Quien piense que estudiar en la universidad y aprobar cada una de las materias es algo difícil, definitivamente no tiene ni idea de lo complicado que resulta encontrar un puesto de trabajo decente.
Llevo ya dos meses buscando y presentándome a entrevistas de trabajo, pero nada me funciona. En las corporaciones solo quieren contratar personal con experiencia ¡¿Cómo voy a tener experiencia si me acabo de graduar?! Me parece algo sumamente injusto.
Ahora estoy aquí corriendo y tratando de arreglarme lo más pronto posible para llegar a otra entrevista. Esta es la cuarta que hago en el día de hoy, ya estoy exhausta, pero no me queda de otra.
Después de tantas semanas buscando algo relacionado con el marketing, me he dado por vencida. El puesto para el que quiero aplicar es de recepcionista. Supongo que por algo se empieza. Necesito este trabajo, o cualquier otro, ya mis ahorros se me están agotando.
Por lo menos, teniendo un puesto fijo en esta empresa, podré luego intentar ir subiendo de puesto, poco a poco. Esta es una de las empresas financieras más importantes de Seattle, estoy segura de que aquí mi carrera se impulsará. Tengo que creerlo.
Después de un pequeño paseo en taxi, al fin llego ¡Wow! Nunca pensé que sería tan enorme e impresionante. Las demás empresas a las que había ido no se pueden comparar con esta.
Estoy segura de que, cualquier trabajo aquí podrá darle un vuelco a mi vida y eso es justamente lo que necesito. Ajusto mi chaqueta y me dirijo con firmeza hacia la chica de la recepción.
- Hola, mi nombre es Nerea, estoy aquí para la entrevista de... -de inmediato la chica me interrumpe para completar la frase
- Por el puesto de recepcionista ¿no? –yo asiento con mi cabeza ante la sorpresa- Tienes que ver a la jefa de recursos humanos, ella se encargará de tu entrevista, piso 26, oficina 207, justo en el pasillo que te quedará en frente
- Muchas gracias
- Solo una cosa más, la oficina de nuestro CEO se encuentra ahí también y no le gusta el ruido –me dice mientras me regala una sonrisa
- Perfecto, muchas gracias por el aviso
Salgo caminando con determinación y mucha emoción sobre todo. A partir de este momento mi vida puede cambiar por completo. Tengo una buena sensación sobre esto. Todavía no me puedo creer que esté en la corporación Black.
Toco a la puerta de la oficina 207 de forma delicada, pero nadie responde. Parece que voy a tener que esperar un rato. Tomo asiento en una de las sillas del pasillo y espero mientras leo una de las revistas que estaban en la mesita de al lado.
Alex Black está considerado como uno de los millonarios más jóvenes de la ciudad. Comenzó su negocio solo con veintitrés años en su propio apartamento ¿Quién diría que ahora es dueño de todo esto?
Cuando más emocionada estaba leyendo, un fuerte ruido al final del pasillo me distrae. La curiosidad me llama, pero temo que me vaya de aquí y llegue la jefa de recursos humanos.
De repente, la risa inconfundible de un bebé hace que vuelva a girar mi atención hacia el final del pasillo. No uno, sino dos bebés vienen hacia mi dirección gateando por el suelo. Lucen adorables.
Miro hacia todas las direcciones en busca de alguien que esté al pendiente de ellos pero no logro ver a nadie ¿Cómo se puede ser tan irresponsables como para dejar s dos bebés solos por ahí?
Inmediatamente me arrodillo en el suelo para poder verlos de más cerca. Al verme comienzan a reír estrepitosamente.
- ¡No, no, no! –les digo aterrada recordando la advertencia de la secretaria sobre las oficinas del CEO- no hagan ruido –les pido en vano
Ellos gorgojean en su propio idioma y a todo pulmón a la misma vez que ríen. Uno de ellos llega hasta mis piernas y se apoya en ellas mientras me mira feliz. Son una verdadera ternura.
Continúo mirando el pasillo esperando que en algún momento salga alguien en su búsqueda, pero no veo a nadie. No entiendo qué hacen estos pequeños aquí. No deberían estar solos por estos pasillos ¿Dónde están sus padres? Esto es una irresponsabilidad demasiado grande.
