P.o.V Desconocido
Caminando por el pasadizo secreto de nuestra guarida, llego a la sala principal. Lo primero que siento al entrar es frío, y una sensación de miedo que hace que tiemble mi cuerpo; impresión que me provoca el hombre sentado en la silla del centro, aquel que nos guía en esta lucha por vencer las enfermedades en la raza humana.
Hace poco me enteré de la existencia de los seres sobrenaturales, me interesó tanto este tema que sin querer di con este culto, donde me dejaron entrar por ser un especialista en genética y tener los mismos objetivos de estudio.
Se cree que podemos ser capaces de recrear los genes de la sangre licántropa, o de los vampiros, en nuestros organismos sin perder nuestra humanidad. Por eso me uní a este grupo, para intentar construir con éxito este experimento.
También con el objetivo de crear una manera más fácil de detectar a dichos sujetos, pues es muy difícil saber si estamos frente a un cambiante hasta que no se realice un análisis de sangre, y por supuesto, para formar parte de esto Todos somos sometidos a pruebas para entrar.
-Demoraste mucho.
-Lo siento, Alpha. -Desde que entré a este culto he llamado así al jefe.
Muy pocos conocemos su cara y yo soy uno de los privilegiados. Es un hombre alto pero su masa muscular no va con su complexión, es como si estuviera enfermo, esa fue mi explicación para tan maltratado cuerpo, tiene cicatrices en los brazos en uno de sus ojos,si cualquier niño le viera diría de seguro que en la misma imagen que el lobo feroz de caperucita.
Aún así no entiendo por qué le llaman Alfa, según los licántropos, es el hombre de mayor rango, en realidad no se sabe como se llama el jefe, muchos dicen que por eso le llaman el alfa porque no tiene nombre terminó mi conversación interna y sigo caminando hacia el el habitación oscura y bajo tierra en dónde estoy.
-No me gustan las tardanzas y menos los estancamientos. ¿Aún no tenemos nada acerca de la recreación de las células de un lican en un humano?-sus ojos son tan oscuro qué cuando los miras entras en un profundo miedo y en este momento son dos obsidianas casi irreconocible. Su boca hace muecas de lo disgustado que está.
-Desgraciadamente no, señor, es complicado. Hasta ahora hemos podido inyectar el experimento sin problema y los pacientes no han tenido una mala respuesta, al menos no se han muerto como los primeros, pero despiertan descontrolados. Solo esa vez en que usted estaba ahí de casualidad y comprobamos que le hacían caso, pudimos controlarlos.-
Le respondo rápidamente, no quiero mentir y tampoco morir, tengo dos hijos en casa que dependen de mí, aunque hace muchos años que no los veo. Su cara cambia ya no es miedo lo que tengo sino pavor.
-No me sirven soldados sin mente propia, tampoco a ustedes, científicos de pacotilla. No avanzan en el proyecto Killion. Si lo que hace falta es más sangre, los nuevos reclutas humanos irán a cazarlos.-la idea de ver a más personas morir me desconcierta así que respondo rápido.
-No, Alpha, por ahora estamos bien de suministros, venía por otra información.-por suerte su cara muestra que me hace caso.
-Habla.-ya nada tanto miedo aún así su tono de voz me hace contestarle.
-Los lican se están preparando para recibir una nueva pasante humana, intentamos contactar con ella por todo los medios que pudimos pero al parecer está protegida, aunque no sabemos por quién.-acabo de meter la pata, el jefe se levanta coge una silla que no había visto en la habitación y la tira por encima de mi cabeza, todo ocurrió a milésimas de segundo casi no la logro esquivar e involuntariamente doy pasos hacia atrás buscando la salida.
-¡Panda de inútiles! ¡¿Es que no pueden hacer nada bien?!, ¡¿ni secuestrar una débil humana pueden?! Ella sería un activo fundamental para entrometernos en la manada y llegar a saber dónde se esconden.-sus ojos se encienden, cada vez que toca el tema de la manada se vuelve como loco.
-Alpha, seguimos trabajando en eso, pero no hemos podido descubrir ni tan siquiera quién es.-es la última información que doy, necesito salir de aquí no sé porque vengo a los partes yo, sí mi lugar es el laboratorio.
-Lo que yo decía, inútiles. Vete por ahora y sigan trabajando, es la última vez que lo diré: quiero resultados... pronto-me inclino giro de espalda cuando oigo-...de toda la investigación, no me decepcionen más de lo que ya han hecho.-hablo involuntariamente.
