Prólogo
LA GUARDIANA
Ser mujer nunca había sido tan ventajoso pensó, su trabajo era más fácil porque tenía busto y una sonrisa cálida, él hombre le miró de forma intimidatoria esperando que se asustara, según su papel actual, ella era una drogadicta que haría cualquier cosa para conseguir más heroína, incluso prostituir su cuerpo para obtener lo que quería más rápidamente, esperó que él diera el primer paso, él hombre era de mediana estatura y una constitución fuerte, esperaba que no se diera cuenta de su disfraz, a pesar de que todo a cierta distancia se veía bastante realista si alguien le tocaba en ciertas partes del cuerpo se daría cuenta de que todo era solo un simple camuflaje, llevaba puesto un vestido holgado y una chaqueta vieja muy roída, el maquillaje le daba una apariencia frágil y anoréxica, fue todo lo que pudo improvisar en 16 horas, esta vez no había tenido tiempo suficiente para preparar un alias más convincente, debían que atrapar al jefe de esa banda a como diera lugar, ya no tenían tiempo, no sabían por dónde ingresaría la carga en la madrugada pero si esas armas llegaran a las calles muchas vidas serían arruinadas. Cambió de postura ligeramente para poder defenderse en caso de una amenaza, el ambiente apestaba a moho y restos de comida, era evidente que a nadie le preocupaba el aseo allí, quería dar la impresión de ser inofensiva así que se inclinó un poco más hacia adelante pareciendo accesible y un poco mareada, escuchó que él daba una risita irritante, creía ciegamente que tendría su cuerpo con la misma facilidad que se compraba unos cigarrillos, no podía creer que había caído en ese viejo truco pensó, ella le miró ansiosamente y preguntó:
• ¿Tienes lo que necesito? - intentó parecer desesperada
• Sí, lo tengo por aquí
• ¡Dámelo! - exigió como una verdadera adicta
• Sabes lo que quiero a cambio nena - advirtió acariciando con la mano derecha una pistola semiautomática que estaba en su cintura
• Sí, y te lo daré en cuanto me des lo que necesito - insistió ella, él movió la cabeza en negativa y le sonrió maquiavélicamente
Le complicaría más las cosas al parecer, el último había caído más fácil, hizo su jugada maestra para convencerlo, levantó un poco el vestido mugriento para mostrarle parte de los muslos desnudos y preguntó:
• ¿Tanta prisa tienes?, pensé que te tomarías tu tiempo conmigo
Él se acercó más, ¡bingo! cayó en la trampa, el hombre estaba tan sorprendido por lo que ella hizo a continuación que empezó a tartamudear
• ¿Cómo... tú...?
• Ishhh - lo silenció presionando más el arma en su cabeza – yo que tu mantendría la boca cerrada, claro....a menos que no quieras seguir vivo
• ¿Qué quieres maldita?
• Tranquilo gatito... ahora tú y yo vamos a negociar
EL MILLONARIO
Cuando despertó esa mañana pensó que tendría un día muy productivo, tomó su desayuno en el hotel, nadó en la piscina, revisó sus emails y más tarde se preparó para su presentación, hoy era el evento de lanzamiento de un nuevo producto de la línea celulares de la marca "Hern" technology, todo estaba perfecto hasta que volvió del evento y las cosas se habían vuelto infernales
• ¡Mierda! creo que está muerta - espetó al tomarle el pulso
El rostro de la joven se veía fantasmal, su cuerpo aún estaba tibio, ¿estaría realmente muerta?, levantó el cubre camas y miró el charco de sangre, la mujer parecía haber sido destrozada por un animal hambriento, había revisado el resto de su cuerpo con la esperanza de que aún estuviese con vida pero luego de ver la cantidad de cortes comprendió lo ingenuo de su razonamiento, ahora estaba manchado con la sangre de una desconocida, no tenía idea de cómo ella llegó allí, cuando salió más temprano se aseguró de cerrar la puerta con la llave, tenía muchos documentos confidenciales sobre el escritorio, ¿qué diablos estaba pasando?, miró el reloj de la mesita, no se había ausentado por tanto tiempo, su evento solo duró dos horas, ¿qué habría pasado allí?, tomó el teléfono y llamó a recepción
• Buenas tardes, soy Tomas Clark Henderson de la habitación 315
• Buenas tardes ¿en qué puedo ayudarle señor?
• Necesito que envíe al gerente inmediatamente a mi habitación
• ¿Tiene algún inconveniente señor?
• Nada en especial, pero necesito que la persona a cargo venga a verme
• Si me indica su problema trataré de ayudarlo señor
• No creo que usted pueda resolver mi problema - dijo molesto
• Cualquiera que sea el inconveniente puede decirme y yo lo resolveré - le prometió
• De acuerdo.... sucede que acabo de encontrar un cadáver en mi habitación
Capítulo 1 – La agente especial
Todo lo que Sophie Gates siempre quiso en la vida era ser como su padre, un hombre que sirvió a su país con honor y se había ganado múltiples medallas por sus sacrificios, desde pequeña ella soñaba con empuñar un arma mientras las demás niñas jugaban a las muñecas, su madre que era muy conservadora constantemente la estaba criticando por arruinar todos sus vestidos en sus intentos de camuflarse en los arbustos o entre los árboles, pero a pesar de todo siempre la apoyó, tal vez en parte lo de ser hija única y no dejarle otra opción había equilibrado la balanza a su favor, con el paso del tiempo y la ausencia de su padre en gran parte de su vida, se propuso como misión nunca decepcionarlo y seguir sus pasos, mientras otros niños iban en el verano a campamentos normales, ella se alistó a los boy scouts intentando aprender cosas que podrían aportar algo al futuro que se había trazado, años después al terminar el colegio ingresó a una academia para convertirse en una agente especial del gobierno, quiso alistarse al ejercito pero después de la muerte de su padre en una misión no tuvo corazón para abandonar a su madre por periodos tan largos, quería estar para ella cuando la necesitara.
Su primer año fue bastante difícil, porque debido a su apariencia sus compañeros no la tomaron en serio, sufrió por corto tiempo sin embargo, pues gracias a sus estudios extracurriculares y el apoyo de su padre ella ya era una experta en el manejo de las armas y en artes marciales, cuando se metían con ella en el entrenamiento les daba una lección, pronto sus superiores vieron su potencial y le incentivaron a estudiar cursos alternativos para especializarse en idiomas, psicología y actuación, querían que ella fuese un agente de campo, con su apariencia inocente y su entrenamiento sería un arma mortal. Cuatro años después se había convertido en una mujer temible, su apariencia antes delgada a pesar de curvilínea, ahora era perfectamente tonificada y bronceada, le gustaba correr y practicar ciclismo, se pasaba horas entrenando física y mentalmente para prepararse para distintos tipos de situaciones que podrían darse en las misiones que tendría en el futuro, sus evaluaciones psicológicas habían facilitado su solicitud para ingresar en los grupos de élite, pero lo que habían convencido a sus superiores fueron sus calificaciones perfectas en tiro y combate cuerpo a cuerpo, a pesar de no tener más de 170 centímetros de altura y pesar 61 kilos fue capaz de derribar a compañeros más fornidos y bien entrenados, aparentemente tenía una personalidad dócil, pero sus años de entrenamiento le ayudaron a controlar todas sus emociones y no transmitir siquiera un pensamiento a través de algún gesto instintivo. Una de sus especialidades era la infiltración, podía actuar como una adolescente alocada y al minuto siguiente ser una chef profesional, manejaba las armas blancas con la misma facilidad que las armas de fuego. Cuando se graduó su madre lloró tanto que tuvieron que sostenerla hasta que terminara la presentación de todos los egresados, fue uno de los días más felices de su vida, su madre estaba tan orgullosa y con ello sintió que de alguna manera su padre estaba allí agasajándola.