Justo en el momento que estoy pensando qué debo hacer con ellos, comienzan a gatear a toda velocidad ¿Cómo pueden ser tan pequeños e ir tan rápido? Me apresuro para tomarlos en mis brazos antes de que se puedan caer y hacerse daño.
- ¡Chiquitines! No pueden hacer estas cosas –les digo como si fueran capaces de entenderme- pueden lastimarse –ellos continúan riendo y con sus brazos gorditos empiezan a juguetear con mi cabello
Ya está, tengo que encontrar a sus padres antes de que se hagan daño, cualquier cosa les puede suceder. Estoy segura que si llega la jefa de recursos humanos y no estoy, entenderá la razón, pero no puedo dejarlos aquí solos, mi conciencia no me dejará tranquila.
Salgo caminando a lo largo de todo el pasillo, intentando sostener a los bebés que no hacen más que moverse y retorcerse en un intento de librarse de mí para volver al suelo ¡Vaya que son inquietos!
No logro encontrar a nadie por estos pasillos y no quiero ir tocando puerta por puerta molestando en las oficinas, no deseo que me despidan antes de que me hayan contratado.
En un intento por calmarlos, comienzo a dar pequeños brinquitos para acunarlos. Algo debo estar haciendo bien porque, después de unos pocos minutos, se acurrucan contra mi pecho y sus ojos se cierran.
Al fin dormidos, puedo caminar con más calma. Veo unas puertas grandes abiertas y entro en un local bastante amplio, es una recepción, pero tampoco hay nadie.
¿Acaso aquí no trabaja nadie? Mo puede ser esta una de las mejores empresas cuando ni siquiera hay personal.
- ¿Hola? ¿Hay alguien aquí?
Para variar, nadie aparece. Ya los brazos me están pesando bastante, así que tomo asiento. Supongo que en algún momento alguien tiene que llegar o reclamar a estos pequeños.
Luego de unos minutos, siento pasos que se dirigen hacia aquí.
- ¡Aquí están! –la voz fuerte de un hombre me exalta haciendo que dé un brinco en la butaca del susto
Giro mi cabeza con la intención de regañarlo por hablar alto, pero mi sorpresa no me lo permite ¡Es Alex Black!
Se queda mirándome fijamente. Es mucho más alto que yo y, por encima del traje perfectamente usado, se ve que tiene su pecho y brazos anchos. Se ve mucho mejor en persona que en las revistas. Sus ojos son muy oscuros, casi negros, me podría perder en ellos por una eternidad.
El terror y el pánico se reflejan en ellos claramente, no por mucho porque de inmediato se transforman en puro enojo.
- ¡Los he estado buscando por todos lados! Gracias a Dios que están bien
Como era de esperarse, los bebés se despiertan y comienzan a moverse en mis brazos. La vista del señor Black, pasa de ellos hacia mí.
- Es hora de que me expliques qué demonios haces tú con mis pequeños...
¿Cómo que sus pequeños? ¿El señor Black tiene hijos? Vaya, eso sí que es un descubrimiento para mí, en todas las revistas que he leído y en los artículos sobre él jamás habían mencionado que era padre de dos hijos, es tan joven.
- Entonces ¿por qué tienes tú a mis hijos y no su niñera?
¿Qué le pasa? Acabo de hacerme cargo de estos dos pequeñines. Si no hubiera sido por mí, sabrá Dios en qué lío se hubieran metido. Creo que su molestia es la forma más injusta de reaccionar a esta situación, debería estarme agradeciendo. Es algo muy grosero de su parte, prácticamente me está gritando y ni siquiera es mi jefe, todavía, esperemos.
No creo que me convenga mucho contestarle con la misma actitud con que él me está tratando a mí, estoy en completa desventaja aquí si quiero tener este trabajo.
- Disculpe señor Black, pero no sé quién es su niñera. Yo estaba en el pasillo cuando los bebés vinieron gateando en mi dirección. Como no vi a nadie me preocupé y los traje hasta aquí buscando un responsable de ellos. Solo intentaba cuidarlos
Él se me queda mirando. Su vista cambia de mí hacia los niños que están con sus dedos pulgares en la boca e inmediatamente, su mirada se suaviza. Creo que me ha entendido.
