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La obsesión de jeque

La obsesión de jeque

Autor: : Katiuska Briceño
Género: Romance
💥LA obsesión del Jeque💥Nueva Un jeque fue obligado a casarse con una mujer a la cual no ama... Esa relación lo hará el hombre más infeliz del mundo. Todo cambia cuando conoce a una latina por casualidad la cual se vuelve su obsesión... Ella desaparece después de esa noche, cuando su equipo de seguridad le notifica que hay una chica que coincide con su búsqueda él manda a cerrar el aeropuerto para que no pueda escapar pero nada lo preparó para verla llegar con dos gemelos idénticos a él. 💥Drama 💥Amor 💥Diferencias culturales 💥Hijos fuera del matrimonio 💥Venganza Son el escenario perfecto para el desastre ¿podrá el jeque meter en casa de su esposa a su obsesión?

Capítulo 1 El matrimonio

-Aterrice muy temprano en Arabia saudita porque hoy es el día de mi matrimonio, es absurdo que me case con una mujer que no conozco, pero este es el precio del ser, el jeque. Mi matrimonio fue arreglado desde mi nacimiento, por esa razón dejé los negocios a un lado, ya que hoy firmaremos el nikah, (el acuerdo matrimonial, ese es el matrimonio) y en dos días será la boda religiosa, quería conocer a mi esposa hoy, pero su familia no acepto así que vendrá su padre y hermano.

Eso quiere decir que no podre verla hasta la boda religiosa, llegue al castillo y mi familia me recibe con los brazos abiertos como siempre, me acercó a mi madre y la abrazo.

-abn (hijo) ¿cómo estás? ¿Qué tal tu viaje?

-al'umu (madre) bien, bese su frente como siempre lo hago al verla y es que ella es lo más sagrado en mi vida, mi madre me reprendió por haber llegado justo el día de mi matrimonio, pero me excuse con el trabajo, mientras sacaba los obsequios que le había traído. Mi madre me llenaba de información innecesaria sobre mi futura esposa. Ella sabía que yo estaba renuente a aceptar mi futuro, por esa razón trataba de convencerme de que Amira Al Bekir era la mejor opción para esposa que podría encontrar en Arabia saudita. Aunque se notaba, ella estaba algo insegura de esa unión porque somos musulmanes, pero nos han educado de manera flexible por los continuos viajes que realizamos, eso quiere decir que somos un poco liberales con las costumbres, pero la familia de Amira es muy tradicional. Tanto así que no permitieron noviazgo, ni presentaciones previas a la boda, otro tema es que ella se cubre de pies a cabeza y yo estoy acostumbrado a ver a las mujeres con el rostro descubierto en Dubai, no sé si nuestras vidas podían compaginar. Aunque no hay nada que yo pueda hacer, soy el primogénito, tengo que asumir mi responsabilidad como jeque y una de esas es contraer matrimonio para tener descendencia pronto. Ya que he dejado pasar algo de tiempo, tengo 25 años y Amira 20, en nuestra cultura las mujeres se casan a temprana edad y ella está comenzando a ser señalada, esa fue la razón por la que adelantaron los acontecimientos.

-Amira estaba en su casa emocionada, ¡por fin había llegado el día de su matrimonio! Estaba cansada de ser el centro de los comentarios malintencionados de toda su familia y allegados, muchos afirmaban que la familia del jeque se había arrepentido de la unión porque habian pospuesto el matrimonio tres años consecutivos. Pero su Baba le había dicho que se debía a los negocios de su futuro esposo, ella sabía que Hassan era un hombre ocupado que vivía viajando por ser un jeque. Estaba muy nerviosa porque toda su vida había sido preparada para ser la esposa perfecta del jeque y quería cumplir con las expectativas para que su familia se sintiera orgullosa. También deseaba un matrimonio armonioso, lleno de amor e hijos, le pedía a allāh todos los días que la bendijera la noche de bodas con un embarazo. Mi madre no para de repetirme mis deberes, debo ser obediente y comprensiva, siempre velar por el bienestar de mi esposo y darle tantos hijos como sea posible, ya que de eso depende nuestra unión. A mí me hubiera gustado asistir al matrimonio para poner algunas condiciones y conocer a mi esposo, pero mi padre dice que los negocios no son para las mujeres, él se encargara de conseguir un acuerdo beneficioso para mí y eso es lo único que yo debo saber.

