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La pequeña esposa traviesa del Ceo.

La pequeña esposa traviesa del Ceo.

Autor: : Baby
Género: Romance
¿Cres en las casualidades del destino? ¿Qué arias si descusbre a pocos días que el desconocido que besaste accidentalmente en un bar nocturno? Resulte sienddo tu futuro esposo......... UN contrató matrimonial que cumplir. _ Dos vidas que se ven forzadas a cambiar drásticamente!. *Donde un multimillonario Joven "CEO" Trata de no enloquecer con la llegada de una Esposa a su vida . Guardando un gran secreto a todos los que lo rodean. * Y donde una Joven de diecinueve años se ve amenazada, a comportarse como una Esposa ejemplar. ¡A tal temprana edad! Cuando "su espíritu" va con todo menos con ser una Esposa siendo la rebelde estudiante Universitaria. Lo que empieza a volver loco a Su llamado esposo ¿Podrá resistir todos sus enredos ?, antes de que el mismo renuncie y quiera internarse en un manicomio . ¿O logra destruir esa rebeldía? ¿Y porque sigues leyendo la sinopsis?¿ Porque no abres el libro y lo descubres tu mismo ?.

Capítulo 1 Prólogo

–¿Intentas llevarme a la cama con palabras bonitas? - resopló Tanying sarcásticamente poniendo los ojos en blanco.

Los pocos rayos de luz de la luna que lograban colarse por las cortinas de la habitación, reflejaban los rasgos perfectos del hombre quien sonreía con un toque de picardía al mirar la expresión de la joven que se encontraba al otro lado de la cama.

–¿Quién habló de cama? Hay lugares mucho más excitantes para hacerlo necesariamente no necesitaremos de una –Respondió sin pudor alguno. Su voz era seductora y sus ojos negros se iluminaron mostrando la malicia que había en ellos.

–Tú... –Reprochó Tanying entre dientes.

Su cuerpo se estremeció temblando por la colera, mientras su pequeño rostro se teñía de rojo por la vergüenza y la rabia que le causaban las palabras de aquel hombre tan descarado.

–¡Maximiliano Cash! –de repente gritó su nombre completo para luego apuntarlo con su dedo índice–Tú, hombre sin escrúpulos, ¡primero! un puto payaso patea mi estúpido trasero antes de que pase algo entre nosotros. Te recuerdo que el único motivo por el cual estoy aquí es porque no tuve opción alguna, ¡No seré, y no soy ninguna de tus putas baratas con las que sueles revolcarte! ¿Quieres sexo?, pues perfecto ve a buscarlo en otra porque en mí no lo hallaras porque no soy el juguete sexual de nadie.

Las facciones de Maximiliano cambiaran drásticamente, esfumando por completo su buen genio-¿Qué clase de esposa manda a su esposo a cometer infidelidad?, ¿Acaso tan desesperada te encuentras por encontrar motivo alguno para incriminarme y así poder divorciarte de mí?,jajaja cariño apenas ha pasado unas horas desde que nos casamos ¿o me equivoco? -

-¡Oh!, por dios acabo de ser descubierta, maldición, debí esforzarme enfingir un poco mejor para no ser demasiado obvia ¡demonios! - dijo Tanying dramáticamente en son de burla, haciendo que el rostro de su esposo se volviera mucho más oscuro; sin embargo, esto no pareció preocuparle en lo absoluto ya que sus facciones se tornaron de total seriedad mirando directamente a los ojos enfurecido de su esposo sin miedo alguno.

-Creí que mis intenciones eran lo suficientemente claras para ti "esposito", desde que nuestros padres comenzaron con esta mierda de matrimonio obligándonos a estar donde ahora estamos ¿O que pensaste Que esto sería un puto cuento de hadas como los de Disney, ¡Oh! Espera- Expreso la joven agitando sus manos en el aire para luego agregar; -Mi amado señor millonario olvidaba que todo lo que usted puede poseer tiene que comprarlo con dinero ya que ese es el único medio en que sabe conseguir algo.

De repente una carcajada se escapó de los labios de Tanying produciendo ecos por las sólidas paredes de la habitación. Aunque la calefacción estaba encendida no se podía percibir ningún rastro de calidez en los recién casados, más bien el ambiente se sentía tan frio como una noche de invierno solitaria para ambas almas.

