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La obsesión del mafioso alemán

La obsesión del mafioso alemán

Autor: : Katrina S. Hidalgo
Género: Romance
Sabrina quiere huir de Adler, y su obsesión tóxica por ella. Ella se casó con el mafioso para pagar la deuda de su padre, pero día tras día desea morir cada vez que la bestia alemana la toca. Su esposa es la luz de sus ojos, y es capaz de asesinar a quien sea para seguir reteniéndola a su lado, aunque eso también indique matar al nuevo guardaespaldas de su familia. Erick ayuda a la reina de la mafia a escapar, y ahora el rey la quiere de regreso, y a ese traidor tres metros bajo tierra. pero, ¿Qué sucederá cuando Adler se entere que alguien más tocó a su mujer? Adler siente una obsesión por Sabrina, y hará lo que sea para retenerla a su lado.

Capítulo 1 Prológo

Prologo

La vida pasa por los ojos de Sabrina en cuestión de segundos, las balas atraviesan la pared de la habitación donde ella junto a su amante Erick se resguardaban del odio de Adler, el hombre que había hecho sufrir a la mujer que constituyó como suya por tantos años.

El corazón de la chica bombea con fuerza, el hombre a quien le ha entregado su corazón empuña con vehemencia el arma calibre treinta y ocho, que usará para defenderse de los guardias del mafioso que tienen la orden para matarlo.

Las lágrimas salen de una forma desenfrenada de los ojos de Sabrina, ella sabe que es imposible salir de las garras de Adler Schulz, ese mafioso que le ha propinado el amargo sabor de boca que la carcome día tras día.

El padre de Sabrina, Maximiliano Beckett, un banquero reconocido, no tuvo de otra que entregar a su hija a Adler cuando aquella mujer apenas tenía veinte años de edad, todo por una deuda.

Sabrina lloró arrodillada ante su padre, rogando que podría haber otra opción, pero Maximiliano con el corazón en la mano y miles de emociones encontradas, sencillamente cerro los ojos, era eso o morir a manos del mafioso más temido de toda Europa.

-¿Sabes que te amo? -espeta el chico de mirada profunda, Sabrina asiente, ella sabe que con Adler nadie juega y sabe que si no sale pronto de está habitación los dos morirán.

-Yo te amo ahora, te amaré mañana y te amaré siempre. -Erick une sus labios a la mujer que ha amado con locura, Adler es un monstruo sin corazón y sabe que es capaz de matar a Sabrina, si no es de él, no es para nadie más.

El único pecado de Erick es haberse enamorado de la persona menos indicada, en la posesión de Adler Schulz, el mafioso alemán a quienes todos le tienen miedo, incluyendo a la propia madre de la bestia.

Ese ser despiadado, déspota, arrogante y autoritario que ha removido cielo y tierra por encontrar a la mujer que le han robado y no cederá hasta que Sabrina vuelva a él.

Capítulo 2 «Esposa mía»

Capítulo 1

Sabrina Schulz

Trato de centrar mi mirada en algún punto fijo que no sea Adler sobre mí, sus embestidas son tan bestiales y dolorosas que tengo que luchar para no vomitar encima de él.

Aprieta con fuerza mis piernas por la excitación que siente a tal punto que comienza a hacerme daño, sus estocadas son tan precisas y coordinadas, muerde el lóbulo de mi oreja y quiero llorar, quiero alejarme de él, pero es imposible.

Llevo seis años bajo las garras de la bestia alemana. Atrapa mi boca con salvajismo, tengo que fingir que me gusta, que lo amo cuando no es así, he sido torturada y adiestrada para darle placer al hombre que dice amarme.

-¡Sabrina! -gruñe mi nombre mientras que intensifica las embestidas, gimo exageradamente para motivarlo a que se corra lo más pronto posible.

Muerde mi hombro mientras se derrama dentro de mí, me rodea con sus brazos y deposita un beso en mi frente.

-Feliz cumpleaños meine frau.

