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La lista

La lista

Autor: : Mary Lundh
Género: Urban romance
Ava Margaret Jones "Avy" estaba cansada, se había esforzado para lograr seguridad y estabilidad económica antes de los 30, tenía una carrera, un buen trabajo, un apartamento, un coche y algunos ahorros en el banco, pero nada de emociones, su día a día era milimétricamente calculado, sin imprevistos , sin aventuras, aun así pensaba que estaba satisfecha con su vida, cuando de pronto uno de sus amigos sufre un accidente automovilístico y se da cuenta de que aún no había vivido su propia vida, resuelta a cambiar esa situación decide crear una lista de cosas que quiere hacer antes de morir. Todo iba según lo planeado hasta que en una de sus aventuras es socorrida por Michael Alexander Williams "Mike", un hombre inteligente, exitoso, arrogante e inhumanamente guapo, éste quedará fascinado por su belleza y personalidad poco convencionales al punto de obsesionarse con la idea de mantenerla a su lado, para persuadirla de involucrarlo en sus aventuras le ofrece un trato, sorprendida e intrigada por las intenciones del hombre más sensual que había visto en su vida Avy decide aceptar, sin saber que con el trato había sellado su destino. ----------------------------------- Querido lector Esta novela es la primera de la serie Jones, muchas gracias por su apoyo constante, quiero más noticias sobre mis novelas, síganme en las redes sociales @marylundhautor

Capítulo 1 La vida adulta apesta

¡Vaya! Si ya son las 6 de la tarde, exhala Avy mientras juntaba más papeles que clasificar para la siguiente semana, el bufete en donde trabajaba F&C Asociados tenía muchos casos pendientes, como asistente legal que esperaba ascender algún día a abogado de la firma, se mataba haciendo los trabajos más pesados, horas extras y trámites que nadie quería hacer, de repente suena su celular, mira la pantalla es una llamada de su madre

- ¡Oh mierda! me olvidé de la cena - poniendo a un lado los papeles atiende la llamada

- Hola mamá, ya sé que estoy atrasada, pero Jeremy me pidió que preparara de último momento unos argumentos para la defensa, trataré de llegar antes de las 8 lo prometo

Cuelga la llamada y empieza a juntar sus cosas, Jeremy su "querido jefe" tendría que esperar, su ira no sería nada comparado a la de su madre si llegara después de las 8 de la noche, probablemente era una de esas interminables cenas para socializar, intentando emparejarla con algún soltero recién llegado a la ciudad, estaba harta de esa rutina, pero no había forma humana de convencer a esa mujer de que estaba bien soltera "por ahora", tenía planes y los estaba logrando, las relaciones nunca fueron lo suyo, pensar en perder tiempo en citas con hombres que solo querían sexo la molestaba, no era que fuese una santa, pero por favor, al menos deberían esperar el postre antes de insinuar que tenían reservado un hotel o invitarle a pasar la noche en su departamento. Ya había reflexionado bastante sobre este punto, ya había pasado por el "seré yo", "es mi apariencia", " es mi atuendo", al parecer nadie la tomaba en serio, no porque no se lo propusiera, si no que nadie veía más a allá de su cuerpo curvilíneo, no nació rubia como su hermana Cassandra, ella no había heredado la belleza de su madre, si no que se parecía a su padre con una tez pálida y cabellos oscuros, unos ojos enormes de color café y unos labios carnosos que hacían envidiar a cualquier chica, apenas si llegaba a los 165 cm de altura. Lo había intentado, lo de ir a las citas, pero después de un par de intentos se dio cuenta de que los hombres solo la veían como una mujer para el sexo, especialmente cuando logró ese puesto en F&C Asociados, incluso sus ex-colegas de la universidad que siempre le tuvieron cierta envidia por sus notas perfectas no habían sido nada discretos en señalar que tal vez ella había logrado ese trabajo usando sus atributos femeninos, se dijo a si misma que no valía la pena discutir con gente tan hipócrita, ella que había pasado gran parte de sus horas libres ayudándolos a repasar para los exámenes, hizo una nota mental para no los volver a invitarlos en ninguna cena de su familia.

Volviendo a la realidad, toma sus llaves, pone su cara de "estoy contenta de estar aquí" y sale del edificio para dirigirse a la casa de sus padres, su madre sin duda se quejará por su apariencia actual, ella siempre le decía lo severa y poco receptiva que se veía con esos trajes formales y oscuros, a lo cual ella siempre le decía que por la naturaleza de su trabajo debía vestir así, ya que era abogada y no un payaso de circo, se enojaban por 5 minutos y luego todo volvía a la normalidad, seguido de un empujón al primer hombre soltero que veía en la fiesta.

