Fui hasta la casa de mis padres para ayudar a mi hermanito, en realidad mi hermanito ya tiene 21 años, tengo que dejar de llamarlo así, ya que ni siquier es adolescente, es un hombre joven, y está lejos de ser un niño, lo que sucede es que le llevo más de 10 años, 12 exactamente, y me cuesta verlo de otra manera, ahora comprendo cuando mi madre me llama ¨mi nene¨.
En fin, iba a ayudarlo con una presentación para la facultad, ya que estudiaba arquitectura, siguiendo mis pasos.
Mi hermano y sus compañeros de facultad no pasaron por mi estudio, porque eran un grupo de cinco personas, la presentación era grupal.
Había tres chicas, mi hermano y otro chico más.
Para mí, aunque hace un rato recapacite sobre su edad, seguía siendo un crío, casi un niño, nuevamente pienso en mi madre cuando piensa que yo mismo soy una criatura ¡Y tengo 33 años!
Soy arquitecto y aprovechando algunas materias en común, también me recibí de ingeniero civil.
Ser ingeniero me permitía hacer construcciones más importantes.
Ellos, es decir, mi hermano y sus amigos, estaban acomodados en tres sillones, con música de fondo, para mi gusto sonaba demasiado alta, ellos mismos hablaban a los gritos para poder escucharse y así no se estudiaba.
No pude evitar fijarme como dos de sus amigas se codeaban, mirándome descaradamente, una de ellas parecía que me quería comer, literal, sin disimulo y lo que hace unos instantes era un halago, ahora ya era incómodo, aunque la chica era bellísima.
Mi hermano me presentó como su salvación para aprobar esa materia de la facultad, ya que era una de las materias más difíciles y tenía un montón de materias correlativas, es decir, si aprobaban esa materia, podían seguir cursando seis materias más.
Fui a la cocina para servirme un vaso de agua y cuando giré, ella, la chica que parecía que me quería comer, estaba ahí, mirándome de una manera provocadora.
Para mis 33 años, ella era una nena, bueno...con un cuerpo de mujer ¡¡Y qué cuerpo!!
Vestía unos jeans, de cintura alta, marcando su hermoso, perfecto y sexi trasero, seguro que usaba eso para lucir sus pomposas cachas, una remera atada anudada en la cintura, negra, con una inscripción de una banda de rock retro, ajustada, marcando sus suaves curvas.
¡Dios, qué mujer!
Nena, me dije, es una nena, tendría 21 o 22 años, pensarán cuando me fijé todo eso, es que cuando nos presentaron, en un momento ella se paró, luego giró, creo que lo hizo para que la mire, y sí, yo la miré.
No soy de los que se le van los ojos detrás de las mujeres, al menos esa es mi fama, correcto, frío, indiferente, ¡Ja!
La miré y ella, luego, cuando estábamos en la cocina, con una sexi sonrisa, me pidió que le pase de la heladera una gaseosa, me rozó los dedos cuando le di la botella, lo hizo a propósito, y con su contacto, yo sentí una sensación que hacía mucho que no sentía, algo inexplicable y ella, muy campampante, me guiñó un ojo, no lo podía creer, yo soy un hombre, con experiencia y ella, ella...es una nena, no me gustaban las jovencitas, siempre le tuve miedo a las escandalos, al llanto femenino, a que se aparezcan en mi empresa arruinando algún proyecto, con gritos y reclamos, era mi peor pesadilla, las jovencitas me asfixian, yo amo mi libertad.
Estuve en pareja siete años, pero con mi novia no convivimos, cuando mi ex comenzó a instalarse en mi casa, entré en pánico, no pude con eso, no la quería cortar, estaba cómodo con ella, pero no para tenerla dia y noche en mi casa, los fines de semana sí y tal vez algún día entre semana, pero no más.
Cada día que ella buscaba una excusa para quedarse, yo buscaba otra para que se vuelva a su casa, teniendo en cuenta que era una relación de siete años, el próximo paso era la convivencia, o el casamiento, es la lógica, una familia, hijos, pero no estoy preparado para eso, la relación se fue enfriando y mś tarde se volvió toxica, a cada rato estabamos distanciados 15 o 20 días...ahora, cada tanto me llama y nos vemos, terminamos teniendo sexo, ella queriendo quedarse en casa, haciendo reproches, es una mujer de mi edad, se supone que comprende, que no hace escandalos, que sabe como son las cosas.
