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La novia Elegida del Magnate

La novia Elegida del Magnate

Autor: : Elisa Castro
Género: Romance
Serena no vende sueños, vende compañía. Y lo hace bien. Como escort de élite conoce el juego del deseo y el control con una excelente habilidad actoral que atrae todas las miradas. Un día un cliente con una oferta imposible la saca de su zona de confort: Seducir y llevar a la ruina al desvergonzado Damian Blackwood cuyo apodo ''el témpano de hielo'' no es una exageración. Una mujer que no cree en el amor verdadero. Y un hombre que cree que las sonrisas son señal de debilidad. En este juego de seducción y espionaje, la regla es no enamorarse. Y romper esa regla podría costarle todo a Serena. El amor no estaba en el contrato. El desastre, sí.

Capítulo 1 Introducción

Entonces ahí estaba ella, de frente a lo que parecía ser un destino inevitable.

Desde muy joven está acostumbrada a que las cosas vayan mal en su vida, pero nunca había llegado hasta este extremo.

Las enormes puertas de roble de la iglesia se abrieron de golpe, no con la lentitud esperada, sino con un estruendo que hizo vibrar los vitrales.

- ¡Detengan esta boda! - La voz salió firme y clara, dejó a todos los asistentes confundidos.

La mujer que estaba en altar en ese momento a punto de ser entregada en matrimonio ve a la mujer furiosa que se atreve a interrumpir, el novio, a un lado lado, se quedó tieso haciendo su mejor cara de confusión. Arturo parecía casi tan perdido como ella, con la boca abierta.

- ¡Tú! - gritó la mujer de ropa barata y cabello teñido de negro, avanzando con zancadas. - ¡Perra interesada! ¡Crees que puedes arrebatar lo que no te pertenece!

Sus ojos se fijaron directamente en Juan, su adorado amante que solo estaba de pie como un inútil con raíces debajo de los pies que lo mantienen sujeto en el suelo.

- Daniela, ¿Qué estás haciendo aquí?

- ¿Quién es esta entrometida, mi amor? - Le pregunta la novia con un tono dulce de voz. - ¿Cómo se atreve a interrumpir en nuestro día tan especial?

Antes de que pudiera soltar más veneno, la entrometida acortó la distancia con pasos decididos, el sonido de la bofetada que esa perra se atrevió a darme resonó entre las apredes de la iglesia. La novia giró el rostro innecesariamente brusco y el velo cayó al suelo.

- ¡Ana! ¿Estás bien? -Le preguntó su prometido, Miguel. - Daniela, esto es demasiado incluso para tí.

- Esto es para que aprendas a conocer tu lugar. La próxima vez piénsalo dos veces antes de meterte con los novios de otras personas. - Responde Daniela - Alejandro y yo éramos muy felices hasta que tú llegaste.

Por un momento incluso olvidó el nombre de ese canalla.

- ¿Qué es lo que tratas de hacer poniendo una expresión como esa? ¿Matarme de miedo? - Se burla Daniela con aires de soberbia.- Y todos aqui son personas muy importantes para mí, no permitiré que engañes a todos con tu apariencia de mosca muerta; tú solamente quieres el dinero de Alejandro ¡Y solamente te embarazaste de él para amarrarlo y luego fingiste perderlo para ganar la compasión de todos!

- ¡Eso no es verdad! ¡Alejandro y yo nos amamos con locura! ¡Él es el único en mi vida y sabe que yo jamás haría algo como eso! ¡Tú eres la entrometida aquí!

- ¿Por qué no dejas de actuar como una niña inmadura y le preguntas a él directamente qué somos? Todas las noches en que tú creías que él se iba al trabajo porque surgió una emergencia... Bueno déjame decirte que la única que trabajó fue mi cama toda la noche tratando de soportar las sacudidas.

- ¡¿Es eso cierto, Alejandro?! ¡¿Te atreviste a darte un baño de pueblo con esta fea?! - Le grita Ana, reclamándole.

