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La vida te regala amigos, que se vuelven tú única familia en momentos tan dolorosos.
Noelia Cabral se estaba graduando en ese momento y justo muy apresurados sus amigos, trataban de llegar donde estaba ella vestida con la túnica y el birrete.
Mientras Noelia pensaba tantas cosas.
En ese momento ella pensaba en que no hay mejor cosa que saber tomar decisiones, esas que te van a llevar a triunfar sin arrepentimiento, porque nada ganas con arrepentirte de lo que haces, si eso te deja gran enseñanza.
No importa cuantas veces caigas, lo importante es levantarse y seguir luchando por lo que quieres y sueñas.
Noelia subía al podio, donde daría sus palabras de agradecimiento por todo lo vivido en el transcurso de su carrera, cuatro años para convertirse en la mejor estudiante de su clase, haciendo pasantías en varias empresas como suplente de asistente y lograr un currículum magnífico.
Antes de subir pensó en alguien que le había dejado muchas enseñanzas y experiencias, en su mente estaba que debía agradecerle, no le importaba lo que hizo, en la vida se debe agradecer lo que te dan, es el mejor pago para vivir tranquilo contigo mismo y sin sentir deudas.
Después de un corto agradecimiento por todo el apoyo, bajó del podio y se acercó a su ex novio, quien la esperaba muy conmovido. Sus palabras eran de una mujer madura, con sólo 21 años.
-Gracias por venir -Noelia se quitó la medalla que había recibido y se la puso, arregló su cuello y le sonrió, Luke no sabía qué decirle.
-Aunque no tuvimos un final feliz, estoy sumamente agradecida contigo. Junto a ti aprendí a convivir con un hombre a temprana edad, me ayudaste a pagar mis estudios y consolarme cuando mi madre me decía palabras hirientes -Luke secó unas lágrimas que bajaban por las mejillas de Noelia. -No te odio, creo que nuestro amor fluyó hasta donde pudo -expresó Noelia dándole tranquilidad a Luke y fuerza para decirle algo.
-No soy el hombre correcto para ti, no te di lo que mereces, mereces alguien que te presuma y yo no pude perdonarme, estoy seguro que te espera un futuro maravilloso -Noelia le dio un abrazo, dejando todo finalizado entre ellos.
Desde ese día, debía aprender a vivir sola, su vida de joven no fue para nada fácil, aunque tenía unos excelentes amigos, su madre no lo era, Luke llegó a su vida en un momento donde ella debía salir adelante, un noviazgo que prácticamente era como tener un marido, volviéndose dependiente a él, una relación de dos años felices y dos de amigos a beneficio. Donde él prestaba su ayuda económica y ella sus atenciones.
En ese instante, se sentía tan libre, nuevamente volvía a ser ella y como ya esperaba la actitud de su madre, decidió alquilarse, olvidarse prácticamente de su querida madre, dejarla que viviera su vida feliz con su marido.
Mientras ella perseguía su sueño. Ser la asistente personal de Cristina Kingman, una hermosa empresaria Argentina que lo único malo que tenía era su infiel esposo.
-¡Noe! -Exclamó Elisa, su mejor amiga, dándole la sorpresa a su amiga de estar en su día, aunque llegaron tarde, estarían por la noche con ella.
Se dieron un emotivo abrazo, con lágrimas en los ojos, no solo era por verlos ahí, también sentía tantas emociones juntas por la final ruptura con su ex, no sería fácil acostumbrarse a vivir sola, pero debía hacerlo.
-Terminé todo con Luke, siento muchas emociones juntas, estoy triste y feliz al mismo tiempo -expresó Noelia, buscando la manera de sacar lo que sentía en ese momento.
-Lo importante es que no te sientas con un peso encima, incomodidad o infelicidad, desde ahora, concéntrate en ti, en tu sueño y todas las metas que quieres lograr -la motivó Elisa. Animándome con un abrazo reconfortante.
-Tienes razón, no volveré a vivir para otro, comenzaré a buscarme a mí, depender de mí y alcanzar mi meta -se animó a ella misma, llenando a sus amigos de orgullo.
-Dejen de llorar, necesitamos celebrar, no todos los días tenemos a este par en Venezuela -interrumpió Julián, otro de sus amigos, abrazando a todos.