Por Macarena
Estábamos en la casa de Dante, nos reunimos para hacer un trabajo práctico en equipo.
Una presentación para la facultad, de una materia filtro, muchos no la lograban aprobar aún cursando varias veces esa materia, éramos cinco compañeros, Dante, Nico, Sol, Vicky y yo.
Se notaba que Dante era de una clase social mucho mejor que la mía, no es que fuera multimillonario, ni que tuviera un montón de sirvientes, eso no creo, pero sí había una señora que limpiaba su casa y estaba todo el dia allí, creo que a la noche se iba, eso lo sé, porque muchas veces nos reunimos para estudiar en su casa, estábamos cómodos y solos, sus padres tenían un comercio de decoración e iluminación.
Era un local enorme y vendían artículos lujosos, allí sí tenían algunos empleados.
Mi situación socioeconómica era distinta, era más parecida a la de Vicky, mi madre era auxiliar en un colegio, se encargaba de la limpieza en una escuela, de abrir la puerta para que entren los niños, etc, mi papá nos dejó cuando yo tenía 6 años y mi hermana 4, creo estábamos en jardín de infantes.
La historia de Vicky era similar, por lo que teníamos más cosas en común y tal vez por eso éramos muy amigas desde la escuela secundaria y decidimos estudiar lo mismo, sé que arquitectura es una carrera difícil, que lleva tiempo y dinero, pero era mi sueño, aunque a esta altura no sé si lo voy a poder cumplir.
Para costear mis estudios, trabajaba de niñera, no era mucho dinero el que lograba, aunque no le creaba gastos a mi mamá, pero eso no alcanzaba, también hacía alguna changuita o lo que saliera.
Yo siempre me sentí menos, era un complejo muy grande el que tenía por ser pobre y ese complejo lo escondía, tal vez por eso parecía descarada, mi descaro era una pantalla, como una actuación para esconder como realmente me sentía.
Sol estaba en nuestro grupo porque estaba enamoradisima de Dante, él es divino, de esos chicos que te los quedás mirando embobada, medía 1,85, tal vez un poco más, de cabello rubio oscuro, lacio y un poco largo, se llegaba a hacer una colita, en algún lado de su casa, vi una foto de su hermano, cuando era más joven, con el cabello igual, aunque su cabello era un poco más claro, los ojos de Dante eran claros, entre verdes y celestes, un color indefinido, una cara perfecta y un cuerpazo de modelo, era simpático con nosotras, a veces parecía tímido con las chicas.
En la facultad, con los profesores siempre se destacaba y nos seguía sorprendiendo en cada clase por su cultura, sabía todo.
A mí me gustaban los chicos un poco más grandes, aunque no tenía muchísima experiencia, ya que en cada momento que tenía libre trataba de tener algún trabajito extra y no salía mucho.
Sabía que Dante tenía un hermano que era arquitecto y que eran muy parecidos físicamente, aunque su hermano era mayor.
En su casa había un montón de fotos de Dante con su hermano y de cada uno solo.
Cuando levanto la vista, veo al hermano de Dante, no lo conocía personalmente.
Vicky me da un codazo, claro, era un Dios.
Alto como Dante, con un cuerpo de modelo, rubio, cabello corto, ojos azules, profundos.
Una carita divina, con barba de dos o tres días, tenia un traje negro, con una camisa verde clarita y corbata verde muy oscura y tenía un maletín en su mano.
-Hola chicos, soy Franco.
Se presenta.
-Hermanito.
Le dice a Dante, bromeando un poco y chocando palma contra palma.