Y entonces la verdadera pelea entre Ana y Daniea comenzó.

- ¡Eres una zorra! ¡Suéltame!

- ¿No te sabes otro insulto? ¡Suéltame tú primero!

De alguna forma ambas terminaron agarradas del cabello de la otra, hasta que las separaron unos uniformados que tardaron demasiado en llegar.

- ¡Es mío... ALEJANDRO es mio! - Gritó Ana-¡Me ama más de lo que te amó a tí!

En cuestión de segundos, Alejandro, el novio, que hasta ahora había estado petrificado, se abrió paso torpemente entre la trifulca y se acercó a su luz de luna blanca.

Que no era la que estaba evstida de novia y a punto de casarse con él.

- Alejandro ¿Qué estás haciendo? - Ana, casi desmelenada, con el labio partido y el vestido arrugado lo vió ayudando a esa mujer, ofreciéndole una mano para levantarla.

- ¡Daniela, mi amor! - exclamó Alejandro. - Mi dulce Daniela. No sabes cuánto lo siento. Esta mujer, ¡está loca! Enferma. Me obligó a casarme con ella por despecho, ¡sabiendo que mi verdadero amor siempre fuiste tú!

- ¿Qué diablos estás haciendo, Alejandro? Estamos frente a nuestros amigos..., nuestra familia... ¡Frente a mis padres! -, preguntó.- ¡Dijiste que la habías dejado por mí y que no había nadie más en tu corazón que yo! ¡¿Entonces qué diablos significa esto?!

Alejandro la mira con desprecio, ¡Incluso la aparta con un manotazo para rodear a Daniela y resguardarla!

- Así es como son las cosas, te dije cientos de veces que me dejaras en paz pero la obsesión que sientes hacia mí es enfermiza, ¿Mandarme mensajes comprometedores en la madrugada? ¡Estás loca! Yo ya te lo dije: Daniela es mi único y verdadero amor... En cambio tú... Tú solo eres una humilde hija de la criada.

Ana aun de pie en el altar como la abandonada novia siente un nudo inexplicable en el estómago, se mantuvo erguida con una expresión lastimera mientras Daniela se aferraba a Alejandro.

- Lo siento, siempre supe que solo andabas tras mi fortuna, pero nunca pude amarte. Siempre fue Daniela.

¿Fortuna? ¿Las tierras endeudadas que su abuela les heredó? ¿O tal vez los negocios eran los negocios en quiebra?

Como sea.

Él Levantó su mano, y con un gesto sorprendentemente brusco, le quitó a Ana el anillo de matrimonio del dedo anular.

Luego se arrodilló frente a Daniela, con el mismo anillo nupcial extendido. - Daniela ¿quieres casarte conmigo? ¿Quieres ser mi esposa de verdad?

-¡Sí, sí, un millón de veces sí!

Alejandro deslizó el anillo en el dedo de Daniela, quien de inmediato lo levantó, girando la mano para que el brillante diamante atrapara la luz. Daniela se lo mostró con una expresión de pura burla, como si le restregara su victoria en la cara.

''Yo gané, es mío'' Transmitió con la mirada.

Entonces, ignorando por completo al público mudo y conmocionado, Alejandro y Daniela comenzaron a besarse. Un beso largo, exagerado.

La humillación pública era una cosa, ¿pero esta demostración barata de afecto? Era demasiado. Necesitaba parar. Tenía que volver a tomar las riendas de la situación

Afortunadamente Alejandro se dió cuenta de lo que estaba haciendo y por su propia cuenta volvió a hablar:

- Por favor, Ana. Vete. No te humilles más por un amor que nunca fue tuyo. Porque el amor verdadero no se puede forzar de esta manera, el amor que te consume y te hace renacer, ese amor solo lo siento por mi Daniela. Es una llama que nunca se apaga, un destino sellado por los dioses mismos, una sinfonía eterna...

- Pfff.

Ella Aclaró su garganta bajo la mirada amenazadora de Alejandro, no pudo evitar reírse por haber escuchado la excusa más patética de todo el mundo.