Muy feliz se reunían, después de mucho tiempo, ya estaban lo suficientemente acostumbrados así, que cada vez que se encontraban, sabían cómo aprovechar el momento.
Entre todos, ayudaron a Noelia a que olvidara ese doloroso momento y se concentrará en ella y en lo que venía para su vida.
sabían lo difícil que sería al tener de madre a una mujer que no velaba por su futuro. Para ella lo más importante era tener dinero y resolver los problemas de su marido.
Cada ser humano tiene una historia que contar de su propia vida; hay quienes viven felices y sin complicaciones. Que tienen todo con que disfrutar y no preocuparse por el mañana.
Aun así, también hay quienes sueñan por llegar a la meta que se plantean y cada vez se vuelve lejos, con deseo de renunciar a todo y solo conformarse y como obsequio adicional, sin contar con el apoyo que debía ser el más importante
-Mamá, te he dicho que ya no soy esa niña de la cual te aprovechaste por tener un novio con dinero, dile a tu marido que trabaje y te dé -le habló Noelia con mucho respeto, a pesar de todo, seguía siendo su madre.
-Mi hija eres tú, me debes la crianza que te di, ¿sabes cuánto trabajé para que comieras bien? -Le sacó en cara la mujer molesta.
-No puedo creer que me sigas diciendo eso -murmuró Noelia, al mismo tiempo que sacó de su bolso el dinero que cargaba en efectivo y se los dio.
-Llegará un día en el que me iré y no sabrás qué hacer mamá -declaró Noelia.
-¿Para dónde piensas ir? Búscate un hombre rico y serás feliz o seremos feliz -Noelia abrió sus ojos, asombrada por sus palabras.
-¡Dios mío!, ¿acaso me recogiste de la calle? -indagó Noelia con asombro y tristeza.
-No digas estupideces, somos muy parecidas -Afirmó la mujer.
-No lo somos mamá, yo estudié y trabajo para darme mis gustos, que estés bien -finalizó Noelia con la conversación, antes que dijera algo más que la lastimará.
Con poco ánimo observó la carpeta que muchas veces metió a la empresa CK, una muy famosa empresa internacional de productos de belleza y perfumes.
Su sueño más anhelado, poder llegar a ser la asistente, secretaria o algo en esa empresa tan famosa y porqué no, la asistente personal de Cristina Kigman.
De dolo imaginarse eso, se llenaba de una inmensa alegría que en ese momento la llevaba a jurar que ya trabajaba ahí.
En ese mismo instante, a muchos kilómetros de allí, en Argentina, en el amplio y caro sofá de cuero color negro, con lámparas plateadas y flores naturales recolectadas por la mismísima Carlota Kigman, se encontraba madre e hijos en una discusión que no tenía fin.
-Cristina, no me parece que te vayas a Venezuela y dejes a tu marido aquí, solo hacer desastres que dañan tu imagen -reclamó su madre, una mujer de 65 años, con un temperamento fuerte.
-Y a mí no me parece tener que abandonar la empresa que mi padre levantó allá con tanto sacrificio para mí, por andar detrás de un hombre que no sabe el valor de una familia, el sacrificio de tener una empresa y una esposa al mismo tiempo, lo siento mamá, no soy sumisa y nunca lo seré -recalcó Cristina, con una seguridad en sus palabras, suficiente tenía con los malos comentarios sobre su matrimonio, aun así, ella no perdería su tiempo en querer buscar la atención de su propio esposo, no después de años, donde ya tenían una hija adolescente.
-Ya abuela, mi papá no pone de su parte, por algo mi tío lo odia -expresó la chica después que su madre se fue, había escuchado todo como siempre, así trataba de tranquilizar a su abuela que casi le daba algo.
-Ya deberías dejar que se divorcie de ese cretino -interrumpió Leonel, llegando a casa de su madre.
-¡Tiooo! -exclamó Ámbar, su hermosa sobrina de 14 años, quien recibió a su tío con abrazo.
-No digas eso, sería la burla de todos y Ámbar es muy joven -aseguró su madre.