Le respondimos el saludo, yo no podía dejar de mirarlo, estaba embobada, ese hombre era muy formal y tal vez un poco viejo, pero me movilizó todo por dentro y cuando me miró, sentí que me quemaba, me paré como para agarrar unos apuntes, pero en realidad solo quería llamar su atención, tuve una necesidad absoluta de que me mire, sé que soy hermosa, mido casi 1,70, tengo una cola que todos los chicos me halagan y busto de tamaño normal, pero al ser tan delgada, sobresalía, me miró, obvio, aunque trató de disimularlo, parecía más tímido que el propio Dante, aunque no creo que un hombre con esa belleza, ese porte y esa edad, sea tímido.
-Tomo algo y arrancamos, porque en 3 horas tengo una reunión.
Dijo y se dirigió a la cocina.
Nos puso horario, debe ser para que no perdamos tiempo.
-Tengo sed.
Dijo Nico.
-Yo te traigo.
Me ofrecí en forma inmediata, es que quería ver al hermano de Dante.
Fui hasta la cocina, Franco estaba sirviéndose un vaso de agua.
-¿Me pasás una gaseosa, por favor?
Cuando me da la botella, le rocé los dedos a propósito y sentí un pequeño sobresalto en él, que quiso disimular, yo sentí lo mismo, le sonreí y le guiñe un ojo, vi como su semblante se puso serio, como reprochando mi avance, dejándome fuera de lugar, pero ignoré su gesto, me di vuelta para llevar la gaseosa a los chicos y sentí que su mirada quemaba mi espalda. ¡Cómo me hubiera gustado tener un espejo para poder ver su cara!
Por Macarena
A los minutos, apareció sin el saco, dejando adivinar un poco más de su cuerpo perfecto.
Lo primero que hizo fue bajar el volúmen de la música, de una forma bastante autoritaria.
Se sentó con nosotros, explicándonos, muy seguro, las bases para un trabajo perfecto y nos comentó como le gustaba el trabajo a ese profesor, ya que él lo había tenido en 2 oportunidades y también nos dijo que el ayudante de cátedra era amigo suyo y como lo conocía bien, nos dijo los pasos que teníamos que hacer para contar con su aprobación.
Trató de no mirarme, marcó una distancia entre nosotros dos y fue más simpático con Vicky y con Sol, no es que haya sido grosero conmigo, pero sí indiferente.
Definitivamente le molestó que le hubiera guiñado un ojo.
Nos sirvió mucho su explicación y sus ideas.
Al irse, se despidió muy correctamente, haciendo chistes con su hermano y con Nico, se ve que a Nico lo conocía bien.
A mí apenas me miró, solo un par de veces se cruzaron nuestras miradas, pero la de él era tan fría y distante, que me daban ganas de derretir ese hielo con mi boca.
Claro que una vez me vio como le detallé el cuerpo con mis ojos y cuando subí la vista hasta su cara, sentí su mirada en mí y su cuerpo se movió en el sillón, lo sentí incómodo, entonces le sonreí triunfal, apartó la mirada y se concentró en lo que vino a hacer, darnos una charla e ideas para que aprobemos esa maldita materia.
Por Dante
No sé qué le pasaba a mi hermano, estaba como enojado, no creo que haya sido por venir a ayudarnos, porque si hubiera estado ocupado, no hubiese venido, sé que no le sobra el tiempo, ya que su empresa es cada día más grande y con más contratos que cumplir, ahora mismo ganó una licitación para hacer 4 hoteles de lujo y tiene en marcha otro montón de obras, pero tiene un socio principal, que también hace su trabajo, aunque Franco es el titular.
Siempre es más bromista, al menos conmigo o en reuniones familiares o con sus amigos.
Está de mejor humor desde que se peleó con Graciela, no sé si la cortó del todo, pero mi hermano aparece más seguido por casa y siempre solo.
Lo único que me dijo es que prefería que nos reunamos en casa, porque éramos varios y la sala de reuniones de la empresa estaba preparada para una junta importante.
Yo, varias veces por semana voy a la empresa, no tengo días fijos ni mi horario laboral es completo, por mis estudios, pero sí trato de dar todo de mí y lo tomo como un trabajo, sin tomarme atributos por ser el hermano del ceo.
