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La noche de los caídos

La noche de los caídos

Autor: : foyichan
Género: Romance
Elize quien es la protagonista con 17 años, su compañera de escuela Ally de la misma edad, Catherina, Daniellie y Theodora de la misma edad que son inicialmente chicas que les hacen bullying pero terminan siendo sus amigas. Los principales vampiros que son Ezra, Enzo y Sasha, que serán los conflictos románticos en la trilogía, en el primer libro sobretodo éste último; Sasha.

Capítulo 1 El comienzo

''Queridos padres, ustedes no tienen la culpa de lo que suceda en mi mente y en mi cuerpo, yo solo ya no aguanto vivir con el vacío en el que vivo y cada vez siento que la oscuridad de este vacío me consume más y más, no quiero ser un fantasma ni un espectador de mi propia vida, lo siento, ustedes fueron los mejores padre que he tenido''

La pequeña Elize escribió aquella carta y la dejó reposar sobre la mesa, seguidamente de tomarse todos los somníferos posibles, todos lo que necesitaba. Lo de la carta era cierto. Había sido hija única y mis padres solo me han dado lo posible y más, pero algo en mi cerebro estaba mal, lo supimos cuando comencé a tener ataques de ansiedad y pánico en el instituto, luego, fueros al médico que les derivó con un psiquiatra y explicó que el cableado de su cerebro necesitaba de píldoras, que necesitaba ansiolíticos, antidepresivos y mucha mierda más. Era muy joven cuando comenzó, luego se hartó, ya no quería estar tomando una farmacia para sentirse bien. Estaba harta. Así que esa era su realidad, la de Elize. Ahora tenía 16 años y estaba por terminar el instituto, pero no tenía ni la más mínima idea de lo que estudiaría, y no quería pensar en eso.

Tomó 180 píldoras, sus padres trabajarían toda esa mañana, así que todo indicaba que estaría bien, dijo que no tenía clases, aunque les mintió. Sí tenía, solo que quería estar sola en casa. Así que todo comienza a darle sueño, las cosas comienzan a verse granuladas, empieza a sentirse torpe moviéndome por la habitación y esboza una sonrisa, éste era su sueño, irse sintiendo esto. Quería bailar, pero no podía, estaba muy drogada para hacerlo y todo significaba un esfuerzo, de golpe todos los muebles eran enormes, un obstáculo y la habitación era mucho más pequeña de lo que recordaba, así que dejó de intentar moverse y comenzó a relajarse, se recostó sobre la cama y echó un suspiro de alivio. Mañana ya no estaría. No enfrentaría nada más. Honestamente, ya no le importaba si había un cielo o un infierno, de existirlo, creía que iría al infierno, así que no la depararía algo muy bonito así que mejor era no pensar en ello. Y luego, comenzó a bostezar. Esto indicaba el final, dormiría y no volvería a despertar. La etapa final.

No sabía si había sido un sueño o estaba muy drogada, pero antes de cerrar los ojos por completo, vio la silueta de alguien allí. Un chico, con el cabello naranja, había leído que las personas que tenían el cabello de ese color significaban mala suerte, o al menos les hacían bullying por eso. Así que su mente interceptó que eso significaba el adiós.

Pero no lo hizo.

Se despertó. En una maldita cama de hospital.

-¿Porqué? -intentó balbucear.

La realidad es que no lo dijo de esa manera, o al menos no sonó así. No sé si escucharon hablar a una persona que tuvo una sobredosis intentando modular después, nunca dicen nada coherente.

La enfermera que se encontraba cercana se dirigió a ella con la mirada.

-Así que despertaste, que bueno. Bienvenida a la vida nuevamente.

Ve a lo lejos a sus padres hablar con un doctor, y sus padres la ven a lo lejos alegrados de verla viva. Estaba entubada hasta el estómago, así que supuso que le habrán hecho un lavado de estómago, sentía la boca adormecida del lado del tubo y tenía muchísima sed. Pero estas cosas suceden cuando te quieres morir y las cosas no salen como las planeas, ¿verdad? Así que se preguntó mirando el techo del hospital si luego de esto quizás no podría hablar, si quedaría medio imbécil o ya lo estaba y no se había dado cuenta, sabía que una sobredosis además de provocarte la muerte también podía provocarte otras cosas. El problema es que justamente había hecho todo lo necesario para que me muriera y no tuviera que pasar por esto.

