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La dueña de mi corazón

La dueña de mi corazón

Autor: : J.Łicet.
Género: Aventura
En medio de la tragedia, Laura recibe una segunda oportunidad en la vida. Un accidente casi fatal la deja al borde de la muerte, pero un corazón donado la salva. Lo que ella no sabe es que este corazón pertenecía a la esposa de un poderoso magnate, quien falleció trágicamente al dar a luz, dejando a su hija recién nacida, Gema, y sus órganos como legado. Tiempo después, Laura se encuentra en una situación desesperada, desempleada y sin éxito en sus entrevistas laborales. Un día, el destino interviene cuando, por casualidad, Laura conoce a Gema, una niña pequeña que despierta en ella un instinto protector. La conexión es inmediata y profunda, aunque Laura no comprende por qué. Lo que Laura no sabe es que lleva en su pecho el corazón del primer amor del empresario Gabriel Wilson. Pese a ser polos opuestos en todos los sentidos, el destino parece entrelazar sus vidas. ¿Es posible escapar de los designios del destino?

Capítulo 1 Un sueño

«Un sueño»

Un estruendo y un cristal roto fueron el resultado que dejó la brisa cuando se coló por la ventana en donde se encontraba durmiendo Laura. En ese mismo instante abrió sus ojos, estaba agitada e incrédula a nombrar lo que acababa de soñar.

Miró en todo el alrededor para poder convencerse de que estaba viviendo un sueño.

-¡Qué tonta! -expresó burlándose de sí misma, pues acababa de tener un sueño que le parecía imposible. -¿Cómo puedo ni siquiera pensar que un hombre tan poderoso como lo es Gabriel Wilson podría llegar a invitarme a su cama?

-¡Se vale soñar! -escuchó la voz de Ángela. Su mejor amiga y compañera de apartamento.

Después de tan jocosa respuesta, ambas rieron. Laura se puso de pie y observó al vecindario por su pequeña y rota ventana.

-¡Basta de soñar estupideces hora de seguir buscando empleo!

Tomó un baño y luego en pijama preparó su café y se sentó en su laptop. No pasó mucho tiempo cuando una hermosa noticia encontrada en su computadora la hizo saltar de emoción.

-¡No lo puedo creer! ¡Tengo una entrevista de trabajo! -gritaba a todo pulmón.

Ángela de inmediato entró a la habitación y se unió a la gran alegría y el momento emotivo de su amiga.

-¡Felicidades, amiga! Pero espera un momento, acabo de ver que tu entrevista es en media hora.

-¡Nooo!

La energía de Laura se fue al piso, pues esa empresa quedaba hasta el otro, lo dudó la ciudad y si se iba en un autobús de camino calculaba algunos 40 minutos, así que su alegría de momento se fue al piso y llegó la angustia.

-¡Ah no! No te puedes dar por vencida sin ni siquiera intentarlo. Ya que tomaste un baño te pones ropa y yo te presto dinero para que vayas en un taxi.

-¿De verdad harías eso por mí, amiga?

-Incluso me ofrezco a acompañarte.

De inmediato la instó a que se vistiera, juntas abordaron un taxi y 40 minutos después estuvieron en la empresa. Las piernas de Laura temblaban, pues solo de ver aquel imponente lugar sentía que no encajaba.

-¿Señorita, qué desea?

Escuchó la voz de la secretaria mientras ella la miraba con una ceja anclada y de manera despectiva, pues aunque Laura era sumamente hermosa, no tenía los recursos para vestir acordes al prestigio del lugar.

-Me han enviado un email para la entrevista de trabajo.

-¿Me puedes confirmar lo que acabas de decir? -Una vez más la miró de arriba abajo detenidamente, dejando en evidencia su desagrado.

-¡Claro que sí!

Laura se puso de pies sintiendo flaqueo en sus rodillas, pues se sentía intimidada con la mirada de aquella mujer y con todo el lugar, pues estaba de más siquiera pensar entrar a un lugar tan extravagante.

Cuando adelantó dos pasos hacia adelante, vio una pequeña niña con rizos rubios que venía llorando y se aferró a la pierna de la joven. Laura, sin pensarlo, la tomó en sus brazos. Fue mágico cómo la pequeña se recostó en sus hombros y dejó de llorar.

