Hace unos días hicimos una redada a una pequeña pandilla de cincuenta integrantes mas o menos. Como era habitual que de cada redada se hacían ciertos interrogatorios, algunos al borde de lo legal, y en ese borde me encontraba yo. Nadie en mi división tenia problemas con eso, es mas, les solucionaba el no tener que hacerlo ellos y como a mis superiores no les importaba, yo seguía haciendo mi trabajo, o al menos eso intentaba.
Mi padre Raf me había dicho en varias ocasiones que seguir interrogando a los prisioneros de esa manera me traería muchos problemas y era entendible, pero lo que el no sabia es que nadie si iba a atrever a meterse conmigo, no con la clase de información que tengo en mi poder o la clase de tratos que les he traído a los altos mandos del FBI, y demás organizaciones gubernamentales. Muchas personas caerían si alguno se atrevía siquiera a pensar en joder mi existencia, para ellos lo que yo hacia era minúsculo al lado de las atrocidades que ellos habían cometido. Pero en fin, cada uno tiene una carga en su vida y la mía, es proteger a mi familia. No me importaba nada mas que eso.
Las preguntas que realice en el interrogatorio eran muy básicas, a decir verdad, pero la manera de preguntarlas, ese era otro asunto. Mientras los interrogaba un nombre resonó en cada uno de ellos, "El hombre del pecado". ¿Quien era este "Hombre del pecado" y porque su nombre era mas conocido que el mío últimamente?. Necesitaba hacer algunas preguntas mas, pero la curiosidad era demasiado grande.
Y últimamente "El hombre del pecado" se había vuelto muy conocido, el nombre llevaba años dando vueltas por las calles pero recientemente había cobrado fuerza, y mas en Los Ángeles. Según mis contactos se había adueñado del mercado de armas poco a poco, año tras año, ganando así exportación y distribución absolutas de dichas armas. Pero con este tipo o tipa, valla uno a saber, una cuenta pendiente desde hace años cuando Gerard Argent repartió armas a todo Beacon Hills para eliminar a los seres sobrenaturales, de pasarme semanas investigando de donde habían salido las armas, descubrí que habían sido vendidas por "El hombre del pecado", así que quería como mínimo romperle las malditas piernas y metérselas por el culo tan profundo que sus dedos rasparían su maldita garganta.
Ahora mismo me encontraba en Los Ángeles, hace varios días me llego la información de que un hombre llamado Lucifer Morningstar seria ese "Hombre del pecado" que tanto buscaba, lo bueno que tenia una buena excusa para estar aquí, mi padre Raf me había pedido que le entregara unos documentos a al nuevo teniente de este recinto, Marcus Pierce era su nombre. Mentiría si dijera que no le investigue antes de venir, había algo en el que no me cuadraba del todo pero con el tiempo espero averiguarlo.
Estaba parada en la parte superior de la escalera viendo como un hombre alto y robusto, se encontraba parado al final de estas mientras un grupo policías se encontraba al su alrededor, como si esperar que les diera un discurso o algo así. Pasaron unos minutos hasta que finalmente hablo.
-Soy el teniente Marcus Pierce-.
Y tuvo una pequeña pausa, supongo que los estaba analizando o solo le gustaba el dramatismo. Cuando finalmente hablo, sus palabras cayeron como un balde de agua fría para todos los que tenían una sonrisa en su rostro.
-Ahora a trabajar-
Aun así solo una persona aplaudió, una chica, morena, se veía demasiado, ¿Entusiasmada?. Sentí una enorme vergüenza ajena por ella.
Cuando comenzó a disolverse el tumulto de gente, varios se acercaron a dicho teniente pero solo uno en particular llamo mi atención, era alto de traje negro, camisa blanca. Ya lo había visto en fotos y algunos videos, Lucifer Morningstar. Solo espero que este sea el estúpido "Hombre del pecado" o voy a destrozar esta ciudad hasta que no quede nada.
Deje de lado mis pensamientos y me dirigí a hacer lo que tenia que hacer. Termine de bajar las escaleras y camine hacia el nuevo teniente, debo decir que de frente es mucho mas atractivo.
-Teniente Pierce- le hable firmemente-
-Les dije que a trabajar. Por si no me escucho- se limito a decir-
Idiota.
-Brenda McCall. Mi padre es el agente especial...-
-Rafael McCall- comento completando mi frase-
Asentí en respuesta.
-Me pidió que le trajera unos documentos por su traslado- enseñándole una carpeta de color azul dentro de mi bolso-
-Si, lo recuerdo, anoche me llamo para avisarme que vendría, me disculpo por mi actitud- se disculpo, pero aun así su mirada decía otra cosa- Vallamos a mi oficina-
Asentí sin decir una palabra y lo seguí.
Una vez dentro le entregue dicha carpeta. Esta contenía algunos papeles de su traslado y varios nombres, direcciones, historiales criminales, todo lo necesario para un arresto masivo por trafico de drogas. Era una nueva redada que el FBI le había otorgado a su división para celebrar su traslado.
-Su padre también comento que fue su idea-
Se inclino hacia adelante, apoyando sus manos sobre la carpeta.
Parecía tranquilo o eso aparentaba pero yo sabia muy bien lo que estaba haciendo, me estaba analizando, tal como yo lo hacia con el desde que llegue.
-Si- me limite decir-
-¿Como?-
Debo admitir que verlo reclinarse hacia atrás en su silla me dieron ganas de sentarme sobre sus piernas. Quite ese pensamiento de mi cabeza antes de responderle-
-Lo que quiero decir, esta información...no abra sido fácil de conseguir-
Realizo otra pequeña pausa antes de continuar hablando.
-La mayoría de estos nombres son clasificados. La gran mayoría diría yo-
-Tengo mis contactos-
No me gustaba dar información de mas si no era precisamente necesaria y menos si pueden usarla en mi contra.
-Digamos que su carrera me inspiro un poco y quise recompensarlo un poco. No todos los días alguien tan condecorado como usted toma una división tan desastrosa como esta. Ahora si me disculpa tengo cocas que hacer-
Me levante de mi asiento y me encamine hasta la puerta.
-También menciono que esta desempleada- hablo con calma-
¡Ja!, Si claro.
-Es verdad- afirme sin detenerme-
-Para alguien que trabajo en el FBI y otras agencias esperaba a alguien mas...dócil-
¿De verdad dijo "dócil"?.
-Para alguien que dice que no le gusta hablar, hoy esta demasiado hablador- replique-
-Touché- respondió con una muy limitada sonrisa-
Solo me limite a imitar su sonrisa. Por suerte todo iba según mi plan. Le pedí a mi padre que le comentara que estaba suspendida con goce de sueldo ya que me había pasado en el interrogatorio de un preso y por eso me gane una suspensión. Una vez fuera de su oficina me encamine hacia las escaleras, chocando con alguien en el camino.
-Lo siento. No fue mi intención- se disculpo dicha persona-
El hombre era alto, morocho, cabeza rapada, barba de candado, y al mirarlo a los ojos una sensación de calma me abrumo, era tan fuerte que sentí que me caería si no me sujetaba de algo. El lo noto enseguida y me sujeto de los hombros. Me sentía débil, jamás me había pasado algo así, ¿Que era esta sensación?. De repente una abrumantes ganas de llorar me invadieron, ¿Que carajos me estaba pasando?-
-No te preocu...-
-¿Estas bien?- me pregunto interrumpiéndome mientras me miraba algo extrañado, como si tratara de recordar donde nos habíamos visto- ¿Te conozco?
-Estoy bien-
Tenia que dejar de verlo o de verdad me iba a poner a llorar. Quite mi vista de sus ojos y algo a su espalda me llamo la atención, tenia alas. ¿Alas?, ¿Tiene alas?, ¿Como?. Santísima mierda, de verdad tenia alas enormes y negras, aunque se veían de la mierda, como si le hubieran dado una terrible paliza. Tenia tantas preguntas en ese momento, que ni siquiera pude controlar lo que salió de mi boca en ese instante.
-Tus alas...están rotas...-
-Tu pue...-
No lo le di tiempo para responderme, salí de ahí tan rápido como pude, creo que nunca había salido tan rápido de un lugar como ahora o bueno quizás si, pero nunca había visto a alguien con alas como yo. Había visto dos canimas, un sabueso infernal, algunos híbridos, un enorme lobo gigante asesino, doctores psicóticos, un lobo alfa nazi y muchas cosas mas, digo vivo en Beacon Hills, la cuna de lo sobrenatural pero nunca nadie con alas, al menos como las de ese tipo o como las mías. Tengo tantas preguntas ahora mismo. Pero lo que si sabia y sentía era la opresión en el pecho y las terribles ganas de llorar, una vez que salí a la calle respire hondo, y camine lo mas lejos que pude de ese lugar.
.......................
En otro lado de la cuidad, mas tarde esa noche.
Las puertas de elevador se abrieron dejando ver a un muy cansado Lucifer, soltando suspiros, salió directo hacia la barra a servirse un trago, de todo había sido un largo día. A medio camino se percato de que su hermano se encontraba sentado en su sala de estar.
-Hola hermano- hablo mientras caminaba para prepararse un muy merecido trago-¿Remedios curo tus males?, ¿El masaje hizo que algo volviera a funcionar?, Hablo de tus alas. Obvio- se burlo-
-No, las mías aun no sirven...pero las tuyas, según entiendo- comento mientras le mostraba una pluma blanca a su hermano-.
-Ah, Ah...-
-Lucifer, no me enoja que hallas recuperado tus alas, de alguna forma, y que las hallas cortado de nuevo, si importar lo indigno...-
Lucifer trato de hablar pero nada salía de su boca, solo se quedo observando a su hermano.
-Estoy molesto conmigo- continuo-Porque al parecer, de algún modo, sentir que no podías confiar en mi-
-Bueno, comparar partes del cuerpo nunca es bueno para el ego masculino, en especial, entre hermanos - respondió antes de beber su trago-
-Pero es eso, Lucy- se levanto de su asiento y camino lento hasta su hermano- Mi ego nunca debió ser un problema. Soy un ángel. Un soldado de Dios. Su hijo preferido-.
-Eso debe significar algo, ¿No?- le contesto molesto Lucifer-
Amenadiel solo soltó una pequeña sonrisa y continuo hablando.