-Me di una ducha y me coloque presentable para la ocasión y baje a la sala donde me esperaba mi Baba (papá) y mi 'akh (hermano) estaba nervioso porque mi 'akn me hacía preguntas tontas como si estaba preparado para la ocasión, era obvio que no en primer lugar porque no deseaba casarme y menos con una extraña... La familia de Amira llego, el wali (padre de la novia) y el Imam (el encargado de oficiar la ceremonia) comenzamos a conversar sobre los términos y condiciones, es un momento muy serio, así que mi padre aprovecho para exponer algunas inquietudes que quería dejar por escrito. Cosa que me sorprendió porque yo no había pensado en esos pequeños detalles como ¿qué pasaría en caso de infidelidad, falta de hijos o problemas de convivencia que los llevaran al divorcio? Solo me había preocupado por estipular la dote (regalo o garantía que se entrega a la novia puede ser propiedades, oro, etc.) yo le obsequiaría una casa de acuerdo a su posición y si el matrimonio se disolvía por culpa mia sin ninguna falla de su parte, también le dejaría una buena suma de dinero. El resto de cosas estipuladas eran las básicas como que los hijos permanecerían conmigo en caso de divorcio, etc.

El acuerdo fue firmado, sellando así el futuro de Amira y mío para siempre, como era costumbre celebraron con una cena la cual debió llevarse a cabo con ambas familias y en presencia de la ahora jequesa. Ya que en nuestra religión se hacían siete festejos cuando las personas se casaban, pero él, Baba de Amira, no acepto, así que solo tendrían esta cena y la boda religiosa que sería el día siguiente, cuando todo termino despidieron a la familia de su esposa y él se quedó perdido en sus pensamientos.

-Cuando escuche el auto de mi Baba corrí a su encuentro y él me confirmó que estaba casada, eso fue un motivo grande de felicidad, en casa todas las chicas comenzaron a zaghareet. (Es un grito tradicional que se usa en bodas y celebraciones) y fue así como comenzamos con el ritual de la henna, es un ritual donde todas nos pintamos los pies y las manos en compañía de familiares, mujeres y amigas.

-Estaba ansioso y nervioso, pero no de buena manera se lo comenté a mi Baba y 'akh, pero no le dieron importancia, uno porque tenía experiencia en este tipo de matrimonio y el otro porque es menor que yo y no sabe del matrimonio. No me quedo más que llamar a earaab (mi padrino) él es mi mejor amigo y guía, él me dijo que debía darle tiempo a la relación y sobre todo tener fe en allāh. Era la primera vez que sus palabras no me reconfortaban, pero como no había nada más que hacer y me acosté para descansar.

Capítulo 2 La noche de bodas

-El gran día llegó, mi familia me ayudaba a prepararme mientras mis nervios aumentaban, estaba cerca de conocer a mi habibi, aunque aún nos falta estar ante el imán para aceptar, eso es una mera formalidad porque el acuerdo ya está firmado. Ella debía permanecer con las mujeres en una habitación y su esposo con los hombres hasta que llegara la hora de la walima (banquete)