-¡Bájala en este momento! -le exigió la secretaria.

-¡Perdón! Solo quise ayudar a que no siguiera llorando la pequeña.

-Tu trabajo aquí sería de conserje y has llegado media hora tarde, así que has perdido la oportunidad. Puedes regresar a casa.

El desagrado a primera vista de aquella secretaria era más que evidente, así que Laura, sin omitir palabra, lentamente fue descendiendo para bajar a la niña, intimidada por la fuerte mirada de la secretaría, pero la pequeña se aferró a su cuello y no quería soltarla.

-No.

-¡Te he dicho que la sueltes! -ya el tono de la secretaría era irritable y Ángela fue quien respondió.

-¡Quién diablos te crees para tratar a las personas así!

-A mí me respeta. Yo soy la secretaria de gestión y solo estoy librando esta prestigiosa empresa de gentuza como ustedes.

-Aquí veo a una secretaria que no puede tener una vida diferente a la nuestra. Solo que trae ínfulas de dueña de la empresa. ¿Dónde están los modales?

Alexandra salió del escritorio y se dirigió hacia dónde se encontraba Laura. Ella iba con toda la intención de tomar a la niña por la fuerza de ser necesario.

-Dame a la niña y se largan de aquí.

-¿Qué es este alboroto?

Se escuchó una voz de tenor fuerte. Cuándo sus miradas rodaron, se encontraron con un apuesto hombre de 1,90 de estatura con mirada fuerte... vestía de diseñador y su aroma era algo que no se podía describir con solo palabras. Lo más extraño fue que a Laura se le hizo conocida.

Era él, el hombre con quien Laura había soñado horas atrás. Ella no podía creer lo que sus ojos estaban viendo.

-Señor, yo me encargo de esto.

Él miró a Laura y se quedó sorprendido al ver que la pequeña Gema permanecía tranquila en sus brazos.

-¿Cómo te llamas? -se dirigió a Laura.

-Ella es una de las vacantes para el puesto de conserje, pero llegó con una hora tarde y...

-¿Ya tienes a la persona para ese puesto?

-Sí -mintió descaradamente.

-¡Excelente! Señorita, sígame...

Él inició a caminar y Laura lo siguió. La secretaria los observó enojada y de inmediato se dirigió a Ángela.

-Conozco muy bien a las trepadoras como ustedes.

-No creas que me vas a intimidar, si estamos aquí es porque llamaron a mi amiga, pero independientemente de eso. Yo también conozco a desgraciadas como tú y tengo un posgrado de cómo arrancar sus extensiones de cabello postizo.

Ángela no estaba dispuesta a dejarse humillar y eso lo dejó bastante claro.

Ella esperó a su amiga por unos minutos y luego se marcharon juntas. Laura no dijo una sola palabra y esto la dejó realmente inquieta.

-¿De qué se trató la reunión? ¿Ya tienes un trabajo? -Laura seguía en silencio, provocando que su amiga se detuviera en seco. -¡Ah, no! O me cuentas o no adelantó un solo paso más.

-No. No tengo trabajo. Ese hombre necesita una baby-sitter para su hija y lo mío son los números...

-¿Le dijiste que no querías ser su niñera?

-Él no me dejó decirle y en cuanto le dije que no tenía la experiencia necesaria, me sacó de la oficina.

-¿Ya lo conocías? -de inmediato le preguntó.

-No.

-No lo niegues, Laura. Llevas más de un año mencionando a ese hombre y justo esta mañana me dijiste que soñaste con él.

-Todo es extraño.

Laura actuaba de manera muy extraña y esto a su amiga la preocupaba mucho. Caminaron una hora y sin darse cuenta ya estaban frente a la casa en donde vivían.

-No estás bien, amiga.

Ella miró a Ángela preocupada y sintió pesar -No te preocupes amiga. Desde la tarde de aquel fatídico accidente, jamás estuve bien. Siento mucho haberte hecho pasar un mal momento y perder dinero.

-Lo único que me preocupa es lo que sucedió en esa reunión ¿Acaso él te ha faltado el respeto?

-No. Aquí la que está mal soy yo y quiero conseguir un trabajo para ir en busca de un psiquiatra, o temo que todo se me salga de control.

-¿A qué te refieres?

