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La reina de Bratva

La reina de Bratva

Autor: : Pauli
Género: Romance
Me llamo Amira Ivanov, nacida en Samara, Rusia. Hija directa de Damian Ivanov, jefe de la mafia rusa. Me mudé a Londres con esperanzas de cambiar mi vida y dejar la Bratva atrás, pero el pasado siempre regresa para atormentar. Tampoco esperaba que me encontraría con alguien peor que yo, que cambiaría mi vida, más no sé si para bien o para mal.

Capítulo 1 PREFACIO

En la Bratva, los hijos directos de la familia cabecilla, como la mía, la familia Ivanov, los chicos de doce años son sometidos a una educación peculiar que tiene como finalidad agudizar el ingenio y enseñarle las destrezas necesarias para sobrevivir a un mundo cruel y despiadado.

En las colinas que rodean Samara-(Rusia) existe un campo de entrenamiento llamado el buen samaritano - que de buen samaritano no tenía nada- yo Amira Ivanov hija de Damián Ivanov, coheredera dela familia más respetada y peligrosa de Rusia, al cumplir los 18 años tenía que gobernar junto a mi hermano mayor , fui entrenada de la forma más cruel que puede existir para una niña de doce años, maltratada física y verbalmente, mis sueños fueron arrebatados sin piedad, a mis trece años sabía manejar todo tipo de armas de fuego, así como armas blancas, a los catorce años asesine a mi primera víctima, a mi hermano, torturándolo, de la forma más exquisita que puede haber para una asesina como yo. Verlo desangrarse y suplicar hasta el último suspiro de su vida, la muerte de mi hermano lo supe camuflar muy bien. Aparte de asesina era una mentirosa experta; el idiota de mi padre lo lloro hasta el cansancio, todavía le guarda luto, a mis quince años era una asesina experta le hacía todos los trabajos a mi padre de sacar del camino atodos sus enemigos, al llegar a mis 17 años en mi cuenta bancaria era la chica más rica de toda Rusia, siempre maneje un bajo perfil en la preparatoria no quería sospechas ni un idiota de pasado, pero el mes antes de mi cumpleaños número 18 ese día deje de ser Amira para convertirme en Alena Hills y mi mundo dio un giro de 180°, conocí a un hombre que en sus manos tenía azúcar o sal; y me daría de la que yo quisiera probar era el cielo y el infierno, y yo quería quemarme en el infierno de él.

Capítulo 2 Londres

Samara (Rusia)

10/10/2017

14:00 horas ...

¡Amira! - gritó mi madre- que has hecho cómo pudiste ...

Madre - la mire estupefacta- por primera vez tenía miedo, no sabía lo que había sucedido, mis manos manchadas de sangre, un cuchillo al lado lleno de la sangre que se supone que es de mi víctima...

Londres (Inglaterra)

02/ 04/2019

5:00 a.m.

Miro mi reloj de mano la hora perfecta para empezar el día, y que mejor que ir a entrenar al gym... Me gusta levantarme temprano cuando Londres todavía está oscuro, me levanto de la cama entró al pequeño baño que tenemos en este departamento el tamaño sería perfecto para un enano -no soy tan alta- dejó caer mi toalla al piso, me sumerjo en la bañera que ya tenía preparada a darme un baño relajante con pompas de jabón, cuando creo que ya es suficiente, salgo del baño entro a la habitación me coloco una braga para esconder mi intimidad, escojo una sudadera para ir a entrenar, al estar lista entro a la cocina a prepararme mi taza de café, soy adicta a tomar está bebida caliente por las mañanas recojo el periódico matutino y comienzo a leer las noticias de políticos de Londres algo que me aburre...

Escucho la puerta abrirse y veo a mi compañera de piso

¡Alena! -Grita Abby-

Abby - la fiesta estuvo buena debiste haber ido, eres una aburrida, perfeccionista.

Alena - y tú eres una sucia borracha...

- cállate Alena - me tira una almohada- soy una chica normal no como tú qué pareces una anciana

- ya duérmete zorra...

No sé cómo puedo vivir con alguien como ella, desordenada, ruidosa, perezosa me causa repulsión, pero he aprendido a quererla, es tan ingenua que me causa un poco de gracia, aunque también siento esos impulsos dentro de mí de segar su vida.