«Esposa mía»

Adler besa mi boca con tanta suavidad haciéndome pensar por un solo instante que no es el hombre perverso con quien me he casado, ese ser déspota y arrogante que asesina y mata sin piedad. El alemán me abraza aferrándose a mi cuerpo.

No tengo ánimos para celebrar mi cumpleaños ¿Y cómo puedo hacerlo con esta vida que llevo? He pensado por tanto tiempo que estoy maldita y muerta en vida. Mi teléfono suena mostrándome el nombre de mi padre el cuál cuelgo inmediatamente para luego dejar el aparato a un lado.

-¿Sigues enojada con él, cariño? -habla Adler sin soltarme, ruedo los ojos. Viviré toda mi vida odiando a mi padre, Maximiliano Beckett, el hombre cobarde que prefirió vender a su joven hija antes que perder su empresa.

«Lloro amargamente al escuchar la noticia, mi madre me abraza aferrándose a mi cuerpo, mi padre se muestra tan tranquilo con la decisión que acaba de tomar.

Adler me mira como si fuese el trofeo más maravilloso que ha podido obtener, se mueve como un león en busca de su presa.

Mi madre solloza, papá le extiende una copa de whisky al alemán el cual acepta gustosamente sabiendo que acaba de cerrar el mejor negocio de su vida, el mafioso me extiende una mano para que vaya hacia él, papá me anima para que lo haga. Mi cuerpo tiembla, miro a mi padre buscando la manera de doblegar su corazón y desista la idea de desposarme con este monstruo, pero nada de eso pasará. Quiero salir corriendo de aquí.

Soy la hija única del matrimonio Beckett, mi padre es un poderoso bancario que se casó con mi madre Anastasia por conveniencia, siempre pensé que él me protegería de todos los peligros de este mundo, una baja en la economía y un mal trato han hecho que papá pierda todo su dinero.

Siempre escuché los rumores que involucraban a la familia Beckett con el mafioso, pero jamás quise prestarles atención a los chismes de las personas a mi alrededor.

Mis piernas tiemblan y mi corazón bombea con fuerza, Adler me sienta en sus piernas y mamá suelta a llorar.

Soy una joven de veinte años de edad, mi padre me ha sacrificado para salvar su cuello y mi madre sufre por esto.

-Es tan hermosa, Max-. Se dirige hacia mi padre, el cual solo hace una mueca restándole importancia a sus palabras.

Adler pasa sus manos sobre mis brazos y espalda, me muevo incomoda cuando mis glúteos sienten la creciente erección en sus pantalones.

El alemán gira mi rostro para besarme, observo como mamá voltea hacia otro lado para no ver este acto tan repulsivo, esto es mucho para ambas, trato de apartarme, pero Adler jala de mi cabello haciendo que gimotee por el dolor.

-Quieta, Sabrina-declara, -¿No quieres que papá muera? ¿O sí? -siento la bilis subir por mi garganta, trago grueso dispuesta a salvar a mi familia.

Solo espero que algún día esta pesadilla acabe «

Mamá murió dos años después de mi matrimonio, un cáncer de ovarios se la llevó. Lloré por tantos días su muerte, pero mi odio hacia Max se intensificó cuando en menos de dos semanas ya otra mujer ocupaba el lugar de Anastasia.

Termino de maquillarme para salir, el mundo de la mafia está lleno de santígüelas y traidores. Todos quieren un poco de ti; durante todo mi tiempo con Adler he aprendido que nadie es tu amigo y no eres amigo de nadie.

El padre de Adler comenzó su vida como mafioso cuando su esposa fue diagnosticada con leucemia, la necesidad de salvar a la mujer que amaba lo llevo a cometer actos ilícitos, al principio solo se ocupada de llevar y traer en su coche al jefe del cartel de Bramen, luego se ganó la confianza de todos pasando a ser su mano derecha, para un año después tener su propia red de mafia. Armas, drogas y mujeres son el pan de cada día para la familia Schulz.

Un par de veces traté de escapar y lo único que logré fui la golpiza más horrible de mi vida, Adler jamás me deja sola, jamás me dejará ir.