-Ángela. Yo soñé con ese hombre y en mi sueño llevaba la misma ropa que vestía el día de hoy. No solo eso, incluso pude conocer el aroma de su perfume.

-¿Fue una premonición?

-¡No lo sé! Solo me quedé impactada al ver lo que vestía y su rostro era tan familiar, que incluso me atreví a tratarlo de tú...

-¿Qué pasó en tu sueño premonitorio? Debes recordar. -Ángela se exaltó un poco, pues la noche del accidente dónde Laura perdió a su familia, ella le contó sobre un sueño.

-Nada malo. Él se dirigía a mí -hizo silencio y no continuó hablando.

-¿Solo eso?

-Él se acercaba a mí como si yo fuera su esposa y me trataba como tal. -Ella miró a su amiga totalmente sonrojada. -Inclusive me hizo el amor.

-¡Ay no! Me has dado un gran susto...

Ella miró a Ángela con cariño -Gracias por preocuparte por mí y ser mi compañera fiel.

-Gracias a ti por prestarme tu compañía y ser incondicional. Ahora no sigas con las pendejadas que no controló esas cosas llamadas sentimientos y vamos a continuar buscando empleo.

Después de la tragedia que cobró la vida de los padres y la hermana de Laura. Su amiga pasó a ser su lugar seguro y un refugio invaluable.

-¡Maldita perra! -gritó Ángela en cuanto abrió su computador.

-¿Qué sucede? -se acercó Laura de inmediato.

-¡Mira esto! La muy canina nos aseguró que el puesto estaba vacante y no es así.

Ella se sentía indignada por el maltrato y de inmediato decidió iniciar una queja, pero Laura la detuvo.

-No le demos importancia a personas que no la tienen, amiga. Acabo de recibir otro email para una segunda entrevista. Así que no pienso mirar atrás y a esas personas se las dejamos al karma.

-En algunos momentos me gustaría llamarme de esa manera -terminó golpeando la mesa del escritorio en donde se encontraba la computadora.

-Ya olvida todo y mejor ayúdame a conseguir algo decente para vestir mañana en la entrevista. Capaz esa secretaria me descartó por las fachas que llevaba por salir a toda prisa.

-¡Desgraciada! No sabe la mujer inteligente que desprecio por ser prepotente y creída.

-¡Vamos!

Ella siguió a su amiga, pero seguía reprochando por el trato recibido, pues estaba segura de no merecerlo.

Capítulo 2 Contratada

"Contratada"

Todo se volvía un caos cuando Gema empezaba a llorar. Gabriel se ponía nervioso y salía de la casa, pues el llanto de la pequeña era frecuente y muy irritable.

-Permiso, señor.

-¡Qué quieres! -se dirigió a la baby-sitter con mirada contundente y enloquecido por el llanto de su hija.

Ella dio dos pasos al frente, colocó a la niña al lado de su padre y se dirigió a él. -Vengo a renunciar. Yo no fui contratada como baby-sitter y esta niña parece enferma.

-¿Enferma?

-Sí. Ella necesita un padre, ya que no tiene a su madre y también necesita amor. No solo a alguien que se encargue de ella.

Después de esas palabras se marchó sin mirar atrás. Ella era la tercera persona en ese mes que le renunciaba al señor Wilson, pues entre su mal genio y el llanto frecuente de la niña, todo parecía un caso perdido.

Él, después de que la mujer se marchó, observó a la pequeña y en ese momento también su hija lo miró a él.

-Ya te entendí, ahora iremos a hacer la única cosa que te suele tranquilizar, pero espero que puedas dormir temprano, necesito trabajar y estoy lleno de pendientes.

Aunque le hablaba e intentaba comunicarse con su pequeña todo carecía de importancia, pues ella continuaba llorando sin parar, así que no le dejó otra salida que ir a su auto, batallar con la silla para bebé y amarrarla como pudo, pues por más que le explicaban cómo se utilizaba, el llanto de la bebé lo enloquecía y perdía la memoria por un instante.

No fue diferente y durante todo el camino Gema lloraba sin parar.

-Aquí estamos.