En su primera misión tuvo que trabajar como camarera en un bar que según los rumores que llegaron a la policía comercializaba drogas a estudiantes de distintos colegios locales, no tardó ni 2 días en conseguir el empleo, se mudó 2 semanas antes haciéndose pasar por una chica que había venido para estudiar Literatura clásica, se registró en la universidad usando su alias para que no hubiera ninguna sospecha sobre su persona, su personalidad era de una pueblerina que tenía el sueño de conquistar la gran ciudad y que necesitaba urgentemente de un empleo de medio tiempo para sobrevivir allí, fue fácil, un vestido ultrapasado, un peinado conservador, una sonrisa cálida y el dueño le había dado el trabajo a pesar de que no necesitaban una camarera adicional, una semana después había descubierto el código para hacer los pedidos y cómo se daba las transacciones de las drogas, los alumnos venían o llamaban para comprar un ítem específico del menú detallando la cantidad y el dueño iba a hacer la entrega en algún punto de la ciudad, como era nueva le habían dejado en la cocina los primeros días lavando platos, al cuarto día una compañera se enfermó y tuvo que reemplazarla atendiendo a los clientes, allí escuchó lo necesario para deducir que "tarta de uva" y "tarta de kiwi" no estaban en el menú, dos días más tarde ya tenía pruebas suficientes para apresar al dueño del local, pero sus superiores estaban interesados en desmantelar la banda completa, así que ella solo siguió los rastros y juntó evidencias que permitirían obtener más información sobre los cabecillas, después de eso consiguió todas las rutas de distribución de cada banda que investigó, en dos años viviendo con alias ella se había hecho una experta en infiltración y obtención de informaciones cruciales para resolver crímenes organizados. Seguía actualmente a una banda que traficaba drogas y armas de grueso calibre a pandillas criminales menores, habían rumores de que pronto traerían una carga muy valiosa, que si salía a las calles incluso podría destruir pueblos completos, ese tipo de armas eran utilizadas por los grupos criminales para hacer atracos, estaba muy de moda hacer explotar los bancos para robar las bóvedas de seguridad aparentemente impenetrables para ladrones impulsivos sin sofisticación. Sophie fue asignada a esa misión de última hora porque la persona que habían enviado había sido descubierta y tuvieron que sacarle de urgencia para salvar su vida, los criminales odiaban a los policías, pero odiaban más a los topos, y ella era una de las mejores en ese juego.
Esa mañana cuando despertó no tenía planeado hacer nada en específico, había concluido recientemente una misión y estaba como diría su madre de "vacaciones", pero cuando su superior la llamó no pudo estar más contenta, ya no se acostumbraba a tener tiempo de ocio para sí misma, le gustaba estar en las calles haciendo el bien, a pesar de que en los últimos años no había tenido mucho tiempo para vivir su propia vida, sentía que esa era la existencia que ella quería, la que le daba satisfacción personal, su padre estaría contento de saber a cuantos criminales ella había sacado de las calles gracias a sus trabajos de encubierto.
- Hola Gates
- ¡Señor!, ¿en qué le puedo ser útil?
- Sé que estas de descanso, pero ha surgido una misión de última hora
- ¿De qué se trata?
- Churchill fue descubierto y tuvimos que sacarle para no arriesgar su vida
- Entiendo
- Necesito que le reemplaces
- Por supuesto
- Debes pasar por la oficina para que mi asistente te dé los detalles para tu alias.
- De acuerdo señor
- Ah Gates, entiendo que tienes una riña personal con esta banda, pero necesito que te concentres en la misión por ahora
- No fallaré señor - colgó la llamada y sintió un pesar en su corazón
Un año atrás integrantes de esa misma banda habían matado a un compañero suyo, y ella se había prometido que atraparía al criminal que lo mató a sangre fría, tenía que apresurarse si quería empezar a trabajar hoy mismo en su nueva misión.
Construir un alias no era simplemente crear datos digitales en el sistema como la mayoría de las personas pensaba, implicaba crear todo un personaje con características individuales y un pasado que fuese creíble, requería invertir tiempo y esfuerzo para transformar el cuerpo y lucir como la persona que se interpretaría, luego hacerte de una reputación muy mala en el barrio para que fueses aceptado sin sombra de dudas en una pandilla criminal, infelizmente ella no tenía mucho tiempo para hacer todo ese proceso, tendría que improvisar, por suerte después de trabajar tanto tiempo en las calles ya tenía sus propios contactos, personas del bajo mundo que le debían favores y le ayudarían a crear una historia rápidamente para infiltrarse con facilidad en algún lugar o fingir ser la persona que quisiera, tomó sus llaves y salió de su departamento.
Al llegar a la oficina, se encontró con un colega con el que siempre tenía algún problema que cobrar
- ¡Sophie! qué bueno verte
- Quisiera decir lo mismo Carlson
- ¡Vamos! ¿aún me guardas rencor por esa bala?
- Casi me das una bala en el trasero
- Fue un accidente
- Accidente es cuando le lanzas un cuchillo a alguien por equivocación ¿pero una bala?
- Juro que fue sin ninguna intención
- Querías desquitarte por lo de la misión en La esperanza
- Me disparaste sin ningún aviso
- No tuve opción, te apareciste de la nada y casi arruinas mi alias
- Pudiste dejarme ir sin ningún daño
- Me estaban vigilando, era un caso importante, si no te disparaba dudarían de mi lealtad, sabía que usabas un chaleco antibalas de todas formas, siempre lo has hecho - agregó encogiendo los hombros
- Podría haberlo olvidado
- Imposible, siempre fuiste un cobarde usabas chaleco antibalas... incluso en el campo de práctica de tiros con balas de goma - agregó sarcásticamente
- Y tú siempre fuiste una maldita
- Es verdad, pero gracias a eso te salvé la vida, ellos te hubieran disparado en la cabeza
- ¿Pero tuviste que dispararme 2 veces?
- Tenía que parecer real
- ¡De acuerdo, olvidémoslo!
- Yo ya lo hice
- Bien, ¿qué haces aquí?
- Tengo una nueva misión
- Tan rápido
- Es una emergencia
- ¿Y porque no me llamaron a mí?
- Necesitaban a la mejor - le provocó
- La humildad no va contigo verdad
- Soy sincera, es todo
- Ok, suerte entonces - espetó despidiéndose de mala gana
- Gracias la necesitaré - dijo al tiempo que caminada hacia la puerta de la oficina de director de la agencia
- Hola Ceci ¿Cómo estás?
- Sophie que bueno verte sin todos esos artilugios
- ¡Ni me lo menciones!, mi último alias era muy exagerada
- Jajaja son los sacrificios que una debe hacer por el bien de los ciudadanos
- Es verdad, el director dijo que me dejaría un paquete contigo
- Ah sí, aquí está - le pasó un sobre grande que decía clasificado
- Gracias, la próxima vez que venga te traeré unos chocolates - gritó saliendo por la puerta
- Siempre tan atenta, ¡que te vaya bien!- respondió Ceci a sus últimas palabras
Subió al auto y abrió el sobre y empezó a leer los avances del caso, cuando llegó a la página en donde le daban información sobre su nueva identidad espetó disgustada
- ¡Mierda!