Casi siendo las 8 de la noche llegaba a la cena

- ¡Rayos!, ella dijo que era una cena familiar, no el siguiente evento de la temporada

Habían filas y filas de vehículos estacionados en las veredas, lo que significaba una sola cosa: su madre le había engañado para asistir a uno de sus eventos de caridad, nuevamente con la esperanza de que conociera a alguien "especial", ahora tendría que ver algo que ponerse, su traje gris con rayas oscuras no sería para nada festivo, buscó un lugar para estacionar y respirando profundamente se dirigió hacia la casa

Ingresó por la puerta trasera a través de la cocina, no quería tropezarse con nadie, al menos no antes de darse un lavado de cara, allí estaba Cassy como siempre degustando los aperitivos antes de ingresar al evento, siendo una diosa total, nunca tocaba un plato una vez empezada la fiesta.

- Hey ya estás aquí, al fin.., debo advertirte que madre está en esos días - ríe - y no hablo de su periodo menstrual

Pongo una cara de sorpresa...

- Ah no lo había notado, pensé que todos esos autos en frente de la casa solo estaban aprovechando el estacionamiento gratuito

- Ay Avy, lo siento debí advertirte - dice mirando despectivamente su atuendo

- Si, ya me di cuenta, no estoy vestida precisamente para una fiesta, y menos para ser la femme fatale - se ríe de sí misma.

- Vamos no es tan grave, como sé de tu rutina me supuse que ibas a llegar tarde y poco arreglada - espeta arrugando la cara - así que te prepare algunos vestidos, ven yo te ayudaré a estar lista antes de que el dragón salga de su cueva - le sonríe

- Bien, pero nada de brillo - objeta en broma y finalmente sonríe antes de pensar que se estaba lanzando a los tiburones.

Media hora después ya estaba lista y descendía por las escaleras hacia el salón de recepción, la mayoría de las familias pensarían que eran millonarios por la cantidad de fiestas que daban anualmente, pero la realidad era muy distinta, no eran ricos, vivían bien pero su padre ingeniero ya retirado, vivía de su pensión, su madre una mujer que nunca trabajó en su vida, tenía recursos, y no hablamos de dinero, sino de contactos, provenía de una familia adinerada, pero al casarse con su padre sus familiares le dieron la espalda, ella sin embargo siguió en ese círculo, lo que le permitió abrir varias fundaciones de beneficencia, de ahí que tenían fiestas todo el año para promover las actividades y recaudar fondos, cuando ingresó a la universidad todos habían pensado que sus padres habían dado un generoso donativo, pero en realidad ella había logrado calificar para una beca completa, por lo que pasó día y noche estudiando y nada de diversión durante su estadía en la escuela de leyes, todos la habían prejuzgado pensando que una cara bonita no podía tener cerebro, incluso su madre hubiera preferido verla casada, antes que verla como una profesional, milagrosamente sus hijas habían optado por estudiar antes que permanecer ignorantes esperando la proposición de algún hombre con recursos.

Llegó el momento de ingresar al salón, a pesar de que llevaba haciendo estas cosas toda la vida, desde que su madre se obsesionó por emparejarla, ya no disfrutaba de estos eventos, se sentía presionada y poco valorada, dio la vuelva en su última lucha por no cumplir los caprichos de su madre, cuando chocó contra un muro, el muro la sostuvo en sus brazos y ella sintió escalofríos inmediatamente, espera...pensó, no era un muro, era caliente, duro y era alto, tan alto que su ojos quedaban a la altura de su torso, cuando estaba a punto de levantar los ojos escucha a su madre que viene por el pasillo, antes de siquiera pensarlo dos veces dice:

- Lo siento, ha sido un accidente, debo irme - y sale disparaba para la primera habitación que encuentra al lado del salón de baile, si su madre la encontraba con un hombre, porque sin duda era un hombre por lo que pudo sentir de su cuerpo, ella trataría de emparejarlos como diera lugar.

Al llegar a la habitación para esconderse, sintió pena de no haberle visto la cara, si era la mitad de bonita que el resto de su cuerpo, hubiera valido la pena el malestar que su madre le haría pasar durante el resto de la velada.

Unos minutos después decidió salir y echar un vistazo por el pasillo, nada de humanos, genial, ingresaría discretamente a la fiesta, saludaría a su madre y luego se escaparía en cuanto se librara de las presentaciones. Entró y vio que había mucha gente, su respiración se volvió más pesada al ver que su madre la había visto entrar y se dirigía hacia ella a grandes zancadas

- Avy querida al fin estás aquí quiero presentarte a algunos amigos, ven...