Si siquiera haberse percatado en que tiempo Maximiliano había llego justo donde estaba ella, el fuerte agarre de aquellas manos frías en su brazo que le causo dolor produciendo que su cuerpo se estremeciera, eso fue suficiente para que alzara su mirada y así encontrarse con aquellos ojos fríos que irradiaba pura furia, que si las miradas mataran seguramente Tanying hace mucho no contaría con vida.

-No te creas la gran cosa, el hecho de que seas la hijita consentida de papi no significa que voy a tolerar tus insolencias hacia mí. Controla tu lengua estarás en graves problemas no soy ninguno de esos chiquillos con los que estas acostumbradas a tratar en tu pequeño mundo de superioridad- Advirtió entre dientes, como si con cada palabra la estuviera asesinando.

Era inevitable que una chica como Tanying no se sintiera intimidada cuando en realidad por dentro estaba totalmente aterrorizada, quien no lo estaría si cada persona que habitaba en aquella cuidad temía estar en presencia de aquel hombre que por desgracia ahora era su esposo, ¿Qué cuáles eran los motivos para que el fuera tan temido y a la vez el delirio de muchas mujeres por su hermoso rostro? Pues solían haber especulaciones y rumores que en su totalidad ninguno de ellos hablaba bien sobre su persona, pero lo más intrigante de todo es que nadie sabía si todo eso eran verdades o falsedades.

-¡Suéltame! -

La mano grande y delgada que agarraba su muñeca no la soltó, si no que la sujeto con aun más fuerza- Tenemos una cama que compartir por el resto de nuestras vidas amada mía -

La expresión de la joven se convirtió en horror total, aun no asimilaba la idea de que se hubiera casado, pero este tipo ya quería que durmiera en la misma cama como si que realmente fueran la pareja del año cuándo claramente estaban muy lejos de serlo ni siquiera podían soportar respirar el mismo aire ¿cómo se suponía que iban a compartir la misma cama?.

- ¡Ni hoy, ni en ninguna otra noche, pienso dormir en la misma habitación donde este tu horrible presencia!, mejor vete quitando aquella ridícula fantasía de tu cabeza ya que esto no es un matrimonio real, suficiente con la farsa que tengo que montar de una felizmente esposa enamorada frente al público, para que ahora tenga qué soportar tu tonta idea de jugar al papi y a la mami ¿Esto realmente tiene que ser una pesadilla?- dicho eso logro zafarse con mucha suerte de su agarré, sin perder tiempo corrió velozmente hacia la puerta que daba al corredor. Maximiliano no se atrevió a decir palabra alguna. Por un momento quedó perplejo, ante el rechazo que había acabado de patear su enorme ego, mirando como desaparecía la delgada figura de su esposa.

-¿Pesadilla? - murmuro Maximiliano con lentitud, mostrando una sonrisa siniestra en sus labios......- Treminaras al igual que todas debajo de mis sábanas solo es cuestión de tiempo, de eso me encargo yo...

Capítulo 2 Comienzo.

Meses atrás, antes de la noche de bodas.

En la Villa de la familia Domale Dapane.

En uno de los suburbios más lujosos se encontraba la Villa de unas de las

familias más prestantes. El clima era caluroso, pero eso no impedía que se

respirara un ambiente fresco en aquella villa.

La servidumbre estaba alborotada con los arreglos de la cena que se iba a

llevar a cabo. El invitado de honor seguía siendo una incógnita, según los

empleados, quienes no paraban de murmurar unos a otros, especulando con el nombre de quien se trataba, todo para haber puesto aquella villa en un caos total como para que los dueños y señores de la gran casa, que siempre se mantenían calmados y sonrientes, en ésta ocasión se encontraran muy ansiosos y nerviosos a la vez, tendría que tratarse de alguien muy especial. Se rumoraba que sería el hombre más poderoso del país quien los visitaría. Éstos eran algunos de los murmullos que corrían por toda la enorme y lujosa casa, pasando por cada uno de los muchos empleados.

...

Ajenos de la situación que se vivía afuera en los pasillos, en el gran estudio se encontraba una pareja de esposos de media edad nerviosos. Ambos no

dejaban de caminar de un lado a otro, sus mentes estaban hechas un caos,

tratando de pensar cómo podrían resolver el problema que se les avecinaba como un huracán sin control.