No estaba molesta por el alias en sí, pero no se esperaba que fuese algo tan elaborado, pensó que se haría pasar por una traficante sin embargo no era el caso, el papel que iba a interpretar requeriría de mucho esfuerzo para camuflar su apariencia actual y no tenía el tiempo para perfeccionarlo como estaba acostumbrada a hacer para cada misión, era una situación de emergencia así que llamó a la persona que podría salvarle en esa situación
- Hola Sophie ¿cómo estás?
- Bien, pero tengo una urgencia Francine
- ¿Y ahora qué pasó?
- Es algo parecido a una misión imposible
- A ver ¿de qué se trata?
- ¿Cuánto tiempo te llevaría convertirme en una drogadicta con síndrome de anorexia crónica?
- Depende del nivel de realismo que se requiera
- Solo tengo un par de horas Francine - le aclaró
- Ah bueno en ese caso necesitaré todas las horas que tengas para lograr algo convincente, haré todo lo que esté en mis manos
- Gracias, me estás salvando la vida "literalmente" - enfatizó
- Lo sé, para eso están los amigos, te espero en 2 horas, debo terminar un maquillaje escénico para un actor de ficción
- Perfecto, nos vemos en un rato
Gracias a Dios Francine siempre le ayudaba cuando era necesario, como profesional de maquillaje artístico ella era una experta en crear disfraces, efectos especiales y cualquier cosa que uno necesitara, incluso aparentar más edad o menos peso, en su caso ella estaba en forma, demasiado a decir verdad, ahora necesitaba parecer una mujer débil y enfermiza, su nuevo rol era el de una adicta a la heroína.
Dos horas más tarde estaba sentada frente a un espejo, su amiga preparaba todos los materiales necesarios para su transformación, nunca dejaba de sorprenderle ese lugar, tenía tantos artilugios que parecía un museo, desde máscaras de plástico hasta disfraces de payaso, ella era conocida por su valentía pero sinceramente ese lugar le ponía los pelos de punta, su amiga le pidió que se parara para observarla mejor
- Veamos Sophie, necesito que te saques la ropa, quédate solo con tu ropa interior
- De acuerdo - dijo al tiempo que se pasaba por la cabeza la camiseta
- ¡Por Dios mujer! ¿cómo diablos una llega a tener esos abdominales perfectos?
- Con mucho ejercicio - respondió sarcásticamente
- Entonces nunca llegaré a tener un cuerpo como el tuyo, recuérdame ¿por qué eres un agente de la ley y no una súper modelo?
- Porque quiero atrapar criminales, no hombres multimillonarios - se burló sin poder atajar la risa
- Los multimillonarios son menos peligrosos, o al menos eso dicen
- Yo no estaría tan segura de ello - siguió quitándose el resto de la ropa, su amiga no podía ocultar su asombro
- Solo mírate al espejo, eres como una escultura humana
- Son el resultado de correr diariamente y mucha bicicleta, en mi trabajo es importante mantenerse ágil, ya sabes - agregó encogiendo los hombros
- Tú no tienes vanidad
- ¿Debería?
- ¡Claro!, eres una mujer, aunque a veces se te olvida
- No se me olvida, solo no le doy tanta importancia - su amiga movió la cabeza en negativa
- Eres un caso perdido - o tal vez no pensó
Tenía la esperanza de que su amiga asumiera su identidad como mujer y sacara provecho de su belleza brutal, volvió a mirar el cuerpo irrealmente bello que tenía en frente, su tez bronceada, sus curvas proporcionales, su cabello castaño claro, los ojos aguamarina, esa mujer no tenía idea de lo bella que era.
- ¿Y bien? - preguntó Sophie sacándole de su ensoñación
- Tendré que maquillarte todas las áreas visibles y...
- ¿Y?
- Bueno depende de cuánto estarías mostrando tu cuerpo
- Probablemente mucho
- De acuerdo, en ese caso todo tu cuerpo para asegurar, especialmente las piernas y los brazos, están muy definidos, debemos disimular tus músculos si quieres hacerte pasar por una mujer bulímica o anoréxica
- De acuerdo entonces ¡manos a la obra!
Cuando su amiga terminó el trabajo estaba irreconocible, parecía haber perdido al menos 10 kilogramos, se veía pálida y con una ojeras fantasmales, no le extrañaba que Francine trabajara para las grandes productoras de cine, era increíblemente talentosa, se giró para ver su atuendo que parecía haber salido de un basurero mal oliente, se veía como una persona que vivía en la calle, levantó un poco la falda de su vestido mugriento para ver sus piernas, ahora parecían débiles y estaban llenos de moretones típicos de alguien que no cuida con quien anda o lo que hace, simplemente era perfecto, si no la tocaban demasiado jamás notarían sus músculos firmes bajo aquel pedazo de tela desgastado, sonrió, si su madre la viera ahora tendría un ataque
- Está perfecto ¡buen trabajo!
- Cuando gustes, aunque tengo la esperanza de que algún día me pidas que te arregle para lucir bonita y no como alguien más
- Tal vez algún día... - prometió-, gracias por todo, te abrazaría pero no quiero pegarte este olor a basura
- Jajaja, descuida...
- Debo irme - terminó de colocarse la ropa, que consistía en chaqueta de cuero roída y unas botas gastadas, luego salió a poner en práctica su plan
Condujo hasta un viejo hotel abandonado que ahora servía de prostíbulo, una conocida vivía allí y le servía de espía para obtener información de las calles, su primera parada era para ocultar el vehículo de escape y sus armas, dejó el auto en el depósito de la planta baja, era su base de comando cuando estaba por esa zona, entró por la puerta principal del edificio que ya se estaba cayendo a pedazos, tuvo cuidado para no apoyarse en nada mientras subía por las escaleras, tocó 7 veces la puerta para anunciarse a sí misma, era el código que habían combinado con madame Carmen, aguardó unos segundos antes de que le abriera la puerta, a pesar de ser una mujer de mediana edad la madame seguía en muy buen estado pensó al verla semidesnuda ajustando su bata, estaba con un cliente notó
- Lamento la interrupción - se disculpó, la mujer le miró un poco despistada hasta que pudo reconocerle
- Por un momento pensé que había escuchado mal - dijo sonriéndole - no te preocupes querida, ya habíamos acabado hace rato, éste no dura ni dos minutos - agregó en voz baja tapando parte de su rostro e inclinando la cabeza hacia ella
- Entiendo, necesitamos hablar de negocios - le informó
- De acuerdo dame unos minutos para vestir algo más decente - espetó a modo de burla, no podría importarle menos la decencia - y bajaré junto a ti en la cantina
- De acuerdo
La mujer cerró la puerta y Sophie bajó a la planta baja, odiaba esa parte del burdel, estaba lleno de hombres borrachos y con exceso de hormonas, se sentó en una de las mesas y aguardó a que bajara la madame, esperaba que no tardara mucho, si alguno se acercara a ella a hacerse del gracioso tendría que ponerlo en su lugar y no quería arruinar todo el trabajo de su amiga Francine
- Bien aquí me tienes, para qué te soy útil
- Me gusta cuando vas directamente al grano
- Sé cuánto detestas este lugar
- Tú también lo haces, sin embargo vives aquí
- Es un buen negocio, así que no me puedo quejar
- Podrías ganar más si trabajaras exclusivamente para nosotros
- No me gusta que me den ordenes, me gusta ser independiente
- Entiendo tu punto
- ¿Y bien qué quieres esta vez?
