Hace algunos años, cuando mi padre falleció, mi madrasta me vendió a un tipo que se dedicaba al narcotráfico, mi relación con ella nunca fue buena, es más, creo que me odia, yo la única hija de mi padre, era la consentida, él era un hombre bastante acaudalado, pero al casarse con Ana, quien delante de él era una cosa y a sus espaldas era otra respecto a su trato conmigo.
Ana tenía una hija cuando se casó con mi padre; Ariana, una niña cruel, que siempre me hacía daño, hasta la fecha la convivencia con ella ha sido imposible, tenemos la misma edad, supongo que eso lo hace más difícil.
-Marian, hoy tendremos una cena con algunas personas importantes, es una cena de caridad, así que es de gala, ponte este vestido, dijo tirando una bolsa sobre ella, trata de aparentar que somos una pareja feliz, eres mía, recuerda que he pagado un alto precio por tu compañía, no me defraudes, dijo Landon a su esposa.
-Está bien, no te preocupes, haré lo que me pidas, dijo ella de manera sumisa, porque cada vez que se había negado, le había dado un castigo, golpes, dejarla sin comida por algún tiempo o encerrarla en una habitación.
¿Estás seguro que deseas que me ponga eso? Pareceré prostituta.
El hombre tenía a la mujer únicamente para aparentar lo que no era, Marian ante los ojos de los demás, tenía que ser la esposa perfecta, era una manía que Landon tenía, creía que para que él pudiese seguir aparentando ser un hombre de bien, debía tener una mujer como Marian a su lado, quien conocía a la mujer quedaba encantado con ella, era algo que Landon utilizaba a su favor, para que algunas personas se asociaran en los diferentes negocios que parecían ser honestos.
-¿Y cuál sería la diferencia, Ana te vendió, así que no importa lo que seas Marian, tu haz lo que te digo y punto, solo no des una imagen que pueda exponerme, dijo él con vos de trueno, sin imaginar el vestido que Ruma había comprado para su esposa.
Marian que era una mujer infeliz, no amaba a aquel hombre, le tenía miedo, había visto como frente a ella le hacía daño a las personas y en alguna ocasión, escuchó como mandaba a matar a un tipo que le debía dinero de las drogas que vendía.
Ante la sociedad, Landon era un honorable hombre de negocios, a quienes muchos envidiaban por la mujer que llevaba al lado, Marian, una mujer con un cuerpo escultural, de excelentes modales, inteligente y agradable, lo que podía verse a simples que el amor que sentía por su esposo era completamente fingido, ella no podía fingir algo que no sentía, Landon la besaba y ella realmente sentía repulsión, era lo que los demás observaban.
Landon era una hombre que traía autos de Europa para vender, de eso se suponía había hecho su gran fortuna, pocos sabían realmente de donde venía todo aquel dinero, dentro de las carrocerías de los autos de lujo venía el dinero de la droga que enviaba hacia Europa desde Sur América.
-¿Estas lista, nos iremos en media hora Marian?
-Landon, no me pondré esto, pensarán las personas a quien deseas aparentar que tu esposa es una prostituta, estoy segura de que no te conviene que use este vestido, en que estaba pensando tu amante cuando lo compró, es el gusto de ella no el mío, dijo la chica molesta realmente.
-No es mi problema Marian, ese vestido lo ha comprado mi asistente, debe verse bien, ya sabes esa mujer todo lo que usa es excitante, dijo el hombre recordando cómo le hacía el amor sobre su escritorio.
-No me interesa quien lo comprara Landon, no saldré así de casa, dijo ella.
Cuando el hombre entró a la habitación, Marian se tapó con una sabana, aquel vestido dejaba ver sus curvas tal cual, como si estuviese desnuda.
-Vaya que sí pareces una mujerzuela, ponte lo que quieras, pero muévete, saldremos pronto.
Al escuchar esas palabras, la pobre Marian respiró profundo, ella se sintió libre de vestir con algo un poco más decente.
Con un vestido negro largo, sin tirantes, un collar y unos pequeños pendientes de diamante, acompañados con unos tacones hermosos, Marian estaba lista para la famosa cena.
-No te ves mal, de hecho pareces una mujer de clase, hasta podría hacerte el amor, pero bueno, muévete, se nos hace tarde, dijo Landon tomando a su esposa del brazo, así definitivamente parecemos personas confiables, al fin es lo que necesito que todos piensen.
Ella en silencio total subió al auto en donde ya estaba Ruma, quien era la amante de Landon, gracias a esta mujer el hombre no buscaba sexualmente a Marian, ella dentro de la humillación que sentía, le agradecía a Ruma el hecho de estar con su esposo sexualmente, así ella se lo quitaba de encima, a pesar de que la exuberante Ruma la odiaba porque tenía lo que ella deseaba.