–¿Dónde está Tanying? –preguntó de repente Marc a su esposa,

deteniendo sus pasos.

Alice, apenas escuchó la pregunta de su esposo, quedó en seco sin saber qué responder. Su hija había salido desde muy temprano sin haber dicho palabra alguna por lo que no tenía ni la más mínima idea de donde se encontraba, también estuvo intentando llamarla muchas veces al celular, pero siempre la mandaba al buzón de voz.

–Ya sabes cómo es Tanying... –respondió mientras daba un largo suspiro cansado.

El hombre, frunció el ceño. Claro, el mejor que nadie conocía a su traviesa hija púes había estado con ella durante todo su crecimiento; desde que había nacido lo único que le había traído eran muchos dolores de

cabeza fuera que estuviera bien o mal de salud, donde solía ir Tanying Domale Dapane solían haber problemas, ella era un problema deambulante con vida. No hubo día en que no le hiciera salir más canas y constante arrugas incluso podría decir que cada arruga que tenía habían salido gracias a su hija; a pesar de todo no importaba en los miles de problemas que causara, Marc siempre estaría dispuesto como un superhéroe listo para resolver cualquier caos que fuera ocasionado por su pequeña, el hombre era tan débil cuando se trataba de su bella hija, que no le importaba lo mucho que lo hiciera radiar de furia ya que jamás se atrevía ponerle una mano encima. Para sus ojos su hija era un tesoro muy preciado. Al recordar el rostro sonriente de su hija una leve sonrisa se dibujó en sus finos labios, pero, así como llegó desapareció. El hombre no pudo evitar sentir un dolor agudo en su corazón cuando pensó en la cena que se llevaría a cabo en la noche, su respiración se hizo pesada mientras que un nudo en la garganta se le formaba.

Alice notó el estado de su esposo, por lo que decidió acercarse ayudarlo a tomar asiento. Una vez ambos estuvieron sentados, uno junto al otro, con sus manos entrelazadas no pudo evitar soltar un par de lágrimas; la situación se tornaba muy nublada para ellos más que todo para su hija por lo que la tristeza en su corazón era inevitable en imaginar una vida sin su bella hija alrededor de ellos, aunque normalmente estuviera más tiempo en la universidad tenía cierto presentimiento de que todo cambiaría y nada volvería a ser igual. Sus manos no demoraron en temblar, lo que inmediatamente fue percibido por su esposo, quien apretó con fuerzas las manos de su esposa en un intento de consolación.

(......)

En unos de los grandes y lujosos centros comerciales, en el estacionamiento subterráneo, se encontraba una joven mirando para todos lados infraganti como un sigiloso ladrón, asegurándose de que nadie la viera. A simple

vista, parecía una joven universitaria: su vestimenta era casual; pantalón y

camiseta sencilla con unos tenis que, hacia una combinación perfecta, lo que la hacía ver como cualquier otra chica. Sin embargo, si se detenían a ver sus rasgos faciales, cualquiera quedaría sin aliento y dudaría si aquella joven era real o un simple espejismo producido por su imaginación ya que su belleza era única, su cabello largo que había sido tinturado de color lila recientemente le daban un toque especial.

Sus pies se movieron a toda prisa cuando se percató de que su objetivo estaba cerca, se acercó con sigilo y empezó a escribir con un lápiz labial en letras grandes y claras en el parabrisas del Bugatti de lujo. Minutos antes, cuando la chica trataba de estacionar su BMW, había dado tantas vueltas por el estacionamiento para encontrar un lugar para estacionarse y cuando al fin encontró un lugar, aquel automóvil había pasado cerca de ella, rebasándola y robando su lugar de estacionamiento. Furiosa, salió de su automóvil con la intención de tratar de ser lo más educada posible con la persona que había robado su lugar.

Pero fue inútil, apena salió el hombre quien se suponía que era el dueño del

automóvil por un momento había quedado distorsionada, en todas sus facetas se podía decir que estaba viendo al individuo más guapo que hasta momento había visto. sin embargo, al instante recupero su sentido común al ver que ni siquiera se voltio a mirarla apenas intento replicar sus palabras quedaron en nada.

-Quítate de mi camino, ¿acaso no ves que estas estorbando? ¿O piensas fingir que estas ciegas? - Inquirió cortante.