La novia, Ana, sale del salón derrotada, exhala un suspiro cuando las puertas se cierran detrás de sí y el bullicio y las conmociones se hacen a un lado. Entonces el teléfono suena con una notificación.

''Notificación: Pago 000 Recibido''

- Felicidades, par de idiotas. Que bueno que al final la basura siempre se junta.

¿Tristeza? Qué diablos, en mi cara no había ninguna otra expresión que no fuera genuina felicidad. Fue una actuación magistral, como siempre. Cada mentira, cada segundo de la farsa se había vendido perfectamente.

Porque yo a eso me dedico: me gano la vida usando a mi favor la soledad y la desesperación de otros.

¿Mi especialidad? Ser una novia falsa a sueldo, una actriz camaleónica capaz de adaptarse a cualquier papel que se me diera, y esta boda falsa no había sido la escepción. Ana simplemente fue un personaje creado por un desesperado para darle celos a la novia que lo abandonó.

''Ha reicbido un nuevo mensaje''

*Abrir*

''De: Bastardo infiel''

''¡Excelente trabajo!, ¿Qué tal si salimos una noche de verdad?''

- Ni lo sueñes, hijo de puta.

*Bloquear*

Había clientes para todo: hombres que necesitaban una pareja presentable para eventos familiares, mujeres que querían dar celos a un ex, e incluso familias que buscaban una "novia" para un hijo problemático y así, quizás, enderezarlo. Yo no me dedico a juzgar; solo cobraba. Y cobraba bien. Cada lágrima derramada, cada declaración de amor simulada, cada bofetada o empujón calculado eran parte de un guion meticulosamente planeado para el que siempre había una tarifa.

Así he estado viviendo mi vida los últimos años, sin problemas ni preocupaciones. Todo debía seguir así, todo TENÍA que haber seguido así. Pero, cuando el coche negro se aparcó frente a mí y me vió ser lamentable en un vestido de novia, el hombre al volante solo se burló como siempre y me abrió la puerta del pasajero trasero.

- ¿Ya terminaste de dar show? Súbete entonces.

Tal vez debí haberme ido directamente a casa esa noche, porque lo que sucedió después dio inicio a lo que sería el cambio más grande en mi vida.

Capítulo 2 Acosador Cibernético

Cuando León, mi amigo de sonrisa reluciente bajó la ventanilla de su automóvil me miró a la cara con su típica mueca de diversión.

- Parece que la luna de miel duró poco.

Rodé los ojos al escuchar su comentario ridículo y abrí la puerta trasera del auto para deslizarme dentro, el pomposo vestido de novia era tan absurdamente grande que ocupaba casi todo el asiento.

Lo primero que hice al tener un poco de paz fue quitarme el velo hecho jirones, todavía me palpita el labio a causa del golpe que esa mujer se atrevió a darme.

Pero no puede haber un buen show sin algo de drama, ¿No es así?

- Honestamente fue algo infantil, pude habérmela quitado de encima. - Respondí sin mucho interés.

- Lo sé, con tu temperamento eres capaz de patear el trasero del hombre más grande.

Me reí por ese comentario tan tonto. Cuando finalmente la tensión de la actuación empezaba a desvanecerse decidí suspirar y recostarme contra el asiento del cuero del auto. «Necesito quitarme todo esto.» Pensé, deslizando los guantes fuera de mis manos, o al menos lo que quedaban de ellos.

Primero me quité los pendientes brillantes y el collar de perlas falsas y los guardé en un estuche pequeño, luego me quité la peluca rubia y mi cabello castaño trenzado cayó sobre mi espalda mientras seguí a despegarme la pequeña nariz de silicona que usé para afinar mis facciones.

León me miraba con disimulo por el retrovisor, sé que para él es impresionante cuánto puedo cambiar de apariencia con solo un poco de maquillaje. Guardé todas is cosas, incluso un par de pechos de silicona que resaltaban mi busto, luego me quité el maquillaje hsta que quedé limpia y sin adornos.