-Yo soy más padre de Ámbar que ese idiota -afirmó serio
-Eso no debe ser así, y bueno, ¡Qué milagro que vienes a visitar a tu madre! -indaga Carlota.
-Si no lo hago mucho, es por mi trabajo -expresó el guapo hombre de 39 años.
-¿Y tu novia? -empezó a molestar Carlota.
-¿Tienes novia, tío? -preguntó Ámbar curiosa.
-Sabes que tu abuela sueña despierta -bromeó Leonel tomando asiento en el lujoso sofá.
-Quiero un nieto tuyo, ¿No piensas casarte? -presionó Carlota.
-¿Para divorciarme mañana? No, señora, estoy bien así -recalcó molesto por la insistencia de su madre.
-¿Y quién te cuidará cuando seas viejo? -indagó, buscando tener la razón.
-Yo abuela, no dejaré solo a mi tío -aseguró la chica feliz.
-Tu soltería es culpa de esta niña, no le agradan tus novias -reclamó molesta.
-Son unas caza fortuna abuela, entiende -trató de explicar la chica, pero Carlota estaba renuente, no entendía de razón, para ella lo más importante era ver a sus hijos en matrimonios y con hijos. Sin entender y aceptar las decisiones que ellos tomaban.
Cristina no prestó atención a las quejas de su madre y fue a Venezuela de igual manera, como lo iría haciendo muy seguido tal como lo hacía a Colombia y otras partes donde su padre le había dejado empresas.
Un año después La vida de Noelia y todos sus amigos empezaba a brillar, ya eran todos unos profesionales, muy cómodos económicamente. Aunque Noelia seguía esperando cumplir su sueño, no le iba mal en la vida, aun así, no se sentía conforme.
-¿Oye, te enteraste de que están pidiendo currículum para la nueva asistente de Cristina Kigman? Estarán dos a prueba por tres días y solo elegirán a una -informaba una morena compañera de trabajo de Noelia, conocedora de los sueños de la chica.
-He metido currículum en esa empresa todo este año, diez en total, no insistiré más -Contestó Noelia sin intención de seguir insistiendo, volviendo a su puesto.
Ya era un año de su vida donde no solo quedó sin su novio, también sin sus amigos, Julián tuvo una oportunidad en Colombia y también se fue, la familia de Anyel y Paola ya tenían un año y más feliz, no podían estar al lado de sus hijos. Aun si siempre se comunicaban con ella, su vida se había vuelto algo aburrida, concentrada en su trabajo en una pequeña empresa de productos de limpieza y con poca esperanza de cumplir su sueño. Su nueva compañera, sabía su gran talento y no dejaría que perdiera esa oportunidad, sin ella saberlo llevaría ese currículum para esa oportunidad que muchas querían.
Lola, una mujer de 48 años, llegó a la empresa y todo era un caos, todas las chicas que se postulaban no tenían nada de experiencias. No se darían el lujo de quedar mal ante la hermosa Argentina y mucho menos en su propia empresa.
-Penélope, necesito que todo esté mejor que nunca, no sabemos si solo viene la señora, o también su hermano, y ese no se guarda nada- le habló la encargada general a su secretaria.
-Si señora -musito, a punto de marcharse su jefa habló nuevamente.
-Otra cosa, ¿no han llegado más currículum? -preguntó esperanzada.
-Síi, se los dejé en su escritorio -respondió la chica.
-Gracias, ve hacer tu trabajo -La chica asintió y Lola se fue a su escritorio.
La última esperanza era ver a alguien eficiente entre todas esas carpetas, al ver el montón de carpetas, solo deseo salir corriendo, pero no podía.
-Veamos que tenemos aquí -se dijo a ella misma, mientras abría y cerraba carpetas, solo necesitaba leer la experiencia laboral.
-Secretaria en un banco, suplente de asistencia dos veces, trabaja actualmente en la microempresa xx como asistente genera.... -Lola subió la mirada al nombre y la edad.
-Noelia Cabral, ¿22 años? -Lola sudaba de que tan joven chica tuviese tanta experiencia, conocia a muchas mujeres jovenes que compraban curriculum solo para trabajar en la empresa de Cristina Kigman.