La única noche que intentaron estar juntos fue traumante para ella, es algo que no quisiera volver a repetir, Landon trató de violarla y ella lo golpeó tan fuerte con una pieza de madera que había en la mesa de noche, después de una fuerte golpiza por parte de su marido, este mejor evitó volver a tocarla, ya que los diez puntos en su cabeza no había sido nada agradable.
Los tres en el asiento trasero Marian pegada a la ventana de al lado, mientras que Landon y Ruma, se besaban y acariciaban en frente de ella.
-Mira bien lo que te pierdes Marian, por ser una mujer fría que no siente ni logra excitar a este gran hombre, decía Ruma burlándose de ella descaradamente.
-¿Porqué seguimos casados Landon, dime, si no me amas y yo no te amo a ti?
-Porqué pagué por ti y eres excelente para dar la impresión de matrimonio feliz, Ruma es otra cosa, excitación, pasión, pero es algo que tú no vas a saber.
Al llegar al lugar, Landon salió del auto, tomó la mano de su hermosa esposa y caminó sintiéndose orgulloso por la hermosa mujer que llevaba de la mano.
Al ingresar al lujoso salón cientos de fotógrafos intentaban tomar una fotografía de la hermosa chica, esta siempre miraba hacia abajo, como evitando ser fotografiada, mientras que su esposo trataba de llamar la atención siendo hasta un poco vulgar, en los medios no sabían como una mujer de la clase de Marian Kent estaba casada con alguien como Landon Drope.
-Señora Marian, sería tan amable de darnos una entrevista por favor.
Landon que había notado el interés de los medios hacia su esposa, no iba a desaprovechar semejante oportunidad, a pesar de que le había prohibido dar declaraciones, cosa que Marian agradecía, ya que no deseaba hablar sobre los negocios de su esposo.
-Señora, por favor, vamos a pensar que su esposo no le permite hacerlo, dijo uno de los periodistas sonriendo.
-Vamos hombre, como vas a decir semejante cosa, mi hermosa esposa es libre de hacer o decir lo que guste, vamos mi amor, tu aduéñate de las cámaras, dijo él haciéndose hacia atrás dejando a su bella esposa frente a las cámaras.
-Señora Kent, gracias por aceptar la entrevista, o al menos algunas fotografías.
-No soy amante a las fotografías, de hecho tengo pocas, en mi casa todas las que sean, pero fuera de mi hogar soy un poco tímida, vamos a ver cómo nos va.
-Señora, por favor, mire a este cámara, denos una sonrisa, solo sea usted, con eso bastará.
Marian amablemente hizo lo que el camarógrafo le pidió, minutos después Landon se acercó a ella abrazándola y posando para las fotografías siguientes, para continuar ingresando al salón en donde se daría la cena de caridad.
Una mujer joven y bella era la encargada de guiar a los invitados a su asiento.
-Señor Drope, que gusto tenerlo por acá, es un placer guiarlo a su asiento, dijo la mujer siendo descaradamente coqueta, sin embargo a Marian no le interesaba.
-Señorita, estoy acompañado de mi señora esposa, por favor guarde compostura, parece una cualquiera insinuándose de esa manera, dijo Landon mientras era escuchado por algunos hombres de negocios quienes aparentaban igual que él.
En el momento en que la mujer se acercó para mostrarle los asientos, Landon aprovechó para darle su tarjeta de presentación y quedar en una cita.
La mujer descarada sonrió mirando a Marian con orgullo.
Mientras que Marian solamente sonrió, indicándole que no le interesaba lo que fuera que ella estuviera haciendo.
Mientras que Landon le sonreía a todo el mundo y presentaba a su bella esposa con tal de conseguir contratos en una cena de caridad, Marian se sentía incomoda.
Todos los presentes de un momento a otro dejaron de hacer lo que estaban haciendo y se voltearon hacia la puerta del gran salón.
Era el hombre más apuesto que Marian había visto en su vida, un hombre con presencia, para lograr todo aquel revuelo en la cena, debía ser alguien realmente importante, pero ella ni idea de quién podría ser.
-No tengo idea de cómo le vas a hacer, pero debes de agradarle a Omar Vitale, debo hacer negocios con él, necesito pasar un cargamento y ese hombre sin saberlo me va a ayudar.
-No, como crees que voy a hacer eso, con solo mirarlo es un hombre importante, viste la conmoción que causó al entrar, aparte, tú crees que va a querer algo conmigo, por favor Landon, de verdad que estas peor que nunca.
-No sirves para nada, ya se encargará Ruma de hacer lo que necesito hacer, entiendes.
Marian no quiso saber más del tema, solo se interesó en prestar atención a la música de piano que sonaba.