- Si quieres podemos parar en algún sitio tranquilo. Puedes descansar un poco mientras busco la información del siguiente encargo.

Ahí es donde él entra en acción.

Mi mano derecha, encargado de manejar el sitio web, su deber principal es invetsigar a cada uno de los postulantes y recopilar información.

Ah, y tambíén es mi chofer a veces.

- No quiero descansar ahora, ¿Quién es el siguiente?

León, con la vista fija en su laptop, navegaba por su sitio de contactos. De repente, su ceño se frunció.

- ¿Qué diablos...?- masculló León,. Se inclinó más cerca de la pantalla, como si no creyera lo que veían sus ojos.

- ¿Qué pasa, León? - Pregunté al notar su sorpresa, aunque no me interesaba tanto como demostraba.

-Una oferta-, respondió él, la voz baja de asombro. - Una cantidad... gigantesca. No he visto algo así desde que empezamos.

¿Gigantesca? Eso suena como música para mis oídos así que le arrebaté a León la laptop de las manos para revisar por mi propia cuenta, él rodó los ojos pero no le tomé importancia. La pantalla mostró el perfil del posible cliente, pero... No había foto de perfil, solo un espacio en blanco donde debería estar una imagen clara y obligatoria.

- Pero ¿Quién es...? - Pregunté, deslizando por la pantalla. - No hay ningún detalle que nos ayude a identificar al cliente, ni siquiera una fotografía o una descripción, ¿Cómo pasó?

- Eso es lo raro. Nuestro sistema casi no permite eso. Es prácticamente imposible de penetrar sin una verificación completa. No sé cómo consiguió siquiera llegar a esa etapa del perfil. Es un fantasma.

El sitio web que creó León es de al menos cuatro estrellas, los clientes que recibimos son básicamente perdedores, mujeriegos e infieles que quieren lucir bien presumiendo de una bella esposa -Que no tienen- de una vida perfecta -Que tampoco tienen- o de un elevado estatus económico -Que algunas veces es lo único a su favor-

También hay personas que solo quieren dar celos e incluso quienes no desean ser comprometidos por la fuerza y deben mantener una fachada.

Pero nunca ninguno de ellos habia estado tan desesperado como para pagar una cantidad tan alocada de dinero.

- Demasiado fácil, León-, dije, devolviéndole la laptopdijo Serena. -Dinero fácil, problemas difíciles. Es una regla de oro. Rechaza la oferta. Vámonos a casa, necesito una ducha y una buena siesta. Por hoy fue suficiente drama.

Sé que León estuvo un poco decepcionado, pero no estoy dispuesta a aceptar debates, sugerencias ni a cambiar de opinión. Empezó a teclear para cerrar la ventana del navegador. Pero antes de que pudiera hacerlo, el ícono de la ventana parpadeó. Y sin que él tocara nada, la misma ventana del perfil anónimo volvió a abrirse en la pantalla. Esta vez, el monto de la oferta se había duplicado.

León frunció el ceño, el sudor frío empezando a perlar su frente. - Esto... esto no es normal, Vale. Podría ser un virus.

De repente, una pequeña casilla de mensaje apareció en la parte inferior de la pantalla, emanando directamente del perfil anónimo. León se detuvo, sus ojos fijos en el texto que se materializaba palabra por palabra:

"Sé que mi oferta es inusual, pero tengo algo que no podrán rechazar. Y sé exactamente quién eres, Serena."

¿Quién demonios es esa persona?

León suspiró, aliviado, mientras tecleaba furiosamente en su laptop. - Lo bloqueé del sistema. Tuvo que ser un virus bien sofisticado, pero ya no podrá entrar. Listo, Vale. Podemos respirar tranquilos. Nos vamos a casa a descansar de verdad.

Asentí, llevándome una mano al pecho debido al susto. De pronto la idea de una ducha caliente y el silencio de mi apartamento empezó a sonar como la mejor forma de terminar el día.