Como arte de magia, una vez que ingresaban al cementerio del pueblo, la pequeña Gema dejaba de llorar. Era solo acercarla un poco a la lápida donde yacían los restos de su madre, parecía increíble y como un acto de magia, pues la pequeña solo sintió su último aliento, ya que ella falleció al momento de su nacimiento y con solo acercarse a su cuerpo ya inerte dentro de una lápida fría le regalara la tranquilidad que la pequeña necesitaba, era algo que Gabriel nunca pudo descifrar, pero funcionaba a la perfección.

Allí se durmió y le regaló una hora de tranquilidad a su padre, pero cuando observó su reloj eran las 9 de la mañana tenía que ir al trabajo, pues tenía montones de cosas pendientes que no podían esperar, así que tomó una pequeña en brazos, la volvió a colocar en la silla y no pasó 5 minutos cuando comenzó a llorar nuevamente.

Ya frustrado y enloquecido se estacionó y empezó a golpear su volante, no sabía qué hacer ni cómo hacerlo ¿Qué estaba haciendo mal? ¿Hasta cuando el dolor se querrá apoderar de su cuerpo, alma y espíritu?

Pero de esa manera solo empeoraba las cosas, pues Gema sentía miedo y empezaba a llorar más fuerte debido al miedo. En ese momento él abrió el auto y sintió que golpeó a una persona, esta cayó al piso.

-¡Perdón, señorita, no la vi!

-¿Está todo bien, señor?

La joven observó a Gabriel un poco desenfrenado y por el llanto desesperado de la pequeña, de inmediato pensó en llamar a la policía, pues todo le parecía muy sospechoso y temía por la estabilidad y salud de un infante dentro de un auto con un desquiciado.

Laura, quien estaba al otro lado de la acera, se percató de todo lo que sucedía y en ese instante pudo descifrar los pensamientos de la joven, así que se acercó y fue ella quien le respondió.

-Sí, está todo bien, es solo que la pequeña cuando se aleja de su madre empieza a llorar sin parar. Disculpa amor, ya estoy de regreso.

Ella abrió la puerta del auto, tomó a la pequeña en brazos, se sentó como copiloto, tomó una tetera y empezó a alimentar a la niña.

Gabriel no entendía nada, pero con solo escuchar pausado el llanto de Gema todo su mundo se estabiliza, aunque el miedo de que volviera a suceder estaba presente.

-¿Cómo es que puedes lograr esto?

-No entiendo nada, ¿a qué se refiere?

-Me refiero al llanto de Gema. Esta niña lleva llorando desde las 6:00 de la mañana, cuando la única sirvienta de la casa me la llevó y renunció, ya que no pudo dormir debido a su llanto.

-¿Está enferma la bebé?

-Según el doctor no lo está, pero todo el tiempo llora, todo el tiempo...

-Lo primero que debes hacer es tranquilizarte e intentar transmitirle a tu pequeña la tranquilidad que ella necesita. Cuándo estás exaltado le transmites eso a tu hija y pienso que es una de las cosas que la mantiene desestabilizada.

En ese momento solo podía ver sus labios moverse, pues en su brazo y tomando el tetero, Gema había quedado dormida profundamente, parecía algo estúpido desde sus ojos, pues nadie lo había logrado y no era la primera vez, ya que había presenciado como también lo hizo el día anterior.

-¿De verdad no tiene ningún tipo de experiencia con los niños?

-Es solo lo que te acabo de explicar. Los niños perciben cómo nos sentimos.

Ahora que se durmió, la voy a colocar en la silla y me iré a mi segunda entrevista de trabajo. -Ella miró su reloj de pulsera. -Y por segunda vez se me ha hecho tarde.

Ella intentó abrir la puerta del auto para colocar a Gema en su silla, pero él lo impidió y la cerró de momento.

-¡No por favor! Te ofrezco un jugoso sueldo para que únicamente cuides de Gema.

-Era yo quien atendía a mi hermano menor desde pequeño y eso no sirve como experiencia. Ayer me dejaste bastante claro que necesitaba una persona con experiencia en cuanto a bebés y yo...

-Solo piensa en una cantidad y yo te la daré, pero necesito que me ayudes, estoy a punto de enloquecer.

Ver su desesperación de alguna manera tocó el lado flexible de Laura y no pudo negarse.

-Bien, acepto, pero solo lo haré con el sueldo base, el mismo que le ofrecía a sus demás empleadas.

-¡Muchas gracias!

