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La mejor venganza

La mejor venganza

Autor: : EDMUNDO MALDONADO
Género: Moderno
"¡Nunca dejes que nadie te trate así!". Lo aprendí de la manera difícil. Durante tres años, viví con mis suegros. No me trataron como a su yerno, sino como a un esclavo. Aguanté todo gracias a mi esposa, Yolanda Lambert. Ella fue la luz de mi vida. Desafortunadamente, mi mundo se vino abajo el día que la sorprendí engañándome. Nunca he estado tan roto. Revelé mi verdadera identidad para poder vengarme de ellos. Yo no era otro que Liam Hoffman, ¡el heredero de una familia con billones de dólares en activos! Los Lambert estaban completamente conmocionados después de la gran revelación. Se dieron cuenta de que habían sido tontos al tratarme como basura. Mi esposa incluso se arrodilló y me rogó que la perdonara. ¿Qué crees que hice? ¿La perdonaré o la castigaré? ¡Descúbrelo en el libro!

Capítulo 1 Engaño

Con una bolsa de papel en la mano, Liam Hoffman estaba caminando hacia la recepción de Decoración Sunrise, una compañía que estaba ubicada en la ciudad de Ninverton.

Dentro de la bolsa había una taza de café, por lo que estaba teniendo mucho cuidado de no derramarla.

"Este es el café que ordenó el señor Dennis Caldwell, ¿dónde debo dejarlo?", él le preguntó a la recepcionista.

Por su parte, la mujer observó a Liam de arriba abajo antes de agregar disgustada: "Sígueme".

De hecho, Liam era un conductor de Uber. No obstante, ese día en particular y de forma inesperada, recibió una orden de entrega con un pago bastante generoso. ¡Se trataba de doscientos dólares! Y él no lo dudó ni un segundo.

Con eso en mente, el hombre siguió a la recepcionista hasta que llegaron a la puerta de una oficina.

Tan pronto como Liam puso su mano en el pomo de la puerta, pudo escuchar el gemido de una mujer desde adentro.

Parecía ser una voz muy familiar. Él podría jurar que se trataba de su esposa.

Atónito, el hombre se negaba a creer lo que estaba escuchando. En el fondo, quería pensar que había oído mal.

Liam hizo todo lo posible por convencerse a sí mismo de que estaba equivocado. Pese a eso, no pudo evitar acercarse, para pegarse más a la puerta y escuchar mejor.

"Dios... Dennis, para con eso...".

"Vamos, no seas así, déjame besarte. De todos modos, tu inútil esposo nunca te ha besado, ¿o sí?".

Cuando Liam escuchó la conversación dentro de la oficina, se quedó estupefacto.

Cuando salió de su letargo, él se animó a llamar con fuerza a la puerta, gritando: "¡Abran ahora mismo!".

Al verlo así, la recepcionista preguntó con ansias: "Oye, ¿qué te pasa?".

En ese mismo momento, la puerta se abrió con un fuerte golpe.

Entonces, un hombre desconocido se presentó frente a Liam.

Este último no pudo evitar enfocarse en las marcas de lápiz labial en la mejilla derecha del tipo.

Enfurecido, tiró la bolsa al suelo y empujó al hombre, a la vez que echaba un vistazo dentro de la oficina.

Allí, avistó a una mujer de piel tersa y figura curvilínea, quien vestía medias de seda negra. Ella se estaba abotonando la camisa a toda prisa y con muchos nervios.

"¡Yolanda Lambert!", Liam rugió su nombre con gran cólera.

Al final, resultó que él tenía razón. La mujer nerviosa dentro de la oficina no era otra que su esposa.

Cuando se dio cuenta de eso, Liam sintió como si una roca gigante estuviera presionando su pecho, haciéndole difícil de respirar.

Posó sus ojos en la mujer y espetó enojado: "Hemos estado casados por tres años, y durante todo ese tiempo, he trabajado como conductor de Uber durante el día y cuidado de tu familia durante la noche. No he sido más que buen marido para ti. En todo el tiempo que hemos estado juntos, nunca me has dejado tocarte. A pesar de eso, jamás pensé mal de ti. Siempre me aseguraste de que solo eras una mujer reservada. Pero ahora, ¿de qué se trata todo esto? ¡Cómo te atreviste a engañarme con este hombre en su oficina! ¿Por qué me estás haciendo esto? ¿Qué hice para merecerlo?".