En muchas ocasiones me tocó cubrir mi cuerpo de los moretones que sus sesiones de sumisión me dejaban. Adler odia que le lleve la contraria, que no responda a tiempo, que no le siga la corriente, que lo mire a los ojos cuando no ha dado el permiso, que no le llame amor.

En pocas palabras, todo le molesta.

Ruedo los ojos cuando veo a Wendy Schulz entrar a la mansión donde vivo hace tanto tiempo, esa es otra hipócrita de lo peor, sabe que su hermano me retiene a la fuerza en estas cuatro paredes y no es capaz de hacer algo para ayudarme.

-¡Feliz cumpleaños! -espeta mientras me abraza, hago una mueca simulando una sonrisa.

-Gracias.

-Sabrina, he preparado un día entero juntas–. Grita emocionada.

-Genial...-Wendy toma mi mano y me arrastra hacia la salida, me paralizo asustada. Adler no ha dado el permiso para mi salida, el pánico se apodera de mi cuerpo, comienzo a temblar.

Miro a todos lados buscando al alemán, pero no aparece.

-Cuñada, mi hermano me ha dado permiso-la miro fijamente, sus ojos color avellana son iguales a los de su hermano mayor, a diferencia de Wendy que tiene el cabello castaño oscuro y Adler claro.

Busco mi teléfono para llamarlo, pero Wendy me lo arrebata de las manos, me subo a la camioneta y cinco autos más van detrás de nosotras.

Nunca una mujer Schulz sale sin protección.

Un grupo de guardaespaldas nos siguen en todo momento, la gente nos mira de arriba abajo y no era para más, tenemos más seguridad que el presidente de Alemania.

Wendy salta emocionada al entrar a una tienda de vestidos de noche, no estoy de humor para nada de esto, Adler es un maniático del control, tengo una habitación repleta de vestidos de galas, zapatos de todo tipo, carteras de todos los tamaños y colores y ni hablar de las joyas.

-Wendy, no necesito nada-murmuro hastiada cuando la observo traer un par de vestidos para mí, hemos pasado toda la tarde buscando cosas innecesarias.

Mi cuñada me toma de la mano cuando nos disponemos a adentrarnos a la propiedad. Seis tortuosos años enjaulada en este lugar, seis años bajo el mandato y las ordenes de Adler Schulz, las personas me llaman afortunada por tener el amor del mafioso más poderoso del continente, yo no lo llamaría así. Papá me reprocha porque según él no le he dado una oportunidad a Adler, que es un hombre bueno que me ama y adora, pero no. No puedo amar a alguien que me ha quebrantado y torturado a su antojo.

Miro a Wendy impaciente, abro la puerta encontrándome todo en silencio.

-¡Sorpresa! -me asusto al escuchar los gritos. El círculo social de Adler «Mafiosos, asesinos y putas» está aquí para celebrar mi cumpleaños número veintiséis, mi padre viene sonriente con su amante y quiero evitarlo a toda costa.

Adler me abraza y deposita infinidades de besos en mi boca delante de todos, me extiende una caja y trato de hacer una cara de emoción y sorpresa cuando veo una gargantilla de diamantes en ella.

-Es hermosa amor-. Adler me besa con lujuria.

Los líderes de la mafia junto a sus esposas se acercan para felicitarme, la mentira y la falsedad están reunidas en este lugar para celebrar mi cumpleaños.

Dos de los guardaespaldas de confianza del alemán no se me despegan ni un momento, todas las personas quieren felicitarme y yo solo deseo que todo esto acabe pronto.

Adler me toma fuerte de la mano y sé que quiere decir esto, tengo que comportarme o su sesión de sumisión que consta de golpes, hará que obedezca u obedezca.

-Tan hermosa como siempre señora. -Dimitri, el mejor amigo de Adler me saluda. El alemán me arrastra de nuevo hacia él.

«No vuelvas a sonreírle» «No te quiero cerca de ellos» «¿Eres mía, no lo entiendes?»

Sus palabras retumban en mi cabeza, trato de mantenerme firme para no quebrarme. Camino hacia el patio trasero, el vestido, el collar todo me está asfixiando.