Ya más calmado y con silencio en su auto, él condujo de regreso a su mansión... Le mostró donde dormía la pequeña y en el lugar donde también debía permanecer ella, pues aunque no se lo había ofrecido, estaba pensando en un jugoso sueldo, pues necesitaba que Laura se mantuviera al lado de su hija en todo momento.

-No es necesario que permanezca aquí. Cada noche puedo regresar a casa y venir al día siguiente temprano en la mañana.

Él miró su reloj y luego la miró a ella. -¿Lo podemos discutir a mi regreso? Estoy supertarde y tengo cosas importantes pautadas para hoy.

-Bien, no pierdas más tiempo.

Él se acercó al ama de llaves y le pidió que estuviera a disposición de la joven, la presentó como su baby-sitter y a toda velocidad se marchó, pues tenía una agenda bastante apretada, pautada para ese día.

Mientras Laura miraba toda la habitación maravillada, jamás había estado en un lugar tan espacioso, todo era perfecto a la vanguardia y muy extravagante. Sus gustos eran exquisitos, muy parecidos a lo que ella siempre soñó, pero lo mejor de todo era que había conseguido un trabajo.

La emoción la invadió, no lo pensó más y llamó a su amiga para contarle lo que estaba sucediendo.

-¿No habías dicho que él se había negado?

-Así es, pero de camino a mi entrevista de trabajo lo vi en un mal momento y decidí ayudarlo.

-¿No llegaste a la entrevista de trabajo? ¡Eso es una irresponsabilidad Laura!

-¡No pude amiga, no pude dejarlo en esa situación! Él estaba fuera de control y la niña... -En ese momento miró a la pequeña en la cuna dormida. -La niña estaba exhausta de tanto llorar.

-Sí, entiendo que lo encontraste en un mal momento, pero ayudar a una persona no va a llenar tu estómago, Laura. Has estado pasando por muchas necesidades, sabes que en ocasiones comes solo una vez al día. Amiga, conozco tu hermoso corazón, pero no es momento de obras caritativas. Yo no puedo soportar verte, así por más tiempo, eres una mujer joven, con apenas 23 años. No es saludable vivir una vida así, no después de una cirugía de vida o muerte como la que enfrentaste 2 años y medio atrás.

-Puedes estar tranquila, ya tengo un empleo. Él antes de irse a la empresa me aseguró de que estaba contratada e incluso me dijo que podía yo misma elegir el sueldo.

-¿No te parece demasiado buena esa propuesta?

-Lo único que no me convence del todo es que me ha asignado una habitación para quedarme a dormir y de esa manera atender a la pequeña Gema.

-Es lo que hacen las baby-sitters. ¿Ya lo sabías?

-Te voy a extrañar mucho, no quiero dejarte sola, amiga.

-Estoy segura de que viviendo en esa casa vas a poder alimentarte de la manera adecuada. Prefiero sufrir tu ausencia y saber que te está alimentando de la manera correcta, mi Laura.

-Te quiero mucho.

-Yo también te quiero, princesa, cuídate mucho y no dejes de llamar cada día.

Después de terminar la llamada, Laura empezó a organizar aquella habitación, pues todo parecía un caos. Ella organizó todo mientras Gema dormía profundamente.

Capítulo 3 Polos opuestos

«Polos opuestos»

-¡Buenas noches!

Regresó Gabriel y al abrir la puerta y sentir tanto silencio a su llegada, le parecía increíble. En ese momento Sofía se acercó a él.

-Buenas noches, señor.

-¿Está todo bien?

-Está todo bien y con la misma calma que encuentra su casa ha pasado desde la mañana, increíblemente la pequeña Gema no ha llorado y en las ocasiones que ha despertado ha comido muy tranquila, al parecer le gusta su nueva baby-sitter.

-¿Cómo puede lograrlo? Ayer la conoció en la empresa y se recostó en sus brazos como si la conociera.

-Hay personas que tienen un aura pacífica y eso los niños lo detectan, solo cuide de ella y no la maltrate para que permanezca en casa.

Aunque le costara el empleo, Sofía decidió hablar, pues conocía las actitudes de su jefe y no eran para nada buenas, pues Gabriel estaba acostumbrado a gritarle a sus empleadas en la desesperación y los llantos de la pequeña Gema.