-Escucha, nuestro Padre...obra de maneras misteriosas. Ya me puso a prueba una vez, y fracase- avanzo hasta quedar frente a su hermano- No fracasare otra vez, porque esta vez tengo fe-.
-¡Excelente!- exclamo Lucifer-.
Dejando el vaso en la barra camino hasta Amenadiel, se notaba que estaba comenzando a enojarse.
-Supongo que esto no te molestara-.
Dicho esto desplego sus alas, ante la sorpresiva mirada de su hermano.
-Pero tu...- se detuvo tratando de buscar las palabras correctas- Te las cortaste- se limito a decir-
-Lo hice, pero estas cosas molestas parecen ser mas tenaces esta vez- retrocedió para recoger su vaso de nuevo y encaminarse a servirse un poco mas de whisky.
-Como dije, tengo fe- insistió Amenadiel- Seguro que todo es parte del plan de Dios-
Lucifer soltó varias carcajadas, burlándose de lo que había dicho.
-Si quieres decir que su plan es manipularme y controlarme continuamente, entonces estoy de acuerdo- volvió a quedar frente a el- A propósito, no solo me devolvió las alas, sino que me quito mi cara de Diablo- camino por su lado dándole la espalda-
-Lucy, ¿entiendes lo que esto significa?- pregunto girándose para verlo-Tal vez nuestro Padre intenta mostrarte que te ha perdonado-
-¿Y si no quiero su perdón?- arremetió enojado-
-Pero, hermano, si tu puedes ser redimido, entonces cualquiera puede. ¿Eso no es divino?-
Trato de replicarle pero nada salía de su boca.
-Estoy seguro de que esto no es una obra divina- insistió-
Se sentó en el sofá. Para luego mirar a Amenadiel y continuar hablando.
-¿Oíste hablar de alguien llamado "El hombre del pecado"?- le pregunto-
-¿"El hombre del pecado"?- repitió- No, ¿Porque?-
-Fue quien me secuestro-.
Espero unos segundos antes de volver a hablar.
-Al principio creí que era un emisario en la Tierra, que trabajaba en nombre de Papa. Pero cuanto mas lo pienso, mas creo...- resoplo, pensando en lo que diría-...que quizás esto no sea obra de nuestro padre que esta en el Cielo- dijo en tono de burla- Si no de algo mucho mas...oscuro- finalizo-
Mientras que Lucifer pensaba que su secuestro, Amenadiel seguía pensando en la chica que había visto esa mañana y en la visión que tuvo. Miro a su hermano, y se debatió si debería contarle lo que sucedió. de un rato pensando en eso, se dio cuenta de que si quería que Lucifer confiara en el, contarle.
-Lucy- lo llamo- Debemos hablar de algo mas- informo-
-Mañana- se limito a decir Lucifer, dejando el vaso de whisky vacío sobre la barra-
-Tienes una hija- soltó sin mas-
Lucifer se detuvo en seco, giro hacia su hermano y lo observo con una mirada de burla en su rostro.
-Hermano, las bromas humanas no son lo tuyo- continuo burlándose-
-Esto no es una broma-.
El Diablo, analizo la expresión de su hermano a detalle, y no veía ninguna pizca de gracia en el.
-Yo no tengo hijos Amenadiel- insistió- Sabes que los ángeles no podemos tener hijos con humanos-.
-En la visión que tuve, de ver a esa chica a los ojos, no pareció una mentira- revelo-
-Hermano, no tengo hijos- se limito a decir, se estaba cansando un poco del horrible sentido del humor de su hermano-
-Dormiste con una mujer llamada Verónica, la embarazaste- comenzó a contar Amenadiel, viendo la expresión de incredulidad de Lucifer- En la visión que tuve, vi a esa chica hermano, la vi nacer, crecer, y vi sus alas Lucy, se ven exactamente como las tuyas, blancas, tan blancas como la nieve, y sus ojos, rojos como el fuego-.
Amenadiel se sentía maravillado por la joven que apenas había visto un par de minutos esa mañana.
-Te lo aseguro hermano, yo no tengo hijos-.
Finalizo Lucifer, dejando solo a su hermano, quien no dejaba de hablar de su visión. El sabia que tenia razón, los ángeles no pueden reproducirse, y tampoco tenia tiempo para los juegos estúpidos, El solo quería una cosa, y era encontrar a quien lo había secuestrado, y torturarlo como era debido, de todo era El Diablo y ese era su trabajo.
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Toda la maldita tarde haciendo llamadas, una puta llamada tras otra. Ese infeliz del "Hombre del pecado" me había ganado un importante lote de armas, me iban a servir para negociar con Thomps por el paradero de Tamora Monroe, quiero a esa maldita bruja en mi poder, quiero ser yo quien le rompa las malditas piernas por lo que le hizo a mi familia. Quiero venganza y la voy a tener pero primero me iba a encargar de ese "Hombre del pecado", una vez que lo mate voy a poder seguir con los demás.
Solo esperaba que Pierce me contactara pronto, si es inteligente no va a dejar pasar la oportunidad de tener a una agente del FBI en su equipo y mas con el desastre que es recinto.
-Debí alquilar una puta casa, este lugar es un maldito chiquero-
Resople antes de sentarme en el muy incomodo sillón delante de la televisión, ¿Quien mira televisión hoy en día?.
Le di un mordisco a una porción de pizza, si tenia que trabajar que mejor que pizza y helado, al menos así haría estos días mas amenos. Y todo estaba yendo de maravilla, hasta que sonó el timbre.
Solo esperaba que no sea mi padre, no soportaría una conversación sobre como ser un buen agente, honestamente es en lo único que puede presumir.
-¿Quien?- pregunte mientras me levantaba-
-Marcus Pierce- respondieron del otro lado de la puerta-
Creí que llamaría por teléfono no que vendría a verme, ¿Como supo mi dirección?,
Abrí la puerta con firmeza, y lo observe bien. Si que era atractivo a decir verdad, para tener cuarenta y dos, no estaba nada mal.
-Teniente Pierce- lo salude con firmeza-
-Me disculpo por venir sin avisar, pero necesitaba hablar con usted-
Me hice a un lado para dejarlo pasar, una vez que entro le ofrecí algo de beber y comer pero rechazo con amabilidad.
-Entonces...¿Que quiere de mi?- pregunte sin vueltas-
-Que trabaje para mi-.
Lo tengo.
-No-
-¿Puedo preguntar el porque?-
Su mirada hacia mi era intensa, pero la curiosidad seguía ahí.
-Estoy de vacaciones- me limite a responderle-
Insiste un poco mas, vamos, se que puedes hacerlo. Solo un poco mas.
-Si es por el sueldo...-
-¿Crees que soy tan ambiciosa?- lo corte-
-No lo digo por eso-
Asentí antes de sentarme en el borde del sillón.
-¿Es por su ultimo caso en el buro?-
Así que si me investigo. Solo espero que todos se hayan tragado la suspensión y que nadie dijera lo contrario.
-¿Como se entero?-
-Tengo contactos-
-Digamos que me pase un poco en un interrogatorio- confesé- Por eso necesito...relajarme-
-Normalmente diría que unas vacaciones pueden ayudar a que uno se relaje pero alguien con tu historial, diría que eres una adicta al trabajo-
Coloque mi mano sobre mi pecho junto en mi corazón.
-¿Adicta al trabajo?- pregunte sin dejar de observarlo- Puede ser, me gusta ver la cara de sufrimiento de los presos cuando ven que descubro que mienten. Es tan...estimulante, pero me gusta mi trabajo en el FBI, y si puedo...ya sabe...trabajar en casos grandes-
Lo vi recorrer con la mirada toda la habitación y observar con detenimiento la cama. Sentí un cosquilleo en la espina al ver su mirada.
-¿Como el "Hombre del pecado"?-
-Si, me gustaría trabajar en su caso. He oído que es un caso difícil para todos lo que lo han investigado-
-Podría decirse que si. Yo mismo me enfrente a el en Chicago y no la pase nada bien- me advirtió-
-Si tuviera miedo por cada cosa a la que me he enfrentado, estaría en casa de mi madre llorando un rincón. No me da miedo un nombre, ni siquiera si tiene "poder", es solo otro imbécil que se cree mucho y como todos terminara siendo nada y yo me voy a encargar de eso Teniente Pierce. Si acepta que investigue a este patético hombrecito, trabajare en la comisaria sin ningún problema-
Le ofrecí sin vacilar. Nos quedamos unos minutos viéndonos fijamente sin decir una sola palabra. No había silencio incomodo, al menos yo no lo sentía así.
-Esta comisaria es un desastre de proporciones bíblicas y necesito personas en las que pueda confiar que hagas un buen trabajo para poder sacarla adelante- admitió acercándose a mi-
Fui entrenada por los mejor perfiladores de UAC y del FBI, y se cuando alguien oculta algo, y este hombre, definitivamente ocultaba algo. Pero en definitiva voy a averiguar que es.
-Solo seis meses- le ofrecí- me voy-
El sonrió acercándose un poco mas. Estiro su mano hacia mi para estrechar la mía. Acepte gustosa su mano, tal y como lo esperaba, pero su mirada decía otra cosa, realmente era intensa hacia mi.
-Entonces la veré mañana temprano-
Una vez que me soltó lo hizo de manera muy suave y calmada, se encamino hacia la puerta y una vez fuera se giro para despedirse
-Señorita McCall-
-Teniente Pierce- imite-
Mi plan había comenzado. Solo necesitaba saber que tan cierto era ese rumor de que Lucifer Morningstar era " El hombre del pecado".
Otro día, otro dolor de cabeza llamado Jackson Whittemore. ¿Si sabia a la hora que me estaba llamando o no?.
-¿Cuanto es esta vez lagartón?- murmure sin abrir lo ojos-
Eran las tres y media de la mañana, en verdad tenia que ajustar sus malditos horarios.
-No me digas lagartón, pájaro mal hecho- gruño del otro lado de la línea-
-¿Pájaro mal hecho?. Si no recuerdo mal, este pájaro mal hecho te salvo a ti y tu...¿Ex novio?, de una muerte por electrocución segura, ten un poco mas de respeto lagartón-
-Actual novio querrás decir...-
-¿Volvieron?- pregunte sorprendida-
Me gustaba la pareja que hacia con Ethan, pero a veces me daban ganas de pegarles por sus peleas estúpidas, en verdad estúpidas.