El día empieza, mientras veo a Abby caer con su resaca me dispongo a comenzar mi día, sigo una rutina casi que milimétrica, pero como bien aprendí, la mejor forma de camuflar quien eres en realidad es dejando salir algo de esa realidad. Abby me suele decir que soy tan rígida como Margaret Thatcher, me causa gracia, jajá, esa señora, aunque si es rígida, no lleva ya más de dos docenas de muertos en su espalda.

La veo roncar, y su cuello expuesto, lo fácil que sería apretarlo y quebrarlo como una rama, no puedo evitar que me pase por la cabeza... Amo segar una vida, ver desaparecer la luz de sus ojos, ver como no queda nada detrás, ver cómo me muestran en ese minuto final quienes son realmente.

Salgo del cuarto dirigiéndome nuevamente a la cocina, mientras preparo el café, miro los mensajes de mi computadora y los que se hayan encriptados bajo el cifrado SHA-512. Tengo uno, significa una orden.

Lo orden pone que la persona que me entregara su luz es William Dillinger, un tipo de uno 45 años, divorciado.

lugar de residencia conocida 50-56 Willesden Ln, Londres NW6 7SX.

Siento que hoy voy a saciar mi sed.

Capítulo 3 Capitulo tercero

Flashback

Irina Ivanova - ¡Amira! pero hiciste insensata, ¿cómo pudiste hacer semejante atrocidad...?

Mi madre me miraba con ojos acusadores, con miedo, como si tuviera delante de un engendro del demonio.

Ya estaba sumergida entre algo que me causaba paz por primera vez, algo que apagaba las voces dentro de mí, algo que simplemente hacia que mi yo se sumergiera en su Nirvana...

Mi madre me tomo del brazo con fuerza y me saco laberinto hecho de acebo japonés donde me encontró. Pero casi saliendo del mismo, nos interceptó mí tío Nikolai que, al verme cubierta de sangre, con la mirada perdida pero apacible, paso a preguntar.

Nikolai -Irina qué diablos ha pasado?

Ella sólo dijo arregla el desastre del laberinto, con discreción, Spasibo Nikolai.

Nikolai con cara de conmoción, pero en calma se marchó, mientras mi madre me dirigía hacia la casa, sin llamar mucho la atención.

Mi madre me llevo al baño, arrancó mis ropas y me metió en la bañera, dejando caer los harapos del vestido en el suelo.

En rostro había asombro, miedo, mientras la sangre del Samoyedo abandonaba mi piel al lavar mi cuerpo. Se pasó así hasta que me dejó limpia, me restregaba como si intentara borrar no sólo la sangre de la piel, sino también lo que había hecho, de mi alma.

Pero ya no había vuelta atrás, mi sed de sangre brotó, tomo el control de mí y sentí liberación...

Mi madre me vistió, puso los harapos del vestido en una bolsa, dejo todo inmaculado, quería borrar lo ocurrido, más la asesina en mi había despertado, se había liberado de sus ataduras para siempre.

Luego ella me dirigió hacia mi habitación y me acomodó en la cama

Me dio a beber algo, momento en el que entraba mi padre a la habitación. Preguntaba a mi madre que pasó Irina, Nikolai ya me puso al tanto del suceso, que ocurrió Irina.

Nuestra hija, lo mato, lo destripo, escuchaba palabras lejanas, porque mis ojos pesaban demasiado por el calmante que dio mi madre.

a última que escuché fue, hay que buscarle ayuda, no quiero que siga está vida.

Fin del flashback

Salimos de la casona de los Dillinger, digo de la viuda Dillinger, llegamos al parqueadero, visualizamos el Audi A4 y como todo un caballero que es, Harold me abre la puerta del coche, el coche huele a cítrico, a perfume caro, mientras el conduce el auto se dispone a hablar conmigo.

Harold- Alena estoy apenado contigo, dime cómo puedo compensar, que te haya dejado por tanto tiempo sola.

Alena- Harold, no sucede nada...

Harold- ¿Qué hiciste en mi ausencia, Alena?

Alena- Admirar los cuadros, en especial la de Dante, por su amada Beatriz

Harold- Es un cuadro muy interesante, es una pintura de 1884 realizada por Henry Holiday, el lienzo está basado en autobiográfica de Dante "La Vita Nuova" dónde describe su amor por Beatriz ... El señor Dillinger es un aficionado de Dante igual que yo.