-¡Estás loco!, acabas de robarme mí puesto de estacionamiento cuando claramente encendí la direccional de mi vehículo, y ahora me estás insultando ¿a mí se me hace que el ciego es otro? - replicó la joven con ironía, mientras rodaba los ojos.

El rostro frío del hombre miró donde estaba estacionado su automóvil y volvió a mirar a la chica que tenía frente sus ojos como si se tratara de una desquiciada-No veo que exclusivamente especifique que ese sitio le pertenece a alguien, así que deja de actuar como una loca que busca llamar mi atención- dicho esto el hombre siguió su camino, sin ganas de seguir perdiendo su tiempo.

-Lo que tiene de guapo, lo tiene de imbécil- murmuró molesta con su rostro teñido de rojo de la rabia. No solo había tomado el lugar en el que se iba a estacionar pues si fuera poco la había tratado como una loca que solo quería llamar su atención. Frustrada de aquella situación, a la chica se le ocurrió darle una lección a aquel hombre, para que, en el resto de su vida, no volviese a ser tan arrogante y grosero. Cuando el parabrisas quedó totalmente rayado con lápiz labial rojo sonrió victoriosa y se sintió

orgullosa de su trabajo, aunque era algo infantil. Cuando estaba a punto de irse dé el lugar del crimen, escuchó voces a lo lejos que gritaban:

–¡Hey!, ¡¿qué rayos crees que haces?!-

Cuando vio que era aquel hombre quien había abierto la puerta, al arrogante narcisista de unos minutos atrás, comenzó a correr como un animalito salvaje para llegar a su automóvil mientras se quejaba mentalmente: ¿" A qué persona se le ocurre entrar a un centro comercial, ¿tan solo por unos pocos minutos?". Apena estuvo dentro de su coche, se apresuró a encenderlo, ya para cuando el asistente del hombre estaba a punto de llegar al automóvil de la chica ya era muy tarde; la joven había sido más rápida y se había dado a la fuga.

"Maldito psicópata narcisista" eras las palabras que adornaban el parabrisa del coche, si aquello no hubiera sido poco, una enorme cara dibujada le sacaba la lengua. La respiración de Maximiliano se distorsiono, era la primera vez que conducía aquel automóvil desde que lo había comprado pero ahora simplemente había sido rayado con palabras vulgares como cualquier basura.

-Señor la joven ... yo no, no pude alcanzarla- balbuceo Paul con evidente nerviosismo y con un poco de cansancio.

Maximiliano le lanzó una mirada fría a su asistente-¿Quieres que yo vaya a alcanzarla por ti''''? - Inquirió con molestia.

-No, yo jamás quise decir tal cosa- Negó con rapidez e inquietud.

-¿Entonces que supones que aré con un no pude alcanzarla? -

Paul sabía que significaba la molestia de su jefe, tanto así que él no quería pagar los platos rotos del causante de su irá-Tendré toda la información de aquella mujer a más tardar mañana a primera hora encima de su escritorio- Afirmó con algo de temor.

-Mas te vale, ya que últimamente tu insuficiencia cada día me sorprende más, hasta el punto de considerar en darte unas muy lindas vacaciones, tal vez los países bajos sería una buena opción para ti. He escuchado que en una de las sedes de mi empresa se está necesitando personal de limpieza para ....

-¡NO! - interrumpió con rapidez Paul, negándose a cualquier tipo de las llamadas vacaciones que su jefe le quería dar.

Maximiliano lo fulmino con la mirada, por lo que Paul vaciló por unos segundos armando las palabras correctas en su mente para decir a continuación.

-Lo que quise decir fue que es muy amable de su parte, pero la verdad no necesito vacaciones-

-Eso esperó- dijo de manera cortante dando por terminada aquella conversación.

Ya dentro del automóvil Paul miro a su jefe de reojo, dudando si decirle que el anciano Cash le había encargado de hacerle acuerdo sobre la cena que se llevaría acabo en la casa de los Domale Dapane donde Maximiliano sería el invitado principal.

Su presencia era importante ya que si optaba por no asistir estaría desafiando de todas las maneras la autoridad del anciano Cash, y el como asistente personal seria arrastrado en medio de una guerra fría entre abuelo y nieto.