Quiero escapar de toda esta farsa, de toda esta manada de idiotas que solo me tratan bien por ser la mujer de Adler Schulz.

Llevo mis manos hacia mi cabeza, todo me da vuelta, los guardas que vigilan el ala sur me miran con determinación; saben que he intentado escapar en otras ocasiones y no me permitirán marcharme de aquí.

No soporto más, no soporto que el alemán me toque, es nauseabundo sentir como se hunde en mí, como me besa y me venera como si fuera lo más maravilloso del mundo.

Capítulo 3 Sabrina, te presento a tu nuevo guardaespaldas...

CAPITULO 2

Tengo derecho a amar, a escoger a quien entregarle la vida, pero no, mi padre me arrebató el derecho, me arrebató la alegría y la felicidad que me merecía.

No tengo un cuento de princesas, aquí no hay un caballero con armadura dorada que me salve.

-¿Todo bien, señora? -Jasón el jefe de guardas me preguntan y solo asiento.

Entro de nuevo a la sala, todos son una manada de lobos. Adler está hasta los cojones de borracho y lo único que quiero es descansar, levantarme al día siguiente y darme cuenta que todo esto fue solo una pesadilla.

Escucho el son de la música, la gente me canta el cumpleaños feliz y esto de feliz no tiene nada. Adler coloca sus manos sobre mis glúteos, la gente nos toma fotos y trato de sonreír de verdad trato de mantenerme fuerte.

Mi esposo me toma de la mano llevándome hacia la pista de baile, una canción romántica suena y me muevo al ritmo de la música.

-Eres todo para mí, lieben.

«Amor»

-Y tú para mí, Adler-. Respondo rápidamente.

Adler me besa desenfrenadamente, escucho los aplausos y las evasivas, las lágrimas se resbalan por mis mejillas. Me siento enjaulada, abandonada y herida.

-¡Señores! pido un brindis por mi mujer-, un grupo de camareros entra repartiendo copas de vino a todos los presentes-. Ella es mi vida, la reina de esta casa, es todo para mí, pido un brindis para la señora Schulz-Adler me vuelve a besar. -Vámonos de aquí-me tenso porque sé que significa eso.

Paso junto a Adler delante de todos los invitados, mis piernas me pesan no quiero estar a solas con él.

El mafioso cierra la puerta de la cocina, empuja mi cuerpo hasta la isla de concreto. Sube mi vestido hasta mis caderas con rapidez. Escucho el cierre de su pantalón, es inevitable, soy demasiado cobarde para detenerlo. Mi cuerpo se mueve hacia adelante cuando su miembro invade mi intimidad.

Los gruñidos llegan hasta mis oídos, me aferro a la cerámica fría de la isla, Adler me toma del cabello atrayéndome hacia él, dejo de respirar cuando aferra sus manos a mis caderas y la penetración llega mucho más profunda. Lo único que deseo es que él muera.

-Te amo, prinzessin.

«Princesa»

Bajo mi vestido para cubrir mi desnudez cuando por fin se ha corrido. Adler me atrae hacia su pecho y besa mi frente. Este es él, un hombre que me hace tanto daño sin saber que me mata cada día.

Apenas salimos de la cocina, grupo de mariachis entra cantando las mañanitas, desde siempre he tenido una fascinación por esa cultura, los miro con los ojos bien abierto, esto es fabuloso, salto de la emoción cuando uno de los mariachis me coloca su sombrero.

Adler une su mano con la mía y estoy demasiado concentrada en el grupo que toca al son de rancheras que no me doy cuenta cuando el cuerpo de Wendy la hermana de Adler cae desde el segundo piso sin vida.

Escucho los gritos de terror por parte de los invitados, Adler se queda paralizado viendo el cuerpo de su hermana ensangrentado, mi padre corre hacia mí, pero estoy demasiado asustada.

Adler deja mi mano para correr hacia su hermana, observo como su cuerpo está hecho trizas, un cuchillo atraviesa su pecho y es ahí cuando se desata el caos.