Alena- Interesante... sí que sabes mucho de la obra.

Harold- Eres escasa de palabras Alena...es casi más fácil hacer hablar a un mudo que a ti

-esbozo una risa por su chiste y de pronto me dice

Nessuno pensa alla quantità di sangue che costa

Harold dijo está pequeña frase de Dante casi en un susurro captando toda mi atención, como si no quisiera que lo escuchará, en su rostro vi una expresión dura que no había visto antes como si algo le molestara, pero lo que él no sabe que tengo un oído muy afinado

Alena- ¿Harold?

Harold- Dime, Alena

Alena- ¿Por qué dijiste esa frase de Dante y en italiano? ¿Desde cuándo hablas italiano?

Lo mire con una mirada interrogativa, buscando alguna reacción a mis interrogantes, queriendo descifrar algo.

Harold- Soy aficionado de Dante mi querida Alena, soy un comerciante de obras, y aprendí italiano porque tengo una licenciatura en idiomas, tienes un oído muy afinado Alena.

Alena- Si tienes una licenciatura en idioma, ¿Por qué no das clases en una escuela o universidad? ¡No deberías de vender obras ¡

Harold- No me veo dando clases en una escuela, son tan ruidosos los estudiantes, además ser un marchante es mi pasión.

Me quedo tan en duda lo que me decía, siempre fui desconfiada, pero si trata de hacerme algo lo mataré, y si no intenta hacer nada al llegar a casa lo investigaré.

Alena- ¿Dónde vamos Harold? Nos estamos alejando de la ciudad.

Harold- Ya lo verás mi querida Alena, dónde te llevaré, ahí solo van los dioses.

El camino fue largo mientras nos alejamos de la glamurosa Londres, nos adentramos al bosque de Epping, mi instinto animal se puso alerta, paramos frente a una casa de color blanco de estilo muy inglés.

Harold- Alena llegamos

Él se bajó del auto mientras se dirigía a mi puerta, abriéndolo y extendiéndome su mano de una forma tan elegante.

Alena- ¿Dónde estamos Harold?

Harold- En el bosque Epping, está casa es de un cliente que al cual le vendo obras de arte y de vez en cuando vengo a distraerme un poco. Ya que me dijo que podía venir cuando quisiera.

Entramos y él me sostenía de su brazo, pasamos el ante-jardín con un césped bien podado, subimos una pequeña escaleras color marfil; había lámparas con luz tenue que le daba un toque de misterio a la casa, elegante y a la vez siniestra, aquello parecía una película de Alfred Hitchcock, al llegar a la puerta él toca un badajo con forma de gárgola, produciendo un sonido seguro, seco, y esperamos dos minutos para que alguien abriera; y lo que veo es un hombre de color con el cabello rizado barba bien definida debía de medir 1.80 cm le cálculo.

Mayordomo- Señor Harold Wrench, Que lo trae por aquí - preguntó el hombre de color- el señor Agüera no se encuentra.

Harold- Alex, tiempo sin verte - respondió Harold- no vengo a buscar al señor Agüera, vengo a divertirme.

Alex- La señorita ¿viene con usted?

Harold- Si, viene conmigo Alex

Harold le pasó una tarjeta de color dorado, tenía un aire fresco, descomplicado, por primera vez había visto su sonrisa al hablar con ese sujeto, una lista de dientes blancos se le asomaron por primera vez había detallado sus labios rojos como la sangre.

Harold- Primero las damas, señorita Alena.

Alena- Gracias, no dejas de ser tan caballero, ¿Siempre eres así?

Harold- Me enseñaron a ser diplomático, caballeresco; con las damas en un don que... a veces me juega una mala pasada; las mujeres de hoy en día no valoran eso...sólo ven tú bolsillo o tú poder.

Al parecer había tenido una decepción amorosa, y eso a mí que me importa, no soy psicóloga ni mucho menos para escucharle sus penas.