- ¿Cómo has hecho para lograr que se queden dormidos? Eso nunca ha pasado, han tenido varias niñeras y no funciona, solo se calman así conmigo
Justo cuando iba a responderle que no había hecho nada del otro mundo, una chica llega a la habitación bastante agitada. En su rostro se nota la preocupación, pareciera que ha corrido metros y metros. Al ver a los bebés se tranquiliza un poco.
- ¡Gracias a Dios están bien!
En cuanto los ojos del señor Black se posan sobre ella, cambia su actitud completamente. La mirada suave que tenía hace solo unos pocos segundos se ha perdido por completo. Está molesto, muy molesto.
- Sí, aquí están. Sanos y salvos, pero no gracias a ti –su voz es fuerte y amenazadora- ¿Me puedes explicar qué demonios hacen mis hijos en brazos de una completa extraña en vez de contigo? ¿Qué hacían solos por los pasillos?
La chica palidece en cuanto escucha la voz de él. la entiendo perfectamente, este hombre sí que sabe intimidar y bastante. Está en un gran apuro, la pobre. Yo misma reconozco esa mirada que tiene. El señor Black no tiene pinta de ser un jefe muy amable que digamos.
- Señor, no es culpa de ella que yo tenga a los niños, ellos vinieron y, como ya le dije, solo los quise ayudar, tenerlos a salvo
- ¡Claro que es su culpa! El trabajo de ella es cuidar de mis hijos y por lo que he visto, no lo ha hecho de la mejor forma
- Disculpe, sé que debe estar preocupado, no me conoce, soy una completa extraña, pero no hay necesidad de culparla, solo mírela, estaba muy nerviosa, estoy segura de que está haciendo su trabajo lo mejor que puede
Su cabeza gira hacia mí de forma rápida y esta vez, es a mí a quien está intimidando.
- ¿Estás defendiéndola? Gracias a ella tú también te metiste en problemas
- ¿Problemas?
- Sí, por supuesto, no pienses que te vas a salir de esta tan fácil. Tú no trabajas aquí, no sé qué haces en mis oficinas –me dice casi gritando
No pienso permitir que este hombre me trate de esta forma tan despectiva. Sea mi futuro jefe o no, no tiene por qué hablarme así y más cuando solo estaba intentando cuidar a sus pequeños. Debería estar agradecido.
- Como mismo acaba de decir, no trabajo aquí, no es mi jefe, no tiene que alzarme la voz, ni a mí ni a sus trabajadores. Esa no es la mejor forma de llamar la atención, usted mejor que nadie debería saberlo. No hace falta ser un tirano para que las personas lo respeten
Sus ojos se agrandan con evidente sorpresa. Estoy segura de que nadie nunca se ha atrevido a hablarle de esa manera, sobre todo por la expresión que tiene la chica dibujada en su rostro. Me ve como si fuera un extraterrestre, pero a la misma vez como con orgullo.
- Tienes razón, lo siento, no debí gritar, es solo que me preocupé mucho por mis gemelos, solo de pensar que les pudo haber sucedido algo, me da terror
Tengo que admitir que aunque tenga un carácter un poco desagradable, resulta tierno ver cómo se preocupa por sus hijos. Es entendible que haya reaccionado de esta manera.
Los bebés comienzan a moverse y a hablar en su idioma. Están despiertos y han reconocido a su padre. Extiendo mis brazos para pasárselos al señor Black quien los acuna cuidadosamente.
- Estos pequeños traviesos ¿a dónde se fueron sin permiso?
- Debo decir que no tenía idea de que estaba casado –las palabras se me escapan de la boca antes de que pueda darme cuenta
- No lo estoy –me responde él
- Disculpe, no quería meterme donde no me llaman
- No pasa nada, debería leer más la prensa, señorita... -dice esperando que le diga mi nombre
- Nerea Jones –le digo mientras le extiendo mi mano para saludarlo formalmente- he venido aquí para... -justo en ese momento me doy cuenta de todo el tiempo que ha pasado y la razón por la que estoy aquí- lo siento, pero tengo que irme, fue un placer conocerlo señor Black –digo y de inmediato salgo corriendo
Vuelvo al pasillo justo en frente de la puerta de recursos humanos solo para encontrarme un cartel que pone "Cerrado".