Resumiendo esta parte porque no es entretenida, varios días en el hospital cuando eres una estúpida que no puedes llevar a cabo la muerte. Leí en algún lugar que el porcentaje de personas que llevaban con éxito el exterminio de su vida con pastillas, era muy ínfimo. Normalmente hay alguien que te salva, no te tomas las suficientes pastillas o quedas idiota. En el caso de Elize, no sabía cual fue, pero tuvo suerte de no quedar idiota, según lo que le dijeron a sus padres, había vomitado una enorme cantidad de pastillas y eso hizo que su cuerpo no recibiera tanto daño más que las primeras que sí se derritieron con el ácido estomacal. Sus padres lo llamaron milagro, porque ninguno de ellos estaba allí y ella no se había metido los dedos para vomitar, recuerda haber cerrado los ojos. Pero supuso que su cuerpo de todos modos expulsó por sí mismo y que no lo recuerdaba porque estaba drogada. De todos modos, daba igual, estaría tres meses intentando volver a ser como antes, así que escapó una tarde.

Recuerda haber corrido tan rápido de su casa y de haberse metido en lugares que nunca se imaginarían que iría, así no la encontrarían rápido. Pero la verdad es que aún no estaba bien, pero encuentra la costa del río que estaba cerca de su casa y del vecindario y en la sola baranda tambalea y cae en el agua. Sonreía para sus adentros, genial, nuevamente se iría. Apenas pudo moverse por sí misma, ni siquiera tendría instintos de salvarse, pensó, porque de quererlo no podría porque ni siquiera sabía nadar. Aunque, algo la sujeta el cuerpo y la eleva. Tenía los ojos empadados y balbuceaba.

Su cerebro funcionaba al menos para darse cuenta que esto era obra de una persona, porque estaba siendo llevada en los brazos de alguien que la deja en el suelo intentando hacerle primeros auxilios.

¿Quien rayos es? Y ahí mientras le escupe agua, ve finalmente el joven. Matyas, el chico más popular del instituto. Elize quiso le tragara la tierra misma y no la vuelva a escupir. Ahora ha quedado oficialmente como una suicida para todo el instituto.

-Que suerte que te vi, ¿perdiste el conocimiento?

Intentó balbucear algo y afirmó con la cabeza, no sabía realmente que balbuceaba pero temía que no fuera algo coherente.

-¡Allí estabas! -comentó un joven pelirrojo.

No sabía si había tragado mucha agua, pero el joven era el mismo de sus sueños, le resultaba muy familiar y mucha coincidencia.

-¿La conoces? -inquirió Matyas.

-Soy nuevo en su vecindario, ella no se sentía muy bien y por eso vinimos a pasear para que tome un poco de aire, pero por lo que veo, la has salvado...

-Sí, así que no fuiste de mucha ayuda-espetó Matyas.

-Me disculpo, ya puedes seguir haciendo lo que estabas haciendo, y te agradezco por haberla ayudado. La puedo llevar a su casa, estaré al pendiente de ella -sigue el pelirrojo.

Matyas mira sospechosamente a Elize y busca respuesta en su mirada, pero ella solo pudo abrirle los ojos con vehemencia pero no podía atreverse a decirle algo, porque se daría cuenta que no estaba bien. No sabía quien era este sujeto y tampoco que buscaba, así que no podía demostrar que estaba débil.

-¿Y cómo sé que lo que dices es verdad? Puedes ser un desconocido. Yo al menos voy a su instituto -insistió Matyas.

-Si vas a su instituto has notado que no ha ido en tres meses, ¿verdad? -agrega el pelirrojo.

Matyas queda con gesto dubitativo.Yo también, ¿como un extraño puede saber cuanto tiempo he faltado a clases?

-No lo sé hermano, no nos conocemos tanto, pero sí no la he visto por estos días.

-Quizás deberías prestar más atención entonces. Yo sé donde vive, yo la puedo cuidar, la llevaré a su casa. Ella está estuvo hospitalizada y por eso no ha ido al instituto. Cuando comience el semestre, nos verás a ambos, confía en mí -espetó el pelirrojo.

Matyas vuelve a mirar a Elize y parece hasta olvidarse de su presencia mientras seguía conversando con el sujeto, éste, derrochaba simpatía y calidez, el pelirrojo comienza a sacarse el abrigo y a tapar con él a Elize.

-¿Porque estuvo hospitalizada?

-Nada grave, se operó los senos. Así que necesitó reposo.

Matyas queda enrojecido e intenta no mirarle los senos, Elize impávida, intentaba decirle que no con los ojos, pero cuando menos se estaba dando cuenta, el sujeto extraño me cargaba en sus brazos.

