Las peores pesadillas son aquellas en las que se viven constantemente como si fuesen un círculo vicioso del cual no puedes escapar, aquellas dónde no sabes identificar cuál es la realidad y cuál es un mal sueño, esas que te paralizan a tal extremo de dejarte sin habla, sin respiración y hecho trizas, deseando arrancarte la piel para no volver a sufrir, pero sobre todo añorando con todas tus fuerzas que se acaben de una vez por todas.
Otras veces esas mismas pesadillas son las que te impulsan a sobrevivir cada día como si fueses un maldito robot sin ánimos para sentir, llorar e incluso vivir, pero que son tu aliciente para llevar a cabo tu más ansiado deseo, tu sed de venganza.
Dicen que la venganza es un plato que se come frío, esperando el momento oportuno para atacar y que una vez que logremos nuestro cometido, nuestra alma al fin estará en paz.
Pero ¿qué ocurre cuando estás tentada a dejar de lado tu venganza por un hombre que te hace desear estar más viva que nunca, incluso ser otra persona? ¿Podrías dejarla de lado aun cuando ese hombre desconoce tu verdadera identidad? ¿Podrá ser capaz de aceptarte sin importarle tu terrible pasado y presente?
¿Será que los malos realmente son tan malos como nos han hecho creer a lo largo de la vida y que los buenos siempre hacen las cosas correctamente en pro de la gente más desfavorecida?
¿Qué sentirías si te digo que esta vez los malos son los más buenos con los que podrías haberte encontrado, pero que simplemente todo se trata de la perspectiva en que lo veas?
"Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos."
Jacinto Benavente
Damien Pavlov
Después de algunos meses fuera del país, por fin regreso a mi amada Rusia, estoy tan agotado que manejo con precaución de no ocasionar un accidente, cuando al fin estoy cerca de llegar a mi casa, mi móvil comienza a vibrar una y otra vez.
-¡Maldita sea! -expreso molesto. Aún no me instalo y seguramente ya desean que tome alguna misión, tomó el móvil y acepto la llamada.
-¿Con el Teniente Pavlov? -inquiere la voz del otro lado.
-Sí, él habla -respondo más hosco de lo normal.
-Solicitamos su presencia en el Hospital Burdenko lo antes posible.
-¿Para qué se me solicita? Mi trabajo no es atender pacientes en el hospital, soy Teniente General del ejército...
-Eso lo sé perfectamente Teniente, p-pero debe de venir para el reconocimiento de un cuerpo, creemos que se trata del Coronel General Pavlov y como usted es su único familiar no nos quedó más remedio que contactarlo -se explica la voz del otro lado, en este momento freno en seco, mi tío es casi como un padre para mí no puede ser posible que esté muerto, hace unos días hable con él y se encontraba bien.
-En este momento voy para allá -replico en cuanto logro encontrar mi voz.
-Cuando llegué a recepción pregunté por el doctor Dobrow.
Después corta la llamada, por lo que doy la vuelta y esta vez manejo lo más rápido que puedo sin importarme todas las infracciones que me lluevan en este momento.
Después de casi media hora llegó al hospital y me estacionó con tanta prisa que ocupó dos lugares, bajo y corro hasta la recepción, una vez allí me dirijo a la chica que se encuentra detrás del mostrador.
-¡B-buenas tardes! ¿En qué puedo ayudarlo? -pregunta la chica y noto como sus mejillas se tornan carmesí al verme, al igual que bate sus pestañas constantemente, ruedo los ojos bastante molesto, en este momento no me interesa flirtear con esta mujer.
-Estoy buscando al doctor Dobrow, soy el Teniente Pavlov.
-¡Oh!, Teniente Pavlov, por favor al final de este pasillo da vuelta a mano derecha y en la primera puerta encontrará la oficina del director, ya lo está esperando -me indica con rapidez, pero también su tono de voz ha cambiado por uno de lástima. La fulminó con la mirada y sigo sus indicaciones sin siquiera darle las gracias.