¡No puede ser! ¡Maldita sea! Esta era una oportunidad muy especial para mí, no podía desperdiciarla y ahora no me queda otro remedio que irme con las manos vacías. Había albergado tantas esperanzas en este puesto de trabajo y ahora he tenido que tirarlas a la basura.
Me disponía a marcharme cuando la chica que cuidaba a los gemelos me intercepta.
- El señor Black quiere verte en su oficina –me dice- por cierto, muchas gracias por haberme defendido ahí dentro, fue muy amable de tu parte –sonríe cuando termina de decir estas palabras
- No te preocupes, no ha sido nada pero ¿por qué quiere verme a mí?
- No lo sé, no me lo ha mencionado, solo me ha dicho que no regrese sin ti, acompáñame por favor, no puedo meter más la pata en lo que me queda de día
Ella comienza a caminar por el pasillo y yo le sigo sus pasos. Me lleva directo hasta su oficina. Es hermosa y muy amplia. La vista de la ciudad desde aquí es sencillamente asombrosa.
- Espera aquí, el señor Black te atenderá enseguida
Tras decir estas palabras se marcha y cierra la puerta detrás de ella. No puedo dejar de mirar por toda la habitación, jamás había visto una oficina como esta. Las que ponen en la televisión se les queda pequeña a esta.
La vista es tan increíble que paso el escritorio para acercarme a los enormes cristales que tiene como ventanas, cubren desde el suelo hasta el techo para ofrecer la mejor de las vistas. No lo puedo describir con palabras, es sencillamente mágico.
Me doy la vuelta y pego un brinco, el señor Black está parado en la puerta mirándome fijamente mientras sostiene una hoja de papel entre sus manos.
- Yo solo estaba...
- Tome asiento señorita Jones –me interrumpe y sigo su instrucción- ¿por qué quiere ser recepcionista?
¿Cómo sabe él que he venido para la entrevista de trabajo? ¿En cuanto me fui se puso a averiguar? Bueno, supongo que al ser el dueño de todo esto no le fue muy difícil.
- ¿Usted me está haciendo la entrevista?
- Algo así
¡Dios mío! Cuánta presión siento en estos momentos. Ahora tengo que intentar darle la mejor impresión sobre mí, después que hace solo unos minutos le reprendí por estar maltratando a sus trabajadores.
- Bueno, en realidad mi sueño no es ser recepcionista, estaba optando por el puesto pensando en un futuro. Creo que este sería el trabajo perfecto para empezar en una carrera. Estando aquí puedo aprender de los mejores especialistas
- ¿Tienes alguna experiencia laboral?
- Bueno, en realidad me gradué hace tres meses de la universidad en la carrera de administración empresarial. No tengo experiencia, pero le aseguro que soy muy buena aprendiz, me gradué con título de oro y...
- Vamos a ahorrarnos la parte en la que me recitas todo tu curriculum ¿vale? Es bastante tedioso y ambos sabemos que no me va a contar nada realmente sobre ti
Por un momento pensé que antes habíamos llegado a un acuerdo. No somos amigos, pero pensé que la cordialidad reinaba entre nosotros y ahora me acaba de tratar con un tono extremadamente brusco.
- Sé toda tu trayectoria como estudiante –dice mientras señala la hoja que traía en sus manos- me lo he leído todo aquí, solo quiero que me digas por qué debería darte este trabajo
¿Se tomó la molestia de leer mi curriculum? Eso es amable de su parte teniendo en cuenta que perdí mi oportunidad por cuidar de sus gemelos. Siento cómo mis mejillas se van encendiendo en rojo vivo. Tomo aire profundamente e intento calmarme. Tengo que sorprenderlo con mi respuesta.
- Pienso que soy perfecta para el puesto porque tengo todas las intenciones de aprender y crecer, para lograr eso tengo que asegurarme de hacer muy bien mi trabajo además, soy una persona perfeccionista. Quiero darle un cambio a mi vida y pienso que este es el lugar adecuado para comenzar a hacerlo
- Es un discurso muy mono, pero no me has dicho nada diferente a las demás personas que han venido a la entrevista, además, ya la jefa de recursos humanos se ha marchado, no puedo quitarle su autoridad
¡¿Qué?! ¿De qué me está hablando? Él es el dueño de esta corporación, si alguien puede quitar y dar autoridad es él. está jugando conmigo desde el inicio, pero no pienso permitírselo.