Un grupo de mercenarios entran disparando a todos lados, ahogo un grito cuando Jason baja mi cabeza dispuesto a sacarme de la mansión, veo como los cuerpos inertes de las personas caen al piso.

El mafioso alemán empuña con fuerza su pistola nueve milímetros enchapada en oro y diamantes. Sus hombres lo protegen para que no salga herido, Adler mira hacia a mí y asiente, soy arrastrada hacia afuera.

Las mujeres gritan despavoridas, mi padre sale herido y veo como alguien lo ayuda a escapar, como era de esperarse ni siquiera se preocupó si estaba viva o muerta.

Alguien arrastra el cuerpo de Wendy Schulz, mi piel se helada cuando un grupo de encapuchados salen corriendo hacia mi dirección; trato de salir de allí y escapar hacia el bosque, pero me es imposible.

Un hombre fornido de casi un metro noventa se posesiona delante de mí, tiene un tatuaje de en forma de tarántula en el cuello. Sonríe ampliamente mostrando sus dientes blanquecinos y es allí cuando sé que las cosas han empeorado.

-Sabrina Schulz-. Espeta mi nombre con tanta arrogancia y sé que no dudará en jalar el gatillo y acabar con mi vida.

Me quedo callada, una mujer pelirroja sale en medio de un grupo de hombres y cuando me observa temblando en el piso con mi vestido hecho trizas se ríe.

-Die mafia-Schlampe

«La perra de la mafia»

-Esa soy yo-. Respondo con valentía.

La mujer bufa.-Espero que tengas esa misma sonrisa cuando te este descuartizando-todos detrás de ella se burlan.

Me levanto del piso, limpio mi vestido y la encaro-. Y yo espero que sigas de arrogante cuando Adler haga que te degollen viva.

La mujer borra su sonrisa.

Escucho el aplauso por parte de alguien, todos se miran y sonrio cuando veo a Adler salir de la mansion con un grupo de hombres a su lado.

La mujer se tensa y trata de huir, pero una bala le traspaza el hombro izquierdo haciendola caer, de un momento a otro todos los hombres que me retuvieron caen al piso sin vida.

Corro hacia Adler y lo abrazo, necesito que me saque de aqui y me lleve a un lugar seguro. El alemán me sostiene con fuerza, no soporto nada de él, pero ahora lo único que necesito es estar a salvo.

Los gritos de la mujer llegan hasta mis oidos, pero es inevitable, la torturaran hasta que suelte quien la envió aquí y porque.

(***)

Me aferro al asiento de cuero del avión privado del alemán, hemos viajado hasta Berlin por seguridad de la familia y al parecer se ha desatado una guerra con la mafia italiana.

-Meine Schönheit, mi hermana ha muerto por culpa de Giorgio Jean Luca, hemos venido a esta ciudad para protegerte. Eres y serás siempre lo más importante para mí.

«Bella mía»

Adler toma un sorbo de coñac, se le nota cansado y en sus ojos puedo ver el dolor reflejado. Wendy con tan solo veiticuatro años era la única familia de sangre con vida del alemán. Cuando sus padres murieron en mano de la mafia irlandesa, el mafioso tomó el mando encargándose de su pequeña hermana y los negocios de la familia.

-Estaremos bien-hablo tomándole la mano.

Un grupo de hombres nos reciben en el aereopuerto, pasamos por encima de la policia alemana y no saben lo que un par de billetes puede hacer.

Tiro mi bolso en la cama king size, quito mi ropa y me dispongo a darme un baño para relajar mis musculos, aún no me explico como han violado la seguridad de la mansion en Bramen.

Siento una pulzada en mi pecho, la mafia italiana no se va con rodeos, si han declarado la guerra estoy más que segura que seré el primer objetivo de Giorgio.

-¿En que piensas amor?-la voz de Adler me saca de mis pensamientos. Sirve un poco de vino en una copa y me la extiende. La espuma de la bañera tapa mi cuerpo desnudo.

-En Giorgio.

Adler suspira -Hablando de eso...No te quise decir nada en Bramen, pero el cuerpo de mi hermana tenía esta nota.

Mi corazón se paraliza.