Tocó a la puerta y después de unos segundos la voz del otro lado me permite pasar, observo al hombre detrás del escritorio, es un tanto mayor, tal vez unos sesenta años.
-Soy el Teniente Pavlov -me presento antes de que pregunte mi nombre.
-Teniente, gracias por venir, lamento conocerlo en estas circunstancias. -Me tiende la mano y me indica que tome asiento-. Antes de que lo lleve a la morgue debo informarle que lo que verá a continuación no es nada agradable.
-¿A qué se refiere con eso? -inquiero con el ceño fruncido, el hombre lanza un suspiro y me observa fijamente por unos segundos antes de responder.
-Encontramos a esta persona en un callejón en Basmanni, tenía una herida de bala en el estómago y otra en la cabeza, pero lo que más nos sorprendió es que con una herida en esa parte del cuerpo aún permanecía con vida, todo parece indicar que los que hicieron eso sabían que de esa forma él sufriría aún más y bueno eso no es todo...
-¿Cómo que no es todo? -pregunto con mis manos en puños al imaginar algo semejante, «¿Quién puede ser tan cruel como para hacer algo así contra otro ser humano?»
-Está totalmente irreconocible debido a todos los golpes que recibió, por lo que es difícil para nosotros estar seguros si se trata del Coronel. -Un escalofrío me recorre el cuerpo al pensar que se trata de mi tío.
-¡Quiero verlo! -expreso al tiempo que me pongo de pie.
-En ese caso sígame por favor Teniente.
Abre la puerta y nos dirigimos hasta el ascensor, el cual baja hasta el sótano, de ahí salimos a un pasillo amplio, un tanto lúgubre, con unas cuantas lámparas que cuelgan del techo, al final de este diviso unas puertas dobles.
Cuando las traspasamos, veo a otros doctores haciendo unas cuantas anotaciones en unas gavetas donde reposan los cuerpos en espera de que sus familiares vengan a reclamarlos, se acerca a una de ellas donde se aprecia una etiqueta con la leyenda "Calidad: Desconocido, aunque posiblemente se trate del Coronel General Pavlov", abre la pequeña gaveta y cuando levanta la sábana blanca que cubre el cuerpo no puedo evitar una arcada.
-¿Puedo ver su mano izquierda? -pido al recordar que mi tío, tiene una cicatriz en diagonal en la parte interna a la altura de su muñeca y mide unos diez centímetros de longitud.
Mis pies se tambalean un poco al darme cuenta de que esa persona que reposa en este horrible lugar no es otra más que mi tío, ese hombre que desde hace años se convirtió como en un padre para mí, cuando mis padres murieron en ese accidente de avión, hoy también se ha marchado de mi lado, dejándome completamente solo.
-No es necesario que pregunte si se trata del Coronel, su expresión lo dice todo. -Cubre el cuerpo con la sábana y salimos del lugar hasta llegar nuevamente a su oficina-. Hable con los altos mandos de Las Fuerzas Armadas, ellos se pondrán en contacto con usted para tratar el tema del Coronel, pero por lo que deduzco me parece que fue un ataque directo. -Solamente asiento como un autómata incapaz de procesar todo lo que ha sucedido en los últimos minutos.
-Gracias por ponerse en contacto conmigo.
-Lamento mucho su pérdida Teniente Pavlov, el Coronel siempre fue alguien honorable y esperamos que su asesinato no quede impune. -Me tiende la mano a modo de despedida, se la estrecho y luego salgo como alma que lleva el diablo.
Debo de ir al cuartel y averiguar quién fue el hijo de puta que se atrevió a hacerle esto a alguien como mi tío, él quien siempre fue un hombre ejemplar y que arriesgo su vida en innumerables ocasiones para que nuestro país estuviese libre de peligro, ahora yace en espera de que encuentre a su asesino.