-¿Te puedo dar mi número y me avisas cuando ella esté en su casa?

-Claro-le contesta el pelirrojo -.Pero ya ves que tengo los brazos ocupados, anota mi número, es 954-2244957.

-Genial. Gracias hermano.

Y Matyas se marcha, así que comienza a rezar para sus adentros para que sus órganos no terminen en Corea. Es decir, lo que dijo de que quería morir, quizás no era tan enserio, no quería sufrir, estaba claro o que la vayan a desmembrar. Pero curiosamente, el pelirrojo se dirige realmente a su casa.

-Deja de hacer estupideces. Ahora no te dejarán salir de tu casa hasta que demuestres que realmente no te vas a quitar la vida.

-No haré nada más-intentó decir. Aunque no sabía si eso realmente sonó como quería.

Él toca el timbre de su casa y lo recibe su padre sorprendido de verla empapada.

-Por dios, ¿que sucedió? La estábamos buscando, Elize, hija ¿dónde estabas?

-Solo se escapó porque había una fiesta en la costa. Ya sabe, los jóvenes y el verano.

-Ni siquiera es verano -espetó su padre -¿Y tú quien eres?

-Soy un compañero de la escuela. Me llamo Sasha, de todas maneras, solo venía a acompañarla. Lo siento señor.

-Está bien...supongo-dijo su padre tomando a Elize en sus brazos -¿Vives por aquí?

-Oh, sí, vivo en el edificio nuevo que está a una cuadra de aquí. Me he mudado recientemente.

-Sí, están construyendo muchos edificios por aquí-respondió su padre pensativo.

-Exacto. Es una linda zona. Bueno, me iré, ya sabe donde buscarme si me necesita.

-Espera, ¿tú sabes la situación de Elize? -inquirió él.

-Oh, no se nada señor. Solo sé que Elize estaba algo perdida en la fiesta, ni siquiera hablamos mucho. Por eso supuse que quizás debía traerla a su casa.

-Está bien, gracias -dijo mi padre por último y cerró la puerta.

Lo siguiente a eso, fue no volver a salir de la habitación sin estar vigilada. Su madre dormía con ella y su padre en ocasiones cerraba mi puerta con cerrojo. Sabía que había hecho mal las cosas, así que esto era normal. Y también sabía que los había preocupado, pero no había terminado aún. Saldría de esto, se recuperaría, y volvería a intentarlo.

Pero además de planear sus movimientos cuando todos dejaran de vigilarla y pareciera del todo recuperada, no podía dejar de pensar en el joven pelirrojo. ¿No era acaso el que había visto antes de cerrar los ojos cuando tomé las pastillas? ¿Podría ser él quien me causó el vómito? No, solo era una coincidencia. Pero de todos modos, ¿de dónde venía? ¿Y porque se molestó en ocultar su secreto con Matyas o con su padre? ¿Realmente vivía en el vecindario? Y, ¿cuales eran sus intenciones con ella?

Lo que siguió fue recuperación, una inmensa y larga recuperación. Con el tiempo, dejé de pensar en el sujeto que había venido y solo pensaba en una cosa; reponerse. Las personas como ella no serían comprendidas en este mundo, ni siquiera podría explicar a nadie que no existe nada que te obligue a vivir una vida si no la quieres. Ella siempre supe que no quería hacerlo, pero sabía lo que estas cosas le hacen a las familias, sabía que era hija única, sabía que tenía un montón de cosas que complicarían su partida de este mundo, pero al final, debía ser solo su decisión. Aunque es un poco contradictorio querer morirse a los dieciséis, pero pensaba en que era la edad ideal. Sabía que el mundo afuera estaba lleno de oscuridad, que me llevaría en su estómago, que me masticaría, no quería nada de lo que todo el mundo soñaba, anhelaba un cielo de algodón y terciopelo, no quería en absoluto una vida de miseria.

Es indiscutible que mi vida para nada era una miseria, de hecho, no me violaron, no me golpearon cuando era niña, ni tampoco viví un trauma. Pero la cosa es esta, estaba cansada de vivir con su cabeza. Sabía que muchos no lo entenderían, de poder cambiar, lo hubiera hecho, pero no por ella, sino por ellos.