- Si no pensaba darme el trabajo ¿para qué me ha hecho regresar? ¿para reírse de mí? Creo que me he comportado de forma ejemplar, no me lo merezco en lo absoluto
Él hace una pausa para quedarse mirándome. Gira su cabeza hacia un lado para luego hacerme la siguiente pregunta:
- ¿Te gustan los niños?
¿Acaso este hombre ha perdido la cabeza? ¿Será por eso que no habla mucho de su vida personal? ¿Estará loco? Esta conversación está yendo hacia una dirección bastante diferente a lo que tenía pensado.
- ¿A qué viene esa pregunta? No tiene nada que ver con el puesto de recepcionista
- No, tienes razón, ese puesto ya se ha ocupado
Este hombre hace que yo pierda los estribos en muy poco tiempo. Si ya tiene alguien para el puesto ¿Por qué me ha hecho regresar aquí de nuevo? ¡Cuánta molestia e ira siento ahora mismo!
- ¿Por qué no me lo dijo antes? Me está haciendo perder mi tiempo, necesito un trabajo
- Lo siento, pero nuestra jefa de recursos humanos es muy estricta con el tema de la puntualidad. Como no te presentaste, ella contrató a otra persona
Él no me puede estar contando esto en serio. Llegué tarde porque estaba cuidando de sus hijos sin tener por qué hacerlo. Definitivamente esto no es ninguna prueba de agradecimiento. No se puede ser más arrogante. He dejado pasar la que probablemente era la oportunidad de mi vida.
- Muy bien, gracias por contármelo
Me pongo de pie y de inmediato, siento como el pecho se me aprieta. Me acabo de dar cuenta que he derrochado una de mis mejores oportunidades. Siento las lágrimas acumulándose en mis ojos y parpadeo rápidamente para impedir que comiencen a rodar por mis mejillas. Me dirijo hacia la puerta cuando su voz me detiene.
- Te he llamado aquí porque tengo otra propuesta de trabajo para ti, si estás interesada claro
- ¿Qué propuesta? –le pregunto girándome hacia él- ¿estás dispuesta a mudarte?...
¡¿Qué?! ¿A qué se refiere exactamente con mudarme? ¿Por qué me mudaría yo? No le encuentro sentido a nada de lo que dice este hombre. Su cabeza tiene que estar muy mal. Me tengo que obligar a unir mi mandíbula nuevamente, tenía la boca abierta de par en par por la sorpresa ante sus palabras.
- ¿Cómo que mudarme? –le pregunto cuando al fin me recupero
- Conmigo y con los bebés
¿Por qué no me habla claro de una vez por todas? Está dando vueltas y vueltas desde el inicio de esta conversación. Ha estado preguntándome cosas sin sentido porque al final, no piensa contratarme para el puesto de recepcionista.
¿Para qué él quiere que me mude a su casa? Está completamente loco. Tanta fama y tanto trabajo han logrado que le explote la cabeza definitivamente. No pude ser posible que me esté hablando en serio. Necesito saber qué está pensando y si no piensa hablar claro, pues lo haré yo.
- ¿Qué tipo de trabajo requeriría que me mude con usted?
- Quisiera contratarme para que cuides de mis pequeños
¿Cómo? Yo no puedo haber escuchado bien. Le acabo de contar que me gradué de una especialidad de administración empresarial y que quería empezar en su empresa con el objetivo de crecer y viene y me suelta esto.
- Está bromeando ¿no?
En cuanto escucha mis palabras, su expresión cambia. Ya no es el chico relajado. Creo que está verdaderamente molesto ante mi reacción, pero ¿qué esperaba que plantara una sonrisa de lado a lado? Pues no, lo que me está proponiendo no es exactamente el sueño de mi vida.