Subo a mi auto y cuando estoy por encender el motor recibo una llamada, sin dudarlo contesto esperando que se trate de alguien del cuartel.
-¡Buenas tardes! ¿Con el Teniente Pavlov? -pregunta una voz gruesa al otro lado de la línea.
-Sí, él habla, ¿es del cuartel? -inquiero sin perder tiempo.
-Sí, Teniente, me imagino que ya sabe la lamentable noticia, ante todo mi más sentido pésame. Soy el General Kazakov, me gustaría hablar con usted sobre el caso del Coronel, espero pueda verlo esta misma tarde en el cuartel, es sumamente urgente.
-Justo me dirigía hacia allá.
-Perfecto, en ese caso nos vemos en un rato. -Corto la llamada y me dirijo al cuartel sin perder tiempo, al menos una hora después llego al lugar y en cuanto me reconocen me dejan pasar, a todos aquellos con los que me encuentro durante mi camino a la oficina del General me miran con un poco de lástima, mientras otros me dan el pésame.
-¡Buenas tardes, General Kazakov! -saludo en cuanto este me permite pasar.
-Adelante Teniente Pavlov, por favor tome asiento. -Me mira unos instantes y sin agregar nada saca una carpeta de uno de los cajones de su escritorio, la cual me tiende-. Este es un caso que el Coronel estaba investigando, se trata sobre La muñeca de Bratva, por favor léalo con detenimiento en cuanto tenga tiempo.
-¿Qué tiene esto que ver con el asesinato de mi tío?
-Tiene mucho que ver, creemos que esa mujer es la responsable del asesinato del Coronel, desde hace meses estaba investigándola y hace unos días me comentó que ya había dado con su ubicación actual, sin embargo, me pidió esperar unos días para armar una redada y poder capturarla, pero como podrá darse cuenta no le fue posible llevar a cabo su misión. -Aprieto las manos en puños y comienzo a revisar toda la información sobre esa maldita bruja.
-¿Por qué no hay foto de la mujer? Es más, no se tienen datos concretos sobre ella, ni un nombre, edad, hombres de confianza, todo parecen teorías acerca de su identidad -argumento con el ceño fruncido.
-Por qué todos aquellos que la ven no han sido capaces de dar una descripción física de esa mujer -lo miro sin comprender sus palabras, por lo que se explica-: lo que se sabe es que todos aquellos que la conocen quedan cautivados por su belleza, sin embargo, no vuelven a ver la luz del Sol, una vez que se cruzan en su camino -sentencia con pesar.
-¿Si es así como es que mi ti... el Coronel había dado con su ubicación?
-Como podrá leer en el expediente se menciona que hay mucha gente a su alrededor que desea su cabeza, por lo que me atrevo a suponer que alguien la delato, es muy probable que haya tenido contacto con el Coronel y de esta forma él dio con su ubicación. Sé que es muy pronto para hablar sobre el tema, pero como podrá darse cuenta hay que dejar de lado el sentimentalismo y dedicarnos a hacer nuestro trabajo, queremos que tome el cargo de Coronel General y su misión sería dar con La muñeca de Bratva.
-Yo no puedo aceptar, como usted mismo lo dijo General es muy pronto...
-Déjeme decirle que no le ofrecemos el cargo por qué su tío haya sido Coronel, consideramos que usted es el más experimentado para llevar a cabo esta misión y tiene más conocimientos que el resto de los hombres, todos sus logros, hablan por ello -explica mientras me mira seriamente.
Me quedo pensando un momento y sé que sus palabras son ciertas, he dado todo de mí para lograr ser el mejor, además de que si es verdad que esa maldita mujer fue la causante de la muerte de mi tío, no descansaré hasta asesinarla con mis propias manos.
-En ese caso acepto.