Mientras hablábamos, entramos por un pasillo largo, tenía una alfombra roja las paredes eran color negro, no tenía nada que ver con la parte externa de la casa, pero el color negro con rojo creaba en mi algo de paz y sentía como si fuera venido a ese lugar antes

Al terminar el pasillo nos encontramos con un gran salón repleto de gente bailando al compás de la música Rocktar de Post Malone, el ambiente era muy bueno, me dirigió a hacia la barra y nos sentamos; el bar tender nos mira con agrado, es un chico rubio, ojos color miel, delgado, nariz fileña, nos dio una sonrisa y vaya que tiene brakets.

- Que desean tomar está noche - nos pregunta el bar tender-

Harold- A mí un whisky, y a la señorita una Fée Verte

Desde cuándo un hombre escoge lo que voy a beber, y yo no digo nada, que mierda está pasando conmigo, lo miro molesta y con ganas de enterrarle el anillo que mi dio mi tío Nikolai con el que mate al señor Dillinger, nadie había hecho tal cosa en mi vida.

Alena- ¿Por qué hiciste eso?

Harold- ¿Que hice de que Alena?

Alena- Escoger mi bebida- me repetía una y otra vez mentalmente calma tus impulsos Alena.

Harold- Te dije que te traía dónde solo venían los dioses, y te estoy pidiendo su elixir para que tú lo puedas beber.

Por primera vez en mi existencia, con solo esas palabras que salieron de su boca me habían calmado, había dejado mi irá incontrolable atrás. No me gusta que me escojan la bebida.

El bar tender se acercó entregándole el whisky a Harold, y a mí No.... el bar tender trae una copa y se dispone a preparar mi bebida delante de mí, es la forma más hermosa de preparar una bebida.

Alena- ¿Que contiene la Fée verte?, Harold.

Harold - La copa dónde la están preparando se llama Pontarlier, lo que le echaron a tu Pontarlier, el líquido verde es Absenta, la cuchara con agujeros que está arriba de tú Pontarlier es una cuchara tradicional para preparar la Absenta.

Alena- ¿Porque colocan un terrón de azúcar sobre la cuchara?

Harold- Para equilibrar el sabor amargo de la Absenta.

-Luego vi como le agregaba agua helada mi bebida, el bar tender me entrego mi copa, una Pontarlier clásica al llevarla a mi boca y sentir su sabor entre amargo y dulce supe que nunca más sería yo...este hombre en una noche me ha dejado más que sorprendida... y el me miraba con esos ojos color miel como admirando cada sorbo que le daba a la Absenta con atención, me sentía fascinada no solo por la Absenta también por la mirada de él, una mirada que ya no parecía la de alguien común, era una mirada penetrante, cautivadora.

Alena que haces no me digas que estás sintiendo cosas en tú interior por este sujeto, no lo conoces de nada, recuerda las reglas básicas, no dejes entrar a nadie, eres impenetrable. Ah de ser está bebida rara la que me produce esas emociones extrañas, si eso ha de ser.

Harold - Alena ¿Qué te parece la bebida especial?

Alena - es exquisita, la mezcla de sabores, el equilibrio que posee, el título de elixir de los dioses le viene muy bien. Harold eres alguien lleno de misterios eh. La verdad me he llevado buenas sorpresas hoy.

Harold esboza una sonrisa, pero con mi habilidad para leer la expresión corporal, se que fue un mecanismo para escaquearse de responder mi pregunta.

Harold- Alena, ¿Qué te parece el sito, nada que ver con el otro? Es un lugar al que suelo venir a relajarme, escapar un poco del tedio del trabajo. Buena música, buenas bebidas, excelente entorno para dejar salir los demonios mi bella Alena.

Mmm, ya sé que se trama este, que porque me trajo aquí piensa que me abriré de piernas. Este Harold es un lobo viejo disfrazado de oveja.

Alena - Harold, hasta ahora no tengo reparos, y la bebida que pediste para mi es puro néctar, le respondo tomando lo último que quedaba y el hace un ademán al cantinero para que prepare otro. ¿Qué demonios tiene usted Harold? -le pregunto haciéndome la ingenua-.

Harold-los mismos que tenemos todos señorita Alena, pero que la hipocresía de la sociedad obliga a esconder para ser políticamente aceptado en un mundo falaz como el nuestro. Que obliga a usar máscaras para ocultar nuestros impulsos más básicos y verdaderos. Aquí en este lugar lo suelen llamar "Nudus Meam".