-Si, ya solucionamos todos los problemas que había que solucionar-
Si claro.
-Entonces, ¿Cuanto va a ser esta vez?-
-¿Porque crees que siempre es por dinero?-
-¿De que fue la vez anterior?-
-...-
-¿Y anterior?-
-...-
-Si quieres puedo seguir sabes que recuerdo cosas a la perfección-
-No, no hace falta. Doscientos...-
Lo escuche murmurar después de decir "Doscientos".
-¿Doscientos dólares?, ¡Ja!, esta vez si fue barato-
-Doscientos cincuenta mil dólares-
Me senté de golpe en la cama, ¿Enserio me estaba pidiendo esa cantidad?.
-Whittemore si estas jugando conmigo sabes muy bien que te voy a romper las piernas-
-Es para caridad-
-¿No quieres una botella del licor mas fino del mundo también?-
-No me molestaría-
-Da gracias que te quiero mucho o si no te estarías prostituyendo para pagarme todo lo que me debes. ¿Que clase de caridad?-
-Un grupo de cazadores prácticamente masacro a una manada entera de lobos, vampiros y la mayoría de los lobos que quedaron era adolecentes y niños-
-Dios eso es terrible, ¿Monroe los mando?
-Al parecer. Cada día se vuelve mas influyente, si sigue así, no se que nos depare a todos nosotros-
-La voy a matar antes de que eso pase, te lo prometo. Te pasare quinientos mil, por favor dime si necesitan mas, enviare algunas unidades para los mantengan a salvo. Jackson tu y Ethan tengan cuidado, por favor, si algo pasa, lo que sea, llámame de inmediato, ¿Entendiste?-
-Lo hare, no te preocupes. Gracias por tu ayuda, los niños dicen que te harán muchos dibujos para cuando te conozcan-
-De nada. Llamare a mi gente para que valla ahora mismo, le pasare tu numero a John, el se comunicara contigo-
Después de finalizar la llamada, llame a John, el era ex militar de clase alta, le dieron de baja debido a su ultima misión donde masacro a una aldea repleta de rebeldes el solo, lo creyeron no apto para seguir en servicio, así que lo contrate para tareas variadas, desde tácticas militares contra los cazadores o algún que otro trabajo de asesinato. El hijo de John, Damen había sido mordido por un alfa cuando tenia casi trece años, al principio le fue difícil pero con mi hermano lo ayudamos a que pudiera controlar su instinto antes de que volviera a Londres, allí, Jackson y Ethan han estado cuidando de el. John y Damen saben el riesgo que presenta el mundo sobrenatural así que el joven se queda con ellos, ya que pertenece a la manada de mi hermano. No muchos lobos se atreven a meterse con integrantes de la manada del Alfa real de Beacon Hills y de eso me e estado ocupando durante años, a que todos sepan que nadie puede meterse con su manada, con nuestra manada.
Después de llamar a John y explicarle la situación, me dijo que no hacia falta, su hijo le había contado la situación y estaba de camino con un grupo de casi sesenta hombres que es su mayoría se componía de vampiros, lobos, algunos hechiceros y brujas, y personas normales cuyos hijos también fueron atacados por los cazadores, por suerte estaban a salvo, pero sus padres prometieron que se encargarían de ayudar en todo lo que podían para terminar esta guerra con los cazadores.
Realice algunas llamadas mas a varios amigos en el gobierno pidiéndole información sobre Marcus Pierce, si quería saber mas de lo que ya sabia, debía buscar mas a fondo, y toda la ayuda era buena.
Una vez en la comisaria me dirigí hacia la oficina del Teniente. Esto no se parecía en nada al FBI, mas bien se parecía a la comisaria en Beacon Hills, cuando mi hermano y Stiles la cagaban, así se sentía esto.
Llegue a la puerta del teniente y este me hizo una seña para que entrara.
-Buenos días-
-Buen día agente McCall- saludo con una pequeña sonrisa-
-¿Agente McCall?- pregunte en tono de burla-
-¿Como preferiría que la llame?-
-Solo Brenda o McCall...cualquiera de los dos esta bien-
-Bien-
Se puso de pie y camino hacia mi a paso lento.
-Vamos. Voy a presentarle sus compañeros-
Salimos de su oficina y nos encaminamos hacia los cubículos, pero antes nos detuvimos delante de una pareja. Lucifer Morningstar estaba justo delante de mi y a su lado una chica rubia de ojos verdes.
-¿Hombre del pecado?- pregunto Pierce al escucharla hablar de eso- ¿Eres fan de Nina Simone?-
Ellos conocían al "Hombre del pecado", interesante.
-Si, pero solo estaba...- hablo Lucifer-
Su acento era británico. ¿Quien lo diría?.
-Nada. No importa- lo interrumpió la chica-
Pierce no parecía convencido con su respuesta así que sigo presionando.
-¿Me esta ocultando algo, detective?-
Antes de responder ella miro al hombre a su lado y se apresuro a decir que no. Eso claramente muestra que si.
-No me importa. Solo preguntaba- se limito a decir Marcus-
Lo cual me hizo pensar,
-Llego un caso nuevo para ti- le comento mientras le entregaba un pequeño papel de color gris a la chica- Además quiero presentarles a su nueva compañera- el se hizo a un lado para que pudieran verme bien- La agente del FBI, Brenda McCall, será su nueva compañera-
-Pero señor...Lucifer es mi com...-
-No, no lo es- la corto en ese instante- Es consultor, no oficial de policía-
-Es solo que...- trato de explicar-
-Esto es absurdo- intervino Lucifer-
Debo admitir que es un nombre muy original.
-La decisión ya esta tomada-
El teniente dirigió su mirada hacia mi.
-Para cuando regreses tendrás tu propio escritorio para que te instales-
Asentí con firmeza, unos segundos después Pierce se despidió de mi, y solo de mi, me hizo sentir algo incomoda a decir verdad, había demasiadas personas mirando el pequeño show. Tenia que comportarme como una buena persona, aunque por dentro quería atar a este idiota a una maldita mesa y electrocutarlo hasta que confiese si era "El hombre del pecado". Me gire con una sonrisa para presentarme como era debido con mis nuevos compañeros.
-Me disculpo por eso- me apresure a decir-
-No es tu culp...-
-¿Te conozco?- me increpo Lucifer-
No, pero lo vas a hacer, pronto, muy pronto espero.
-¡Lucifer!- lo reprendió la mujer- Lo siento, suele ser algo...molesto- comento irritada por la actitud de su compañero-
Antes de que pudiera responder, Lucifer se paro adelante de mi, mirándome directamente a los ojos. Confieso que me hizo sentir como una niña de nuevo y eso era algo que no me gustaba, no quería sentirme una niña nunca mas.
-¿Quien eres?- gruño entre dientes, se notaba molesto- Si este es un juego de Padre...dile que no tengo intención de participar es esta estupidez-
Lo observe por unos minutos antes de responderle.
-No tengo idea de lo que me estas hablando- afirme- No tengo idea quien es tu "Padre", ni de ningún juego, y visto que no conoces el significado del espacio personal...voy a pedirte que te muevas, por favor- le pedí con amabilidad aunque por dentro quería romperle la cara de un batazo-
-No estoy para estos jueg...-
-¡Lucifer!, ¡Suficiente!-exclamo la mujer, visiblemente enojada-
-Dime, ¿Que es lo que mas deseas?-
Su mirada era intensa pero...¿Que pretendía?, este tipo de verdad tiene problemas.
-Quiero de te apartes de mi espacio personal, ¿Puede ser?-
El se quedo unos segundo mas mirándome y yo sentía una rabia intensa creciendo en mi interior, en verdad quería pegarle.
-¿Como lo hiciste?-
-¿Hacer que?- lo cuestione-
-Lucifer es suficiente- intervino la mujer- Tenemos un caso-
El pareció calmarse, pero aun así no quitaba su mirada de mi, ni siquiera de camino hacia la escena del crimen.
Al llegar, el lugar estaba vallado con cintas amarillas de la policía, había algunas patrullas, varios oficiales tomando muestras, así que mientras nos acercábamos al cadáver, observe todo a mi alrededor, tomando notas mentales de cada detalle.
-¡Daniel!-
La voz de Lucifer me desconcentro, llevando mi atención al hombre que se acercaba a nosotros, era alto, algo robusto, se notaba que hacia ejercicio.
-Se llamaba J.D. Woodstock- informo señalando al cadáver- Vivía aquí a la vuelta. Los vecinos dijeron que era tranquilo.- su mirada se instalo en mi- Tu debes ser la agente McCall, soy Daniel Espinoza- se presento-
-Un placer- me limite a decir- ¿Algo mas que puedas decirnos sobre el señor Woodstock?-
-Si, lo siento. Estaba desempleado pero le encontramos esto- extendiéndole a la detective un cuaderno con varias anotaciones-
A pesar de prestarle atención a la detective, Lucifer no dejaba de verme.
-¿Que son?, ¿Chistes?- comento Chloe viendo las anotaciones del cuaderno de la victima-
-Es una descripción bondadosa, detective- se burlo Lucifer- "Aguacate. ¿Que tal agua-latte?", ¿Es de mala educación arrojarle tomates a un cadáver?-
-¿Quizás quería ser comediante?, Detective Espinoza, ¿ Podría averiguar si actuaba en alguna parte?- intervine-
-Claro, es lo que tenia pensado hacer-
Sonreí sin mostrar los dientes y me puse en cuclillas frente al cadáver para poder verlo mas de cerca. El hombre tenia tres entradas de bala en el cuerpo, claramente es un asesinato.
-¿Que hizo?, ¿Se burlo de la persona equivocada?- añadió la detective- ¿Se peleo con al alguien del publico?-
-Investigare eso también- lo anoto Daniel en su libreta- Hay muchos cómicos que insultan, y no a todos les gusta que se burlen de uno- añadió mirando directo a Lucifer-
-Deberíamos hacerle caso a Daniel. Tiene una visión singular de este caso-
-¿De que habla?- pregunto la detective-
-Son almas gemelas. Un alma destrozada que expone las partes mas vergonzosas de su vida al publico para obtener un carcajada fácil-
Lucifer golpeo el pecho de Daniel al decirlo, haciendo que este pareciera algo molesto con sus dichos.