- Señor, su abuelo me pidió que le recordará que debe asistir a la cena de esta noche que se llevará acabo en la casa de los Domale Dapane- dijo Paul con algo de inseguridad ya que no savia como reaccionaria su jefe después, porque se notaba que aún seguía molesto con el incidente de su automóvil y o quería las vacaciones ya antes mencionadas.

Maximiliano le lanzo una mirada furiosa a su asistente como respuesta, esto fue suficiente para que Paul se mordiera la lengua y guardara silencio el resto del camino. Por otro lado, Maximiliano pensó en su amarga situación al recordar aquella alianza familiar que su abuelo había sellado con su viejo amigo cuando eran jóvenes y aún tenían el dominio de la ciudad, dado que ambas familias habían tenido hijos varones el acuerdo pasó para sus nietos. La suerte no estuvo de su lado esta vez la familia Cash había tenido un varón como primogénito, luego siete años después la familia Domale Dapane fue bendecida con una niña cómo primogénita, aquel día su destino quedo pactado en un contrato matrimonial entre ambas familias.

Todo esto fue confesado recientemente por su abuelo durante el desayuno de esta mañana, el anciano lo había dicho como si el fuera un tipo de mercancía la cual estaba disponible en ser negociada al mejor postor lo cual hizo que se enfureciera negándose a cumplir dicho contrató. Pero como hombre de negocios y ambicioso que era sabía que una alianza mediante un matrimonio con la familia Domale Dapane sería un Jake mate, ese era el mejor pase que tenia para lograr su cometido, el terminaría por convertirse en unos de los hombres más ricos del mundo y con un poco de suerte seria uno de los primero en aquella lista. Una vez que lo lograra encontraría la manera de deshacerse de cualquier lazo que lo uniera a la familia Domale Dapane y la dichosa alianza.

Capítulo 3 Hombres guapos.

Sin saber que su tranquila vida está a punto de dar un giro inesperado inocentemente Tanying no dejaba de sonreír alegremente mientras conducía su coche; pensando que se había salido con la suya, le había dado su merecido a aquel hombre arrogante no tanto de lo que realmente se merecía a su parecer, pero le bastaba con saber que al menos había hecho algo y que no lo volvería a ver por el resto de su vida. Ahora, tenía que ver a donde compraría el obsequio que quería comprar en aquel centro comercial para el cumpleaños de su mejor amiga y compañera de clases.

De repente el celular sonó atrayendo la atención de la joven quien al ver el nombre de su madre en el identificador de llamada hizo una mueca con sus labios y volteo su atención en conducir. Lo que restaba de la mañana Tanying era consciente de que había ignorado al propósito todas las llamadas de su madre, ya que esta segura que su único propósito era convencerla a como diera lugar para que asistiera a la cena de hoy; sin embargo, hoy no estaba dispuesta a ceder por ningún motivo.

Horas más tarde...

-Eres genial, Tang -la alabó la chica más bulliciosa y de cabellos rojos, al ver la enorme caja que su amiga le estaba obsequiando. En el club privado «» de la ciudad de Nueva York, en una habitación Vip reservada, el lugar estaba poco iluminado pero lleno de gente. Hombres y mujeres jóvenes acudían en grandes cantidades al lugar, que era uno de los más populares de la ciudad. Los cuerpos sudorosos chocaban entre si al ritmo de la música en los salones principales, mientras tanto dentro de la sala 501 había una mesa llena de botellas de cervezas, de vino y una buena cantidad de aperitivos. La sala estaba adornada para celebrar una fiesta de cumpleaños. La cumpleañera era Karen White, quien cumplía 20 años ese día, amiga de Tanying y compañera de clase. Cuando ambas chicas terminaron de tomarse muchas fotos juntas (hasta llenar sus galerías de sus celulares), la cumpleañera comenzó a divertirse bebiendo con sus compañeros de clases, por lo que Tanying también comenzó a hacer lo mismo.

Jeremy apareció cantando una canción, abrazado de hombros por otro chico. «Lo que mola de ti es lo que mola de ti», tarareó. Muchas de las chicas de la sala gimieron y se taparon los oídos porque la voz de Jeremy era muy dura. «Un burro canta mejor que tú». Habían murmurado muchos con mala cara, haciendo obvio el malestar que provocaba escuchar a Jeremy.