Sabiendo que no tenía elección ella siguió caminando como un títere, saludando y dando respuestas ensayadas con años de práctica. Luego de 2 horas finalmente vio una oportunidad para escapar y salió por una de las puertas francesas que daban al jardín, sin mirar por donde iba casi atropella a un hombre que se había apartado para hablar por teléfono..

- Oh lo siento - dice nuevamente.

Cuando finalmente lo mira se da cuenta de que es la misma persona con la que se había tropezado antes, ésta vez sí le vería la cara se dijo, pero al mirarle estaba a contra luz y no se veían claramente sus rasgos, pero podía confirmar su teoría anterior, el hombre era alto 193 cm como mínimo y puro musculo, llevaba un traje a la medida, sin duda de diseñador, tenía los cabellos castaños, y la tez parecía bronceada, no le podía ver claramente el rostro, quedaba en la oscuridad. El hombre parecía sorprendido, y a su vez interesado, cuando se dio cuenta de que la estaba observando, hizo lo único que se le ocurrió y volvió a disculparse

- Oh, lo siento, no soy así de torpe normalmente, pero hoy ha sido un día muy largo y pensaba en retirarme discretamente

- ¿La fiesta no es de su agrado? - el hombre preguntó

Dios mío esa voz, tenía una voz ronca, profunda y sensual que generaba escalofríos en su columna vertebral, cuando se recuperó de la sorpresa respondió:

- Oh sí, pero mi madre, ella está en plan de casamentera, y la verdad es que hoy no estoy de humor para conocer candidatos - el hombre dio una media sonrisa y apuntó:

- Entiendo, así que se está escapando - no era una pregunta, era una afirmación, por alguna razón no quiso endulzar la realidad y respondió:

- Verás ya tengo casi 30 años, ella está desesperada por verme casada, me casaría con cualquier hombre que me diera conversación, por lo que le sugiero que mantenga la distancia - dijo al mirarlo seriamente, al desconocido pareció divertirle la idea.

- Oh no es una broma, tome en serio mi advertencia, la cosa es que yo estoy feliz así "por ahora" - le pareció oportuno agregar - estoy bien tengo una carrera, trabajo, casa, auto y tengo metas, ya sabes una vida perfecta.

- Claro - responde divertido

- Y bueno no sé porque le he contado todo esto, debo marcharme antes que me vean, de nuevo lo siento - dijo y se giró hacia el portón, sin escuchar las últimas palabras que le había dirigido el extraño, ni vio la sonrisa en su rostro cuando dijo:

- "Pues yo no lo siento para nada señorita Jones"

Capítulo 2 La lista

Su humor no podía estar peor, había pasado todo el día trabajando, luego aguantando las exigencias de su madre, para terminar confesándose con un perfecto extraño, que bien podría ser alguno de los invitados que su madre tanto quería impresionar y ella lo había arruinado, pero lo que más le molestaba es que ni siquiera le había preguntado su nombre, el primer hombre con quien tiene un conversación trivial en años y ni siquiera sabía quién era, él no la había juzgado, más bien pareció sentir pena por ella, y luego le divirtió la idea de ser cazado por su madre, oh si él conociera a Rebeca Jones

... habría corrido en ese mismo instante, no le había visto bien el rostro, por alguna razón eso la molestaba aún más, en su ámbito de trabajo no se veían hombre de su espécimen, ohhh todos iban con trajes, pero a ninguno le quedaban así de perfectos, es evidente que el hombre hace actividades físicas, sus compañeros eran holgazanes que apenas si querían caminar una cuadra hasta los tribunales, el timbre del celular le sacó de sus pensamientos, sin mirar quién llamaba atendió..

- Hola, ¿quién habla?

- Avy, soy yo, estamos en el hospital

- ¿May? ¿Qué pasó?

- Es Lucas, tuvo un accidente con el auto, está grave, en sala de urgencias

- Oh Dios mío, ¿En qué hospital?

- Estamos en el Saint Joseph, Avy no sabía qué hacer, a quién llamar, lo siento - se escuchaba sollozando

- No te preocupes May, voy a llegar tan pronto como pueda, tranquila, ya estaré allí.