Él subió las escaleras y encontró a Laura cantándole a la pequeña mientras ella dormía muy a gusto.

-Buenas noches.

-La niña acaba de dormir, siento que está muy cansada y algo débil, ha dormido toda la tarde e increíblemente se ha vuelto a quedar dormida. Ahora la llevaré a la cuna para que pueda descansar.

-¡No!

De inmediato se apresuró hasta donde estaba Laura para impedirle que la sacase de sus brazos, pues tenía miedo de que empezaran los llantos y la pequeña se despertara después de verse tan a gusto dormido.

-¿Por qué no?

Ella se puso de pie y puso a la pequeña entre sus brazos. Él la observó dormida y se enterneció su corazón, ya que la pequeña Gema era muy parecida a su madre, terminó dándole un beso. Eso era increíble para Gabriel, pues nunca antes había logrado que permaneciera durmiendo en sus brazos a menos que fuera en el cementerio.

-¿Qué dicen los doctores sobre su estado de salud?

-¿Los doctores?

-No sé cómo me pregunta algo así sin sentir vergüenza. Gema tiene que tener un pediatra de cabecera que se encargue de su salud y crecimiento.

-Gema es una historia dolorosa.

-Gema es una pequeña bebé que, aparte de su historia, necesita afecto y amor, pues le cuento, señor Wilson, que todos tenemos una historia dolorosa.

-¿Me estás regañando?

-No tengo ninguna intención de hacerlo, solo intento dejarle claro que la salud de un bebé debe ser primero.

Él estaba muy cansado por el interminable llanto de Gema, habían pasado noches largas en velas y en ese momento no tenía deseo de discutir o hablar, solo quería descansar, así que sin responder solo fue por el documento y se lo presentó.

-Después de firmar este documento eres oficialmente la encargada de mi hija, es un buen comienzo que la lleves con un médico de confianza como lo acabas de digerir.

Ella tomó el documento. -Buenas noches, señor Wilson, espero que logres descansar.

-¿No piensas firmarlo?

-Veo su rostro y se ve muy cansado, le aseguro que para mañana tendré el documento firmado, ahora debe comer algo e ir a descansar.

-¡Muchas gracias!

-Gracias a ti por la oportunidad y por abrir tu casa para una total desconocida. Prometo llenar sus expectativas. ¡O por lo menos intentaré hacerlo!

Él ya estaba caminando para salir de la habitación y sin volver a ponerse de frente le respondió -¡Ya lo has hecho, has hecho mucho más que llenar mis expectativas!

Ella no lo podía creer, tenía un empleo y por lo que leyó en el documento a simple vista, iba a ser muy bien pagada. En su alegría decidió llamar a su amiga para seguir contándole los pormenores.

-¡Felicidades, amiga! Espero que logres controlar la tentación de tener a tu galán tan cerca y no enamorarte perdidamente.

-¡Shhh! No seas tonta. El señor Wilson es todo lo contrario a lo que me gusta en un hombre y por cómo me mira estoy convencida de que le sucede exactamente lo mismo. Somos totalmente polos opuestos.

-¡Ay amiga! ¡No te creo nada! Pero igual insisto en que vale la pena soñar...

-¡Ángela! -reclamó ante la insistencia de su amiga...

-Hora de descansar. Te quiero, amiga...

-Yo te quiero más.

Pasó un mes y la pequeña Gema era otra niña. Mientras estaba en compañía de Laura, era feliz, comía en sus horarios, llevaba un régimen médico, su alimentación era balanceada y parecía feliz. Solo que después de 31 días completos había llegado el momento de que se separaran por primera vez.

Ese día Laura quería sorprender a Ángela y de inmediato fue a visitarla.

-¡Amiga!

-Ya no podía esperar más tiempo para verte y abrazarte ¿Cómo estás, amiga?

-Yo he estado bien, pero te veo y estás fantástica.

Ella observaba a su amiga con un toque diferente, tenía el aspecto de una persona sana, aquellos ojos ojerosos, rostro pálido, cansado, había desaparecido y frente a ella tenía a una nueva persona, cosa que la ponía muy feliz.

-En la mansión Wilson estoy muy bien atendida, no me salto ninguna de mis comidas e incluso estoy tomando mis medicamentos.

-Eso no hacía falta decirlo, te ves espectacular.