Pero todo intento culminó cuando estuvo mejor y nuevamente escapó de casa. El sujeto pelirrojo le había dicho una gran verdad a su padre y es que se habían construido demasiados edificios en mi vecindario. La mayoría tenía un seguridad, pero tenía una técnica, esperar que alguien saliera para poder entrar. Así que de este modo burlaba el sistema de seguridad de los edificios, y al final, no era la gran cosa. Mientras subía por el elevador solo podía pensar en una cosa, ¿cómo alguien con su edad puede tener deseos tan fuertes de irse de este mundo como para querer aventarse por un edificio? Realmente, es una muerte horrible si lo piensas, debes subir demasiado alto para asegurarte de que no te molestará la caída, pero no quería arrojarse en la carretera, lo había pensado demasiado, y las probabilidades de morir eran escasas, en cambio las probabilidades de quedar paralizada de por vida eran incluso más altas y haber pasado tres meses de recuperación por una sobredosis ya había sido suficiente.

Así que el elevador estaba siendo eterno, las personas mientras tanto subían y bajaban unos pisos más arriba y se decía para sus adentros que estas eran las últimas personas que vería, es decir, las últimas personas que me verían. Seguramente les habría luego de causar un problema, la encontrarían por las cámaras de seguridad e interrogarían a toda esta gente y probablemente todos la habían sonreído en el trajinar, pero nadie realmente sabía lo que estaba por hacer.

Y llegó, al último piso, a la terraza. Estaba vacía así que supuso que alguien sabría que estaba allí o que tendría poco tiempo para estar sola allí, que debía hacerlo rápido. La terraza era como todas las terrazas de edificios recién hechos, con barrotes y medidas de seguridad que tuvo que saltar para poder estar al borde. Y mientras más lo veía, pensaba en que ésta era la decisión final, que probablemente se arrepentiría pero no sería sino hasta lo último y sería demasiado tarde, así que suspiró y me arrojó, no eran cosas que debían pensárselas demasiado.

Pudo sentir el viento golpeándole fuerte el rostro y peinando su cabello hacia atrás, y pensó que luego lo último que sentiría sería el golpe final, pero, en cambio, sintió unos brazos rodearla y dejándola en el suelo. Cuando abre los ojos, lo ve, nuevamente, a él, al sujeto pelirrojo.

-¡¿Otra vez tú?!

-Ibas a cometer una locura. Y no puedo permitírtelo-respondió él.

-¿Y quien eres tú para decidir que es una locura y que no? -espetó enojada en el suelo.

-Nadie-admitió-.Mira, entiendo que nadie debería obligarte a vivir si no quieres, pero créeme que es un error si mueres.

-Bien-dijo intentando entrar en su lógica-.A ver, dime tú porque es un error que muera yo, pero no antes de decirme como hiciste para salvarme, que diablos eres.

-Soy un ángel, en realidad vengo del futuro. Vine para asegurarme que no hagas esto.

Bueno, eso explicaría lo de volar...

-Mira, así vengas del pasado o del futuro, de todas maneras me conozco y sé que no iba a hacer mucho por la humanidad así que podrías dejarme en paz si entiendes lo que digo...

-Verás, en el futuro serás médica, y conseguirás la cura para el cáncer-espeta él.

-¿Cura para el cáncer? -replicó -.Ni siquiera quiero estudiar medicina.

-No debería darte información sobre el futuro, solo estoy aquí para evitar que hagas lo que intentabas hacer porque eres importante, Elize.

-Bien, esto se pone más raro, sabes mi maldito nombre.

-De todas maneras, sé que no has sufrido nada, nada en comparación con personas alrededor del mundo, deberías dejar esa actitud tan egoísta cuando estoy diciéndote que podrías hacer una diferencia en el mundo.

-¿Y porque debo ser yo la diferencia? ¿No puede hacerlo alguien más?

-No-dice con gesto rígido.

-¿Y cuando dices que sucede ese descubrimiento que haré? -pregunto incesante.

-Cuando estés lista lo sabrás.

-¿Y ahora no lo estoy?

-Acabas de escaparte otra vez de tu casa y querías dejar con un inmenso dolor a tu familia, por supuesto que no estás lista, no puedes dejar de pensar en ti. Lo entenderás cuando dejes de ver por ti misma.

-Oye, imbécil. No creas que no sé las consecuencias de lo que iba a suceder, pero ellos saldrán adelante. De todos modos, es mi familia y no la tuya. Los conozco.

-Ningún padre debe ver a sus hijos morir. La naturaleza no está preparada para eso.