Dudosa, lo dejo a un lado, ese sería su plan b y no encontraba otro que le gustará. Noelia llegó a su pequeño apartamento, pensaba en las palabras de su compañera, nada perdía si lo intentaba por última vez. La noticia llegó a oídos de Elisa, quien mejor sabía las ganas de Noelia, estar al lado de esa hermosa mujer y no perdió tiempo en llamarla.
Llamada Elisa y Noelia
-Ya sabes por qué te llamo, ¿verdad? -soltó Elisa, sin esperar un saludo de su amiga.
-Hola amiga, estoy bien gracias y tú? -bromeó Noelia
-Y Sí, y no quise enviarlo nena, creo que ya deben saber mi nombre de memoria -se burló de ella misma.
-No digas eso, mañana mismo llevas ese currículum -exigió Elisa, con más seguridad de que lograba quedar.
-Lo siento, es tarde -comunico Noelia, Elisa suspiró resignada.
-No me gusta que renuncies a tus sueños, así -confesó Elisa cabizbaja.
-No lo hago, creo que debo esperar el tiempo de Dios, soy muy joven aún -aseguró Noelia.
Dejando a su amiga tranquila y a ella misma también. Argentina Cristina estaba sumergida en un montón de papeles, con una copa de vino a un lado, con tantas empresas heredadas por su padre a nivel internacional, casi no le daba tiempo de comer bien.
El perfume que llegó a sus fosas nasales solo indicaba una cosa, su salvación había llegado.
-Leonel, necesito tu ayuda y antes que me preguntes por mi esposo, no está en el país -Cristina kigman le hablo a su hermano aun sin verlo, quien solo visitaba la mansión por su hermosa sobrina.
-¿Qué quieres esposa? -pregunto con sarcasmo, sin duda él era más esposo que hermano.
-Quiero que viajes a Venezuela conmigo -anunció sin mucho rodeó.
-Si mi tío va, yo también -interrumpió su hija, emocionada de ir.
-¡Ambar!.
-¡Mama! -se quejó la chica antes que dijera algo, Cristina no dijo nada, solo esperó la respuesta de su hermano.
-Todo por ámbar y regreso el día siguiente, tantas miradas no me deja respirar -dejó claro Leonel.
-No se puede, necesito una asistente y ando probando chicas de varios países y mientras yo la busco, tú me ayudas a revisar unos proyectos -demandó Cristina, recibiendo una mala mirada de su hermano.
-Di lo que quieres decir -Hablo viendo la cara de su hermano, una que deseaba gritarle miles de cosas
-No entiendo como una mujer tan hermosa y demandante como tú, tienes a un imbécil de Marido, búscate un amante y déjalo -le propuso Leonel sin vergüenza.
-¡Leonel!, deja de decir esas cosas delante de Ámbar -lo reprendió Cristina molesta.
-¡Ay mamá!, mi tío tiene razón, eres hermosísima y si cambiaras tu forma de vestir, tendrías a muchos a tus pies y papá estaría celoso -aseguro su hija.
-Totalmente de acuerdo, solo tienes 43 años y vistes como mujer de 50 -se burló Leonel.
-No pienso perder el tiempo con un hombre de 40 y una niña de 15, mañana mismo salimos, trata de no llamar mucho la atención -bromeó Cristina con su hermano.
-Yo nunca lo hago -recalcó algo fastidiado.
-Sin intención, pero lo haces tío -agregó su sobrina con una sonrisa.
Si Cristina era hermosa, su hermano era mucho más guapo, unos ojos grisáceos, cabello algo largo que combinaba con su corta barba y ni se diga su bien cuidado cuerpo, no solo era dueño de una cadena de hoteles, heredada por su padre, también un modelo de anuncios de perfumes y productos de cabello, a sus 40 años seguía siendo el mejor y más guapo de la ciudad, con una ética profesional, deseado por muchas y obtenido por pocas.
Su última relación no terminó bien y una jovencita tuvo mucho que ver en eso. estaba segura que podía llegar una mujer que le brindará la seguridad y el amor que el se merecía y no lo buscarán solo por su dinero.
Alguien que despertara la pasión que lleva dentro y su vida dejará de ser aburrida, no sería fácil encontrar la mujer perfecta, con una madre como Carlota, pero lo importante era saber si esa mujerr llegaría.