Cuando cumplí 18 años, Franco, me regaló el 5% de las acciones de su empresa, con lo cual ya tengo un ingreso mensual enorme, de ahí salió el dinero para mi primer auto, un BMW coupé, rojo, es mi orgullo, ya sé que no moví un dedo y me vino de arriba por la generosidad de mi hermano, también cuento con un sueldo, que ese sí me lo gano por trabajar.
Soy toda dedicación, sé cómo es Franco, es adicto al trabajo, exigente como pocos, es difícil de llevar profesionalmente, pero es un genio para los negocios y sobre todo con sus exclusivos diseños, lo admiro mucho, muchísimo, a pesar de la diferencia de edad, somos bastante unidos, eso se lo tenemos que agradecer a nuestros padres, que siempre hicieron actividades donde nos incluían a los dos por igual.
Por Franco
Salí de la casa de mis padres casi de mal humor, no por ayudar a mi hermano y a sus amigos, sino porque sentí que estaba perdiendo el control, esa chica, Macarena, no dejaba de mirarme, sus ojos me pedían a gritos que la besara, o eso creía interpretar yo, en un momento veo como recorre con su mirada mi cuerpo, llegando a mi cara y viendo mi boca, cuando alzó sus ojos, se cruzaron nuestras miradas, sentí que me electrocutaba, aparté la mirada y me moví inquieto, sentí como mi miembro se empezaba a despertar, no podía ser que no tuviera control sobre mí.
Es una chiquilla ¿Qué me está pasando?
Traté de ignorarla y concentrarme en lo que necesitaban para aprobar esa materia, que aunque era de la mitad de la carrera, era una de las materias más difíciles.
Llegué por fin a la empresa, con 20 minutos de antelación para la bendita reunión, nos embarcamos en un proyecto muy grande, va a durar un par de años, son 4 hoteles de lujo, de 5 estrellas, más otros montón de proyectos que teníamos con antelación y unos cuantos que están por salir, tengo un montón de arquitectos e ingenieros trabajando para mí, dentro de la empresa seremos 80 personas y en obra, entre capataces, albañiles, electricistas, ayudantes y demás obreros, les doy trabajo a más de 1000 personas, sé que es mucha responsabilidad, por eso cuento con personal capacitado al lado mío y a ésta altura, estoy necesitando incorporar unas 10 personas más en la oficina, 4 ingenieros de obras, 4 proyectistas y 2 secretarias, ya que mi secretaria personal está embarazada y no puede seguir el ritmo de mi trabajo.
Cuento con Dante, a quien, de a poco, voy empapando de conocimientos sobre la dirección de la empresa, también presentándolo a socios, para que lo vayan conociendo, él se esfuerza para que no le digan que solo es el hermano del ceo.
De todos modos, hay quienes piensan que no tiene su lugar ganado por mérito propio, no me importa, él va a ser un gran arquitecto.
Comienza la reunión tomando la palabra Esteban, mi socio en un 25%, y mi gran amigo, serio como yo, al menos esa es la imagen que nos gusta dar.
No logro prestar atención a sus palabras, mi mente vuela a la casa de mis padres o mejor dicho, a Macarena, en la forma de sentarse, de moverse, de mirarme, ¡De guiñarme el ojo!
¡Qué descarada! ¿Cómo es posible que siendo tan joven no se haya sentido intimidada por mi? Sé muy bien la imagen que proyecto.
En cambio, el que se sintió intimidado fui yo...
Es que ese culo...se vienen a mi mente mil imágenes de lo que le podría hacer, de cómo podría hacerla sentir y como me gustaría que grite mi nombre con cada gemido, con cada orgasmo, comienzo a sentirme incómodo, otra vez mi amigo se empieza a despertar, me muevo inquieto y Esteban me toca el hombro.
-Seguis vos, te toca hablar.
Lo miré asustado, una reunión tan importante y no tenía idea que decir y no solo eso, no había escuchado ni una palabra de lo que dijo Esteban.
-Franco...
Me dice, carraspeó aclarándose la garganta y yo improviso, no sé si estoy repitiendo lo mismo que dijo Esteban, sé que mostró las proyecciones, porque veo el monitor.