-Entonces, si vienes del futuro, ¿que hubiera pasado si me hubiera suicidado? Es decir, mi futuro como dices es ser médica y todo ese royo. Pero es un futuro construido a base de tu intervención, básicamente, mi futuro por libre albedrío terminaba aquí en el suelo.

-Levántate, te acompañaré a tu casa-dijo haciendo un cambio rápido del tema.

-No hasta que me respondas.

Él la toma del brazo y la levanta con una fuerza leve, seguidamente pone la mano en gesto de otorgarle el paso.

-Responderé todas tus dudas en el camino.

Elize mira con sospecha, pero sigue el andar. De todas maneras, ya no podría intentarlo hoy otra vez.

-Mira, el destino es solo uno. Es como una línea y no existen otras dimensiones posibles como alternativas de lo que hubiera sucedido. Pero en el futuro del que hablo, también vi a tus padres.

-Supongo que habrán estado orgullosos de que descubra algo como eso. ¿La cura contra el cáncer? Ni siquiera lo puedo creer.

-No, estaban orgullosos porque habías seguido adelante. Al parecer le habías dado muchos sustos y siempre habían estado preocupados porque encuentres tu vocación y evidentemente lo hiciste.

Caminaba pensativa, eso podría ser lo único creíble del relato. Efectivamente les ha causado un gran miedo a sus padres, y seguramente también dolor. No quería causarles dolor, no al menos a ellos.

-¿Sabes si sigo viva luego de ese descubrimiento? -preguntó al ver que estamos llegando a mi casa.

-Te lo diré otro día. Nos veremos en el instituto, cuando mejores-espetó él.

-¿Vas a seguirme por el resto de mi vida? ¿Eres como mi ángel guardián y de los niños con cáncer o algo así?

-Algo como tu ángel guardián sí -concluyó frente a la entrada de la casa -.Debo irme, me llamo Sasha.

Antes que Elize pueda preguntar algo más se marchó. Así que solo entró, les comentó que había ido a visitar al amigo pelirrojo que vivía en un edificio y recibió un sermón porque los había preocupado, lo que le hizo pensar profundamente esa noche en el daño que les habría de causar si esa noche hubiera concluido con sus planes.

Capítulo 2 ¿Quienes

-¿Porque no puedo morir? -insistía Elize en el joven pelirrojo.

Éste lo mira de reacio y sigue sin responderle ninguna de sus dudas.

-¿Si te digo dejarás de molestar?

-Claro que sí -dijo ella con ingenuidad.

-Pues, verás Elize, descubres la cura contra el cáncer. Es por eso que no puedes ni podrás morir.

-¡¿La cura contra el cáncer?! -inquirió incrédula.

-Exactamente, la cura contra el cáncer. Es decir, no debo decirte esto pero es por eso que estoy aquí, que estamos, aquí con mis hermanos. Debemos protegerte.

-¿Tienes hermanos?

Sasha asintió con la cabeza.

-Somos tus guardianes, venimos del futuro y es por eso que debemos preocuparnos de que no hagas una tontería como la que buscabas hacer. ¿Entiendes?

-No. -espetó ella honestamente -.Es mucha información, ni siquiera sabía que me gustaría eventualmente la enfermería, es decir, ni siquiera puedo ver un capítulo de Greys Anatomy. ¿Cómo se supone que sabría que tendría un futuro tan prometedor como el que dices? ¿Y guardianes? ¿Es que acaso es posible venir del futuro?

-Mira...-se acercó el joven para verla fijamente a los ojos -.Sabes que no soy normal. Lo sabes. Esto no es Crepúsculo, no puedes preguntarme que soy. Toma lo que te digo y alégrate, porque sea como sea, la realidad es que tu vida importa y más de lo que creías hasta hace unos días.

-Nunca intenté suicidarme porque sintiera que no importara mi vida-atinó a decir ella.

-¿Porque entonces? -instó él.

-Una pregunta como esa se responde con otra. Y yo tengo una para ti, ¿dónde están tus hermanos?

Sasha voltea los ojos y echa un suspiro, pero toma a Elize de la mano y la hace caminar, donde había dicho, para sorpresa de Elize, exactamente, en un edificio nuevo que se había construido en su vecindario.

Mientras que en el ascensor, Elize se muestra reticente.

-Así que era verdad. Realmente no le mentiste a mi padre, vives con tus hermanos en un departamento en un edificio cerca de mi casa. Al final, no eres tan malo como creí.

Él sonrió irónicamente sin abrir la boca y el ascensor de pronto se abre, a un penthouse directo, donde aparecen dos jóvenes más, aparentemente, de la misma edad que ellos.