Pero las cosas no fueron tan fáciles.

Justo cuando León se disponía a cerrar la laptop, la pantalla parpadeó violentamente. Un destello de código ilegible por una fracción de segundo, y luego, de golpe, una ventana emergente gigantesca cubrió toda la pantalla.

No era una oferta. Era un mensaje. Y era para ellos.

"Su negocio se basa en la ilegalidad. Estafar y engañar a personas vulnerables tiene consecuencias legales. No querrán enfrentarlas."

Esto no era un cliente. Esto era una amenaza

''Parece que finalmente están dispuestos a hablar conmigo ahora que capturé su atención, ¿Verdad?''

Antes de que León pudiera hacer algo le arrebaté la laptop, enojada y empecé a teclear:

"¿Quién demonios eres? ¿Y qué demonios quieres?"

La respuesta no tardó en llegar. Una nueva burbuja de texto apareció casi al instante:

"Solo quiero charlar, Serena. Concertar una cita. Tengo una oferta que realmente no podrán rechazar. Pero si insisten en negarse, me veré obligado a tomar otras medidas... legales, digamos."

''No te tengo miedo, así que haz lo que quieras, rarito.''

Decidí no hablar más con ese bastardo, pero la pantalla de la laptop empezó a llenarse con pequeñas ventanas emergentes.

''Hablemos,''

''Reunámonos.''

''Sé dónde estás, charlemos''

''Hiciste un buen espectáculo en la boda. No esperaba verte allí'

''Incluso con toda esa producción, sabía que eras tú.''

León Se endereza de repente, con toda la concentración del mundo intenta revisar el problema, pero, tan pronto como da click, el sitio web se da automáticamente de baja y la computadora comienza a comportarse de forma errática.

- ¡¿Cómo volvió?! ¡Yo lo eché! ¡Ese hijo de perra sabía que yo intentaría rastrearlo e insertó un virus que se activó automáticamente!

cerré la laptop de golpe, el repentino silencio en el coche ahora mucho más inquietante que el ruido de las notificaciones.

-¡Maldita sea!-, exclamó León, sus manos aferradas al volante.

- este tipo, este fantasma, ha burlado cada capa de seguridad que teníamos. Sabe quién soy. Sabe dónde vivo. Tenemos que hacer algo rápido.

León asintió y pisó el acelerador.

(...)

Ambos fuimos a un complejo departamental en una zona olvidada de la ciudad, el edificio aprece que está a punto de derrumarse, nos detuvimos en el tercer piso frente a una puerta de madera azul que parece a punto de desintegrarse con solo tocar una vez. León golpeó la puerta pero no hubo respuesta en ninguno de los intentos.

- Parece que no hay nadie.

- Él siempre está, solo decidió ser un dolor en el culo hoy. Pero ya fuimos lo suificientemente amable, si él no quiere salir..., entonces no nos puede culpar por tirar la puerta.

León sacó una ganzúa del maletero del coche y, con un par de movimientos expertos, forzó el cerrojo. La puerta se abrió con un leve chirrido.

El apartamento era un desorden oscuro. Las cortinas estaban corridas, bloqueando toda la luz natural. El aire era pesado, con un olor a café rancio y algo metálico. En el suelo, entre montones de cables, pantallas de computadora y cajas de pizza vacías, yacía una figura. Estaba inmóvil, como si estuviera muerta.

«Ni siquiera si te mueres de verdad escaparás de mí, imbécil.»

Me acerqué a la ventana y abrí las cortinas para dejar que los rayos del sol iluminen la polvorienta habitación.

- ¡Aaaargh! ¡La luz! ¡Me quema!-, gimoteó la figura, aún sin moverse del todo. Llevándose las manos a los ojos como si el sol lo fuera a matar.

- Tal vez si dejas de bromear y te mueres de verdad, las cosas mejorarían, Gus.

Gustavo, o Gus, se incorporó a medias. -¡Oye! ¿Qué les pasa? ¿Forzar la entrada? ¡Eso es un crimen! Saben que no me gusta que...

