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La rechazada

La rechazada

Autor: : Kely Liz
Género: Romance
Saga Inmobiliaria Libro 1: Enamorado en un restaurante. Un español que viaja a una isla tropical con sus padres en los años 80', y allí se enamora de una mesera. Siendo este un amor imposible, porque está comprometido y además los kilómetros de distancias los separan. ¿Cómo podrán estar juntos en esta condiciones? Libro 2: La rechazada Laura Pérez es una muchacha de pueblo, pobre y tímida, acostumbrada a una vida tranquila. El destino le juega una mala pasada; su novio la traiciona con otra mujer y triste por la traición, entonces decide aceptar la propuesta de trabajo de su amiga. Ella cambia el rumbo a su vida, porque decide mudarse a otra ciudad (la capital de su país) llevando a su madre paralítica con ella, donde mira otra perspectiva del mundo en que solía vivir encontrando así el amor. Conoce a su jefe, quedando enamorada de él en silencio, y es entonces cuando sufre el rechazo de amor del hombre que ama. Antonio Blasco Fernández es un próspero empresario; él conoce a su amor una mujer pobre y humilde, pero teme por los prejuicios de la sociedad y sus clases sociales. Al pasar el tiempo, aprende a no dejarse llevar por los estereotipos de la sociedad. Cuando la fuerza del amor es más grande, que los impedimentos de la sociedad y triunfa. Enredos, de secretaria y jefe. Obra registrada Safe creative 2003063248585

Capítulo 1 Introducción

𝗦𝗮𝗴𝗮 𝗜𝗻𝗺𝗼𝗯𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿𝗶𝗮

Libro 1: Enamorado en un restaurante

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En la década de los 70', el turismo se desarrolla en la República Dominicana, y en la década de los 80', empresas turísticas españolas y de otros países, empiezan su explotación al este de la isla.

Luis Blasco y Melisa Fernández se enamoran en esa época, siendo este un amor imposible ya que está comprometido, y también por la distancia que los separa.

Él viaja como turista a dicha isla tropical con sus padres, y allí encuentra el amor.

Ella trabaja y quiere superarse, en un país donde hay muy pocas posibilidades para las personas.

Esta es una historia donde la clase social y los miles de kilómetros, no pueden terminar con el amor entre ellos, logrando superar esos obstáculos.

𝗣𝗿ó𝗹𝗼𝗴𝗼

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Saludos cordiales, mis queridos lectores.

Esta es mi primera novela y espero que sea de su agrado, no soy muy experta en el mundo de la escritura, pero mejoraré en el camino así que las críticas constructivas son bienvenidas.

No olviden dejar un me gusta o la estrellita si ha sido de su agrado, porque así lo demuestran; también si dejan sus comentarios, es mucho mejor.

Su apoyo es muy importante en este nuevo rumbo de mi vida en la escritura, espero dar lo mejor de mí para ustedes.

¡𝗔𝗱𝘃𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮!

Pueden encontrar sexo explícito, y palabras obscenas.

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Mi nombre de escritora es Kely Liz, tenía este talento y no le di importancia; pero nunca es tarde para empezar hacer algo que ama como recién es descubierto, ahora es mi pasión la escritura.

"Solo quiero demostrar amor al prójimo, y sino prefiero callar antes que lastimar los sentimientos de alguien".

Abrazos de esta autora, con mucho amor.

💖💋ℒℴνℯ

Capítulo 2 Vacaciones

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El señor Alberto Blasco y su esposa Marta disfrutan de sus vacaciones en las paradisíacas playas, y su hijo Luis les ha acompañado en su viaje.

Han venido desde España por referencias de sus amigos, que son inversionistas en el área turística.

Es verano del año 1980; a ellos les encanta la comida del restaurante del Hotel, almuerzan y conversan amenamente, ya degustan el postre.

Él conversa sobre su novia con sus padres, pero de pronto se distrae, y es por la nueva mesera del restaurante o eso piensa.

La mira mientras sirve a otros clientes a pocos metros, alguien los atiende a ellos, pero él desea que sea ella.

Espera... Tiene una novia en España, entonces ¿Porqué su atención con esa chica? Es que las cosas no andan bien entre ellos, se han peleado.

Sus padres siguen charlando, no se percatan que su hijo tiene su atención en otra parte o eso parece.

De pronto Luis mira al mesero que los atiende y se fija en su distintivo, se llama Luis Gonzales, es su tocayo.

-¡Somos tocayos, hombre! -Enseguida exclama, para entablar conversación.

El mesero, le responde amablemente -¡Oh, también se llama Luis, muy bien!

Enseguida Luis Blasco le pregunta sin pudor alguno. -¿Y, quién es la nueva mesera?