-El hace monólogos- refiriéndose al cadáver- Yo improviso. Son dos cosas totalmente distintas- comento recibiendo un "Oh" de burla por parte del señor acento británico- La improvisación consiste en : "Si, y....". En los monólogos, cuentan chistes...-
-Lamento haber iniciado esta conversación- lo corto Lucifer-
-Espera, Dan.¿ Tu haces improvisación?- interrumpió la detective- ¿Como es que yo no lo sabia y el si?-
Cada vez esta conversación me importa mas una mierda, ¿Realmente le importa mas pelearse entre ellos que resolver el caso?. Tiene cero respeto hacia la victima delante de ellos. Con razón Pierce me contrato.
-Quiero un informe de lo que encuentres, que sea cuanto antes, porque no se si dieron cuenta pero hay un hombre asesinado que merece un poco de respeto- los corte algo enojada- ¿Donde esta el forense?-
Al parecer mi actitud los dejo boquiabiertos, no me importaba que creyeran que era mala, pero no puedo soportar la falta de desinterés en un caso.
-Hola, Ella- hablo Daniel, acabando con el incomodo momento- ¿Que encontraste?-
-Tu debes ser Brenda McCall, se mucho sobre ti, tus medallas, tus casos, todo, soy Ella López, es un placer conocerte, ¿Como quieres que te llame?, ¿Bren, Brenda, agente McCall?-
-El caso- señale al cadáver- ¿Pudiste encontrar los casquillos?-
Cambie de tema lo mas rápido que pude. No necesitaba divagar ahora mismo. Tenia trabajo que hacer.
-Yo...eh, si...lo siento, es que tu eres una de mis idol...- levante mi mano en señal para que para y señale el cadáver- Perdón, si, emm. No hay arma homicida, pero si encontré los tres casquillos de bala- me dio la razón- Balística los esta analizando-
-Bien-
-Si nos basamos en el patrón de disparo, creo que lo torturaron antes de morir-.
Aunque viendo el cadáver, era bastante obvio, nadie le dispara en las rodillas a alguien si no buscara torturar antes de matarlo.
-Felicitaciones, Señor Woodstock- hablo Lucifer- Al menos a alguien le importaron sus chistes...-
-¿Dijiste Woodstock?, ¿J.D. Woodstock?-
-Si, ¿Porque?, ¿Lo conoces?-
-Si, fue noticia hace algunos días al denunciar que Bobby Lowe le había robado sus chistes- informo Ella-
-¿Quien es Bobby Lowe ?¿ Un comediante rival que se odia tanto a si mismo que le roba a este tonto?-
-Ahh no-
Se burlo Ella señalando un cartel gigante que decía " The Bobby Lowe Show"
-Abre los ojos, amigo-
-J.D denuncio que el show de Bobby se baso en su material original. Y que podía demostrarlo- añadió la castaña- Lo que es imposible porque el show de Bobby Lowe es sobre su vida-
-Entonces, ¿Dices que este bufón con cabeza gigante le robo las ideas a nuestra pobre victima, el trabajo de su vida y armo un negocio en base a eso?- comento Lucifer-
-Ahora es una "Pobre victima"- cuestione-
Me ignoro por completo pero la detective repitió mi misma frase unos segundos después.
-Se que no me crees, detective, pero estoy pasando por algo bastante parecido, y si no puedo hacer justicia por mi, lo hare por esta pobre alma nada graciosa-
Cada vez me arrepiento mas de haber aceptado este horrible empleo solo para encontrar esa maldito idiota.
-Quería que te concentraras en este caso, pero cuidado con lo que deseas. Al menos el teniente no esta aquí- comento mientras miraba a su compañero- Si sigues diciendo ridiculeces delante de el, ¿Quien sabe lo que hará?-
Me sentía observada así que mire disimuladamente a los alrededores.
-Claro. Como si eso alguna vez me hubiera importado-
-Es verdad-
Después de unos segundos de ver con disimulo me di cuenta de donde nos estaban observando. Pierce se encontraba en un auto a varios metros de distancia, observándonos con binoculares. ¿Quiere asegurarse de que estuviera haciendo mi trabajo?, ¿O solo nos esta vigilando para ver como trabajan todos?. Su manera de espiarnos deja mucho que desear y mas con tal destreza militar que se supone que tiene.
De nuevo en la comisaria mientras mirábamos los videos que el señor Woodstock había subido a YouTube contando como Lowe había armado un show basado en sus chistes, me seguía preguntando porque Pierce nos había seguido.
-¿En cual de estas cajas hago clic para la prueba?-
¿Lucifer no sabia como usar YouTube?. Tuve que aguantarme las ganas de reírme, asea, entiendo que sea mayor pero no parece tener mas edad que mi papa.
-En ninguna. Publico este video el día antes de morir- informo la detective- Y no encontramos la prueba que dijo tener-
-Supongo que por eso lo torturaron, querían las pruebas- añadí-
-O es un mentiroso...-
Escuchamos decir a Ella detrás de nosotros
-No se quien dijo eso- fingió no haber sido ella- Pero estoy de acuerdo con esa persona. Bobby Lowe jamás haría algo así-
-¿Porque lo dices?- le pregunte-
-Porque el show de Bobby es muy personal. Es muy autentico. Es imposible fingirlo-
-Entonces deberías dedicarte a otra cosa. Si no puedes mantenerte objetiva con respecto a este caso, deberías dejarlo-
Todos en la habitación se quedaron atónitos con mi respuesta.
-Siendo honesta creí que mínimo tendrían un poco de respeto a la victima, pero no han hecho mas que burlarse y desestimar su muerte sin parar, ¿Que clase de policías son?. Todas las victimas merecen respeto así sea la muerte mas estúpida del mundo, porque no se si dieron cuenta pero son personas como ustedes y como yo. ¿Es posible que dejen sus prejuicios y hagan bien su trabajo?- comente molesta-
Sus caras eran un poema. Creo que no esperaban que reaccionara así.
-Creo que la agente McCall tienen razón, la victima merece respeto y no se lo hemos brindado, me disculpo por eso y concuerdo con todo lo que dijo-
Chloe me apoyo en mis palabras relajando así un poco el ambiente.
-Debemos ir a hablar con Bobby y averiguar que sabe-
-Vamos a estrangularlo-
Por unos segundo me cayo bien al escucharlo decir eso-
-Prefieren solo hablar con el-
-Y después lo estrangulamos. Un poco de juego previo no le hace mal a nadie-
Tiene razón, no lo voy a negar.
-Usted en vallan, no tiene sentido que vallamos los tres- les avise-
-Entonces...¿Quizás yo deba ir con ellos?, digo para recolectar evidencia-
-Claro, si el es inocente...-
-No es inocente- interrumpió Lucifer-
-Si es inocente, no abra pruebas que recabar, así que será mejor que te quedes- le ordeno la detective a Ella-
-Entiendo lo que dices, pero creo que para estar seguros, debería recolectar todo el material posible, ya sabes, huellas dactilares, un mechón de cabello, un autógrafo-
¿Lo que dije no sirvió de nada?.
-Claro-
-Para estar seguros-
-Esta bien. Para estar seguros-
-¡Si!- festejo Ella-
Después de que se fuera, un oficial se acerco a mi para decirme que ya estaba listo mi cubículo para que me instale, creí que seria algo alejado para no tener que verle la cara a Lucifer pero no, me toco detrás de la detective, no había nada de otro mundo, un teléfono de escritorio, una computadora, algunos informe de balística sobre el caso. Me senté y apoye mis brazos sobre el escritorio dejándome caer sobre ellos. Aun no termina el día y ya quiero irme, extraño trabajar con Stiles, todo era mas divertido. El teléfono sonó, pero no quería ni levantarme así que estire mi brazo, levante el auricular y me lo puse en el oído.
-¿Mmm?-
-Ven a mi oficina-
Era Pierce, me colgó después de decirme eso.
Respire profundo y me levante, con todo el pesar de mi alma camine hasta su oficina, me hizo una seña para que entrara y luego para que tomara asiento.
-¿Cansada?, ¿Creí que una agente especial como tu resistiría mas?-
Graciosito el idiota.
-¿No es agotador espiar a las personas?- lo corte sin vacilar-
Su cara de sorpresa lo decía todo.
-¿Así que me viste?. Pensé que era una distancia prudente-
-Eso fue patético-
-Quería saber que tan buena eras trabajando-
Mentira.
-¿Y dejar el altavoz de la sala de conferencia también fue para comprobar si era buena en mi trabajo?, ¿Lo hice bien?-
-Algo altanera para ser su primer día-
-¿Altanera?, ¿Por pedir respeto para la victima o por no soportar los chistes estúpidos de Lucifer?-
-Un poco de ambas- comento mientras dejaba de mirar su computadora-Si quieres puedes irte temprano, no es necesario que te quedes- me informo Pierce-
-¿Hice algo mal?- lo cuestione entrecerrando los ojos-
-No, solo creo que es un caso aburrido para alguien con tu talento-
-¿Entonces porque me contrato si crees que soy demasiado buena para estos casos?-
-No quise decir eso, es solo que este es un simple caso asesinato y yo tengo algo mucho mejor para ti-
-Todos los asesinatos son importantes no importa si es simple o complejo- le reproche-
Jamás he dejado un caso sin resolver, así me tomara meses.
-Y lo entiendo, pero este...- hablo mientras sacaba una carpeta de color negro bastante gruesa de su escritorio- Este caso es mucho mas acorde a tus habilidades, como dije antes, eres demasiado buena para casos simples-
-¿Que es?-
-Toda la información sobre " Hombre del pecado"-
¿Que estaba tramando?.
-Después de la advertencia que me dio. ¿Que le hizo cambiar de opinión?-
-Tengo mis razones. El caso es todo tuyo-
Sonreí como si me acabaran de regalar el diamante mas grande del mundo. Pero llevarme esta carpeta hoy seria muy arriesgado, hoy buscaría casa y no confió en dejar esta carpeta sola en la habitación de ese asqueroso hotel.
-¿Podría dejar esto...- comente apoyando mi mano en la carpeta-...aquí solo por hoy?. Es que necesito buscar una casa y no confió en dejar algo así de importante en un hotel con tan poca seguridad-
-No hay problema-
Después de despedirme del teniente, volví a mi escritorio, revise algunas cosas del caso, y deje varias anotaciones en el escritorio de la detective. También deje una nota pegada en su computadora con mi numero de teléfono.