-Señor Vitale, sería tan amable de acompañarme a su mesa, dijo una hermosa rubia, guiando a Omar a una mesa que no era la suya.
Después de un buen fajo de dólares, una de las chicas encargadas de la organización, no tuvo problema en cambiar a Omar Vitale de lugar.
-Claro señorita, la sigo, dijo el hombre amablemente.
Al llegar a la mesa en donde estaba ubicado, el hombre no pudo disimular al ver aquellos ojos color miel, de la mujer más bella que había visto en el mundo.
-Buenas noches, dijo Omar a las personas que estaban en la mesa.
-Que tal buenas noches señor Vitale, le presento a mi esposa Marian.
El hombre no apartó los ojos de la chica ni ella de él.
Landon sonreía al ver que la mujer había causado buenas vibras con el recién llegado.
-Con permiso, dijo Marian un poco incomoda, levantándose de la mesa.
De inmediato Omar se levantó de la mesa, no tenía ningún tema que pudiera interesarle de Landon Drope.
El atractivo hombre se levantó de la mesa sin más y caminó hacia la dirección en donde la hermosa chica se dirigía.
Landon no se dio ni cuenta de lo que estaba pasando, él estaba bastante entusiasmado con la mujer que los había guiado hacia la mesa.
Marian entró al tocador y tras ella Omar, cerró la puerta después de mirar que no había nadie más dentro del tocador.
-¿Señor Vitale, que hace usted aquí? Preguntó Marian bastante asustada.
Si mi esposo se da cuenta le hará daño, créame, por favor salga de aquí, por favor él nos hará daño.
-No se preocupe, mis escoltas no permitirán que eso suceda, tranquila, solamente quería verla, conocerla mejor, su esposo no dejará que eso suceda, es un poco celoso y por lo visto bastante controlador.
Nunca he hecho algo así, porque nunca he encontrado una mujer tan hermosa como usted en mi vida.
Soy Omar Vitale, su marido desea que hagamos negocios, pero yo señora si sé de donde viene la fortuna de su marido, no me interés hacer ningún tipo de negocio con él, lo único que me puede interesar de su marido, es usted.
En ese punto la mujer tenía lagrimas en sus mejillas, el hombre prefecto que tenía de frente, el único hombre que le había llamado la atención en la vida, pensaba seguramente que ella era un porquería igual a su marido.
-Señor, yo no soy igual que Landon, se lo juro, no sé porque me interesa lo que usted piense, pero quiero que lo sepa, yo solamente soy un trofeo por el que él pagó.
El hombre le dio a Marian un pañuelo.
-Vamos, limpié esas lágrimas, no vale la pena que llore por algo de lo que usted no tiene control, dijo el hombre acercándose peligrosamente a la chica.
En menos de lo que ella imaginó el hombre la estaba besando suavemente ella no se dio cuenta en qué momento sus manos pasaban por el cuello del hombre y se iba intensificando aquel beso que estaba prohibido, la vida de ambos podría estar en peligro si Landon los descubría.
-Lo siento, disculpe, dijo Marian apartándose estrepitosamente de aquel hombre que solo con un beso había logrado excitarla, como nunca lo había estado.
-Discúlpame Marian, me deje llevar, de verdad lo siento, decía el hombre mientras acomodaba su pantalón tratando de que su erección no fuera tan evidente.
-Está bien señor Vitale, no se preocupe, decía la chica cerrando los ojos intentando sacarse de la mente la erección de Omar, rosando su vientre.
-Salgamos por favor, de verdad, Landon puede aparecer en cualquier momento o su asistente Ruma, le juro que estaría en problemas serios si eso llegara a pasar.
- Prométame Marian que nos volveremos a ver.
-Por favor señor Vitale, salga.
-Prométanmelo Marian.
-Sí, se lo prometo, pero por favor salga. Decía ella bastante asustada.
Omar salió del tocador de damas los escoltas se encargaban de desviar a las personas al tocador del otro lado del salón, esto para que nadie pudiera ver a la señora Marian salir.
-¿Dónde estabas Marian?, va a comenzar el baile y quiero que bailes con Vitale, que por cierto se fue hace rato y no ha regresado.
-No Landon, no quiero bailar con ese hombre por favor.
-A qué diablos crees que te traje, si no fuera porque Vitale venía, habría venido solo e inventaría lo que fuera, que estabas enferma o indispuesta, vamos haz lo que tengas que hacer para conseguirme ese contrato.
-Por favor, no tienes idea de lo que estás haciendo.
Omar que se acercaba en ese momento, se comía a Marian con la mirada.
-Señor Vitale, que pena pedirle algo como esto, pero mi esposa se muere por bailar, yo ya me he tomado algunos tragos y creo que me siento un poco mareado, sería tan amable de bailar con mi esposa por favor.