Emily Sorni, una de las compañeras de habitación de Tanying, le dijo a Jeremy que se limitara a hacer cosas que no rompieran los oídos de los demás. Sus palabras consiguieron que todos los presentes se callaran, era una chica alegre, llena de confianza y siempre llamaba la atención de la gente. Los chicos y chicas miraron a Emily, esperando instrucciones.

-Juguemos «verdad o reto» ...

Los invitados se opusieron al instante a que jugarán «verdad o reto»" y una sonrisa apareció en los labios de Emily. Varios de ellos le dirigieron una mirada de desprecio, expresando su desacuerdo con aquel juego, ya que les parecía infantil.

-Emily, ese juego es asqueroso, qué pena- Tanying ya estaba borracha cuando se quejó.

Jeremy, el niño rico de segunda generación, se volvió hacia Emily y la miró con disgusto porque le parecía aburrido. Por otro lado, Emily siguió mirando a Jeremy, mientras le decía: -Hoy es el cumpleaños de nuestra sexi y ardiente peli roja, así que haremos más emocionante el juego-y enseguida mostró una sonrisa malvada que se podría comparar con la del «Grinch», lo que hizo que a algunos de los invitados se les erizara la piel. Dado que todas las personas en la fiesta eran estudiantes universitarios, muchos todavía eran bastantes inocentes ya que eran de nuevo ingreso. Conocían el juego y las consecuencias de los retos que estos podían ocasionar, solo sirven para hacer el ridículo de alguna o otra forma, por lo que ellas o ellos terminarían siendo la burla de los demás presentes. Pero Emily tenía otra cosa en mente para su buena amiga Tanying, las mejillas de esta ya estaban de color carmesí por el exceso de la cantidad de alcohol que había consumido. Cuando comenzó la primera ronda, Emily guiñó un ojo a los demás, quienes se dieron cuenta de lo que estaba planeando.

-Escuchen con atención esta será la primera vez que aremos de este juego algo interesante, si pierde cualquiera de nosotros no estará en la posición de negarse a nada, por lo que si aun están en pañales este es su momento de retirarse bebitos- Emily miro a todos los que habían formado la ronda al ver lo reacio que estaban en marcharse sus labios dibujaron una sonrisa siniestra.

-Quien pierda primero tendrá que interrumpir cualquier sala privada VIP de este piso, entrar como un anfitrión, beber de las bebidas que estén consumiendo los ocupantes de la sala y besar en los labios a cualquiera de los presentes sea hombre o mujer -dijo Emily.

Al escuchar el reto, todos se emocionaron; estaban ansiosos por saber quién sería el primer perdedor. Esta vez Jeremy resopló de disgusto, pero no dijo nada, sabía que ya existía un complot y este era dirigido contra Tanying quien claramente no se podía mantener en pié muy bien.

Después de jugar «piedra papel o tijera», todos voltearon a mirar a Tanying, quien a pesar de estar ebria se quedó sorprendida de ser la única en perder ya que por estadística debían perder dos o tres. Ella se quedó mirando su mano, siendo esta la única que formaba el símbolo de papel. Luego miro a los demás y vio que todos eligieron tijeras; sus ojos se agrandaron y su mandíbula se tensó.

-¡Joder, ¿no?, Emily Sorni! -gritó al recordar el reto, e inmediatamente sintió ganas de llorar de solo pensar que tendría que besar a un desconocido y peor aún al tener que entrar a una sala privada donde podría ser reconocida inmediatamente y desprestigiar el apellido de su familia la cual era una de las más importantes, era consciente de los problemas que esto podía ocasionar. Pero no podía retractarse a cumplir el reto ya que desde el inicio estuvo de acuerdo, así que dio unos pasos en dirección a la puerta mientras se tambaleaba de un lado a otro, sacó todo el coraje de donde ya no había y suspiró varias veces antes de abrir la puerta. Una vez salió de la habitación tomo impulso a la puerta de al frente que era la habitación 501 con lo mareada que estaba solo se golpeo en la cabeza sus amigos quienes la seguían para ver si cumplía con el reto, solo se rieron sin ayudar, después se levantó y siguió caminando por el pasillo mientras intentaba entrar a una de salas, paso por la 503, 504, cuando se encontraba por la sala 508 noto que la puerta de la sala 510 se abrió y de ella salió una pareja que al parecer ya se estaban retirando de esa sala, Tanyin se movió apresuradamente mientras en su cabeza todo daba vueltas como si estuviese en un parque de diversiones, ya poniendo su mano en el pomo para evitar que la puerta se cerrase.