-me levanté temprano para verificar que todo estuviese bien en el castillo quería que Amira se sintiera bienvenida, ya que esta será su casa, mi madre se había encargado de sus aposentos, pero quería supervisar aunque esas no son labores de un esposo, revise cada pequeño lugar y me pareció que todo estaba correcto como ella sería mi primera y única esposa había mandado a acondicionar todo el primer piso el cual se supone que compartirá con nuestros hijos llegado el momento. Yo no comparto la idea de tener más esposas, sé que puedo construir un buen matrimonio solo con una y mis hijos, así era como lo hizo mi padre. Fui a desayunar con mi familia, se supone que ellos se mudarían cuando me casara y asumiera el cargo de jeque oficialmente, pero yo no quise, tenerlos a ellos me obligaba a cumplir con las obligaciones de esposo sin sumergirme en el trabajo. Me pareció que mis padres fueron muy buenos al aceptar eso, aunque el acuerdo duraría solo un año, luego ellos ocuparían el castillo que les correspondía y mi esposa se haría cargo de este lugar.

>>Subí a mi habitación y comencé a arreglarme para la boda, el momento estaba cerca, a las 12 del día daría el sí y luego la conocería, eso era lo que tenía en mente, la familia de su jequesa (esposa) quería una fiesta muy grande el día de hoy, pero me negué. Ya que ellos habían puesto condiciones muy absurdas antes de la boda, ahora ella es mía, solo yo tengo derecho a decidir lo que sucederá. Si la ocasión fuera diferente, hubiese cedido en todo, pero estaba casado de que ellos pensaran que tenían el control solo porque había cumplido la palabra que dio su Baba cuando yo nací.

-Tenía muchos nervios y es que me da mucha vergüenza tener que mostrar la prueba de su pureza, yo siento que eso es algo muy íntimo, pero ese paso es crucial para que no me devuelvan. Mi madre me indicó que era hora de irnos y la emoción me embargo, estaba segura de que mi matrimonio sería bendecido por allāh, ya que desde pequeña he cumplido todos sus mandatos, siendo así su fiel devota, subí al auto en compañía de mi familia y así comenzó mi aventura con el jeque.

-Me encontraba reunido con los hombres de mi familia cuando vi entrar a la familia de mi jequesa, nos saludamos y minutos después el imán comenzó con la ceremonia, fue algo tan rápido que no me dio tiempo de reaccionar, cuando menos lo esperé, todos estaban felicitándome.

-Estaba casada, todas las chicas comenzaron a hacer el Zaghareet mientras se acercaban a felicitarme y desearme un largo y feliz matrimonio, yo pensaba que todo estaba resuelto, pero hicieron comentarios sobre hijos y mi alegría fue reemplazada por una por angustia. Necesitaba quedar embarazada lo antes posible, así que comencé a rezar en mi mente justo antes de que me llevaran con mi zawji (esposo) sentía que mis piernas me fallaban, me costaba respirar y mi corazón estaba muy acelerado, era la primera vez que sentía que el hiyab (velo) me asfixiaba. Cosa que nunca me había sucedido, ya que desde niña lo uso todos los días, mis padres me han dicho que la pureza y el respeto de una mujer está en andar cubierta y solo dejarse ver por su marido.

-estaba esperando a mi jequesa, sentía algo de nervios más, no ansiedad, se supone que es lo que debería sentir, la vi caminar hacia mi cubierta de pies a cabeza, solo se veían sus ojos de color negro, así que no fue mucho lo que descubrí sobre su aspecto o personalidad. Me acerca y le di un beso en la frente por encima de la tela habibi (mi amor) tomé su mano y la guie hasta la mesa donde sería el banquete, pero me inquietaba mucho el hecho de no sentir absolutamente nada, solo le dije habibi por compromiso, seguro estoy exagerando y con los días nacerán los sentimientos estaba pensando mientras comía. Nuestras familias dieron discursos deseándonos lo mejor, sobre todo mencionando el tema de los hijos y yo sonreí agradecido porque nada me haría más feliz que ser bendecido por allāh en ese aspecto ya me imaginaba a mis hijos corriendo por el castillo, mi madre tuvo dos varones, pero a mí me gustaría tener hijos de ambos sexos.