Sin siquiera pensar, se dirigió al hospital tan rápido como pudo, al llegar vio a May sentada en el suelo del pasillo de urgencias toda ensangrentada, el pánico tomó su cuerpo por un minuto y no pudo dar otro paso, viendo su expresión May se apresuró a decir

- Estoy bien, no es mi sangre, Lucas - dijo, sin terminar la frase porque se dio cuenta del atuendo de Avy - ¿Estabas en una fiesta? Oh lo siento, yo no sabía a quién llamar tu eres la única amiga que tiene en la ciudad, sus padres... ellos no viven aquí.

- May no te preocupes ya estaba de camino a casa cuando me llamaste, no quise perder tiempo cambiándome antes de venir, dime ¿Cómo está él?

- Fue horrible Avy, yo no sabía qué hacer, la ambulancia llegó y nos subimos, cuando llegamos nadie me quiso decir nada, yo les dije que era su novia, pero querían un familiar, traté de explicarles que él está solo en la ciudad, pero no me dejaron entrar con él.

- Tranquila, tranquila, es un procedimiento habitual, siempre piden un familiar, por si hay que tomar alguna decisión, yo me ocuparé de la situación, iré a ver cómo va todo, ¿sabes si le van a hacer una cirugía?

- Creo que dijeron que no era tan grave, pero que había perdido mucha sangre, y necesitaba trasfusiones y no entendí más nada porque yo solo pensaba en toda la sangre que vi.

- Está bien iré a ver al médico, ya te traeré noticias, deberías limpiarte y tomar un café, yo estaré aquí mientras tanto.

- De acuerdo, pero solo iré por 10 minutos mientras ingresas a averiguar algo

- Ok

Siguiendo por el pasillo de urgencias Avy vio a un par de médicos hablando y se acercó

- Buenas noches, han traído de urgencia a Lucas Smith, vine a interesarme por su situación

- ¿Es usted un familiar?

- No - dijo, pero viendo la expresión del médico agregó:

- Pero soy su abogada, mi cliente no tiene familiares en la ciudad, solo una prometida, la cual ustedes dejaron sin información y se encuentra desesperada - dijo con cara de pocos amigos

Los doctores cambiaron de actitud inmediatamente y le dieron la información que quería, la situación de Lucas no era tan grave como había pensado al ver toda la sangre que May tenía en la ropa, afortunadamente los paramédicos le habían hecho los primeros auxilios para detener la hemorragia y pudieron para el sangrado. Ahora él se encontraba en reposo después de las transfusiones y suturas que le habían practicado, vivirá pensó, pero algo dentro suyo había quedado inquieto. Lucas fue su compañero en la universidad, el único que había visto más allá de su cara bonita y se habían hecho buenos amigos a partir de ese momento, él siempre fue chistoso y un aventurero, se había graduado, tomado un año sabático para visitar lugares y cometer locuras, allí fue donde conoció a May con quién había mantenido una relación ya hacía 4 años, vaya! 5 años habían pasado desde su graduación y ella seguía en lo mismo, no había cambiado casi nada, estudio, trabajo, más estudios, no habían aventuras que contar, ni cosas increíbles que ver, solo papeles y tribunales, caso tras caso, su vida eran su departamento y la oficina, tenían la misma edad, ¿por qué su vida era tan diferente?, se quedó pensando sin darse cuenta de que May había regresado a su lado y estaba expectante por saber alguna novedad

- Y bien - dijo raspándose la garganta llamándole la atención.

- Ah May ya estás aquí

- Sí, dijo mirando extrañada, y tú ¿dónde estabas?

- Lo siento estaba pensando

- Ya me di cuenta, llevo aquí al menos 5 minutos y tú no lo notaste

- Perdón, ya puedes ver a Lucas, el médico dijo que se recuperará, tendrá una cicatriz en la pierda, pero se salvará, le tienen en la sala de observación

- Oh gracias!, muchas gracias Avy sabía que tú lo resolverías, Lucas siempre confió en ti y ahora veo porque

- No hay nada que agradecer, somos amigos, para eso están los amigos ¿verdad?. Le cobraré el favor ya verás - le dijo con una media sonrisa

- No tienes que quedarte, sé que debes trabajar mañana, te mantendré informada no te preocupes

- De acuerdo, igualmente tengo que cambiarme, no puedo estar vestida así en un hospital, escríbeme si necesitas algo, trataré de pasar por aquí antes de ir trabajo en la mañana.

- Muchas gracias Avy - le dio un abrazo y se dirigió a la salida

De camino a casa Avy no podía parar de pensar en que Lucas era muy afortunado por a ver conocido a May, es probable que se casen después de esto pensó, y por primera vez en la vida sintió envidia por estar soltera.

Avy estaba sentada en el jardín de su casa familiar cuando un hombre desconocido se acerca y le da una sonrisa maliciosa

- ¿Piensas estar aquí sentada toda la vida?