"Si me necesitas para algo relacionado con el caso llámame. xxx-xxxx-xxx. Brenda McCall".
Una vez que llegue a la habitación en el que me alojaba comencé a buscar casas para alquilar, si iba a estar en esta ciudad estos seis meses debería alquilar una casa, me saldría mas barato.
Mas tarde sentí la necesidad de tomarme un trago. Me vendría bien despejarme un poco de tantas llamadas de trabajo y de paso investigar un poco mas a Lucifer, ya que el bar al que iría era el suyo.
Al llegar sentí un hormigueo en la espalda, y mis músculos contraerse. Tenia la misma sensación que cuando conocí a Jordán, exactamente la misma. Necesitaba algo fuerte para tomar y lo necesitaba ya. El lugar era mucho mejor que en las fotos, el piano cerca de la escalera se veía realmente costoso, no había mucha gente por lo que el lugar se podía apreciar por completo, en la barra solo había unas personas, pero mi corazón se acelero al ver al hombre con el que choque ayer por la mañana. Estaba hablando muy animadamente con una mujer rubia de anteojos. Decidí ignorarlos y me dirigí hacia la barra, y pedí el trago mas fuerte que tuviera, me sirvió un wisky añejado, si que era fuerte pero sabia increíble. Setenta putos dólares me costo, como mínimo esperaba un show de strippers o algo así.
Aunque no importaba cuanto tomara, el alcohol no tenia efecto en mi. Si sabia de mi hermano, los hombres lobos no pueden embriagarse pero, ¿Yo?, bueno...si tenia alas y alguna que otra cosa pero aun así, nunca supe que era exactamente. Nunca tuve una noche de borrachera, aunque si, después de una cantidad exagerada de tragos vomitaba como si mi vida dependiera de ello.
En fin, el hombre y la mujer a los había estado observando desde que llegue se habían levantado para irse así que mire hacia otro lado. No se porque mi instinto me hizo mirarlos de nuevo y fue ahí que el hombre clavo sus ojos en mi, quería que me tragara la tierra y me escupiera en diarios de vampiros. A paso apresurado se acerco a mi.
-Hola-
Su voz se escuchaba tan serena a pesar de estar semi eufórico.
-Hola-
-¿Que estas haciendo aquí?-
Solo señale mi vaso ya vacío.
-Tenia ganas de un trago-
-Soy Linda, Linda Martin- intervino la mujer que lo acompañaba-
-Un placer, Brenda McCall- me presente-
-¿La nueva compañera de Chloe y Lucifer?-
-Si-
Los chismes si que vuelan en este lugar.
-Y también vio mis alas- soltó como si nada el hombre-
Si hubiera estado bebiendo le hubiera escupido toda la cara. ¿Enserio cuenta esas cosas como si nada?. La mujer, Linda, también lo miro sorprendida y luego a mi.
-¿Vistes sus alas?- me pregunto sin salir de su sorpresa-
¿Ella sabia sobre eso?, ¿En este lugar abundan las personas que saben de cosas sobrenaturales también?
-Si...creo que...si- esta perpleja, pero quería saber mas- ¿Porque tienes alas?, ¿Porque puedo ver tus alas?, ¿En este lugar también hay muchas personas sobrenaturales?-
Tenia tantas preguntas y quería respuestas, necesito esas respuestas. Sobre todo sobre mis alas.
-Si quieres repuestas entonces ven con nosotros, necesito ayuda con algo-
El hombre camino hacia las escaleras, mientras que Linda y nos miramos, solo sonreímos y lo seguimos, subimos en el elevador hacia el pent-house, ese lugar era enorme, y si el bar se veía costoso este lugar era el triple de caro. El hombre nos guio hasta el armario, ¿Porque al armario?, mi boca se abrió en una enorme "o" al ver unas alas blanca enormes en el medio de dicho armario, estaban cortadas, y con muchas manchas de sangre.
-Oh- comento Linda sorprendida-
-Mierda- se me escapo-
-Alas de ángel en el closet-
-¿Dijiste ángel?- susurre casi sin voz-
¿Porque me sigo metiendo en estas cosas?, Tengo un puto imán para las cosas sobrenaturales.
-Claro. Totalmente manejable- añadió en tono de burla-
-El irresponsable de mi hermano las dejo aquí, para que cualquier humano medio ebrio se topara con ellas-
Desearía estar hasta la mierda en alcohol, y yo creí que salir de Beacon Hills me haría bien. Ni una puta mierda. Primero lobos, después aparecen vampiros, después los brujos, y ahora ángeles, era lo único que me faltaba para completar mi psicosis, lo único. ¿Dijo hermano?, ¿Que hermano?, ¡Necesito respuestas carajo!.
-Prueba de lo divino, tirada en el piso como...ropa sucia-
¿Divino?.
-Por algún motivo, creí que habían desaparecido mágicamente cuando se las corto. Pero esto...es asqueroso-
¿Asqueroso?, asqueroso fue ver a Stiles salir de la boca de Stiles, eso si fue asqueroso.
-¿Saben donde están las bolsas de basura?- pregunto el hombre-
¿Las iban a tirar a la basura?. ¿Tan fácil era deshacerse de unas alas angelicales?
-Dios mio.Esto debe ser muy doloroso. Cortarte un pedazo de ti una y otra vez- se compadeció Linda- Lucifer lo describe como algo sin importancia, pero..-
¿Lucifer?, ¿Ese Lucifer?, ¿Eran sus alas?. ¡Hay dios mi cerebro!.
-Todos ocultamos algún dolor, Linda. Algo que no estamos listos para compartir con el mundo-
-Eso es verdad- se me escapo-
Ambos se giraron para verme, y yo no podía mas de incredulidad que sentía en ese momento. ¿Se habían olvidado de mi?.
-Se que tienes muchas preguntas y voy a responder todas y cada una de ellas pero primero necesito deshacerme de esto- comento señalando las alas-
Estire mi mano, y luego de unos segundos las alas comenzaron a desaparecer mientras dejan un pequeño rastro de luz dorada rojiza. Unos minutos después estas habían desaparecido por completo.
-¿Como hiciste eso?-
-Tu responde mis preguntas y yo responderé las tuyas-
Me miro por varios minutos hasta que finalmente hablo.
-Bien pregunta lo que quieras, lo responderé todo-
-Tengo tantas, que no se por donde empezar-
-Les traeré algo para beber- interrumpió Linda-
-Gracias- le dije y añadí- Lucifer, ¿Son sus alas?-
Linda salió dejándonos solos.
-Si, son sus alas-
-¿Cual es tu nombre?-
-Amenadiel-
-¿Cual es tu relación con Lucifer?-
-Es mi hermano-
-¿Hermano?, No te ofendas pero no se parecen en nada-
-Nos lo han dicho muchas veces-
-¿Porque puedo ver sus alas?-
-¿No lo sabes?-
Negué repetidas veces con la cabeza mientras me sentaba en el piso, parecía que había vuelto a ser una niña esperando a que mama me contara una historia.
-¿Tu no tienes alas?-
-Si, las tengo, pero jamás se me cruzo por la cabeza de que eran alas de ángel, creí que era una paloma o algo así-
-¿Tus padres son tus padres biológicos?-
-No. Soy adoptada-
-Lo se, lo vi en tus ojos-
Si lo sabia, entonces para que me pregunta.
-¿Sabes quienes son mis padres biológicos?-
-¿Que es lo que tu sabes acerca de tu padres biológicos?-
Odiaba que me respondieran una pregunta con otra. Pero aun así le respondí.
-No mucho en realidad, mi papa mi conto que nací en Argentina, y que me encontró a las pocas horas de nacida, sola en una casa abandonada, el y su equipo estaban tras la pista de un gran cargamento de drogas, y por error entro a la casa que no debía y ahí me encontró, sola en medio de un gran charco de sangre y con restos de placenta en el piso. Según el, no dudo ni por un instante en llevarme con el- le conté- No se mas que eso, a mi papa no le gusta hablar mucho sobre el tema-
-¿Y sobre tu madre?-
Negué.
-Si te dijera que se quien tu padre biológico, ¿Estarías dispuesta a conocerlo?-
-Seguro, me encantaría preguntarle porque me abandono- comente irónicamente-
-El no sabia de tu nacimiento-
-¿Como estas tan seguro?, ¿Si sabes como se hacen los bebes o no?- me burle-
-Lo se, pero te aseguro por mi padre todo poderoso que tu padre biológico no sabia de ti-
Supongamos que le creo.
-¿Y mi madre biológica?, ¿Ella tampoco sabia de mi existencia?- me seguí burlando-
-No se quien es tu madre biológica pero se su nombre, y te prometo que voy a encontrarla-
Parecía tan serio, y una parte de mi quería creerle pero por otra parte, es imposible no saber que si tienes sexo sin condón es muy probable que en nueve meses debas comprar pañales, a no ser que seas tan idiota y esperes un auto.
Le hice varias preguntas mas después de eso, era divertido hablar con Amenadiel, me conto como es que se quedo "estancado" por así decirlo, en la tierra, también me conto de las peleas con Lucifer, su relación con Mazikeen, con su padre, al parecer es el hijo favorito de Dios, sobre su madre, y todo lo que paso hace unos meses.
-Eso es demasiado para procesar-
Les dije cuando terminaron de contarme todo, en algún momento mientras me contaba esas historias, Linda trajo una botella de wisky, y ya llevamos mas de media botella.
-Entonces...tu madre- señale a Amenadiel para luego señalar a Linda- Casi te parte a la mitad como un queso y tu la salvaste...¿Deteniendo el tiempo?-
-Si, aunque Maze hizo la mayor parte- me aclaro Amenadiel-
-Ya hablamos de nosotros, ahora te toca a ti- me dijo Linda-
Respire hondo y comencé a contarle todo, mi crianza, como eran mis padres, mi hermano, mis amigos, le conté todo respecto a los lobos, a todo lo que hemos pasado a lo largo de estos años. Les conté todo desde la primera vez que me salieron las alas hasta la primera vez que mate a alguien en el FBI. Las caras de Linda y Amenadiel a medida que iba contándoles las historias me daban risa, pero una vez que finalice ellos se quedaron en silencio.
No estaba tan estúpida como para contarles mi vida paralela, eso ni de chiste. Hay cosas que son mejor no saberlas. No por mi, sino por ello, no quería ponerlos en peligro.