-¡Te traje regalos!

Ella regresó al auto y empezó a buscar bolsas con comida para la despensa de su amiga y cosas que sabía que Ángela estaba necesitando.

-¡Gracias, amiga!

Ella la abrazó fuerte, pero su sonrisa casi se desvaneció en cuanto vio que un hombre salía del apartamento.

-¿Has vuelto con Raúl?

-Sí -respondió entre los dientes para que el hombre no la escuchara.

-¿Estas son tus cosas? ¿Has regresado a casa? -de inmediato indagó.

-Hola Raúl.

Laura estaba algo molesta, pues la relación entre su amiga y ese hombre era realmente tóxica, pues él era todo un narcisista, egoísta y prepotente que trataba a las patadas a su amiga.

-No te enojes conmigo...

-De saber que él estaba aquí, no regresó a visitarte.

-Él dijo que iba a cambiar, amiga, por eso decidí darle una oportunidad.

Ella rodó sus ojos dejando claro la molestia que le producía su presencia en ese momento porque habían pasado muchas cosas entre ellos y él sabía muy bien que Laura lo tenía en la mira.

-Solo espero que sea así por tu felicidad, pero ya te lo he dicho en varias ocasiones, una persona como él no cambia, ya que así nació y así va a morir.

«Ring, Ring, Ring»

Laura contestó el teléfono y de inmediato colocó un rostro de preocupación.

-¿Está todo bien?

-Sí, solo que Gema ha empezado a llorar y Sofía me ha llamado, ya que lleva un largo rato llorando sin parar.

-¿Puedo salir a pasear con la pequeña?

-Laura lo siento, es tu día libre y yo...

-¿Eso es un no?

-Todo lo contrario. Estoy muy emocionado de la evolución de la pequeña desde tu llegada y claro que la puedes sacar a pasear.

-Muchas gracias, en este momento estaré de regreso con Gema.

-Gracias a ti.

Ella terminó la llamada algo aliviada de que no tendrá que soportar a ese patán en su día libre.

-¿Te vas a marchar tan rápido?

-Estoy muy contenta de verte, pero antes de la llamada ya no tenía deseo de entrar a la casa, pues en algún momento te juré que no iba a permanecer en el mismo techo que estuviera ese hombre.

Ángela tragó en seco y Laura después de darle un beso en la mejilla se despidió y se fue de regreso con su corazón herido, pues ya no estaba tan tranquila y convencida de que su amiga iba a estar bien, no sabiendo que ese hombre estaba cerca.

-¿Por qué ella trajo todo esto?

En vez de agradecer iniciaron los reclamos.

-Porque es mi amiga y se preocupa por mí.

Él la hizo entrar al apartamento sosteniendo fuerte su brazo y luego le mostró todas las bolsas que había llevado su amiga.

-Una amiga no puede ser tan generosa, te queda prohibido asistir al trabajo mañana, pues ni pienses que irás a verte con un millonario de esos con lo que trabaja tu amiga -terminó empujándola sobre el sofá.

-¿Qué diablos dices? ¡Estás loco!

-Pues sí, sabes que cuando me siento traicionado y herido puedo ser muy loco, así que por tu bien mantente en el lugar que pueda verte o te irá muy mal.

La visita de Laura fue un detonante que Ángela no se esperaba, pues Raúl solo tenía 15 días de haberle dado una oportunidad y todo marchaba muy bien, pero con su comportamiento solo confirmó lo que le había dicho a su amiga.

-¡Cuando algo te moleste de mi presencia, te puedes largar al callejón oscuro en el que estaba! -se puso de pie y se dirigió a él.

-¿Qué dijiste?

Él se lanzó sobre ella y la sostuvo por el cuello. -Ni pienses que te vas a liberar de mí, esta es mi casa y tú eres mi mujer. El día que vuelvas a decirme que tengo que marcharme, cortaré tu lengua y se la echaré a los perros.

Ella se liberó de inmediato. -Si lo quieres hacer por las malas, así lo haremos...

Se acercó al comedor y rompió una botella para defenderse, ya que no estaba dispuesta a tolerar maltratos.

-Daré una vuelta por el vecindario, creo que estás algo exaltada.

Se acercó a ella, la besó en la frente y luego salió silbando como si no hubiera ocurrido nada.

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