-Es la mejor decisión que ha tomado Teniente, haremos todo el protocolo para despedir a su tío como se merece por los servicios prestados al país y luego haremos el anuncio pertinente para dar a conocer su ascenso, por favor estudie cuidadosamente este caso, es importante para nosotros poder detener a esa mujer y a todos sus compinches cuanto antes. Y como se lo dije por teléfono, mi más sentido pésame, el país ha perdido a un gran hombre. -Me limito a asentir ante sus palabras, me levanto de mi lugar y estrecho su mano antes de salir.
-Te lo juro que así sea lo último que haga, me vengaré de La muñeca de Bratva -susurro a la nada, como si de esta forma mi tío pudiese escuchar mi promesa.
Anastasia Gerasimova
-Lo hemos capturado muñeca -me informa Benedikt, mi hombre de confianza.
-Perfecto, llévame con él Fiară (bestia) -respondo levantándome de mi asiento.
Subimos a la camioneta que ya espera por nosotros y nos dirigimos al hangar privado donde ya está listo el jet, el cual nos llevará hasta Taganski, durante todo el viaje sigo revisando unos documentos importantes sobre algunas mercancías que me interesa conseguir y hasta el momento solo sé de una persona que las tiene en su poder.
-¿Qué te sucede muñeca? -inquiere Benedikt preocupado al ver mi rostro inexpresivo.
-Aún no puedo conseguir las armas que necesitamos Fiară, solamente hay un hombre en Rusia que tiene acceso a ellas, por desgracia ese hombre se encuentra en Italia en este momento, pero es tan escurridizo que no he podido comunicarme con él -espeto frustrada.
-¿Deseas que vaya y lo encuentre?
-No, prefiero tenerte a mi lado, ya viste lo que sucedió con ese infeliz.
-En ese caso, buscaré algún hombre de confianza que haga el trabajo y lo busqué, déjalo en mis manos. -Asiento ante sus palabras y me permito cerrar un momento mis ojos. Benedikt es la única persona a la que le puedo confiar mi vida y mi seguridad, algo que me ha demostrado a lo largo de todos estos años.
El viaje dura menos de lo esperado y en cuanto bajamos ya me están esperando varios de mis hombres, para llevarme hasta la casa de seguridad donde se encuentra el maldito traidor, me coloco mis lentes oscuros y permanezco impasible hasta que llegamos a nuestro destino.
-Está en una de las mazmorras -me informa Fiară, quien me tiende la mano para bajar de la camioneta.
-¡Vamos!, no perdamos más tiempo, deseo regresar esta misma tarde a San Petersburgo, mis negocios no pueden esperar.
Subimos la escalinata de piedra y nos dirigimos hasta el sótano, una vez allí, bajamos por otra escalinata de piedra y llegamos hasta unas puertas pesadas de madera, las cuales Benedikt abre revelando unas oscuras y frías mazmorras con un fuerte olor a humedad, avanzamos aproximadamente dos metros y nos detenemos frente a unas rejas, al interior de esta observo al infeliz que me traicionó.
-¡Así que tú eres el perro traidor que resguardaba bajo mis filas Viktor! -exclamo en cuanto pongo un pie dentro de la mazmorra, el aludido levanta la mirada y me observa con terror-. ¿No me digas? Pensabas que el Coronel Pavlov al fin había acabado conmigo, ¿cierto?, pero lamentablemente y para tu mala suerte, alguien muy cercano a ti me dio toda la información de lo que planeabas hacer -dicho esto le suelto una cachetada que resuena por todo el lugar.
-Solo corriste con suerte esta vez, pero te aseguro que Pavlov no se dará por vencido y ahora que tiene una foto tuya es casi seguro que den contigo en un abrir y cerrar de ojos, después de todo no fuiste tan cuidadosa -responde con una sonrisa demente.
-¿Te refieres a esta? -inquiero mostrándole la foto donde se me ve en compañía de Benedikt en mi casa de San Petersburgo.
-¿Co... cómo es que la tienes en tu poder? -cuestiona con la voz temblorosa.