- Necesito información sobre una banda
- ¿Cuál de ellas? Hay muchas querida - agregó irónicamente
- Se hacen llamar " Los tiburones"
- Ahh, esos... - dijo con disgusto
- Veo que los conoces
- Infelizmente, frecuentan a mis chicas, uno me ha creado muchos problemas últimamente quiere que Candice sea exclusiva
- Ahh, y supongo que no es buen negocio para ti
- No, ella es joven y aún está fresca, tiene muchos clientes, además no quiere pagar para compensarme por las pérdidas que tendría
- Entiendo, ¿qué sabes de ellos?
- Uno de ellos es muy dado a la bebida, se pasa mucho tiempo aquí y suelta mucho la lengua
- ¿Qué escuchaste?
- Dice que su jefe le va a ascender pronto porque consiguió nuevos clientes para la última carga que está por llegar
- ¿Sabes dónde está su base?
- No estoy muy segura, pero a veces una de mis chicas va a atender a su jefe en la guarida, es del tipo masoquista y sus gustos son un poco violentos
- ¿No sale de su guarida?
- No, tiene miedo que al salir lo atrapen los de la otra banda, son muy competitivos, si lo matan se quedarán con su territorio
- Entiendo, ¿cuándo suele ir a verle tu chica?
- Se va tres o cuatro veces a la semana, la única que se anima a ir es Celeste, porque siempre está muy drogada para sentir los golpes
- ¿Cuándo fue la última vez que se fue?
- Hace unos 2 días, seguro que la mandará llamar entre hoy y mañana ¿por qué?
- Porque quiero que me envíes en el lugar de Celeste
- ¿Estás loca? ese hombre es un psicópata
- Lo sé, pero necesito atraparlo, y esta es la única manera segura y rápida de dar con él
- Es muy arriesgado, está más protegido que el presidente de la nación, tiene como veinte hombres bien armados a su alrededor en la guarida
- Lo sé, por eso necesito ese favor, si me envías en lugar de celeste no sospechará, pensará que soy una simple prostituta que necesito del dinero o drogas para sobrevivir
- Humm no lo sé, si te atrapan eres hombre muerto, mejor dicho mujer muerta, no dejarán una pieza de ti intacta
- Descuida yo sé cuidarme, no hay más tiempo para armar otro plan, necesito infiltrarme cuanto antes
- De acuerdo, pero deberás tener mucho cuidado
- Lo sé, no seré imprudente, tomaré medidas para mi seguridad
- No sé cuándo vendrán por Celeste, es mejor que te quedes aquí, para no levantar sospechas
- Tiene sentido, ¿dónde puedo quedarme?
- Puedes usar mi habitación, la que uso en mis días libres, no es lujosa, pero está limpia - prometió
- Gracias Carmen
- No es nada, es lo mínimo que puedo hacer, si no fuera por ti ni siquiera estaría respirando - le recordó tristemente
- Ese cretino merecía lo que tuvo
- Sí que lo merecía, pero pudiste dejarme morir ese día y no lo hiciste, por ello siempre estaré agradecida contigo
- Las mujeres tenemos que apoyarnos - le recordó sonriendo
- ¿Quién diría que después de dos años estaríamos aquí riendo de todo esto? - tocó su cuello en donde tenía una cicatriz por un corte que le había hecho el hombre que casi la mató en un callejón cerca de allí, esa noche Sophie la había salvado con un disparo certero.
- Nunca sabemos lo que el futuro nos va a deparar - profetizó
Sophie no durmió casi nada, se pasó la noche planeando la estratagema que emplearían para atrapar al jefe de la banda de los tiburones, ella sabía lo que tenía que hacer, ya lo había hecho muchas veces, haría el juego de atrapa al ratón, haciéndose pasar por una mujer inofensiva y despreocupada, una vez que estuviese en la guarida vería la manera de estar a solas con el hombre para someterle y mandarle la señal al equipo de respuesta, que ingresaría al lugar disparando sin ningún miramiento, solo necesitaban al jefe de la banda vivo para obtener la información que querían, cuando ella garantiz
ara su seguridad los demás podrían ir al infierno, y bien que lo merecían pensó, esa gente arruinaba millones de vidas cada año, era una mujer piadosa, pero a los contrabandistas y malhechores aprendió a verlos como objetos, personas inhumanas que no merecían misericordia, ella siempre disparaba para inmovilizar, pero en ocasiones matar era necesario, pensó en la pobre Carmen que casi fue asesinada por un psicópata que buscaba su placer en el año que infringía en las mujeres, si esa noche ella no estuviese vigilando ese sector su amiga estaría muerta, no dudó ni un segundo antes de disparar, le dio justo en la cabeza, el hombre cayó sin vida en el concreto, nunca olvidaría esa escena, fue su primer disparo mortal, bueno el hombre sin duda lo merecía, pero aun así ella había sentido la perdida humana, su madre le había dicho que era comprensible, pero que los malos no debían ser recordados, que pensara siempre en las vidas que estaba salvando al sacar a ese tipo de mala hierba de las calles. Cuando terminó la videoconferencia con su equipo ya eran las cuatro de la mañana, tenía que descansar al menos unas horas para estar alerta en su misión, pero no se sentía tranquila durmiendo en ese lugar, se recostó contra el sofá para descansar los ojos por un segundo, pero minutos después había quedado dormida, cuando golpearon su puerta en la mañana saltó del sofá empuñando su nueve milímetros
- ¿Quién es? - espetó alarmada
- Soy yo - dijo Carmen, ella le abrió la puerta que estaba con llave
- ¿Qué hora es? - preguntó aun algo dormida, Carmen traía una bandeja con café negro y unas galletitas
- Me avisaron las chicas que algunos hombres de la banda los tiburones fueron vistos dirigiéndose hacia aquí en un auto, ya son como las 9 de la mañana, es su horario de costumbre - le advirtió
- Entiendo, ¿ya pensaste en que excusa le vas a dar para no enviar a Celeste? - preguntó tomando la tasa de café de la bandeja y bebiendo un sorbo generoso
- Le diré que ha tenido una sobredosis esta semana y que la estamos cuidando
- Es una excusa válida
- No será la primera vez, así que no sospecharán de nada
- Perfecto - agregó y le miró seria
- ¿Han preguntado algo las otras chicas?
- Ellas saben que no deben decir nada, más de una te debe favores y las otras te tienen miedo - dijo sonriendo
- Ya veo, me prepararé, bajaré en unos minutos
- De acuerdo - dejó la bandeja en una mesita antes de salir y cerrar la puerta
Sophie abrió su maletín y se puso el broche rastreador y los audífonos para comunicarse con su equipo, por suerte los dispositivos eran discretos y casi imperceptibles, soltó su cabello para desarreglarlo un poco y ocultar mejor el aparato auricular, tenía que concentrarse para evocar a su personaje, cuando cruzara esa puerta ya no sería Sophie Gates la súper agente, sería Kate la viciada que se prostituía por drogas, cambió su postura de persona confiada a una indecisa, abrió la puerta y bajó tropezando por las escaleras como una persona que apenas si podía tener noción de lo que sucedía a su alrededor, se balanceaba como si no pudiera equilibrarse, madame Carmen la presentó a sus visitantes, eran dos hombres muy repulsivos, estaban sudados y llenos de tatuajes.