"Cariño, yo... ¿Qué estás haciendo aquí?". Yolanda comenzó a hablar, incapaz de explicarse mientras se abotonaba la camisa, cubriendo su escote expuesto.

En ese momento, Dennis se rio y comentó con orgullo: "Llamas perdedor a tu esposo todos los días. La verdad, tenía mucha curiosidad de verlo por mí mismo, así que le pedí que viniera hoy".

Tras espetar eso, el hombre le lanzó una mirada desdeñosa a Liam.

En ese momento, Yolanda recuperó la compostura.

Al fin y al cabo, era verdad que ella creía que Liam era un perdedor. De hecho, incluso el dinero que él usó para comprar su auto era de ella. ¿Qué derecho tenía él de acusarla de algo?

La mujer se paró entre Dennis y Liam, levantó la cabeza y le agregó con arrogancia: "Ten cuidado con lo que dices, Liam. Yo no te estoy engañando a ti ni a nadie. El señor Caldwell y yo solo estábamos hablando de negocios y nada más".

Apretando los dientes, Liam se mofó de la situación y comentó: "¿Hablar de negocios requiere contacto físico y marcas de lápiz labial en la mejilla?".

Mientras estaba de pie en la puerta, la recepcionista por fin entendió lo que estaba pasando. Con eso, ella miró al tembloroso Liam y comenzó en tono de burla: "Deberías mirarte en el espejo, no eres más que un conductor de Uber. ¿Cómo te puedes comparar con el señor Caldwell, quien es el director ejecutivo de una empresa con un valor de mercado de mil millones de dólares? Incluso si condujeras durante cien años, nunca podrías tener ese capital".

Tras escuchar a la mujer, Dennis se volvió aún más arrogante. Entonces, este puso su brazo alrededor del hombro de Yolanda, tomó la copa de vino que estaba sobre la mesa y se la entregó.

Cuando notó eso, la chica vaciló por un momento. Pero entonces, ella aceptó la copa, para luego, brindar y beber el vino.

Los ojos de Liam estaban fijos en las dos personas frente a él. Jamás creyó poder toparse con tanto descaro y desvergüenza.

Enfurecido, él apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en la carne de sus palmas. Su corazón estaba bañado en una cólera intensa.

Cuando la recepcionista notó su reacción, levantó las cejas y prosiguió: "¿Qué te pasa? ¿Quieres pelear? ¡Guardias!".

Yolanda se volvió hacia Liam con la cabeza en alto y concluyó con frialdad: "Liam, ¿por qué no te vas? ¿De verdad quieres que te golpeen?".

Atónito, el hombre se enfocó en los guardias de seguridad a su alrededor, los cuales contaban con porras en sus manos.

Poco a poco, él decidió bajar los puños antes de afirmar con frialdad: "Yolanda, algún día te arrepentirás".

Dicho eso, él se dio la vuelta y se alejó de la oficina.

Yolanda avistó la espalda de Liam en retirada, pero no dijo nada.

El joven partió del lugar y subió a su auto, con la idea intensa de tomar venganza.

En ese mismo momento, su teléfono sonó.

Tan pronto como la línea se conectó, el mayordomo de su familia, Theo Reed, comentó:

"Señor, su misión de los últimos tres años en la familia Lambert terminó. Su recompensa será la Villa Nube. Por otro lado, a partir de hoy, se levantan sus restricciones".

Tras una pausa, Theo continuó: "Su próxima tarea de capacitación es administrar negocios. Debo informarle que su padre compró el Grupo Kingland y lo nombró director ejecutivo".

"Perfecto", Liam comentó con voz ronca. De hecho, no se sorprendió en lo absoluto.

Enseguida, Theo inquirió: "¿Cómo van las cosas con su esposa, señor? ¿Piensa celebrar una gran ceremonia de bodas para ella con su identidad real?".

Cuando escuchó esa pregunta, el rostro de Liam se oscureció de inmediato. "No, ella no se lo merece".

Capítulo 2 Un niño inmaduro

Tras sus simples palabras, Liam colgó el teléfono y pisó fuerte el acelerador. Su auto se alejó en un instante.