-¿Cómo es que tengo esta foto que ese bastardo tenía en su poder antes de asesinarlo? -le respondo con otra pregunta y para gran satisfacción mía, me percato de que Viktor tiembla al darse cuenta del significado de mis palabras-. ¿En verdad creíste que no sería capaz de asesinar a un Coronel como lo era Pavlov? Veo que aún no me conoces lo suficiente, me has decepcionado Viktor -susurro en su oído.
-Te aseguro que no es el único que está detrás de ti y así como yo hay muchos que desean verte muerta, no eres digna de llevar sobre tus hombros todo este imperio, tu padre estaría decepcionado de lo que has hecho en todos estos años. Cierto, lo olvidé que no eras su hija, no eres más que una maldita prostituta que él acogió como hija suya... -No lo dejo que termine de lanzar todo su veneno, cuando le doy un puñetazo haciendo que su nariz comience a sangrar a borbotones-. Eres una hija de...
-Que traigan a su familia, para que este infeliz se dé cuenta de que con Anastasia Gerasimova nadie se mete sin recibir su respectivo castigo -pido sin clemencia.
-¡NO! ¡NO! A mi esposa y mis hijos no los toques, te exijo que los dejes -grita fuera de sí e intenta levantarse de la silla donde se encuentra amarrado.
-¡Cállate, maldito bastardo! -lo interrumpe Benedikt-: sabías de sobra que Anastasia no te lo perdonaría nunca y aun así te atreviste a traicionarla, sabes que la traición se paga con sangre.
Veo como las lágrimas ruedan por sus ojos cuando mis hombres arrastran a una mujer menuda de ojos llorosos y con dos pequeños, uno de brazos y el otro aferrado a la pierna de su madre, mientras mi hombre lo sostiene de su bracito libre.
-¿Por qué Viktor? ¿Por qué? -Lloriquea la mujer, luego casi cae de rodillas, pero gracias a que mis hombres la sostienen frenan su caída.
-Por qué no soporto que una mujer me dé órdenes, ella no es mejor que yo y que ninguno de nosotros -le confiesa con los dientes apretados, el odio que destilan sus palabras es tanto que incluso un niño podría darse cuenta de ello.
-Así que tu odio para conmigo se resume a que soy mujer Viktor, curiosa tu forma de pensar, pero te recuerdo que la única heredera de mi padre soy yo.
-¡Konstantin Gerasimov no era tu padre biológico! -grita como si de ese modo sus palabras pudiesen hacerme daño.
-Ya saben qué hacer -les indico a mis hombres ignorando las palabras de Viktor, a lo cual ellos arrastran a su esposa e hijos fuera de la mazmorra.
-¡No, por favor! Haré lo que me pidas, pero por favor déjalos ir -suplica, sin embargo, se escuchan tres disparos y sus gritos se vuelven desgarradores-, ¡Maldita ramera!, pagaras con sangre lo que has hecho -vocifera, después me escupe a la cara ahora si consciente de que su vida está en mis manos y no puede hacer nada para salvarse de su inevitable destino.
-¿Cómo es que un perro sarnoso, como tú, se atreve a hacerle algo semejante a la muñeca? -brama molesto Benedikt.
-Déjalo Fiară, él no sabe que ya desde hace mucho tiempo pagué con sangre por cosas que nunca hice, así que estas muertes no significan nada para mí. -Levanto mi mano y lo detengo, tomo un pañuelo que me tiende uno de mis hombres, limpio mi cara, para después tomar mi arma y asesinar sin ninguna pizca de remordimiento a uno de los tantos que han intentado traicionarme a lo largo de estos años.
-¿Qué hacemos con el cadáver de este infeliz muñeca? -interroga Benedikt, mirando con desagrado el cuerpo de Viktor.
-Que les dejen ese pequeño regalo a las puertas del cuartel de las Fuerzas Armadas, de esta forma sabrán que es lo que le sucederá a cada uno de los soplones que intentan jugar en ambos bandos -sentencio fríamente, Fiară asiente, mientras me dispongo a salir este les informa a mis hombres todo lo que deben de hacer.