- Te juro que cometeré un verdadero crimen si no cooperas en este preciso instante, así que mueve tu trasero flácido al auto en este preciso momento. - Le advertí al tirar del cuello de su camisa, arrojándolo al suelo de nuevo.

-Pero, ¿por qué vinimos a casa de este vagabundo en primer lugar? - Pregunta León

Gus se giró hacia León, ofendido. -¡Oye! ¡Yo no soy un vagabundo, cabeza hueca! ¡Soy un artista del código, un genio incomprendido!

-Un genio que vive en la basura y se queja del sol-, replicó León con un tono de burla. -Un llorón, eso es lo que eres.

-¡Ya basta!-, exclamé harta de sus peleas -No tenemos tiempo para esto. Tenemos un problema, y Gus es la única persona que puede ayudarnos a resolverlo. Nos vamos ahora.

Gus escuchó en silencio la situación: el perfil anónimo, la oferta absurda, el hackeo de su sistema, las fotos personales y la amenaza legal. Su rostro, antes somnoliento, se tensó con cada detalle.

Capítulo 3 Violette Landolfi

(Casa de ?????)

Mi cabeza estaba dando vueltas esa noche como un maldito trompo, me pesan los párpados, carajo ¿Cuánto bebí anoche? Incluso el cosquilleo de las sábanas de seda deslizándose por mi cuerpo me produce una sensación de malestar cuando me siento en la cama.

Un momento, ¿Sábanas de seda? ¿En mi cama?

«¿Desde cuándo tengo sábanas de seda?»

- ¿A dónde vas? - Escucho una voz masculina a mis espaldas, sujetándome de la muñeca para detenerme. - ¿Piensas irte sin decir nada acaso?

Un leve sonrojo decora mis mejillas, no me atrevo a girarme pero una mano gruesa y rasposa se desliza por mi abdomen bajo, apenas alcanzo a ver el antebrazo tatuado cuando siento el peso de un mentón que se apoya en mi hombro y los besos en la curvatura del cuello me causan... ¿Emoción?

«¡No! ¡Concéntrate, Serena! ¡No dejes que ese rostro esculpido por los dioses te engañe!»

- ¿Cómo podría irme sin avisar? - Me giré hacia él y le dí un beso en los labios. - Solo me sentí un poco entumecida.

Él sonrió con picardía, haciéndome acordar que lo estuvimos haciendo TODA la noche.

«¿Acaso me han enviado a las fauces de una bestia sexual?» No pude evitar pensar.

- El otro día dijiste que el collar de Diamantes era demasiado para tí, ¿Qué tal si usas uno de perlas en su lugar? - Preguntó de la nada, mirándome a los ojos. - O tal vez prefieras que compre la joyería completa como regalo de cumpleaños. Tú solo pídeme lo que quieras.

«Y pensar que hace nada me maldecías con toda la boca.» No pude evitar reírme y acariciar su cabello, como a un perro.

- Haz lo que quieras.

Él me miró con una cara suprema de emoción, sus ojos verdes lucen brillantes y felices de que yo hubiera hecho algo tan simple como aceptar un regalo costoso por mi cumpleaños.

«Pero no te dejes engatusar por esas palabras gentiles, Serena. Tú no puedes caer ante sus encantos.»

Miro la hora en el reloj de mi teléfono, hay una notificacion de un mensaje que Lucrezia me envió la noche anterior.

''¿Lo lograste?''

Trago saliva y escondo el teléfono de nuevo tras borrar el mensaje, Damian sale de la ducha y se encamina hacia mi dirección con el cabello mojado y solamente una toalla húmeda adherida a la mitad inferior de su cuerpo y yo siento que se me acelera el corazón, intento no mirar a donde no debo, pero todo Damian Blackwood se siente como un completo pecado.

