitad fuera de su ropa interior y la otra guardada en la tela negra.
Besa mi cuello y se desliza hasta mis senos, lo succiona mientras una mano se cuela en mi tanga para acariciar mi mojado sexo. Es sin duda un bendito dios del sexo, ya que solo con estas acciones me tiene más mojada que nunca.
No tarda mucho tiempo en mi senos, se desliza hasta mi centro y quita la última prenda que cubre mi desnude. Se cuelga mi pierna en su hombro, gimo fuerte en el momento que su lengua recorre mi sexo, no había recibido un oral nunca... bueno soy una virgen, pero ese no es el caso. El hombre es un jodido dios del sexo, se nota que disfruta el comer mi parte sensibles, ya que libera pequeños gemidos muy varoniles.
-Córrete, pequeña -diablos su voz dando orden es tan sexy.
Todo mi cuerpo se contrae y luego relaja.
»Buena chica -susurra.
Vuelve a posarse sobre mí, ni siquiera supe en qué momento se deshizo de su bóxer y su miembro es bastante grande. Se frota contra mi sexo, lo lubrica con mis fluidos y sin previo aviso me penetra.
-¡Ah! -grito.
-Shh... ya esta pequeña -es un salvaje.
Lloriqueo por el dolor, besa mis mejillas y frota su nariz con la mía.
-Duele -jadeo.
-Eres pequeña -susurra.
Espera varios minutos hasta que me acostumbre a su tamaño, el fornido sujeto comienza a moverse despacio y aumenta su marcha con el paso del tiempo. No hay duda que es un experto, me toma con firmeza y disfruto cada embestida, es como si ambos supiéramos lo que quiere el otro.
La habitación se inunda con nuestros gemidos, lo dejo poseer mi cuerpo en varias posiciones y disfruto del calor del suyo con cada minuto que pasa.
»Mm... me encanta tus gemidos, pequeña -aprieto la almohada con mis dientes, su mano baja hasta mi torso y hace que quedemos de rodillas.
Mi espalda contra su pecho, besa mi cuello y lo mordisquea a su antojo, me muevo cuando se detiene.
-No aguanto más -jadeo.
-Ya casi, -gime.
Este sale de mi interior, me gira y luego carga. Me embiste con firmeza, es rápido y no puedo evitar correrme otra vez, lo escucho maldecir y luego lo caliente que derrama en mi interior, me recuesta y se mueve despacio. Trato de recuperar la compostura, no parece querer salir y permanece erecto dentro de mí.
-¿Te quedaras ahí? -interrogo.
-Pequeña, espero te recuperes para continuar -alzo mis cejas sorprendida.
-¿Qué? -pregunto.
-Te jodere hasta saciarme
¿Con que dios loco del sexo me he metido?
(...)
La costumbre de despertar temprano nunca podre dejarla y aunque el cuerpo caliente del fornido hombre me tienta a quedarme por más hora, creo lo ideal sería regresar a mi casa. Salgo con cuidado de su cama, me duele toda la entrepierna y pude vislumbrar una mancha de sangre en la colcha blanca.
El hombre fornido no tenía mascara puesta, supongo se la quitó mientras dormía y ahora que me fijo es un tipo muy guapo, espero volver a verlo algún día.
Busque un hoja para dejarle una nota y me retire de su habitación, mi chofer no tardó mucho en llegar por mí. Puedo ser una virgen, sin embargo, no soy tonta, por lo tanto, me pase por una farmacia y compre pastillas para el día después, no me gustaría quedarme embarazada de un desconocido.
Después de eso regrese a mi casa y tres semanas después comencé a enfermarme, el dolor de estómago era insoportable. Al principio pensamos en una gastritis, sin embargo, cuando mi médico de cabecera realizo una sonografía resulto que estaba embarazada dejando en shock a mi padre.
-Litza Cooper, me debes una explicación -era algo que hasta yo necesitaba, se suponía que una pastilla del día después me protegería, sin embargo, no fue lo que sucedió. Mi papá es un hombre comprensible, le conté a media y se enojó bastante conmigo hasta que nació mi pequeño gastritis.
Kalen Cooper.