El mesero se asombra e intriga por su repentino interés. -¡Ah!, ella es Melisa, tiene una semana aquí señor.

No le importa nada y sigue muy interesado en ella, entonces prosigue con la conversación. -¿Porqué no la había visto antes?, ya he venido varias veces, vale.

El mesero se dispone a retirar los platos, mientras sigue conversando. -Estaba en entrenamiento, es la primera vez que trabaja aquí señor Luis.

No le avergüenza seguir preguntando al mesero, e insiste sin pudor. -¿Podría ser que nos atienda ella la próxima vez?

-Si puede ser, no hay problema señor Luis.

El mesero finalmente se retira, cuando sus padres han pedido la cuenta, entonces ellos le preguntan que tanto hablaba con el mesero.

Se sobresalta enseguida, pues no esperaba que ellos se percatarán. -¡Ah, no es nada olvídenlo, es sobre un plato típico vale! -Le miente a ellos y sigue mirándola, pero ella no se percata, porque esta muy entregada al trabajo.

Desde la distancia mira como sonríe, ya quiere estar en esa mesa que ella atiende, en lugar de esa pareja Estadounidense.

Sus padres ya se marchan, han pagado la cuenta.

Su padre se levanta, y apura a su hijo Luis. -¡Vamos hijo, a las habitaciones a descansar, y luego iremos a la playa o si quieres a la piscina!

Él se queda sentado, está ansioso por saber más de esa mesera, entonces se despide queriendo disimular.

-Me quedaré un poco más, quizás pida un jugo bien fresco para este calor.

Su madre disimula, pero algo sospecha, ya lo ha mirado como se queda pensativo.

-Si es lo que quiere, está bien no tarde hijo estaremos en la piscina, vale.

-Está bien, mamá. -Dice sintiendo cierto respiro.

Ellos se marchan y él vuelve a mirar, pero ya la mesera no está.

De repente sus pensamientos lo abruman. <<¡¿En qué momento se fue y no me percaté?!, ¡seguro cuando le ponía atención a mis padres, joder!>>

Transcurre un buen tiempo esperando que regrese, porque piensa que fue a traer una orden para algún cliente; entonces mira al mesero que los atendió y es un alivio, le hace seña para que se acerque, entonces le pregunta.

-No he visto a la mesera por un buen tiempo, ¿qué pasó?

El mesero Luis exclama, con una bandeja en las manos. -¡Ah Melisa!, es que ella estudia y solo trabaja medio tiempo aquí, va a la universidad algunas tardes.

-Bien, entonces volveré mañana. -Dice con resignación.

El mesero se retira, mientras él sigue pensando en ella y queda con esperanza de volver a mirarla otra vez,

Minutos después, se levanta y marcha hacía su habitación.

Capítulo 3 ¡Una cita, por favor!

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Ella empieza a trabajar en un restaurante para costear sus estudios universitarios, vive en un pequeño pueblo turístico donde el turismo empieza su auge.

Solo piensa en poder terminar su carrera universitaria, porque sus padres son muy pobres y por eso quiere superarse.

Es sábado en la mañana, el restaurante está totalmente lleno de personas, llega y enseguida se dispone a trabajar.

-!Ayy, hoy hay muchas personas! -Exclama Melisa con preocupación, por ser la primera vez que trabaja y no tiene mucha experiencia.

-Tranquila, los sábados hay más personas. -Le dice Luis el mesero, para tranquilizarla.

Se pone el delantal, se dirige al mostrador y exclama con más ánimos. -¡Pues, a trabajar!

Luis Blasco está en una de las mesas esperando a que llegara Melisa, cuando se percata de ella y la mira para su mala suerte atiende otros clientes.

-¡Que mal, no puede ser, nunca le va tocar atenderme! ¡Joder! -Se siente un poco desilusionado, pero ansioso por conocerla de cerca.

Se le acerca el mesero, y lo interrumpe mientras conversa consigo mismo. -¡Buenos días, señor Luis! -Y prosigue a preguntar. -¿Sus padres no vienen hoy?

-No, decidieron ir a otro lado. -Contesta bajando de las nubes y volviendo a la tierra.

El mesero exclama, pero con preocupación por sus clientes. -¡Ah!, "caray" (caramba), ¿No le gustaron los platos de aquí?

-No, no es eso le encanta aquí, pero quisieron probar otros platos vale, ¿Me entiende?

-Entiendo señor, ¿qué va a ordenar?

-Si no hay problema, quisiera que ella me atienda. -Dice señalando hacia donde está Melisa, pero hay otras meseras muy cerca de ella.

Confundido, entonces el mesero Luis le pregunta. -¿Cuál de ellas, señor?

-La mesera, que te pregunte el otro día vale.