- En verdad, no acostumbro a estar bromeando mucho señorita Jones y mucho menos cuando de mis hijos se trata
- Lo lamento, en verdad, pero estoy segura de que puede encontrar a una persona que esté mucho más capacitada que yo en este aspecto –le digo con un tono molesto, se tiene que dar cuenta de alguna manera que me está colmando la paciencia
- He tenido varias niñeras y de las mejores en su trabajo, créame y ninguna de ellas me ha funcionado. No quiero encargarle mis pequeños a cualquier desconocido. Hoy, cuando te vi con ellos en brazos no me pude creer que lograras dormirlos, ellos solo lo hacen conmigo
Su voz te ha tornado un poco amable, pero creo que es solo por un intento de calmarme. No sé si estar halagada por lo que me está diciendo, o seguir molesta por el hecho de que me esté proponiendo un trabajo de niñera.
En realidad no me molestaría el trabajo, no es que sienta que sea inferior, lo que me molesta es su descaro y la forma en la que ha jugado conmigo pretendiendo que me estaba realizando la entrevista él. si me lo hubiese pedido de forma directa desde el inicio, me lo hubiese tomado de maravilla.
- ¿En serio es tan difícil lograr calmarlos?
- La verdad es que sí, hasta a mí me cuesta trabajo en ocasiones. Son testarudos igual que su padre –hace una pausa y comienza a escribir rápidamente en un pedazo de papel para luego girarlo hacia mí y mostrármelo- este sería tu salario mensual, creo que cubre todas las molestias que te pueda traer este trabajo y gustos que quieras darte
Miro el papel y no me lo puedo creer ¡Dios mío! En toda mi vida nunca había visto un salario con tantos ceros en él. tengo que volver a mirarlo y repetir sus palabras en mi cabeza porque no puedo creer que en realidad me esté ofreciendo esa cantidad de dinero.
- Entiendo que no estés completamente decidida y que esto no es lo que esperabas conseguir al venir hasta aquí, pero si lo deseas, podemos hacer un pequeño periodo de prueba para ver si funciona, si te sientes bien, si al concluir ese periodo sientes que no es el lugar adecuado para ti, te daré un puesto en la empresa
Todavía no puedo creer sus palabras aunque las estoy escuchando salir de su propia boca. Está hablando serio, creo que más serio que nunca. Está intentando con todas sus fuerzas que yo acepte su propuesta.
A decir verdad, no está nada mala la idea. Es algo perfecto para mí. Con esa cantidad de dinero que me está ofreciendo, me alcanza para reunir y conseguir un apartamento genial en la ciudad, cuando se cumpla el plazo, puedo decirle que no me siento bien y tendré mi puesto en la Corporación Black. Es el plan perfecto.
Le diré que lo haré, pero tengo que poner algunas condiciones si no quiero volverme loca con los pequeños.
- Estoy de acuerdo, podemos probar, pero necesitaré mínimo una noche libre por cada semana y completa libertad para elegir las actividades con los gemelos
- Me parece algo muy razonable, es más, si te parece muy agotador, puedes tomarte hasta dos noches libres y los domingos serán tu día de descanso ¿qué te parece?
- Me parece perfecto
- Entonces ¿tenemos un trato? –me pregunta ansioso
- Sí –le digo extendiendo mi mano para estrecharla con la suya como toda una profesional
Me siento como si acabara de cerrar uno de los tratos más importantes en el mundo y con ganancia para mi parte. Él tiene razón, no vine aquí buscando esto, pero resulta que me voy con algo mejor.
- Al salir, mi secretaria te enviará mi dirección y un coche te recogerá mañana. Ten las maletas listas
- ¿Tan pronto? Bueno, tengo que apresurarme y empacar. Nos vemos señor Black, estoy ansiosa por comenzar. Nos vemos mañana
Él asiente con su cabeza mientras me sigue con la vista a medida que me dirijo hacia la salida.
En mi camino de regreso caigo en la cuenta de que no he conocido a la madre de los bebés. Solo espero que no sea una de estas chicas pijas equivocadas y sumamente estricta con todo.
A la siguiente mañana estoy caminando con el señor Black por su casa mientras me muestra cada rincón de la mansión. Es enorme y preciosa. No puedo creer lo que mis ojos están viendo.
Al llegar al salón principal, me encuentro con los pequeños jugando en medio de la habitación. Son tan tiernos que no puedo evitar ir hasta ellos.