Molesta por que un hombre que no conocía le estuviese juzgando le responde:

- ¿Tú qué sabes de la vida?

- Más que tú sin duda - le responde éste ahora con una sonrisa que la hace sentir una extraña sensación de calor.

- ¿Por qué crees que sabes más que yo?

- Porque yo no me quedo encerrado todo el día viendo como pasa la vida entre mis dedos

- ¿Y yo sí? Tú no sabes nada sobre mí

- Te equivocas, sé todo, y tú apenas vives señorita Jones

- ¿Me conoces? - preguntó intrigada

- Sí, más que tú misma al parecer, sé que quieres vivir la vida más que cualquier otra cosa, más que tener una carrera exitosa, el dinero o el poder ¿Tienes miedo de morir señorita Jones?

La forma en que decía señorita Jones le daba escalofríos, su voz, era tan familiar, quién era, y por qué no podía recordar su nombre

- ¿Quién eres? - preguntó, otra sonrisa seductora antes de responder

- ¿Quién quieres que sea para ti?

Y de pronto una nube oscura le rodeaba y ya no había nada solo oscuridad y vacío.

Saltando del susto Avy despertó y estaba en su cama, no estaba en el jardín, no había un hombre sensual, no había oscuridad, estaba sola y la luz del sol se filtraba por la ventana, dando así a entender que ya había amanecido y que empezaba otro día encerrada en la oficina, de pronto recordó lo que le dijo ese hombre en sueños...

- ¿Piensas estar aquí sentada toda la vida?

De alguna manera sabía que él no se refería al jardín, sino que estaba hablando de su vida en general, que parecía estar en pausa desde que entró a la universidad, qué sueño tan raro se dijo, ese hombre le recordaba al desconocido que había encontrado en la casa de sus padres, la voz era muy familiar, por segunda vez se molestó por no saber quién era, y por tercera vez sintió pena de no haberle visto la cara

- ¿Quién eres? - Le había preguntado en sueños

Su respuesta fue bastante intrigante

- ¿Quién quieres que sea para ti?

Estaba loca o su subconsciente le estaba mostrando las cosas que ella había optado por ignorar, por razones obvias 5 años atrás, ¿pero ahora?, porque vivía esa rutina tan poco emocionante, era joven, bella y tenía una situación económica estable, ¿qué estaba esperando? ¿Qué le atropellase un tren?, dejó esos pensamientos para reflexionar más tarde cuando recordó que tenía que ver a Lucas en el hospital antes de ir al trabajo

Se apresuró a vestirse y miró al espejo por primera vez en años, en su reflejo vio lo que todos veían, una mujer seria y aburrida

- No me extraña que vaya a morir sola - se dijo tomando las llaves del coche y se apresuró a salir

Ya en el hospital finalmente Lucas estaba consciente y le podía echar un sermón, a pesar de que no se veían muy a menudo, él era un buen amigo, solo podía contar con él y con Cassy, pero a ella no le gustaban las cosas aburridas, ella disfrutaba de la vida al máximo, siempre estaba con algún proyecto nuevo aquí y allí, Avy a veces pensaba que era adoptada, pero luego miraba a los ojos de su padre y se veía así misma en 30 años, oh por Dios no quería ser como él en 30 años, ella no quería retirarse y estar encerrada todo el día. Al llegar en la puerta de la habitación aún sumergida en sus pensamientos vio a May recostada a un lado de la cama de Lucas durmiendo, él estaba despierto y la miraba con una calidez que no podía ser otra cosa que amor.

Pensó tristemente si la accidentada fuese ella no habría nadie durmiendo a su lado para aguardar su recuperación, sentía envidia de la vida de Lucas, él tenía todo lo que ella siempre quiso para sí misma,

- Pero nunca tuviste el valor de intentarlo - le reclamó su mente

Si seguía encerrada en una oficina todo el día no lograría nada de eso, pensó, no conocería al hombre de su vida, ni vería hermosos lugares, no tendría historias fantásticas que contarle a sus nietos, ella ni siquiera excedía el límite de velocidad, era siempre tan cuidadosa en todo, si decía 60 km/h iba a 40 km/h, siempre por lo seguro, y había llegado a esa seguridad, pero ¿era feliz?, estaba satisfecha, pero ¿eso era todo lo que ella esperaba de la vida?, de joven era libre, quería conocer el mundo, arriesgarse y amar, pero cuando cayó en la triste realidad de que se tienen que pagar cuentas para sobrevivir en este mundo, decidió ignorar ese lado aventurero suyo, yendo por la vida de forma precavida sin arriesgar nunca nada.