>>El banquete término nos despedimos y fuimos a "nuestra noche de bodas" nuestras familias estarían aguardando en un salón continuo para la prueba de fitna (virginidad) entramos a la habitación y no sabía cómo proceder, yo no soy virgen ni nada de eso. Solo que no sentía deseo sexual hacia ella, la guie hasta la cama donde tomo asiento, me arrodille y le quite los zapatos para lavar sus pies, sentía como ella temblaba, así que lo hice de forma lenta, dejando suaves caricias a mi paso. Luego me levante para quitar el hiyab de su rostro, así fue como descubrí a una mujer morena clara, con los ojos negros, cabello castaño ondulado y largo hasta su cintura, ella era como toda chica normal. Estaba roja como un tomate de la vergüenza, yo quería quitar toda su ropa para ver si lograba excitarme, así que la debate de la cama me acerque lentamente a su rostro y comencé a dejar pequeños besos para que se relajara cosa que sucedió. Luego di cortos besos en sus labios hasta que la besé porque la idea era que ella lo disfrutara tanto como yo, es más, no importaba si yo no disfrutaba lo suficiente, hoy era su noche y la trataría como una reina ¡habibi!

Capítulo 3 Buscando consejo

-las palabras dichas por mi esposo me hicieron relajarme y dejarme llevar así que de manera tímida e inexperta comencé a responder su beso aunque sentía que no podía respirar, el término el beso y me observo fijamente a los ojos haciendo que enamorara y es que Hassan era un hombre hermoso tenía ojos color ámbar, media unos dos metros, tenía el cabello negro, al igual que sus grandes pestañas y cejas, su barba estaba perfectamente arreglada, en fin era el hombre más guapo que he visto en mi vida.

-le sonreí a Amira para que se relajara, habibi debes respirar mientras te beso, no deseo que te desmayes, ella estaba muerta de vergüenza, por esa razón decidí llevar mis besos hasta su cuello, mientras mis quitaba su ropa con mis manos ¡por fin la vi desnuda! Pero eso no cambió la situación, al menos no para mí ella era hermosa, no lo podía negar, tenía pecho pequeño, pero lindos, su cuerpo no era delgado, estaba bien, la llevé a la cama mientras le decía palabras lindas para transmitirle seguridad y tranquilidad tratando que entrara en confianza. ¿Por qué su cuerpo temblaba como gelatina, ¿habibi deseas para? Yo podría hablar con nuestros padres, quiero que estés lista para lo que sucederá entre nosotros, yo no tengo problemas en esperar a que te acostumbres a mi presencia.

-¡No quiero parar!

-esas fueron las únicas palabras que pronunció mi jequesa, yo quería parar porque también necesitaba acostumbrarse a ella, ya que mi miembro no quería colaborar, quizás eso era porque aún no me concentraba así que la recosté en la cama con cuidado y comencé a repartir besos desde sus pies hasta su cuello. Evitando tocar las zonas más sensibles de ella, eso la excitaría mucho más, ella comenzó a gemir y eso me emociono, así que continúe con mi tarea, tome sus pechos en mi boca y los lamí de forma lenta, me frustraba un poco que ella no colaborara, estaba en la cama sin mover un músculo. Si no fuera por los leves gemidos que emitía pensaría que la estaba obligando, baje mis besos por su abdomen, pero ella me detuvo justo cuando trataba de llegar a su centro, traté de convencerla de que eso era parte de la experiencia y normal en el matrimonio; sin embargo, ella no cedió porque según es pecado. Con eso mi ánimo decayó, así que lubrique mi miembro y lo guíe a su centro mientras la besaba de forma lenta. Ella estaba completamente cerrada, lo que endureció mi erección, cuando logré mi objetivo, ella gritó así que me quede quieto para que se acostumbrara a mi tamaño, el cual es grande, por eso quería prepararla bien y regalarle algunos orgasmos antes de penetrarla.