-Allí estabas-exclamó uno de ellos. Era rubio, tenía el cabello como si deseara pertenecer a una banda de Heavy Metal y tenía la quijada pronunciada, al contrario del otro, que no saludó siquiera y solo se molestó en seguir bebiendo lo que sea que estuviera bebiendo, que tenía quijada menos pronunciada, ojos celestes pero cabello blanco. Lo que hacía que nada encajara, estas personas jamás podrían ser hermanas, eran personas totalmente distintas unas de otras.

-¿Son adoptados? -le murmuró por lo bajo Elize a Sasha.

El joven rubio rió. Al parecer, era quien más socializaba por el resto de sus hermanos.

-Algo así, realmente nuestra madre no es sanguínea. Eres realmente muy inteligente, Elize.

-Al parecer-dijo ella. Aunque para sus adentros se refería más a su nuevo hobbie descubierto que no sabía que podía ser posible.

-Yo soy Enzo-se presentó el joven extendiéndole la mano con cortesía, ella se lo da, y le remite lo mismo que su hermano, frialdad, oscuridad, y secretos guardados. Pero Elize no podía hablar sobre ello.

En sus días previos a comenzar a planear las cosas, Elize estuvo enamorada, de un joven como todas, que había conocido en una aplicación de citas. Éste le comentó que siempre sentía cuando estaban juntos, que ella tenía un aura triste a su alrededor, y ella no respondió, aunque supiera porque se debiera tenerlo. Un día aquello se terminó, pero Elize recordó que no era bueno juzgar a las personas por cosas tan banales como el tacto.

-Él-dijo señalando al joven que no paraba de beber al fondo frente a la televisión mientras los observaba -Él es Ezra, pero no es tan sociable como los demás.

-Sasha tampoco lo es -intentó decir ella.

-Créeme que no conoces a Ezra -se defendió Sasha.

Ezra sin embargo, no masculló palabra alguna, solo bebía su vaso como si de éste le dependiera la vida.

Así que Elize, intentó ser gentil y acercarse a él, aunque la bebida olía horrible.

-¿Que es lo que bebes, Ezra? -le preguntó.

Él solo la mira y responde sin preámbulos.

-Sangre.

Ella emitió una carcajada y éste le observa con gesto de incomprensión, incomprensión hacia la risa o hacía lo cómico de sus palabras.

Hasta que lo supo, observó a su hermano fijamente y Sasha solo desvió la mirada hacía otro lado, así que Ezra se propuso seguir la presentación.

-Dime, Elize, ¿es tu nombre cierto?

Ella asiente con la cabeza como niña.

-Mi hermano, ¿te ha contado mas o menos porque estamos aquí?

-En realidad no soy tan tonta, como él piensa. Sé que es imposible que ustedes vengan del futuro.

-¿Del futuro? -indagó Ezra mientras dejaba su baso en su lugar y se levantaba frente a Elize.

Ella intentó no intimidarse frente a este acto.

-Sí, digo, a que vengan del futuro...para evitar que yo haga alguna cosa y eventualmente pueda ser la cura...

-¿Tú que sabes de la cura? -le preguntó finalmente Ezra.

Ella intentó no tartamudear frente a la presencia del joven.

-Sasha solo me comentó que haría la cura contra del cáncer y que por ello ustedes estaban aquí, para asegurarse de que lo haga.

Ezra emitió una fuerte carcajada mientras que a la par, su hermano Enzo, se reía por lo bajo viendo fijamente a Sasha. Éste no paraba de mirar al suelo cabizbaja.

-¿Tú crees que a nosotros, nos importan los humanos, Elize?

-No lo sé, quizás la humanidad...

Ezra se aclaró la voz.

-Elize, efectivamente eres una cura. Pero no la que crees. Eres la cura contra el vampirismo.

-¿Contra el vampirismo? -repitió ella extrañada.

Ezra asintió la cabeza con sonrisa irónica.

-Créelo, existen esas cosas.

-¿Entonces ustedes no vienen del futuro?

Él volvió a reír.

-Del pasado, más bien -interrumpió Enzo.

Ella buscó refugio en la mirada del pelirrojo, pero no encontró ninguna ayuda en él.

-No vinimos a proteger a tu raza muñeca, vinimos a proteger a los nuestros.

-¿Eso significa que ustedes son vampiros?

-Somos los caídos de la noche -espetó Ezra.