(Meses antes)

(Eden Nightclub)

El Imperio Nocturno burbujeaba con la energía de la noche. Música electrónica a todo volumen y luces neón tiñendo el ambiente, un mundo completamente diferente al decrépito departamento de Gustavo. Aquí él se convertía en otra persona detrás de la barra de licores, es increíble ver cómo pasa de ser un ermitaño a una persona decente y sociable, casi como un super poder.

- No puedo creer que sea el mismo tipo-, murmuró León. -Finalmente, parece una persona decente.

Gus levantó la vista. Sirvió una bebida y se inclinó hacia nosotros. - Oh, León, ¿es eso un cumplido? Guárdatelos. No estoy de humor para los halagos de alguien que presume de tener un sitio web 'impenetrable' y luego se deja hackear por un fantasma.

Suspiro, estos dos imbéciles jamás dejarán de pelearse.

Ni siquiera decidían unirse por el hecho de que estamos jodidos gracias al acosador cibernético que decidió tirar nuestra página. ¡Incluso el teléfono que tanto me costó comprar!

- Serena, lleva estas bebidas a la mesa ocho. - Indicó Gustavo, yo tomé la bandeja con el licor entre las manos y asentí.

A veces cuando no encontramos un cliente por internet suelo disfarzarme de mesera en el trabajo de Gustavo junto a León (Quien realmente no le agrada la idea) La idea es encontrar parejas disutiendo u hombres adinerados que se vean bastante solitarios, por ejemplo aquellos que se ahogan en licor como si con eso sus problemas fueran a resolverse por completo.

Un pequeño empujoncito es suficiente para hacer que despilfarren su fortuna en una novia de mentira.

No es mi método favorito precisamente, es muy riesgoso colarse a un prestigioso club fingiendo ser trabajadores, pero sin sitio web y sin computadora mis deudas pendientes no permitirían que desperdicie otra noche sentada frente al televisor.

- ¿Quienes son ellos? - Le pregunté a León de manera disimulada.

El club había parecido detenerse en el tiempo cuando las puertas se abrieron de par en par, dejando entrar a un grupo de personas casi todos vestidos con Lino blanco, como experta en identificar artículos de lujo puedo saber perfectamente que los diamantes en los anillos SON reales.

- Gustavo dijo que deberíamos tener especial cuidado esta noche, las últimas dos semanas ha estado viniendo un grupo muy elitista a causar estragos. - León, como si conociera mis intenciones tras leer mis pensamientos, me detuvo del brazo. - Ni lo pienses, sácalo de tu mente, Serena.

Pero mis ojos siguen idiotizados viendo los aretes brillantes y esos lujosos relojes masculinos de plata.

- La probabilidad de que una persona como esa me necesite es de uno en un millón. - Acepté mi realidad, ese grupo está fuera de liga incluso para mí.

Un camino se abrió para ellos, las multitudes se apartaron como si fueran plebeyos e incluso yo en primera fila seguí el consejo del desconocido a mi lado de mirar el piso, no a sus rostros. Muchos de ellos son hijos mimados de políticos y empresarios poderosos.

Ilusa yo, que no me dí cuenta que ellos me habían visto desde el principio mirándolos fijamente.

Cuando reaccioné ya fue muy tarde, la bandeja entre mis manos cayó al piso y el whisky se derramó en mi ropa parcialmente.

¡Diablos, estos hijos de puta! ¡Este uniforme es carísimo!

- ¿Qué pasa? ¿Estás enojada? - Me dijo uno de ellos, su aliento apestaba a alcohol ya. - Creí que morías de ganas por tener nuestra atención ya que nos veías tan fijamente.

Aparté la cara cuando él acarició mi mejilla, quería recoger, golpear y estrellar la puta bandeja en su cara.

Pero la bandeja de plata sería descontada de mi salario imaginario.

Si llamaba demasiado la atención el dueño del club se daría cuenta de mi presencia.

- Lo siento, no era mi intención ofenderl-

Odio doblegarme, odio tener que humillarme. La sangre hirvió en mis venas cuando un líquido especio que sabrá Dios de dónde salió bajó por mi frente mientras ellos se reían y arrojaban la botella que trajeron en el piso.