-Sí, Alpha. -Camino hacia el pasadizo secreto nuevamente y ya a punto de cerrar la puerta escucho que dice en un tono de voz tenebros:
-Pronto llegará mi venganza.
Sin mirar atrás cierro decisivamente la puerta del corredor y me marcho, no sé a qué se refiere, pero no es mi problema, solo debo preocuparme por hacer mi trabajo.
P.o.V Edward
Estoy cansado de recorrer el mundo buscando algo tan imposible para un Alfa cómo el amor. Hace casi cinco años fui en busca de mi mate, la mujer que sería mi luna. He regresado a mi manada con los buenos recuerdos rondando la cabeza, sin embargo mi posición de Alfa me espera.
Mi búsqueda y fracaso, me llevaron a regresar, a cumplir con mis deberes en la manada. Mi padre más contento no puede estar, dado que solo falta una semana para que sea coronado como el nuevo alfa supremo. Las distintas manadas de weres, como nosotros, los lobos, escogemos cada cierto tiempo quien nos guíe, en una gran reunión, donde participan todos los dirigentes de las diferentes bandas, donde también participan los grupos de humanos con los que mantenemos relaciones, los cuales saben de nuestra existencia y nos ayudan a mantener el secreto a salvo. Así mantenemos también las políticas con los humanos para que los otros no sospechen de nuestro mundo más de lo que ya lo hacen.
Mi manada lleva siglos siendo la elegida, no solo por ser fuerte sino porque le damos todo el respeto e importancia que merece cada uno, sin importar qué were sea. Así, bajo ese principio es como hemos logrado mantener el reinado hasta ahora, aunque esta reunión se lleve a cabo también como una manera de mantener las relaciones y como una prueba de que se está haciendo bien el trabajo.
Regresé para cumplir mi promesa. Prometí que en el periodo de cinco años, escogería a una loba para hacerla mi luna si no encontraba mi alma gemela. En el momento en que hice la promesa creí que la encontraría, que solo debía esperar un poco de tiempo...pero ya no estoy tan seguro.
Con el paso del tiempo no pude estar apartado y solo, necesitaba mi manada, ya que nosotros los licántropos nos fortalecemos estando juntos y nos debilitamos al estar separados mucho tiempo.
La manada es algo que necesitamos para sobrevivir y al mismo tiempo es como eso que los humanos llaman familia.
Mientras me pierdo en mis pensamientos, soy interrumpido por el beta de mi padre, Morgan, que sale de su oficina.
Él se encarga de administrar "Los Arcángeles", que a la vista de la sociedad humana es una cárcel, claro, que eso es solo una tapadera. En realidad es un refugio y centro hospitalario para todos los cambiantes. Mi padre, por otro lado, maneja los otros negocios.
Dirigiendo mi mirada a Morgan le digo:
-Morgan tendremos una nueva humana entre nosotros. La sociedad humana de nuevo quiere enviar a sus médicos recién graduados a que estudien, así que prepara los documentos.
-Joder, Ed, estoy cansado de esa sociedad, siempre están de entrometido. Es pura mentira eso de que quieren enviar a sus médicos solo de pasantes, en realidad son espías. Ellos sí saben que existimos, escuché que hay movimientos en otras manadas, debemos ponernos alertas porque estamos bajo ataques, en cualquier momento podríamos ser los próximos. Los sobrevivientes dicen que son un culto, aunque otros afirman que son científicos, no sabemos quiénes son exactamente, pero sea un culto o científicos, están todos locos y debemos actuar con cuidado.
-Entendido... procedamos con cautela, por lo pronto que ningún cambiante salga solo.
-Sí, alfa.
-Sabes que aún no lo soy...
-Bueno lo serás.
-Y tú seguirás siendo el beta...
-Deberías escoger a otro de esta nueva generación, ya estoy viejo para esto.
-No estás viejo ...pero bueno, hagamos algo, serás mi beta hasta que nazca tu hijo.
-Prácticamente me estás diciendo que lo seguiré siendo... sabes que puede que eso nunca ocurra...mi compañero...-lo dice burlonamente, aunque veo el dolor en su mirada.
Morgan perdió a su mate que era otro buen amigo de mi padre en un accidente, algo que hundió en profundo dolor al viejo beta, pero yo tengo la creencia de que si todavía está vivo, es porque la diosa Luna tiene algo más preparado para él.