- Hola pequeñajos ¿me extrañaron? –les digo acariciando sus cabecitas y con un tono de voz bastante ñoño
Ellos se acercan a mí gateando por el suelo a la misma vez que me hablan en su extraño idioma llenos de gorjeos. El señor Black carga a la hembra y yo tomo al varón en mis brazos.
- Anoche estaba pensando en que no sé sus nombres –le digo
- Esta de aquí es Aitana y el que tienes en brazos Aitor
- Por lo que veo, en esta familia gustan los nombres que comienzan con "a" –le respondo sonriente- son unos nombres hermosos
Él los mira como si estuviese mirando a un gran tesoro. El amor es evidente, se desborda por sus ojos. Es tan tierno.
Él toma asiento en el gran sofá y yo le sigo. No puedo evitar fijarme en un pequeño cuadro que se encuentra en la mesita de centro. Es la foto de una mujer.
- ¿Es esta la madre de los pequeños? –le pregunto señalando el cuadro
- De esto mismo te quería hablar, esta mujer nunca, pero nunca puede acercarse a los gemelos. La quiero lo más alejada de ellos posible
- ¿Por qué? –la pregunta sale de mis labios antes de que pueda pararla
- Es un poco complicado de explicar
- Señor Black, a partir de ahora voy a vivir con ustedes, vamos a estar juntos la mayoría del tiempo y mi trabajo es cuidar a sus hijos, para hacerlo tengo que conocer las cosas que pueden afectarlos y la razón ¿quién es esta mujer?
Él cambia su vista y me extiende los brazos indicándome que tome a la pequeña Aitana ¿Tanto le molesta hablar de este tema que no quiere ni que la niña esté cerca? Toma una bocanada de aire y comienza a explicarme.
- Ayer te dije que no podía dejar que mis hijos estuvieran con un desconocido. Esta mujer de aquí es la razón por la que no puedo permitirlo, ella es su madre
Mi cabeza quiere explotar ¿Cómo me va a decir que la propia madre de los niños no puede estar cerca de ellos? Eso es un abuso hacia ella.
- ¿Por qué?
Él mira a los bebés en mi regazo mientras juegan entre ellos. Su rostro está triste. Creo que hablar sobre este tema le hace bastante mal.
- Debe confiar en mí, señor Black, seré la persona con la que más tiempo pase, sin mencionar que estaré las veinticuatro horas con sus bebés. Debemos comunicarnos entre nosotros para que esto funcione de la manera correcta. Estoy aquí para escucharlo cada vez que lo necesite
Después de una larga pausa, él comienza a hablar:
- Se llama Vanessa Smith, era modelo
- Creo que he leído algo sobre ella, estuvo un buen tiempo en los titulares ¿no?
- Exacto, ya debes atar los cabos y saber por qué no quiero que esté cerca de los gemelos
- Lo siento mucho, no tenía idea de que ella era su ex esposa
- No lo fue, nunca nos casamos, ni siquiera estuvimos en una relación amorosa, fue una noche que se salió de control –dice mirando hacia el suelo
- Bueno, dicen que de toda mala experiencia se saca algo bueno y mire, aquí tiene el claro ejemplo –le digo señalando a los niños
- Tiene razón, gracias por escucharme –inmediatamente cambia el tema de conversación- Ya usted tiene mi número, cualquier cosa que necesite puede llamarme cuando sea, yo le atenderé
- Perfecto, así lo haré
No dice una sola palabra más. Se inclina para darle un beso a cada uno de los bebés en la cabeza y sale caminando hacia la puerta hasta que se marcha. Estoy tratando de asimilar todo lo que se me ha venido encima el día de hoy.
Tengo la responsabilidad de cuidar a dos bebés preciosos y no cualquieras bebés, nada más y nada menos que a los hijos de Alex Black, el temido CEO de los que todos hablan.
Como si fuera poco, acabo de enterarme la situación compleja por la que tendrán que atravesar estos pequeños cuando comiencen a preguntar por su madre. Sé que siempre ha sido alguien polémica, pero ¿qué habrá hecho tan grave como para que se le prohíba ver a sus propios hijos?
Supongo que, con el paso de tiempo lo averiguaré, por el momento pienso enfocarme en el cuidado de estos preciosos. Manos a la obra...