-¿Preguntas?-
Les sonreí nerviosa al ver que seguían callados.
-¿Te mordió un lobo alfa?-
-Si-
-¿Y no te convertiste?-
-Nop-
-Amenadiel, después de todo lo que dijo...¿Eso fue lo que mas te sorprendió?- le replico Linda- Nada sobre, ¿El lagarto o las luciérnagas ninjas?, ¿La chica banshee o el chico poseído?,¿El lobo nazi o los caballeros fantasmas?-
La cara de la mujer era de asombro total, aunque si lo ponía así, si parecía una locura.
-¿Y tus poderes?-
-Creí que fue por la mordida de alfa, ya sabes esa noche en el bosque, supuse que ya no me convertí en mujer lobo, la mordida me había dado alguna clase de súper poder o algo así-
-¿Quien en su sano juicio, va a un bosque de noche a buscar un cadáver?, ¡Es una completa locura!- exclamo Linda caminando de un lado hacia el otro-
-En ese momento pareció una buena idea-
-¿Enserio? ¿Una buena idea?, Escribir un libro es una buena idea, ir a un bosque en el medio de la nada, no es una buena idea-
-Éramos adolecentes, ¿Si?, hacemos estupideces, y en ese momento no lo pensamos bien, Beacon Hills en ese momento era tranquilo y era lo mas emocionante que había pasado en años, y si, puede que todo se halla salido un poco de control...-
-¿Un poco?- me cuestiono Linda-
-Si, solo un poco pero...-
-¿Empalar a alguien es salirse un poco de control?-
-Eso no fue nuestra culpa- me defendí- No fue nuestra culpa que un lobo ciego quisiera venganza, pero aun así se resolvió dentro de todo...bien-
Sacando las muertes que hubo en el proceso y todo lo que paso en el medio.
-Además, no nos juzgues, hicimos lo que nos pareció correcto en ese momento, ¿Si?, les repito éramos ADOLECENTES, algunos lidiaban con la pubertad y nosotros con cosas que querían matarnos todos los putos días, y no fue fácil, pero aun así lo superamos, y hoy en día solo cambiaria dos cosas y el resto no cambiaria nada, porque nos hizo quienes somos ahora, quien soy ahora-
-¿Que cosas?- me pregunto Amenadiel-
-Haber podido salvar a mi mejor amiga y al amor de mi vida-
Le di un gran trago a la botella de wisky, mientras mis ojos se llenaban de lagrimas, de solo recordar que no pude salvarlos me ponía sensible.
-Perdón, es solo que...todavía duele-
-¿Como murieron?-
-Amenadiel eso no apropi...-
-Un Kitsune burlón poseyó a Stiles, eso ya se los conté, en proceso de parar al Kitsune, Alison mi mejor amiga, fue apuñada por una de esa "Luciérnagas ninjas" y murió en brazos de mi hermano- mis lagrimas no dejaban de salir- Y Aiden el también murió de la misma manera un par de horas después-
-¿El chico que era parte de la manada de lobo ciego?-
-Si-
-¿Lo amabas?-
-Demasiado-
Me cubrí la cara con las manos y me puse a llorar como no lo había echo en años. Nada de esto tiene sentido, ¿Porque acepte subir?, debería estar investigando a Lucifer pero en su lugar estoy sentada en el piso de un lujoso armario con dos desconocidos contándoles la historia de mi vida.
-¿Como te volviste agente del FBI?-
Amenadiel se encontraba a mi lado extendiéndome un pañuelo.
-No resistí el ultimo año así que di el examen de equivalencia, no quería quedarme Beacon Hills, no podía después de lo Alison y Aiden, quería irme, necesitaba irme y no pensar en eso, así que mi papa me ofreció una vacante un el buro, acepte sin dudarlo, y me fui, volvía cada cierto tiempo, o cuando mi hermano me llamaba necesitando ayuda pero ya no era lo mismo, después de un tiempo solo me concentre en el trabajo y ha sido así desde entonces-
En el trabajo y en hacerme de un nombre.
-Evadir las emociones no es bueno-
-Lo se pero era único que podía hacer en ese momento-
Linda me comento que era terapeuta, que fuera a verla cuando quisiera, le dije que lo pensaría.
Estaba en el taxi de camino al hotel cuando note que mi teléfono no estaba.
Le pedí al taxista que diera la vuelta, tenia que ir a buscar mi celular, además debía llamar a Scott, algo me dice que no van bien las cosas. Al llegar note como Lucifer se subía al elevador, esta llegando cuando las puertas se me cerraron en la cara, igualmente el no me noto, iba hablando por teléfono. Espere a que elevador bajara y me subí, los minutos se hacían eternos, al abrirse las puertas note como el Teniente Pierce y Lucifer parecían estar discutiendo.
-¿Hola?-
Ambos concentraron sus miradas en mi, haciendo que me recorriera un escalofríos por todo el cuerpo.
-Lo que me falta- ironizo Lucifer caminando hacia la barra-
-Agente McCall- saludo Pierce sin ninguna expresión en su rostro-
-Lo siento no quería interrumpir pero olvide mi teléfono esta tarde y lo necesito-
-¿Tu teléfono?- se burlo Lucifer- Si querías reunirte conmigo a solas deberías buscar algo mas original-
-Te llevare a tu hotel- ordeno el teniente caminando hacia mi-
-Primero, créeme eres la ultima persona con la que me querría quedar a solas, y segundo, tu hermano me pido ayuda con cierto "problema", así que lo ayude- le aclare- ¿Ahora serias tan amable de revisar tu armario y traerme mi teléfono?-
Me soltó una mirada de odio y fue directo a buscar en el armario.
-No es necesario que me lleve a mi hotel teniente, puedo llegar bien sola-
Pierce no dejaba de mirarme como si estuviera buscando algo en mi mirada.
-Insisto-
Presiono el botón para llamar al elevador, tardo unos minutos en subir pero una vez dentro solo esperamos a que Lucifer trajera mi teléfono.
-Al parecer tenias razón. Toma. Y jamás vuelvas a venir sin mi permiso- me tiro el teléfono en las manos- Corrección, jamás vuelvan a venir a mi apartamento sin invitación- corrigió sus palabras viéndonos a ambos-
Las puertas estaban por cerrarse cuando le dije con firmeza...
-No deberías dejar algo tan importante tirado como si no fuera nada, no todos son como yo-
Las puertas se cerraron con su mirada de odio clavada en mi mirada. Sonreí al saber que sigo teniendo el toque de irritar a las personas con algunas simples palabras. Gracias Peter por enseñarme eso.
Le dije al teniente no que era necesario que me deje en el hotel, ya que tenia pensando ir al recinto a revisar la carpeta que me dio. El estuvo de acuerdo ya que tenia algo de papeleo que hacer.
No hablamos mucho durante el viaje, mayormente las preguntas me las hacia el, como si quisiera saber mas de mi. No es por ser mala ni nada pero tenia demasiadas cosas en la cabeza como para contarle cosas que de seguro ya sabe.
Después de casi cuatro horas sentada revisando la carpeta, la cual debo decir que esta demasiado completa. Había fechas, nombres, direcciones, apuntes de movimientos de los últimos veinte años del Señor del pecado, todo menos una simple foto de su cara, o algo relacionado a su forma física. Tanta información me parecía sospechosa, algo no cuadraba y me daba mala espina. Me estire en la silla notando a través del vidrio de la sala de conferencia como Pierce y Lucifer hablaban nuevamente.
En eso me llego un mensaje de Stiles, se encontraba en un bar bebiendo con algunos compañeros después de una redada de drogas. El me envió una foto en la que se veían muchos cuadros en la parte de atrás, se notaba que eran cuadros de hace mucho años. Yo tenia una manía en mirar todo el fondo primero y luego la imagen central, no se pero me ayudaba a concentrarme o algo así. Pero mirando uno de los cuadros me pareció ver algo muy raro, le pedí a Stiles que me enviara una foto de ese cuadro en especifico y así lo hizo. Era Pierce, ¿Como era posible?, ese cuadro mínimo tiene sesenta años, eso no era posible, Marcus tiene cuarenta y dos. ¿Sera un ser sobrenatural?, ¿Un vampiro o algo así?. Si de algo estaba segura era que soy un puto imán de cosas sobrenaturales.
Deje de lado lo de Pierce para concentrarme en lo que pasaba en la sala de conferencia. Podía ver las miradas de Marcus y Lucifer concentradas en un hombre de compleción pequeña, cabello castaño largo un poco mas abajo de los hombros, y con una barba muy desalineada, dos oficiales lo metieron en la sala de interrogatorio. Un par de minutos después Lucifer entro a la sala de interrogación.
Vi a Pierce meterse en su oficina y no lo resistí, quería ver que pasaba ahí dentro. Así que apresure el paso y me metí en la sala que usa para espiar la sala de interrogatorio. Y ahí estaban ambos hombres sentados hablando sobre el "Hombre del pecado".
-¿Quien diablos es "El hombre del pecado"?- le replico el hombre a Lucifer-
Este sonrió.
-Bien. Juguemos un jueguito, ¿Si?- lo animo ladeando su cabeza- Mírame- le ordeno- Dime...¿Porque deseaste la muerte de Sam?- le pregunto parándose de su asiento y acercando a el con una mirada intimidante-
¿Quien es Sam?, me preguntaba.
-No quería que mi novia siguiera acostándose con el- le respondió el hombre-
Lucifer se sentó en el borde la mesa, y sus ojos se abrieron a tope.
-¿Y...?-
-Y eso es todo. Me enoje mucho. Lo mate al estilo medieval para enviar un mensaje. Nadie toca a mi chica-
La cara de Lucifer mostraba enojo y frustración.
-¿Que hay del "Hombre del pecado"? -
-Viejo, no tengo idea de lo que dices-
-Debes saberlo. Vamos, Alonso, ¿Que hay del "Hombre del pecado"?- lo presiono-
-No se-
-¡Debes saberlo!-
Exclamo Lucifer furioso, agarrando la silla en la que estaba Alonso sentado y arrojándola contra la pared. Tenia que intervenir, normalmente dejaría que continuara, y en mi caso le daría algunos golpes pero por la cara de Lucifer, esto no iba a terminar bien para nadie. Salí lo mas rápido que pude y corrí hace la sala de interrogatorio, llegue junto a tiempo, Alonso temblaba como una gelatina mientras repetía
-Es suficiente- lo mire a los ojos- El no sabe nada-
Su rostro cambio por completo a verme, parecía mas calmado.