- Ella es Kate, les acompañará hoy porque nuestra Celeste no está en condiciones de atender a su jefe - el hombre sonrió al ver a Sophie, era evidente que ya le pasaban cosas morbosas por la cabeza
- Servirá, al jefe le gustan sumisas
- Entonces le encantará, denle un poco de heroína y hará cualquier cosa para satisfacerle - espetó Carmen para echar más leña al fuego
- ¡Vamos! - dijo el morboso y la sujetó por el brazo, ella relajó todos sus músculos para parecer frágil e indefensa, fue arrastrada hasta afuera donde esperaba en un auto negro un chofer muy impaciente
- ¿Qué diablos hacen? - gritó el chofer al ver que los hombres intentaban manosear a Sophie- saben que no le gusta que toquen su mercancía antes que él, tenemos mucho por hacer hoy, ¡ya métanla al auto!
- Ok, ¡ya vamos hombre! - dijeron al tiempo que la metían sin ningún cuidado al auto
El olor a alcohol y tabaco impregnó sus narinas, apenas podía distinguir su propia fragancia repulsiva al lado de uno de los hombres que se sentó con ella en el asiento trasero, actuaba como si apenas pudiera mantenerse consciente, tenía que seguir en el papel por más asquerosa que fuese la situación. Tardaron como cuarenta y cinco minutos para llegar a la guarida, estaba en la zona portuaria, en un viejo galpón abandonado, estaba marcado para demolición, con razón la policía nunca había dado con el paradero de la banda, estaban protegidos en un terreno privado de una compañía extranjera que acababa de ingresar en el mercado nacional. La bajaron dando brincos observó que había al menos 7 hombres apostados alrededor del edificio, la metieron adentro rápidamente, siguieron arrastrándola hasta llegar en lo que parecía ser una vieja oficina, abrieron la puerta y la empujaron para que pasara al lugar, se movió con la lentitud de alguien que estaba demasiado drogado para reaccionar a cualquier cosa, uno la volvió a empujar tirándola hacia adentro a la par que la insultaba
- ¡Ya entra rápido perra!, el jefe no tiene todo el día
Ella ignoró el insulto y trató de actuar como si no hubiera sentido el golpe que se dio contra un mueble que estaba al costado de la puerta, se enderezó despacio y le dedicó una sonrisita al que le empujó
- La perra está muy drogada incluso para protestar - éste dijo sonriendo estúpidamente
- Así me gustan - escuchó que respondía un hombre sentado al otro extremo de la habitación, todos sus sentidos se pusieron en alerta, en ese instante se dio cuenta que estaba cara a cara con el objetivo su misión.
Ella lo miró como si estuviese con la mente dispersa, empezó a recorrer la habitación lentamente, el lugar era asqueroso, estaba lleno de moho y suciedad, tenía miedo de que si se cortara le diera tétanos.
- Celeste no vendrá, ésta es... ¡no recuerdo el maldito nombre!, pero a quién diablos le importa ¿verdad? - le indicó a su jefe
El hombre que evidentemente estaba al mando levantó una mano y los hombres salieron cerrando la puerta, estaban solos, mejor para ella pensó, miró de reojo si había algún peligro eminente, algún arma que él pudiera usar en su contra, no vio nada amenazador excepto una pistola semiautomática en su cintura, el muy tonto estaba seguro de que ella era manejable, empezó a balancearse y tocarse los pechos para provocarle, eso le animó y se levantó de la silla para acercarse, apretó con su mano derecha la pistola para indicarle de que si intentaba algo raro le dispararía, entonces Sophie cambió de postura para equilibrarse mejor y aflojó más los hombros pareciendo muy accesible, escuchó una risita muy irritante, dándole a entender que su plan estaba funcionando entonces ella le dijo:
- ¿Tienes lo que necesito? - intentó parecer desesperada
- Sí, lo tengo por aquí - el levantó un saquito de heroína, luego la puso en su bolsillo y volvió a acariciar su arma
- ¡Dámelo! - exigió como una verdadera adicta
- Sabes lo que quiero a cambio nena - advirtió que le amenazaba indirectamente con el arma que traía en la cintura, si no accedía las cosas terminarían mal para ella
- Sí, y te lo daré en cuanto me des lo que necesito - insistió desesperada , él movió la cabeza en negativa y sonrió
Se dio cuenta que él necesitaba más incentivo visual para ceder, entonces le mostró sus muslos desnudos y agregó:
- ¿Tanta prisa tienes?, pensé que te tomarías tu tiempo conmigo
El cayó en la trampa, se acercó más y le pasó la mano izquierda por el muslo, la repulsión era instintiva, pero se la tragó y amagó una sonrisa, en ese instante de su rendición el bajó la guardia y cometió un error mortal, se acercó más a ella distraído por los muslos que estaba acariciando y con la otra mano que antes estaba sujetando el arma le tocó uno de los pechos, no tuvo tiempo de responder a su pregunta, ella le sacó el arma de la cintura, se zafó de sus brazos rápidamente, se giró y le aplicó una llave en el cuello por detrás al tiempo que le apuntaba el arma a la cabeza, el hombre estaba tan sorprendido que empezó a tartamudear
- ¿Cómo... tú...?
- Ishhh - lo silenció presionando más el arma en su cabeza – yo que tu mantendría mi boca cerrada, a menos que no quieras seguir vivo
- ¿Qué quieres maldita?
- Tranquilo gatito... ahora tú y yo vamos a negociar
- Te mataré maldita zorra
- Creo que aquí la ventaja la tengo yo - le dijo instantes antes de presionar más en su nuca y dejarlo inconsciente
Lo arrastró hasta un costado de la habitación fuera de la zona de riesgo, llaveó la puerta luego pronunció las palabras que condenarían a todos en el edificio
- La rata ya está descansando
Se sentó al lado del hombre inconsciente en ese piso mugriento, no veía la hora de bañarse pensó, escuchó un montón de disparos, alguien intentó abrir la puerta, ella se posicionó para disparar, el hombre gritó desesperado
- Jefe ábreme nos están disparando, ¡es la maldita policía debes escapar!
Intentó forzar la puerta con empujones, luego disparó para abrir el cerrojo, pero falló en la puntería y la bala fue a para en la pared de la habitación, segundos después oyó otro disparo, pero ninguna bala atravesó la pared, habían eliminado al último que estaba vivo.
- Gates ya está despejado - gritó el comandante de escuadrón
- Salgo - confirmó ella
Abrió la puerta y vio la masacre, se giró y saludo al comandante
- Señor... todo listo, está inconsciente y desarmado solo hay que colocarle unas esposas y será inofensivo
- Entendido... Carlson ocúpate de eso
- ¡Sí señor!
- Es bueno verte tan servil - se burló de él Sophie, como estaba allí el comandante ella fue ignorada
- ¿Pudiste sonsacarle algo? - preguntó su jefe
- No hubo oportunidad, me pareció más prudente inmovilizarlo antes de que me descubriera
- Hiciste un buen trabajo, hasta yo pensé que te habías drogado
- Es mi trabajo - dijo ella incómoda y agregó para cambiar de tema - ¿dónde lo van a interrogar?