Capítulo 3 Ellos

Elize tras su descubrimiento sale corriendo del departamento pero ninguno de los jóvenes la persigue, como si supieran que todo lo que haría a continuación fuera inútil.

Acudió a lo primero que se le ocurrió, una estación policial. A la que pidió hablar urgentemente con alguien de importancia y la llevaron a un lugar aparte.

-¿Cual es tu problema, jovencita? -preguntó el policial de turno con gesto compungido, como si se apenara de lo que ella fuera a decir a continuación, quizás que fue agredida sexualmente, o que la habían intentado secuestrar, pero su voz cambió totalmente cuando comenzó a escucharla.

-Hay un joven que no para de perseguirme-comenzó ella.

-¿Y tienes alguna idea sobre quien es este joven? -pregunta el policía.

-No lo sé, es pelirrojo y dice que se llama Sasha, no sé realmente el apellido.

-Es normal que los acosadores no digan sus nombres reales. ¿Él ha hablado contigo?

-Sí, acabo de salir de su departamento, incluso estaban sus hermanos.

-¿Estabas con alguien que sientes que te acosa en su departamento y con sus hermanos?

-Sí, pero no tenemos relación alguna. Me ha llevado allí bajo engaños.

El policía intentó demostrar empatía, después de todo, las mujeres en ocasiones se encontraban en lugares y momentos inoportunos, creyendo ingenuamente que no les sucedería nada. Se había visto casos donde hombres que atacaron mujeres las habían invitado a sus propios departamentos. No era una novedad.

-¿Recuerdas la dirección de donde acabas de salir?

Ella asiente con la cabeza.

-Bueno, procederemos a pasarte con una oficial mujer, que te tomará los datos e intentaremos ponerle por ley un distanciamiento, que si incumple, pues irá preso.

Ella asintió rápidamente con la cabeza, pensando que con ello terminarían todos sus males.

Hasta que al día siguiente, un oficial se le acercó a su casa, y su padre la llamó.

-¿Tú hiciste una denuncia, Elize?

-Sí, pero no te preocupes, ya está solucionado.

-En realidad...-interrumpió el oficial que traía la denuncia en mano.

-El departamento que describiste no es rentado ni tampoco viven jóvenes como describiste, quizás te hayan hecho creer que vivían allí pero no lo hacían, así que no se pudo efectivizar la denuncia, lo que puedes hacer es volver a acercarte a la comisaría y dar información, quizás podrían hacer un relato hablado sobre el joven que mencionaste.

-Gracias oficial, lo haré-dijo ella y tomó la denuncia rechazada y la abultó en sus manos una vez dentro de su casa.

-¿Alguien te está acosando, Elize? -insistió su padre.

-Eso pensaba, pero quizás estaba pensando mal.

-¿Es el chico de la otra vez? ¿El pelirrojo?

Ella intentó decirle que sí, pero algo en ella le decía que en realidad no sería la última vez que lo vería, y no quería meter en problemas a su padre.

-No, era otro sujeto, pero luego volveré a la estación y daré más información.

-¿Estás bien, Elize? No nos habías contado de esto...

-Es que sucedió muy rápido.

-¿Y si volvieras a tener miedo, nos contarías?

-Sí papá, no te preocupes.

Dijo sonriendo por último y subiendo las escaleras a buscar en internet alguien similar. Los hermanos no pasaban más de su edad, era imposible que no estuvieran en alguna red social. Sin embargo, no había rastro alguno, y si lo hubiera, no lo encontraría. Los jóvenes pueden tener cuentas anónimas o pueden ser invisibles en internet, y aunque buscó entre sus seguidores, alguien sospechoso, encontró muchas personas sospechosas, pero ninguna que le diría un disparate como el que le habían dicho los hermanos. Así que salió, y volvió a ir al departamento de donde había salido corriendo la última vez.

El ascensor se abrió con una libertad que creyó imposible que los policías no los hubieran encontrado, pero aparentemente, sabían todo lo que ella iba a hacer la noche que salió de allí.

-Mira quien está aquí-exclamó Ezra -.La joven que se sintió acosada por nosotros. ¿Trajiste a tus amigos policías? La verdad es que tengo mucha hambre.

-Ezra, compórtate-le ordenó el joven rubio, Enzo -.De todas maneras, Elize, debes saber que no puedes hacer ese tipo de cosas. Solo pones en peligro a quien se lo cuentes.

-¿Entonces es cierto? ¿Es verdad que ustedes son vampiros? -inquirió nuevamente ella.