Omar miró a Marian sin entender muy bien lo que sucedía, pero no iba a perder la oportunidad de tener aquella mujer entre sus brazos nuevamente.
-Si la señora gusta bailar conmigo, yo encantado de hacerle ese favor señor Drope.
Ofreciéndole la mano a la chica, la invitó a la pista de baile, en donde estaban ya algunas personas esperando a que el señor Vitale se hiciera presente.
Con los ojos Landon le indicó a Marian que caminara hacia la pista.
Omar sostenía la mano de Marian quien estaba temblando, ella realmente se sentía nerviosa.
-Lo siento señor Vitale, mi marido a veces tiene ideas como esta, sabe que desea que usted haga negocios con él, pero créame, no le conviene a no ser que se quiera ver en problemas.
-Yo lo sé, pero lo haré creer lo que sea con tal que me permita tenerla como ahora entre mis brazos, ya me conocerá, verá que no soy tan estúpido como su marido piensa.
¿Por qué tiembla Marian?
Aunque me muero por besar sus deliciosos labios otra vez, no la expondré delante de toda esta gente que se cree que alta sociedad.
-Lo sé señor Vitale, estoy segura que no me expondrá de esa manera.
-No me ha respondido, ¿por qué tiembla entre mis brazos?
-Creo que está de más que conteste a su pregunta, soy una mujer atada a un matrimonio.
-Ahora estas en mis brazos y es lo único que me importa, dijo el hombre atrayéndola hacia su cuerpo que sobre la camisa podía sentirse tonificado por el ejercicio.
Al terminar el baile, Omar llevó a la temblorosa Marian de vuelta a la mesa.
-¿Señora, usted a que se dedica, estudió alguna profesión?
-Sí señor Vitale, soy administradora de empresas, hace algún tiempo trabajé para la empresa de mi padre, el señor Walter Kent, en una empresa de construcción.
-De verdad, que pequeño es el mundo, la empresa de su padre realizó algunos trabajos para mi, algún día le contaré un poco sobre los negocios que su padre y yo teníamos.
Por cierto, necesito una administradora en mi empresa, sé que no necesita trabajar, pero siempre es bueno actualizar conocimientos.
Marian solamente sonrió, ella en sus adentros sabía que el trabajar con Omar Vitale, no era una opción para ella.
-Amor, que dices, no te gustaría trabajar para el señor Vitale, así te distraes y no pasas en casa aburriéndote con todo.
-Estoy bien en casa aburriéndome con todo Landon, dijo Marian mirando a Omar.
-Señora, ya ve, hasta su esposo está de acuerdo conmigo, sería bueno que se actualice, la empresa de su padre fue vendida hace algunos años, me imagino que después de eso no ha vuelto a trabajar.
-Así es señor Vitale, desde ese tiempo no he trabajado más.
-No se diga mas, mi esposita bella estará el lunes a primera hora donde usted indique Omar, dijo Landon con una confianza que hasta a Vitale sorprendió.
Omar no pudo evitar su cara de satisfacción al saber que tendría a Marian cerca suyo.
El rostro de Landon era de felicidad total, tendría a su propia esposa infiltrada en la empresa de quien él creía sería su socio.
-Lo ves mi amor, ya hasta trabajo tienes, que buena ha sido esta cena, de verdad que la caridad merece algunos millones de nuestra parte, dijo él llamando a uno de los anfitriones y dando un cheque por algunos cientos de dólares; estaba seguro que los recuperaría gracias a Omar Vitale.
Omar que estaba sentado al lado de Marian, pasó su mano por la pierna de la chica haciendo que esta lo mirará a los ojos.
-Él simplemente le giñó un ojo, haciendo que pareciera más sexi que nunca.
La chica no pudo más que sonreír.
-Bien señor Drope, señora Kent, ha sido un placer compartir con ustedes esta velada, estoy seguro que de esto saldrá algo realmente bueno, dijo Omar, ofreciendo la mano a Landon y dando un peso en la mano de Marian, haciéndola sentir un completo escalofrío en todo su cuerpo.
-Bien Marian, bien, hasta trabajo conseguiste, me parece excelente, aparte de que te mantendrás sola, estarás dentro de la empresa de Vitale, necesito saber todo acerca de este hombre, ya vámonos, no me interesa seguir aquí, dijo él tomándola del brazo.
Al salir del lugar, estaba Omar Vitale dando una entrevista, al ver pasar delante suyo a la mujer que hacía poco tiempo había besado, el hombre se quedó sin palabras, los reporteros voltearon a ver hacia donde el hombre tenía clavados sus ojos.
Él sonrió al verla pasar.
-Señores, creo que me algo llamó la atención más de la cuenta, continuaremos con la entrevista en otro momento, dijo el hombre riendo pícaramente.