-Solo quiero agregar la felicidad y el orgullo que siento por lo que hemos logrado, recién comenzamos y nos quedan 3 años de un trabajo intenso, sé que vamos a estar a la altura de las necesidades, confío en ustedes, pronto veremos los frutos de nuestro esfuerzo, muchas gracias a todos.
Me paro y todos aplauden, se acercan a saludarnos, cuando por fin se van y nos quedamos solos con Esteban, escupe lo que piensa.
-¿Qué fue esa charla motivacional? ¿En qué pensabas? ¡No tenés idea de lo que dije! Y lo que es peor, no tenías idea de lo que tenías que decir.
-Yo...
Y no le pude decir nada, solo tenía la imagen de Macarena girando para que la mire y maldita sea, no me la puedo sacar de mi cabeza.
-¿Qué te pasa?
Insiste Esteban, pero ¿Cómo decirle que estoy así por una chiquilla de 20 o 22 años?
-Mejor salgamos a tomar algo y a festejar.
Quiero distraerlo o distraerme.
-Le aviso a mi secretaria y nos vamos, te veo en el estacionamiento.
Bajé por el ascensor, son 6 pisos, podemos edificar algunos pisos más.
Por ahora nos alcanza el espacio, tampoco me pondría en obra en nuestro edificio en este momento.
Las oficinas son amplias, aún agregando 20 personas, seguiríamos estando cómodos y en este momento solo necesitamos contratar a 10 personas para no asfixiar de trabajo al personal.
Lo espero en mi auto, cuando llega, se acerca y me dice.
-Nos vemos en el lugar de siempre.
Dice mi socio, acercándose a mi auto.
Asiento, Esteban se sube a su auto, llegamos casi al mismo tiempo.
Nos fuimos a una mesa tranquila y brindamos con cerveza, no con whisky, no con champagne, bueno, nos gustaba la cerveza de ese lugar.
La cerveza era artesanal y picada por medio, nos quedamos charlando casi 2 horas.
No insistió en saber que me pasaba, nos conocíamos bien, desde que empezamos la facultad, los dos éramos arquitectos y los 2, también seguimos ingeniería, por que se nos hacía corta la carrera, por la cantidad de materias en común que tenía con arquitectura, solo que Esteban siguió ingeniería en electrónica y yo estudié ingeniería en lo civil, por eso es que yo tengo la firma para edificar grandes edificios.
En un principio, cada uno trabajaba por su cuenta, pero yo comencé a crecer y necesitaba alguien en quién confiar y que me pusiera el hombro, lo llamé sin dudar, pero él tenía sus propios proyectos, que no quería dejar y me propuso ser mi socio en un porcentaje menor.
Por Franco
En casa, estoy dando vueltas en mi cama, seguía sin poder sacarme de la cabeza a Macarena.
Estaba totalmente excitado, pensando en su culo y en sus pechos paraditos, ¡Por favor! ¡A esta altura me voy a ir pensando en ella!
Dormí mal y poco.
En la oficina me cruzo con Dante, le digo que se ponga en campaña para buscar en la facultad a la gente que me hace falta, confío en que él me va a traer los candidatos ideales para lo que se necesita, sabe que igual pasan por la oficina de personal, donde la entrevista final la hace Sonia, que es psicóloga y saca los perfiles como nadie, salvo cuando necesitamos personal en la parte técnica, es decir, ingenieros o arquitectos, en ese caso, la decisión la terminamos tomando Esteban o yo.
-Necesito dos secretarias, porque Rocio con su embarazo ya no puede seguir mi ritmo.
-¿Por qué dos?
Pregunta asombrado Dante.
-Es que no quiero mezclar los proyectos y que se hagan lío, una se ocuparía sólo del proyecto de los hoteles, estaría al pendiente mío y de Esteban y la otra, de todo los demás, pensándolo bien hasta necesitaría una tercera, porque la experiencia, el conocimiento y la rapidez de Rocío es inigualable.
-¿Si tomás pasantes?
Me pregunta Dante.
-Saldría más barato y le podés dar la oportunidad a más gente de la facultad.
-No, porque la realidad es que necesito a alguien que no tenga problemas de horarios ni de cursadas, sabés que los proyectistas sí son pasantes, pero necesito una secretaria, al menos una que dé el 100 % sin problemas de horarios, sabés muy bien que soy adicto al trabajo y muy exigente, por eso pago muy buenos sueldos.