- Quién no arriesga no gana - dijo en voz alta

- Es cierto - dijo Lucas que se había dado cuenta de su presencia instantes antes

- ¿Cómo estás?

- ¿Es necesaria esa pregunta? - dice con una media sonrisa

- Lo siento, supongo que no, pero estarás feliz de saber que tienes todas tus partes

- Qué alivio a May le encantará la noticia

- Jajaja, fue lo primero que preguntó a los médicos cuando saliste de urgencias.

Lucas puso una cara de pocos amigos, pero al rato cambió su expresión y volvió a mirar a su novia, y dijo:

- Creo que he esperado demasiado para pedirle que se case conmigo ¿crees que dirá que si?

- Claro que sí, si la hubieras visto ayer, estaba desesperada - pensó que iba a perderte

- Lo sé, sus ojos aún están hinchados de llorar

- Tienes mucha suerte amigo

- Eso también lo sé, y vio la expresión triste de su amiga

- Algún día te llegará el turno y yo estaré tan feliz que tal vez te deje conducir de camino a la iglesia.

- Jajaja vale la pena casarse solo para ver tu expresión cuando esté conduciendo a 20 Km/h

- Si es para entregarte a un hombre que te merezca valdrá la pena el sacrificio

- Dejemos el drama Lucas, debes descansar, ya me ocuparé yo de mis asuntos

- Lo digo en serio Avy, ayer pensé que iba a morir, y solo podía pensar en el hecho de que abandonaría a May, fue aterrador, pero también fue grandioso, la sensación de amar y ser amado, vale la pena vivir por ello Avy

- Bien ya nos pusimos sentimentales, recuerda que el doctor dijo que debes descansar - pero las palabras de Lucas la había afectado, en su interior una voz gritó "Lo sé Lucas no eres el único que quiere vivir"

Avy salió apresuradamente del hospital porque ya llevaba un retraso de 30 minutos en el trabajo, sabía que Jeremy estaría echando chispas de fuego por la nariz si no le entregaba los papeles para la defensa del caso número 355, no que ella no los hubiera preparado, pero los tenía en su escritorio, el muy inepto jamás iría a recoger por sí mismo esos papeles, ni siquiera si su vida dependiera de ello.

Llegó y fue a su escritorio esperando no encontrar a nadie por el camino para retrasarla, pero cuando agarró los papeles de su escritorio, escucho que alguien estaba parado impacientemente detrás de ella, giro para ver quién era y encontró a Jeremy con una evidente cara de molestia

- ¿Y estas son horas de llegar Ava?

- Tuve que resolver un asunto personal antes de venir a la oficina

- Si claro, ¿crees que soy idiota? ¿Esa era una pregunta retórica? - pensó ella

- No, claro que no - respondió sin embargo

- Me enteré que ayer fuiste a una fiesta, imagino que estuviste de juerga hasta al amanecer, te ves cansada

- Eso no es cierto, y no era ese tipo de fiesta - replicó molesta

- Si no tomas tu trabajo en serio, puedo perfectamente encontrar a alguien que esté más interesado que tú, te di mi confianza, te apoyé, yo veía un futuro para ti Ava - ya me imagino que tipo de futuro pensó ella sarcásticamente, como si sus insinuaciones no fuesen evidentes.

- ¿De que hablas Jeremy?, me he atrasado 1 hora en 4 años, he cumplido con todo lo que se me ha solicitado

Dio una sonrisa maquiavélica y dijo:

- No todo, querida, hace mucho que te invito a que trabajemos de forma más cercana y puedas disfrutar de ciertas libertades aquí en la oficina, pero tú insistes en hacer este trabajo pesado, cuando podrías lograr las cosas fácilmente - Al escuchar sus últimas palabras ella recordó sus años en la universidad, como la miraban con desprecio y desconfianza, profesores que la acosaban, sus compañeros señalándola, una ira sin medida se apoderó de ella y explotó

- ¡Al diablo contigo Jeremy!, yo no soy una maldita ramera, si quieres una vete a un burdel, a mí no me vengas con que tengo que conseguir las cosas fácilmente, no ingresé aquí para prostituirme, lo hice para trabajar, pero al parecer nunca lograré ese maldito ascenso, ¡me largo!