- No hay mucho tiempo
- Lo podemos hacer aquí mismo, si ve lo que le pasó a sus hombres no dudará en soltar la lengua
- Me gusta que siempre sabes sacarle el mejor partido a la situación - espetó el comandante al tiempo que le daba una palmada en el hombro - tú lo interrogarás, te mereces el crédito
- ¡Gracias señor!
- ¡Ya despiértenlo!, Gates lo interrogará aquí mismo - gritó a seguir
Ella pasó nuevamente a la habitación mugrienta para sacar una silla y arrastrarla hasta afuera de la vieja oficina, la puso en medio de los cadáveres y le dijo a Carlson:
- ¡Tráelo aquí!
- Sí que eres una maldita perra - le espetó éste cuando se acercó a ella con el jefe de la banda inconsciente
- Es parte del trabajo ser una maldita - le replicó sonriendo
Ella le dio unos golpecitos en la cara al hombre que iba a interrogar pero no despertaba, entonces le dio un golpe más fuerte, esta vez sí despertó y escupiendo sangre
- ¡Maltita perra!
- Ishhh... recuerda lo que te dije antes de noquearte, te conviene estar quieto y accesible, solo mira a tu alrededor, estás solo, todos tus hombres están muertos
El miró incrédulo, ¿Cómo ella solita pudo haber eliminado a tantos hombres?, pero estaban allí tirados en un charco de sangre
- Si te preguntas como lo hice, es muy simple, no vine sola...
Los hombres que antes estaban a su espalda surgieron de la nada ante sus ojos, la rabia lo inundó y comenzó a gritar
- ¡Maldita perra!, te mataré con mis propias manos, pero antes te violaré y luego te cortaré en pedazos y se lo daré a los perros para que coman tu carne inmunda - ella avanzó con una rapidez increíble y lo sujetó del cuello de la camisa para intimidarlo
- Si me vuelves a decir perra solo una vez más, quien te cortará en pedazos seré yo, y no le daré a los perros, te lo daré a ti para que comas tus propias partes - lo amenazó hincándole con los tacones los testículos, el hombre bramó como un animal adolorido
Todos los presentes estaban en silencio, y al parecer ni un poco sorprendidos, el único que mostró una reacción fue Carlson, que estaba sonriendo muy divertido, cuando el hombre paró de gritar ella prosiguió diciendo:
- Como dije tú y yo vamos a negociar, y espero que tengas en cuenta tus opciones, si me respondes sin rodeos no te lastimaré y te mandaré a la cárcel por tráfico de drogas, pero si no colaboras te lastimaré y te acusaré de tráfico de armas, tráfico de drogas y además diré que fuiste el topo
- ¡Yo no te diré absolutamente nada maldita perra! - ella se giró tranquilamente y dio una patada en la silla haciéndolo caer de frente contra el piso, se aplastó la cara y se rompió la nariz, esta vez brotó mucha sangre, Sophie señaló a otros agente con una mano para que lo volvieran a sentar en la silla, luego le dijo:
- ¿Volverás a llamarme perra? - él estaba asustado por primera vez, pudo verlo en sus ojos , el hombre solo movió la cabeza en señal de negativa
- Ahora que nos hemos entendido - agregó tranquilamente - ¡me dirás todo lo que quiero saber!
Después del último golpe el jefe de la banda dio todos los detalles que necesitaban para interceptar el último cargamento que llegaría en la madrugada, éste le reveló que tenía un socio, una persona misteriosa que orquestaba todos los planes y daba órdenes desde las sombras. Sophie fue a casa para darse un merecido baño antes de continuar con la misión, cuando pasó a buscar su auto en el burdel Carmen le preguntó cómo habían ido las cosas, ella no pudo más que reír por su reacción cuando le dio los detalles los hechos
- ¿De verdad que casi de rompiste toda la cara?
- Digamos que le costará mucho tiempo recuperarse lo suficiente para llamar a alguien más de perra
- ¿Cuánto tiempo estará en la cárcel?
- No creo que salga pronto, al menos antes de unos 25 años, resulta que sus huellas coinciden con otro caso, uno de asesinato en primer grado
- ¡Vaya! creo que mis chicas podrán celebrar esta noche, hoy bebidas gratis para todo el mundo - gritó la mujer alegremente
- ¿No estás triste por perder a tus clientes?
- Ah no, ya encontraré otros, hace tiempo que quiero desquitarme de esos bastardos
- Jajaja, me alegra de que mi misión haya servido para tu venganza personal
- Querida, no pienses que he querido usarte para vengarme
- ¡Claro que no!, tu eres codiciosa, pero no eres una manipuladora, yo soy la que manipula aquí
- Tu eres un ángel mi cielo
- Seré un ángel de la muerte entonces
- Más bien un ángel vengador, como una guardiana - ambas rieron de la idea
- No lo sé, cada vez me pesa menos matar a estos malnacidos
- ¿Será porque se merecen? - le espetó irónicamente
- Tal vez, o tal vez me estoy volviendo más fría a cada muerte
- Lo dudo mucho, tú tienes el corazón puro, como la de un héroe
- ¡No soy una santa!
- No dije eso, tú haces las cosas por el bien de los demás, tu consciencia debería estar tranquila...
Esas últimas palabras le pesaron, saliendo de sus pensamientos miró el reloj, aún le quedaban un par de horas para ultimar detalles con su equipo, su comandante le había dicho que no era obligatorio que fuese con ellos, que ya había hecho mucho por el equipo hoy arriesgando su vida al entrar sola a la guarida del lobo, pero ella no podía dejarlo así, hoy se había enterado de que la persona que mandó matar a su colega era el socio del jefe de la banda de tiburones, podría estar cara a cara con el animal que había dejado a dos niñas sin padre, mirar a los ojos de esas pequeñas en el funeral le recordó su propia pérdida, lo difícil que fue para ella tener que vivir sin su padre a una edad adolescente, sin embargo éstas niñas habían perdido mucho más tiempo de vida con su padre, se encargaría personalmente de meter al malnacido que las dejó huérfanas en la cárcel
Llegó al punto de encuentro, usaba su equipamiento completo, incluso un chaleco antibalas, no sabían que esperar, el socio del que no sabían mucho era sin duda el cerebro de la operación, esperaban atraparlo con las manos en la masa y mandarlo directamente a la prisión de máxima seguridad para que nunca volviera a ver la luz del día
- Comandante según inteligencia, hace tres días vieron dos camiones en movimiento que se dirigían a la frontera, los pararon y estaban vacíos, creo que son los que buscaran la carga porque encajan con la descripción que nos dio el jefe de la banda - explicó Gates
- ¿Tienen las fotos?
- Sí - le pasó el informe Carlson
- De acuerdo, esperaremos hasta que aparezcan, quiero 2 francotiradores apostados en los techos de esos edificios paralelos, los camiones no pueden pasar nuestra barricada, ¿entendido Gates?