-Le creo-
Tardo varios minutos en hablar.
-Bien, ahora vamos, salgamos-
Lo guie hasta salir de la sala. Le hice una seña a los oficiales para que se llevaran al detenido a su celda.
-Creí que ibas a golpearlo-
-No soy un animal- comento dándose la vuelta para verme-
-Pues no era lo que parecía- lo cuestione-
Su mirada seguía fija en mis ojos.
-¿Que?, ¿Que tengo?- le pregunte tocándome la cara-
El solo negó y se dio la vuelta para irse, dejándome sola. Sola y confundida.
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-Estaba diciendo la verdad. Es decir, puede ser que el hombre del pecado manipulara a Alonso sin que el se diera cuenta-
Linda observo a Lucifer, siguiendo cada movimiento que hacia.
-O quizás es un lunático que pensó que empalar a un amante rival era el modo de recuperar el corazón de su chica-
La mujer seguía observando, apretando sus manos.
-Eso esta un poco pasado de moda- finalizo con sus manos en los bolsillos de su pantalón-
Linda tarde varios minutos en encontrar las palabras justas para expresar de lo que en realidad quería hablar con Lucifer.
-Lucifer, quiero hablar de tus alas-
-Diablos, ¿Volvieron a salir...?- comento mirándose la espalda-
-Así que te volvieron a crecer-
-Si, esta mañana-
Hablo mientras caminaba hacia el sofa.
-Son muy escurridizas- se sentó-
-No puedes seguir haciéndote esto-
-Estoy de acuerdo-
Se sirvió un poco de agua.
-¿En serio?-
-Si, es agotador. Y muy sucio-
Linda respiro profundo.
-Necesito otra solución. Tal vez contrate a alguien que lo haga-
-O tal vez tu solución sea aceptar que, por ahora, volviste a tener alas-
-¿Que?, ¿Y dejar que gane papa?- arremetió enojado- O quien diablos sea. No lo creo-
-Es fácil dejar que los factores externos nos definan. En especial, si son traumáticos. Pero solo si dejamos que lo hagan-
Lucifer se quedo en silencio y pensando en las palabras que recién acababa de decirle la doctora.
-Todos tenemos algo que nos avergüenza-
-¿Disculpa?-
La doctora parecía confundida y algo sorprendida por el comentario del hombre.
-Es algo que me dijo una mujer hace muchos años mientras la golpearla en la cara-
Linda trato de hablar pero Lucifer se adelanto.
-No es la idea, sino la ejecución. Se trata de como uso las alas-
-Eso es muy sabio-
-Si. Las guardare y fingiré que no existen-
-No tan bueno-
-Otra persona hace favores, ¿A quien le importa?. Soy el maldito Lucifer Morningstar. Hago favores mejor que nadie. Entre otras cosas, claro-
La mujer sonrió tratando de buscar las palabras precisas para decir pero nada salió de boca.
-O al menos, así era. Y pienso que quizás- se levanto del asiento y camino hacia la puerta- Es momento de volver a ruedo- abrió la puerta con intención de irse pero la voz de la doctora lo detuvo-
-¿Y que hay sobre tu hija?, ¿También la vas a ignorar?- se apresuro a decir la mujer-
-Doctora, no debería juntarse tanto con mi hermano, ya se le están pegando sus malos chistes- se burlo-
-Lucifer, ¿No crees que exista la mínima posibilidad que ella fuera tu hija?, Haz dormido con cientos de mujeres- insistió-
-Como le dije a mi entrometido hermano doctora, lo ángeles no pueden procrear con humanos, por lo tanto, yo no tengo hijos-
-Ella fue quien se deshizo de las alas que dejaste en el armario-
-Prender fuego un par de alas no es tan difícil, doctora-
-Ni siquiera las toco, solo estiro su mano y las alas comenzaron a desaparecer, fue impresionante-
Linda parecía aun mas asombrada que ayer.
-Si hubiera un nefelina entre nosotros, lo sabríamos. Y créame no de mi parte-
Finalizo Lucifer saliendo del consultorio, lo que no le dijo a la doctora, es que empezaba a creer que Amenadiel tenia razón y esa chica era su hija. Anoche, cuando la miro a los ojos pudo ver todo lo que su hermano le había contado, la visión que había tenido, el también la tuvo. La vio nacer, crecer, sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primer diente caído, la vio herida, la vio llorando y sufriendo, sintiendo el mismo el dolor que ella sintió, no podía entender como era posible, tenia que averiguar quien era esa chica. Tenia que saber. Tenia que saber si era su hija.
Pero antes debía encargarse de sus alas. Cuando regreso al pent-house una fila larga de personas esperaban por el. El primero en la fila era un joven con una guitarra en su espalda.
-Hola- bebió un poco de su wisky le pregunto- Dime...¿Que es lo que verdaderamente deseas?-.
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Llevaba un mes investigando al "Hombre del pecado", cada pista, cada nombre, cada maldita dirección en esa carpeta estaba mal. Pero había algo con lo que nadie contaba, nadie en este mundo tiene un Stiles y yo si. Le dije a Pierce que iría dos días a investigar una pista y ayudar en un caso del FBI en el que trabajaba un amigo, me dijo que me tomara los días que sean necesarios, bien por mi, mal por el. En ese dichoso bar al que Stiles me llevo me encontré con una chica que me conto una peculiar historia amor fallido, o así era hasta que su abuela se caso con otro hombre. El punto es que tenia razón y el tipo del cuadro si era Pierce solo que usaba otro nombre. Después de eso comencé a buscar por los lugares mas recónditos del planeta hasta que lo encontré, la única persona que había visto al "Hombre del pecado" y había vivido para contarlo. Le tome varias fotografías al cuadro en la pared y al álbum de fotos de casamiento de la abuela de la cantinera. Ese hijo de puta era mío.
Era mi primer día desde que habido vuelto del pequeño viaje, si tuve un caso del FBI, una mujer de unos cincuenta años secuestro a varios niños y los mantuvo retenidos por mas de tres semanas hasta que pudimos dar con ellos. Por suerte todos los niños estaban bien y habían vuelto a salvo a casa.
-¿Frustrada?-
Levante mi cabeza de la mesa para ver con claridad Pierce.
-Teniente- me limite a saludar-
Apoyo sus manos en la mesa y se inclino hacia adelante.
-¿Algo sobre el hombre del pecado?-
Sonó casi como si lo susurrar, estoy segura de no quiere que nadie se involucre en esto, o haga preguntas, y por eso, me refiero a Lucifer. Había estado casi pegado a mi hasta que me fui a ayudar al FBI, parecía un perro faldero.
Tome mi celular busque el cuadro en mis imágenes.
-Tarde un poco en atar cabos sueltos pero debo admitir que si no quieres que nadie te encuentre, no deberías dejar que tomen fotos en bares, suelen colgar cuadros con esas fotos, ¿Lo sabia teniente?-
Vi su rostro ponerse pálido y acercarse un poco mas a mi.
-Pero sabe que es lo mejor, descubrir el verdadero nombre del infeliz al que le voy a romper cada maldito hueso del cuerpo- sonreí con malicia- ¿No cree que deberíamos hablar en privado, Señor C?-
-Esta noche, en tu casa- soltó sin una pizca de emoción en su boca-
-Si te pasas de listo toda esa información se va a hacer publica con una recompensa muy, muy grande por tu cabeza- lo amenace-
El no dijo mas nada y se dio la vuelta para caminar hasta su oficina. Necesitaba aire o iba a matar a alguien. Salí afuera de la comisaria a respirar un poco de aire. Un rato mas tarde cuando volví a entrar, Ella se encontraba en la sala de conferencia haciendo unos movimientos sexuales muy raros, cada vez entiendo menos a esa chica, y miren que conozco gente muy rara.
-¿Porque Ella esta haciendo eso?- pregunte apoyadme en la ventana-
-No tengo idea- me respondió Dan-
Después de unas semanas, Dan no me caia tan mal, si, sus chistes son un asco pero no tan malos como los de Lucifer.
-¿Por que Pierce es tan imbécil conmigo?- se quejo Chloe dándose la vuelta para vernos-
-¿A quien le importa?, Es así con todos-
-Conmigo no- objete-
En realidad después de que lo mate no volverán a preocuparse por el.
-¿No es posible que nunca te halla tratado mal?- me cuestiono Dan-
-Mmm no, es bastante amable conmigo -
Hasta hace un rato, lo era.
-Tienes suerte, yo siento que recibo mas imbecilidad de su parte- replico la rubia- Se que los jefes de mayor nivel lo consideran una estrella de rock, pero si tiene un problema conmigo lo descubriré, lo arreglare y no quiero que afecte mi carrera-
- No creo que tu seas el problema- la alenté-
-Tiene razón, tu no eres el problema-
Me gire un poco para ver hacia donde iba la mirada de Dan.
-Lucifer- lo llamo la rubia-
El estaba sirviendo...¿wisky?, en dos tazas, de lo mas normal. Cuando Chloe lo llamo nos miro y camino hacia nosotros con una sonrisa.
-Parece que a alguien le vendría bien un cappuccino- le ofreció una taza a la chica- ¿O un café con leche?-
-Preferiría que nos ayudaras a encontrar a Tyson Chase. Has estado desconcentrado en este caso- le recrimino-
-Olvide lo mucho que dependes de mi en estos días- le replico el- Permítanme asesorarlos. Atrapar a este pequeño degenerado es bastante simple, Tyson ha retomado el pecado del pasado. ¿Sabes por que?. Porque la gente no cambia-
Antes de que el pudiera beber lo que estaba en la taza se la arrebate de la mano, me la tome sin pensarlo, estaba algo fuerte pero rico.
-Estas en horario de trabajo, no puedes beber- le dije antes de devolverle la taza y quitarle la otra para bebérmela también- Lo necesitaba, gracias por eso-
-¿Que no dijiste que estábamos en horario de trabajo?- me cuestiono Dan-
-Si, pero no para mi, yo ya termine por hoy-
Me despedí y salí lo mas rápido que pude ahí, necesitaba despejarme. Necesitaba dormir, estos días estuve teniendo unos sueños muy raros por culpa del estúpido de Pierce. Me estresaba la idea de que el sea el "Hombre del pecado", además mis negocios iban en aumento y lidiar con la mafia italiana no era nada fácil. Necesitaba el paradero de Monroe, quería encontrarla de una vez, o nadie iba a estar a salvo.