La besé de forma intensa, para que ella se olvidara del dolor, cuando emitió un gemido comencé a penetrarla de forma lenta, cerré mis ojos para dejarme llevar por el momento, sentí como ella se tensaba y estallaba en un orgasmo así que me deje llevar para terminar así nuestro primer encuentro sexual.

-estaba agotada y adolorida, aunque logré relajarme durante el encuentro con mi habibi no podía negar que me dolía, mi parte íntima es que esa parte de mi esposo es muy grande, doy gracias a allāh que esto se hace una o dos veces por semana porque no creo que pueda resistirlo.

-habibi ¿cómo te sientes, te he hecho daño? Ella no respondió con palabras, solo negó con su cabeza, así que respire profundo para no frustrarme, porque ella no habla, sé que te lastime y es normal la primera vez. Si me hubieras dejado hacer todo lo que deseaba la experiencia te hubiese encantado, aun así prometo que la próxima vez será mejor, habibi... Salí de ella, tomé un paño para limpiarla y mostrar así la famosa prueba de virginidad. Me vestí y abrí la puerta para que pudieran entrar, con eso quedó sellado nuestro matrimonio y los testigos se fueron.

-¿Puedo ir a mis aposentos? Esa pregunta dejó en shock a Hassan y confirmó lo que tanto temía, él y su esposa nunca se llevarían bien, porque se supone que para fortalecer el lazo de una pareja se debe convivir, pero ella está muy aferrada a las cosas que le inculcaron. Las cuales me parecen totalmente absurdas, pero no soy quién para obligarla a hacer algo que no desee, Amira quiero que sepas algo, soy tu zawj (esposo) quiero que me tengas confianza para poder avanzar. Si algo te incomoda o molesta debemos platicarlo, sé que tus costumbres son más fuertes que las mías, pero no deseo hacerte sentir inferior o prisionera, ¿estamos?

-si, me levante con cuidado me coloque algo de ropa y fui a mis aposentos, estaba feliz por todo lo que había vivido el día de hoy, pero sentía mucha vergüenza porque mi habibi me había visto desnuda por esa razón hui del lugar necesitaba estar en mis aposentos para reflexionar sobre las cosas que me había dicho mi madre y las que había vivido, ya que eso estaba muy lejos de las prácticas normales que debe tener un matrimonio según ella.

-Me sentía decepcionado y frustrado como nunca antes, he estado con muchas mujeres de nuestra cultura que ya son viudas o divorciadas, que disfrutan de su sexualidad de forma clandestina y ninguna había actuado tan frío como mi jequesa. Lo que lleva a pensar que tome la decisión equivocada es que hasta sus besos eran fríos sin contar que no toco mi cuerpo, sino en el momento en el que detuvo mi intento de hacerle sexo oral. Fui a mis aposentos, me di una ducha para bajar mi molestia y me acosté a dormir...

La mañana siguiente me levanté temprano para arreglarme e ir a la casa de mi padrino para conversar con él, al llegar me recibió algo asombrado porque pensó que estaba disfrutando de mi reciente matrimonio, le conversé todo lo que me estaba pasando.

El padrino de Hassan escuchó atentamente sus palabras y sintió pena por su ahijado, ya que él había vivido una situación similar con su primera esposa, de la cual no se pudo divorciar porque dio a luz a su primogénito. Así que le aconsejó que tuviera paciencia porque la chica era criada de forma muy tradicional y quizás con los días se acostumbraba a su presencia, no podía juzgar tan rápido a su mujer, lo más importante era no hacerse tantas expectativas y dejar que todo fluyera de forma natural.

-escuchar las palabras de mi padrino lo había tranquilizado un poco, aunque le hubiese gustado que le dijera que debía divorciarse, no sucedió... Así que decidió irse a trabajar para olvidar lo sucedido en casa.

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