-Lo sé.
-Bueno, dejando de lado el tema, ¿cómo se llama la nueva?
-Celin, tiene un bonito nombre y espero que no sea de mal ver.
-Como que a alguien le hace falta un revolcón, ¿no?
Gruñó rodando los ojos me dirijo a la salida para no tener que escuchar sus boberías. A pesar de no ser eso a lo que me refería, acepto que en verdad necesito una mujer. No lo niego, pero no cualquier mujer, sino la mía.
P.o.V Celin
Mi mejor amiga siempre dice que "la vida es dura", es como su frase predilecta o algo así, y hoy, por alguna razón, no puedo sacarla de mi cabeza.
Estoy en mi último año de universidad, ¿en qué carrera?: Medicina.
Estoy en la recta final para graduarme, pero eso no significa que haya aflojado o algo, lo he superado con creces. Y a pesar de que estoy tan ocupada, que prácticamente no tengo ni tiempo para pensar, me siento vacía.
Desde siempre he sentido que algo me faltaba y nunca he sabido qué es. No es que lo tenga todo, pero sí lo necesario y me siento satisfecha con mi vida, por eso no entiendo ese vacío en mí.
Recordando donde estoy, dejo de pensar en cosas deprimentes y atiendo a mi profesor.
El día de hoy, mi amado (nótese el sarcasmo) profesor Radien, o su nombre más conocido entre los estudiantes: Mr. Sádico, el profesor más aburrido y más exigente del cole nos ha dado una "gran" (de nuevo, nótese el sarcasmo) noticia y aún no sé cómo digerirla.
–Escuchen, estudiantes, este año hemos añadido un nuevo tipo de evaluación, o un requisito, como quieran llamarlo. En fin, que solo necesitan saber que tendrán que hacerlo si quieren graduarse –nos dice el profe con una sonrisa que podría describirse como tenebrosa.
Los murmullos indignados se escuchan por toda la clase, interrumpido por una seña del profesor para que hagamos silencio.
Una vez callados todos, el profesor escribe en la pizarra en letras mayúsculas. "TRABAJO SOCIAL". Vamos, que lo escribe tan grande que hasta un miope podría verlo.
–Como saben bien, esta es la mejor aula de la universidad, y como son tan talentosos... –"Pues por usted no será". Pienso para mí. Al parecer al muy cabrón no le basta con siempre darnos una mala nota–...hemos querido que demuestren sus talentos en lugares sociales en donde hace falta la mano de un médico.
Ya no se escucha nada en el aula, todos estamos consternados. Hasta yo, que siempre me dicen que hablo hasta por los codos, no sé qué decir.
–Necesito que llenen estos formularios. Sabrán el lugar que se les asigna cuando lo lean, es totalmente aleatorio, y por cierto no, no se puede cambiar el lugar que le toque, sean niños grandes y completen su asignación sin quejarse. –Diciendo esto pasa por mi puesto, me da el mío y antes de tener la oportunidad de mirar me dice:
–Felicidades Celin ha obtenido usted el mejor lugar.
Con esperanzas reforzadas miro mi hoja.
"No puede ser, esto es una broma, este no puede ser el mejor lugar"
Asombrada y sin creérmelo, me levanto y miro al profesor en busca de confirmación.
–Profesor.
–Dígame, Celin.
–Esto es una broma de mal gusto, ¿verdad? –le digo mientras albergo todavía una ínfima esperanza de que todo sea una broma.
–Yo no bromeo, usted lo sabe.
–¿Y por cuánto tiempo estaremos allí?
–Ya con mis esperanzas más que rotas, decido saber al menos el tiempo que tendré que estar en ese lugar.
–No lo sé, se puede alargar o acortar según su comportamiento, pero el tiempo estimado es de tres meses.
Caigo pesadamente en mi asiento.
"Tres meses, ¡Dios!, esto es una pesadilla, tengo que pasar como mínimo tres meses en la "Cárcel los Arcángel"."
Después de entregar el último papel, el profesor se gira y, con una sonrisa un poco espeluznante, nos deja caer otra noticia.
–Oh, y antes de que se me olvide, comienzan mañana a las cinco de la tarde. –Y diciendo esto se aleja sin prisa por la puerta, al mismo tiempo que suena la campana.
En cuanto se va el profesor todo el mundo sale de su estupor y comienzan a debatir