Jeremy estaba tan sorprendido de la reacción de Avy que dijo lo primero que le vino a la cabeza

- No puedes irte, abandono de trabajo es lo que estás haciendo

- ¡Ya cállate!, no me obligues a levantar una queja formal por acoso, ¿crees que no sé de las asistentes legales anteriores?, estoy segura de que por la forma que las echaron de aquí estarán más que contentas de apoyar mi denuncia contra ti

Al escuchar sus palabras Jeremy se puso pálido y tuvo que darle crédito, no quería arriesgar su reputación:

- Como prefieras, pero no te daré una recomendación

- No lo necesito - fue lo último que dijo antes de cerrar la puerta tras de sí.

Avy estaba furiosa, el muy maldito finalmente dio todas sus cartas, si quería ascender tendría que acostarse con él, 4 años de su vida desperdiciados en ese bufete, pero si el muy idiota pensaba que ella iba a ceder estaba loco, no tendría problemas de encontrar otro trabajo, todos la conocían, ella tenía los contactos, y con los rumores que rodean a Jeremy, nadie dudaría de las razones por las que tuvo que abandonar su puesto laboral

- ¡A la mierda con Jeremy! - dijo en voz alta - puedo conseguir otro trabajo

Pero ya no quería ese trabajo, ese era el problema, al ver a Lucas en el hospital se dio cuenta de que la vida podía terminar en cualquier instante, que al cruzar la calle ella podría morir y ni siquiera había vivido, tenía tan cosas pendientes, era uno de esos momentos en que se tenía que tomar una decisión, lo sabía, era ahora o nunca, si quería tener una vida diferente, tenía que ser diferente, debía arriesgar, pensar en todas las cosas que quería hacer y se le ocurrió que necesitaba tener un plan más concreto, pero ¿Cómo podía plasmar todos sus sueños en un papel?, ya sé, pensó y dijo:

- Voy a hacer una lista.

Capítulo 3 Emborracharse está sobrevalorado

Estaba conduciendo sin rumbo, necesitaba pensar con tranquilidad, paró en una plaza, estaba llena de flores, se preguntó como nunca lo había notado antes, casi siempre pasaba por allí cuando iba al trabajo

- Claro que no lo notaste, estabas muy ocupada pensando en tus pendencias, ni siquiera habrías notado si un asteroide se hubiera caído aquí.

Se sentó en un banco y sacó un cuaderno de su cartera, era muy aficionada a tomar notas, así se mantenía cuerda y organizada, empezó escribiendo el título...

- Lista de cosas que quiero hacer antes de morir

Pensó por un instante que el título era demasiado dramático, pero luego dijo

- A la mierda, creo que un poco de dramatismo es precisamente lo que necesito.

Por donde empiezo pensó... tal vez cosas que me gustan, cosas que no hice por falta de oportunidad o miedo a arriesgarme, le gustaba bailar recordó, pero no lo había hecho en años, empezaré por ahí:

1. Volver a bailar

2. Emborracharse en un irish bar

3. Besar bajo la lluvia

4. Hacer el amor... - Tener sexo estaría bien, pero quería sentir algo, no solamente placer momentáneo, puso como nota "excluir a playboys"

5. Nadar en un lago semidesnuda - lo había visto en películas y siempre quiso hacerlo.

6. Pilotear un auto de corridas

7. Encontrar un hombre a quién amar.. entiéndase que este ítem debe lograrse primero antes de realizar el punto número 4 - Puso en pie de página, no podía hacerlo con cualquiera.

8. Hacer más amigos

9. Aprender a decir no, cuando es necesario - éste punto lo tenía que practicar bastante

10. Viajar a un lugar que me guste con alguien especial

11. Casarme (algún día)

12. Hacer un picnic a media noche

13. Vivir más que trabajar...

Mirando la lista concluyó que 13 items eran suficientes por el momento, quedó allí sentada por varios minutos, ahora tenía mucho tiempo libre inclusive para reflexionar, no más horas extras, pensó, tenía una vida y a partir de ahora la viviría.

Volvió sonriendo a casa, tenía mucho por hacer, primero debía comprar ropa "menos aburrida", luego iría a visitar a Lucas y ver que todo siguiera bien, por ahora llamaría a su hermana para que le ayudase con su nuevo look, Cassy había insistido por años en hacer una salida de "chicas" y renovar su guardarropas, pero ella siempre tuvo la excusa perfecta "no soy modelo Cassy, soy abogada, no necesito vestir como para un desfile de modas", "nadie me tomará en serio si voy vestida de rosa", siempre sobraban las excusas, para evitar usar ropa llamativa, prefería así, en un trabajo lleno de hombres no quería destacar por las curvas, quería que la respetaran por su intelecto, infelizmente desde un principio su jefe la había contratado con segundas intenciones, se dijo que todo eso quedaba en el pasado y ahora ella tomaría las riendas de su vida

La tarde pasó rápido, Cassy actuaba como si estuviese vistiendo a una mujer que haría su primer debut, su entusiasmo era contagiante, al final Avy disfrutó de toda esa atención, por donde pasaba volteaban para mirarla, era evidente que el cambio de color le sentaba bien, su hermana le había refrescado la imagen y se veía más joven y alegre que nunca.