- Entendido - afirmó ella, su comandante le había dado pase libre para hacer lo que fuese necesario para interceptar la carga
Esperaron dos horas hasta que uno de los francotiradores avistó dos camiones que venían a gran velocidad por la carretera
- ¡Gates! he avistado a dos camiones que encajan con la descripción, conducen a unos 100k/h están a unos dos kilómetros aguardo instrucciones - le informaron a través del dispositivo de comunicación
- Entendido, aguarda mis instrucciones - le respondió antes de mirar a su comandante - Están en camino, a unos dos kilómetros de distancia
- Prepárense para usar la artillería pesada, todos en sus puestos, Gates quiero que estés en la última línea de ataque, si todo lo demás falla tú serás nuestra última esperanza
- ¡Sí señor! - confirmó ella, colocando en su espalda una bazuca y tomando en las manos un rifle de largo alcance, se dirigió a unos ciento cincuenta metros de distancia de la primera línea de ataque, se ocultó entre las columnas de un viaducto que atravesaba la carrera internacional
Los camiones avanzaron a gran velocidad, pero cuando quedaron en el campo de visión, dos vehículos 4x 4 blindados aparecieron en la escena con hombres armados hasta los colmillos empezaron a disparar con ametralladoras, el comandante y sus hombres fueron sorprendidos a tal punto que gran parte de sus hombres cayeron bajo la línea de fuego, algunos lograron zafarse solo a tiempo de tirarse al piso, pero no pudieron reaccionar a los disparos que recibían, los francotiradores dispararon pero no eran suficientes para detener 2 camiones que cruzaron sin ningún problema por la barricada policial gracias a la distracción causada por los dos vehículos blindados. Sophie vio con horror como sus compañeros eran acribillados sin ninguna misericordia, no tenía opción todo estaba en sus manos ahora, estaba sola y sin ningún plan específico, jamás imaginó que no serían capaces de parar a los camiones en la primera línea de defensa, tenía que detener el paso de los vehículos entonces hizo lo único que se le ocurrió que sería lo suficientemente fuerte para detenerlos, bajó el rifle y preparó la bazuca, luego de ajustar la mira disparó a 15 metros de distancia de su cuerpo en línea diagonal, sabía lo que pasaría, pero no iba a dejar que los delincuentes se escaparán
- ¡Malditos bastardos! - fue lo último que dijo antes de que apretará el gatillo e hiciera volar el viaducto
El zumbido la dejó desorientada por unos instantes, apenas pudo reaccionar a tiempo de moverse unos metros más lejos del viaducto que se partió por la mitad y empezó a derrumbarse rápidamente, Sophie intentó alejarse lo suficiente para evitar ser aplastada por los destrozos, había calculado mal el ángulo del disparo y la estructura había cedido hacia ambos lados dejándola también en la ruta directa del derrumbe inesperado , mientras intentaba salvar su vida y el pánico se apoderaba de ella, no percibió que los camiones que venían a gran velocidad al ver el derrumbe intentaban frenar desesperad
amente, corrió lo más rápido que pudo pero al ver que venían en su dirección dudó y paró un instante, lo suficiente para ver como uno de los vehículos blindados entraba debajo del camión levantándole las ruedas traseras haciendo que ambos perdieran la dirección y dirigieran hacia ella, previendo la amenaza inminente miró a su alrededor, de un lado había toneladas de concreto cayendo y del otro dos vehículos descontrolados, no tenía escapatoria, siguió buscando y encontró una columna intacta de concreto lo suficientemente gruesa para ocultarse y tratar de protegerse, apenas alcanzó a pegarse de espaldas a la columna sin tener tiempo de agacharse y proteger su cabeza, el impacto del camión la hizo volar a dos metros de distancia aterrizando en los destrozos, después del agudo dolor que sintió en la pierna al caer, perdió la conciencia, no vio como los vehículos quedaron destrozados y casi totalmente destruidos en el accidente, el primer camión no tuvo tiempo de frenar y explotó al chocar y tumbarse con los destrozos que caían de viaducto, también se perdió la parte en que Carlson asumió el mando de los que quedaban y corrían desesperados hacia ella para rescatarla. Los criminales que sobrevivieron fueron arrestados, las armas que no fueron destruidas en la explosión fueron confiscadas, el líder y mente maestra de la banda no estaba allí infelizmente.
Gates fue llevada al hospital de urgencia, estaba inconsciente cuando la hallaron, los doctores dijeron que sufrió un duro golpe en la cabeza, tenía 2 costillas rotas, le habían practicado una cirugía para extraer el metal que le quedó atravesado en el muslo, pero sobreviviría. Cuando despertó estaba muy desorientada, le habían puesto anestesia general y no recordaba cómo había venido a parar en el hospital, su madre estaba llorando desconsoladamente
- ¿Mamá porque lloras?- preguntó al despertar
- ¡Mi vida al fin despiertas!, pensé que te había perdido
- ¿Qué paso? ¿por qué estoy en el hospital? - quiso levantarse pero le dolía la cabeza y las costillas
- ¡No te levantes, estás muy mal!, ¿no recuerdas lo que pasó? - ella pensó unos instantes, luego recordó, los escombros que la perseguían, el camión que venía en su dirección
- ¡Dios mío estoy viva!
- Sí lo estás, aunque un poco molida - afirmó Carlson entrando a la habitación con su comandante
- ¡Señor! - quiso enderezarse pero sus costillas rotas le impidieron
- Tranquila Gates estás de licencia, dispensemos las formalidades, vinimos como amigos a ver como estabas y también para contarte sobre lo que pasó después de que te quedaras inconsciente
- Gracias señor, no recuerdo mucha cosa la verdad
- Tuviste mucha suerte de salir viva, el camión que te hizo volar no explotó, y la columna que te protegió del impacto era una estructural, tenía suficiente metal para soportar el impacto
- Sí que tienes bolas - agregó Carlson
- Lo siento señor, no tuve otra salida más que hacer explotar el viaducto
- No te disculpes, yo hubiera hecho lo mismo, al final atrapamos a los malos y las armas fueron confiscadas, infelizmente no encontramos a la mente maestra de la banda
- Era de esperarse, alguien inteligente no se arriesgaría de esta manera
- Desgraciadamente - continuó el comandante - hay personas a las que no les ha gustado la forma en que procedimos
- Burócratas imagino - agregó ella
- Sí, creen que un viaducto vale más que salvar miles de vidas
- ¿Qué quiere decir?
- Me están presionando para que te suspenda
- ¿Qué?
- No te preocupes yo estoy de tu parte, por ahora debido a tus lesiones estarás de licencia por un buen tiempo
- Yo no veo nada tan grave para estar de licencia - afirmó
- Hija creo que no has visto tu pierna - ella levantó las sábanas y vio que su muslo izquierdo estaba vendado
- ¿Qué diablos me pasó?
- Te atravesó una varilla de metal cuando aterrizaste en los escombros, te hicieron una cirugía para retirarla - le explicó su madre
- ¿Cuánto tiempo tardaré para recuperarme? - miró a su madre al hacer la pregunta
- El doctor dijo que de 5 a 7 meses, tal vez más
- ¡A la mierda!
- ¿Y qué haré mientras tanto?
- Te podemos dar un trabajo de oficina - mencionó su jefe
- ¿ Qué? yo no estoy hecha para los trabajos de oficina
- Hija tienes que entender la gravedad del asunto
- ¿Qué quieres decir? ¿qué me están ocultando?
- El doctor espera que no afecte a tu movilidad, pero tendrás que hacer fisioterapia...
- ¿Quedaré lisiada es lo que quieres decir?
- Cree que a principio te será difícil moverte con normalidad - afirmó su madre
- Y no hay garantías - espetó Carlson sin ningún miramiento
- ¡Mierda! ¡mierda! - repitió, ahora entendía todo, no podría volver al campo, en su línea de trabajo cualquier debilidad motriz podría ser mortal
- Lo siento - agregó su jefe cuando se dio cuenta de que ella finalmente lo había entendido
- No es su culpa, yo fallé
- No fallaste, tu plan funcionó, logramos cumplir nuestra misión
- Pero destruí una estructura pública y mi carrera en el proceso
- Tú carrera está intacta, te daremos una baja con honores
- ¿Quieres decir que oficialmente estoy acabada?