-Es que yo había pensado que las pasantías las podían hacer Vicky y Macarena, en realidad, ellas necesitan trabajar.
-No.
Le corté de golpe, me miró asombrado por mi arrebato.
-No quiero a tus amigas acá, es un trabajo.
-Por eso mismo, no te lo estoy diciendo porque son mis amigas, si no porque sé que están capacitadas y que las dos necesitan trabajar, serían dos pasantes y una tercera que estaría full time.
-Esto no es una beneficiencia, necesito secretarias que cumplan, no a tu amiguita que me coma con la mirada y haga gestos incitándome a tener sexo con ella.
Le digo casi sin pensar bien mis palabras, molesto por imaginarme otra vez a Macarena.
- wowwwww.
Entra diciendo Esteban, que escuchó lo último que dije.
-Con que esas tenemos ¿Quién se atreve a arrinconar así a mi amigo?
Comienza a reírse y se sienta tranquilamente en el sillón de mi despacho.
Él es el único que entra sin golpear, salvo que mi secretaria le indique que estoy con Graciela, cosa que pasa muy pocas veces, porque no me gusta que ella me busque en mi trabajo.
Dante me mira asombrado por cómo le hablé de sus amigas y supo que en realidad me refería a Macarena, no suelo exaltarme, soy un tipo muy tranquilo.
-No sé de qué estás hablando.
Se hizo el desentendido y siguió hablando.
-Las dos son estudiantes de arquitectura, y son muy buenas alumnas, de verdad tienen un excelente promedio, entenderían sobre el trabajo inmediatamente y te aseguro que Maca no es cómo pensás, sí, es divertida, pero también es responsable y le vendría muy bien el trabajo, hace changuitas de lo que sea, todo el tiempo, para ayudar a su madre y no causarle más gastos y de eso me enteré por casualidad, escuchando conversaciones ajenas, ella ni sabe que yo lo sé y a pesar de sus problemas, jamás descuidó sus estudios.
Me dejó asombrado, por como defiende a su amiga y porque jamás pensé que esa chiquita tan descarada pudiera tener problemas económicos, al menos no lo aparentaba y tampoco imaginé que pudiera ser tan responsable.
-Nunca te fallé cuando traigo gente de la facultad.
Sigue diciendo Dante y está bastante ofendido.
-La verdad, es que quisiera tener yo de secretaria a esa joyita ¿Es bonita? Sería el combo completo.
Dice Esteban.
-¡Vos ya tenés secretaria!
Le gritó sacado, a Esteban, sin saber por qué.
Los dos me miran, sin poder entender mi actitud casi infantil, aunque Esteban le pregunta sonriendo, a Dante.
- ¿Ayer te ayudó Franco en tu proyecto?¿Estaba esa tal Macarena?
-Eso no te importa.
Le digo antes que conteste Dante, pero Dante le responde.
-Si, estábamos con Macarena, Vicky, otra chica y Nico, que también lo iba a proponer como proyectista, pero viendo cómo está mi hermano hoy, ya ni sé qué hacer.
Esteban suelta una carcajada, yo lo fulmino con la mirada y él, ignorándome, le dice.
-Somos siempre de dar oportunidades a los estudiantes, que Nico pase por personal y tus dos amigas que vengan a verme, bajá, por favor, para coordinar todo con Sonia.
- Gracias, no se van a arrepentir.
Dice mi hermano agradecido y feliz.
Por Franco
Estoy furioso y Esteban no para de sonreír sarcásticamente.
-¿Qué?
Le digo.
-¿Con qué Macarena?
No le contesto.
-Ella fue tu distracción de ayer.
Afirmó y yo no lo niego.
-Podés borrar tu sonrisita.
Le digo muy molesto.
-¿Tiene la edad de tu hermano?
Pregunta gozándome.
No le contesto, no quiero pelearme con mi amigo, pero estoy realmente fuera de mí y lo peor es que no sé por qué.
-Bueno, será mejor que siga trabajando, ya voy a conocer a Macarena, no veo la hora de dar mi veredicto.