Me había quedado dormida cuando casi a media noche recibí una llamada por parte de Dan, Pierce había recibido un disparo y estaba siendo trasladado al hospital. Me dijo que no me molestara en ir a verlo porque recién nos lo dejarían verlo mañana.
Que justo que le dispararas cuando iba a venir a hablar conmigo, ese infeliz maldito. Si la bala no te mata yo lo voy a hacer.
Me desperté agitada y completamente bañada en sudor, eran cerca de las cuatro de la mañana. Me di una ducha rápida y una necesidad de ir al muelle me invadió, fue tan fuerte que me hizo estremecer de una manera que solo el rugido de mi hermano podía hacer, se sentía como si algo me jalara hacia allí.
Una hora después me encontraba en el muelle, cuando escuche gritos y madera rompiéndose.
Prácticamente corrí inconscientemente para ver de que se trataba tanto griterío.
Lucifer se encontraba encima de un hombre, golpeando, y unos segundos después aparece Amenadiel. Algo me decía que debía intervenir.
Mientras mas me acercaba, mas rápido latía mi corazón, y con mas claridad podía escuchar lo que decían.
-¡Lo mataras!- le grito Amenadiel a su hermano-
Este lo ignoro mientras seguía estrangulando al tipo.
-¿Y que?, Una ves malvado siempre malvado, ¿No?-
¿Que estupidez estaba diciendo?, ¿Cree que eso es un justificativo para matar?.
-No, Lucy. No eres malvado. Eres el diablo, castigas la maldad, esas fueron tus palabras-
Lucifer pareció reaccionar pero aun no saltaba al hombre. Unos minutos despues lo soltó, de forma lenta.
¿Le dijo "El diablo"?. ¿No que era un ángel?.
-Tu si que eres idiota, completito hasta el núcleo, ¿Verdad?- le pregunte algo molesta-
¿Porque me molestaba?, no tenia porque meterme en esto.
-¿Como....como nos encontraste?- me pregunto Amenadiel sorprendido-
-Solo sentí que tenia que venir al muelle, pero eso no importa, ¿Eres idiota?-
Pase por detrás de Amenadiel para ponerme frente a Lucifer.
-Podría haber tenido un arma, ¿También quieres que te disparen?-
El tipo intento levantarse y lo patee haciendo que volviera a quedar en la misma posición en la que estaba al principio.
-Muévete y seré yo quien te mate- lo amenace, también me gire un poco para ver a Amenadiel- Llama a la policía, este idiota pagara por lo que hizo pero lo hará como se debe. En prisión-
-¿Y como sabes que es lo que hizo?- me cuestiono Lucifer-
-¿Cree que no se quien es?, Chloe tenia una foto de el en su escritorio y por lo enojado que estas deduzco que es el tipo que les disparo a ella y a Pierce, ¿Me equivoco?- le pregunte, pero no me respondió-
En lo que Amenadiel llamaba a la policía, busque una soga para atarlo, varios minutos después encontré una, después de atarlo, nos quedamos esperando a que llegaran los oficiales. Diez minutos mas tarde llegaron y se llevaron al tipo.
-Bueno, ahora si, creo que los tres tenemos que hablar, ¿No les parece?-
Lucifer solo me observaba, ni un solo sonido salió de boca en hasta llegar a su pent-house.
Durante el viaje se calmo un poco, se veían tenso pero estaba mas calmado.
-Mi ángel de la guarda- le dijo a Amenadiel- Creo que merece una celebración. Que suerte que apareciste justo a tiempo- tomo una botella de wisky y tres vasos- ¿Como me hallaste?.
-El servicio de localización de una de tus aplicaciones de citas-
-¿Enserio una app de citas?, Que ángel mas raro-
-Concuerdo-
Sirvió wisky en los vasos y me paso el primero, y después uno para su hermano.
-Aunque quizá que yo apareciera...que nosotros apareciéramos, no tuvo que ver con la suerte, Lucy-
-Lo mío no fue suerte- comente antes de beberme todo el contenido del vaso- Últimamente me pasan este tipo de cosas, antes no eran tan frecuentes pero desde que lo conozco a el- señale a Lucifer- Me pasan muy seguido, y solo llevo medio mes en este lugar-
-Quizás padre quiere decirnos algo-
-¿Padre?-
-Nuestro padre todopoderoso- me aclaro Lucifer- Aun que le das demasiado crédito hermano- soltó una risa burlona-
-¿Que es tan gracioso?-
-Nada. Solo que tuviste que ponerte en mis zapatos para probarme que tenia razón-
Pelea de hermanos, no quería estar metida en eso.
-¿Con respecto a que?-
-Que no he cambiado. Con alas o sin alas, sin poder mostrar mi verdadero rostro. No importa-
¿Verdadero rostro?, ¿Esa no era su cara?. Esto de que no saber toda la puta historia completa me estaba volviendo loca.
-Soy exactamente quien siempre he sido...-
-¿Un tipo raro que resuelve crímenes con la policía de los ángeles?- le pregunte-
-Un castigador- me miro, para luego mirar de nuevo a su hermano- Y te agradezco que me recordaras eso-
-Eres muy amable-
¿Amenadiel no conoce la ironía?.
-Pero creo que no intentabas castigar al humano hoy-
-¿A quien mas querría castigar?-
-A ti mismo- hable sin pensarlo- Por no estar anoche con tu compañera cuando recibió esos disparos-
-Que ridículo- se defendió-
-Vas a mirarme y decirme, ¿Que ella no te importa?-
Soltó una leve risa burlona y camino hacia el centro de la sala.
-Amenadiel dijo que eres "El diablo" , bueno por lo que se, eres un muy mal diablo, porque el diablo del cual he oído, no le importaría en lo mas mínimo las personas, pero tu- camine detrás de el- Eres una buena persona, y eso es algo bueno, ¿No crees?-
Una semana después de llegar me di cuenta que Lucifer no era "El hombre del pecado", así que podría estar tranquila a su alrededor, aunque si quería pegarle por sus chistes estúpidos.
Se giro y fijo su mirada en mi, quito su chaqueta y se sentó en el asiento frente al piano.
-Al menos para mi, no te veo como una mala persona- le sonreí- Créeme he conocido muchas malas personas en mi vida, Lucifer y tu no eres una de ellas- le hable con honestidad-
Su mirada cambio pero no supe descifrar que tipo de emoción mostraba. Unos segundos después aparto su vista de mi y la dirigió hacia su hermano.
-Ella tiene razón, es muy bueno. Porque al fin descubrí como eres mi prueba. Padre quiere que... que este a tu lado. Que te proteja. Ahora que estas evolucionado-
No es por ser mala, pero Amenadiel me da lastima, no es bueno depender de los demás, y no creo que así recupere sus alas. Por la cara de su hermano sabia que iba a contestarle algo malo y no quería estar ahí para escucharlos pelear pero necesitaba hacerle algunas preguntas a Lucifer, así con mucho cuidado camine al balcón a esperar a que ellos terminen de hablar.
Aun que no quería termine escuchando todo lo que dijeron. Ahora definitivamente siento mas lastima por Lucifer que por Amenadiel.
Salí del balcón justo cuando Lucifer arrojo el vaso que tenia en la mano contra una repisa de cristal y madera. Me miro a través del espejo roto.
-Vete- me ordeno-
-No-
Me acerque a el y lo abrace, su cuerpo se tenso pero aun así no dijo nada, sus brazos me rodearon por los hombros, y nos quedamos así un par de minutos. No se quien necesitaba mas este abrazo, el o yo. Honestamente era la primera vez que abrazaba a alguien que no fuera de mi familia o de mi circulo de amigos muy cercanos.
Al separarnos un poco mire hacia arriba buscando sus ojos.
-¿Porque Amenadiel piensa que soy tu hija?- le pregunte sin vueltas-
-No...lo se-
Sus ojos estaban vidriosos, por alguna razón si el llora, yo también iba a llorar.
-¿Es eso posible?-
-No-
No le escuchaba muy convencido.
-Si tuvieras un hijo, ¿Lo sabrías?-
-Podría sentirlo-
-¿Como un radar de ángeles?-
-Si-
Me separe por completo de el. Ahora era yo quien sentía los ojos vidriosos.
-Es bueno saberlo, en el remoto caso de que seas mi padre biológico, es bueno saber que no sabias de mi- le sonreí con tristeza-
-¿Tu madre...?- trato de preguntarme pero se callo-
-Si sigue viva o si algún día la encuentro me gustaría preguntarle porque me abandono a horas de nacida, en una casa abandonada en pleno invierno- respire hondo tratando de calmarme y no ponerme a llorar- No seas tan duro con Amenadiel, recuerda que al igual que tu, esta solo, sin alas, y sin manera de regresar a casa-
Camine hasta la barra y me serví otro trago.
-Sabes vine a este lugar, lo digo por la comisaria, a trabajar para investigarte-
-¿A mi?- pregunto incrédulo-
-Había rumores de que eras "El hombre del pecado" y vine con intención de matarte. Veras hace algunos años, este idiota del pecado le vendió armas a un anciano muy loco, y este las repartió por todo el pueblo en donde vivía, muchos adolecentes, niños y personas adultas salieron heridas, mi familia y amigos salieron heridos-
-¿Por eso querías encontrarlo?-
-Si, quería matarlo. Quiero matarlo- le aclare- Pero te investigue y resulta que solo eres lo que dices ser, así que me disculpo por sospechar de ti. Y como ya termine lo que vine a hacer, mañana mismo voy a renunciar para poder volver a Washington, al menos por un tiempo antes de volver a Beacon Hills- le informe-
-No puedes irte-
-Ya termine lo que vine a hacer, no hay razón para quedarme-
Termine de tomar mi trago y me encamine hacia el elevador.
-Puedo ayudarte a encontrar al "El hombre del pecado"- se apresuro a decir antes de que me suba al elevador-
-Ya lo encontré-
-¿Quien es?-
El me miro expectante y ansioso por saber.
-Caín- le dije mientras se cerraban las puertas-.