Los meses siguientes Sophie siguió el tratamiento que le recomendaron para mejorar su motricidad, aun no podía caminar si muletas, hacía terapia, natación, yoga, cualquier ejercicio que la ayudara a mejorar su agilidad, extrañaba andar en bicicleta, pero aún le quedaba un par de meses para que la herida cicatrizara correctamente, su madre la apoyaba en todo, cuando le dieron de baja como agente especial ella estuvo a su lado, la escuchó llorar por las noches, le dolió haber perdido esa parte de su vida, pero después de 8 meses del incidente finalmente estaba lista para volver a comenzar, apenas tenía 28 años, podría ser lo que quisiera, solo tenía que resolver que hacer con su vida.
Semanas después estaba tranquilamente sentada en el banco nacional leyendo un diario mientras aguardaba su turno para retirar la pensión de su madre, cuando de pronto escucha que alguien grita...
- ¡Todos al suelo esto es un asalto!
Su instinto le dijo que debía pasar desapercibida y obedecer hasta tener un mejor plan, se tiró en el piso como todos los demás, el asaltante estaba apuntando una escopeta directamente a la cabeza de la cajera que no podía parar de temblar
- ¡Apresúrate maldita que no tengo todo el día!
El hombre era un inexperto pensó, le había dado la espalda a todo el mundo y no tenía como controlar lo que hacían los demás, estaba muy impaciente, disparó contra el techo una vez, la cajera empezó a llorar
- ¡Te dije que lo hicieras rápido perra!, la próxima irá directo a tu cráneo
Al ver que las cosas no terminarían bien Sophie sacó discretamente el celular y discó al 911, dejó el celular en el piso sin cortar la llamada y se paró para llamar la atención del asaltante, ya había disparado una vez tenía miedo que empezara a matar gente.
- Amigo creo que asustarla solo empeorará las cosas para ti, déjame que la ayude a juntar el dinero más rápido -el asaltante se giró asustado a ver quién le habló, ella puso su cara de mujer inofensiva
- ¿Quién diablos eres tú para meterte en mis asuntos?
- Nadie, solo quiero que obtengas lo que viniste a buscar en el banco nacional - apuntó intencionalmente para dar su ubicación de forma rápida a la policía, ya tarde se recordó que su celular no era rastreable y no tenían como saber de donde ella estaba llamando
- ¿Acaso quieres morir? - le amenazó el asaltante apuntándole
- Míreme - le dijo ella tranquila - esa mujer - señaló a la cajera - se desmayará en cualquier instante y no tendrás tu dinero, deja que la ayude, para que esté más tranquila puedes apuntarme a mí - él miró a la cajera que temblaba y sudaba al mismo tiempo, luego miró a la mujer inofensiva que le estaba ofreciendo ayuda, concluyó que saldría más rápido de allí si se apuraban las cosas
- De acuerdo, ven aquí, te revisaré - ¡bingo! pensó Sophie, su truco de buena samaritana siempre funcionaba
Se acercó levantando los brazos en señal de que no haría nada estúpido, cuando empezó a revisarle el hombre tenía el arma apuntando hacia abajo, no podría disparar ni si quisiera, el muy tonto la estaba sujetando por el mango, era evidente su inexperiencia en el uso de armas de fuego, ella le dejó que la manoseara a gusto, cuando se agachó para revisarle más abajo le aplicó una llave en el cuello con las piernas, tirando a ambos en el suelo, el arma se deslizó por el piso en cuanto ella presionó lo suficiente para asfixiarle, el hombre perdió la consciencia en instantes, ella lo volteó, sacó su chal y lo maniató para asegurarse de que no causaría más problemas hasta que llegara la policía
- Llama al 911 le dijo a la cajera, diles lo que pasó, yo me quedaré con él para que no cause más problemas
- Préstame tus guantes - le ordenó, luego recogió el arma del piso y esperó a la policía
Llegaron media hora después, si hubieran dependido de ellos probablemente ahora ya estarían todos muertos pensó, además de lentos eran muy despistados, tuvo que repetir unas 5 veces la misma declaración, hasta que vino el detective Wilson no fueron capaces de comprender lo que había pasado
- Así que tú eres Gates
- ¿Me conoces?
- Soy el detective Wilson - le pasó la mano - escuché muchas historias sobre ti en la academia
- En serio - dijo ella verdaderamente asombrada - eras de las fuerzas especiales
- No, pero tengo amigos que sí, eres como una leyenda, me dijeron que eras un hueso duro, veo que no has perdido el toque
- Así que ya sabes que estoy de baja
- Sí, es una pena sin duda, pero igual sigues atrapando criminales eh?, ¿ya pensaste en seguir carrera en la policía nacional?
- Atender a llamadas de asaltos en andamiento no es lo mío
- Lo sé, peo podrías ser un detective e investigar casos complejos, me dijeron que eras una experta en obtener informaciones que prácticamente son imposibles de lograr para la policía
- No sé, he estado mucho tiempo trabajando de incógnita, ser un oficial es otra cosa
- Si necesitas una recomendación llámame, estoy seguro de que a mi capitán le interesará contratarte
- Pero no tengo la formación...
- Por favor, con tu curriculum, seguro pasas las pruebas con los ojos vendados
- No estoy segura de ello - bromeó, sabía que no le costaría nada en realidad
- Ya ves que necesitamos más gente como tú en el cuerpo policial - espetó señalando a sus compañeros despistados - ella sonrió y le dio la razón
- Si ya me di cuenta que no son muy listos
- Ves, te necesitamos - argumentó
- Lo pensaré - respondió pensando que lo había dicho por cortesía, pero en su corazón supo que más que un acto de cortesía.
Cuatro semanas después Sophie Gates recibía su placa de detective, pensó que no había extrañado trabajar como agente de la ley, pero se había equivocado, en la primera semana resolviendo crímenes menores encontró satisfacción en la simple acción de seguir ayudando a los demás. Su compañero de distrito el detective Wilson era sin duda un plus adicional a las bonanzas de su nuevo empleo, cuando era agente especial no socializaba con nadie, porque trabajan muy pocas veces en la misma misión, sin en embargo aquí ella trabajaba con un equipo al que veía todos los días, aún le costaba acostumbrarse a toda esa camaradería, su capitán era un hombre muy prudente, le recordaba a su comandante, a veces extrañaba a sus antiguos colegas, pero debía admitir que eso estaba en el pasado y que ser detective no era tan malo, en el primer año de su servicio la habían condecorado 2 veces por valor, al segundo año empezó a tomar casos más complejos relacionados al crimen organizado de una mafia local, estaba investigando una serie de asesinatos por encargo, ordenados por un grupo mafioso que se hacía llamar "Darkings" eran liderados por Joe Kendall, un hombre a sus cincuenta que tenía una cadena de restaurantes en la ciudad. A pesar de que no volvió a trabajar en las calles como lo hacía antes cuando era una agente especial, estaba feliz con su nueva vida y su madre no podría estar más contenta, ahora la veía casi todos los días y ya no tenía ningún alias, era solo Sophie Gates la detective, finalmente estaba en paz con su propia identidad, bueno eso fue lo que pensó hasta que él apareció en su vida.