Condujo por las calles de Ninverton sin pensarlo demasiado. Era como si quisiera olvidar y escapar de todos los malos tratos que había sufrido en los últimos tres años.

Siendo un joven miembro de la familia Hoffman, recibió varios entrenamientos desde una muy temprana edad.

De hecho, comenzó a aprender artes marciales a los ocho años, luego, fue a la escuela de música a los trece y terminó cuatro años de cursos en la escuela de negocios a los dieciocho.

Por si fuera poco, aprendió excelentes habilidades médicas en el campo de batalla.

Tres años atrás, recibió una tarea de su familia para forjar su carácter. Con la ayuda del anciano señor Lambert, terminó casado con Yolanda y vivió con la familia Lambert.

En esos tres años, no tenía permitido usar la riqueza de su familia o el conocimiento y la habilidad que había obtenido de ella. Tenía que tener una vida corriente.

Liam tenía planeado revelar a la familia Lambert su verdadera identidad después de terminar su misión. No obstante, ahora las cosas habían cambiado...

Con todo eso en mente, comentó de forma despectiva: "Yolanda, me pregunto cómo te vas a sentir cuando descubras que Dennis no es nada comparado conmigo".

Tras conducir un buen rato, él regresó a la casa de la familia Lambert en Ninverton a las seis de la tarde.

Para ese momento, ya había desahogado su ira y estaba más calmado.

Su propósito al regresar allí era recoger sus pertenencias. Tenía planeado dejar a esta familia desde ese momento.

"Regresaste... La cena ya está lista. Comamos". Liam escuchó la voz de Yolanda, la cual sonaba dulce, viniendo desde la cocina.

La mujer estaba actuando como si nada hubiera pasado ese día. De hecho, ella había llegado temprano a casa para preparar una cena especial para Liam.

Durante los tres años que habían estado juntos, todas sus comidas las preparaba él, así que esta era la primera vez que Yolanda lo hacía.

Liam no pronunció ni una palabra. Entonces, este caminó hasta su habitación, tomó su maleta y metió todas sus cosas adentro.

Mientras vivía en la casa de la familia Lambert, dormía en una cama pequeña en una habitación muy modesta.

Se suponía que Liam y Yolanda eran una pareja casada. Pese a eso, la familia Lambert solo había tratado a él como sirviente y chófer.

Tras terminar de empacar sus cosas, el joven estaba a punto de partir.

No obstante, Yolanda de repente se paró en la puerta y bloqueó su camino. Luego, la mujer cruzó los brazos sobre el pecho y preguntó descontenta: "¿Acaso eres un niño inmaduro? Te dije que solo estaba hablando de negocios con Dennis. ¿Por qué te irías por eso? Yo estaba haciendo todas esas cosas para construir una buena relación con él y obtener su confianza. Si logro cerrar ese trato con Decoración Sunrise, mi abuela reconocerá mi capacidad y seré ascendida. Con eso, podré obtener un mejor salario y ya no tendrás que trabajar como conductor de Uber".

Liam se burló con frialdad y agregó con desprecio: "No lo necesito, pues yo jamás hago nada en contra de mis principios y estatus".

Después de espetar esto, el hombre pudo entender por completo el significado de esta tarea que le dio su familia.

Entonces, Liam agregó con firmeza: "Divorciémonos".

Por un momento, Yolanda se quedó desconcertada, pero volvió en sí con rapidez para espetar: "No vamos a hacer eso. Al menos no hasta que la boda de Isabella se lleve a cabo. Quiero decir, la vicepresidente del Grupo Kingland estará allí. Si logro establecer una buena relación con ella, tendré un futuro prometedor. Con eso, ahora no puede haber noticias negativas sobre mí o mi familia".

"¿La vicepresidente del Grupo Kingland?", Liam repitió y se burló al escuchar esto.

Luego, este empujó a Yolanda y salió de la casa. "Ya no voy a tener nada que ver con la familia Lambert. En fin, encontraré un abogado para que se encargue de nuestro divorcio".

"¡Eres un maldito bastardo! No eres más que un perdedor inútil. Te arrepentirás de esto. Cuando yo logre sellar un trato con el Grupo Kingland, ya no serás nada para mí, estaré en otro nivel".

Sin duda, Liam fue decisivo e implacable en ese momento. Por su parte, Yolanda estaba tan enojada que lo persiguió hasta que el hombre desapareció de su vista.