- ¡Serena-!

Detuve a León de intervenir.

- ¿Qué pasa? ¿No vas a dejar que tu noviecito te defienda? - El que aprece ser el líder de la pandilla me incitó. - Ustedes las personas comunes son como perros sin voluntad.

- Prefiero no tener voluntad que alardear de las cosas que solo tengo gracias a mis papás. Incluso tu hermano mayor ha logrado más cosas en la vida y no es un parásito chupasangre.

Aunque a los demás no los he visto con precisión, a Timothy Maddox lo reconocí inmediatamente. El hijo problemático de los Maddox. Alguna vez ayudé a su hermano mayor Tyron a darle celos a su novia (actualmente esposa)

- ¡Repítelo si te atreves, cosa descarada!

- ¡Dije que eres el inútil de tu familia y la única razón por la que fuiste a ''estudiar en el extranjero'' es porque te encontraron en la cama con tu profesora de ciencias treinta años mayor! - Grité al mismo nivel en que él me estaba gritando.

Incluso cuando él me agarró por el cuello del uniforme no me doblegué. Sus amenazas de mierda no sirven conmigo, a diferencia de él yo ya no tengo nada más que perder.

- ¡Basta, Madd! - La rencilla fue detenida rápidamente por una mujer que se entrometió entre ambos y lo empujó. -¡Tú empezaste la pelea al tirar sus cosas!

- ¡¿Te vas a poner de su lado?! ¡Viniste conmigo!

Él me soltó bruscamente, casi me caí debido al empuje y aunque mis manos estaban temblando intenté no mostrarlo.

- Me voy a poner del lado de la justicia. - Ella se paró detrás de mí y me sujetó de los hombros. - Ya estás muy borracho, así que lo mejor será que te marches.

Timothy resopló como una bestia, pero no desobedeció las palabras de esa mujer sorpresivamente, se arrastró a la salida y uno de los guardaespaldas lo persiguió rápidamente.

- Uhm... Disculpa, ¿Podrías soltarme? - Le pedí a la mujer, sus dedos fríos y delgados se sienten raros aferrándose a mis hombros. Ella musitó una disculpa y me soltó. - Muchas gracias por ayudarme. En realidad yo-

Un momento.

Un momento.

.

.

.

¡Un momento!

¡Ese largo cabello negro y piel perfecta lo reocnocería en cualquier lado!

Incluso intentando esconderse bajo una gorra y un cubrebocas se ve demasiado perfecta para ser real.

- ¡Tú eres...!

¡Violette Landolfi!

La superhiperfamosa actriz de televisión (y también mi favorita)

Tengo tantos pósteres de ella en casa que-

Ella me cubrió la boca con ambas manos. - Shhh, por favor no digas nada. Nadie debe saber que he venido en secreto. - Me pidió, yo asentí eufóricamente.- He venido a encontrarme con alguien..

Sus mejillas se ruborizaron casi majestuosamente cuando dijo eso.

- ¿Alguien...? ¿Es acaso...?

Ella asintió, yo supe inmediatamente que había venido a ver a su prometido Damian Blackwood, un famoso actor, director y empresario con una inmensa industria de entretenimiento por heredar de su familia.

¡¿Ese Damian Blakcwood también estaba aquí?!

- Ten, esto es una pequeña disculpa por lo ocurrido antes. - Ella sacó un bolígrafo de la nada y firmó la servilleta de tela que me había ofrecido, entonces le dió un pequeño beso que quedó marcado. - Y un pequeño soborno para que no digas nada.

Me emocioné tanto que todo mi cuerpo estaba temblando ¡¿Cómo podría secarme el alcohol con la servilleta de Violette?!

Me sentí bendecida por primera vez en mucho tiempo, iba amostrárselo a León, Violette también es su actriz favorita así que reicbiría su envidia por el resto de la vida.

Pero León no estaba por ningún lado.

Es muy extraño, estaba detrás de mí ¿En qué momento desapareció?

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