El mesero Luis se extraña, porque cree que no le está dando un buen servicio. -¿No hay algún problema conmigo?, verdad señor.

-No para nada, eres muy amable; solo que estoy inter... -Luis Blasco se detiene al hablar, pues no quiere ser muy evidente en lo que siente por ella.

-Muy bien, siendo así, entonces le diré a ella que tome su orden, cuando culmine con los clientes que atiende ahora.

-Gracias, por comprenderme vale.

-De nada señor, estoy a su orden. -Dice y se marcha con la bandeja en manos.

Enseguida, ella va al mostrador a llevar una orden.

Cuando regresa el mesero Luis, la espera y le habla con cierta picardía.

La mira y le guiña el ojo. -Oye Melisa, hay un señor que quiere que sea tú quien lo atienda, está en la mesa de aquella esquina.

Le señala una de las mesas donde está él, mientras Luis Blasco la mira muy atento.

Entonces ella se extraña. -¿Y porqué específicamente, tengo que ser yo ?

-No sé Melisa, parece que está muy interesado en ti, ayer me pregunto quién eras tú, cuando te vio.

A ella le pica la curiosidad y accede a complacerlo. -Está bien, iré en seguida y tomaré su orden a ver que quiere... ¿Atiendes aquí, mientras voy?

-Sí, no te preocupes Melisa.

Entonces, se dirige hacía su mesa; él la mira acercarse, y siente mucha emoción.

-Buenos días, señor.

Y no pierde el tiempo para presentarse -¡Buen día, me llamo Luis!

Ella sonríe un poco, e ilumina los ojos de Luis quien no para de mirarla -¡Oh!, ¡Se llama igual que mi compañero de trabajo!, ¿y que ordenará usted?

Él le pide la orden, emocionado de que al fin puede mirar y apreciar tan cerca a la hermosa mesera.

Poco tiempo después, cuando ella regresa, sin reparo alguno le hace una proposición. -¿Señorita, usted aceptaría salir conmigo?

Ella se asusta, y enseguida lo reprende. -¡Por supuesto que no! ¡Qué rápido es usted!, además no se puede.

Él trata de suavizar la situación en la que se metió, por ser apresurado. -Perdóneme, es solo como amigos para conocernos mejor, ¿me entiende?

-Está bien, no hay problema solo que me tomó de sorpresa.

Sigue con mas preguntas, porque es muy grande su interés hacia ella. -¿No está comprometida, verdad?

Solo responde con un...-No

Él le insiste, sintiéndose muy atraído por ella. -¿Aceptará salir conmigo? Vale

-No puedo, estoy trabajando, y voy a la universidad.

-No le quitaré mucho tiempo, solo será un momento señorita, ¿bien?

-No, lo siento no puedo señor.

-¿Porqué no puede? Después de terminar de trabajar, vuelvo aquí vale.

Tiene el menú en mano y preocupada mira hacia el mostrador, para que algún supervisor no la mire conversar tanto con él, entonces ella cede un poco. -Pero, no puedo hablar mucho con usted, me voy enseguida termino de trabajar.

-¡Está bien, vendré aún así hablemos un minuto o dos! -Le dice muy emocionado con sus ojos brillantes al apreciarla, y temblando de nervios por la gran impresión trata de ocultarlo

Melisa decide ponerle punto final a la conversación, ya que podría traerle problemas en su trabajo. -Bien, me iré atender más clientes señor, sino quiere algo más.

-Bien, sigue trabajando no te importuno mas, vale.

Transcurren las horas y ya es mediodía.

Ella se dispone a marcharse, entonces él está ahí esperándola en la misma mesa, entonces cruza justo a su frente.

A verlo exclama. -¡Oh!, ¡está usted aquí!

Se levanta enseguida, estando muy hipnotizado. -Si le dije que volvería; quisiera que fuéramos amigos.

Ella prosigue a caminar, y él la sigue.

-¿Y por qué? Míreme soy una mesera y usted, se ve que es un gran señor.

Siguen conversando, y caminando hacía la calle.

-Eso no importa, a mí no me importa vale. -Le dice Luis muy compresivo.

Ya están en la acera, y ella hace señal de parada al bus. -Lo siento, ya llegó la guagua (pequeño bus), tengo que irme.

-¿Trabajas mañana, señorita?

-No, regreso el lunes. -Dice ella, mientras va a entrar al pequeño bus.

La mira marcharse y se siente ilusionado de conocerla mejor, ya que ella le ha puesto muchos "peros".

Se dirige camino a su habitación, con esperanzas de entablar más que una simple amistad con esa mujer.

Ella le ha hecho sentir tantas emociones fuertes, aunque solo la conoce hace poco tiempo.

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