Dice, mientras se dirige hacia la puerta, yo le revoleé un bolígrafo, que cae al suelo, Esteban larga una carcajada mientras exclama.
-¡Qué maduro! Actúas como de 22 años o tal vez 21.
Y desaparece mientras sigo escuchando su risa.
¿Qué me pasó? Me pregunto asombrado de mí mismo y aparece en mi mente la carita de Macarena.
Por Macarena
Se va el hermano de Dante y siento que quiero correr tras él, abrazarlo, besarlo, nunca, jamás, me sentí igual.
Sí me gustaron chicos, me besaron algunos, no soy una santa.
Pero novio en serio nunca tuve, no tengo tiempo, ayudo a mi mamá todo lo que puedo y salir significa gastos y dinero que no tenemos.
Tampoco me crucé con alguien que me hiciera sentir lo que acabo de sentir cuando vi a Franco.
Cuando rocé sus dedos, sentí un fuego en mi interior y ahora que estoy en mi cama no puedo dejar de pensar en él, hasta siento que estoy húmeda en mi zona íntima.
Soy virgen, a pesar de mi edad, es que siempre tuve miedo, sí tenía relaciones, de quedar embarazada y que el chico se borre y ocasionar un problema más a mi mamá, aparte de la decepción que tendría, tampoco es que alguna vez estuve enamorada o sentí una atracción fatal por alguien, bueno, eso es hasta hoy, porque lo que me hizo sentir Franco, no pensé que se podía sentir.
Será mejor que me olvide de él, jamás se fijaría en mí, es grande, debe estar casado, aunque si fuera así, lo sabría, de todos modos, me parece que le caí mal.
Unos días después suena mi celular, es Dante
-Hola Dante ¿Cómo andás?
-Bien, te tengo excelentes noticias, en la empresa de mi hermano están buscando pasantes, estudiantes de arquitectura y tanto vos como Vicky, tienen el puesto casi asegurado, el sueldo es muy bueno, de nada.
Me quedé helada, a mi mente se me vino la mirada fría de Franco y sentí un escalofrío que me recorría todo el cuerpo, quería volver a verlo, pero ¿Y si me citaba para avergonzarme? ¿Tanto le jodió un guiño? Tranquilizate, me dije a mí misma.
-¿Estás ahí?
Me pregunta Dante, yo estaba muda.
-Si ¿Gracias?
-La entrevista te la haría Esteban, el socio de mi hermano, la secretaria de Franco está embarazada y no aguanta el ritmo del trabajo de mi hermano, tenemos un proyecto de dos años que recién está comenzando, en primera fase, digamos, es muy importante y una secretaria, se dedicaría solo a eso y la otra es la que estaría en lugar de Rocío, sin embargo, Ro, antes de tomarse sus meses por el bebé, les enseñaría lo que hace falta, laboralmente mi hermano suele ser difícil.
Me asusta un poco al pensar que no voy a poder cumplir con la expectativa que Dante está poniendo en mí y que voy a estar cerca de Franco, sin embargo me habló que el sueldo es muy bueno y realmente lo necesito.
-Ya que mañana hacemos la entrega del proyecto en la facultad, tendrías que pasar el viernes a las 16 hs, por la empresa.
Mi corazón late fuerte y rápido.
-Vicky también iría, tienen que ir vestidas lo más formal posible, Esteban es un poco más accesible que mi hermano y no te preocupes, yo voy a estar ahí desde temprano, ya que hay un almuerzo de trabajo, con unos proveedores importantes y mi hermano me pidió que asista.
Realmente no sabía que Dante trabajaba con su hermano.
Pensaba que pasaba a veces a darle una mano o para hacer algún trámite específico.
-Gracias Dante.
Digo más animada.
-Ahora hablo con Vicky para ponernos de acuerdo con la ropa, pasame la dirección, igual nos vemos mañana en la facultad.
Nos despedimos, cierro los ojos y me imagino la cara de Franco.
¿Qué me sucede?
Tendría que estar contenta por ayudar a mi mamá y lo único que pienso es en él, se está volviendo una adicción imaginarme su cara.