Tan pronto como Liam salió de la villa, volvió a burlarse con desdén: "¡Qué estupidez! El hombre que estaba frente a ti no es otro que el director ejecutivo del Grupo Kingland. ¿Ni siquiera lo sabes, y aun así quieres cooperar con la empresa? ¡Sigue soñando!".

Capítulo 3 Distorsionando la verdad

Según lo previsto, la boda de Isabella Lambert se llevaría a cabo al día siguiente.

Al ser miembro de una poderosa familia, el evento se celebraría en el Hotel Von Merri.

A las cinco de la tarde, el estacionamiento del lugar estaba repleto de autos de lujo y todos los invitados estaban listos para la fiesta.

Dado que los Lambert eran un clan muy popular en Ninverton, todos los peces gordos de la ciudad estaban presentes.

Después de estacionar su auto, Yolanda entró sola al vestíbulo del hotel.

En el salón del primer piso, todos los miembros de su familia estaban reunidos, por lo que ella saludó a su abuela Vera Lambert y a sus padres, Mason y Lilian, respectivamente.

Vera era madre de dos hijos, William Lambert, el mayor, y Mason Lambert, el más joven.

Y Isabella era hija de William y prima de Yolanda.

En cuanto William vio que Yolanda había llegado sola, inmediatamente gritó: "¿Dónde está Liam? Dile que estacione los autos de los invitados y que después les ayude a los meseros a poner las mesas. ¡Si la boda de mi hija se retrasa, lo mataré!".

Agachando la mirada, Yolanda abrió la boca y titubeó: "Él no... no vendrá hoy".

Al escuchar esto, la sonrisa en los labios de Vera se desvaneció, y en su lugar, apareció un ceño fruncido: "¡Cómo se atreve! ¡Desde hace tres años vive con nosotros y además le hemos pagado todo! ¿Y todavía se da el lujo de no venir? ¡Quiero que llames a ese perdedor y le digas que venga inmediatamente!".

Sin poder hacer nada más que obedecer, Yolanda sacó su teléfono y marcó el número de Liam.

Un par de minutos después, su voz grave e indiferente llegó desde el otro extremo de la línea: "¿Qué pasa?".

"Necesito que vengas al hotel. La abuela quiere que ayudes a poner las mesas".

"¿Perdón? Lo siento, pero ya le pedí a un abogado que se encargue de nuestro divorcio. ¡Ya no tienes derecho a ordenarme nada!", habiendo dicho esto, Liam colgó el teléfono abruptamente.

Con una mirada agraviada, Yolanda se mordió el labio inferior y murmuró: "Abuela, Liam no vendrá".

Como resultado, Vera se enojó tanto que agitó su bastón y maldijo: "¡Cómo se atreve ese bastardo! ¡Es un completo inútil! ¿De dónde saca las agallas para desobedecerme?".

Por supuesto, sus gritos resonaron por todo el pasillo.

Dennis, quien acababa de entrar y escuchó esto, inmediatamente se acercó a ellos: "Señora Lambert, ¿quién la hizo enojar tanto?".

Pero en lugar de la anciana, fue Yolanda quien contestó, contándole todo y echándole la culpa a Liam.

De pronto, los labios de Dennis se curvaron en una sonrisa maliciosa, pues justo acababa de preguntarse cómo separar a Liam y Yolanda.

Entonces, decidido a echarle más leña al fuego, levantó la cabeza y declaró: "¿Sabe, señora Lambert? Creo que Liam está teniendo una aventura. Ayer lo vi salir de una habitación del hotel mientras iba agarrando de la mano a una mujer. No solo charlaron y rieron alegremente, sino que también se besaron".

"¿En serio? ¿Estás seguro de que era él?", más irritada que antes, Vera aventó su bastón al suelo y gruñó: "¿Ese idiota engaña a Yolanda? ¡Es un maldito cínico! ¡Esto es demasiado vergonzoso para nuestra familia!".

Ella reaccionó así porque no tenía idea de lo que había pasado entre Yolanda y Dennis. Además, como el joven no apareció hoy, inmediatamente creyó lo que acababa de escuchar.

Enfurecida, la anciana se giró hacia Andrew y espetó: "Quiero que traigas ahora mismo a Liam. ¡Esto no se puede quedar así!".

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