Una semana después decidió que ya era hora de tachar algunos ítems de su lista, irían a un irish bar con Cassy y se emborracharían con buena cerveza, Avy no era de beber, especialmente por su vida profesional, debía mantener siempre una reputación impecable y no podía darse el lujo de vivir la vida loca, pero ahora quería experimentar, ya no más excusas, no pretendía volverse una alcohólica, pero al menos una vez quería perder el control de todo lo que le rodeaba y ser solo parte de la fiesta.

Su hermana estaba viendo muchas series de vampiros, pensó al ver la ropa que le separó, un top plateado con una chaqueta negra y unos pantalones de cuero negro muy ceñidos

- ¿Estás de broma verdad?

- Claro que no, este look es perfecto para ti

- Pero es muy sexy

- Tu eres sexy, solo mírate un segundo

Por un instante se miró y vio a una mujer distinta, no a la Avy de siempre, vio a una mujer atrevida.

- Está bien admito que me sienta bien, pero ¿no crees que estamos exagerando un poco?

- Jajaja, vamos Avy no eres una monja, aunque algunos puedan discordar - dijo haciendo una broma

- Ya párale con el bullying, sabes que yo tengo mis propias ideas sobre el sexo

- Ya lo sé, olvida lo que dije, vamos porque no queremos agarrar el tráfico

- Está bien vamos! - dijo doblando su lista para colocarla en uno de su bolsillos traseros

Al llegar al bar, no pudo estar más sorprendida, en la época en que ella era una adolescente, un bar era un lugar decadente, ahora parecía el lobby de un hotel lujoso con música alta y bebidas alcohólicas, wow pensó, se podía observar a personas de todo tipo allí, incluso empresarios haciendo happy hour en espacios más reservados

- ¡Vaya! Esto sí que ha cambiado

- Si, hace mucho que no sales ehh...

- Si ya lo he notado, esto se ve increíble, hasta respetable diría yo

- Jajaja, ¿qué esperabas?, ¿borrachos y strippers?

- No - dijo aunque no podía negar que sí había pensado algo parecido

Cassy se dio cuenta y le dio un codazo

- Vamos Avy, no te llevaría en un lugar así en nuestra primera salida, tal vez lo haga en la cuarta o quinta - rió

- Bueno admito que pensé algo parecido, ¡vamos! busquemos un lugar para sentarnos.

Empezaron a beber cervezas, luego el cantinero les ofreció bebidas especiales de la casa, Cassy que estaba acostumbrada a beber se encontraba bien, pero Avy ya estaba al borde de la borrachera, siguieron con otra ronda de bebidas, cuando sonó el celular de Cassy, ella se disculpó y salió afuera para atender la llamada dejando a Avy sola en el pub. En seguida se acercó un hombre a sus 30 bastante atractivo pero un poco pasado de copas y empezó a hablarle

- Hola guapa, ¿te invito un trago?

Avy no salía mucho pero sabía que nunca se aceptaba tragos de extraños, especialmente cuando estabas demasiado borracha para notar la diferencia en los sabores de las bebidas, ella respondió:

- Hola, eres muy amable pero no, estoy con una amiga y mi novio ya fue por un trago...

- Ah pero llevo un tiempo observándote y no he visto a ningún hombre

- Está con un amigo hablando por allí - dijo señalando ya un poco más nerviosa, no estaba acostumbrada a deshacerse de los hombres con sutileza

- Vamos cariño, solo un trago, no es nada, ok? - y trató de agarrarle del brazo

Avy reaccionó por instinto, tan rápido que al levantarse de la mesada se tambaleó cayendo para atrás, en ese preciso instante pasaba un hombre por allí, ella prácticamente se cayó sus brazos, al darse cuenta de que de alguien la sujetaba se giró balanceándose por su estado etílico, en su desesperación por sujetarse tomó al hombre de las solapas, era demasiado alto, pensó, entonces tuvo una sensación de dejavú, pero estaba demasiado borracha para recordar cuando o donde había sucedido, el hombre finalmente bajo la mirada y con una sonrisa le dijo:

- ¡Vaya! eres tú señorita Jones

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