Su perfecta figura delgada logro deslizarse y pararse en la entrada, mientras que sus ojos curiosos divagaron por toda la habitación, su contacto visual fue inevitable con un hombre que estaba sentado en los sofás en medio de la habitación, las luces bajas no dejaban ver perfectamente las facciones del hombre, pero su apariencia era la de un tipo que sobresalía entre la multitud, aunque había tres hombres mas quienes la miraban con curiosidad, sus ojos estaban fijo en el hombre que vestía de camiseta blanca, pantalón negro y zapatos de cuero, también negros.

-¡Wow, esos tipos son guapos! ¡Tang, date prisa! Te estamos observando -le susurró Emily al oído. Tanying se quedó paralizada por un momento; había algo que ocupaba su mente: «Tengo el presentimiento de haberlo visto en algún otro lugar». Pero la voz de Emily y el bullicio y susurros de sus compañeros interrumpieron sus pensamientos, así que respiró hondo y reunió más coraje. Sin embargo, todavía estaba presente ese pensamiento inquietante: «» Con valentía, se adentró a la habitación sin dejar de mirar aquellos ojos fríos con pasos seguros evitando tambalear y verse más ridícula de lo que ya se sentía. A medida que se acercaba le era inevitable respirar el humo de cigarro que flotaba en el ambiente, arrugo la nariz a la vez mostrando una dulce y tierna sonrisa mientras se acercaba a su objetivo, su mirada se desvió por cuestión de segundo a la mesita donde se podía observar algunas botellas de vino vacías, cartas, cigarros y encendedores.

-A la mierda- maldijo para sus adentros, recordando que debía beber y ella ya que se sentía lo suficientemente mal como para beber otro vaso más de licor; sin embargo, arrastro sus pies hacia donde se encontraba el bar y tomo la primera botella que sus ojos lograron ver, una vez de beber de esa botella sintió una corriente de adrenalina recorrer cada parte de su cuerpo, sus ojos volvieron a encontrase con los de su objetivo quien parecía mirarla con rareza de igual manera como ella lo hacía. Un paso, dos pasos, tres pasos y cuando menos lo pensó estaban tan cerca que el aroma de su perfume flotaba alrededor de su nariz, sin previo aviso choco sus labios con los de aquel hombre mientras cerro sus ojos perdiéndose en aquel contacto de calidez por un segundo, ya que huyo al instante como si se trace de un ladrón siendo descubierto.

Maximiliano había llegado al club 20 minutos atrás, procedente de la mansión Domale Dapane, donde había estado esperando por horas a la futura esposa que su abuelo le había impuesto en aquel contrato matrimonial y quien nunca se apareció a dicha cena. No estando dispuesto a esperar a tal mujer por más tiempo, se había marchado de aquella mansión algo molesto por lo que decidió ir a un club para tomar unos cuantos tragos con un par de amigos, al llamarlos ellos ya se encontraban en un club diferente a los que solía ir, ellos le dijeron que fuera que se encargarían de guardarle un lugar, una vez llegando a dicho club se dirigió a la sala 510, en un lapso de 30 minutos el solo se dedicó a tomar whisky mientras veía jugar póker a los demás, de pronto noto que una pareja que ya se retiraba, no pudo evitar ver a la pareja y decir en su mente «menuda manera de desperdiciar la vida», en ese instante noto que una chica se asomó a la puerta evitando que esta se cerrara, de alguna manera dicha chica le resulto familiar lo cual hizo que su expresión facial cambiara a una manera más seria, Frunció el ceño «quien rayos es y por qué me molesta verla», trató de recordar dónde la había visto antes. Mientras se perdía en reflexionar acerca de quién podría ser y donde la había visto, Maximiliano perdido en sus pensamientos ignoro totalmente el tiempo y espacio a su alrededor, algo así como soñar despierto, solo pudo despertar al sentir unos suaves labios de alguien más en los suyos, quedó estupefacto no era ni más ni menos que la misma mujer que le rayo su auto por la mañana.

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