Una vez afuera me cruzo con uno de mis hombres y lo detengo.
-¿Dónde está la mujer y los niños?
-En la estancia jefa, hicimos lo que nos pidió, no tiene que preocuparse por nada, los niños no vieron ni escucharon nada.
-Perfecto, los demás te dirán que debes de hacer. -Mi hombre solo asiente y subo rápidamente hasta llegar a la estancia, donde veo a Valka y sus hijos.
-¡Anastasia! -Se levanta de golpe y corre a mi encuentro.
-Lo lamento Valka, sé que Viktor era tu esposo, pero...
-No me debes ninguna explicación Anastasia, te debo más a ti que lo que le debía a él, si bien es cierto que era mi esposo y que lo... amaba, eso no quita lo que tú hiciste por mí hace años al salvarme de ser vendida a ese burdel -susurra con la voz entrecortada y lágrimas en sus ojos, presa del dolor.
-Olvida el pasado Valka.
-No puedo, así como tú tampoco lo has hecho. Sin tu ayuda nunca hubiese conocido a Viktor y por supuesto no tendría a mis hijos, pero ahora debo enfocarme en ellos y evitar que sean iguales que su padre.
-Ya tengo todo listo para que te vayas de aquí Valka, estarán seguros en un lugar donde nadie los conozca, no debes preocuparte por nada, algunos hombres estarán siempre al pendiente tuyo y de tus hijos, te aseguro que no te hará falta nada.
-Gracias Anastasia. -Me da un último abrazo y luego la veo partir junto con sus hijos para comenzar una nueva vida lejos de todo este infierno.
-¿Nos vamos muñeca? -pregunta Fiară a quien no escuche llegar.
-Quiero lavarme la cara, ese infeliz arruino mi maquillaje -respondo molesta, mientras me dirijo al tocador, una vez aquí me permito derramar unas cuantas lágrimas, me lavo la cara, me aplico maquillaje y salgo con la frente en alto como si las palabras de ese infeliz no me hubiesen calado hasta los huesos.
-Vámonos, quiero saber qué dirán en los medios cuando se enteren del pequeño obsequio que les dejaremos en el cuartel.
Hacemos exactamente el mismo recorrido de cuando llegamos aquí, solo que esta vez la luz del Sol comienza a ocultarse en el horizonte, a mi lado siento como Benedikt posa su mirada en mí cada cierto tiempo, pero finjo estar interesada leyendo los documentos que tengo entre mis manos.
En cuanto subimos al jet Fiară se sienta frente a mí, observándome fijamente y atento a todos mis movimientos.
-Deja de mirarme así -espeto con el ceño fruncido.
-Por favor, Anastasia, aunque intentes ocultarlo, sé que las palabras de ese infeliz te lastimaron.
-No entiendo a qué te refieres, estoy cansada, eso es todo.
-Eres la única que se miente, te conozco perfectamente y aunque intentes mostrar esa fortaleza, sé que por dentro estás destrozada por las malintencionadas palabras de ese traidor.
-Te equivocas, no me afecta lo que los demás digan de mí, pueden creer lo que quieran, ahora podrías guardar silencio Benedikt, intento concentrarme en estos documentos -respondo con los labios apretados y al instante deja de insistir, sabe perfectamente que solo lo llamo por su nombre cuando estoy molesta.
El resto del viaje el ambiente se siente un tanto tenso, pero una vez en el hangar Benedikt me protege igual que siempre, como si nuestra discusión de hace un rato no hubiese existido.
De vuelta en la mansión subo hasta mi habitación donde me encierro y tomo una ducha, en un intento por sacar de mi cabeza las hirientes palabras de Viktor, sin embargo, mi pasado es algo que nunca podré borrar y que todos aquellos que me conocen pueden usarlo en mi contra, por lo menos para dañarme emocionalmente.