«La proxima es Sabrina, cuida muy bien de tu esposa. Nunca se sabe cuando sera la última vez que la veas.

GJL»

Me levanto de la tina, enrollo mi cuerpo en una toalla, el ambiente se vuelve frio. Adler trata de tranquilizarme diciéndome que no permitirá que nada malo me suceda, pero no sé sí creerle.

(***)

La mansión esta vuelta un caos, hombres salen y entran de la propiedad, Jason le da instrucciones a un grupo de personas y estos asienten a sus ordenes.

-Señora...-Angela Gabriela, la mujer que Adler ha puesto a mi disposicion me llama.

-Dime, Angie–. Corto el tallo de una de las tantas rosas que hay en el jardín.

-Le he preparado el desayuno, puede ir a la terraza campestre.

Me levanto y le sonrío, Adler ha pasado toda la mañana ocupado y lo agradezco, no estoy de humor para soportar sus estupideces.

Uno de los sirvientes me sirve frutas y yogurt para comer. Miro a lo lejos un par de camionetas llegar con más hombres.

Ruedo lo ojos, todo hubiera sido más sencillo si mi papá nunca me hubiera entregado a la bestia alemana.

Son casi las siete de la noche, Adler no ha pasado en casa durante todo el día. Angie me hace compañia mientras leo orgullo y perjuicio.

Camino hacia el balcón de mi habitación. El frío de la noche me acobija, los guardias pasan de un lado a otro protegiendo la propiedad de Berlín.

Suspiro dispuesta a descanzar un poco, sabiendo que apenas llegue Adler tendré muchas horas en desvelo.

Trato de moverme, pero soy paralizada cuando mi cuerpo es mojado con agua, abro mis ojos y fulmino con la mirada al imbécil que ha ocasionado esto.

Empuño mis manos cuando lo veo sonreír, mi mirada se suaviza cuando logro detallarlo, sus facciones son marcadas, su cabello café alborotado es precioso, tiene unos brazos, pectorales y gluteos fornidos.

Aprieto mis piernas, es la primera vez que alguien me pone de está manera. Angie entra y me pregunta que es lo que sucede.

Salgo disparada hacía el jardín dispuesta a poner en su sitio a ese sujeto, los sirvientes y hombres me llaman, pero estoy demasiado enojada con ese desconocido.

-Tú...-Lo señalo, el hombre sonríe a medio lado y siento que estoy perdiendo la cordura.

-Dígame-. Suelto el aire de mis pulmones, Jason me pregunta si estoy bien y le pido que se marche ahora.

-Hablame con respeto ¿Acaso no sabes quien soy?

-¿Debería?-Si serás imbécil.

-Yo soy...-abro los ojos y boqueo como un pez cuando vuelve a mojarme con la maguera que hasta ahora me doy cuenta que sostiene en sus manos.

-Pero qué...-Angie se ríe, me doy media vuelta para marcharme, Adler viene entrando por la puerta principal y agradezco que no se haya dado cuenta de mi presencia, subo las escaleras a toda prisa y me cambio rapidamente.

Jason toca un par de veces la puerta de mi habitación para informarme que mi esposo necesita verme.

Adler está sentado en la silla de cuerpo giratoria de su oficina. Apenas me ve se levanta y besa mi boca con tanta determinación.

-Eres tan perfecta-, susurra sobre mis labios.

Tomo asiento al lado de él, Adler entrelaza nuestros dedos y juguetea con mi cabello-¿Que vas a hacer ahora?-el alemán conecta su mirada azulada con la mía.

-Protegerte... -Ruedo los ojos. Si tengo el peligro todos mis días en casa.

Tocan un par de veces la puerta de madera, acomodo mi falda que se ha subido unos cuantos centimetros por las caricias del alemán.

Me volteo para acomodarme un poco mi vestimenta-Bienvenido a la familia Erick, espero poder contar contigo en todo, dejo en tus manos lo más importante para mí.

Me giro para ver con quien habla Adler y me quedo congelada cuando observo al imbecil que me ha mojado frente a él.

-Sabrina, te presento a tu nuevo guardaespaldas...

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