Alena- ¡Alma desnuda! ¿Por qué ese nombre Harold?

Harold- ¡Vaya! Me sorprende usted señorita Alena, es toda una matrioska, hay mucho más debajo de lo que expone. Y respondiendo su pregunta, en este sitio no hay límites, como le dije, aquí los demonios que tenemos están libres. Este es un sitio muy exclusivo.

Mientras decía eso, pidió otro trago para él, yo bebía mi absenta y me quedé pensando en la palabra que uso, curiosa palabra para referirse a mis habilidades, matrioska, algo muy de mi tierra. Tranquila Alena, sólo es una persona culta, no seas paranoica. Es mejor ser paranoica, que un fiambre.

Creo que es hora de retirarme e investigar más este Harold Wrench

Alena- Harold me lo he pasado bien, pero es hora de regresar, tengo un compromiso mañana al que no puedo faltar, con los de la empresa, temas de negocios que requieren mi atención.

Harold-no faltaba más señorita Alena.

Y terminando su último trago, me dio el brazo y nos dispusimos a salir dónde, Alex el hombre de color, nos deseó buenas noches y un pronto regreso señor.

Llegamos al coche, fue un caballero nuevamente, puso la llave en el obturador y partimos de vuelta a la ciudad. En el camino sólo pensaba en las cosas que había visto, sobre este chico, que tenía demasiados secretos, y en que estaría haciendo justo en la casa donde me cobre a mi víctima.

Harold Wrench estas en mi lista, conoceré quien eres en realidad, pero ahora toca fingir esbozando una cara de agotamiento y de agrado.

El viaje de vuelta fue hablando de las obras que tenía que entregar y adquirir. Y que probablemente no estaría en Londres por unos días por cuestiones de trabajo. Llegamos a nuestro edificio, y él me despidió con un beso en la mano.

Harold - buenas noches señorita Alena, espero mañana le vaya bien, en la tarea de la empresa. Espero repitamos pronto, cuando regrese. Fue una encantadora compañía.

Alena - gracias Harold, buenas noches para usted también. Cerrando mi puerta, y escuchando sus pasos alejarse de la misma camine por la sala, para déjame caer en el sofá, por suerte Abby, dormía ya. No estaba para sus cuestionamientos, que sólo van a versar, sobre una cosa. Si me lo folle o no, es tan simple. Pero la quiero así, a su forma simple de ver las cosas, a veces me hace pensar en lo que sería una vida normal; pero le he cogido cariño a Abby.

Voy a la bañera mi cuerpo necesita refrescarse y mi sexo, se siente hinchado, algo tenía esa bebida o eres tú Harold o mezcla de ambos.

Voy a darme placer

Me dispongo a ir a la bañera, cuando entro en el baño, cierro con llave, me quito el vestido, dejando que caiga al suelo, mi brasier, y por último mi tanga.

Me miro al espejo, me gusta lo que veo, tengo unos pechos bien parados, pezones rosados, un trasero bien formado, largas piernas, mi piel con olor a cítricos, no puede ser, mi piel se quedó impregnada de aroma de Harold, que tiene ese sujeto que me genera deseos.

Siento mi sexo caliente, mi clítoris hinchado, me meto en la bañera. Y llevando mi mano comienzo a tocar mi intimidad sintiendo la humedad de mi clítoris, mi vagina, metiendo los dedos dentro, tocó mis pechos mis pezones, cada vez están más duros y el placer que siento es exquisito. Jadeos, suspiros, gemidos brotan de mis labios, los sonidos retumban en el pequeño baño.

Que placer, dios. Que placer. Sigo sin parar de penetrar mi vagina con los dedos y tocar frenéticamente mi clítoris. Sigo sin parar, siento que llega la explosión de mi orgasmo y en ese momento meto un dedo en mi ano que pide a gritos palpitante. Haciendo que mi orgasmo sea una fuerza aún más electrizante... Quedo agotada en la bañera, pérdida en el orgasmo y en mis pensamientos.

Me recompongo, me termino de bañar y eliminar el aroma de Harold, ese aroma a cítricos para luego salir coger una toalla envolverme en ella e irme a dormir.

Flashback

Alena- Mamá ¿Dónde estoy...?

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