Sasha se hace presente a su lado.

-Te dije que no nos gustaba esa pregunta, es hasta inclusive cómica.

-Pero ustedes matan gente-dijo con un hilo de voz.

-Deja de tener miedo -le dijo Sasha -.No te haremos daño.

-¿Y porque debería creer en lo que dices?

-Porque si hubiéramos querido hacerte daño o hacerle daño a un humano, los policías que trajiste, y a tú, no estarían vivos en este momento -espetó Ezra -.De todas maneras, es culpa de Sasha, es él quien decidió no decírselo antes y se inventó toda esa chorrada de que veníamos del futuro. ¿La cura contra el cáncer, enserio?

-No podía asustarla, era un momento delicado para ella.

Todo era demencial, y ellos eran unos monstruos que su comprensión y su lógica no entendía con exactitud, pero agradeció para sus adentros que no fuera tan hostil cuando hablaba de sus intentos de suicidio. Y quizás eso fue lo único que hizo que ella no saliera corriendo del lugar.

-¿Pero la cura contra el cáncer, hermano, es enserio? -se rió Enzo.

-¿No es acaso algo parecido? ¿No es como el cáncer? Lo que tenemos no es tan bueno si ella es tan importante para nosotros.

-No es importante -espetó Ezra -.Al menos no para mí. Yo no quiero ser mortal. Esa es la diferencia de una enfermedad de mortales y lo nuestro, que la inmortalidad no es lenta y dolorosa como lo es para las cosas de los mortales.

-¿Y si están contentos de ser mortales porque necesitan algo como una cura para ello? -se entrometió Elize.

-No hagas caso a Ezra. No todos los vampiros quieren serlo-explicó Sasha.

-En eso, tiene razón mi pelirrojo hermano-comentó Enzo -.Verás, Elize, el mundo de los inmortales es como el tuyo. No todos piensan que son privilegiados por ser inmortales, no todos lo eligieron. Y los vampiros que buscan irse de este mundo, lo hacen de maneras arcaicas y desastrosas.

-¿Que tan desastrosas? -inquirió temerosa Elize.

-Los desmembran, los queman y los culpan de sacrilegio. Eso es lo que sucede con nosotros si elegimos dejar de ser nosotros-dijo por lo lejos Ezra.

Ella lleva los ojos al suelo pensativa

-No se puede obligar a vivir a nadie.

-Por eso es que estás aquí, querida-contó Enzo.

-Sabíamos que tú estarías de acuerdo con nuestra causa-explicó Sasha.

-En realidad fue una cuestión azarosa. No sabíamos que tú tampoco le tenías mucho aprecio a la vida cuando supimos que tu eras quien tenía en su sangre la cura. Por eso te elegimos, no porque nos importaba si murieras, sino porque si morías, la cura moría contigo-interrumpió Ezra.

-No seas un imbécil. Sus cosas personales no tienen nada que ver con que sea la cura, además los humanos son frágiles, de todos modos necesita protección-espetó Sasha.

-Verás...-intenta decir Enzo-.Mi hermano se ha quedado en siglos anteriores en cuanto al habla respecta, y está siendo cruel. Los sucesos y las determinaciones de tu vida no nos han guiado a que eligiéramos cuidarte. Lo hicimos porque de todas maneras eres mortal hasta donde sabemos, y no podemos ponerte en peligro si alguien más se entera que en ti podría haber algo tan importante como la cura.

-Pero si de todas maneras sales de este lugar haciendo las rabietas de mocosa que has hecho la última vez, quizás a mi me importe muy poco lo que seas -aseguró Ezra viéndola fijamente.

-Yo no haría nada de saber que podría terminar con el sufrimiento de algunos-dijo Elize. Sasha la toma del hombro y se pone delante de ella.

-Nada te sucederá, pero debes querer ayudarnos, porque sino, no tiene sentido.

-¿Y para ayudarlos debería sacrificarme? Digo, darles toda mi sangre o algo de eso, ¿no?

-No estamos en el siglo catorce querida, por supuesto que no. Por el momento solo te pediremos que guardes silencio y que seas afín con nuestra causa.

-Entiendo-dijo ella dubitativa -.Si es por eso, supongo que no tengo problema alguno.

-Pero debo decirte algo, y escúchame con atención-le dijo Enzo mirándola fijamente -Nunca, pero nunca, dejes que un vampiro beba de ti.

Ella asintió con la cabeza, sin saber que en realidad ese sería el problema que se volvería en su dilema.

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